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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 43: Miércoles 14de setiembre 2005 -¡CASEMONOS! ♫ el cuerpo del deseo, en busca del amor que tengo junto a ti, y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir, quien te embrujó, quien te adivinó, ¿por qué te alejó de mí? ♫ Y Salvador se queda largo tiempo bajo la ducha... pensando. -¡Escúchame
bien! -le reclama Isabel- yo la verdad no sé cuáles son
tus diferencias con el licenciado Belaúnde, pero debiste
controlar tus nervios delante de Angela. -¡No tienes idea de quién es ese hombre! -furioso- ¿verdad? -Claro
que sí, Pedro lo mencionó varias veces. Y tengo entendido
de que es un buen hombre -y lo mira- a diferencia de lo que tu dices...
Sé que es un hombre trabajador y capacitado. -Precisamente
por eso no nos conviene que sea el asesor de la estúpid.a de
Angela, ese abogado es peligroso y no nos conviene. Nos metemos en
problemas -y luego dice con ambición- además no pienso
permitir que Angela se quede con la mayor parte de la fortuna y
nosotros con las migajas. Isabel lo mira fastidiada - Entonces es tan peligroso. -¡Más de lo que te imaginas! fue mi peor enemigo cuando entré a esta compañía. -¿Porque no me lo habías contado? -Intentó
despedirme varias veces. Sino me aprovecho de la confianza que me
tenía el viejo imbécil, lo hubiera logrado. -Así que las cosas estan muy difíciles por lo que veo. -Por
eso necesito que me ayudes -le suplica- Tienes que hacer lo que sea
para que Angela cambie de opinión. Podemos perderlo todo y
quedar en la calle. Tú eliges. Casa Gaetana. Salvador desayuna y Lupe lo mira. -¿Que le pasa Lupe? -Me causa mucha curiosidad verlo tan temprano. ¿Qué?... renunció a su trabajo. -No,
no renuncié. Tuve un accidente y estoy incapacitado por un par
de días. ¿Gaetana no le comentó.? -No hemos hablado porque ella salió muy tempranito. -¿Y adónde va con esa silla? -le pregunta porque Lupe está que entra y sale con varias sillas. -Órdenes
de la jefecita, no pudo conseguir la lana para montar el bar
aquí adentro. Así que no queda más remedio que
hacerlo en la parte de afuera. Es que nadie en el barrio quiere que
doña Gaetana siga de espiritista ¿y de qué vamos a
vivir?. A partir de esta noche tendremos una cantina -dice feliz y Lupe
continua acarreando las sillas. En
la mansión Abigaíl le habla Angela mientras cocina - En
nuestros tiempos señorita -le dice molesta- eran los hombres que
pedían en matrimonio a las mujeres y no las mujeres a los
hombres. ¿Está está usted segura de lo que
está haciendo? -No sé porque no me entiende Abigaíl, yo no le veo nada de malo. -Usted
tiene el poder de tomar decisiones porque es dueña de esta casa
y de muchas otras cosas, pero mi Antonio no tiene nada. Ni siquiera ha
terminado sus estudios. -Eso
a mí no me importa Abigaíl. lo único que sé
es que estamos enamorados y que deseamos compartir nuestras vidas. (Y sí... cuando se es joven... no se piensa más allá -Así que piensa usted casarse con él y llevárselo lejos. -¡Estoy muy segura de mis sentimientos hacia Antonio! -De lo que no puede estar segura señorita... Es que él se resigne a depender de usted. -Si
lo sé, eso me di cuenta esta mañana. Pero no
dudaré, si llega el momento y Antonio no quiere
acompañarme. Pues entonces tendré que renunciar a
él, porque no pienso quedarme indefinidamente de esta casa
Abigaíl. Ni por él ni por nadie. Mientras
tanto en la casa de Gaetana una mujer arma un escándalo -
¡Dígale a esa estafadora que no se acobarde y me atienda! -le grita a Lupe. En ese momento llega Gaetana y se enfrentan muy enojadas. En
su habitación Salvador trata de descansar cuando es despertado
por los gritos.. se durmió escuchando leyendo un libro. Es
despertado por los gritos de la pelea. -
¡O me pagan lo que me debe o la llevo a tribunales bruja! -Y la
mujer saca una pistola y la apunta- ¡o me pagas lo que me debes
hace más de cinco meses! Salvador
se levanta (está durmiendo con las botas sobre en la
sábana) y se dirige lentamente a la sala. Antes de entrar
escucha detrás de la puerta. -¡Son $5,500 de la deuda, más los intereses, los gastos de abogado y la multa por daños y perjuicios! -No me apunte con esa cosa mujer -le ruega Gaetana- Usted me está haciendo firmar más de la cuenta Matilda. -Ahora se acuerda mi nombre cuando hace un ratito no se acordaba después de que le presté con tan buena voluntad. -Baje esa arma por favor -entra Salvador- y explique qué está haciendo aquí. -¿Ahora
tienes matones? -le grita la mujer a Gaetana- ¡Vengo a cobrar lo
que me debe este descarada! le presté dinero, confié en
ella y no le pedí recibos a cambio. Y claro, la muy lista se
aprovechó. -Pero ahora ella me está haciendo firmar más de la cuenta -se queja Gaetana. Luego de mirarlas y leer los papeles Salvador reacciona- Gaetana, firme, es su obligación. -¡Pero si los firmo voy a terminar en la cárcel! -En
menos de una semana le pagaremos a esta señora. Firme -y luego
mira a Matilda- Yo me comprometo a asumir la deuda señora. En la mansión. -¡Tiene toda la razón Abigaíl! -dice Rebeca- este uniforme ha quedado hecha una porquería. -Lo lavé, pero no sirvió de nada. -Le
compraremos dos uniformes más y media docena de camisas -dice
sin reparos- no quiero que le falte nada cuando regrese. Abigaíl
la mira con los ojos bien abiertos y le dice con sospecha-
¿está muy contenta con los servicios de Salvador verdad? -Claro,
todos lo estamos porque hace muchísima falta un empleado como a
él no se consigue así. Además -y abraza el
uniforme y cierra los ojos- Salvador se merece lo mejor. Hace
muchísima falta en esta casa Abigaíl. Ojalá
regrese pronto. (Evidentemente Rebeca está loquísima por Salvador! En la mansión Isabel se acerca sigilosamente a Angela - ¿Angela puedo hablar contigo sobre tu abogado? -¿Vienes a convencerme de que no debo contratarlo? -Vengo a advertirte que no es un hombre de fiar -le miente. -Porque Andrés lo dice. -No,
porque mucha porque muchas personas piensan así. Porque hoy fui
a la empresa y platiqué con varias de ellas y resulta y resulta
que todas están de acuerdo con Andrés - Isabel nerviosa
se frota una oreja. -Pues
no se le puede dar crédito a gente resentida Isabel -le responde
tranquila- el licenciado me informó que tuvo muchos problemas
con varios ejecutivos de la empresa. -Piensalo -e Isabel le toma las manos- no seas necia Angela. Déjate ayudar antes de que sea demasiado tarde, por favor. -Bueno,
pues compruébame que el licenciado Belaúnde no es una
persona de fiar. Entonces te prometo que no volveré a verlo,
pero antes no -Y Angela trata de retirarse. -Angela
solamente una pregunta... ¿Quien te lo recomendó? o
cómo es que llegaste a relacionarte con él/ -¿Qué
podría decirte Isabel? -sonríe Angela- tal vez nadie me
lo recomendó... Quizás haya llegado a él por
simple casualidad. (hehehe... Angela 1 En
la casa de Gaetana... Ésta está furiosa porque la mujer
apareció el día de la inauguración de su bar para
ahogarle la fiesta - ¡yo no sé por qué me pasan
estas cosas a mí! -¿Usted
cree que un bar se monta con telarañas, con alitas de
cucarachas? -le pregunta Salvador al ver la preparación de la
futura cantina. -No le diga eso, pobrecita -la defiende Lupe. -Dentro de pocos días voy a terminar tras las rejas por culpa de esa mujer. Nunca debí haber confiado en ella. -Gaetana,
no sea tan descarada -le recrimina Salvador- ¡es ella quien no
debió confiar en usted! esa señora tiene todo el derecho
de reclamar. -Ahora usted se va a poner de parte de ella. -¿Quiere
que le aplauda su irresponsabilidad? todos estamos en la
obligación de pagar nuestras deudas. Todos -y luego la mira y le
da pena- No se preocupe, pronto va a salir de problemas. -Problemas
en los que me metió usted Salvador, porque por su culpa yo no
pude seguir con mis sesiones espiritistas. Y ahora no tengo ni con
que... ¡envenenarme! -dice dramática. -Pues así se quede sin un centavo, no volverá a practicar esas sesiones. Y vayamos a descansar. -Yo no pienso quedarme sin mi cantina. -¿Quien ha dicho lo contrario? -le tranquiliza Salvador- llegado su momento yo mismo la ayudo a organizar todo. -¿Si?
- y a Gaetana se le ilumina el rostro y lo abraza- ¡Ay
Salvadorcito!, gracias mi hijo gracias. Usted no puede abandonarme
porque yo solamente cuento con usted. En
la mansión Rebeca ha realizado una partida de póker con
varias personas de su edad. Juegan felices e Isabel sonríe al
escucharla reír. -¿Te
gustan los carros? -le pregunta Andrés que está con ella-
la empresa eligió dos, una para reemplazar el accidente y otra
para el servicio de Angela. Así no tienen que valerse de
conductores. -No voy a despedir a Salvador, si es lo que estás tratando de decirme. -Como no lo he vuelto a ver... ¿Sabes algo de él? -No, ni siquiera ha llamado. -Tal
vez entendió que no tenía que seguir trabajando
aquí. Y optó por renunciar de una forma discreta. Es lo
mejor que puede hacer. Isabel se levanta molesta. -Perdón, pero si te molesta no lo menciono -se disculpa Andrés. -Si, preferiría. -Bien.. ¿Que pasó con Angela? -se preocupa Andrés- ¿la convenciste de cambiar de asesor? -Es más terca que una mula. Ahora me está pidiendo pruebas en contra de Belaúnde. -Si quiere pruebas, se las conseguiré. -¿Falsas o verdaderas Andrés? -se burla Isabel. -No importa. Ahora la cuestión es impedir que ese tipo nos estorbe, nada más. Isabel lo mira molesta y parece cansada. SIGUE... @2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D En el jardín de la mansión caminan y hablan Angela y Antonio - Estas muy serio. -Nuestra situación no está nada fácil Angela -Tal vez tú no la haces fácil. -No
le ves problemas a nada -molesto- ¿te has puesto a pensar en mi
mamá enfrentada a la señora Isabel, a su tía y al
imbécil de Walter?. Yo no podría estar tranquilo sabiendo
que la están humillando y yo lejos sin poder hacer nada para
poder defenderla. -No pienso marcharme dejándolo todo revuelto. Tal vez la situación de Abigaíl cambie. -¦Y tú cómo podrías ayudarla> -Tal vez yo no... Pero mi abogado si. -¿Tu abogado? -¿No te lo he contado? -No,
no me cuentas nada -dice más molesto- según tú, yo
no tengo criterio para opinar en tus asuntos personales. -Mi amor, vas a seguir renegando. Déjame que te explique. -Vamos a la casa y me explicas porque ya llevamos mucho tiempo fuera. -Ese
es el problema te preocupes mucho, esa es una de tus fallas Antonio. Yo
no quiero ir a la casa. Me quiero quedar aquí un ratito. Es que
la verdad, no me caen bien las visitas de Isabel y su tía Rebeca. Y se miran y se sonrien. En
la casa la partida de póker que organizó Rebeca sigue en
viento de popa, pero parece que Rebeca está perdiendo porque
sonríe demasiado a un señor. Isabel
la mira y sonríe con cariño al verla al lado de un
señor de cierta edad, con pelo cano - No me
extrañaría que fuera él - dice pensativa. (No... Isabelita... es de otro mucho mas guapo!! ehehe -¿De qué hablas? -Andrés frío sentando en el sofá. -Del
hombrecito crespo, del señor que está sentado junto a mi
tía. ¿Podrías creer que mi tía me dijo que
está enamorada? -¿De ese venerable anciano? -se burla. Y mientrans los miran Rebeca brinda con él. -No
estoy muy segura de que sea él... pero me confesó que
está saliendo con una persona, que está muy interesada y
en este momento que los veo juntos... Puedo deducir que se trata de
él -Al ser la cara burlona de Andrés se molesta-
¡Qué Andrés!, ¿te causa tanta gracia? -No -simula. -¿Entonces? -Si
tu tía quiere pescar marido, Luisito me parece una muy buena
opción. Es viudo y además tiene mucho dinero. -Según tú. -Y
a ti también te convendría... -y en ese momento escucha
un ruido de auto y sale se levanta a mirar por la ventana- no me gusta
que te sigas haciendo cargo de Rebeca y de tu prima. -¡Justamente
Valeria es la que me preocupa en realidad! -le dice preocupada Isabel-
¡No sé por qué se comporta de una manera tan
extraña! -y su cara se pone triste- ¡no sé porque
cada día se aísla más de todos! -dice inquieta. -¡Miren quién llegó! - dice Andrés sin escucharla y con rabia. -¿Quien llegó? -se interesa Isabel. -¡El
imbécil de Belaúnde! hace años que no lo
veía y hubiera dado lo que fuera por no volverlo a ver. Y Belaúnde hace su entrada triunfal en la casa. Y los enfrenta. Mientras
tanto, Angela y Antonio se besan ajenos a todo lo que pasa en el mundo.
Aparece Walter que se escandaliza al verlos, los espía y se
acerca lentamente. Luego carraspea - Disculpe que la moleste...
Señorita Angela, pero hay un señor preguntando por usted
que dice ser su apoderado. -Debe ser el licenciado Belaúnde -y Angela le da un beso a Antonio y se marcha. -¡Esto es el colmo del descaro! -le grita Walter a Antonio. -¿A que se refiere? -Usted y la señorita no escarmientan... ¡vuelven a las andanzas! ¿cierto? -¡Eso a usted no le importa Walter! no tiene ningún derecho. -No, el que no tiene derecho y no lo tendrá nunca aunque quiera atrapar a la señorita es usted. Antonio amaga pegarlo y Walter sale huyendo - ¡Pajarraco, imbécil! -le grita Antonio. Casa Gaetana. Mientras Salvador se viste y muestra pechito entra Gaetana - La comida ya esta lista. -¿Le preocupa algo? -le pregunta al verla con cara mustia. -Ni que fuera tan fácil olvidar los problemas. -Gaetana, yo no olvido mis promesas. Mañana conseguiré el dinero de la casa de Donoso. -¿Irá mañana? -se asusta. -Claro que sí. Si estoy ansioso por regresar. (Hum... creo que la venganza será maquiavélica En la mansión. -¡No
creí que volviéramos a vernos después de tanto
tiempo y menos en estas circunstancias, don Carlos Belaúnde! -Ya
lo ve señor Corona. La vida da muchas vueltas. Yo tampoco
imaginé que un día sería el apoderado de Angela
Donoso. -¿Ya se siente su apoderado? -interviene Isabel. -No, no se siente. Es mi apoderado -aclara Angela. -No podrías haber hecho eso sin nuestra aprobación de Angela -le dice inquieta Isabel. -Con
su aprobación o sin ella -le aclara el abogado- Angela me ha
dado poder amplio y general para representarla en todos sus asuntos
financieros. A partir de hoy puedo interponer cualquier tipo de
recursos, conciliar y recibir los dividendos de todas sus acciones. -Si, antes de discutir con este caballero... -cínico Andrés- Nos gustaría hablar a solas contigo. -Tú
y yo no tenemos nada que hablar a solas Andrés -seca y firme
Angela- lo que me quieras decir, me lo dices delante del licenciado. -Yo creo que estás actuando de una manera muy equivocada -dice Isabel. -Equivocada
estaba cuando no contaba con el respaldo de nadie -le corta
Belaúnde- pero ahora me tiene a mi. La representaré
dignamente, como lo hago con todos mis clientes. -Disculpe
que lo contradiga licenciado -interviene calculadora Isabel con una
sonrisa manipuladora- pero todos los ejecutivos de la empresa
están de acuerdo en que usted fue despedido por Pedro debido a
sus malos manejos. -Eso
es una calumnia. Pedro José no me despidió, yo
tomé la decisión de retirarme. Presénteme las
pruebas de lo que afirman, como yo se las presenté a Angela. -¿Qué le presentó? -Isabel empieza a perder la sonrisa. -Todo,
absolutamente todo. Su renuncia y la respuesta de mi papá.
¿Quieres saber que decía? -se burla Angela. -Don Pedro aceptó su renuncia inmediatamente -enojado Andrés. -Antes que nada, lamentó su renuncia y calificó sus servicios de excelentes e irremplazables -le corrige Angela. -¿Estás muy segura de lo que dices? -Isabel -Completamente, además tengo los documentos allá arriba. ¿Quieres que te los enseñe? -No hace falta -dice suspirando Isabel. -¿Entonces admiten que los ejecutivos mienten? -pregunta Belaúnde. -¿Admites que tú mientes Andrés? -ataca Angela -¡No! - grita este enojado. -¿Tienen
alguna otra inquietud? ¿tienen algún argumento real para
impedir que yo sea el apoderado de la señorita Donoso? -pregunta
profesional el abogado. Andres suspira furioso e Isabel simplemente sonríe vencida. (Angela 10 SIGUE... @2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D En un restaurant elegante de la ciudad, con piano de cola blanco y todo. Isabel y Andres terminan de cenar. Andrés parece un hombre destruido. -Tienes que controlarte -se preocupa Isabel- Ya estás bebiendo demasiado. -Tengo motivos para hacerlo -y la mira acusador- Siempre confié en tí para impedir este desastre. -¡Pero
si yo no tengo la culpa! -se ofende Isabel- ¡Tú eres el
responsable directo! yo no tengo nada que ver en los pleitos con
Belaúnde ¿me entendiste? -Belaúnde me quiso delatar delante del viejo.. ¡era él o yo! tuve que librarme de ese imbéci.l. -No
creo que sea el momento para lamentarnos, sino para enfrentar las cosas
Andrés. Belaúnde ya es el apoderado de Angela, aceptemos
la pérdida -y lo mira- No me digas que le tienes miedo -y ante
el silencio lo mira incrédula- Respóndeme Andrés
¿le tienes miedo?. -Si supieras lo inteligente que es no estarías tan tranquila. -¿Piensas que podemos perderlo todo? -No
todo -y Andrés sigue bebiendo- tú vas a recibir tu parte
por ser la viuda del viejo, pero Angela se va a quedar con la mayor
parte. -¿Entonces?
-lo mira asombrada- ¿Entonces para qué preocuparnos?
Mejor aceptamos. ¡La herencia es demasiado grande! no será
poco lo que yo reciba de ella. Andrés la mira con disgusto - No digas estupideces - y se toma otro trago. -Yo
no necesito apoderarme de todo para alcanzar mis metas Andrés
-Isabel lo mira con tristeza y profunda decepción- ¡Yo si
sé luchar! confío demasiado en mis capacidades para salir
adelante. Andrés se ríe y de pronto la toma del pelo -¡No seas conformista! no me gusta. -¡Suéltame! -le dice furiosa. -¿Para qué seguir luchando? -furioso- ¿Para qué? -¡Suéltame! -le repite furiosa y se libra. -¡Deberíamos vivir felices para siempre! -grita Andrés y sale borracho del restaurant. (hum... Isabelita... ¿cuánto tiempo más para desilusionarte completamente de Andrés? Más tarde conduce completamente ebrio. (¿A quien se le ocurre dejarle el volante? A su lado Isabel. -Quiero
tenerlo todo... ¡Todo! -sigue diciendo borracho- no quiero
preocuparme de nada más... ¡yo quiero gozar de la vida!
¡de los lujos! eso es lo que me merezco. -Maneja con cuidado por favor Andrés. -Olvidarme de la oficina... de esos malditos empleados... de esa maldita empresa... ¡no era eso lo que queríamos! -Si
Andrés... ¡pero estás loco si piensas que vamos a
vivir de esa manera! yo sé que la vida hay que disfrutarla pero
no se puede vivir de vacaciones esternamente. -Yo
si puedo -repite ebrio- sin trabajar... ¡lo único que
quiero es mucho dinero! -y suelta el volante y se pone a reir como loco. Isabel
toma el volante y se asusta- ¡Oye Andrés! para por favor
-le grita- ¡Qué estás haciendo imbéci.l! Y el auto casi se sale de la carretera. -No me grites -¡Detén el auto! -le grita. -¡No
me grites! -le grita histérico- no me des órdenes...
¿quieres ir más rápido? ¡muy bien! -y
acelera. -Detén
el auto -esta vez le suplica Isabel y vuelve a tomar el volante-
¿no estás escuchando? ¡que frenes Andrés! Si
tú no lo haces... te obligo yo. Andrés frena de golpe- ¿contenta? -¿Qué
es lo que te pasa? -Isabel no puede entenderlo- digo yo... por unas
cuantas cosas ¡no te puedes poner así! no entiendo
qué te sucede... ¡jamás te habías comportado
de esta manera! -¡No seas histérica! no es para tanto. -¿No
es para tanto? y mira donde vinimos a parar... ¿qué
demonios quieres demostrarte? ¿qué es lo que quieres
presumir? -y mira su estado- Yo voy a manejar porque estas muy borracho
y no quiero que tengamos un accidente. -¡Me vas a comparar con el imbécil de tu chofer! -Yo
no te voy a comparar absolutamente con nadie... ¡él no me
mató! pero tú en las condiciones en que estás si
lo puedes hacer. O me dejas manejar o me largo yo sola. -¿Y adónde vas a ir? -se rie socarrón- estás muy lejos de tu casa. -¿Quieres verlo? va a sobrar que me quieras llevar -y se desabrocha el cinturón de seguridad para bajar. -Espera
-le suplica Andrés- ¡no te comportes como una niña!
Estoy dispuesto a perder todo... ¡todo! la fortuna del viejo...
pero no te quiero perder a tí... te necesito - y al ver que Isabel sigue enojada y no lo mira- ¡Ey! te necesito. -¡Ay
Andrés! yo no sé porque haces tantas tonterías
-suspira muy cansada- solamente explícame qué es lo que
te pasó esta noche. -¡Quise
mandar todo al diablo! quiero gritarle al mundo entero que te amo...
¡No aguanto más! -sufre realmente y la mira-
¡casémonos! -le suplica. Isabel mira duramente para otro lado. -Te amo -le dice Andrés e Isabel ablanda su mirada y lo mira como a un niño indefenso. -Tranquilo - le dice y lo besa y lo abraza. Al día siguiente en la mansión, entra la tía con el desayuno a despertar a Isabel. -Llegaste a la madrugada... -dice cómplice- ¿te sientes bien mi amor? ya sé... bebiste demasíado. -No, el que bebió más de la cuenta fue Andrés -dice de malhumor. -¡Uy! porque estaban celebrando algo -ríe feliz. -Más bien lamentando algo. -¿Pasa algo Isabelita? -se preocupa la tía. -Si... lo grave es que me decepciono mucho... ¡mucho de Andrés! -dice lejos- ¡cada vez lo conozco menos! -¡Ay mi amor por favor! no te disgustarías con él ¿verdad? Isabel la mira y le sonríe irónica. (A veces me pregunta si Isabel sabe realmente quién es su tía Se
levanta de la cama- ¡Ay tía! yo la verdad no sé si
estoy enojada con él o estoy enojada conmigo misma - y se sienta
en el sofá- yo creí que Andrés era un hombre de
empresa... -y su mirada se va lejos- dispuesto a darle batalla a
sus enemigos... ¡pero me equivoqué! -y de pronto dice con
rabia- ¡No es más que un cobarde que ataca por la espalda
y a traición! (Pues como me lo imaginé... Isabel empieza a decepcionarse completamente de Andrés -¡Ay Isabel por favor! -se asusta la tía- ¿cómo
vas a expresarte así de tu futuro esposo mi vida? - y luego se
acerca- dime algo... ¿sucedió algo con el abogado que
vino ayer? Isabel
le sonríe -Si... probablemente tengamos que alejarnos de esta
casa tía -y mira extrañamente- y renunciar a todo lo que
creimos nuestro y que le pertenece a Angela. -¡Ay Isabelita me estás asustando mi amor! -No
-sigue tranquila Isabel mientras se como unas frutas- no es mi
intención asustarte tía pero yo creo... que
deberías de... seducir y atrapar lo más pronto que puedas
a Luisito Crespo. Rebeca pone cara de asco- ¿A Luisito? -se espanta- ¿a ese viejito? -¿No
es el hombre que te interesa y con el que saliste la otra noche? -y se
levanta y la mira con escrutinio- es rico... podría ser un buen
esposo para tí tía... ¡atrápalo! -le
aconseja- ¡atrápalo antes de que suceda una desgracia! - y le sonríe - te lo aconsejo yo. E Isabel se pone una bata celeste y baja a la planta baja. Al llegar a la sala, entra Salvador que se la queda mirando. Isabel está muy guapa. Isabel lo mira -¿Como siguió? -le pregunta amablemente. -Mejor
que nunca señora... ¡noté allí afuera que
repuso el auto! me imagino que puedo reanudar mis actividades. -Debió llamar para preguntar. -¿Era necesario? -con una demisonrisa irónica. -Si,
usted no sabe si yo quiero prescindir de sus servicios... ¡a lo
mejor cambié de opinión a última hora! Salvador cruza los brazos- ¿cambió de opinión? Isabel
suspira y lo mide con la mirada y luego le dice seria- No Salvador...
usted puede quedarse a trabajar en esta casa... -y luego de una pausa
añade- ¡quizás lo necesite más!...
más que antes. Y los dos se miden con la mirada y ninguno sonríe. (jejeje... muchas de las conversaciones de esta novela tiene doble sentido... y éste es un ejemplo Más tarde, pensativo, Salvador se pone el uniforme, cuando Walter abre la puerta y se queda frío al verlo. -¿Te molesta que haya regresado Walter? Claro... tenía la esperanza de que no me volvería a ver. Y Walter huye pero Salvador corre y lo atrapa. Lo agarra del cuello. -¡No me toque! -gime Walter- ¡Suélteme! -Le pregunté algo don Walter Franco. -No sea abusivo -y Walter se libra. Salvador
lo vuelve a atrapar de la solapa- ¿Quién es el abusivo?
-y le aprieta el moñito - ¿no será usted que se
atrevió a descomponer los frenos del auto para que me matara? -No sé que burradas está diciendo. -¡Sí
lo sabe perfectamente! le dije que me debía una ... -y lo
suelta- y se la voy a cobrar en cualquier momento. -¿Por qué no me habla claro? -trastabilla Walter- que... qué quiere.. Y
Salvador lo toma de la quijada con una mano- ¡que voy a emplear
las mismas armas que está utilizando usted! eso es lo que trato
de decirle... ¡así que ande con los ojos bien abiertos!
porque la suerte va a cambiar en cualquier momento. Y va a decirle algo más cuando aparece Angela sonriendo y disimulan. -¿Salvador, podemos hablar por favor? -¡Claro que sí! Y se marchan y dejan a Walter solo. -¡Walter! -aparece Rebeca feliz- ¿ha visto a Salvador? me dijeron que ya había llegado. -Gr...
-gruñe Walter- está hablando con la señorita
Angela -y al ver que Rebeca corre la detiene- ¿pero
adónde va? qué quiere... ¡que todos se den cuenta
de que está chiflada por ese desgraciado! -¡Ay Walter! cada día lo soporto menos... ¿por qué no se ocupa de sus cosas? y me deja tranquila. -Si
supiera el favor que le estoy haciendo -le dice Walter seriamente- me
lo agradecería. Y se alejaría de Cerinza como se huye de
¡la peste! pero usted no escucha razones. (Y
tenemos que reconocer que Walter es el único de los malos que
mide en su exacto valor el peligro que representa Salvador -Su antipatía por Salvador es increíble... ¡ya deje la paranoía hombre! -¿Cuando va a entender que es un gran peligro para todos en esta casa? -se desespera Walter. -¡Ya! no quiero oir más advertencias estúpidas -le grita. -Está
bien... yo estoy cansada también de decirlas...
¡así que voy a tener que romper mi alianza con usted! -la
amenaza. -Walter... -Es
que yo no puedo aliarme a una persona que se doblega ante el enemigo, y
eso es Salvador Cerinza... ¡un terrible enemigo! y... -y la mira-
¡nada más! - y se aleja. En la fábrica Andres tiene problemas. -No
pienso ceder a esas peticiones... -le dice al grupo de hombres de la
empresa, entre ellos Ramirez el jefe de personal- y mucho menos dejarme
intimidar... ¿qué más quieren esos miserables?
acaso no les dimos todas las garantías según los
últimos acuerdos. -El sindicato no discute eso... ¡lo que exige es el ajuste salarial de las horas extras! algo muy razonable señor. -¿De
qué lado está Ramirez? de la empresa o de esos
inútiles que quieren imponer el desorden -lo amenaza veladamente. (Y no solamente demuestra que es tonto, sino también muy torpe -Yo solo me limito a transmitir sus reclamos ¡ya que usted se negó a recibir a los voceros del sindicato! -Queremos evitar una amenaza de huelga -interviene otro. -Si quieren huelga, tendremos huelga... ¡vamos a ver quien sale más perjudicado! -Pero señor Corona... -¡No
pienso hablar más del tema! tengo cosas más importantes
que hacer. Pueden retirarse -y los echa- Gracias. Cuando queda solo se toma la cabeza del dolor de la resaca y le pide un calmante a su secretaria. -¡Hoy
llegó más neurótico que nunca! -le cuenta Ramirez
a Simón- se comporta de una forma arbitraria. -Pues eso no es raro... ¡él nunca fue justo como sí lo era don Pedro José! -Tiene
razón... el señor Donoso se llevaba a las mil maravillas
con los trabajadores y nunca hubo un problema sindical... en cambio
este señor toma decisiones... ¡que no favorecen a nadie! -Don Evelio... ¿usted cree que haya peligro de huelga? -Como van las cosas Simón... es lo más probable... ¿le molesta? -Si porque necesito el dinero más que nunca. -Esa
mujer le tiene bien agarrado. No quiero meterme en su vida, ¡pero
me parece increíble que se haya dejado enredar nuevamente por
esa mujer! después que decidió terminar con ella. -Pues no puedo dejarla a ella con todo el paquete. En
la oficina Andrés habla por teléfono con Isabel- No estoy
bien Isabel, tengo muchos problemas y además estoy molesto por
mi comportamiento de anoche... ¡no sé que estarás
pensando de mí! (haha!!! lo peor mon ami!!! -¡Y
qué es lo que quieres que yo piense después de las
tonterías que tú hiciste Andrés! -y lo escucha-
ahorrate tus disculpas. No debiste
acobardarte delante del apoderado de Angela por más fuerte que
sea -una pausa- No te garantizo que vaya a la fábrica. Y mucho
menos sabiendo que hay problemas con el sindicato... ¡no estoy
para aguantar caras largas! mejor nos hablamos más tarde- Y
corta. -¿Te quedarás en la casa hija? -pregunta Rebeca que estaba escuchando. -No, no me voy a quedar, tengo que hacer algunas cosas en la calle y... ¡me voy a llevar a Salvador! -Bueno... si Angela no lo necesita, porque lo acabo de ver allá afuera hablando con él. Isabel
se pone alerta y luego va a mirar por la ventana y los mira en el
jardín- A mí me parece tan extraño el
comportamiento de Angela... ¡no sé que podría estar
platicando con Salvador! SIGUE... @2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D -De veras Salvador, estoy muy contenta con los servicios del licenciado Belaúnde -le agradece. -Eso quiere decir que confía en él -dice feliz Salvador. -Completamente, es un profesional muy capacitado y como persona ni se diga... ¡es sincero! honrado y muy bueno. -Exactamente
igual pensaba don Pedro José -reflexiona Salvador- Por esa
razón lo mantuvo como asesor durante muchos años. -Isabel y Andrés trataron de hacerme creer que mi papá lo despidió. -No -le afirma Salvador- Eso no es cierto. Belaúnde
renunció por su propia cuenta. ¡El pobre hombre no
resistió las intrigas de Corona! y un grupito de ejecutivos que
se sentían menos talentosos que él... ¡Eran menos
talentosos y estaban muy celosos! -¿Cómo sabe tanto Salvador? -lo mira extrañada - le juro que no puedo entenderlo. -Señorita...
no trate de entender nada -Traga saliva nervioso- por favor.
¡Tenga presente que a mí me interesa protegerla! A su
papá don Pedro José no le gustaría que manos
inescrupulosas intentaran aprovecharse de usted. Angela
tiene lágrimas en los ojos y de pronto decide confíar en
él- ¿Sabe Salvador? -le cuenta- ¡Yo no le importaba
mucho a mi papá! Esto es un golpe tremendo para Salvador que se queda de piedra. -Era
un hombre frío y distante conmigo -sigue Angela- se preocupaba
más por otras personas -y se seca las lágrimas-
especialmente por Isabel. Salvador
no sabe cómo ocultar su dolor ante este terrible verdad de su
propia hija... mira para otro lado y traga saliva penosamente - Pero...
usted -y contiene las lágrimas- ¡usted era su única
hija! y .... él... -tartamudea- él.. ¡la
quería mucho! Angela llora abiertamente y lo mira con sus grandes ojos azules. Salvador
apenas puede soportar su mirada y tiembla - Señorita Donoso...
¡los papás! -y no sabe cómo corregir este error de
toda su vida y luego continúa- ¡los papás quieren a
sus hijos a pesar de todo! a pesar de que comentan equivocaciones... a
pesar de que... -y mira para otro lado- ¡a pesar de que sean
rebeldes! Angela abre la boca sorprendida y lo mira atónita a traves de sus lágrimas. -Creo
que hablé más de la cuenta... ¿cierto? -sigue
Salvador mirando para otro lado y ocultando sus propias lágrimas. -No
-dice Angela llorando- ¡Habló como lo haría
él! cómo mi papá... por un momento sentí
que lo escuchaba y... ¡sentí su mirada! Salvador sigue mirando para otro lado para ocultar todos sus sentimiento. Angela se acerca y le toma la mano- ¡Por favor Salvador! ¡míreme otra vez! -le suplica. Antonio entra y los ve, en esa extraña postura. Angela tomándole las manos y Salvador mirando al piso. -Por favor Salvador... ¡mireme otra vez! -le repite Angela. Y Salvador levanta lentamente la cabeza, la mira con mucho amor y le acaricia las manos. -No sé que tiene usted -sonríe Angela- que me parece tan familiar y tan conocido. Antonio la escucha y la mira con la boca abierta y los ojos sorprendidos. -No sé que tiene Salvador -repite Angela. (wow! excelente actuación de ambos, de Mario Cimarro y de Vaness Villela!! FIN DEL CAPITULO (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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