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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

CAP# 48: Miércoles 21 setiembre 2005 – EL ASESINATO DE UN HOMBRE HONESTO

 

Y Walter busca a Isabel en medio de la lluvia.  Con una linterna y un paraguas,  tropezando con los troncos y con miedo a los rayos y truenos... la llama a gritos -¡señora Isabeeeeeel!  -y se interna al bosque- ¿Doonnde estaaaa señora Isabeeeel!

 

Y no muy lejos, pero sin escucharlo entre tanto trueno, Isabel y Salvador se siguen comiendo uno al otro.  Salvador hunde su rostro en el pecho de Isabel.  Isabel mira al cielo y la lluvia le cae sobre el rostro. Lo abraza y clava sus uñas en la espalda de Salvador. Y la mano de Isabel tiene el anillo de diamantes de compromiso y el simple de matrimonio. Y llenos de tierra y arena, se abrazan desesperados... se siguen besando y haciendo el amor.

 

  

regresas al final, sin importar el tiempo que pasó,

y estás en otra piel, mas fiel que la anterior

y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir

quien te embrujó, quien te adivinó

¿por qué te alejó de mí?

 

 

Y cuando la pasión termina... Isabel está sentados.. ella sobre el y Salvador la abraza muy fuerte. Salvador oculta su rostro y sus lágrimas en el pecho de Isabel... e Isabel mira lejos... con una extraña expresión en el rostro. Se quedan muy quietos... abrazados durante un tiempo infinito. Ninguno se quiere separar.

 

En la mansión Angela contesta el teléfono y recibe la mala noticia- ¡Ay Dios mío no puede ser! ¡Que tragedia!

 

En el bosque Walter no se da por vencido y sigue buscando a Isabel, cada vez se acerca más.

 

(wow! Los verá???  )

 

Cuando de pronto le sale Azur al camino y le impide avanzar... Walter lo mira con miedo y retrocede y trastabilla y se cae.  Se levanta a duras penas y decide abandonar la búsqueda. Azur contento de su victoria se sacude feliz las gotas de lluvia de encima.

 

En la mansión Angela corre al piso superior pero Rebeca la persigue- ¿Angela sucede algo grave? –se inquieta.

-doña Rebeca ¡por favor! –le suplica Angela muy nerviosa.

-¿Pero que pasa? ¡te veo muy angustiada!

-Es que... ¡asesinaron al licenciado Belaúnde! –y la  mira- ¡lo mataron! –y la deja.

 

En ese momento, los policías se encargan del cuerpo del licenciado.  La luna alumbra su rostro y se refleja en su última mirada de incomprensión ante tanta maldad en este mundo.

 

(amigos...   me puse muy triste...  un hombre justo acaba de morir!)

 

Esa misma luna ilumina el cuerpo de Salvador que se yergue al lado de Isabel que está postrada en el suelo, llena de barro.  Ya no llueve. E Isabel está completamente ida.

La toca del hombre - ¡Levántese doña Isabel! –le dice frío como el hielo.

-¡Déjeme no me toque! –dice Isabel que se balancea completamente trastornada y de pronto se le llenan los ojos de lágrimas y suspira- No Salvador –le dice completamente vencida y se le quiebra la voz- no se vaya –le ruega con una pequeña voz y levanta la mirada hacia Salvador que está parado- ¡Se lo suplico! –le dice llorando.

Pero la cara de Salvador es de piedra... todo el odio acumulado en la mirada – Me voy a ir definitivamente porque estoy despedido.

Isabel traga sus lágrimas- ¿Puede olvidar por un momento lo que le dije? ¡por un demonio! –y sin mirarlo repite- ¡yo no quiero que se vaya! –y grita desesperada- ¡yo no quiero que se vaya!

Pero en la mirada de Salvador no hay piedad... es juez y verdugo...

-No quiero –repite Isabel llorando pero sin mirarlo.

Salvador recoge su chaqueta del suelo... la mira con desprecio... ¡y se marcha! Dejándola tirada en el suelo y llena de barro.

Pero Isabel ni siquiera se da cuenta de que se marcha... sigue repitiendo- ¡no quiero! –pero ya no es a Salvador, quien ya no está.  Isabel levanta la mirada al cielo y de pronto suplica al cielo- ¡no te vayas! –con una voz pequeña y destrozada- ¡no te me vayas! – y las lágrimas se mezclan con el agua de lluvia.  De pronto se da cuenta de que está sola.

 

(evidentemente aquí Isabel le hablaba a Pedro José   )

 

Momentos más tarde Isabel todavía llorando y temblando, entra furtivamente a la casa, por la puerta de servicio y se escabulle rápidamente a su cuarto.  Vicky la ve pasar y se queda extrañada.

Isabel entra a su cuarto y mira todo... tira sus zapatos y se apoya en el borde de la cama, se sienta en el piso y llora.  Es una mujer completamente destrozada.

Se levanta y va al baño, se mira en el espejo y se lava las manos de barro. Se mira el rostro y se da cuenta de que tiene un golpe en la frente.  Tiembla y llora.

 

Afuera Rebeca espera a Walter que aparece rengueando- ¡No me diga que no la encontró!

-¡Al único que encontré es a ese perro asesino que quiso atacarme de nuevo y... parecía el mismísimo Satanás!

-¡Ay Dios mío! Hay que buscarla... ¡tengo una noticia horrible que darle! –y como en ese momento pasa Vicky- ¡Vicky! Por favor usted y las empleadas ayúdenme a buscar a Isabelita.

-La señora Isabel está en su cuarto.  Yo la vi entrar hace rato por la puerta de servicio.

Walter la mira con odio.

 

Arriba, Isabel está metida en un baño de espumas... sigue muy mal y se toca la cabeza con dolor. Se muerde los labios y cierra los ojos... y recuerda... los besos... el cuerpo de Salvador... la entrega.

 

 

regresas al final, sin importar el tiempo que pasó,

y estás en otra piel, mas fiel que la anterior

y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir

quien te embrujó, quien te adivinó

¿por qué te alejó de mí?

 

Y regresa a la realidad y se abraza a sí misma.

 

En otro lugar, Salvador también se baña. Se da una ducha.  En su rostro hay rabia... y amor al mismo tiempo.

 

 el cuerpo del deseo

te tomo y te deseo

en busca del amor que tengo junto a ti

y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir

quien te embrujó, quien te adivinó

¿por qué te alejó de mí?

Más tarde ya vestido con un pantalón lo persigue Gaetana- ¡Salvador! ¿qué fue lo que le pasó? –se inquieta- ¿acaso tuvo un accidente?

-No pregunte más Gaetana.

-¡Yo no me voy a quedar callada porque estoy muy impresionada! Mire como quedó el uniforme, está lleno de lodo, destrozado –y de pronto ve las marcas de uñas en la espalda de Salvador- ¡Salvador! ¿qué es esto? ¡parece que ha luchado con una fiera!

-Estuve luchando con una fiera... –y se mira al espejo y tiene odio y amor en los ojos- ¡una fiera que voy a domar y a someter! –y se jura a sí mismo- No voy a descansar hasta verla postrada a mis pies.

-¡Salvador! –se escandaliza Gaetana.

-Es peligrosa Gaetana –la mira Salvador- peligrosa... ¡capaz de matar y llorar! –y se mira las manos- pero a pesar de todo... ¡la amo! –y luego dice entredientes- ¡y la deseo!

-Hum... ¡seguramente que usted se refiere a Isabel Arroyo! –dice Gaetana con desgano.

-¿Y a quien mas? Esa condenada nunca fue de Pedro José Donoso –le dice con rabia- y sin embargo ahora es de Salvador Cerinza... –y la mira- ¡Ahora es mía Gaetana! –y luego mira lejos- ¡Ahora es mía!

 

Isabel sigue en hundida en su baño de espuma cuando entra Rebeca- ¿Isabelita estas ahí? –Isabel la ignora- ¡Isabelita mi amor! –y le mira la frente golpeada- ¿pero que te pasa muchacha? ¡mira esa cara!.. ¡como la tienes lastimada Isabel! –y como Isabel no le contesta ni abre los ojos- ¡respóndeme Isabel! ¿qué te pasó?

-No me pasa nada –le responde Isabel sin abrir los ojos.

-¿Dónde te metiste mi amor? –le pregunta- ¿A que hora entraste que no te vi?

Isabel abre los ojos con mucho esfuerzo – Déjame sola tía –le suplica y suspira muy cansada- No quiero hablar con nadie... ¡lo que quiero es descansar!

-Lo siento Isabelita... ¡pero tengo que comunicarte algo gravísimo Isabel –Isabel cierra los ojos y vuelve a suspirar- ¡Es acerca del apoderado de Angela! –Isabel entreabre los ojos- ¡el licenciado Belaúnde! –Isabel abre los ojos alerta- lo asesinaron Isabel... ¡lo asesinaron esta noche!

Isabel se queda con la boca abierta de la sorpresa.

 

En medio de la noche, Angela acompañada de Antonio reconoce el cuerpo inerte del licenciado. La policía recoge el cuerpo. Angela llora.  Antonio la abraza muy fuerte.

 

SIGUE...

 

@2005 Transcripción copyright by Mabouchita! Z;D

 

Cementerio.

“Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre...”

Entierran al licenciado Belaúnde, su familia lo llora, una mujer de mediana edad, probablemente su esposa, y un hombre y una mujer más jovenes.  Un poco alejados asisten Angela y Salvador serios y desolados.

 

En la cocina de la mansión, comen Abigail, Antonio y Simón.

-¡Ahora si que Ángela se quedó sin apoyo! ¿dónde va a encontrar a alguien tan íntegro como el licenciado Belaúnde? –Antonio.

-¡Ay! La pobrecita estaba desecha.

-Y no es para menos mamá –Simón- mas que apoderado era su amigo y estaba dispuesto a defender sus derechos.

-¿No es muy extraño que lo hayan asesinado justo en el momento en que iba a enfrentar a Isabel y a Andrés? –se inquieta Antonio.

-¡No hay que ser adivino para comprenderlo! –Simón- en esto están metidas las manos de Andrés Corona... ¡ese tipo es capaz de hacer cualquier cosa!

-Pues doña no canta mal las rancheras! –interviene Vicky- porque de ella también puede esperarse cualquier cosa –y  luego baja la voz- ¡Esa noche se desapareció por largo rato sin que nadie la encontrara! Y después... –y mira a los costados para ver quien la escucha- ¡yo la vi entrando por la puerta de servicio para que nadie se diera cuenta de que llegó!

-¡Vicky por favor! –se asusta Abigail.

-¡Llegó empapada de los pies a la cabeza y con la ropa toda desgarrada! -dice con aire de chisme- Y se estaba agarrando de las paredes... ¡yo traté de ayudarla! Pero... ¡mejor no porque me dio miedo! –se ríe.

-Vicky –le advierte Abigail- ¡ni una palabra mas!

-Pero mamá –protesta Simón- ¿Por qué no podemos...?

-¡Escúchenme bien! –le corta Abigail- lo que se está diciendo aquí son acusaciones muy graves... ¡y si salen de estas cuatro paredes se va a armar tremendo lío y nos vamos a ver muy perjudicados! –y los mira seria- Así que les pido que cierren la boca antes de juzgar a la ligera.

 

(Más sabe el diablo por viejo que por diablo!   )

 

Cementerio.

-¿No le parece extraño Salvador? –Ángela- ¿quién hubiera querido hacerle daño al licenciado Belaúnde si todos aseguran de que él no tenía enemigos?

-Pues quien sabe señorita –Salvador- ¡hasta las personas honestas tienen enemigos! –y hace una pausa- yo honestamente lo lamento, porque siento que sin querer lo enfrenté a las personas que lo mataron.

-¿Usted cree que Isabel y Andrés tuvieron algo que ver en esto? –se asusta Ángela.

Salvador duda antes de responder- ¡Ah! no podría asegurarlo pero desconfío –la mira a los ojos.

-¡Yo no pienso quedarme callada! Le voy a decir a las autoridades todo lo que sé.

-¿Y también les dirá que yo le aconsejé asesorarse con él? –se preocupa Salvador.

-No se preocupe –le tranquiliza- a usted no lo voy a mencionar... ¡jamás lo involucraría!

-Muchas gracias... ¡de verdad se lo agradezco! – y luego le aconseja- señorita por favor no se quede callada... ¡diga todo lo que sabe! Incluso cuénteles lo del soborno. Las autoridades deben saber que días antes de su muerte ellos intentaron comprarlo.

Ángela suspira- Me siento terriblemente mal Salvador – y los ojos se le llenan de lagrimas... es más... ¡empiezo a sentir miedo! –le confia- es que... ¡ya me sentía tan tranquila con el apoyo del licenciado y mire lo que pasó!

Salvador la mira y le agarra los hombros muy fuerte- ¡señorita Ángela! Por favor no se deje intimidar... ¡no piense que quedó desprotegida! Aún cuenta conmigo –le asegura- ¡aún le quedo yo!

Ángela le sonrie esperanzada.

 

En la mansión.

-¡Mi mamá lo único que sabe hacer es callar y agachar la cabeza! Y quiere que nosotros hagamos lo mismo.

-Hay que tener prudencia, no está bien andar de bocones y asegurar que Isabel y Andrés tuvieron algo que ver con la muerte del licenciado.

-¿Y lo dudas hermano? –se sorprende Simón- ¡Después de lo que le hicieron a don Pedro José podemos esperar cualquier cosa! –y luego le dice preocupado- yo insisto que debemos irnos de aquí cuanto antes... ¡aunque la pasemos mal!

-Dejar esta casa... ¡no va a ser nada fácil Simón!

-Antonio, no podemos acobardarnos.

-Si salimos corriendo sería una cobardía peor... demostraríamos miedo... ¡y abandonaríamos a Ángela! Si tú y mi mamá quieren irse... ¡háganlo! Yo estoy decidido a quedarme aquí con Ángela.

 

En el jardín Isabel, Andrés quien lee el periódico y Rebeca toman café.

-¡Por intentar sobornar a Belaúnde podrían relacionarnos con ese crimen! –acusa a Isabel- Todavía no entiendo por qué cometiste semejante estupide.z.

Isabel se balancea nerviosa, de pronto se queda quieta y lo mira furiosa- ¿Y por qué lo mataron justamente ahora? –y se le acerca sobre la mesa- ¡Eso es lo que a ti debería preocuparte!

-A mi no me mires... ¡no tengo nada que ver en ese asunto!

Pero Isabel duda- ¡No estuviste en tu oficina en todo el día cuando sucedió ese crimen! –le dice despacio.

-¡Tuve que atender unos clientes! –le dice tranquilo- y tardé porque estaba lloviendo –y al ver la sonrisa escéptica de Isabel continúa- ¡en cambio tú!... saliste en la mitad del aguacero... según lo que me contó tu tía.

Ante la mirada atónita de Isabel a su tía, esta se excusa -¡Se lo tuve que decir porque era la verdad! –Isabel suspira- Además todavía no entiendo por qué desapareciste tanto tiempo –sigue la cacatúa- ¡y luego llegaste herida!

 

(wow!! que metepatas es Rebeca!   lo hará por inconsciente o por maldad?   )

 

-¡Yo no regresé herida! –protesta Isabel.

-¡Por favor! –se impacienta la tía- ¡di la verdad Isabelita! Llegaste maltratada y con la ropa destrozada –dice sin ninguna discreción- ¡y desde esa noche te encerraste en tu habitacion y hasta ahora saliste!

Isabel mueve la cabeza sin ninguna esperanza de encontrar un poco de inteligencia en su tía.

-¿Por qué no me contaste eso? –ataca Andrés- ¿qué pasó? –y la mira sospechando- ¡te hice una pregunta! –le grita.

-¡Tú no me acuses! –le corta Isabel- si.. cometí una estupidez –y trata de encontrar una excusa- pensé que alguien estaba rondando la casa y salí a investigar.

Andrés no le cree y se queda mirándola.

-¡Qué! Estaba muy oscuro... ¡me tropecé! Eso es todo –Isabel nerviosa.

Pero Andrés duda y en ese momento escucha el motor del auto de Angela y se da la vuelta a mirar. Salvador estaciona y le abre la puerta a Ángela.  Andrés lo mira con odio- ¿A quien estarías buscando? –enfrente a Isabel- ¿a un desconocido o al chofer?... que desapareció... ¡casualmente! En la misma noche –le dice con celos- ¿Eh?

Isabel con aire de fastidio por Andrés, mira a Salvador.  Salvador la mira.  Y la tía Rebeca mira a Isabel con algo en la mirada... como celos.

 

(wow! Rebeca estará sospechando de la relación Isabel-Salvador como Andrés?   esto se pone candente!)

 

Se acerca Ángela- ¡Qué bueno que los encuentro a los dos porque necesito hablar con ustede en privado! –les dice acusadora.

Isabel y Andrés se miran, cada uno con sus propios pensamientos.

 

Salvador entra al cuarto de servicio y encuentra a Abigail que le avisa que su otro uniforme está listo. Salvador la ve preocupada- Son ideas mías ¿o la noto preocupada?

-Es que con tantas cosas terribles que están pasando... ¿quién va a estar tranquilo? –y le pregunta- ¿Acompañó a la señorita Ángela al entierro del licenciado Belaúnde?

-Si, precisamente de allá venimos.

-Pobrecita ¿verdad? Está de lo más deprimida, ese señor estaba ayudándola mucho... y yo creo que no va a ser fácil encontrar a un apoderado como él.

-Belaúnde era valioso como persona y como profesional. ¡No creo que sea fácil reemplazarlo!

-Habla usted como si lo hubiera conocido muy bien... ¿y no hay ningún sospechoso del asesinato o de los motivos para hacerlo?

-No Abigail, no se sabe nada... pero bueno.. supongo que están investigando.

 

En la sala.

-Pues ya empezaron las investigaciones sobre la muerte del licenciado Belaúnde –les informa Ángela- y como supondrán... ¡tendré que responder a todas las preguntas que me haga la policía! –y los mira- no solamente porque fue mi apoderado sino porque también por la cita que tenía conmigo el día en que murió.

-¡Si! –asiente Isabel fingiendo tranquilidad- las declaraciones son inevitables.  ¡Pero no te preocupes! Tú diles solamente que tus relaciones con ese hombre eran solamente de negocios y te van a dejar en paz.

-Pues es que no solamente diré eso Isabel –le advierte Ángela- diré algo más.

Andrés la mira como sorprendido- ¿Qué más?

-¡La verdad! –sonríe Ángela- los problemas que empezaron a tener ustedes desde el momento en que lo nombré mi apoderado y... ¡también que Isabel trató de sobornarlo!

-¡Qué demonios te propones! –se levanta Isabel del sofá perdiendo toda compostura- ¿Enredarnos en ese absurdo crimen?

-¡Isabel! –trata de calmarla Andrés... o finge tratar de hacerlo- ¡déjala!

-¿Es que no la estás escuchando? –y cruza los brazos- ¡la mala intención de Ángela es hacernos ver a nosotros como sospechosos en todo esto!

-¡No Isabel! Te equivocas... mi intención no es acusar a nadie... voy a decir la verdad... ¡es mi obligación! Y por eso les estoy avisando ahora para que no les tome por sorpresa.

-Si... ¡pues vas a hacer una verdadera estupidez con nosotros! –le dice con rabia- ¿o acaso piensas que Andrés y yo tuvimos algo que ver con ese asesinato? ¡Tu crees que somos unos criminales!

Andrés suspira- ¡No le hagas caso! Al fin de cuentas no debemos nada. Ahora si lo crees necesario, estás en todo tu derecho de hacerlo. Pero no vamos a tener miedo.

-Si ella afirma que yo intenté sobornar a Belaúnde ¡entonces a mí también me van a involucrar Andrés! –le dice histérica- ¿es que no lo entiendes?

-Si lo hiciste tienes que admitirlo –le dice tranquilamente- Ahora... ¡tú no obraste con mala intencion! Quisiste librarte de una hombre sin escrúpulos, nada más.

-¡No! Te equivocas –le corrige Ángela- el licenciado Belaúnde era un hombre muy correcto.

-¡No pongas las manos en el fuego por él porque te vas a quemar! –Andrés-

-No, ¡no me voy a quemar Andrés! Porque yo estoy segura de que él fue un hombre integro.

-Cuando las autoridades investiguen su pasado van a descubrir que no era tan íntegro como pensabas.

-¡Si tú no sabes la suerte que tuviste con la muerte de ese hombre! –le dice hipócrita Isabel- los tipos que le mataron te libraron de un gran problema.

-Esas son falsas acusaciones –dice firme Ángela- ¡lo están calumniando!

-Si desconfías tanto busca un nuevo apoderado –le dice Andrés- ¡Es más te ayudamos a conseguirlo! Porque nosotros no queremos perjudicarte como tu quieres hacerlo con nosotros.

Ángela cansada y fastidiada mira para otro lado. Isabel la mira furiosa y Andrés la mira cínico.

 

Isabel y Andrés siguen conversando en el jardin.

-¡Enfrentaste inteligentemente a Ángela! –admite Isabel- pero la verdad es que yo no estoy tranquila con esta situación.

 

(pues sí Isabelita... estas metida en camisa de siete varas!   )

 

-Tranquila, no te preocupes. ¡No tenemos nada que ver con la muerte de ese tipo! –y la mira con sospecha- ¿o me estás ocultando algo?

Isabel lo mira con incertidumbre- Hum... ¡a mí me gustaría saber si tú me estás ocultando algo! – Andrés sonríe irónico- Andrés... dime la verdad... –Isabel lo mira a los ojos- ¿tú tuviste algo que ver con la muerte de Belaúnde?

Andrés la mira muy frío- Si así fuera... ¡tú serías la primera en saberlo! –y se muerde los labios con rabia- ¡no me gusta que desconfíes de mí y que me hagas esa clase de preguntas –y le acaricia el rostro y le sonríe- ¿está claro?

Isabel le devuelve una media-sonrisa, pero apenas Andrés se marcha, se le borra completamente.

 

Al quedarse sola se acercan Abigail y Salvador.

-Señora Isabel –Abigail- Salvador quiere saber si lo necesita para algo.

-¡En lo absoluto! –le responde Isabel seca y sabiendo que Salvador la escucha- Y si tiene tiempo libre... ¡entonces que se ponga a trabajar en las caballerizas –lo mira- ¡haciendo lo que sea! No lo quiero cerca de aquí sin hacer nada –y dando media vuelta se marcha.

Salvador se queda mirándola... Abigail no entiende lo que pasa.

 

A la noche en la casa de Gaetana.

-¡Así como lo oye Gaetana! –le confía- desde esa noche trata de evitarme!

 

(ah... está guapísimo con un sweter violeta...  también Isabel estaba muy guapa en el jardín con jeans y una minicamisa floreada  )

 

-¿Sabe por que? –sigue- ¡porque le gusto! –y sonríe feliz de su victoria- porque le gusto y no puede ignorarme. ¡Cuando me tiene cerca se desespera!

-¡Yo me la imaginaba más fuerte! –se sorprende Gaetana.

 

(Yo también... la verdad!  )

 

-¡Cuando trata de dominar es fuerte como nadie! –admite a su pesar Salvador- pero sin embargo se deja vencer por los deseos.

-¡Yo le digo una cosa! –le advierte- si esa mujer se apasiona por usted.., ¡está perdida!

-Pues ya es demasiado tarde Gaetana... ¡no podrá escapar de mí! –y mira con odio en la lejanía- ¡de nada le valdrá defenderse!

 

(y yo creo que tiene razón   pero cuidado Salvador... no te confíes demasiado!!  )

 

Esa noche Isabel da vueltas en la cama y no puede dormir, tiene un minicamison de seda rosa. Prende la luz y suspira - ¿por qué demonios no me puedo sacar de la cabeza a este hombre? –se pregunta y vuelve a suspirar - ¡es un desgraciado al que no quiero volver a entregar nunca! – dice exasperada y luego se queda pensativa- sin embargo –reflexiona - ¡me muero de ganas de volvérmelo a encontrar! –admite a su pesar- ¡me muero!

 

Otro día. Un escándalo.

-¡Sueltenme! –grita Vicky- ¡ahora si le voy a romper el hocico a este! –grita tratando de librarse de Antonio y Abigail que la detienen para que no se tire sobre Walter.

-¡Vicky por el amor de Dios! –le ruega Abigail mientras Walter la mira estirado y orondo.

-¡Es que no lo aguanto más! –está fuera de sí- ¡lo juro por la memoria de mi madre!

-¡Ya Vicky! Callate.

-¡Pero por qué me voy a callar! Si sé que voy a peder el trabajo por culpa de este cuentero.

-Le aconsejo que se largue inmediatamente de esta casa antes de que la echen como a un perro –le dice odioso Walter- que se lo merecería... ¡apestosa!

-¡Apestosa serás tú! ¡chicharron! ¡fritanga de chicharron!

-¡Ya por Dios! –Abigail- Antonio, ayúdame a llevarla a mi habitacion antes de que cometa una barbaridad.

-¡Eso! –Walter con voz antípatica- ¡enciérrenla en la habitacion mientras llega la señora Isabel y la echa de patitas a la calle por insolente! Y además... le voy a contar las burradas que estaba diciendo.

-¿Qué demonios va a decir Walter? –Antonio.

-¡Lo que ella aseguró! Que la señora Isabel y el señor Andrés mandaron matar al licenciado Belaúnde.

-¿Por que no se traga la lengua?

-Y me voy a quejar contra ustedes dos también... ¡porque hablan contra la patrona descarados y malagradecidos!

-¡Malagradecido es usted! –y Vicky se suelta y comienza a estrangular a Walter.

-¡Sueltelo! –entra Salvador y para la pelea- ¡Yo me encargo de él!

-Un momentito –aclara Walter mientras se acaricia el cuello- esto es con ella no contra usted Salvador Cerinza.

-¡Venga comigo Walter! –y Salvador lo empuja y se lo lleva a golpes al cuarto de servicio. Lo agarra de las solapas y le grita- ¿qué pretende hacer?

-¡No trate de intervenir por esa desdichada!

-¿Usted se cree superior al resto de los empleados o piensa que es el dueño de esta casa? –le grita furioso. Porque está equivocado.. ¡usted está en igual de condiciones que todo el mundo! ¿me oye? ¡ya deje de atacar a sus colegas!

-¡No soy colega de traidores! Soy leal a mis patrones –le dice Walter con voz ronca.

-¡Una cosa es ser leal y otra muy diferente es ser servil! Y usted es una rata servil... ¡especialmente cuando le conviene! –y lo lanza contra la pared.

-No tengo nada contra usted... ya se lo dije por favor.

-Si vuelve a intentar algo.. ¡si intenta algo contra Vicky, Abigail o cualquiera de sus hijos! –y hace una pausa y lo mira para que mide todas sus palabras- ¡me veré obligado a contar todo lo que sé Walter Franco!

-Nadie le va a creer porque no tiene pruebas.

-¡Claro que tengo pruebas! ¿o que? ¿ya olvidó lo que publicaron los periódicos cuando le acusaron de robar una joyería?

Walter pierde el rumbo y se toma la cabeza y camina desorientado.

-Yo guardo celosamente esos periódicos... ¡y los puedo mostrar en cualquier momento!

-No le creo porque eso fue hace muchísimos años.

-Bueno, si cree que lo estoy amenazando corra a contarselo a doña Isabel... ¡que luego iré yo!

Y furioso Walter corre hacia la puerta.  Salvador se queda sorprendido ante tanta valentía.

Pero al llegar a la puerta Walter se acobarda, se detiene y vuelve sobre sus pasos- Usted gana Cerinza... ¡está bien! No le voy a contar nada a la señora Isabel.

-Además le debe pedir disculpas a Vicky.

-¡Jamás! –se hincha como un sapo- ¡no voy a humillarme delante de esa miserable! Aunque me maten... ¡no lo voy a hacer!

Salvador se acerca amenazador y le da un golpe en la cabeza despectivo. Lo agarra del cuello y lo arrastra- ¡claro que lo va a hacer! Ahora mismo.

Al salir los esperan Antonio, Abigail, Vicky y dos empleadas.

-Aquí el señor Walter les quiere decir algo –anuncia Salvador ante la mirada horrorizada de Walter- Adelante Walter.

-Yo... –tartamudea- lamento... haberlas amenazado y para evitar problemas... aquí atendiendo a la solicitud del señor Cerinza... pues no voy a comentarle nada a la señora Isabel.

-¿Y las disculpas? –exige Salvador- ¿qué pasa con las disculpas?

-No piensa usted que me voy a arrodillar delante de estas señoras... ¡no voy a humillarme!

-Nadie le ha pedido que se humille... ¡solo reconozca que obró mal!

Walter traga saliva y las mira... trata de decir algo pero no le salen las palabras... suspira- Yo.., le... pido disculpas... ¡por haberla insultado Vicky!  - y diciendo esto sale corriendo.

 

(Que bueno!!! por Vicky!!  )

 

Salvador da por cumplida su mision y se retira.  Todos se quedan boquiabiertos.

 

Casa de Consuelo.

Simón llega de sorpresa y entra sin llamar. Consuelo lo ve y sale asustada y lo detiene en la sala.

-¡Simón! ¿Qué estas haciendo aquí tan temprano?

-¡Aproveché que el señor Ramírez me mandó a hacer unas diligencias y me vine para acá! –y al verla tan nerviosa- ¿qué te pasa?

-Mejor te vas.

-¿Por qué?

-Mira una de las niñas se intoxicó con algo que comió y tengo que limpiar el piso. Así que vete y vuelve mas tarde... ¡o mejor vuelve mañana!

-Consuelo yo te veo muy rara ¿estas diciendo la verdad?

Y en ese momento salen dos hombres borrachos de la parte de atrás y se ríen abiertamente de Simón -¡Miren a quien tenemos por acá! ¿así que todavía andas enredada con este jovencito?

-¡Quiénes son ustedes y que hacen por acá! –retrocede Simón.

-Lo mismo te pregunto.

-¡Simón por lo que más quieras lárgate! –le ruega Consuelo.

Pero Simón no tiene tiempo, un hombre lo ataja por detrás y el otro le pega.

 

(Bueno, espero que después de esto aprenda!  )

 

En la mansión Isabel va a ver a Valeria.

-¿Cómo te sientes? –se inquieta- ¿estas mejor o prefieres que llame al médico para que te examine nuevamente?

-Me siento mejor –le responde Valeria que tiene un camison celeste- Gracias.

-¿Mejor? –se desespera Isabel- ¡Pero es que no has comido nada! –y se acerca y se sienta en la cama a su lado- ¡estas como muerta en vida! Aquí... encerrada en estas cuatro paredes.

-Bueno... ¿y tú que dices? –le pregunta- ¡tú tampoco volviste a salir! Como... si tuvieras miedo de algo... ¡o de alguien!

Isabel mira lejos y luego sonríe irónica- ¿Yo? –le pregunta- ¿miedo? –y luego para no responder se va corriendo del cuarto.

Valeria se queda extrañada.

 

(humm... error de la novela... si Valeria no sale de su cuarto... y estaba muy enferma.. ¿cómo sabe lo que hace Isabel?   )

 

En la habitación de Abigail.

-Es un brujo- concluye Vicky- ¡Salvador es un brujo! Para haber logrado lo que nadie ha logrado en años.

-¿De que se valdría para someter al degenerado de Walter? No lo entiendo –Antonio.

-¡Yo en mi vida lo había visto tan acobardado! Estaba muerto de miedo frente a Salvador- Abigail.

-Yo tengo la razón, Salvador es muy extraño, ese joven no es normal.

-No será normal pero tenemos que estar muy agradecidos.

-Si, el me habrá echo un gran favor pero yo lo prefiero de lejitos porque a mi ese hombre me da requetehartomiedo.

-¡Ay Vicky! Mejor vete a arreglar la cocina que ya se hizo tarde.

Vicky se marcha y Abigail y Antonio se miran preocupado.s

 

Al salir Vicky se encuentra con Salvador que estaba escuchando- ¡Vicky!

-¡Ay Dios mío! –se asusta.

-¿De veras me tiene miedo?

-¡Ay Salvador!

-Yo no soy un brujo como usted piensa, sino alguien que la estima profundamente porque sé que usted también me aprecia mucho.

-No entiendo... ¿qué...?

-Hay cosas que no hacen falta entender más... ¡solo quiero que sepa que yo estoy muy agradecido con usted!

-¿Agradecido por qué? –cruza los brazos.

-Porque usted es la empleada mas antigua de esta casa. Mientras yo permanezca aquí Vicky –le promete- ¡nadie le faltará al respeto! ¡nadie la maltratará! Se lo juro.

-Pues ya lo vi... ¡ya vi como puso a Walter! –sonríe.

-¿Usted recuerda a la primera esposa del señor Donoso? –le pone la mano al hombro- ella decía que usted sería la mujer perfecta si no fuera tan agresiva.

Vicky sonríe triste.

-Yo también opino lo mismo Vicky –le aconseja- guarde prudencia... ¡no diga todo lo que piensa! Eso la mete en problemas –y antes de alejarse- ¡Y otra cosa, usted nunca abandonará esta casa! Morirá de vieja sirviéndola a esta familia.

 

(Y Vicky no se sorprende porque Salvador sabe lo que decía la primera esposa de Donoso? :virados: :virados:  )

 

Y Salvador se marcha dejando a Vicky confundida.  Al salir se cruza con Simón que trata de ocultarse.

-¡Simón! –lo llama.

-¡No se me acerque Salvador! –pero Salvador no le hace caso- ¡Váyase no se meta en lo que no le importa!

Le toma del brazo y lo obliga a mirarlo. Simón esta golpeado- ¿por qué está sangrando Simón? ¿qué le pasó?

 

Arriba desde una ventana los observa Isabel. :ahh: 

 

-¡Conteste! ¿qué le pasó?

Pero Simón se queda callado.

 

Arriba Isabel desvía la mirada de ellos. :ahh: 

 

Más tarde, en el cuarto de servicio, Salvador cura a Simón que se queja- ¡Aguante que no es su pellejo! Eso arde mucho.

-¡Tranquilo no se mueva! Y no hable tan alto –le sigue curando- ¿o quiere que Abigail lo escuche y se de cuenta de todo?

-¡No! Me arma tremendo escándalo y en este momento no estoy para sermones.

-¡Déjeme ver que tan grave fue todo! Tranquilo eh... pues no se ve tan mala la herida.

-¡Solo faltaba que me quedara la cara cicatrizada! Cuando el tipo ese me golpeó pensé que me había reventado todo.

-¿Quién lo atacó Simón?

-¿Qué le importa?

-¡No sea grosero! Ahora que lo estoy ayudando.

-Un desgraciado, el esposo de Consuelo.

-¿El esposo de Consuelo? ¿Cuántos esposos tiene esa mujer?

-Ella no tiene nada que ver con ese infeliz... ¡él no hace más que atormentarla!

-¿Y como fue que sucedió todo? El tipo lo fue a buscar a la fábrica.

-Me agarró desprevenido cuando yo fui a visitarla. No me dio tiempo de respirar cuando me atacó con otro amigo suyo.

-¿Fueron dos? Cobardes... desgraciados.

-Si me hubiera atacado uno solo.. ¡el herido sería otro!

-Simón... ¿usted no cree que es muy joven para andarse enredando la vida con una mujer casada?

-¡Quien le pidió su opinión! –se levanta enojado.

-¡Siéntese! –le obliga a sentarse- por no pedir opiniones un día de estos lo van a dejar sin cabeza.  Al menos dígame que denunció a ese matón.

-¿Para que le voy a causar más problemas a Consuelo? Ella me pidió que no lo hiciera.

-Pues no debió escucharla.

-No puedo ponerme a llorar como una gallinita... ¡yo soy todo un hombre! No.. ¡esta me la guardo para la próxima vez que me lo encuentre! No me vuelve a agarrar desprevenido.

Salvador lo mira condescendiente- Y yo le juro que él tampoco estará desprevenido.

-Salvador... ¡no le vaya a decir nada a mi mamá y a mi hermano!

-A ver –y le pone un esparadrapo- le estoy ayudando porque no quiero que se meta en problemas... ¿humm? Con el pelo ahí encima podrá disimular algo... ¡pero es muy probable que se inflame!

-Me tendré que inventar algo.

-Pues disculpas no le faltaran... ¡usted es bastante loquito Simón! Así que... no sé –y empieza a recoger los artículos de primeros auxilios- se me ocurre que puede decir que se cayó de la moto... ¡o cualquier cosa! Nadie se va a extrañar.

-¿Se está burlando de mí?

-No me burlo, lo digo porque me precupo, creo que está metido en un lío muy grave. ¿No lo entiende?

Entra Antonio y los ve- ¿qué sucede?

-Tenías que meter las narices... todo el día en tu cuarto y tenías que aparecer justo ahora.

-Simón – le advierte lentamente como a un niño Salvador – No comiencen a pelear... ¡quédate tranquilo! Deja que yo le explique –Simón se marcha feliz de librarse de explicaciones.

-¿Qué le pasó? –pregunta inquieto Antonio.

-Te lo diré si me dices con lujo de detalles todo lo relacionado con Consuelo. ¡Quiero saber todo acerca de esa mujer!

 

*
FIN DEL CAPITULO

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