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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 6: Lunes 25 de julio 2005 ¿VENENO? Andrés acaricia el pelo de Isabel que lo mira con amor -¿de veras que ya no siente celos? -¡No!
-Isabel suspira tranquila- te lo aseguro... ¡no me molesta que
salgas con Ángela! Mucho menos que finjas estar interesado en
ella. Y se dan un beso. -¡Me
parece muy bien que entiendas mi relación con Ángela!
¿Qué importa si todo el mundo piensa que somos novios si
tú y yo sabemos que no es así? -dice Andrés arrogante -¡tú eres la única mujer que me fascina! -Y la besa. Pero
cuando la besa Isabel abre los ojos y lo estudia -¿y no has
pensado que la situación se salga de tus manos y ella termine
enamorándose de ti? Andrés
se toma un trago de güisqui -¡bueno, si ella se cree esta
payasada, es problema de ella! -Dice cínico. Isabel le sonríe -¡no te preocupes mi amor! A ella sólo le interesas como amigo. -¿Te mencionó algo? -Pregunta Andrés molesto. -¡No,
cómo crees! No, yo descubrí que está interesada en
un hombre... ¡en un hombre muy particular! Andrés se ríe con sorna -¿quién? -Pregunta con interés mal disimulado. (¡Es evidente que juega a dos puntas! -¡Antonio! -Isabel sonríe sinceramente- ¡Antonio, el hijo de Abigail! Esto le molesta Andrés que se levanta a servirse más güisqui. -¿Te
puedes creer que se ven a escondidas? -Dice divertida Isabel -¡yo
los descubrí besándose como un par de tortolitos! -¿Ah si? -Andrés esta cada vez más molesto. Isabel
sonríe contenta -¡si, Antonio se me hace que es el hombre
adecuado para la hija de don Pedro José! -Dice jugando y luego
lo mira seria- ¡Tú no querido! E
Isabel se le acerca seductora y amenazadora a la vez -¡porque
tú, sólo eres hombre para mí! ¿Te
quedó claro? -¡Clarísimo! -Andrés le sonríe. Isabel
se acerca y lo besa y lo abraza como si fuera lo único que
tuviera en la vida. Andrés mira a lo lejos con indiferencia. * Mansión En
su escritorio don Pedro José Donoso se concentra fuertemente
mirando un vaso de agua que está puesto sobre su mesa de
ajedrez. También Gaetana mira al vaso muy concentrada. Pedro José se concentra y de pronto el vaso explota en mil pedazos. (¿Cómo logró este truco Gaetana? Pedro
José se queda sorprendido y luego le reclama
-¡explíqueme Gaetana! ¿Cómo sucedió
esto? Gaetana
pone cara de experta en la materia y responde -¡cómo pasan
tantas cosas inexplicables! No se mate la cabeza tratando de saber por
qué. -¿Hice eso con mi mente, o es sólo una ilusión? -¡Ay,
claro que sí! Y puede hacer muchas cosas más don Pedro -y
Gaetana ríe a carcajadas- ¡lo que pasa en las sesiones
espiritistas! -le comenta exagerando- Una vez yo vi una médium
que... ¡que atada a una silla trajo hacia ella todos los muebles
de la habitación y los levantaba y los mantenía
suspendidos en el aire... por largo tiempo! Don
Pedro José la mira y luego sonríe
incrédulo-¡eso sólo sucede en las películas!
Es completamente absurdo. -¡Aunque
no lo crea, yo conocí a esa mujer! Y reconozco que tiene la
fuerza para confundir a esas personas que están desesperadas...
buscando comunicarse con los espíritus de sus seres queridos. -¡Entonces reconoce en ese medio hay mucho fraude! Es imposible que los muertos regresen del mas allá. Gaetana
lo mira con una mirada intrigante -¿por qué no lo
averiguamos don Pedro José Donoso? Si quiere convencerse de que
la vida no termina aquí... ¿por qué no
investigamos? ¡Ese hombre y esa mujer que tanto lo atormentan
deben de estar muertos! Y si están buscando la forma de
comunicarse... ¿por qué no averiguamos y así
sabemos que es lo que quieren de usted? Pedro José se le queda mirando y sus recuerdos van muy lejos. * Pedro
José... ve a un hombre alto... Muy fuerte... Un campesino, con
ropa muy pobre que lleva una gran carga en la espalda... al lado de una
campesina que lo ayuda. De pronto la pareja ve al autobús que aparece en el solitario camino campestre. -¡Córrale
mijo! -grita la mujer- ¡Ey señor! Párese
señor por acá... y el campesino trata de seguirla
torpemente pero cae al suelo... y en ese momento Pedro José
Donoso se despierta con miedo y asustado. En ese momento entra Isabel que le trae un jugo de naranja -¿sucede algo mi amor? -¡Sólo que desperté con mucha sed! Isabel le pasa el jugo de naranja mirándolo extrañamente. -¡Gracias! -Y Pedro se toma todo el jugo de naranja. -¡Estás sudando mucho Pedro! -Dice Isabel nerviosa- ¿has vuelto a sentir esa asfixia? -¡Siempre
me pasa lo mismo!... y me despierto... ¡estoy bien! -Se calma y
le devuelve el vaso vacío- estoy bien, no te preocupes. -¿Seguro? -Se preocupa Isabel. Pedro la mira con amor y luego con miedo se apoya en su regazo buscando refugio. Isabel nerviosa mira el vaso vacío que tiene en las manos. (Nota: * Mansión Al
día siguiente en el jardín y respirando fortaleza y nueva
vida, un saludable Pedro José y un Andrés de mala cara
observan a Simón que juega con Azur en el jardín. -¡Parece un niño! -Sonríe a hipócrita Andrés fingiendo aprecio. -¡Parece, pero no es! Y lo demuestra con sus pillerías -ríe divertido don Pedro. -¿Ah si? -se interesa Andrés. -¡Nina lo agarró acostado con una de las trabajadoras! -Le cuenta don Pedro José. Andrés
se ríe falsamente -él corretea a las empleadas,
¡pero su hermano tiene mayores ambiciones! -aprovecha para meter
cizaña. Don Pedro deja de reír y le pregunta -¿a qué te refieres muchacho? -¡Hablo de Ángela! -¿Que tiene que ver mi hija en todo esto? -Posiblemente de parte de ella nada... ¡pero él creo que pretende más de la cuenta! Don Pedro endurece la mirada. * Don Pedro José entra a la casa y llama -¡Antonio! Cómo
no lo encuentra se dirige a la parte de servicio y golpea en la puerta
de la habitación de Antonio y Simón dónde Abigail
está arreglando las camas -¡con permiso! Abigail se asusta y se pone tiesa - ¡si señor! -¿Sabes dónde se habrá metido Antonio? -Entra don Pedro José. -No, debe estar en el estudio señor... ¡como siempre! ¿Lo necesita para algo? -Sí, pero no te preocupes... ¡yo voy por él! Y diciendo esto se aleja dejando a Abigail preocupada. * El estudio. Don Pedro José entra bruscamente y Antonio se levanta asustado. -¡Quédate
quieto! -Ordena don Pedro José y toma asiento -porque tú
y yo vamos a hablar muy seriamente... ¡siéntate! Sin
rodeos vas a decirme ¿qué diablos traes con mi hija
Ángela? Antonio se pone pálido -discúlpeme señor pero... ¡no sé de qué me habla! -miente mal. Don
Pedro José lo estudia con los ojos
entrecerrados-¡estás interesado en ella y no voy a
permitir que la sigas acosando! -¡Eso no es cierto señor! -¿Me
vas a decir que miento? ¡Que jamás te has acercado a mi
hija cuando yo los he visto con mis propios ojos paseando por el bosque! -¿Y eso que tiene de malo? -¡Lo malo es que te interesa como mujer! Y no lo niegues. -Ángela y yo siempre nos hemos llevado muy bien desde que somos niños... Eso usted lo sabe. -Así
es, pero ahora tú eres un hombre y ella una señorita que
merece respeto... ¡no tienes ningún derecho a fijarte en
ella! -¡Si
señor! Lo entiendo muy bien -dice Antonio resignado-
¡aparentemente usted quiere hacer de mi una persona de bien pero
cuando llega la hora de la verdad no soy más que el hijo de una
empleada! ¿No es así? -¡Un momento Antonio! -Le corta don Pedro José- ¡no confundas las cosas! Antonio
se levanta enojado -¡si no puedo acercarme a Ángela, es
porque usted me menosprecia! ¡No es verdad que usted me considera
como uno de sus hijos, para usted nunca dejaré de ser un
muchacho insignificante! -Y diciendo esto trata de marcharse. Don
Pedro José se levanta y lo llama -¡Antonio! -Y va a
buscarlo- ¡Antonio! -Y como Antonio no le hace caso le grita
furioso en el pasillo -¡Antonio! Antonio se detiene ante este grito y don Pedro José se le acerca -¡no seas maleducado y escucha! Antonio
lo enfrenta -¡no quiero escucharlo! Ya me dijo suficiente y no
puede humillarme más, pero por encima de todo lo quiero y lo
respeto y nunca voy a olvidar lo que ha hecho por mí -dice
Antonio a punto de llorar. -¡Antonio, oye bien, muy bien lo que voy a decirte! Pero
Antonio no lo escucha-¡No soy un desagradecido, nunca
imaginé eso de usted don Pedro! Pero tampoco voy a permitir que
me humille. -¡Nadie te está humillando hijo! Pero Antonio corre con los ojos llenos de lágrimas. Abigail se cruza con él y se acerca preocupada -¿que sucedió ahora don Pedro José? -Otro
problema Abigail, pero éste es aún mayor...
¡necesitamos hablar tú y yo! para evitar que Antonio
cometa una estupidez- y don Pedro José toma del brazo a Abigail
y la lleva el estudio. Detrás
de ellos y con una sonrisa malvada sale Nina que está vestida
como un arbolito de Navidad. Tiene una chaqueta naranja, con una gran
flor dorada en la solapa, sobre una blusa rosada con flores
amarillas... aros verdes. * Isabel
observa el hermoso jardín perdida en sus pensamientos cuando se
le acerca Nina -¿te pasa algo mi vida? ¡Tienes una cara de
preocupación que no puedes con ella! Isabel cruza los brazos con aire de fastidio -¡no todos los días amanece uno de buen humor mamá! -¡Tampoco
yo me levanté de buen genio! -Dice antipática-
¡pero acabo de presenciar algo que me compuso el ánimo!
-Dice sonriendo malvada. Isabel la mira con fastidio -¿qué cosa mamá? -¿Qué
te parece que por fin tu maridito se dio cuenta que los hijos de
Abigail no son unas mansas palomas como aparentan? -¿Y a qué te refieres? -¡Que
ese joven a Pedro se enfrentaron acaloradamente y Antonio... el
insolente de Antonio le dijo unas cosas espantosas a tu marido! -¿Estás segura de lo que dices mamá? -¡Claro
que si estoy segura, gracias al cielo que esa plebe se está
poniendo en evidencia! Y no faltará mucho para que se retiren de
esta casa, sin la necesidad de que yo tenga que mover un solo dedo...
¡en este momento el altanero de Antonio debe estar en su
recámara, recogiendo todos sus mugrosos trapos! * Habitación de Antonio y Simón Antonio recoge sus ropa y la mete en una valija cuando entra su madre -¿se puede saber qué haces Antonio? -¡Me voy! -¿Cómo que te vas? -Se asusta Abigail. -¡Me voy a vivir a la casa de la tía Rosenda porque ya no aguanto ni un minuto más en esta casa! -Le grita. -¡Deja eso! -Le pide a Abigail y como Antonio no le hace caso le grita -¡que lo dejes te digo! -¿Qué, ya fue a contarte don Pedro? -Le recrimina Antonio. -Si, me contó y necesitamos conversar. -¡Perdóname, pero no tengo tiempo... me marcho! Abigail
lo toma del brazo -¡qué te digo que vengas aquí!
Quieras o no me vas a escuchar... siéntate ahí -le ordena
-¿que es esa soberbia mi hijo? ¿Se te está
olvidando el muchacho que siempre has sido y el lugar de que debes
mantener? En estos momentos deberíamos estar en la calle porque
tu padre jamás se responsabilizó por nosotros y gracias a
la bondad de don Pedro José tenemos trabajo, estudio, techo y
comida... ¡es mucho más de lo que podíamos esperar
Antonio! Así que mostremos nuestro agradecimiento manteniendo el
lugar que nos corresponde y sin exigir más de la cuenta...
porque eso sería abusar -y Abigail se suaviza un poco- yo no
sé lo que sientes por la señorita Ángela, pero
estoy segura de que ella únicamente te aprecia... ¡no
confundas la simpatía con otras cosas hijo! Aprende a respetarla
y a mantener tu lugar. Antonio traga saliva con dolor. -¡Tú
eres muy joven todavía y es natural que tengas ilusiones! -Y
Abigail le toma la mano- ya las realizarás a su debido tiempo,
pero no te desesperes y no corras persiguiendo ilusiones, porque puedes
hacerte mucho daño hijo. * Planta alta. Antonio se dirige a la puerta de la habitación de don Pedro José y golpea tímidamente. -¡Pase! -Se escucha la voz ronca y autoritaria de don Pedro José. Antonio
entra y lo encuentra parado mirando por la ventana
-¡perdóneme don Pedro! En verdad que nunca quise ser
grosero con usted -se disculpa. Don Pedro José se acerca, lo mira con cariño y le da una palmada en el hombro. * En la sala Nina ignora a Ángela. -¡Le digo que su sobrina Valeria se siente muy mal! -Se desespera Ángela- ¡necesita ver un doctor! -¡Tonterías! -Dice Nina mientras le sirven una copa de vino- ¡esa muchacha no está enferma de nada! -¡Pero es que aunque ella se oponga necesita ver un doctor urgente para que la revise! -¡No
conoces a mi sobrina más que yo! -Y Nina pone cara de disgusto-
¡la pobre tiene más mañas que las dos juntas!
Simplemente lo que quiere es llamar la atención ¡eso es
todo! Ángela la mira sin poder creer lo que escucha. -¡Pero en todo caso te agradezco que te preocupes por ella! -Y Nina se toma tranquilamente su trago. En ese momento baja don Pedro José a reunirse con ellas. -¡Pues yo la veo muy mal señora! Nina se pone a llamar por teléfono. -¡Ángela!
-La llama don Pedro José- ¿me acompañas al estudio
por favor? -Y le toma la mano y se la lleva- con permiso. Nina sigue llamando por teléfono -¡Si! por favor con la esposa del ministro Juaneda! -Pausa- ¡de parte de la señora Nina Macedo viuda de Arroyo y Aragón! -Y sonríe con placer. (Si... lo unico que le importa es darse aires de gran dama * En el estudio. -¿No le hiciste ningún reclamo verdad? -Le reclama Ángela. -¡Bueno, no puedo permitir que ese muchacho te moleste con sus impertinencias! -¡Pero es que las cosas no son papá! Todo lo contrario... ¡Antonio es muy buen muchacho y muy respetuoso! Pedro no le cree nada. -¡Además a mí me agrada su compañía! -insiste Ángela. Pedro
se acaricia el bigote -Bueno, puede que tengas razón... pero
desgraciadamente él puede confundir tus sentimientos y eso no me
conviene... -y se acerca confidencialmente- ¡puede echar a perder
tu relación con Andrés Corona! -¡Pero si yo te he dicho mil veces que no soy novia de Andrés papá! Pedro
sonríe y toma asiento -¡tarde o temprano terminarás
comprometiéndote con él!... -dice seguro- ¡aunque
te resistas! -Le sonríe pícaro. Ángela sonríe divertida. -¡Él
es un partido que envidiaría cualquier mujer! -Le asegura don
Pedro José- ¡y yo sería el hombre más feliz
del mundo si te casas con él! Ángela
deja de reír -¡pues puedes equivocarte, así que no
te adelantes a los acontecimientos papá! Pedro
acepta -¡equivocado o no, considero que ha llegado el momento de
enseñarte algo que he guardado durante muchos años! -Y
diciendo esto toma una llave y busca algo en el escritorio mientras le
sonríe. Ángela también le sonríe y toma asiento enfrente del escritorio. Don
Pedro José abre el cajón de su escritorio y saca una caja
plateada que se la enseña como si fuera un gran tesoro
-¡Ábrela! -y se la entrega sonriendo con un gran amor
paternal- ¡ábrela tu misma! -¡Papá!
-Ángela se queda sin aire al abrir la caja y descubrir un enorme
y fulgurante diamante en un dije perfecto. -¿Qué te parece? -¡Es maravilloso! jamás había visto algo igual. -Pertenecía
a tu madre pero ella nunca quiso usarla, ha permanecido guardada en
este cofre sin que nadie sepa de su existencia -y el viejo Donoso juega
con su lapicera - ella lo llamaba de una forma muy particular
pequeña lágrima brillante -y le sonríe con amor -
un nombre que también es secreto... ¡ahora solo lo
conocemos tú y yo! -Pequeña lágrima brillante -repite Ángela. -Quería enseñártela porque a petición de ella pasará a tus manos el día que te cases. Ángela le devuelve la caja plateada. -La
pequeña lágrima brillante estará esperando por ti
hija -le promete don Pedro José Donoso -¡cuando salgas la
devolveré a su lugar! Es un sitio que sólo yo lo conozco
y que ni siquiera tú debes conocer hasta el día...
¡el día en que vengas por ella! -Y le sonríe
misterioso. -¡Qué
misterioso andas papá!, bueno yo te dejo para que lo escondas en
ese lugar que sólo tú sabes "la pequeña
lágrima brillante". Y ambos se sonríen y Ángela se dirige a la puerta. Pero
antes de que Ángela salga don Pedro se retuerce de dolor y cae
sobre su silla como si le hubieran dado un golpe del estómago. -¡Papá! -Grita desesperada a Ángela- ¿papá qué tienes? Don Pedro se va muy lejos con la mente y ve visiones. "El hombre barbudo de sus sueños está haciendo brutalmente golpeado por un desconocido." Don Pedro vuelve a la realidad y siente el golpe como si estuvieran golpeando en ese momento. -¡Papá que tienes! -Y Ángela grita pidiendo ayuda. "El hombre barbudo de sus sueños sigue siendo golpeado brutalmente." Don Pedro cae sobre su escritorio recibiendo los mismos golpes que Salvador. "El hombre barbudo de sus sueños cae al suelo y el otro hombre lo muele a patadas" y Pedro sufre. -¡Papá que tienes! ¡Ayuda Abigail! -Grita Ángela pero nadie la escucha. "El
hombre barbudo de sus sueños se levanta y con todas sus fuerzas
golpea al otro hombre que lo está maltratando y lo tira muy
lejos, le da una patada y varios golpes. El hombre le responde con una patada del rostro." En
su escritorio don Pedro José Donoso es brutalmente empujado
hacia la biblioteca ante la desesperación de Ángela que
no entiende que le pasa. "El
hombre barbudo de sus sueños con una fuerza brutal levanta a su
enemigo y lo sigue golpeando" mientras Pedro lo ve todo desde su
escritorio. "El hombre barbudo de sus sueños con toda la fuerza de sus años se levanta y mira el hombre tirado en el suelo." Don Pedro en su escritorio se derrumba en la silla con todo el peso de sus años. -¿Qué tienes papá? -Se desespera a Ángela -¡Nada! -Logra balbucear don Pedro todavía espantado. -¡Voy a llamar al doctor! -No,
no llames a nadie -se niega don Pedro José -¡no llames a
nadie! Ya está pasando... ¡ya está pasando! -¡Estás pálido papá! Mira cómo estás. -
¡Es... es!... -balbucea Pedro José-¡Son las
medicinas!... Son las medicinas... ¡Esos productos me
están matando! ¡Me están matando, ya! * Esa
noche don Pedro José, completamente recuperado, mira preocupado
por la ventana de su escritorio -¡en esta ocasión la
sensación fue mucho más intensa! -Le cuenta a Gaetana-
¡ese pobre hombre luchaba fuertemente contra algo! Y yo
sentí cada uno de los golpes que él recibía. Gaetana lo mira espantada, está vestida con una gorra y una flor blanca enorme sobre el pelo y un abrigo de piel. -¡Le juro que lo sentí! -¿No está exagerando don Pedro? -¡No, no le miento! -¡Ahora
sí es verdad que no tengo dudas! -Le afirma a Gaetana- ¡se
trata de un espíritu que lo acecha y que quiere posesionarse de
su alma! -¡Gaetana! ¿Qué dice por Dios? ¡Un espíritu! -¡No
tenemos tiempo que perder don Pedro! ¡Tenemos que organizar una
sesión para entrar en contacto espiritual! Y cómo no
puede ser aquí tendrá que ser en mi casa. -¡Yo no creo en esas cosas! -¡Y
yo sí tengo que creerle hombre! -Y Gaetana se levanta y lo mira
enojada -¡ándele, cuéntele a su esposa o a su hija
lo que acaba de contarme y seguramente lo van a mandar derecho a un
sanatorio, porque van a creer que está chiflado! -Le grita
Gaetana- si no confiamos el uno en el otro no estamos haciendo nada mi
estimado amigo. -¡Quiero confiar en usted, pero en eso del espiritismo, son cosas muy extrañas que yo... contra eso me rebelo! -¡Deje
de pensar que quiero explotarlo! -le miente Gaetana- Como profesional
de la ciencia ocultas yo tengo mi dignidad ¡y eso vale mucho
más dinero de lo que usted me paga! -Diciendo esto Gaetana toma
su bolso verde- ¡así que si se niega, mejor que dejemos
esto hasta aquí y ya! -Y trata de marcharse. -¡Espere
Gaetana, espere! -La detiene para su felicidad don Pedro José
-¡haré lo que me pide, asistiré a la dichosa
sesión espiritista! -Y pone una cara incrédula. * Antonio practica la guitarra triste cuando se acerca Ángela y se sienta a su lado -hola. Antonio trata de marcharse. -¡Antonio!
-Ángela lo detiene del brazo- ¿qué te pasa, por
qué te vas, por qué me evitas? -¡Tu papá no quiere que nos sigamos siendo! -¡Eso no es cierto, eso es un malentendido! -niega Ángela. -¡No
es un malentendido, yo sé respetar, y si a tu papá no le
gusta nuestra amistad... voy a tener que renunciar a ella! -Y la mira
con pena- ¡aunque te juro que me duele en el alma! Antonio se marcha y Ángela se queda muy triste. * Simón arregla una plancha en la cocina cuando llega Ángela -¡hola Simón! ¿Qué haces? -¡pues
arreglando unos cachivaches que se dañan en la casa! En algo
tengo que ocupar el tiempo cuando no estoy en la fábrica
¿No crees? -¿Te puedo hacer una pregunta? -Sí, pregunta nomás. -Es acerca de Gaetana Charry. -¿Quién es Gaetana Charry? -Es la persona que viene a visitar a mi papá todos los días. -¿En qué enredo me quieres meter ahora? -¡en
ninguno, confía en mi... lo que pasa es que estuve platicando
con Antonio y él me aseguró que tú sabías
que esa mujer no era profesora de música, sino una bruja -dice
divertida. -¿Estás segura de que no me quieres meter en ningún lío? Ángela ríe -¡te juro que no! ¿Es cierto, es una bruja? -Le pregunta intrigada. Simón se toma la cabeza y no responde. * Casa de Gaetana. Ante
el evidente malestar de don Pedro José se desarrolla una
sesión espiritista en la cual él no cree nada. Gaetana simula entrar en trance. * Mansión. -¡Señorita
Ángela, ya no me moleste con tanta preguntadera! -Se niega
Simón que ha huido al jardín. Ángela que lo ha seguido insiste -¡pero estoy preguntando en plan de amigos! -¡Y
desde cuándo le ha entrado el mosquito de la amistad! Que yo me
acuerde nunca nos hemos llevado bien, ni siquiera cuando éramos
chamacos. -¡Pues sí, porque tú eras un patán y me jalabas los pelos! -¡Y usted una boba quejumbrosa que de todo lloraba! -¡Bueno ya Simón! ¡Dime quién esa mujer! Simón la mira apenado. * Casa de Gaetana. Gaetana
simula entrar en trance y la mesa empieza a temblar ante la mirada
escéptica de don Pedro José. Gaetana tiembla y tiene
espasmos. Don Pedro José mira al techo y no le cree nada. * Mansión. -¡Pues
yo los vi una vez! -cuenta Simón- ¡obviamente sin que
ellos se dieran cuenta!... y estaban hablando muy bajo y tenían
los ojos cerrados y entonces don Pedro José tenía un
abrecartas en la mano y la vieja ésta empezó a hablar una
sarta de tonterías que yo no le entendía ni mais y me
pareció ver cómo que el abrecartas empezó a
derretirse... así como si fuera un pedazo de plástico que
pones al fuego ¡pues a mí eso se me hizo muy raro! * Casa de Gaetana. La
mesa sigue temblando y Gaetana sigue teniendo espasmos y temblores
mientras los invitados de la sesión se mueren de miedo y don
Pedro José la mira escéptico. -¡No puedo! -De pronto Gaetana renuncia- ¡no puedo, no puedo! -Dice sudando. * Mansión. -¡Yo
por eso dije que era una bruja, pero a mí sinceramente no me
consta nada y yo ya no me quiero meter en más problemas
Ángela! -¡Simón,
tranquilo, te prometo que yo seré muy discreta!... nadie
sabrá de nuestra conversación. -¿Segura? -¡Segura! En ese momento Nina sale de la casa con mala cara y los espía. Ángela se marcha enojada. -¡Se
nota que usted y su hermano no pierden el tiempo! -Le dice Nina de mala
manera a Simón- ¡en cuanto Pedro José sale de la
casa empiezan a hacer de las suyas! Simón le sonríe con sorna -¿que se le ofrece señora? -¡Dejarle saber que no sea igualado y que aprenda a mantener la distancia! -¡No,
si las distancias yo las guardo con usted! Por eso no quiero hablarle
ni que usted me dirija la palabra -y Simón trata de marcharse. -¡Con
mucho cuidado de faltarme al respeto! ¿Eh? Y pare bien la oreja
a lo que le voy a decir -dice Nina antipática y mirándolo
de pies a cabeza -caballero... * Casa de Gaetana. Gaetana
sale corriendo detrás de Pedro José -¡no se vaya
don Pedro, no desconfíe por un simple fracaso! Si esta noche no
pudimos lograrlo pero lo intentamos otra vez estoy segura que puedo
establecer comunicación espiritual. -¡La
verdad Gaetana es que no estoy de mucho humor para los
espíritus! ¿Qué le parece si lo dejamos de ese
tamaño? -¡Prométame que regresará mañana, estamos a un paso de conseguirlo! Pero
Pedro José le mira con ojos de acero -¡no le prometo nada!
A mi estás payasadas me hacen perder la paciencia... ¡si
hoy accedí no creo que vuelva a hacerlo! Y Walter lo espera tieso al lado del auto. -¡Vamos a casa Walter! Gaetana se queda decepcionada. * Mansión. -¡No crea que no conozco su procedencia jovencito! Usted y su hermano presumen de mucha cosa pero no son más que dos levantados oportunistas hijos de una sirvienta y de un asqueroso vagabundo -lo ofende Nina gratuitamente. (¡Qué horrorosa es es esta mujer! -¡Señora! -Se enoja Simón -¡Si
conocí a su padre hace algunos días! Y poco me
faltó para darle limosna... ¡porque es un harapiento
maloliente que no debería acercarse nunca más a esta
casa! Y usted es igualito a ese hombre... es su misma estampa. -¡Pues
es lógico que me parezca mi papá! ¿No? ¡Al
igual que usted se parece a una víbora venenosa! -¡Atrevido! -¡Si
nadie se lo ha dicho señora, yo no me pienso quedar callado, no
hace más que humillar y tratar mal a todos los que viven
aquí ¿pero sabe qué?... a mí no me va a
venir a fregar porque yo si la voy poniendo en su sitio así me
corran a patadas -y Simón se acerca amenazadoramente y Nina
retrocede -¡y si piensa que mi papá es un vagabundo, pues
usted no es nada más que una vieja hipócrita que presume
de gran señora pero que no es más que una pobre diabla
porque no tiene ni dónde caerse muerta. Ese momento llega Abigail que espantada lo detiene -¡Simón! ¿Qué haces? Pero
Simón está rojo de rabia -¡le canto sus verdades a
esta señora porque no voy a permitir que me vengan a atacar! Nina pone cara de ofendida. -¡Respeta a la señora Simón! -Grita Abigail- pídele una disculpa inmediatamente. -¡Por
nada del mundo lo voy a pedir una disculpa mamá! ¿Por
qué siempre tenemos que quedarnos callados? ¡Por que! -Esto...
-tiembla Nina de indignación- ¡Esto lo sabrá mi
hija ahora mismo! -Grita Nina histérica- ¡no se puede
vivir con el enemigo bajo el mismo techo! -¡Pues
lo mismo digo señora! -grita Simón histérico
también- ¡no se puede vivir con gente tan pesada como
usted! -¿Pero qué está diciendo? -le grita Nina. Entre los gritos aparece Isabel que los detiene-¡un momento! ¿Que está pasando aquí? -¡Hija!
Me están insultando, no has escuchado la cantidad de
porquerías que me dijo ese bruto... -llora Nina- ¡ay Dios
mío qué barbaridad! -se queja Nina- ¡no sabes lo
que es esto! Pero Isabel pone cara de no creer a su mamá. -¡Ella
se lo buscó señora Isabel! No tiene ningún derecho
de tratarme como si yo fuera una basura, ni mucho menos asegurar que mi
papá es un vagabundo y un pordiosero. Isabel mira a su madre con cara de reproche. -¡Simón por favor! -ruega Abigail- ¡señora Isabel, yo no sé que decirle! -¡Si no digas nada mamá, porque no me voy a arrepentir de lo que dije! -¡Sácalos
inmediatamente de esta casa hija! -exige Nina- Además de un
sátiro condenado es un hombre extremadamente peligroso que
atenta contra la seguridad de esta familia y nuestra dignidad. Pero Isabel mira con pena a Simón. En ese momento llega corriendo Vicky -¡oigan, vengan, la señorita Valeria se puso muy mal! Isabel entra corriendo a la casa dejando a Simón y a Abigail. * Habitación de Valeria. -Valeria, ¿que tienes de interrogación? -entra Isabel preocupada e inquieta. Valeria esta acurrucada sobre sí misma. -¡Otra
vez con tus aspavientos ridículos! -entra Nina gritando-
¡A ver, levanta la cabeza y dime qué diablos te pasa! -y
Nina le toma el mentón bruscamente y la obliga a mirarla. Y
en ese momento se da cuenta que Valeria está llena de un tipo de
alergia con la cara toda roja y Nina sale corriendo espantada a ponerse
al lado de Isabel-¡Ay Dios mío! ¿Qué tiene,
que es esto tan horrible? Valeria se tapa el rostro y sigue llorando. * Pedro
José llega la casa y es recibido por Vicky que le cuenta
-¡la señorita Valeria se puso malita y la niña
Ángela trató de decírselo miles de veces a la
señora Nina y ella no quiso hacerle caso! Pedro José entra preocupado a la casa. * Isabel
mira con disgusto como su madre se lava una y otra vez las manos
-¡yo creo que el jabón no va a ser suficiente! -Nina
histérica- ¡necesito aplicarme mucho alcohol!
¿Dónde está el alcohol? -Y empieza a gritar
histérica- ¡alguien que me traiga el alcohol! Isabel
se enfada -¡mamá, quieres dejar a un lado el berrinche! -Y
la mira con disgusto- ¡Valeria esta enferma y tú nada
más estás preocupada por tus manos! -¡Tengo
que desinfectármelas bien! ¿No te diste cuenta que le
toqué la cara y seguramente tiene una de esas enfermedades muy
contagiosas? -Sigue Nina. Isabel se enoja y se marcha y la deja sola. -¡Alguien que me traiga alcohol por favor Isabel! -Se queda gritando Nina. * Don Pedro José entra a la habitación seguido de Ángela y Walter que se queda en la puerta. -¡Valeria! -Le dice con amor paternal. Pero Valeria se cubre el rostro -¡no se acerque don Pedro!...Mi tía Nina dijo que puede ser contagioso. -¡Dígame
como se siente! -Y don Pedro José toma asiento al lado de ella-
¡a mi edad ya no se me contagia nada! Déjeme verla...
déjeme verla por favor -con amor paternal le toma la cara-
levante la carita. Walter
se espanta al ver la cara de Valeria. También Ángela
suspira preocupada. Don Pedro simplemente sonríe y oculta su
preocupación. * -¡Si
vieran cómo está la pobrecita! -les cuenta Vicky a
Abigail, Antonio y Simón- ¡Tiene la cara hinchada y llena
de un brote extraño! ¡Con razón no quería
salir del cuarto y mucho menos comer! -¡Qué barbaridad! ¿Ya llamaron a un médico Vicky? -Sí, creo que la señorita Ángela lo llamó es más... Estoy segura que acaba de llegar. Y Vicky sale corriendo. A
quedar solos Abigail reclama a sus hijos -¡este incidente los va
a distraer, pero después vamos a tener que dar la cara y
enfrentar las consecuencias! -Y se pone muy nerviosa. -¡Deja de preocuparte tanto mamá! -le consuela Antonio. -¡Ay
hijo por favor! ¿Cómo no me voy a preocupar si no pasa un
solo día sin que alguno de ustedes no se meta en problemas? -Y
mira a Simón y le reclama - ¡lo que hiciste con
doña Nina fue terrible! -Pero
mamá, lo siento no podía quedar callado ¡si
tú estás acostumbrada a bajar la cabeza por el pan y el
techo que nos dan, pues yo no! -¡Pues
sí, pero es que la insultaste de mala manera Simón y
ahora vamos a tener que irnos de esta casa! - y Abigail se pone a
llorar. -¡Mamá,
si tenemos que irnos nos vamos! - la consuela Antonio y Simón
también se sienta a su lado para consolarla. -¡Simón y yo ya estamos grandecitos y podemos enfrentar la situación! -¡Pues claro mamacita, no nos vamos a morir de hambre si nos corren de esta casa! -Le dice Simón. * Habitación de Valeria. -¡No
te deprimas mi niña por favor! -Le dice don Pedro paternalmente-
¡ya verás que no es nada serio! lo que sucede es que
cualquier brote en la cara es muy impresionante. -¡Déjenme sola por favor! -pide Valeria. Don Pedro la mira con pena y en ese momento entra el doctor -¡buenas! Permiso. -¡Menos mal que llegó, necesitamos que atienda a mi prima! -Dice Isabel preocupada. El
doctor saluda a don Pedro y se sienta al lado de Valeria -¡A ver,
a ver, levante esa carita vamos a examinarla! -Y se pone sus lentes-
¡no tenga miedo vamos!...No tenga miedo... ¡Levante la
carita! Y
de pronto el médico se da cuenta que todos la están
mirando y los echa -¡déjenme a solas con ella por favor! Y Ángela, Isabel, Pedro y Walter se retiran. * Habitación de Pedro e Isabel. Pedro e Isabel llegan a su habitación y sorprenden a Nina esperándolos. Isabel la mira molesta. Don Pedro la mira fastidiado -¿qué hace usted de aquí Nina? -¡Esperándote
por cierto! -se queja Nina- Tengo unos cuantos temas que conversar y
contarte querido Pedro José. Isabel
toma del brazo a Pedro y corta a su mamá- ¡mamá!
creo que suficientes problemas tenemos en este momento con Valeria como
para que empeores la situación ¡y yo creo que lo
más conveniente es que hablemos mañana! Pero
para desesperación de Isabel Nina sigue -¡Ay no! me duele
en el alma pero no puedo esperar... ¡Pedro José, tienes
que echar de esta casa a esos miserables e insolentes! Isabel mira molesta para otro lado. -¿Y quiénes son esos miserables insolentes? -Pregunta intrigado don Pedro José. -¡Abigail y sus dos hijos! Tienes que echarlos de esta casa esta misma noche si es necesario. Pedro la mira enojado -¿de qué demonios está usted hablando Nina? -¡Mamá!
-Le grita Isabel- ¡deja de molestar a Pedro con tus exigencias y
por favor mamá! -Le ruega Isabel. -¡Pero
no mi amor, tú eres testigo, tú estuviste presente cuando
se alteró y me atacó! Simón es un verdadero
patán. Ángela entra al cuarto sin llamar -¡buenas noches! -saluda- ¡papá, necesito hablar contigo! -¡Ay
de niña! esas no son maneras de interrumpir -le da lecciones
Nina completamente desubicada y para vergüenza de Isabel que no
sabe dónde meterse- ¿no ve que estamos tratando un tema
muy delicado? Pedro la mira fastidiado -¡En otra ocasión hablamos Nina! -Le corta. Pero Nina no entiende -¡No Pedro! ¿Cómo que en otra ocasión? -¡En otra ocasión hablamos Nina! -Le grita Pedro duro y seco y la deja plantado y se marcha con Ángela. Al quedar a solas Isabel dice rabiosa -¡No puede ser! -¡Mi
amor, escúchame, tú eres mi hija y yo soy tu madre
obviamente! -le persigue Nina mientras Isabel deshace la cama-
¡tú tienes que entenderme a mí, no puedes hacerle
caso a esos insolentes piojosos! Pero Isabel está cansada y dolida y cierra los ojos fastidiada. (Pobre Isabel... * En
el pasillo Ángela discute con Pedro -¡no tengo ni idea de
lo que hubo entre Simón y doña China, pero antes de
escucharla a ella te consejo que hables con Abigail y Simón
porque ya sabes que esa señora es muy exagerada! -¡Estoy
muy preocupado por la salud de Valeria! -suspira Pedro cansado- Y ahora
me salen con esto... ¡no se cansan de traerme problemas! -Bueno,
pues yo solamente te prevengo para que no tengas más -le dice
Ángela con cariño mientras mira a su viejo papá. Don Pedro mira a lo lejos. * El
doctor examina a Valeria -por favor señorita quítese la
bata, veremos si tiene alergia en el resto del cuerpo -y le
sonríe- no sienta miedo por favor... ¡es que necesito
examinarla bien! -y el doctor le examina la espalda. * Don Pedro José va al cuarto de Abigail e interroga a Simón. -¡Sin
ninguna razón esa señora empezó a ofenderme
asegurando que yo era el hijo de un vagabundo pordiosero! ahí
fue cuando se me calentó la sangre y no me aguanté, don
Pedro José. -¿Tú que le dijiste? -¡Pues
las peores bestialidades que se me vinieron a la cabeza! Porque a nadie
le gusta que ofendan a sus papás ¿o sí? Pues la
verdad es que si nos tenemos que ir de esta casa por eso, pues lo vamos
a hacer... ¡porque nosotros seremos muy humildes señor,
pero también tenemos dignidad! -¡Yo apoyó a Simón y lo respaldo don Pedro! Don Pedro los mira seriamente y luego dice -¡Abigail! Déjame a solas con los muchachos por favor. Abigail se retira y Antonio y Simón se quedan temblando frente a don Pedro José. -¡Váyanse
a dar una vuelta por ahí afuera, mientras yo hablo con Abigail!
Y por favor mantenerse alejados de la condenada suegra -ríe don
Pedro José- ¡para evitar problemas! -Y les hace un
guiño con los ojos. Antonio y Simón salen riendo y don Pedro se queda preocupado. * En el jardín Antonio le pregunta -¿de veras le dijiste todas esas cosas? -¡Pues
claro hermanito! ¿Qué crees, que soy como tú que
te quedas callado? Yo no aguanto que me insulten... si me dieron ganas
de retorcerle el pescuezo a la vieja esa. Te juro nada más que
porque no era hombre porque sino le partía toda la cara. Antonio lo mira preocupado. -¿Tú también me vas a reclamar qué? -¡Simón,
yo te dije que te respaldo! De cualquier manera este lugar ya no es lo
mismo... Está patas arriba desde que don Pedro se casó. * Habitación Abigail. -¿Me abandonarías Abigail? -le pregunta Pedro. -¡Las cosas no van muy bien desafortunadamente señor! -¡Andarán peor si te vas! -Nadie es indispensable, usted mejor que nadie debería saberlo... ¡todos tenemos un reemplazo señor! -¡Tú
no! Eres una gran mujer... ¡eres una gran mujer y por eso te
admiro! -le dice don Pedro- No debe ser fácil trabajar todo el
día como una mula cuando te mereces algo mejor ¡tú
eres de buena familia y otra sería tu posición si no te
hubieras casado con el vago de tu marido! Abigail mira para otro lado. -¡Qué no sirve nada más que para emborracharse y para hacer poemas! -Dice duro Pedro José. -Don Pedro, preferiría no hablar de eso si no le importa señor -Abigail baja la cabeza. Don
Pedro le toma la mano -¡ayúdame a sobrellevar esta
situación! A ver cómo la hacemos... Coopera para manejar
a Antonio y a Simón y a ver qué hago yo para controlar a
la condenada suegra que me tocó -y sonríe divertido de su
desgracia. Abigail también sonríe. * En la sala. -¡Cómo
así que no sabe que enfermedad tiene esa muchacha! -Le grita
Nina al doctor- ¡qué clase de médico es usted! -¡No puedo dar un diagnóstico preciso con un examen superficial! -Le contesta enojado el médico. Pedro
José se acerca -¡Doctor, no pude evitar escuchar su
última frase!... -le dice con respeto- Dígame entonces
¿que nos puede informar sobre Valeria? -¡No
le puede informar absolutamente de nada porque el señor no sabe
ni dónde está parado! -grita Nina a grito pelado
maleducada. -¡Mamá por favor! -Isabel quiere que la trague la tierra. -¡Ay bueno, si digo la verdad! Seguramente le dio la varicela -afirma. -¡Estoy
seguro de que no se trata de ninguna de esas cosas! -El doctor mira a
don Pedro José- posiblemente es una reacción
alérgica a algún alimento, lo más aconsejable es
hacerle unos exámenes más profundos y más
especializados. -¿Usted cree que tenemos que internarla en un hospital? -Pregunta Isabel preocupada. -¡Eso
no se pregunta mi vida! -grita Nina cada vez más insoportable-
¡Por supuesto, no pueden dejarla en esta casa porque corremos el
riesgo de contagiarnos! -sigue histérica mira. Isabel la mira furiosa. -Señora ¡no exagere! -se exaspera el médico -¡Si
no exagero, si yo lo que estoy es muerta de miedo! y yo le toqué
esa cara asquerosa sin darme cuenta, porque la muy tonta no me
avisó que estaba infectada ¡ay qué barbaridad,
dígame! ¿Usted cree que estaré contagiada? -le
pregunta al médico desesperada- ¿podría hacer algo
para que no se me pegue esa enfermedad tan espantosa? Isabel le pone una mano en el hombro para tratar de calmarla mientras Pedro José se empieza a reír. -¡Lo
más recomendable en esos casos es... quedarse callada! -Le dice
el médico burlonamente- ¡sí, porque los peores
males entran cuando se tienen la boca muy abierta estimada
señora! -Mamá, vamos a dejarlos tranquilos para que platiquen -trata llevarla Isabel. -¡No, si él tiene que hablar conmigo! Pero Isabel la arrastra y se la lleva. Don Pedro se queda divertido y riendo El
médico ríe también y luego se preocupa-¿Y
entonces, y a todas estas Pedro? ¡Qué hace levantado tan
tarde! -Doctor, ¿cómo voy a acostarme con este problema que se presenta? -¡Por
muy grave que esté la señorita, su estado de salud es
mucho más delicado, entiende que debe cuidarse! ¿O es que
quiere tener otra recaída? * Vicky
cuida a Valeria cuando entra don Pedro a controlar el caso. Vicky sale
del cuarto y don Pedro se queda mirando a Valeria que duerme
profundamente. Se sienta su lado en la cama y suspira preocupado. Le
acaricia el pelo con cariño paternal. * Mansión. Al
día siguiente Simón le hace cosquillas a una de las
empleadas que grita -¡Simón, no quiero tener más
problemas! -Si no podemos vernos aquí, buscamos otro lugar para estar solitos y ya -propone Simón. Pero la empleada se enoja y se marcha. * Isabel
desayuna cuando su madre entra disfrazada toda de rosas, vestido rosa,
sombrero rosa, anteojos rosa -¡está visto que soy un cero
a la izquierda en esta casa! Tu esposo se negó a escucharme y
esos infelices siguen frescos como si nada hubiera pasado ¡y
tú que eres mi hija no das la cara por mí! ¡Y
permites que me maltraten y me ofendan de la peor manera! Isabel deja de desayunar y suspira cansada. FIN DEL CAPITULO (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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