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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 45: viernes 16 setiembre 2005 – ¡MAS BESOS! De pronto Isabel se detiene en la puerta. Mira a Salvador que le da la espalda y se pone la camisa. Y de pronto se decide. Se acerca, y le toma la cabeza y lo besa con pasión. ♫ el cuerpo del deseo, en busca del amor que tengo junto a ti, y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir, quien te embrujó, quien te adivinó, ♫ -No
Salvador... ¡lo que usted sintió en este beso no lo ha
sentido con nadie más! –y lo mira a los labios- porque yo
no soy una mujer como ninguna otra.... –y Salvador trata de
separarse pero no puede- ¡como ninguna otra! –e Isabel saca
la lengua y le lame el labio inferior. Luego lo mira y esta vez si se marcha. Salvador queda temblando y furioso. ♫ el cuerpo del deseo es todo lo que quiero cuando yo me muero el cuerpo del deseo es todo lo que quiero en busca del amor que tengo junto a ti y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir quien te embrujó, quien te adivinó ¿por qué te alejó de mí? ♫ Más
tarde, Salvador acompaña a Rebeca a una exposición de
pinturas. Rebeca muy elegante de tigresa y Salvador pantalón
negro y la misma camisa fucsia que le da muy buen color. -¿Por
qué tan calladito Salvador? –pero como Salvador solo
camina pensativo- ¡Salvador le estoy hablando! –se queja. -La escucho señora, la escucho. -Si no le gustan las exposiciones... podemos ir a otra parte. -¡Si
me gustan! –se sorprende Salvador y se para frente a un cuadro
con las manos atrás- ¡estas obras son muy interesantes! -
Y Rebeca pone cara de que no entiende nada a todos esos cuadros
pintados- ¿Y al fin de cuentas usted vino por ellas no? -Bueno
en realidad cuando me hablaron de Arte Europeo –dice sincera e
ignorante- ¡pensé que hablaban de pinturas como la Mona
Lisa y la Venus de Milo! (hahaha... esto está muy simpático... decir que la Venus de Milo es una pintura! Mona Lisa -Leonardo di ser Piero DA VINCI - -¡Ay!
–sigue- pero estas –y mira con desprecio los cuadros de
arte moderno- ¡la verdad no me llaman la atención! -Yo
honestamente... –le dice Salvador muy serio pero evidentemente en
burla- no creo que sea muy fácil que traigan a la Mona Lisa....
–y la mira- y la Venus de Milo es una escultura. -¿Cómo lo sabe? –Rebeca lo mira como a un erudito. -¡Es algo elemental! –Salvador la mira- ¿qué tanto sabe de pintura doña Rebeca? -¡Ay
muchísimo Salvador! –dice coqueta- una vez hice una copia
de la Maja Desnuda... ¡y me quedó igualita! -La Maja Desnuda –repite Salvador.
-No señora –la corrige- no es una obra francesa... ¡es una obra española que se encuentra en El Prado! -¿En el prado del Louvre verdad? -¡En
EL PRADO de Madrid doña Rebeca! –y al ver su cara
(evidentemente Rebeca está pensando en el jardín, en el
césped Rebeca sonríe apenas... y Salvador cansado se aleja para observar otras obras. Rebeca corre detrás. -¡Salvador!
–y le toma las manos a pesar de que él no quiere-
¿sabe una cosa? Me encantan sus manos –y se las acaricia
mientras Salvador mira con vergüenza para todos lados- ¡son
tan grandes y tan tibias! Y
para deshacerse de ella, levanta la mano atrapada y señala una
pintura- ¿qué le parece esta pintura señora? -¿Por
qué mejor no me pregunta que me parece usted por ejemplo?
–dice mirando con desprecio la pintura - Es lo único que
me importa ahora -le sigue coqueteando Rebeca- ¡No me canso de
mirarlo! –y lo mira con ojitos de puerco viuda -¿por
qué no me dice que guarda en esa cabeza?. Salvador suspira cansado y la mira con ojos muy negros. -¿Y en esos ojitos tan misteriosos? –le susurra Rebeca. -Señora, como a usted no le interesa la exposición. ¡mejor nos retiramos! –y se dispone a salir. -Bueno,
es que estando al lado de un hombre tan bello como usted... ¡a mi
no me interesa nada más que su compañía Salvador!
Se lo juro. -¿Por qué insiste? -Porque
tengo esperanzas... ¡usted me dijo que es un hombre de mente
abierta! Y ahora quiero que me lo demuestre Salvador...
¿qué exige para aceptarme como la compañera de
toda su vida? –se vuelve a lanzar Rebeca (sin paracaídas
otra vez! Salvador
suspira hipercansado y ya no sabe como salirse de la situación.
Y de pronto la mira y le dice - ¡Ya tengo compañera! Se
llama soledad... ¡siempre he estado solo aún cuando
creía que estaba rodeado de gente que me amaba! -¡Ay!
-Se derrite Rebeca – conmigo no va a sentir esa horrible
soledad... ¡le prometo que lo haré plenamente feliz!
–y cierra los ojos y se le acerca. -¡Ahora me falta tiempo! –le corta Salvador- y tengo que descansar. -Si quiere vamos a alguna parte a escuchar música. -¡Estoy muy cansado señora! Necesito dormir. Por favor – y le muestra la salida. En la mansión, al día siguiente. -Toda
mi vida soñé con el hombre ideal... ¡alguien
perfecto! –sueña Rebeca tirada sobre un sillón- por
eso nunca lo encontré hija... ¡pero al fin lo
descubrí Isabelita y resultó ser superior al de mis
sueños! Isabel
trabaja en su computadora portable y le contesta – Nunca
imaginé escucharte hablar así de un hombre tía...
¡así que ese Luisito Crespo es un hombre muy especial! -¿Luisito Crespo? –se indigna Rebeca- ¿acaso crees que estoy hablando de ese anciano? Isabel
deja de trabajar y la mira- Que yo sepa es la única persona que
frecuentas tía – y la mira con sospecha- ¿o acaso
hay alguien más? Y Rebeca le sonríe cómplice. -¿Estas enamorada de otra persona? –le pregunta directamente. Y Rebeca va a contestar cuando tocan a la puerta. -¡Adelante! –dice Isabel. -Permiso señora Isabel –entra Abigail- Estoy muy preocupada porque Walter no regresa todavía. -¿Cómo? No está en la casa. -No, salió ayer que fue su día libre... pero nada que aparece. No sé... nunca ha pasado la noche afuera. -¿Le habrá sucedido algo malo? –Rebeca. Y esta vez Isabel la vuelve a mirar. En
ese momento, Walter todo golpeado y con la ropa en harapos, trata de
entrar sin ser visto a la casa. Pero en ese momento llegan las
empleadas y Antonio. -¿Walter que le sucedió? –se preocupa una de las chicas, pero Walter los ignora y entra sin saludar. Pero en el salón debe dar explicaciones a Isabel - ¿Un accidente Walter? -Eso fue lo que pasó... un lamentable accidente. Y eso fue todo. -¿Pero por qué no nos avisó para que le ayudáramos en algo? -No pude... ¡me fue imposible! No quería molestar. -Fue un vehículo. Me atropelló y chofer huyó para evitar la justicia. -Oiga Walter... –se inquieta Isabel- ¿usted está bien? ¿Está lastimado o herido? -Más
o menos –suspira Walter- Son heridas sin importancia... ¡lo
más importante es que estoy aquí de nuevo para cumplir
con mis obligaciones de mayordomo! -Walter...
–Abigail- yo la verdad lo veo muy mal, así que no se
preocupe y vaya a descansar y yo me haré cargo de todo. -¡No me gusta que nadie meta las manos en mi trabajo aunque me esté muriendo! –le dice enojado. -Abigail
tiene razón... debería irse a descansar para que se
recupere –Isabel- ¡tan siquiera por este dia Walter!
–y lo mira- por lo visto no puede mantenerse ni en pie. -Eh... si usted lo ordena... si... ¡yo voy a descansar señora Isabel! -Si... si, es más... Abigail ¿puede llamar al doctor para que lo revise? -¡No!
–se asusta- no... porque ya me revisaron... dos médicos...
¡allá en el hospital! Y necesito descansar nada
más... con permiso. -¿Qué
horror verdad? –se exclama Rebeca- las cosas que pueden suceder
sin que uno lo sospeche... ¡hubieran podido matar a este pobre
hombre y nosotras aquí como si nada! Walter
se arrastra a su cuarto, cuando de pronto se encuentra con Salvador y
se endereza erguido. Salvador camina detrás siguiéndole
paso por paso. -¡Walter! –lo llama- le advertí que me debía una.... ¡y se la tenía que cobrar! (la verdad... Walter se merece la cárcel!! -¿Lo hizo usted verdad? -¿Qué se supone que hice señor Franco? - lo mira burlón. -¡Lo
terrible que viví ayer! –se pone a temblar- ¡fue su
culpa! Claro... yo debí imaginarme que detrás de todo
esto estaban las manos de un miserable como usted. -¡Yo
no tengo nada que ver con sus asuntos señor Franco! La vida debe
estar cobrándole por sus malas acciones. -Le voy a denunciar... ¡le voy a decir a la señora Isabel lo que averigüé de usted! -¿Y que averiguo de mí? -Que
es un vulgar mentiroso, que proporciona datos falsos... ¡usted no
vive en la dirección que figura en su currículo! -Claro que no... si hace poco me mudé. -¡Embustes! Se lo voy a contar a la señora Isabelita. Pero cuando trata de ir hacia el salón Salvador le impide pasar, pone un brazo en la columna. -¡Cuéntele
todo Walter! –le amenaza- dígale lo que pasó...
incluyendo que fue detenido por ladrón. Walter se queda una estatua. -¡Confiese la verdad! Confiese que usted no es más que un vulgar delincuente. En
la cocina están de fiesta por la desgracia de Walter- ¡el
pobre parecía un sapo aplastado! –ríe a gritos
Vicky. Abigaíl les dice que ya dejen de burlase, que no
está bien alegrarse por las desgracias ajenas.
Y todas ríen a carcajadas. -¡No Salvador! Yo no soy un ladrón... ¡eso fue una equivocación! Un malentendido. -Hace
un par de años no fue ni una equivocación ni un
malentendido... lo metieron preso por robar en los almacenes.
¡Qué lastima que no haya dejado esas mañas Walter!
Si estuvo preso dos días.. fue porque don Pedro José
Donoso lo sacó de la cárcel convencido de su inocencia...
¡si ese señor estuviera vivo... comprobaría la
clase de hombre que es usted! -No diga más nada... ¡ya está bien! -Yo
no voy a decir nada... ¡usted le va a confesar todo a la
señora Isabel! Va a aprovechar que le va a llevar las quejas y
le cuenta la verdad. Porque sino lo hace... ¡yo lo voy a
desenmascarar! -¡Eso no! –le suplica. Pero
Salvador le agarra del cuello- A partir de ahora Walter... ¡cada
vez que me ataque le voy a contestar! No me voy a quedar quieto. -Mire...
yo le juro que no voy a decir absolutamente nada, pero por favor se lo
suplico... ¡no cuente lo que acaba de descubrir porque me va a
perjudicar terriblemente! -Walter, usted es un miserable. Walter
asiente con la cabeza- ¡Estoy enfermito! –llora de repente-
yo siento un impulso incontrolable de apoderarme de lo ajeno...
¡yo soy cleptómano! ¿qué voy a hacer?
–y luego con orgullo- ¡pero jamás un vulgar
ladrón! -Es
un miserable Walter –le repite- una rata inmunda... ¡yo no
entiendo como don Pedro José Donoso lo quería tanto!
Confiaba en usted. -¡Por favor prométame que no le va a contar esto a nadie! -le llora- por favor Cerinza... ¡prométamelo por favor! –le suplica - ¿si?. Pero
Isabel que entra en ese momento lo escucha - ¿Qué?
–le pregunta- ¿Y ahora qué? –Walter
desesperado mira para otro lado- ¿Qué les pasa a ustedes
dos?. -Walter
le puede explicar señora –dice frío Salvador y le
da unas palmadas en la espalda- ¡Cuéntele Walter! -Nada...
todo está bien doña Isabelita.. yo conversaba con mi
amigo Cerinza aquí presente –y le palmea el hombro- le
estaba contando cómo fue el accidente y ... -Si –lo mira Isabel- mejor váyase a descansar... porque yo cada vez lo veo peor. -Yo también –dice Walter y se marcha. Isabel
se queda muy intrigada y mira a Walter hecho trizas que se aleja y
luego a Salvador que le da la espalda, y que se da la vuelta lentamente. -Ya
cumplí con la diligencia que me pidió señora
– y la mira con acero en la mirada- ¿En qué le
puedo servir?. Isabel
también lo mira con ojos fríos y helados - ¡que me
lleve a la fábrica porque Andrés me está esperando! Salvador
conduce a Isabel, durante todo el viaje se echan unas miradas negras a
través del espejo retrovisor, pero no se dicen palabra. ♫ regresas al final sin importar el tiempo que pasó, y estás en otra piel, más fiel que la anterior y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir, quien te embrujó, quien te adivinó, ¿por qué te alejó de mí? ♫ En
la fábrica Andrés tira enojado los papeles que le entrega
Isabel- ¡Todo el mundo está en mi contra! Incluso
tú –la acusa- ¡Ahí está el abogado
Belaúnde ese! Diciendo que estoy atentando contra el patrimonio
de la estúpida de Ángela. -Por
favor entiende que tu soberbia habría echado a perder todo
–le dice fría Isabel- ¡tú tenias que ceder
ante el sindicato! ¡te guste o no! -No me gusta que pisoteen mi autoridad... ¡eso no ayuda a mi imagen de director general! -¿Lo ves? ¡ahí está tu soberbia otra vez Andrés! -Los
ejecutivos esos que me odian... ¡empiezan a murmurar! Creen que
soy un inútil –se queja como un niño. -¡Tú
no eres Dios! –trata de convencerlo- ¡Tú
también te puedes equivocar y si no lo aceptas entonces no
estás capacitado para manejar una empresa tan importante como
ésta! Andrés
se le acerca muy amenazador... la mira como un loco - ¿eso crees
tú? –le dice muy cerca- ¿qué soy un bruto?
¿un incapaz? -¡Deja
la soberbia! –le dice Isabel que no se deja amedrentar- ¡la
soberbia se carcome hasta al más poderoso Andrés! Andrés se separa - ¡Nos esperan en la junta! No perdamos el tiempo –y sale. Isabel suspira cansada y lo persigue. Lo alcanza afuera dónde Salvador está esperándola. -¡Andrés!
–lo llama- eres un soberbio pero también eres el hombre
que amo –y lo besa segura de que Salvador la mira. Salvador
los mira muy cerca. Isabel lo mira de reojo –Voy a hablar con el
chofer porque no lo quiero dejar ahí- Andrés lo mira con
desprecio- ¡Salvador! Ya no lo necesito... se puede ir...
¡y si mi tía pregunta por mí dígale que no
me espere! –y le sonríe con provocación- a lo mejor
no regreso en la noche - Y se marcha con Andrés. Salvador conduce solo de regreso, de pronto cierra los ojos y recuerda el beso de Isabel. “No
Salvador... ¡lo que usted sintió en este beso no lo ha
sentido con nadie más! –y lo mira a los labios- porque yo
no soy una mujer como ninguna otra.... –y Salvador trata de
separarse pero no puede- ¡como ninguna otra! –e Isabel saca
la lengua y le lame el labio inferior.” Cuando
abre los ojos, está en sentido contrario y a punto de chocar con
otro camión... tiene que maniobrar bruscamente y casi se sale de
la ruta, aprieta los frenos y... ¡esta vez si le responden!
Suspira. Casa Gaetana: ella y Lupe están felices probándose ropa cuando entra todo vestido de negro y bien mustio Salvador. -¡Fuimos de compra con la jefecita! –feliz Lupe. -Eso veo... por poco se traen el almacén completo. -Bueno...
todo es para el bar... ¡y alguno que otro trapito para Lupe y
para mí! –y se pone una chaqueta toda brillante-
especialmente este... ¿no le gusta? -¡Se enloqueció cuando lo vio en la vitrina! Y tuvo suerte de encontrarlo porque estuvo exhibido varias semanas. -No
me extraña debe ser muy difícil –y hace una pausa y
Lupe y Gaetana lo miran- vender algo... tan peculiar. -No le gusta. -¿En que está invirtiendo el dinero que le entregué? En pagar sus deudas o en comprar basura. -¡Ay Salvador! No me regañe hombre –y le muestra todos los recibos. -No hace falta Gaetana... –dice triste- yo confío en su palabra. -Pero Salvador ¿qué le pasa? –se preocupa Gaetana- ¿tuvo algún problema con Walter? -No, no tuve ningún problema con Walter y todo marcha perfectamente... incluyendo mi relación con Isabel. Gaetana ríe a carcajadas- ¡no me vaya a decir que están de amigos porque eso no se lo voy a creer! -¡Empieza
a desafiarme y eso es precisamente lo que estaba esperando! Que me
provoque... ¡para responderle como se merece! Gaetana y Lupe se quedan sorprendidas. SIGUE... @2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D 2 semanas después Mientras Azur corre feliz por toda el jardín, hay una gran fiesta en la casa. Con mariachis y todo. En medio de la fiesta baja Valeria, vestida toda de negro y con ojeras bajo los ojos. Se
ve realmente demacrada entre tanta gente bien vestida y de colores
alegres. Abigaíl la ve y la anima a que se quede a hablar con la
gente, especialmente los jóvenes como ella. -No sé, son mucha gente desconocida. Andrés está de malhumor. -No estás nada contento –le dice Isabel- ¿No estás de acuerdo con la reunión? -Con la crisis que hemos atravesado últimamente, no tengo ánimos de nada. -¿Y
para que crees que organicé esta reunión? Precisamente
para reunir a los colaboradores y a los ejecutivos de la empresa. -Cualquiera diría que estás muy satisfecha. -Si
Andrés... ¡estoy muy contenta! –le repite-
¡muy contenta! Porque se evito la huelga, porque llegamos a un
acuerdo con el sindicato y porque además la planta sigue
produciendo... ¡muy contenta! ¿debo esperar algo mas? -Hay muchas que no se han cumplido todavía –y Andrés mira a Angela y a su abogado. -¿Estas furioso con Angela? -Con ella y con el imbec.il de Belaunde ¡no lo soporto! ¿por qué se mete en lo que hacemos? -Al enemigo hay que tenerlo cerca para ver como actúa y como piensa. -Isabel, yo lo conozco... por eso no confío en él. -¡Fíjate
que Belaunde! Tal vez no sea tan honrado como aparenta... no
sé.. todos tenemos debilidades y a lo mejor la de él es
el dinero.... ¿cuánto crees que cueste tenerlo de nuestro
lado y en contra de Angela? Andrés no contesta solamente la mira. (hum... :virados: :virados: error, mi pequeña Isabelita... error, yo no creo que Belaúnde se venda facilmente) Afuera
Salvador habla con Antonio quien le dice que estudia por respeto a la
memoria de don Pedro José Donoso, su madre y porque aspira
llegar muy lejos. -Lo felicito Antonio, es una lástima que su hermano no piense lo mismo. -Si,
si don Pedro estuviera vivo evitaría que se metiera en tantos
problemas... ¡al paso que va no va a llegar a ningún lado! -Dígame algo, Pedro José Donoso era importante en sus vidas. -Era lo más importante, era más que un padre. Un ser generoso y comprensivo... desgraciadamente murió disgustado conmigo – y Antonio recuerda. “Por
atención a tu mamá no voy a mencionar una sola palabra de
lo que pasó, pero definitivamente me defraudaste... Angela y
tú me han decepcionado... por lo tanto no acepto tus
disculpas” Salvador se sienta a su lado- Así que murió disgustado con usted... ¿por qué cree eso Antonio? -No estaba de acuerdo con muchas cosas. -¿Qué cosas? -Son cosas personales y no tengo por qué comentarlo con nadie. -Claro, claro y mucho menos conmigo... ¡aun no me tiene la suficiente confianza! -Confiaría...
si supiera que relación existe o existía entre usted y
don Pedro José Donoso! – y toma el libro y le muestra la
dedicatoria- Para mí esto es un enigma Salvador. Y ante el silencio de Salvador Antonio se marcha. Rebeca
está feliz en la fiesta – Que muchachas tan guapas... y
tan delgadas... ¿cómo pueden mantenerse así Isabel? -Porque son jóvenes y hacen ejercicios. -¿Tu crees que si me lo propongo puedo ser así como ellas? -Bueno,
hoy en día hay cirujanos maravillosos –se burla
Andrés- seguramente con un par de cirugías... te quedes
bastante bien... ¡ahora nunca como ellas! -Yo te pediría que no la desilusionaras y mucho menos enfrente de su prometido –dice Isabel mirando a Luisito. -¡Linda pareja! –se ríe Andrés y se marcha. -¿Te morías por invitarle? –le sonríe Isabel. -Es un señor muy respetable. -Si a ti te gusta... con eso basta. -Gracias – y Rebeca le pide que Salvador lleve a Luisito. Isabel pregunta por Salvador y Walter le dice que no está, pero que va a enviar a una de las empleadas. -Walter, no busque tanto pretexto y mejor dígame por qué le tiene tanto miedo a Salvador. -No diga eso señora. -¿Y
usted cree que yo no me doy cuenta que desde el día que tuvo el
accidente usted le huye Walter? En cuanto se lo encuentra baja la
mirada y se esconde como si hubiera visto al mismo diablo... ¿me
puede decir que es exactamente lo que pasa entre usted y Cerinza? -Nada... voy a buscarlo. -No... despreocúpese... ¡yo me encargo personalmente! –e Isabel sale. En otro lugar de la fiesta Simón admira a las chicas bonitas. Vicky le pregunta si es feliz con Consuelo. El le dice que está muy amargado pero que no tiene solución. En la fiesta uno de los invitados que habla con Rebeca confunde a Valeria con una empleada y le pide una copa. -¡Ay no por favor! –se ofende Rebeca pero ya Valeria se marcha a traerle otra copa- Ella es mi sobrina Valeria. -¡Rebeca! –le llama Andrés- ¿dónde está Isabel? -En
el jardín... ¡que chasco se ha llevado Valeria! Un
empleado la confundió con una empleada doméstica- le dice
sin darse cuenta que Valeria escucha. -¿Por
qué te extraña? Con ese aspecto enfermizo que tienen
Valeria... ¡nadie imaginaria que es la prima de Isabel!
–dice Andrés con desdén. Al
escuchar esto Valeria sale corriendo al piso superior, se sienta a
llorar cuando escucha las notas del piano que alguien toca. Se levanta
como loca y entra y les grita, les rompe todas las copas - ¡Deje
eso! –grita desaforada- ¡y usted baje los pies de ese
escritorio! ¡Salgan todos inmediatamente! Entra Rebeca y trata de calmarla- ¡No seas grosera con los invitados! -¡Qué respeten su memoria! – y vuelve a tener otro ataque de histeria. -¡Valeria estás muy nerviosa! –entra Andrés y la lleva del brazo. -¡Suéltame! –grita Valeria completamente loca y pataleando y aullando. En
el bosque, cerca de la casa, Isabel encuentra a Salvador -
¡Salvador! –lo llama y Salvador se da vuelta lentamente. En la casa, Andrés arrastra a Valeria a su cuarto - ¡No estás bien! -Ya
lo sé –llora Valeria- para ustedes no soy más que
una pobre enferma, me confunden con cualquier criada... ¡nadie
pensaría que soy la prima de Isabel! -Valeria por favor – le ruega Rebeca. Y
Valeria se encierra, Andrés quiere ir a hablar con ella-
¡No Andrecito por favor! –le ruega Rebeca- mantente al
margen de la situación, yo voy a hablar con ella. (Bueno... menos mal que algo hace bien Rebeca, porque Andrés tiene la psicología de un bruto Y Rebeca trata de hablar con Valeria que llora sobre su almohada. -Valeria,
por lo que más quieras ¡cálmate por favor! Nadie
quiso ofenderte hija... además no debiste comportarte de esa
manera con los invitados. Pareces una loca. -Si, además de ser insignificante, soy una enferma y loca... ¡todo lo que tú quieras! -Estas loca muchachita, si sigue así voy a tener que llamar a Isabel para que te ponga en tu sitio. -¡Este es mi sitio! Encerrada entre cuatro paredes, alejada de todo el mundo. -Si
vas a agredir a la gente... ¡claro que es mejor que no salgas! ..
yo no vi nada de malo en que entren al estudio y toquen ese inservible
piano. -¡Tú nunca has respetado la memoria de don Pedro! -¡Aquí la única que tiene derecho a algo... es Isabelita y no tú! -¡Tía déjame sola! -Esta bien... como quieras –y se marcha. (realmente no es nada normal que se ponga de esta manera... Abajo Angela se inquieta y le pregunta a Andrés. -Nada importante, se puso muy nerviosa porque unos invitados entraron al estudio a tocar el piano. -Es que en realidad nadie tendría que haber entrado ahí. -Si, ¿has visto a Isabel? La estoy buscando. -No la he visto, pero mejor voy a ver a Valeria. -No
creo que sea el momento... está alterada, yo creo que lo mejor
es un siquiatra –en ese momento entra Walter y le pregunta por
Isabel. -Hace un momento se dirigió al bosque señor Andrés... en busca de Cerinza. Andrés se queda pálido. En el bosque. -¡No
debería estar aquí sino en la casa cumpliendo con sus
obligaciones! –le grita Isabel a Salvador- ¿no lo cree
así? -Pensé que no me necesitaba. No quería estorbarle a los invitados. -Mas
estorba faltando a su trabajo. ¡Me parece increíble que yo
haya tenido que venir hasta este lugar para buscarlo! -¿Por qué se toma la molestia doña Isabel? Si usted tiene un millón de empleados a su servicio. -Quise hacerlo personalmente para no tener que llamarle la atención delante de mis invitados. -¿Qué se le ofrece señora? -¡Se
me ofrece que me escuche bien porque no pienso perder el tiempo!
–furiosa- no estoy acostumbrada a discutir con mis empleados y
mucho menos andar detrás de ellos recordándoles lo que
tienen que hacer. -Yo
me pregunto... ¿qué le impide despedirme? –se le
enfrenta- ¿por qué no lo hace de una vez si es que no
está satisfecha con mis servicios? -¿Eso
es lo que usted quiere? No le voy a dar ese gusto... y ahora por favor
regrese a la casa que uno de los invitados necesita que lo lleve. Y
muy enojada se da la vuelta para marcharse, pero se tuerce el pie y cae
al suelo - ¡Ay! –gime de dolor. Salvador corre y la recoge
del suelo, la toma en sus brazos. Isabel lo mira y sonríe
burlona y provocativa. ♫ regresas otra vez, sin importar el tiempo que pasó, y estás en otra piel, más fiel que la anterior ♫ -¿Qué
piensa hacer? –y lo mira a los labios- ¿besarme y
aprovecharse de mí como lo hizo la otra vez? -¿Y por qué haría algo así? -¿Por
qué? –con sorna- porque usted asegura que no puede
contenerse cuando está cerca de una mujer... ¡en la casa
hay muchas mujeres bonitas, podría poner a prueba su calidad de
macho presumido! –y muy decidida se da la vuelta para marcharse. Pero Salvador la toma del brazo - ¡A ellas no las necesito si la tengo a usted aquí! - y (... ♫ el cuerpo del deseo es todo lo que quiero, y cuando yo me entrego ♫ Isabel se separa furiosa y le va a dar tremenda bofetada cuando Salvador le ataja el brazo y (... ♫ el cuerpo del deseo que tomo y que deseo en busca del amor que tengo junto a ti ♫ Y esta vez Isabel... lo besa con gusto... es más que pasión... es deseo y rabia... (wow! Parece que se van a comer uno al otro! Salvador 2 ♫ y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir, quien te embrujó, quien te adivinó, ¿por qué te alejó de mí? ♫ En la mansión Angela va a ver a Valeria, quien le pide disculpas por haberse comportado de esa manera. -Ya te debieron haber contado... me puse como una loca y ataqué a los invitados. -Te
entiendo... yo en tu lugar hubiera hecho lo mismo. Nadie tiene por
qué entrar al estudio y mucho menos tocar el piano de mi
papá. -No era mi intención, cuando vi a ese idiota tocando el piano de don Pedro la sangre se me subió a la cabeza. -Ya no te hagas más daño, trata de calmarte. No vale la pena -Y Angela la abraza. Abajo, Rebeca se queja de Valeria –No tiene remedio. -Valeria
está muy mal de la cabeza, ninguna persona cuerda se comporta de
esa forma tan agresiva –y mira nervioso a todos lados. -¿Te sucede algo Andresito? -No aguanto un segundo más. Isabel lleva mucho tiempo en el bosque con ese Cerinza. -¿Y piensas que pudo haberle sucedido algo malo? -El lo que voy a averiguar ahora mismo – y se dirige al jardín. (wow!! los descubrirá infranganti?? En el bosque Isabel y Salvador siguen en tremendo beso. De
pronto Isabel se da cuenta y se separa. Salvador la mira cínico.
Isabel le sonríe más cínica- ¡Ah! ¿le
gusto? –le pregunta con burla- ¡No niegue que le
gustó! -¡No niegue que se complace provocándome! – y le sonríe provocador. -Si
–reconoce Isabel y también sonríe- la verdad es que
me gusta provocarlo... ¡me divierte imaginar... como un hombre
como usted se puede hacer ilusiones... con un imposible! -Se divierte conmigo -subraya Salvador. (Salvador 0 -¡Ah!
–lo provoca- ¿y qué otra cosa podría hacer
sino eso? –y de pronto endurece la cara- ¡le suplico que
tome su distancia y no se me vuelva a acercar! -Yo tomaré la distancia si usted también hace lo mismo señora. Y se vuelven a medir con la mirada... son dos fuegos de rencor, ambición, amor y odio... (wow! Cuates!! Este juego está muy peligroso!!! Creo que estos dos se van a destrozar mutuamente! :ahh: :ahh: ) Y en ese momento llega Andrés y les corta el fuego de miradas- ¡Isabel! –la llama y los mira con sospecha. Salvador e Isabel se ven culpables... culpables de un beso candente. Isabel
se muerde los labios, duda y luego disimula- ¡Qué le dije!
–se dirige a Salvador- ¡que se fuera para la casa que lo
están esperando! Salvador
mira a Andrés, y luego sin ningún reparo, le hace un
guiño cómplice a Isabel, que se queda espantada de tanto
atrevimiento y osadía. Salvador se marcha. -¿Qué significa esto? –se acerca acusador Andrés. -¿Qué significa qué Andrés? –con fastidio. -¿Por qué viniste a buscar a ese tipo? ¿qué hablabas con él? -¿No me digas que llegaste hasta acá solamente por desconfianza. -No, vine porque me pareció extraño tu demora. -No
te preocupes, todavía hay muchas cosas extrañas que van a
suceder este día... ¡prepárate mi amor! –y le
arregla la corbata- te tengo una sorpresa. E Isabel se marcha dejando intrigado a Andrés. (esto si que no me lo imagino... pensará ofrecerle dinero a Belaúnde... Salvador llega a la casa y sale inmediatamente con Rebeca y don Luisito Crespo. Angela habla con su abogado que le pregunta por la prima de doña Isabel. -Doña Isabel, la tía y esa muchacha prácticamente se apoderaron de esta casa. -Así es... desde que ella se casó con mi papá... ¡dejó aquí a toda su familia! -Me imagino que no debe ser nada fácil la convivencia. -Como para ella y para Andrés.. ¡todo el tiempo insisten en que me marche a Europa! -¡No
se marchará Angela! Le aseguro que esta gente saldrá de
aquí primero que usted... ¡porque esta casa le pertenece!
Y nada pueden hacer. -¡No es mi intención pasar encima de Isabel! –le aclara Angela- respeto sus derechos. Y como llamándola aparece Isabel. -¡Felicidades! Sabe usted organizar fiestas. -No tanto como usted de negocios. -Mejor que negocios, conozco de leyes y de eso hablaré en su debido momento con usted y el señor Corona. -Si usted gusta podemos hacerlo en este momento. -No es la ocasión apropiada y ya me retiro porque el camino es largo. -Le
suplicaría que no se fuera... bueno nos conocimos en
circunstancias un poco difíciles. Me gustaría platicar
con usted –y mira a Angela – si no le molesta a Angela. -Por mi no te preocupes. E Isabel se lleva al abogado Belaúnde. Entra Andrés que los ve subir al piso superior. Y luego se queda mirando a Angela de pies a cabeza... con algo en la mirada... yo diría... deseo. (Esto no me gustó nada, nada... esa mirada de Andrés FIN DEL CAPITULO (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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