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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 42: Martes 13 de setiembre 2005 ¡EL PRIMER BESO! En la mansión, Antonio está desayunando con una botella de Coca-Cola y un plato de ensalada. (wow! disculpen, -¿No piensas decirme qué problema tienes con tu hermano? -Abigaíl. -Ya te imaginaras es por culpa de esa vieja, la tal Consuelo. -¿No habiamos llegado a un acuerdo para solucionar el asunto ese? -Si,
pero Simón no respeta ningún acuerdo. Hoy piensa una cosa
y mañana otra. Yo no pienso meterme más en eso,
¡Que haga lo que quiera!. Yo tengo mis asuntos personales. -¿Cuáles? -Mis asuntos con Angela. Abigaíl se levanta de la mesa molesta. -Angela y yo hemos tratado mantener nuestra relación sin que lo supiera nadie. Y ella me propuso algo. -¿Qué cosa? -Quiere que nos casemos y nos vayamos a vivir a Europa Este
es un golpe para Abigaíl - ¿pero qué haría
un muchacho como tú en Europa? ser el esposo de ella simplemente. -Ella prometió ayudarme, Angela piensa que allá puedo terminar mis estudios y comenzar a trabajar. -No
se, si piensan que eso es lo mejor, por mí no se detengan,
cásense y vivan donde quieran -dice Abigaíl frustrada. -Mamá, no te pongas en ese estado por mi culpa. -No,
es en serio. No gano nada con oponerme, porque yo no soy dueña
de sus vidas. Uno elige una mujer que no le conviene, y el otro quiere
casarse con una niña rica -Antonio recibe el golpe- ¿que
voy a hacer con ustedes? -Si no estás de acuerdo, por lo menos hablemos con ella. -No,
Antonio, no me interesa -y simula estar muy ocupada en la cocina-
prefiero quedarme sola que vivir con dos hijos frustrados y amargados.
¿Para qué voy a perder el tiempo hablando si ustedes van
a terminar haciendo lo que se les dé la gana de todos modos? -y
luego de una pausa- ¿Sabes qué? Salvador tiene
razón... Ustedes ya no son unos niños y es hora de que
asuman sus responsabilidades. ¡Hagan lo que quieran! (Bueno, ojalá y cumpla su palabra En
la carretera, Salvador sin sonreir, conduce a velocidad normal, en
silencio y sin mirar a Isabel que se inquieta - Le voy a pedir que
acelere Salvador, ya vamos un poco tarde -le dice mientras sigue
leyendo unos documentos. Salvador la mira fríamente por el espejo retrovisor, se ejecuta y aprieta el acelerador. Conduce muy rápido. En
la casa, Walter está cada vez más inquieto - ¡No
fue mi intención señora Isabel! -habla solo- ¡Pero
por qué se le ocurrió irse con ese miserable! -grita solo
y desesperado y se muerde las uñas- ¿Y si le pasa algo a
la señora Isabel, yo qué voy a hacer? -y se toma la
cabeza y se pasea nervioso. En
la carretera, Isabel se inquieta, esta vez por la velocidad -
¡Salvador! yo creo que ya se excedió con la velocidad...
¿le puede bajar un poco? Salvador
le obedece y frena... ¡pero los frenos no le responden! inquieto
toma el freno de mano, pero éste tampoco le responde. Mira a
Isabel por el espejo retrovisor. -¿Qué pasa? -se asusta Isabel pero Salvador no le responde porque trata de manejar la situación- ¡Qué pasa! -le exige Isabel. -¡El auto no responde señora! -le dice la verdad Salvador. -¡Qué! -¡No
responden los frenos! -le grita Salvador mientras va dando curvas cada
vez más peligrosas- ¡No lo puedo detener! -y se muerde los
labios y a pesar de que frena y frena nada puede hacer. En la casa, en el salón, Walter se come las uñas hasta los nudillos. Baja Rebeca, hoy con una peluca pelirroja y lo mira con sospecha. Walter trata de componerse. Isabel
trata de conservar la calma, mientras en la carretera el auto desbocado
sigue avanzando más rápido y Salvador apenas puede
controlarlo en las curvas. -¿Qué es lo que va a hacer? -¡Voy
a sacar el auto de la via! va a recibir un fuerte golpe...
¡protéjase la cabeza por favor! -y la mira deseperado. -¡Qué! -aterrorizada Isabel. -¡Agárrese muy fuerte por favor! Y
maniobrando bruscamente el volante, Salvador saca el auto de la
carretera, pero no lo puede detener, sigue su carrera endiablada
-¡No sé que le pasa al auto! ¡no se detiene! -grita
Salvador. -Salvador -decide de pronto Isabel- ¡me voy a arrojar! ¡me voy a tirar! -¡No
se arroje por favor! -le suplica- ¡no se arroje! -y sigue
tratando de maniobrar- ¡va a recibr muy fuerte! a ver si puedo,
voy a tratar de estrellarlo... a hacer algo... ¡agarrese fuerte!
¡ahí vamos! -y mientras las ruedas chirrían-
¡Ahí vamooosss! -grita Salvador. En
ese preciso instante... en la casa... Walter deja caer un hermoso
jarrón que se estrella en el piso y se hace trizas... -
¿Qué tiene Walter? -se le acerca Rebeca- ¿por
qué está tan nervioso? Walter la mira, confesando su infamia con los ojos. El auto se estrelló contra unos árboles. Baja
Isabel toda dolorida, pero sin heridas y desesperada va a ver a
Salvador que está insconciente sobre el volante
-¡Salvador! -le suplica- por favor respóndame. Llega un campesino a ayudarla - ¿Está bien señorita? -Si,
yo estoy bien, pero él se encuentra muy mal, ayúdeme, se
lo suplico -y mira desesperada para todos lados, están en un
descampado total- ¿Y ahora qué voy a hacer? Con
la ayuda del hombre, saca a Salvador del auto - Por favor con cuidado,
con mucho cuidado. ¡Ay Dios mío! -y lo recuestan contra el
auto- por favor contésteme Salvador, se lo suplico. -¿La ayudo? -¡Está
muy mal! -dice con un ataque de histeria- por favor no me vaya a dejar
sola, se lo imploro, ¡vaya a buscar ayuda! -y arrodillada le
junta las dos manos. -Por supuesto, enseguido vuelvo. No se preocupe señorita, voy a llamar al hospital -y se marcha corriendo. -¡Corra
por favor! - Al quedar solos mira a Salvador que tiene una herida
arriba de la ceja derecha- ¡Salvador! -se acerca y le susurra-
Salvador por favor despierte - y Salvador traga aire y por un momento
vuelve a la realidad y la ve muy cerca- ¡Salvador! -se alegra
Isabel- ¿se encuentra bien? -y se acerca aún más-
¡dígame que sí! Y Salvador le mira los labios la besa. Isabel se retira sorprendida. Salvador la mira. ♫ Regresas al final, sin importar el tiempo que pasó, y estás en otra piel, más fiel que la anterior ♫ ¡Qué demonios está haciendo! -le
recrimina- ¡Qué demonios está pretendiendo! -y
Salvador la vuelve a mirar a los labios, le toma la cabeza con una mano
y la vuelve a besar apasionadamente otra vez. y vuelves otra vez, como si comenzaras a vivir quien te embrujo, quien te adivinó ♫ Isabel
se separa otra vez y se tapa la boca- Aparentemente está usted
muy bien -se burla Isabel - pero Salvador se vuelve a desmayar e Isabel
se vuelve a asustar- ¡Salvador por favor contésteme,
Salvador no me deje así! ¡constésteme se lo suplico
-y Salvador pierde completamente conciencia en sus brazos-
¡Salvador! -e Isabel lo abraza. SIGUE... @2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D En ese mismo instante, el abogado Belaúnde habla con Angela. -Sin lugar a dudas, intentaron engañarla. -¿Esta seguro licenciado? - no puede creerlo -Usted
me va a disculpar Angela, pero debe ser muy ingenua para que su
madrastra y Corona hayan intentado hacerle firmar estos estos
documentos. -Me
imaginé que había algo extraño, porque esos
papeles son diferentes de los que me entregaron después, aunque
ellos afirmen lo contrario. -¡Nada
tienen que ver! de haber firmado los otros, la herencia que le
corresponde como hija de don Pedro José hubiera pasado
automáticamente a las manos de esa gente. Se da cuenta de la
situación tan delicada. Deben creerla ignorante para hacerle
algo tan bajo. -En
realidad soy una estúpida, no conozco nada, no sé nada
-se culpa Angela- a lo mejor merezco que me pase esto por no haber
aprendido a defenderme en la vida. (eh...
oui... principalmente cuando parece que los estudios a esta
niñita, le entraron por una oreja y le salieron por el otro...
:virados: :virados: ¡es que no hace nada productivo!) -No diga esas cosas muchacha. Cualquiera corre peligro ante un tipo calculador y dañino como Andrés Corona. -Tenía razón al decirme que no era una persona confiable. -Y lo sostengo. Siempre pensé que era un tipo... inescrupuloso, pero ahora puedo comprobarlo. -¿Que hago? por favor aconséjeme. -Si confía en mis servicios, yo puedo ayudarla a... a manejar sus asuntos financieros. Con mucho gusto. -Gracias licenciado. -Y
lo hago con mucho cariño, porque siempre estimé a Pedro
José, y desde luego porque quiero enfrentarme con Andrés
Corona -sonríe. Usted decide, pero hágalo rápido o
ese par acabara con usted. Mientras
tanto en el lugar del accidente, llegaron los paramédicos que
ponen a Salvador en una camilla, y lo meten en una ambulancia. -¡Díganme que está bien, que no se va a morir! -les suplica Isabel y sube a la ambulancia con él. Mientras conducen a Salvador en coma, Isabel lo mira con desesperación. Y se toca los labios y se preocupa. En
la mansión Abigail habla por teléfono -lo siento, pero no
puedo informarle de nada más, don Andrés... Que eso es
todo lo que sé. la señora Isabel llamó hace un
momentito y dijo que había sufrido un accidente yendo con
Salvador -todas las empleadas, incluyendo a Vicky escuchan lo que dice
Abigaíl -Si, ella llamó desde el hospital, pero eso es
todo lo que sé señor. Si señor, está muy
bien -y corta. -¿Que está pasando Abigaíl? - llega desesperada Rebeca -Es que la señora Isabel sufrió un accidente en el carro yendo con Salvador. -¡Pero qué cosa tan horrible está diciendo! -grita - ¿que pasó? -Pues
que se estrellaron camino al aeropuerto y yo no sé qué
tan grave fue, pero ella llamó desde el hospital y eso es todo
lo que sé. -¡Que
horror, que horror!. Mi sobrinita en el hospital. Y Salvador, Salvador
- se desespera y de pronto mira a Walter que rehuye la mirada. (Y si... En
el hospital Salvador esta inconsciente y la cámara parece flotar
en el aire, como un espíritu sobre su cuerpo. Salvador recuerda
las palabras de Gaetana -"Creo plenamente en el destino y todos los
seres humanos lo tienen trazado de antemano. Nadie escapa de la muerte
ni muere a la víspera." - Salvador abre los ojos
-¿cómo se siente Salvador? -le pregunta al médico. -Me duele mucho la cabeza y el pecho. El
doctor le examina mientras Salvador tose -Está vivo, eso es lo
importante amigo mío -le dice- ¡está vivo! (realmente? En
el hospital Andrés trata de tocar a Isabel pero ésta lo
rechaza de malhumor - ¡Es que no tengo nada, no tengo nada! -le
grita fastidiada- solamente el susto, ya te lo dije. No te preocupes ni
siquiera un solo rasguño. A mí lo que me preocupa es
Salvador. -¡Que importa ese imbécil! -dice frío Andrés- aquí lo único importante eres tú. -Se trata de una persona, no se trata de un animal. -Solamente un animal comete semejante accidente. ¿O me vas a decir que no tuvo la culpa? -No
tuvo la culpa -le dice firme Isabel- ¡la culpa la tuve yo porque
yo le exigí que acelerara sin saber que los frenos estaban mal!. -Volvamos a la casa, no tienes nada que hacer aquí. -Lo están examinando, yo no me puedo ir de aquí tranquila hasta saber qué está bien. -Tienes
que descansar. Además ese tipo no es nada tuyo, yo no entiendo
por qué te preocupa tanto -la mira con sospecha. -Me preocupa -y le grita- ¡me preocupa y mucho!. -No grites. Isabel mira para todos lado y baja la voz - Me preocupa porque es mi empleado y si le pasa algo es mi responsabilidad. Por eso. En la habitación, el médico le dice a Salvador. -Afortunadamente
la herida no es grave. Varios golpes fuertes pero descartaremos
cualquier complicación con una radiografía. Y al examinarlo y presionar el abdomen Salvador gime de dolor. -¿Siente presión en el pecho? -Un poco. -¿Puede levantarse? -Creo que si -y Salvador trata pero no puede. -Ya, es suficiente. Quédese tranquilo. En algunos momentos retomaremos los exámenes. -¿Como se encuentra ella doctor? -le pregunta de pronto inquieto y preocupado Salvador- Isabel. -¿Isabel? -La señora Isabel -repite. -¡Ah! no se preocupe por ella. Ella tuvo mucho más suerte que usted. En
la mansión Rebeca tiene un ataque de histeria- ¡Dios
mío! ¡Dios mío! ¿por qué tiene que
pasar esta tragedia ahora? me voy a morir de la angustia sin saber
qué pasó. Walter
llama por teléfono al hospital - Por lo menos sabemos que
doña Isabel está bien. Si no hubiera salido ilesa, no
hubiera podido llamar. -¡Ay! pero Salvador puede estar muy mal -llora Rebeca. -¿Le interesa mucho ese Cerinza? -le dice con fastidio Walter. -¡Usted
es un inútil! -le grita Rebeca y le arranca el teléfono
de las manos y de pronto ve a Vicky y a una empleada que la miran-
¿y ustedes dos que hacen paradas ahí? -les grita
arrogante- ¡parecen unas columnas!. ¡Larguense!. Ahora
mismo.-Y echa a las empleadas de muy mala manera. Baja Valeria asustada - Tía, ¿Isabel sufrió un accidente? Cálmese
Valeria, ella está bien -le contesta Walter- Del que no tenemos
noticias es del... -y finge olvidar el nombre- Cerinza. (Mi 'querido' Walter, mejor recuerda bien el nombre... jejeje mejor... En
el hospital el médico les dice a Andrés y a Isabel que
Salvador no está tan grave como lo habían imaginado -
¡afortunadamente no presenta ninguna fractura!. Isabel está sentada frente al escritorio y Andrés está indiferente mirando por la ventana. -Ni siquiera las costillas que es el área más susceptible en ese tipo de accidentes. -¡Te dije que no tenías que preocuparte por nada! -dice fastidiado Andrés. -Doctor, ¿y porque se desmayó? -se inquieta Isabel- Le juro que por un momento yo pensé que estaba muerto. -Tal vez por el impacto. -Es que reaccionó muy extraño. -¿De qué manera? -la interroga el doctor. E Isabel recuerda el beso. ♫ Regresas al final, sin importar el tiempo que pasó, y estás en otra piel, más fiel que la anterior ♫ Pero
se dá cuenta de que no puede decirlo- No sé... se
portó como si hubiera perdido la razón. Como si se
hubiera vuelto loco. -Fue
el impacto del golpe, y no se preocupe tanto -le tranquiliza el doctor-
él ya se encuentra bien, ya puede regresar a su casa. A menos
que quiera dejarlo hospitalizado. -¡Mejor
dicho, no tiene nada grave! -con sorna Andrés- en un par de
días de reposo estará bien -y la mira fastidiado- si
insistes en mantenerlo a tu servicio... Claro. Isabel lo mira cansada. En ese momento entra Salvador al consultorio. -¿Como se siente? - se preocupa Isabel. -Perfectamente,
viendo que usted está bien -le dice caballero Salvador y luego
pregunta - ¿El auto se abolló mucho? -¿Y qué importa el auto ahorita Salvador? - suspira Isabel. -Sí
importa el carro -le corta frío y malencarado Andrés- no
era ninguna basura. Y no te preocupes, lo mandamos al taller -y lo mira
con desdén y menosprecio- Y no te lo vamos a cobrar. (¡Uy! que poca cosa es este Andrés, ¡que poca! Isabel lo mira molesta y le habla a Salvador -Salvador, debería considerar quedarse en el hospital mientras se recupera. -Me siento bien doña Isabel. no voy a quedarme aquí por una simple herida. Detesto los hospitales. -Me
parece estar escuchando al señor Donoso -lo mira pensativo el
doctor- el decía lo mismo. ¡Lástima que no fuera
tan fuerte y joven como usted! Isabel tiene una mirada extraña ante estas palabras. En la mansión, en el primer piso, hablan Angela y Antonio. -¿Fue muy grave? -Angela. -No, afortunadamente no, la señora Isabel acaba de hablar y ya viene para acá -Antonio. -¡Que horror! nos hemos llevado un susto tremendo. -No te angusties, te veo muy preocupada. -No sólo por la noticia, hay algo más -le dice lejana. -¿A qué te refieres? -Después te cuento. -¿Dónde estuviste esta mañana? -Fui a hacer unas cosas con un abogado. -¿Qué abogado? Pero
Angela no quiere hablarle y vuelve a eludir la respuesta. Antonio le
cuenta que le dijo a su mamá sobre sus planes de casarse e irse
a Europa. -Después hablamos -le corta Angela que en ese momento tiene otras prioridades. (Eh bon... elle a d'autres chats à fouetter! -¿No te interesa saber cómo reaccionó? -se molesta Antonio. -Sí, pero ya me lo contarás. -¡Llegaron, llegaron Isabel y Salvador! -sale gritando de su cuarto Rebeca muy feliz y los interrumpe. -Vamos a recibirlos -dice Angela y baja con Antonio, tomados de la mano. SIGUE... @2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D En la mansión, todo el mundo se reúne para recibirlos, como héroes. -¿Cómo estás querida? -se acerca hipócrita Rebeca fingiendo cariño por Isabel. -Bien -le contesta seca Isabel. -Te
quiero tanto mi amor... -Pero Rebeca se interrumpe rápidamente
al ver entrar a Salvador y corre tras él- Salvador,
permítame ayudarlo por favor. Permítame. -No
hace falta señora, no hace falta -le corta Salvador y la
rechaza- sólo voy a cambiarme el uniforme -y pasa en medio de
todos y se dirige al cuarto de servicio. Detrás suyo parte Isabel. Andrés se queda molesto. Salvador
llega al cuarto de servicio y no se siente muy bien, se tambalea. Se
apoya en un mueble. Detrás de él llega Isabel y lo ve mal
- ¡Salvador, yo creo que ya no debería esforzarse
más! debería de irse a descansar! -le dice inquieta. -Descansaré
en mi casa señora, no se preocupe -la mira e Isabel baja la
cabeza preocupada -Sólo regresaré si quiere que siga
trabajando para usted. Pues sí, si puede regresar a trabajar. Siempre y cuando me conteste una pregunta sinceramente -y lo mira a los ojos. Salvador traga saliva y la mira - la escucho doña Isabel. -¿Me
puede decir por favor, porque se comportó conmigo de esa
manera?. Es decir... ¿por qué me besó?. Y no me
vaya a salir de con qué no se dio cuenta. -Claro
que me di cuenta -y la mira con rabia y con deseo- ¡la
besé porque sentí el impulso de hacerlo!. Usted es una
mujer muy linda... y ni muriendo me soportaría la
tentación de besarla si volviera a sentirla cerca de mi. Isabel lo mira con la boca abierta ante tanta audacia. -Ahora que lo sabe, ¿cree conveniente que siga trabajando para usted? -la reta Salvador. Isabel lo mira y levanta la cabeza con orgullo-Si -y le sonríe- ¡porque no le tengo miedo! -Entonces volveré señora -le promete Salvador- volveré. Isabel se queda sola y suspira atónita y asombrada. (wow! ya les decia cibercuates!!! En el salón se reúnen Angela, Rebeca, Andrés e Isabel -Ese
tipo no debería volver para qué mantenerlo en esta casa
si Walter puede conducir perfectamente -se queja Andrés- siempre
lo ha hecho. -¡Sería
una injusticia despedirlo ahora sobretodo después del accidente!
-dice como una cacatúa Rebeca. -Con
más razón aún hay que librarnos de ese tipo. Hoy
no mató a Isabel de casualidad, pero podría hacerlo en
cualquier momento. Isabel
lo mira simplemente furiosa -¡Andrés! mejor ya
cállate y no digas tonterías - lo enfrenta directamente. -¡No me hables así! - dice amenazadoramente Andrés y en sus ojos se puede ver que puede ser muy peligroso. -Perdóname -cambia de actitud Isabel- pero es que tú me obligaste porque te comportas de una manera indolente. -¿Y
sabes qué Andrés? -se levanta de pronto Angela- tu no
tienes por qué intervenir en las cosas de nuestra casa -¿Tú también? -se sorprende Andrés al ver a las tres mujeres unidas para defender a Salvador. -Si,
yo también. Salvador es nuestro empleado y si Isabel lo despide
yo lo impido. Porque quiero que siga trabajando para nosotros.
¡Así que no te metas en lo que no debes! -y lo mira de
pies a cabeza- ¿de acuerdo? 0y se marcha enojada para arriba. -A veces debería de cerrar la boca. (no lo has dicho mejor!!! jejeje -¿Te puedo pedir un favor? -de pronto le dice Isabel. -No te puedo negar un favor -admite cauteloso Andrés. -¿Puedes llevar a Salvador a su casa? -le pide Isabel con un atisbo de maldad en los ojos. Andrés la mira con fastidio y Rebeca sonríe feliz. (jajaja!!! esto estará MUY BUENO!!! Andrés y Salvador juntitos en el auto!! Salvador se cambia lentamente en el cuarto de servicio cuando entra Valeria- Perdón -dice y trata de marcharse. (¡Ay! -Señorita Valeria -la llama- espere por favor, pase adelante. -No quería molestarlo, sólo quería saber cómo seguía. -Pues a pesar de todo estoy vivo. Al parecer mi destino no ha llegado a su fin. -No sabe qué gusto me da saber qué va a seguir con nosotros. -Gracias -y se miran un largo rato- y le agradezco mucho por sus palabras. Y se dan la mano - Muchas gracias le repite Salvador - y se marcha. Al salir al pasillo se encuentra con Antonio- ¡Salvador! me alegra mucho de que esté bien... de verdad. -Yo sé que es sincero Antonio. ¡Ojala tenga la oportunidad de demostrarle que yo también lo soy! Y diciendo esto lo deja. Al salir, vuelve a pasar por la sala que parece vacía. A
excepción de Walter que sigue caminando y controlando. Se
cruzan... y Walter se queda paralizado mirándolo con odio y en
el fondo... miedo. (wow! qué MIRADAS!!! Salvador se detiene y lo mira... como si lo supiera todo. -¡Me
debe una Walter! -le dice sombriamente- pero se la voy a cobrar bien
caro.... se lo aseguro -le amenaza fríamente- ¡se la voy a
cobrar bien caro! Walter mira para otro lado y lo ignora. Sale corriendo. Lo deja parado mientras Salvador asiente lentamente con la cabeza. Salvador sigue su camino... y ahora se encuentra con Andrés e Isabel sentados en el sofá. -¿Adonde va Cerinza? -se levanta Andrés con aire de dueño de la casa. Salvador lo mira con insolencia- A mi casa. -Es
inhumano dejarlo salir así... todo herido - se burla
Andrés- se le pueden salir los intestinos -se ríe
sólo mientras Isabel pone cara de que a nadie le da ninguna risa. Salvador se acerca y los mira- Con tal de que no se me salga el alma... todo está bien. Andrés lo mira con las manos en los bolsillos y luego mira a Isabel - ¡Vamos a mi carro, yo te llevo! -No hace falta que se moleste señor Corona -le rechaza el ofrecimiento. -¿Por
qué? -y lo mide- tienes miedo de que sepas donde vives... no
sé.. Tal vez sepas donde vives... tal vez quieras
ocultármelo. -Yo no tengo nada que ocultar. Y Andrés mira molesto a Isabel, se siente obligado por su promesa y sale a tomar su auto. Salvador
toma su tiempo para mirar a Isabel quien le devuelve la mirada y luego
sale a duras penas detrás de Andrés. Andrés conduce a Salvador manejando raudamente su coche. Salvador
va muy serio en el asiento del pasajero. Andrés no dice palabra.
La tensión se puede cortar con un cuchillo. Mientras tanto, en la mansión, Isabel entra a su cuarto y no puede dejar de pensar en Salvador. ♫ Regresas al final, sin importar el tiempo que pasó, y estás en otra piel, más fiel que la anterior “¡La
besé porque sentí el impulso de hacerlo!. Usted es una
mujer muy linda... y ni muriendo me soportaría la
tentación de besarla si volviera a sentirla cerca de
mí” -recuerda. y vuelves otra vez, como si comenzaras a vivir quien te embrujo, quien te adivinó ♫ Mientras tanto, Andrés trata de hacer conversación - Vive lejos... -le pregunta-afirma. -Cerca de la costa Oeste -le dice Salvador sin ningún tono de voz. -¡Lo unico que me faltaba! Irme al fin del mundo -dice con fastidio. -Lamento
que se tome esas molestias por mí señor Corona. Debo
estarle quitando... -y lo dice con sorna- tiempo a sus importantes
actividades. -Si,
la verdad que si. No puedo creer que yo... ¡director general de
cítricos Donoso! -se da su importancia- esté llevando a
su casa al chofer de Isabel. Salvador lo mira con una mezcla de pena y desprecio- Detenga el auto señor Corona. -¿Para qué? -¡Detenga
el auto señor Corona! -le grita Salvador y Andrés frena
de golpe- No pierda su valioso tiempo conmigo... ¡yo me siento
perfectamente bien! Y me puedo ir solo -y trata de bajarse. Andrés
lo detiene del brazo- ¡No me interesa ser caritativo contigo!
Pero tampoco quiero tener problemas con Isabel. -No se preocupe... ella no tiene por qué enterarse -Y Salvador se baja del auto. Andrés
se baja detrás de él - ¡Cerinza! -le grita-
¿Por qué no renuncias de una vez? ¿por qué
no te largas? (Mi querido 'Andrecito'... Salvador
que ya se estaba alejando.. se da la vuelta y regresa lentamente -
¿Y por qué razón tendría que hacerlo?
¿por complacerlo a usted? -Si
fuera tu jefe te lo exigiría... ¡lárgate ahora que
tienes un motivo! Tu no sirves como chofer de una casa decente. -¿Y de que sirvo entonces? -Ni de chofer de camiones sirves... ¡no quiero que vuelvas a jugar con la vida de Isabel! -Yo no tuve la culpa de ese accidente -le dice con rabia. -Si
conocieras tu oficio, habrías revisado los frenos y
tendrías el carro en perfectas condiciones. ¡Es tu deber
como chofer! -Yo cumplo con mis obligaciones señor Corona. No tiene que recordármelo. -Entonces
eres un inútil Cerinza. Si el viejo te recomendó
seguramente fue por compasión. ¡Ese viejo maniático
se compadecía por cualquier miserable! Y
Salvador lo mira de pies a cabeza- Estamos de acuerdo. Quizás
por esa misma razón lo nombró en el cargo que ocupa hoy
-y Andrés empieza a ponerse lívido- porque de lo
contrario... de lo contrario... ¡no sería más que
un empleado mediocre! Andrés
sonríe con rabia y luego trata de echarle un derechazo que
Salvador tranquilamente detiene y le empieza a torcer la mano hasta que
Andrés la retira con dolor. -¡Agradece que estás herido! -le amenaza igual. -¿Qué
importa que esté herido? -se ríe- ¿Quiere medir
fuerzas conmigo señor Corona? ¡Adelante! Estoy listo. -¿Para
qué? ¿para que me lo cobren como nuevo? -le contesta
burlón- no soy estúpido- ¡Imbec.il! -y sube a su
auto y se marcha haciendo gemir las llantas. (Excelente confrontación En
la casa de Consuelo se encuentra Simón que no sabe si hace bien
estar ahí, porque con su sueldo se van a morir de hambre.
Consuelo le dice que aproveche la amistad con Angela Donoso para pedir
un aumento en la fábrica. Simón le da el dinero de la
quincena y se marcha. Consuelo se queda contando los billetes. Simon toma su moto y se marcha. SIGUE... @2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D En
la mansion, Isabel duerme profundamente cuando la tía Rebeca
entra a su habitación como una víbora (si, es una
verdadera víbora esta mujer... -Eso
del accidente está muy extraño... sospecho que usted
tiene mucho que ver con eso -le acusa- Todo el mundo sabe que usted
odia a Salvador y que habría dado cualquier cosa porque se
matara... ¡incluso estando mi sobrina con él! (Que le importa solamente porque es millonaria -Usted no sabe lo que dice, cuando ese hombre la rechace y se niegue a cumplir con sus caprichos se va a arrepentir. -Lo mío es amor sincero... y para que se entere... estoy muy bien correspondida Walter. -Si
eso le hizo creer es falso y ambicioso también... pero cuando se
entere de que usted no tiene donde caerse muerta la va a despreciar
olimpicamente mi apreciada señora. -No
se preocupe, ya me las ingeniaré para darle todo lo que
él me pida... ¡Walter acompañeme al pasadizo! -¡Ay por Dios doña Rebeca! -dice cansado Walter. -Walter, intentaremos abrir esa puerta ahora mismo -le obliga Rebeca. Y
se dirigen al jardín y cuando van a entrar... ¡llega
Simón! Y les pega un buen susto. Los mira con sospecha y dice -
Con permiso. -No, con ese muchacho rondando por aquí no podemos exponernos -se niega Walter a continuar. -¿Qué nos importa ese mocoso? -¿Quiere que nos descubran por su impaciencia? -Mire Walter si a usted le tiemblan las piernas... a mi no... ¡yo ire sola! Y se dispone a entrar cuando Azur empieza a ladrarles como loco. -¡Hagame caso doña Rebeca! No es el mejor momento... debemos esperar una mejor oportunidad. En la casa de Gaetana, Salvador acostado en la cama, le cuenta con los ojos llenos de lágrimas. -¡Me
atreví a besarla! -le confiesa- creo que si me hubiera muerto en
ese momento... ¡nada me habría importado! -y las
lágrimas le ruedan- la sigo amando y deseando como antes. -¡Usted no sabe lo que dice Salvador! -Es
lo más importante Gaetana... ¡no tengo nada que perder! Y
ellos tienen que perder... ¡mucho! Prácticamente todo...
hasta ese maldito amor que los unió para destrozarme y
humillarme como lo hicieron. -Usted está fomentando el rencor ese... -Gaetana se sienta en la cama a su lado- y eso no está nada bien. -No
se equivoca Gaetana. Cada dia que pasa, me enveneno más, de
sólo pensar que Isabel es de Andrés como nunca fue
mía -y una lágrima caliente le rueda sobre la mejilla -
¡me hierve la sangre! -dice con voz ronca- saber que es
dueño de sus caricias... de sus besos.. ¡de su cuerpo! -y
cierra los ojos con dolor- Que yo tanto quisiera amar... -y de pronto
mira con ojos llenos de odio- ¡o destruir! Gaetana lo mira asustada. Mientras tanto el bello cuerpo de Isabel se mueve inquieto... sola sobre la cama... se debate en sus sueños... y sueña con el beso. ♫ Regresas al final, sin importar el tiempo que pasó, y estás en otra piel, más fiel que la anterior ♫ Y pequeñas gotas de sudor le cubren la frente. Se despierta sobresaltada y escucha al Azur ladrar furioso. Se levanta y lo mira por la ventana. (Ay! Al día siguiente Isabel desayuna... llega Andrés - ¡Buenos días! -¡Buenos días! -le contesta. -¿Cómo amaneciste? -y le da un beso y luego ordena- Traéme algo de fruta -le ordena a la sirvienta. -Con gusto don Andrés -ésta le contesta y se aleja. -No pasé muy buena noche. ¿Se puede saber que haces tan temprano por aquí? -Quería saber cómo estabas y de paso recoger los documentos que le dimos a Angela. -¿Llevaste a Salvador a su casa? -¿Te preocupa mucho eso? -le dice Andrés molesto al extremo. -Si, claro que me preocupa. -Pues
quédate tranquila entonces, porque lo dejé en la puerta
de su casa -le miente tranquilamente- como ordenaste. -Lejos, en la costa Oeste. -¿Y cómo es su casa? -Pues no sé Isabel, como cualqueir otra casa, no la pude ver.... estaba demasiado oscuro. -¿Por qué? pudiste haber sido un poco más curioso e investigar más acerca de él, es mejor... Andrés
suspira fastidiado y le contesta maleducado-¿Qué mas
querías que hiciera? ¿que lo acueste en su cama y le
dé el beso de las buenas noches? Isabel
lo mira molesta-No es para que te pongas así. Si te lo
pregunté es para tener un poco más de referencias acerca
de él. Vicky
le cuenta a Simón que se estrellaron -Asi como te lo cuento,
estuvimos todo el día con el jesús en la boca. -Bueno, ¿pero los dos están bien? -Si, y descubrí a Walter y a Rebeca rondando la casa a esas horas. -¿A poco de veras? ¡que se le habrá perdido a ese par! Llega Antonio y Simón se levanta y se marcha para no verlo - Ese no tiene remedio -murmura Antonio. -Aquí tienes los documentos Andrés, ya están firmados. -Les di una ojeada nada más, quien determinó si firmaba o no esos documentos fue mi asesor. -¡Ah! ¿un asesor? -se sorprende Isabel. -A
partir de ahora yo ya no manejaré mis negocios. Porque no
sé nada de eso, así que él será quien se
ocupe de mis asuntos. -¡Qué sorpresa! ¿y quien es tu asesor? -Es
un abogado muy profesional que conoció a mi papá y lo
ayudó en la empresa durante mucho tiempo. Es el licenciado
Carlos Alfonso Belaúnde. Esto es un golpe bajo para Andrés -No puedo creer lo que estás diciendo. -Angela... ¡tú no puedes hacernos esto! -Yo tengo todo el derecho de nombrar a un apoderado Andrés. -Nombra a cualquier otro menos a ese tipo... -grita desaforado. -¿Que tienes contra él? -¡Belaunde
no es una persona de confianza! ¿acaso no sabes que tu
papá lo despidió por malos manejos financieros? -Pues hasta donde yo tengo entendido... él renunció voluntariamente Andrés. -Pues si te dijo eso, te mintió... y te voy a aconsejar que no lo nombres tu apoderado porque... ¡No lo acepto! -¡Disculpame Andrés! Pero es una decision que no voy a discutir contigo. -¡Yo soy libre de hacer lo que me plazca! -Angela... -Andrés la amenaza veladamente- tú no puedes tener tratos con ese tipo. -Varios de los ejecutivos te sacarán de dudas. -¿Ah
si? ¿y esos ejecutivos serán imparciales? -le dice
burlona Angela- o estarán a favor tuyo y de Isabel. -No
puedo creer que nos tengas desconfiaza a nosotros -Isabel finge
escandalizarse- Y que en cambio te pongas en manos de una persona que
ni siquiera conoces. Si Andres te está diciendo que no es un
hombre de fiar entonces deberías hacerle caso.. ¡por algo
lo está haciendo! -trata de convencerla- ¿no crees? Y en el momento más candente hace su entrada Antonio- ¿Sucede algo Angela? -Disculpenos
Antonio, pero no es algo que a usted le interese -le corta Isabel- por
favor no se entrometa en la conversación. -¿Tienes algún problema? -la ignora y le vuelve a preguntar a Angela. -Antonio, por favor no intervengas. ¡Retírate! -le ordena Angela. Antonio
la mira herido y se marcha haciendo mucho ruido. Angela se da cuenta y
sale corriendo detrás de él - ¡Antonio! - le llama
desesperada. Isabel y Andrés quedan solos. -¡Es
lo último que nos faltaba! -grita Andrés- ¡Lo
último! -está que se muere de rabia y tira los papeles-
¡que la última de Angela nos enfrenta a Carlos
Belaúnde! Me gustaría quien... ¡quién la
relacionó con él! ¿Quien pudo aconsejarla que se
asesorara de ese imbécil? !Quién pudo ser! (disfruten cibercuatas... El agua le cae a Mario sobre el cabello, sobre la herida de la frente... ♫ el cuerpo del deseo, en busca del amor que tengo junto a ti, y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir, quien te embrujó, quien te adivinó, ¿por qué te alejó de mí? ♫ Y Salvador se queda largo tiempo bajo la ducha... pensando. FIN DEL CAPITULO (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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