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El Cuerpo del Deseo

Versión Modificada por: MABOUCHITA

*
REDONDILLAS

Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Sor Juana Inés de la Cruz

*

CAP# 115: jueves 29 de diciembre de 2005 – ¡SOY TUYO!

 

Como si fuera un alma en pena, solitaria y arrastrando en silencio sus dolores, Isabel se pasea por el jardín de la mansión Donoso.
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Mira a la distancia, llena de dolor y frustración, perdida, cuando de pronto se da cuenta que Walter la observa
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y lo enfrenta con la mirada, altiva y orgullosa.
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Walter la mira y luego da media vuelta y se aleja con el rabo entre las piernas.

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*

En el comedor principal, Ángela, Antonio y Simón desayunan.

-¡Nunca me imaginé que Valeria estuviera tan mal! -dice Simón- ¡me impresioné mucho al verla, estaba ardiendo en fiebre, delirando todo el tiempo!

-¡Debe tener lo mismo que la vez pasada, cuando estuvo varias semanas en cama! -comenta Ángela.

-¿Te fijaste si tenía algún tipo de alergia en la cara? -pregunta Antonio.

-¡No, afortunadamente no, pero si la vi muy deprimida! -y luego dice enojado- ¡y todo por culpa de Salvador!

(Bueno... o estaba delirando o estaba deprimida... pero no las dos cosas a la vez! Qué tontería!)

-¿De Salvador? -se sorprende Ángela -¿qué tiene que ver Salvador en todo esto? ¡No entiendo absolutamente nada!

Simón deja de comer y la mira con ganas de continuar el chisme.

(Ayayayay...  y ahora por qué el escritor nos pone a Simón de chismoso)

-¡Mi amor, no le hagas caso! -Y Antonio le lanza una mirada de reprobación y ruego a Simón- ¡él no tiene nada que ver!

-¡Antonio, por qué insistes en defenderlo, si sabes que él es el único responsable! -Se levanta de la mesa enojado Simón.

Antonio golpea la mesa y también se levanta- ¡Por qué tú no te callas la boca y dejas de lanzar acusaciones, no puedes culpar a nadie de una enfermedad!

-¡Bueno, déjame hablar o es que piensas ocultarle la verdad a Ángela! -grita Simón.

Ángela los mira sorprendida.

-¡Yo no pienso hablar más de la cuenta! -Le corta Antonio.

Pero Ángela se enoja -¡Por favor, si sabes algo no me ocultes nada, detesto que me escondan las cosas!

-¡Vamos Antonio, cuéntale de una buena vez, cuéntale, ándale! -Grita Simón- ¡diles que Salvador y Valeria mantenían una relación en secreto, dile que estaban o están enamorados!

Antonio empuja a Simón molesto -¡Simón, cuando vas a aprender a ser discreto!

-¡Qué discreto ni que nada! -Grita Ángela enojada -¡y no lo toques, déjalo hablar! Simón ¿es cierto lo que dices?

-¡Tan cierto como que pensaban escaparse, pero se disgustaron a última hora, por eso es que Valeria se encuentra en ese estado! ¡Por culpa de Salvador, porque no ha hecho otra cosa más que complicarle la vida!

-¿Por qué me lo ocultaste Antonio? -se enoja Ángela.

-¡Mi amor, yo no quería preocuparte! -dice frustrado Antonio- ¡no son nuestros problemas y tenemos que mantenernos al margen de estos asuntos!

Ángela les da la espalda.

-¿Adónde vas a Ángela?

-¡A arreglar esto inmediatamente! -contesta alejándose.

-¡Tú no tienes que arreglar nada Ángela! -Se queda gritando Antonio- ¡Ángela por favor! -Y luego mira con reproche a Simón.

-¡Tenía que saberlo! -responde Simón contento de su hazaña- ¡para que se dé cuenta que Salvador no es ninguna blanca palomita! -sigue lleno de despecho- ¡yo ya me cansé de callar! Lo peor que pudo haber hecho Salvador es enredarse con Valeria -termina con rabia- ¡Eso nunca se lo voy a perdonar!

*

Ángela sale al jardín y ve a Isabel que sigue paseando preocupada -¡Isabel! -Se acerca- quiero hablar contigo.

Isabel da media vuelta sorprendida.

-¿Es cierto lo que acaban de contarme? -le pregunta con los brazos cruzados.

-¿Qué cosa? -le pregunta Isabel levantando una ceja.

-¡Que Valeria y Salvador a mantenían una relación en secreto y que pensaban escaparse!

Isabel asiente con la cabeza -¡Sí! -y suspira profundamente y luego mira hacia el cielo- ¡y al parecer los secretos en esta casa no se pueden guardar!

-¿Y por qué les impediste que se fueran? -Le reclama Ángela.

Isabel la mira con una sonrisa irónica-¡Yo no le impedí absolutamente nada, simplemente evité que Valeria hiciera una gran tontería!

-¡Pues discúlpame Isabel, pero... tú no tienes ningún derecho de meterse en su vida!

(Ah... como dice Berta... Ángela está perdiendo una buena oportunidad de quedarse callada!   porque si alguien tenía derecho a meterse en esa relación era Isabel!)

Isabel la corta- ¡Discúlpame tú, pero se trata de mi prima! ¿Tú, porque crees que no voy a intervenir? -y sigue- ¿Qué querías, que me quedara con los brazos cruzados, viendo como cometía semejante estupidez?

-¡Pues Valeria tiene suficiente criterio como para tomar sus decisiones como a ella le parezca, ella sabe manejar su vida y tú no tienes ningún derecho de meterte!

-¡La que no tiene ningún derecho de meterse, eres tú, esto no te importa a ti! -se enoja Isabel.

-¡Pero la perjudicaste física y emocionalmente!

(Ha...  la misma historia de siempre... pobre Valeria)

-¿A qué perjuicios te refieres? ¡O mejor explícame a quien estás defendiendo! ¿A Valeria o a Salvador?

-¡Mira Isabel, yo no conozco a fondo la situación, pero estoy segura de que Salvador no tenía malas intenciones con ella!

(Ay... Ángela... si no conoces a fondo la situación sería mejor callarse)

-¡Si en verdad tuviera esas buenas intenciones! -se burla Isabel- ¡habría dado la cara! ¿No crees?

Ángela desvía la mirada porque no puede contradecir esta verdad.

-¡No sé hubiera valido de mentiras para escaparse con Valeria! -sigue Isabel implacable- ¡él por supuesto es el que tiene la mala fe! ¡Claro que la tiene!

-¡Pues no puedes juzgar a la ligera! -Grita Ángela- ¡y menos estando de por medio la salud de tu prima! ¿Eso no te importe Isabel?

-¡Ángela, cuando impusiste a Salvador en la fábrica, yo lo tuve que aguantar, pero no voy a permitir, no voy a tolerar que ahora justifiques sus faltas, y mucho menos estando mi prima de por medio!

-¡Pues yo no estoy justificando sus faltas, porque no las hay! -lo defiende Ángela con los ojos cerrados- ¡Él tiene todo derecho del mundo de enamorarse de quien él quiera! ¡Y ni tú ni nadie tiene derecho a meterse en su vida! ¿No te parece?

Isabel sonríe irónica y amargamente- ¡Al aparecer, no conoces para nada a Salvador, no lo conoces Ángela, y si en realidad estas dispuesta a meter las manos al fuego por él, yo te aconsejaría que no lo hicieras porque créeme que puedes salir bastante perjudicada!

Antonio llega corriendo -¡Ángela, no discutas con Isabel, ni te metas en este asunto, te lo ruego!

-¡Antonio por favor! -reacciona Ángela enojada.

-¡Afortunadamente tienes un marido conciente de lo que está diciendo! -exclama Isabel- ¡Deberías hacerle caso, y te evitarías muchos problemas que ahorita te están afectando tanto!  -y diciendo esto se retira- ¡con permiso!

-¡Me parece el colmo Antonio! -explota Ángela cuando quedan solos- ¡aparte de que no me cuentas las cosas y me las ocultas, vienes a defenderla a ella! ¿No? -se enoja- ¿Que acaso, no confías en mí?

-¡Entiende que mi intención es protegerte, mi amor, en tu estado te tienes que cuidar!

-Tienes razón, ¡pero mañana mismo voy a hablar con Salvador! quiero que me explique a ciencia cierta qué sucedió -le responde Ángela enojada y se marcha.

Antonio se queda solo y preocupado.

*

Apartamento de Felipe.

Mientras Moncho dibuja muy concentrado, Cantalicia limpia al apartamento con aire compungido, pero bien peinada y bien vestida. Felipe que lee el periódico la mira inquieto. Cantalicia no sonríe.

-¡Todo parecía estar bien, pero por lo visto usted no logra sacarse de la cabeza a su bendito marido! ¿Me equivoco?

-¡Pues la mera verdad que no don Felipe! ¿Cómo cree que me voy a olvidar así nomás de él? -mueve las manos nerviosa Cantalicia -¡sí es el único hombre que ha sido mi compañero, es el papá de mi hijo!

-¡Nosotros acordamos que usted se lo sacaría de la memoria, y por eso acepté que se quedara trabajando aquí en mi casa! pero si usted insiste en seguir con esas manías, pues yo la devuelvo a las Cruces en un abrir y cerrar de ojos.

Cantalicia se asusta - ¡Pues no, no como cree don Felipe, yo me quiero quedar aquí! -Le ruega Cantalicia.

-¡Todo lo que rodea la vida de este fulano, es muy extraño! A usted le conviene olvidarlo para siempre -dice Felipe y se acerca con el diario a la mesa donde trabaja Moncho que no pierde palabra-¡yo no había querido decirle nada para no alarmarla, pero en esa casa donde trabaja Salvador, están pasando cosas muy extrañas! -Y toma el periódico y le muestra una foto-¿usted reconoce la cara de ese hombre? -Felipe le muestra el anuncio de la muerte de Andrés Corona.

-¡Se parece al muchacho de la foto! -Dice Cantalicia hablando de la foto del casamiento.

-¡Él mismo, exactamente, el esposo de Isabel! Murió hace poco Cantalicia.

Cantalicia se sorprende.

-¡Ahogado! -sigue Felipe.

Y por lo que publican en este periódico, hay situaciones muy extrañas alrededor de su muerte, parece que no fue un accidente, sino... ¡un asesinato!

Cantalicia se santigua.

-¡Así que cuídese mucho de acercarse esa casa, y tenga cuidado con esa gente! -Le advierte Felipe- ¡cuídese Cantalicia, cuídese!

Felipe se marcha. Cantalicia se queda mirando la foto.

*

Bar de Gaetana.

Matilde bebe más de la cuenta y canta-"Nunca me imaginé que a mí me pasaría" -y luego se pone a llorar- ¡de qué sirve la experiencia si uno siempre comete los mismos errores, podemos vivir cien años y siempre recibiremos engaños y traiciones! -Y sigue tomando- ¡tan buen tipo que parecía el condenado de mi marido, y mira con el chorro con que me ha salido! -Y ya bastante borracha se dirige al mostrador dónde en la caja está trabajando Salvador -¡en este momento siento que lo odio, pero cuando pienso en él, siento que nunca voy a dejar de amarlo! -le cuenta llorando.

Salvador la mira con pena -¡Si cree que vale la pena arreglar las cosas, no dude en buscarlo, de lo contrario olvídelo! -le aconseja -¡es inútil amar a quien no corresponde!
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-¡Es muy fácil decirlo, cuando no se pasó por la misma situación que he pasado yo! -le dice amargamente Matilda.

-¿Usted que sabe Matilda? -Salvador le repite- ¿usted que sabe? ¡A lo mejor estamos viviendo y atravesando por las mismas circunstancias! La diferencia es que yo sé lo que quiero y tengo bien claros mis sentimientos, y no voy a permitir que nadie atente contra mí felicidad -se promete a sí mismo.
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Y luego cierra la caja y se dirige a la salida.

-¡Salvador! -entra Gaetana -¡hombre! ¿Dónde va a usted a esta hora?
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-¡A buscar a Valeria, trataré de verla a como dé lugar! -le dice con los ojos bien negros- ¡a la fuerza si es preciso!

-¡Salvador espere, Salvador! - le llama inútilmente Gaetana.

*

Mansión.

En el comedor de la cocina, Simón no come y Vicky se preocupa -¡Ay Simón, no has comido nada en todo el día, tienes que levantar ese ánimo, no es posible que un muchacho de tu edad se esté maltratando de esa manera!

-¡Es que a mí me deprime mucho ver a Valeria en ese estado!

-¡Pues con tus tristezas no la vas a ayudar, y no se hace justo que después que trabajaste tanto toda la semana, te quedes aquí encerrado!

-¿Entonces, qué puedo hacer?

-¡Hacer lo que hacen todos los chavos de tu edad, salir a bailar, a alimentarte! -Insiste Vicky.

-¿Y a dónde voy a salir Vicky? Si ya a todos mis amigos los dejé de hablar -Simón se niega.

-¡Muy mal hecho Simón! Porque los amigos alegran el espíritu y las novias también.

-¡Yo no puedo pensar en viejas porque a mi nada más me interesa una!

-¡Simón, nada más faltan los violines! -Se burla de Vicky- ¡tienes que disfrutar de la vida porque las preocupaciones vienen después!

-¡Es que no puedo estar tranquilo viendo que Valeria esta enferma!

-¡Vas a tener que tener mucha paciencia mi hijito, porque si la señorita está tan achicopalada como la vez pasada, ahorita es que le faltan para que salga de eso! Por cierto, me tenía bien calladito eso que se te estaba chorreando la baba por ella.

-¡Mejor voy a ver cómo sigue! -se molesta Simón.

-¡Tú no vas a ningún lado, allá está tu mamá cuidándola, tú tienes que irte a dormir, porque mañana tienes que madrugar!

Simón se resigna y le da un beso a Vicky y se marcha.

*

En la habitación de Valeria, Abigail la está cuidando y le da unas pastillas.

-¿Quién está aquí? -Pregunta Valeria como si estuviera ciega -¿quién?

-¡Soy yo señorita Valeria, la estoy cuidando!

-¡No quiero ver a Salvador, no quiero que venga, no quiero escucharlo! -De pronto le dice Valeria.

Abigail la mira extrañada y le masajea el hombro.

*

En ese momento Salvador conduce raudamente.

*

-¡Tómese su medicina señorita Valeria, tómesela!

-¡Salvador es un mentiroso, Salvador me engañó! -Sigue murmurando Valeria sin abrir los ojos- ¡no voy a poder confiar nunca en él, nunca!

¿De qué habla señorita, porque menciona tanto a Salvador?

Valeria suspira -¡No quiero verlo, no quiero verlo Abigail, no quiero!

-¡No se preocupe, tranquila!

*

Salvador estaciona el auto y baja. Entra a la casa sin ser visto, y aprovecha para acariciar a Azur.
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Salvador se mete por la entrada secreta.

*

En la sala, Isabel lleva sola su pesada carga,
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mira al fuego y recuerda a Andrés.
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“-¿Me trajiste aquí para matarme, verdad?

-¡Tú también intentaste matarme! -Le decía Isabel sonriendo nerviosamente- ¡y no te importó el lugar!

Andrés ríe con sorna mirando al cielo- ¡Qué irónica que es la vida! Una vez nos juramos amor, y hoy intentamos matarnos.”

Isabel vuelve a la realidad y mira al fuego temblando.

Y luego recuerda a Inírida.

“-¡Estarás complacida con tu gran hazaña! ¿Verdad Isabel Arroyo? ¡Por fin conseguiste tu propósito! Como no pudiste divorciarte de Andrés, decidiste acabarlo de la manera más miserable, o vas a negarlo ¡niégalo aquí frente a su tumba! “

Isabel vuelve a la realidad y mira al fuego inciertamente, luego se levanta el sofá y se dirige escaleras arriba.
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*

Isabel entra a la habitación de Valeria y le pregunta a Abigail con interés pero sin acercarse- ¿Cómo sigue?

-¡Aún tiene fiebre señora, hace un momento estaba muy intranquila y decía cosas muy extrañas, pero ya le di su medicina y se quedó dormida!
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Isabel mira al suelo -¡Esté muy pendiente de la fiebre, porque si sube, puede ser muy peligroso! - le ruega- ¿me avisa por favor?

-¡Descuide señora, yo le aviso! -le promete Abigail.

Isabel cierra la puerta y se marcha. Abigail mira a Valeria.

*

Muy cerca de ellos Salvador entra al cuarto secreto con su juego de llaves. Salvador pasa por el estudio y luego abre la puerta lentamente,
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se mete al pasillo y camina sigilosamente... como un ladrón.
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*

En su habitación Valeria se mueve nerviosa.
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-¿Necesita algo señorita Valeria? -Le pregunta Abigail que está leyendo un libro a su lado.

-¡Abigail, un vaso con agua, tengo mucha sed!

Abigail muy diligente toma la jarra y va a buscársela -¡Enseguida regreso señorita!

*

En el pasillo Salvador espera a que Abigail salga del cuarto
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Abre la puerta
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y luego entra a la habitación de Valeria.
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Salvador cierra la puerta sin hacer ruido.
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Salvador mira a Valeria
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que yace en la cama sin abrir los ojos.
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Se sienta a su lado y la mira-¡Valeria! -la llama.
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Valeria no reacciona, actúa como si estuviera dormida.

-¡Valeria! -repite Salvador.
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Valeria abre de los ojos y lo mira con una rara expresión en el rostro.

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-¿Qué pasa? -se sorprende Salvador- ¿qué tienes? -le pregunta.

Valeria se sienta en la cama y no responde.
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*

En la cocina de Abigail le cuenta a Vicky -¡La señora Isabel acaba de estar en el cuarto con la señorita Valeria, ay no sé, pero yo la noté muy distante, como si no le importara, yo presiento que aquí está pasando algo muy extraño!

-¡Pues fíjese que yo pienso lo mismo, la señora Isabel ya no se ocupa de la señorita Valeria! Y si le da la espalda, se le van a complicar más las cosas a la niña.

(¿Pero por qué la tratan y hablan de ella como si tuviera 10 años? )

-¡Salvador está relacionado con todo esto Vicky!, no sé pero, ¿qué ocurriría entre ellos dos? ¡Ella no deja de mencionarlo!

*

Habitación de Valeria.

Valeria se sienta en la cama y llorando le dice temblorosa-¡No te me acerques, no quiero verte nunca más! -y luego le grita- ¡vete de mi cuarto!
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-¡Valeria, no sabía que estabas enferma! ¿Qué tienes pequeña? -Salvador le pregunta como si fuera una niña pequeña-¿Qué tienes?

-¡Qué tengo! -grita Valeria- ¡tú eres el amante de Isabel!

Salvador suspira.

Pero Valeria mueve la cabeza negativamente -¡No quiero, no quiero escucharte, no me toques! -dice desesperada e indefensa.

-¡Por favor Valeria! -trata de razonar Salvador.

-¡No sabes cuánto te odio!

-¡Pequeña! Anda escúchame, por lo que más quieras -le ruega Salvador.

Pero Valeria se niega y temblando le dice que no.

En ese momento se abre la puerta e Isabel entra y se queda atónita al verlo -¿Qué hace aquí?
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¡Salga inmediatamente de este cuarto! -Le grita Isabel.

-¡Necesito hablar con ella! - le responde Salvador sin mirarla.
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-¡No, con quien necesita hablar es conmigo! -Le recuerda Isabel- ¡así que lo espero en mi recámara inmediatamente! -Y como Salvador no se mueve y sigue mirando a Valeria le grita- ¡obedezca Salvador! - y le advierte- ¡obedezca antes de que alguien lo descubra aquí!

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Isabel se acerca. Salvador y Valeria se miran y luego Salvador se levanta lentamente y se dirige hacia la salida.

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Valeria se queda llorando como una niña pequeña.

Isabel deja salir a Salvador y luego mira a Valeria...
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se acerca y se sienta su lado y ambas se enfrentan con la mirada.

Salvador sale al pasillo
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y luego de dudar, arrastrando los pies se mete al cuarto de Isabel.

*

Abigail vuelve con el vaso con la jarra de agua y encuentra a Isabel -¿Volvió a ponerse mal?
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-¡Yo creo que le aumentó la fiebre! ¿En dónde estaba Abigail?.

-¡Fui a buscar agua señora!

Isabel se dirige la puerta con parsimonia y sin apuro-¡Trate de calmarla! -y agrega sin sentimientos- ¡y si es posible déle otro calmante si lo necesita! -e Isabel se marcha.

Valeria sigue moviéndose muy nerviosa y con los ojos cerrados como una zombi.

-¡Señorita, tranquilícese, relájese!

-¡No quiero, es que tengo mucho miedo, estuvo aquí, vino a verme! -Le dice sin sentido- ¡vino a verme!

-¿De quien habla señorita, no me diga que le tiene miedo a su prima Isabel?

Valeria mueve la cabeza -¡Estuvo aquí Salvador Abigail!

-¿Salvador? -Abigail abre los ojos sorprendida- ¡eso es imposible señorita, son imaginaciones suyas, trate de descansar y no piense en cosas malas, estoy aquí para cuidarla!

-¡Por favor Abigail, no permitas que entre, no quiero verlo, no lo dejes pasar, por favor no quiero! -Le ruega temblorosamente Valeria.

Abigail la mira preocupada.

*

Habitación de Isabel Salvador espera. Isabel abre la puerta llena de rabia contenida.
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Cierra la puerta detrás de ella.
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Lo enfrenta sin sonreír, llena de preguntas.
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Salvador la enfrenta también sin sonreír, lleno de reproches.
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*

Casa de Gaetana.

Matilda, bastante borracha interroga a Gaetana -¿En qué líos ando Salvador, cuál es el misterio que se trae ahora?

-¿A ti qué te importa bruja? -le responde Gaetana de mal humor mientras tira las cartas- ¡Métete con tus cosas!

-¡Cada día me desconcierta más, es demasiado joven para ser tan taciturno!

-¿Taciturno, qué quieres decir con eso?

-¡Es que hablar rarísimo, se comporta extrañamente, a veces me da la sensación de que estoy frente a un viejo amargado, que ha vivido terribles experiencias!

Gaetana ríe -¡Quién sabe, a lo mejor Salvador es más viejo de lo que aparenta! Total una cosa es el cuerpo y otra muy distinta el espíritu.

-¡Tú también hablas raro, pero ni creas que me vas a confundir mujer! ¿Qué es lo que le pasa a este hombre? ¡Tú me dijiste que se fue con una mujer, y entonces por qué regresó!

-¡Matilda, deja la preguntadera, no te metas en la vida de los demás mujer!

-¡Pero tampoco me regañes! ¿Y tú qué, dejaste el espiritismo para dedicarte a la cartomancia?

-Es por pura distracción Matilda.

-¡Yo también sé de estas cosas, en mi larga carrera de bruja, he practicado de todo, las cartas, la quiromancia!... ¡si Salvador me confesara sus cuitas, estoy segura de que podría ayudarlo!

-¡Tú no te puedes ayudar de ti misma, mucho menos a otros!

-¡Salvador tiene problemas amorosos igual que yo!

En ese momento se escuchan gritos y ambas salen corriendo.

Encuentran al dueño de la casa que trata de hablar con Gaetana- ¡Vengo a decirle algo muy importante doña Gaetana!

-¡Espero que no se trate de dinero porque en esta casa no se le debe un solo centavo! Recuerde que se le paga el alquiler religiosamente.

-Precisamente por eso estoy aquí doña Gaetana, para decirle que de ahora en más no se entenderá más conmigo ¡qué no soy más al dueño de esta propiedad!

Matilda, Lupe y Gaetana se quedan boquiabiertas.

-¿Entonces quién? -Pregunta Gaetana.

-¡Yo, Evaristo Canales, al dueño de todos los bares de esta zona, solamente me faltaba este! -Dice un hombre lleno de joyas- ¡y ya lo conseguí!

Y el nuevo dueño les muestra los documentos.

-¡Déjeme decirle una cosa señor Evaristo, usted pudo haber comprado la casa, pero el lugar no! -Le enfrenta Gaetana como una fiera -¡y yo no lo cedo, así que usted no va a tener el negocio tan fácilmente!

-¡El señor es el dueño del terreno y tiene todo el derecho! -dice el ex-dueño.

-¡Un momento que mi amiga no está sola! -interviene Matilda- ¡este negocio está muy acreditado, así que si tanto les interesa van a tener que largar mucha lana!

Pero Gaetana se niega a recibir dinero -¡Si me van a botar de aquí van a tener que darme como mínimo tres meses de plazo!

-¡Nadie la está botando señora! -Se acerca Evaristo seductoramente.

Gaetana se esconde detrás de Lupe.

-¡Yo vengo en plan de amigos! -sigue Evaristo.

-¡Amigo el ratón del queso, sin embargo se lo come!

-¡Quiero proponerles algo! Estoy dispuesto compartir este negocio con ustedes, mi interés no es acabar con el bar, todo lo contrario, yo quiero ampliar.

-¡Claro, como todas sus tabernas está fracasadas, y nosotros tenemos tanto éxito! -Se burla Lupe -¿qué mejor que quedarse con esta minita de oro? ¡No! -Y luego le susurra a Gaetana -¡no le haga caso, ese hombre tiene fama de ser muy tramposo!

-¡No sea atrevida, usted no me conoce para estar calumniando!

-¡Todo el mundo lo conoce en el barrio y hablan pestes de usted!

-¡Aunque fuera gente de bien, yo no hago negocios con nadie, el único que puede disponer de este bar se llama Salvador y que yo sepa no quiere tener ningún tipo de relación usted!

-¡Yo tampoco quiero tener ningún tipo de vínculo con ese tipo! Pero tengo que hablar con él para aclarar algunos puntos ¿dónde se encuentra en este momento?

*

Habitación de Isabel.

Isabel se apoya sobre la cabecera de la cama y dice muy triste -¡Entró como un ladrón! -Y sonríe irónicamente -¡como el primer día que llegó a esta casa! -y sigue llena de pena- ¡y nos vino a robar la tranquilidad y se vino a adueñar de todos los sentimientos para poder manejarlos a su antojo!
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Salvador cierra fuerte la mandíbula sin responder.

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Isabel dice con una tristeza infinita -¿Ya vio a Valeria? -y lo enfrenta con la mirada- ¿se siente satisfecho con su hazaña?

-¡Eso mismo le pregunto yo! -Y se da la vuelta y la mira -¿está complacida de haber destrozado nuestra felicidad?

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(Ah!  esto está bueno!!! este hombre solamente ve la paja en el ojo ajeno!)

Isabel ríe con amargura- ¡No sabía que usted era capaz de dar felicidad a alguien! -Se burla- ¡por lo que a mí respecta, usted solamente me ha dado puras amarguras!

-¡Porque está resentida conmigo! -responde Salvador.
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(Ay no!!  Qué querias?)

 -¡Si! -Reconoce Isabel- ¡no voy a negarle estoy muy ofendida!  ¡qué estoy triste, porque usted se burló de mí de la peor manera! -Le dice con rabia y se le corta la voz -¡porque mientras yo llegaba a los extremos por cumplir con la promesa que le hice, usted tenía pensado escaparse con Valeria y dejarme plantada! -Isabel traga saliva.

Salvador desvía la mirada.

-¿Qué espera usted que yo pueda sentir por una persona así? -Isabel le reprocha con rabia y furia- ¿qué es lo que quiere que yo sienta por usted? -Isabel hace esfuerzos para no llorar y luego agrega con rabia- ¡debí haberlo matado como lo dice con Andrés! ¿No es cierto? -Le dice altiva y con rabia.

Salvador la mira con ojos llenos de odio -¡Y cómo hizo también con don Pedro José Donoso! -le reclama.

Isabel reacciona con furia -¡a él ni lo mencione! -y en un gesto de rabia se seca las lágrimas y lo enfrenta -¡nada más dígame qué es lo que pretendía con llegar a esta casa, esta noche! foto  ¿convencer a Valeria para que se fuera con usted? -Lo desafíafoto  - ¿y creía que lo iba a lograr? foto

Salvador mirarlo a lejos -¡Ahora será imposible! ¡Será imposible y estoy seguro de que nunca me perdonará! -y luego le reprocha- ¡por su culpa!

-¡No, no es por mi culpa! -Le aclara Isabel con razón- ¡si Valeria no lo acepta, es porque usted no es hombre para Valeria! -Le grita- ¡porque Valeria no nació para caer en manos de una persona sin escrúpulos como usted!

Salvador sigue sin mirarla.

-¡Acéptelo por favor! -Isabel baja la voz mientras las lágrimas le siguen corriendo- ¡usted no se detiene ante nada, ante nadie para satisfacer sus deseos! -Dice destrozada- ¡por más inexplicable que esto sea!

De pronto Salvador le responde con voz ronca-¡De acuerdo! No soy hombre para ella, tal vez estoy hecho para una mujer como usted -y por fin la mira -¡a lo mejor y termino cediendo a sus presiones!

Isabel se levanta y lo mira altiva -¡No diga tonterías! -Le responde- ¡porque yo no soy la única interesada en esta situación! ¡Usted también está interesado en mí aunque trate de aparentar todo lo contrario!

Salvador aprieta la mandíbula y mira para otro lado.

-¡Míreme a los ojos Salvador! -Lo reta Isabel- ¡míreme a los ojos y dígame si miento! -Y traga saliva.

Salvador la mira llena embargado de cólera, frustración y tristeza.

-¡No, es que usted no ama a Valeria! -Sigue Isabel mirándole a los ojos.

Salvador se acerca.

-¡Es que solamente la utilizó como una tabla de salvación para escapar de mí, pero está perdiendo su tiempo, porque ni ella ni ninguna otra mujer podrá apartarlo de mí! -la voz se le quiebra- ¡ni va a lograr que yo desaparezca de su mente!

Isabel trata de acariciarlo y como si ese contacto le recordara la tumba, Salvador tiene un espasmo foto y se aleja asustado foto.

-¡Adónde vaya, no se podrá olvidar de mí, no podrá escapar de mi Salvador! -Sigue Isabel implacable- ¡pase lo que pase, terminará regresando a mi lado tarde o temprano! -como de ultratumba.

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Salvador se pone muy nervioso-¡Si yo fuera usted, no estaría tan segura señora! -Responde Salvador sin mirarla.

Isabel suspira cansada y vencida-¡Si lo duda, entonces le doy la libertad para que se vaya con Valeria o con la mujer que usted quiera! foto

Y le señala la salida de su cuarto y baja los brazos derrotada mientras se seca las lágrimas. foto

 Salvador se asombra y le reclama suspirando incrédulo-¡Lo único que pretende es enredarme con las porquerías que ha hecho! foto

-¡Lo libero de toda responsabilidad por la muerte de Andrés! -Le responde Isabel llena de orgullo y con la cabeza en alto -¡y si yo caigo, caigo sola, y no voy a mencionar su nombre siquiera! -Le jura. foto

-¡Me gustaría saber que pasaría si acepto y me voy con ella bien lejos usted!

Isabel no baja la mirada -¡Que si usted me deja y se olvida de mí para siempre! -Isabel se seca las lágrimas que le siguen rodando-¡qué no intente regresar siquiera! -y luego y le mira le quiebra la voz y se muerde los labios- ¡porque ni muriéndome amor como lo estoy haciendo ahorita... lo aceptaría nuevamente! -y luego agrega con rabia- ¡a menos de que sea para destruirlo!

Ante estas palabras Salvador vuelve a tener otros espasmo y se aleja de ella temblando. Al ver el retrato de don Pedro José Donoso agrega -¡Posiblemente trate de ocultar mis sentimientos y desconozca quién soy! -suspira y toma el retrato en sus manos- ¡posiblemente!... -y luego reconoce- ¡pero al fin de cuentas si regresé lo hice por usted! -Dice mirándose a sí mismo en el retrato y temblándole la voz continúa -¡únicamente por usted!
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Detrás de él Isabel, sin comprender, no puede evitar una sonrisa de ilusión y sorpresa.

Salvador deja el retrato en su lugar -¡Debo terminar de cumplir mi misión, así sea lo último que haga! -Y sigue diciendo- ¡no tengo ningún derecho a hacerle daño a personas inocentes!

Isabel lo mira extrañada.

Salvador se acerca y de pronto la besa cerrando los ojos muy fuerte. foto

 La deja y le dice -¡De acuerdo, soy tuyo! foto

Y le toma la cabeza entre las manos foto

 -¡Y te juro por lo más sagrado, así como tú cumpliste tu palabra, y también cumpliré con la mía!  foto

 Isabel lo mira sorprendida. foto

 Y diciendo esto Salvador sale del cuarto. foto

 Isabel se queda sola.

 
*


FIN DEL CAPITULO

  (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad)

@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

www.mabouchita.com

Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme
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