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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

CAP# 37: Martes 6 de setiembre 2005  ¡SALVADOR LOS DESCUBRE!

 

Un bar: Gaetana está feliz con una música de salsa, sin embargo Salvador se nota que no se encuentra a gusto. Le cuenta lo del perro.

-Es el único que no me desconoce y no desconfía de mi... ¡y pudo atacarme! Los animales se guían por el olfato, pero debo tener algo que le hace recordar y respetar a su querido amo.

-Lo que pasa es que los animales son mucho más inteligentes que las personas, y no es fácil engañarlos porque tienen más poderes.

Salvador le pregunta para qué lo trajo este lugar. Gaetana trata de salirse por la tangente.

-¡Ay Salvador! Con tantos problemas nos lo merecemos.

-Sinceramente no me siento para nada bien en este lugar -dice Salvador y mira a la gente que baila.

 

(si...   parece un viejo...    JEJEJE)

 

-¡Ay pero yo sí Salvador! ¿Sabe lo que pasa? Yo soy una mujer común y corriente, de vez en cuando me gusta divertirme... ¡adoro la música!

-Me parece mucho mejor que la sesiones espiritistas.

Gaetana le confiesa que quiere poner un bar, Salvador se escandaliza.

-Yo lo que quiero es distraer me, para no pensar que digo con un fantasma -le dice simpática Gaetana.

-Pues yo no estoy seguro de querer seguir a su lado con esas condiciones.

-¡Por supuesto que sí Salvador! Porque usted me necesita, yo soy la única persona que conoce su secreto. Usted me necesita a mi querido amigo... ¡me necesita!

 

En ese mismo momento en la mansión, Isabel se encuentra en el porche de su casa observando al perro que se encuentra a unos pasos de ella, la luna los ilumina. Isabel suspira.

 

(Isabel es un verdadero misterio...  es imposible saber que piensa realmente   )

 

Hospital: al día siguiente Isabel interroga a Valeria. Está sentada en la cama a su lado. De lejos y con aire aburrido las observa Andrés.

-¿Intentaste matarte?

-Tal vez piensas que soy una neurótica pero jamás atentaré contra mi vida Isabel.

-Te intoxicaste Valeria -le acusa.

-Involuntariamente.

-¡Involuntariamente! ¿Por qué dices eso? ¡Si lo que te tomaste es muy fuerte! ¿A qué ahora te lo tomaste? -Le dice furiosa.

-Bebí un vaso de agua que me subió Abigaíl.

-¿Estás culpando a Abigaíl de lo que pasó?

-Ella no sabía nada, hasta intentó probarla cuando le dije que sabía raro.

-Pues eso lo voy a investigar yo -dice seria y amenazadora Isabel.

-Fue un accidente, tú sabes que sufro de alergias.

-Yo sé eso, yo sé eso y muchas cosas -dice con aire cansado Isabel -es que siempre estás sufriendo mucho las cosas, ¡yo ya no sé cómo ayudarte! Si supieras cuánto sufrí cuando pensé que te ibas a morir -Valeria mira para otro lado- Entonces cambiarias tu actitud conmigo -dice Isabel mientras se aleja de ella.

-Yo sólo necesito un motivo para seguir viviendo -dice llorando Valeria

Ante esta declaración Isabel se levanta enojada de la cama y se marcha histérica. Andrés se acerca hipócrita, le da un beso y le dice que se mejore. Sale detrás de Isabel.

 

Mansión: Antonio al salir se encuentra con Salvador y le agradece lo que hizo por el perro.

-No se preocupe, era lo menos que podía hacer. Además ese perro me cae bien.

-Usted también a él, de otro modo lo hubiera atacado como lo hizo como Walter y Andrés Corona. Los animales sabe quiénes son buenas personas.

-¿Usted cree que Walter y el señor Corona no son personas de fiar?

-Pues eso piensa el perro, y sus razones tendrá. Especialmente con Walter, él lo odia y posiblemente a usted también.

-Antonio, ¿me está tratando de alertar?

-Simplemente confío en usted, me parece un buen tipo.

-Muchas gracias, usted también me agrada mucho -en eso llega Walter -sin embargo hay otras personas las que no podría confiar.

-¡Llega tarde Salvador Cerinza! -dice con su reloj de cadena.

-Sólo me retrase 10 minutos Walter.

-¡No me llame Walter! No sea igualado, usted es inferior a mi.

Salvador sonríe.

-Voy a hablar con doña Isabel.

-Doña Isabel se fue al hospital, la llevó don Andrés... quién sí lo está esperando es la señora Rebeca.

En ese momento aparece Rebeca, disfrazada de rubia platino y toma del brazo a Salvador y se lo lleva.

 

Hospital: Andrés le reclama a Isabel que no lo llamó de inmediato y que en cambio llamó al chofer.

-Ahora prefieres hablar con él que conmigo.

-Por favor no más -le ruega Isabel -te juro que suficiente tengo con el problema de mi prima como para tener que estar escuchando tus reclamos. Si no hubiera sido por Salvador mi prima estaría muerta ¿entiendes?

-¡No exageres! Tú prima sólo quiero llamar la atención, nada más. Primero dice que se va a largar de la casa, ahora se intoxica con cualquier porquería.

-¡Lo que sea! -Le corta seca y cortante Isabel -tú sabes que yo no me iba a quedar con los brazos cruzados esperando que sucediera una tragedia ¡por Dios! Andrés... yo tengo una responsabilidad con mi familia y me seguiré preocupando por ellos te guste o no.

-¿Y conmigo qué? -Le reclama Andrés- Estamos a punto de casarnos y parece no importarte -y de pronto cambia de táctica -yo también te necesito de Isabel -y la mira y le acaricia el rostro, Isabel se ablanda, Andrés le toma el rostro entre las manos y la besa.

-Aquí no porque pueden vernos -trata de evitarlo Isabel.

-¡No me importa! -Dice con pasión Andrés y la besa -te amo - Isabel le responde y se besan.

En ese momento entra la tía Rebeca con Salvador.

 

(AYYYYY NO QUIERO!!  QUE HORROR!! POBRE, POBRE SALVADOR!! )

 

La tía Rebeca se queda preguntando algo a la recepcionista y en ese momento Salvador los vé... a Isabel y a Andrés besandose apasionadamente. Salvador traga saliva y se queda pálido.

 

 

En la mansión, Walter se acerca amenazadoramente a Azur que está amarrado. El perro se pone alerta y empieza a ladrarle. Ladra desesperado. Walter lo observa amenazador. Aparece Simón y le reclama que hace ahí.

-¿Le quedaron ganas de matar al perro?

-Y a usted de hacerse matar por él.

-Por defenderlo de ratas como usted, soy capaz de cualquier cosa. No crea que soy tonto y no me doy cuenta de algunas cosas.

A la señora Isabel le gustaría saber de dónde salió el veneno que por poco a mata a la señorita Valeria.

-No sé de qué imbecilidades está usted hablando.

-Por supuesto que lo sabe y si usted intenta hacerle daño a Azur no dudaré en soltar la lengua para qué lo pongan en el lugar que le corresponde.

-A quien tienen que poner en el lugar que le corresponde es a usted, por latoso y por altanero.

Aparece Abigaíl que manda a Simón a la fábrica. Luego mira a Walter y al perro.

-Azur, te voy a cambiar el agua, te la pondré fresca... por si acaso -y se queda mirando fijamente a Walter quien se marcha ofendido.

 

Hospital: el beso sigue y Salvador los sigue mirando sin poder desviar la mirada.

-¿Le ocurre algo Salvador? -le pregunta Rebeca.

Salvador niega con la cabeza pero Rebeca sigue su mirada y ve a Isabel y a Andrés.

-Llegaron por mí -se separa de Isabel de Andrés -ya me tengo que ir.

-Creí que vendrías conmigo.

-Me va a acompañar mi tía, no te preocupes.

-El chofer, defensor de perros -dice Andrés despectivo -también.

Mientras Salvador los sigue mirando con ojos llenos de furia y de dolor

-Esta noche nos vemos en tu casa ya que no quieres venir a la mía -se despide Andrés y le da un beso en la mejilla y se marcha.

Salvador e Isabel intercambian miradas. Andrés pasa a su lado y Salvador achica los ojos con rabia.

 

Rebeca entra a visitar a Valeria.

-Lo de ella no fue más que una tontería... ¿no es cierto?

-No, lo de ella fue bastante delicado -le asegura el doctor- Tuvo mucha suerte.

-¿Y cuando le da de alta?

-Posiblemente mañana. Aún hay que practicarle algunos exámenes.

-Claro, ésta es fuerte como un roble, no hay nada que temer.

El doctor se marcha.

-Tengo que decirte algo muy importante hija... ¡para la tranquilidad de todos! -le dice el Rebeca cuando se quedan solas.

 

Afuera en el pasillo del hospital quedaron solos Isabel y Salvador. Salvador mira a otro lado e Isabel se acerca.

-¿Le sucede algo? ¿Por qué está tan callado?

-No me sucede nada señora -responde Salvador después de mirarla profundamente.

-Hum..

-¿Cómo sigue su prima?

-Bien, mucho mejor, recuperándose -y le sonríe -y a lo mejor mañana la tenemos de regreso.

-Me alegro mucho -y se queda mirando el perfil de Isabel que es muy hermoso.

-Salvador... ¿cuándo me va a entregar los papeles que le exigí?

-No se preocupe señora, en estos días terminó de hacerlos -le dice triste.

-Espero que mi tía no se tarde... tengo muchas cosas que hacer -dice impaciente Isabel.

 

Dentro de la habitación de Valeria.

-¿No me estás mintiendo, no intentaste suicidarte Valeria?

 

(ay!! pero que mala es esta mujer   )

 

-No tía, ya le expliqué claramente a Isabel. Me intoxiqué con un vaso de agua.

-¿Que Abigaíl te llevó?

-Si.

-¡Ay Valeria! Yo no quisiera que este problema trascendiera y perjudicaras más a Abigaíl. En realidad últimamente hemos tenido demasiado disgustos con esta mujer.

-Soy la menos interesada en perjudicarla, es una buena mujer y ella no tiene la culpa.

-Bueno, pues entonces haz algo, échale tierra a este asunto tan harto y por favor evitale más problemas a esta mujer. Sinceramente, a mi me da muchísima lástima -dice hipócritamente.

-¿Y desde cuando te preocupas tanto por Abigaíl?

-No soy tan malvada como te imaginas cariño. Pero... ¡espero verte pronto! -Se levanta -¿y sabes qué? La casa no es la misma sin ti.

-¿Vino el chofer?

-Si, Salvador, me está esperando con Isabelita

-él fue quien me salvó, él fue quien me trajo a la clínica.

-¡Es un hombre maravilloso! Divino, pero ya tendrás tiempo de agradecerle cuando estés allá ... ¡ahora me voy! -Y se marcha.

-¡Salvador! -Se queda suspirando Valeria.

 

SIGUE... (pero no hoy... les seguiré mañana   )

 

@2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D

 

En la fábrica Donoso don Evelio y Simón conversan. Simón le cuenta que hizo lo que le aconsejó y cortó con su novia porque habían muchas cosas que le hacían desconfiar de ella.

-En cuestión de faldas es mejor saber a qué atenerse antes de meter la pata.

-¡Domínguez! Ahí lo buscan en la portería y parece que es urgente -un empleado.

-Seguro que es esa muchacha, no se conforma tan fácilmente -Don Evelio. Hágale frente a los problemas, póngala en su lugar.

Simón se marcha y aparece Andrés -¿a dónde va?

-Lo vinieron a buscar y le di permiso para que salga.

-Ningún empleado sale en horarios de trabajo, usted sabe que está prohibido -dice enojado Andrés. Otra cosa ese tal Salvador Cerinza ¿qué clase de persona era cuando trabajaba con nosotros?

-Un muchacho muy sencillo, muy humilde.

-¿Conoció a alguno de sus familiares?

-No. ¿Usted sigue dudando de él señor Corona?

-Sí, no me hace ninguna gracia que esté trabajando en la casa de los Donoso.

 

En ese momento en la mansión, llega Salvador con Isabel y Rebeca. Salvador les abre la puerta del auto e Isabel baja. Salvador no puede disimular su tristeza. Rehúye su mirada.

-Ya se puede ir a descansar -le dice Isabel.

-Como  usted ordene señora -Salvador se marcha.

Isabel se queda mirándolo.

-Algo raro le sucede -interviene Rebeca -lo vi muy distante toda la mañana.

-Ese... -le aclara Isabel -¡ese es su problema!

Salvador se acerca a Azur muy triste, se arrodilla junto a él y lo acaricia -¡ay! -suspira muy triste -¿Cómo puede estar pasándome esto Azur? -El perro lo mira como si entendiera -no puedo creerlo.

Aparece a Abigaíl que lo ve muy triste.

 

Mientras tanto en la fábrica Consuelo le arma un escándalo a Simón. Le dice que no pueda abandonarla en ese momento y que no la puede echar como trapo viejo. Le dice que fue el médico y que el médico le confirmó que está embarazada. Simón le pregunta por qué no le avisó y ella le dice que el está muy ocupado. Sigue gritando y Simón pasa vergüenza ante sus compañeros de trabajo.

-¡Pues ni sueñes que te vas a deshacer de mi tan fácilmente Simón!

-¿me estás amenazando?

-Yo solamente te prevengo porque no voy a permitir que te burles de mí, si me haces una mala jugada te juro que no respondo. ¡Yo no soy una cualquiera, soy una mujer decente y de bien! Y me vas a tener que responder me quieras o no me quieras, sino vienes esta noche, atente a las consecuencias.

 

(Bueno... en qué lío se metió Simón  )

 

Mansión: Salvador almuerza con Abigaíl en la cocina. La cocina de esta casa es preciosa y está muy bien decorada.

-¿No piensa comer Salvador? -Se inquieta a Abigaíl.

-No, no tengo apetito

Mientras la criada les sirve la comida, Salvador mira extrañamente a Abigaíl.

 -¿Por qué me mira de esa manera?

-Porque nunca imaginé que algún día compartiría esta mesa con usted.

-No entiendo lo que usted quiere decir -se queda confusa Abigaíl -¿le molesta mi compañía?

-No, por el contrario, me siento muy bien a su lado Abigaíl.

-Perdóneme si me entrometo, pero... lo noto a usted muy triste.

-Es que todos alguna vez en la vida -y suspira profundamente -sufrimos, nos toca estar tristes -y la mira- usted parece haber sufrido mucho, aunque hace lo posible para no derrumbarse.

-Es mi deber -dice corta la Abigaíl -por mis hijos.

-El dueño de esta casa los quería mucho -pregunta Salvador.

-¡Era un santo! Hombre más bueno que don Pedro José no ha existido del mundo... ¡él siempre nos protegió! El nos brindó su cariño -a Abigaíl se le nublan los ojos de lágrimas y Salvador traga saliva con dificultad -¡perderlo fue un golpe muy duro! -Abigaíl se pone a llorar.

-Bueno, pero no se ponga triste, que no me gusta verla así por favor.

-Es que siempre me pasa, cuando lo recuerdo no puedo evitarlo.

Salvador le toma la mano y Abigaíl lo mira los ojos.

-No llore, hágase de cuenta que él está vivo junto a Usted, muy cerca... ¡muy, muy cerca Abigaíl!

 

En su habitación Isabel habla con Rebeca -¿así que nos vio besándonos?

-Si -le confirma Rebeca.

-¿Te comentó algo?

-No, me lo comentó pero muy discretamente, parece que se sintió incómodo pensando que había descubierto un secreto.

-Es que es un secreto -reconoce Isabel.

-¡Pero pronto dejará de serlo, casándote con Andrés! -rie la tía.

-¿Y tú estas muy ansiosa de que eso suceda verdad?

-Más ansioso esta tu prometido mi amor.

-Demasiado diría yo. Está loco por tener el poder y manejar todo a su antojo.

-¡Sería magnífico Isabelita! Necesitas un hombre que te haga respetar y que ponga orden en esta casa.

-A veces pienso que Andrés podría complicarlo todo, sobre todo Angela -suspira -yo no sé si estaré cometiendo un error al casarme con él.

 

(Oh!!! wow!! entonces Isabel es más inteligente de lo que pensaba :ahh: :ahh:  )

 

-¡Ay niña por Dios! Estás comprometida con el hombre más maravilloso de este mundo, no tienes derecho a vacilar. ¡De cualquier cosa puedes escapar, menos de ser la futura esposa de Andrés Corona! Serás su esposa Isabel... ¡inevitablemente lo serás!

 

(JEJEJE...   no tientes al demonio vieja bruja... ¡NI A LOS ESPIRITUS!  )

 

SIGUE...

 

@2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D

 

Casa Gaetana: Salvador está destrozado.

-La vi besandose con Andrés y era muy obvio que no se trataba de un beso... -y esto le duele -de un beso de amigos.

-¡Me cansé de decirle que esa mujer no era de fiar! -Le dice sin dudar de Gaetana -y usted seguramente cree ¡todavía! que se casó con usted por amor... ¡pues no señor!, se casó por puro interés.

-¡Cómo le hago entender que no me gusta que hable mal de Isabel! -Le grita desaforado.

 

(Ay mi querido amigo...   que fuerte va a ser la caída!!)

 

-Pero tampoco es para qué me grite asi -se queja de Gaetana.

-Probablemente les unió el dolor que me causó a mi muerte ¡no tengo ningún derecho a reprocharles nada!

-Si usted lo dice.

-No estoy en condiciones de reclamarle nada a Isabel. Ella tiene todo el derecho del mundo a rehacer su vida con otro hombre ¿quién mejor que Andrés? Él será el esposo perfecto para ella.

-No se atormente Salvador -se acerca de Gaetana para consolarlo -por favor... yo sabía que esto iba a terminar mal. Salvador por lo que más quiera ¡deje esa casa y comience una nueva vida!

-¡Qué fácil es decirlo!

-¿Pero qué más puede hacer? Lo que tiene que hacer es recuperar el dinero que esconde allí.

-¡El dinero! ¡Las joyas! -Se levanta furioso Salvador -es lo único que le importa.

-No señor, no es. Porque si fuera así que no estaría pensando en el bar. Me queda muy claro que si no hago algo me muero de hambre. Es usted el que necesita lo que esconde ahí porque es lo único con lo que cuenta para seguir viviendo. Salvador, por favor... ¡óigame! ¿Qué hace usted frecuentando una casa que ya no le pertenece? Quiéralo o no usted tiene que enfrentarse al mundo, Salvador Cerinza y le juro que -y se besa los dedos cruzados -yo siempre voy a estar ayudándolo, pero escúcheme Salvador, por favor ¡escúcheme!

-Gaetana, probablemente tenga razón... creo que debería renunciar a todo lo que quiero recuperar -admite por fin Salvador -creo que mis horas en la casa Donoso están contadas.

 

(Salvador renuncia... RENUNCIA!!   NO PUEDE SER  )

 

Al día siguiente en la mansión Simón y Antonio se divierten como niños en la alberca. Simón le cuenta que cortó con Consuelo. De pronto aparece Walter que les dice que no tienen derecho a usar la alberca. Ambos le dice que siempre, desde niños, tuvieron derecho a usar la alberca. Walter les dice que eso era en vida del señor Donoso pero que ahora no. De pronto Simón y Antonio toman a Walter del sobaco y lo tiran a la alberca. Salen corriendo y Walter va furioso a quejarse con Abigaíl.

-Ese par de miserables me querían ahogar -se queja Walter.

-¡Ay por Dios! Solamente lo aventaron a la piscina.

-¡Yo no sé nadar! Mientra yo me ahogaba ello se burlaban... ¡esto no se puede quedar así!

-Por supuesto que no si se queda usted así va a coger una pulmonía ¡así que cambiese! -Y Abigaíl lo deja plantado.

En ese momento llega Salvador con aire de entierro -¿hoy también llegué tarde Walter?

-No, y por favor llámeme don Walter.

-¡Escúcheme don Walter! No tiene por qué seguir disgustado conmigo, si le molesta mi presencia pronto no tendrá que soportarme más.

-¡no me diga que piensa renunciar! -Dice feliz Walter.

-Es posible, mientras tanto por qué no se esfuerza por ser más cordial. Nada pierde si corresponde al respeto que le doy.

Walter queda solo y en ese momento llega Consuelo que exige hablar con Abigaíl. Walter no la va a dejar pasar pero cuando ella le explica que viene a hacer un escándalo, éste feliz la deja entrar a la casa de servicio

 

Consuelo entra a la casa de Abigaíl y se encuentra cara a cara con Simón quien le reclama qué hace ahí. Salvador que se está cambiando, se está poniendo el uniforme escucha la discusión. Consuelo grita hasta que aparece Abigaíl.

-¡Que es lo que está pasando aquí!

-Nada mamá, no está pasando nada. Yo ya me voy a la fábrica.

-¿Quién es ésta señorita? -Pregunta Abigaíl mirandola de pies a cabeza.

-No me voy a ir sin antes hablar con ella, señora ¡yo soy la mujer de Simón!

 

Mientras tanto y sin perder el tiempo, Walter está con Isabel.

-¿La mujer de Simón? No entiendo nada francamente Walter.

-Eso es lo que dijo esa muchacha doña Isabel. Aseguró ser la mujer de Simón y que venía a reclamarle no sé qué cosa ¡sabrá Dios en que líos se habrá metido!

-Qué descaro tan tremendo -interviene Rebeca -usted no la dejó pasar Walter.

-Traté de impedirselo pero es que ella empezó a lanzar improperios, a gritar y hasta se atrevió a empujarme doña Isabel. Se trata de una vulgar mujerzuela.

-¿Y en dónde está Walter? -Isabel

-Yo me imagino que en estos momentos estará discutiendo con Simón.

-¡Haz algo Isabelita por Dios! -Se queja la tía Rebeca.

-La verdad es que yo no me voy a meter en los problemas de esas personas -les corta Isabel.

-¿Ni aunque se trate de la tranquilidad de su hogar ? -Insiste Walter -le cuento que esa mujer vino dispuesta a armar un escándalo.

 

(Isabel...    no los escuches... Isabel..   cuidado )

 

Mientras tanto en la casa de servicio:

-¡Evite los escándalos niña! Esta es una casa decente y no voy a permitir que venga aquí a pegar de gritos -le corta Abigaíl.

Y Abigaíl lleva a Simón y a Consuelo a su habitación a hablar.

Sale Salvador -¿problemas? - Le pregunta a Vicky.

-Simón que es medio alebrestado, siempre le da dolores de cabeza a Abigaíl. Ojalá que este lío no traiga consecuencias.

 

Casa de Gaetana: se agarra de los pelos con el vecino dueño del bar que trata de entrar a su casa a mirarla para comprarla. Se arma la trifulca general, de un lado Gaetana con tres mujeres que la detienen y del otro el vecino con tres hombres que lo detienen.

-¡Yo primero me muero antes de salir de aquí! -grita Gaetana y vuelve a agarrarle de los pelos y a tirarse encima del vecino.

Más tarde entra a la casa.

-¡Es que si no lo suelta usted lo mata! -Le dice Lupe -¡usted es tremenda!

-¡y puedo ser peor si me provocan! -Grita Gaetana.

-¿Y usted cree que es buena idea instalar ese bar ? Si yo fuera usted me largaría de este barrio.

-Eso nunca Lupe, además que el lugar se está volviendo popular. Ese bar resultaría a las mil maravillas.

-¿Con qué dinero lo va a levantarse si el que tenía ya lo gasto en estas sillas?

-Lupe, yo confío ciegamente en Salvador. Yo sé que me va a dar una manito, me va a prestar el dinero para montar un gran bar que pueda competir con el cuchitril del Baristo ese.

-Usted confía demasiado en ese señor y yo no creo que eso sea muy aconsejable.

-Salvador no me va a dar la espalda, yo sé que cuando él renuncie a su puesto de conductor... yo lo voy a convencer de que se dedique de lleno al negocio del bar. Y la suerte nos sonreirá.

 

(hum... no cantes victoria Gaetana  que nuestro Salvador tiene otros huesos que roer!!  )

 

En la mansión Salvador escucha los gritos detrás de la puerta de la habitación de Abigaíl. Dentro Consuelo se pone a llorar a gritos.

-¿Qué hay es cierto que está usted esperando un hijo de Simón?

-Pues todo, Simón y yo somos novios hace tiempo y pasó esto. Aunque él pretenda negarlo.

-El no niega nada -interviene Antonio -y no es cierto que hayan tenido relaciones desde hace tiempo como usted dice. LLevan apenas un mes de conocidos.

-Nadie está entiendo tu opinión Antonio. tú no tienes vela en este entierro -le corta Abigaíl.

-Simón es mi hermano, mamá. Debemos apoyarlo. No puedes darle crédito a una mujer que estuvo casada y tiene dos niñas.

-¡Por Dios! ¿Eso es verdad?

-Señora estoy casada y separada pero eso no es ningún pecado. Además yo se lo conté a Simón cuándo empezamos a salir.

-¡Mentirosa, tú me engañaste! -Explota Simón -me dijiste que eras libre y que las niñas no eran tuyas.

-Ahí me consta que esta mujer está mintiendo -sigue Antonio.

-Yo no soy ninguna mala mujer para valerme de esas patrañas -llora consuelo -Simón me engañó, me sedujo.

-¡Que sedujo ni nada! -Simón la toma del brazo pero Abigaíl se pone en el medio.

-¡No le pongas las manos encima y baja la voz! ¿Quieres que todo el mundo se entere? No seas cobarde y responde por tus actos Simón.

-Mi hermano no debe responder por nada, es puro cuento de esta mujer que esté embarazada. Ni siquiera ha ido.

-Aquí tengo el certificado. El certificado del médico que me vio -y se lo entrega a Abigaíl.

Abigaíl echa a Simón y a Antonio y se queda a solas con Consuelo.

-Voy a tener una conversación de mujer a mujer con ésta señorita.

 

Salvador ve a Simón salir déla habitación y lo sigue.

-¡Simón! -Le llama.

-¿Qué quiere? -Le contesta de mala gana.

-¿Anda metido en problemas?

-¿Y eso a usted que le importa?

-Es que le tengo mucho aprecio a su mamá y no me gustaría verla sufrir por causa suya. Yo lo puedo aconsejar Simón.

-¡Y quien se cree usted para venir a darme consejos! ¿Cree que por defender al perro ya puede meter las narices en los asuntos ajenos? ¡Ocupese de sus cosas! Y no sea entrometido Salvador.

Y lo deja plantado y se marcha. Aparece Walter.

-En vez de estar perdiendo el tiempo con los hijos de la servidumbre, Cerinza, vaya a cumplir con sus responsabilidades. La señorita Angela lo está esperando para que la lleve al hospital.

 

Angela está esperando impaciente a Salvador.

-Disculpe la demora señorita Angela.

-Pensé que no quería llevarme Salvador.

-¡No por favor! ¿Cómo se le ocurre? -Y hace una pausa -yo soy su empleado, yo estoy aquí para atender a sus órdenes -y abre la puerta del auto -suba por favor.

Vicky ayuda a Angela a subir al auto -Salvador, ¡éste abusado con la chamba! -Le aconseja a Salvador -yo sé por qué se lo digo.

 

En el camino Angela le pregunta -Salvador ¿que sucedió con Simón?

-No estoy muy seguro señorita.

-¿Quién era la mujer que vino buscarlo?

-disculpe señorita, pero no creo que deba divulgarlo.

-Si no se lo estoy preguntando por averiguar chismes, simplemente deseo saber qué está sucediendo en mi casa.

-Aparentemente Simón está metido en graves problemas por causa de esa muchacha.

-¿Que tipo de problema ?

-Creo que cometió un error irreparable.

-¿O sea que la embarazó,  es lo que está tratando de decir?

-Eso parece señorita

-Bueno Salvador, ya no me diga más -le dice fría- mejor dese prisa que necesito llegar a tiempo a mi cita con el médico.

 

En la fábrica Simón habla con don Evelio.

-Consuelo resultó más viva de lo que yo pensaba ¡me armó un escándalo de los mil demonios!

-así que tremendo escándalo. Por eso fue que llegaste tarde a la fábrica.

-Hubiera querido que me tragara la tierra, y lo peor de todo es que se quedó en la casa hablando con mi mamá.

-Mira Simón, no quiero ser ave de mal agüero pero... ¡te veo criando hijos ajenos y sometido a esa vieja!

-¡No don Evelio! No lo diga ni en broma. Yo no estoy preparado para enfrentar esas responsabilidades.

-¿Y cómo piensa librarse de ellas?

-Consuelo no es la que me preocupa, sino mi mamá, ni siquiera sé cómo le voy a dar la cara.

-Ya me dijiste, muy estricta y no escucha razones.

-Si no le tengo miedo, sino mucho respeto. Mi mamá es muy buena gente y no se merece que yo le haga esto. Debe estar pensando que soy un completo degenerado.

 

En la mansión Abigaíl lleva a Consuelo a la puerta.

-No se moleste en acompañarme hasta la salida -finge humildad Consuelo -hasta luego señora.

Abigaíl se queda muy triste. Entra Walter y le llama.

-¡Abigaíl!

-Dígame

- Haga favor de presentarse en la sala, doña Isabel la espera.

-¿Para qué?

-¿Después del escándalo que armó esa mujercita que acaba de salir, no se lo imagina? -Se burla Walter

Abigaíl preocupada se dirige a la sala. Cuando entra Isabel está parada de espaldas. Pero los más terrible es la tía Rebeca, está disfrazada de Cleopatra, que la mira altanera. Abigaíl baja la cabeza e Isabel la enfrenta con la mirada. Rebeca sonríe malvada.

 

(AY NO CUATOCHES...   ESTO NO ME GUSTA NADA  pero creo que Salvador se quedará para defender a Abigaíl   )

 

    *
FIN DEL CAPITULO

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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

www.mabouchita.com

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