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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 49: Jueves 22 setiembre 2005 – VALERIA PAPILLON Gaetana baila entre las mesas de su nuevo bar que está repleto y la gente la aplaude feliz y divertida. ♫ ¡Quiero enseñarte un nuevo baile! Este es el baile ¡el baile del burrito!, Pa’ que lo goces bien sabrosito Y que lo bailes conmigo pegadito, Poner la manita pa’ delante ♫ En el bar atiende un guapo fortachón. Lupe está sentada en una butaca. -¡Tu
patrona me tiene sorprendidísimo! –el fortachón -
¡Oye mi amorcito! Yo sabía que era espiritista pero no
cantante! -Y
no lo hace nada mal –ríe Lupe feliz- Cuando vio que los
artistas cobraban mucho decidió probar suerte ¡y
mírala mi amor! ¡mírala! Tiene encantando a sus clientes. -Me parece bien, le da un toque bien original. -Bueno, yo también me voy a echar mi cantadita de vez en cuando. -¡No! –se muere de risa el fortachón. -Bueno, es que el otro día ensayamos juntas y ¡hacemos un duo formidable! -¡No me digas que te voy a perder! –y se le acerca mimoso- que te vas a convertir en una artista. -No
mi amorcito –y Lupe le da un beso- ¡bueno ya! Que tengo que
atender a los clientes! –y Lupe feliz vuelve al trabajo. Mientras Gaetana sigue bailando y supuestamente cantando (porque evidentemente no es ella :virados: :virados: ). ♫ y una patita para atrás, cerrando la colita bien sabroso, agarra tu cadera que te pongo pa’gozar ¡Quiero enseñarte un nuevo baile! Este es el baile ¡el baile del burrito!, Pa’ que lo goces bien sabrosito ¡Pa’ que lo bailes conmigo pegadito! Baila que baila burrito pegadito Mueve la colita y sacude tu cuerpito Baila que baila burrito pegadito Que no te detenga que bailemos apretaditos El burrito, el burrito A gozar con el baile del burrito ♫ Y
la gente grita- ¡Hey! ¡hey! ¡hey! ¡hey!
–y Gaetana está en la gloria. Y al terminar la aplauden
como una estrella. -¡Bravo! –la recibe fortachón en el bar. -¡Necesito un trago! -La botella entera doña Gaetana... ¡usted canta más bonito que los pajaritos! -Gracias
por el halago... ¿sabes que yo siempre quise ser cantante?
¡se me dio! –y luego lo mira- ¿y qué
pasó con el noviazgo con Lupe? -¡Mi
noviazgo! –sonrie feliz- ¡va viento en popa! ¿Es que
sabe? –y mira a Lupe embobado- ¡esa gordita linda me trae
loco! ¡loco! (Wow!!! que noviazo se manda Lupita! Bravo! -¡Huele a matrimonio! -¡El
día menos pensado le propongo que nos casemos! –dice
fortachón y luego se la queda mirando- y usted.. ¿por
qué vive tan solita siendo una persona tan especial? -¡Ah!
gracias –y sonríe coqueta- ¡Aunque tú no lo
creas por este cuerpo ha pasado... cuatro maridos! –y
fortachón se ríe- a mi no me gusta vivir sola
–continua Gaetana- y si ahora estoy sola sin pareja, es por
respeto a Salvador – y se toma un trago. -¿Por qué? –fortachón- ¿está enamorada de él? Gaetana
sin poder contenerse y de la sorpresa, escupe todo el trago de alcohol
mientras le da un ataque de risa - ¡Ha-ha-ha! –no puede
contenerse- ¡por favor! –y se limpia la boca con una
servilleta- ¡nooo! –y luego reflexiona- Salvador es un
muchacho fuerte y condenadamente buen mozo... ¡pero ni loca me
fijaría en un hombre como él! –dice abriendo los
ojos como platos. -¿Qué pasa con ese tipo? –intrigado- Lupita me ha contado que es muy misterioso. -No,
para decirte la verdad, Salvador es un hombre maravilloso...
¡pero que no le conviene a ninguna mujer! –le dice
misteriosa- ¡Algo más! –pronostica- ¡la mujer
que se enamore de él... será desgraciada toda la vida! Y mientras ellos discuten... el bar continua viento en popa. En
ese momento en la Mansión y para corroborar las palabras de
Gaetana... ¡Isabel se pasea sin poder dormir! Camina de un lado a
otro, se acaricia el cuello, se apoya en el respaldo de un
sillón, y luego nerviosa va a tomar un vaso de agua y la bebe
como si quisiera ahogarse con ella... (o apagar el fuego interno :D :D ). Y cómo lo adivinaron... recuerda... los besos... los brazos de Salvador... ¡la noche! ♫ regresas al final, sin importar el tiempo que pasó, y estás en otra piel, mas fiel que la anterior y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir quien te embrujó, quien te adivinó ¿por qué te alejó de mí? ♫ Cuando vuelve a la realidad suspira y vuelve a tomar agua. Muy cerca de ella, Salvador que sigue en la casa habla con Antonio quien le cuenta todo lo que sabe sobre Consuelo. -¿Por qué lo veo tan interesado en los problemas de mi hermano? -Porque
necesita ayuda... ¡y como él es tan rebelde hay que
auxiliarlo sin que se dé cuenta! –y dándole una
palmada en el hombro se retira. Cuando Antonio regresa a su cuarto se encuentra con Simón- ¿Te contó Salvador lo que le dije? -¿Ahora confías en él? -Cuando
vi que me estaba ayudando... ¡sentí deseos de explicarle
lo que me había pasado sin mentirle! –y lo mira-
¿No me vas a sermonear? -¿Para qué perder el tiempo? No vale la pena gastar saliva contigo hermano. -¡Fue
muy extraño como me atendió Salvador! –de pronto se
queda pensativo- ¿te acuerdas una vez que me caí de las
escaleras por estar espiando a una empleada que se estaba
bañando? -Si... –sonríe Antonio- siempre fuiste muy mirón. -¡Por poco me mato esa vez y él me atendió con mucho cariño! -¿A quien te refieres? -A
don Pedro José... ¡esta noche sucedió algo muy
extraño! Sentí que quien me estaba atendiendo no era
Salvador sino don Pedro... –Antonio traga Saliva y Simón
continúa- ¿Parece una locura verdad? –y mira a su
hermano. Antonio desvía la mirada y mira inquieto al libro regalo de Salvador... el que tiene la dedicatoria. (Antonio está muy inquieto! Al día siguiente en la casa de Gaetana, Salvador mira por la ventana... sin camisa... enseñando cuerpito (BCF!! :D :D BCF!!).
Afuera ve a Lupe y a su guapo fortachón novio que la abraza
feliz y la levanta por los aires - ¡Ay mi reinita! –le dice
y le da un besito tierno- Rien felices. Gaetana
entra a la habitación con las camisa recien planchadas sin
siquiera mirar a Salvador - ¡Permiso! ¿qué piensa
ponerse hoy? -Cualquiera, da lo mismo – y Salvador camina desde la ventana. (Cuatochas... postrecito para los ojitos... tiene un jeans cadera baja.. -¿Cómo le fue en la inauguracion? -¡Un
éxito absoluto Salvador! –y Gaetana abre los brazos hacia
el cielo- Mejor imposible... ¡hasta debuté como cantante!
¿no me cree? -Yo
le creo – le dice tranquilamente Salvador- ¡usted es capaz
de hacer cualquier cosa! –y elige una remera beige. -¡Ya
va a ver que voy a salir adelante con este negocio!
–eufórica- yo sé que la competencia tiene sus
ventajas pero yo tengo mucha suerte y además de eso sé
meterme a los clientes en el bolsillo. -Gaetana, ¿Y quien es el muchacho que está con Lupe? -¿Con Lupe? –se sorprende y corre a la ventana y ve a los tortolitos abrazados y riendo a carcajadas. -¿Un empleado suyo? -¡No!
Ese es Camilo, el novio de Lupe... ¡el pobre está sin
trabajo! Y se la pasa todo el santo día detrás de ella
– y grita por la ventana- ¡Camilo hazme el favor y no
estés alborotando a Lupe! -Gaetana ¡no lo espante! Tal vez pueda servirnos de algo. -¡Ah no! Yo no le voy a contratar... ¡él será muy buena gente pero realmente es un vago! -Si,
pero tal vez pueda ayudarme en algo que estoy planeando –dice
misterioso Salvador- ¡Dígale que no se vaya y que necesito
hablar con él! -¿Y qué piensa hacer hombre? -¡Necesito
ayudar a cierto loquito que se dejó enredar por una tramposa y
el novio de Lupe tal vez pueda colaborarme! Más
tarde, ya Salvador con uniforme espera al lado del auto, ve partir a
Simón en su moto. Y luego mira para arriba... hacia la ventana
de Isabel. Isabel oculta por las cortinas también lo mira. Ángela sale de la casa y sube al auto. Salvador
conduce. Isabel los ve alejarse-¡Otra vez! Ángela..
¡yo no sé que tanto hace en la calle! –le dice a su
tía que le arregla la ropa. -¿Es que sigue empeñada en involucrarlos en la muerte de Belaúnde? -¡No
lo creo! – e Isabel se acerca a ayudar a su tía-
Además nadie ha venido a investigar absolutamente nada. -¡Claro
que no! –se espanta la tía- ¡Es que no es
lógico! ¿cómo pueden acusar a dos personas tan
respetables como ustedes de esa tragedia! (¡Ay! Ni tan respetables E Isabel desvía la mirada porque sabe que no están a la altura de estas palabras. -¡Lo que es muy curioso! –sigue la tía sin darse cuenta de nada (como siempre :confuso: :confuso: )
– son las salidas de Ángela –se queja! -
¡Está absorbiendo a Salvador! –Isabel pone cara de
alerta- Sale todo el tiempo.. ya yo no puedo ir ni al salón de
belleza. Y de pronto Isabel se va muy lejos. -¿Pero
que te pasa Isabel? – le reclama Rebeca- ¡Ay mi amor!
¿por qué sigues así tan decaída? Isabel
pone cara triste pero dice- ¡No me pasa nada! Y no estoy
decaída –y luego le ordena- ¡déjame sola que
me tengo que cambiar! -¡Cómo quieras! –y sale del cuarto fastidiada. Pero cuando se queda sola, Isabel en vez de cambiarse simplemente se abraza a la ropa como una náufraga. Las calles de la ciudad. Salvador conduce. -¿Algún comentario? –le pregunta a Angela. -Absolutamente
nada Salvador, las autoridades están investigando por su propia
cuenta... ¡sin tocar a Isabel ni a Andrés! -Claro... ¡si no hay indicios nadie sospecha de ellos! -¡Estoy
tan enojada Salvador! –exclama Ángela- ¡a veces me
dan ganas de mandar todo al diablo! y regresarme a Europa para no tener
que verle la cara a esos dos. Salvador bruscamente frena el auto. (Otra
vez hace lo mismo??? Ya les dije, por este pueblito no debe haber otros
autos sino ya se lo hubieran llevado por delante!! Y
desde el asiento del chofer la enfrenta- ¡Usted no puede
marcharse dejando asuntos sin resolver! –le dice serio- ¡A
don Pedro José no le gustaría que abandonara la lucha
solo por simple cobardía! -Es
que no sé que voy a hacer sin la ayuda del licenciado
Belaúnde – nerviosa- ¡yo creo que voy a terminar
aceptando el abogado que ellos...! -¡No
aceptará nada! –le prohíbe Salvador lleno de
reproche y la mira con ojos muy negros- ¿usted confía en
mí Ángela Donoso? -La pregunta sobra... ¡usted sabe que sí! -Entonces
¡permítame reemplazar al doctor Belaúnde! –le
pide mientras Ángela lo mira sorprendida. -¿Usted? –le dice escéptica. -Aunque
le cueste creerlo, ¡yo sé de finanzas señorita! Y
conozco todo lo relacionado a los bienes de su papá. Puedo
asesorarla perfectamente lo que debe o no debe hacer. Pero Ángela no le puede creer- ¿Está hablando en serio Salvador? -¿No
me cree? –se da cuenta- Piensa que un simple chofer no puede
saber de finanzas y mucho menos conocer los secretos de su papá. -Pues
la verdad si Salvador –le dice honesta- usted es un hombre con
buena voluntad y es muy inteligente... ¡pero de ahí a que
pueda intervenir en asuntos financieros!... lo dudo. -Señorita
–le ruega- por favor... ¡yo puedo manejar sus bienes! Igual
que podía hacerlo don Pedro José.. ¡deme una
oportunidad y le aseguro que no se va a arrepentir! Y Ángela no sabe que responder. Cítricos Donoso. Isabel fue a ver a Andrés. -¿Lo
ves? –le tranquiliza Andrés- ¡Nadie puede
relacionarnos con la muerte de Belaúnde! -Isabel lo mira con
sospecha- ¡Aunque Ángela declare en contra nuestra! -A lo mejor se arrepintió y por eso decidió quedarse callada –reflexiona Isabel. -¡Nadie
puede involucrarnos en un asunto tan sórdido!
–Andrés la mira seguro Pero Isabel desvía la
mirada- Además tenemos que agradecer que nos libramos de un
enemigo tan peligroso como Belaunde... ¡si murió de un
forma tan violenta es porque estaba mezclado con criminales! -No sé que decirte –Isabel distante. -No
le des más vueltas... ¡está demostrado que andaba
en asuntos sucios!... ¡mira lo que hizo con nosotros! Nos
dejó una nota amenazandonos en el carro... ¿si o no? -¡Si
tú no hubieras roto esa maldita nota! –de pronto
exasperada Isabel- ¿por qué demonios lo hiciste
Andrés? ¡yo quería llevarlo con un
calígrafo! La letra era idéntica a la de Pedro...
–y le machaca las palabras- ¡era idéntica! -Era
una vulgar imitación de Belaúnde –dice muy seguro
de si mismo Andrés- ya se encuentra en la basura... ¡igual
que él! –Isabel mira para otro lado con cansancio-
¡la suerte está de nuestro lado! –le asegura
Andrés- seguiremos manejando a Ángela a nuestro antojo...
¡y todo será mejor cuando nos casemos! –y se levanta
de su escritorio y se acerca- todo... –se arrodilla a su lado-
¡faltan pocos días! –y la mira- ¡estoy tan
ansioso! Tan ansioso- y le acaricia el rostro y la besa. Isabel cierra los ojos y le responde el beso. En la mansión. Rebeca quiere salir y Valeria la quiere acompañar. -¡No
entiendo para qué quieres acompañarme! –se
impacienta- ¡tengo que hacer muchas diligencias y te vas a
aburrir! Al salón de belleza, al masaje, al facial... ¡por
Dios Valeria! Pero
Valeria ya está lista- ¡Pensé que te
gustaría estar conmigo, como siempre estoy encerrada! Ahora que
ya salí quiero acompañarte para hacer lo que tu quisieras. -¡Abigaíl!
–llama Rebeca- ¿Dónde está Salvador?
–le dice de mala manera, como de costumbre- ¡lo necesito
para hacer unas diligencias! -Salió hace un momento con la señorita Ángela. -¡Esa muchachita! –grita furiosa- ¿y ahora qué voy a hacer? -Ahí está el otro carro señora... ¿usted no sabe manejar? Y Rebeca pone cara de que la tomaron por sorpresa- ¡Eh! ¡claro que sí! –afirma- pero no me gusta... ¿Valeria, te importaría conducir? -No, tía. Lo haría con mucho gusto. -Pues mi amor, ¡vas conmigo! A lo mejor te conviene querida. Y se marchan. Mientras
tanto Consuelo, vestida con una minifalda y con muchas bolsas de
compras está parada en una esquina, parece esperar un autobus o
tal vez un taxi. En una esquina, desde un auto, la observan Lupe, Gaetna y Camino. -¿Esa es la vieja? –pregunta Lupe. -Por la descripción esa es -Gaetana. -¿La viste bien mi amor? –Lupe. -¡Pero por qué me tengo que meter en estas cosas! –dice asustado Camilo. -¡Ay! Porque Salvador lo ordena... por eso. -Pues
él me pidió un favor... ¡pero yo no me
imaginé nunca que fuera esto! –y mira preocupado a Lupe-
¿Lupita... no te molesta lo que voy a hacer? -¡Yo
confío plenamente en ti mi cielito! –le afirma Lupe y
Camilo sonríe más tranquilo- y yo sé que lo vas a
hacer como todo un profesional. ¡Además ya nos
comprometimos y no le vamos a salir con una tontería a Salvador! -Si, pero no olvides que tu trabajas para doña Gaetana y no para el tipo ese. -¡Yo
no soy la del dinero Camilo! –le aclara Gaetana- Salvador lo paga
absolutamente todo... ¡como dicen por ahí! Por la plata
baila el perro.. ¿o no? Así que haga su trabajo sin
protestar. -¡Está bien como usted quiera! –se resigna Camilo. -Tranquilo
muchacho... ¡y hágalo con arte! –le aconseja
Gaetana- ¡con arte! –y luego ríe- ¡buena
suerte! Pero Camilo se ve muy inquieto. -¡Yo sé que tu puedes! –le dice Lupe y le da un beso- ¡animo papito! Y Gaetana y Lupe bajan del auto y lo dejan. Camilo conduce y se para enfrente de Consuelo. Saca la mitad del cuerpo por la ventanilla y le grita- ¿Dónde va tan solita? Consuelo finge no hacerle caso pero lo mira de reojo. -¡Así caminando por ahí tan desamparadita! No me la vayan a robar. -¡No me moleste! ¿si? –le dice pero le coquetea con la mirada. -En
vez de caminar debería volar como los angelitos –y
Consuelo se ríe del chiste- ¿Adonde dejó las alas
mi reina? –y sigue a la carga- Hablo en serio muñequita...
¿tiene prisa? Yo la puedo acercar... ¡afortunadamente
tengo el tiempo suficiente para dedicárselo a usted! Mamacita
rica. -Acepto porque estoy muerta del cansancio. (uyyy qué rápido cayó! -Pero le advierto que si trata de sobrepasarse conmigo ¡me bajo inmediatamente del auto! Porque yo soy una mujer decente. -¡Si
no fuera así no la hubiera invitado! –y Consuelo se
acerca- ¡Camilo! –se presenta y le da la mano- me tiene a
sus órdenes. Consuelo sonríe coqueta- Consuelo... Consuelo Villamina. -¡Qué lindo nombre! –le piropea Camilo- para una muchacha... ¡tan bella como usted!. Y Consuelo sube al auto. En la mansión Isabel va a salir de la casa cuando la sorprende la llegada de Ángela con Salvador. Retrocede sobre sus pasos. Salvador baja y le abre la puerta a Ángela. Isabel decide volver a entrar a la casa sin que la vea. Se instala en el salón cuando entra Ángela. -¡Ángela! –la llama. -¿Qué pasa? -¿Andas muy desesperada en conseguir el reemplazo de Belaúnde? -¿Tengo que rendirte cuenta de mis pasos Isabel? –se burla Ángela. -Aunque te moleste si, necesito saberlo para saber como manejar el tema de la sucesión. -¿Tienes mucha prisa? -Algo... se aproxima la fecha de mi boda y no voy a tener tiempo con tanto preparativo. -Pues
por mi no te preocupes... ¡yo no tengo prisa! Así que si
quieres nos esperamos a que te cases y después arreglamos tus
asuntos. Isabel sonríe- ¿Qué pasó con tu apoderado? ¿ya encontraste a alguno? -No
–le dice tranquila- no pienso buscar a nadie –Isabel
disimula su sorpresa- ¡el licenciado Belaúnde era
irreemplazable! Así que bien o mal decidí manejar mis
asuntos personalmente –y se marcha. Isabel se queda boquiabierta y luego sonríe triunfante. Afuera
Salvador espera al lado del auto cuando se da cuenta de que Vicky
está mirándolo extrañamente. Se le acerca
sonriendo- ¡Salvador! Quería decirle, pos... que
cambié de idea y ya no le tengo miedo... ¡sino todo lo
contrario! –y lo mira con cariño- le estoy tomando mucho
aprecio ¿sabe? -Es bien correspondida Vicky... ¡me alegra que haya cambiado de opinión! -¿Y
sabe por qué? –le confia- ¡porque usted es lo
más parecido que hay a ese gran hombre que fue Don Pedrito! Es
más... ¡hasta parece el hijo de él! A Salvador sus palabras le llegaron al alma pero no sabe o no puede responder. Isabel se acerca y Vicky se aleja al verla venir. -¡Salvador! –le habla Isabel- ¿va de salida? –le dice fría. -Si usted no dispone de otra cosa, voy a cambiarme señora. -No,
está bien puede hacerlo. Nada más le suplico que me pase
a buscar antes de que se retire. Necesito hablar con usted –y lo
mira y luego de una pausa dice- ¡a solas! –y lo deja solo. Salvador frunce el entrecejo y la ve alejarse serio. En la carretera Valeria maneja feliz y a toda velocidad el Mercedes. Cambia de carril como Mariquita sus... (hehhee ya saben :D :D ). Su
tía Rebeca se va a morir del susto -¡Frena muchacha!
–le ruega- ¡frena! -Valeria sonríe- ¡frena o
me tiro! Y Valeria frena de golpe -¡Tía estás muy pálida! ¿qué te pasa? -¿Qué preguntas muchachita? ¡eres una inconsciente! Estuviste a punto de matarme. -¡Ay tía! No pasa nada malo ¿si? -¡Pareces
una loca al volante hija! –suspira- ¡no había
sentido este pánico desde que subí a la montaña
rusa... ¿Valeria? –y la mira asustada- ¿tienes
permiso de conducir? -¡Tía no te lo conté! Pero cuando estudiaba gané varias competencias. -¡Pues mira esto no es una competencia! ¿cómo vas a ir a semejante velocidad? -¡Tía tú tenias prisa por llegar al gymnasio! Yo lo único que hice fue complacerte. -¡Te pregunté si tenías permiso para conducir! –le grita- ¡responde! -Tía... lo dejé en la casa –le confiesa- porque claro... ¡ya está vencido! -Pues mira... ¡yo voy a manejar! -¡Tía a ti no te gusta! -¡Lo voy a hacer aunque lleguemos mañana! ¡pero yo voy a manejar! -Está bien –dice Valeria triste – cambiemos de lugar. -¡Ay
Salvador! –llora la tía- ¡Si Salvador hubiera podido
acompañarme! Cuando más lo necesito siempre está
ocupado. Y cambian de lugar. En
la mansión Salvador guapísimo de jeans y remera verde al
cuerpo sube al piso superior. Golpea la puerta de Isabel quien abre muy
nerviosa y mira para todos lados a ver quien los ve. -Estoy listo doña Isabel. -¡Adelante!
–intranquila- recuerde que lo que le voy a decir era en privado
-Salvador la mide con la mirada pero no se mueve- ¡no se quede
ahí! Por favor... ¡no quiero que nadie nos escuche! Y Salvador entra e Isabel entra detrás de él y cierra la puerta. En un café elegante Camilo y Consuelo toman algo. -Lo miro Camilo y no puedo adivinar qué clase de hombre es usted. -Dígame que le parezco reinita. -Debe
ser uno de esos descaraditos con mucho dinero acostumbrado a conquistar
a las mujeres jóvenes y bonitas... ¡se ve que tiene mucha
experiencia! -¡Lo
mismo podría pensar de usted Consuelo! –contraataca
Camilito- ¿acostumbra a subirse a los autos de los desconocidos
tan pronto la invitan? -¡Ya
le dije que soy una mujer decente! –se ofende- y si acepté
acompañarlo es porque usted me inspiró confianza. -¡Yo
también confío en usted Consuelo y por eso me
lancé a invitarla! –y la mira comprador- no soy tan
descarado como usted piensa. -Pero tiene mucho dinero –avanza Consuelo- ¿o me equivoco? -¡Eso
sí! –le miente- ¡Ahí tiene mucha
razón! Mi familia tiene mucho dinero... mis papás son
dueños de fábricas de muebles y tenemos sucursales en
diferentes sucursales del país. -¡Qué interesante! –y lo mira interesada- ¿y usted les ayuda? -¡Solamente
gastando el dinero! –exclama- porque le confieso algo...
¡el trabajo no se hizo para mí! A mi me gusta viajar,
vestir bien... ¡me gusta disfrutar de la buena vida que por
suerte me tocó! ¿y usted Consuelo? –y le acaricia
la mano que Consuelo tiene sobre la rodilla- ¿por qué no
me habla de su vida? -Somos
polos opuestos Camilo –le dice triste- yo no corro con la suerte
de contar con el apoyo de mi familia, y además vivo en una casa
muy pequeña con mi mejor amiga que tiene 2 hijas. ¡Como no tengo trabajo estudio!... ¡me encantan los idiomas! (Qué mentirosa! -Eso
me parece estupendo, y de amores... ¿qué me cuenta?
¿está comprometida y tiene muchos noviecitos por
ahí sufriendo? -No –le sonríe tímida- hace tiempo que no salgo con nadie... ¡soy libre como un pajarito! -¡Qué casualidad! Yo ando en las mimas... ¿qué le parece si comenzamos una nueva amistad? -Si, me fascinan los hombres de mundo. -El
mundo entero quiero mostrarle –y le pone la mano directamente
sobre la rodilla y se la acaricia- ¡y otras cositas! Consuelo
sonríe y le toma la mano y se la quita de encima- Ya veremos
Camilito, no se me apresure que se me va a desbocar. ¡Me
encantaría conocerlo a fondo para saber hasta donde podemos
llegar! Recuerde que yo no acostumbro a salir con desconocidos. En el gimnasio la tía Rebeca trata de seguirle el ritmo a un montón de jóvenes que hacen aeróbicos. De pronto sale arrastrada y muerta de cansancio. -¡Valeria ya no puedo más! -Tía ¿no te parece que es malo hacer tanto ejercicio a tu edad? -¿Qué yo estoy vieja? ¡no! -No, pero te excedes. -¡Eso
es para debiluchas como tú que no pueden levantar ni un dedito!
Pero yo estoy... ¡claro que sí! –y se le va la voz
de la fatiga- ¡yo estoy mejor o igual que Isabelita! -¡Tía ella tiene muy bonito cuerpo! -¡Claro! porque no falta al gimnasio. ¡Yo debo seguir su ejemplo! -¿Sabes? Y quizás yo también me anime. -¿Estas hablando en serio? -¿Y por qué no? -¡Ay hija! Porque me parece que te desbaratarías en pedacitos Valeria. -Bueno tía... ¡vamos a ver qué tan débil soy! –y se levanta decidida. En
la mansión Salvador mira indescriptiblemente a Isabel y repite-
¿Usted cree que la señorita Donoso es... débil? -Si
–le responde cínica- Aunque trate de demostrar lo
contrario.. ¡si! ¡le falta carácter! -Salvador
simplemente la mira molesto- Ahorita está muy angustiada por la
muerte de su apoderado y la verdad es que yo tengo miedo que...
¡pues ya sabe! Que vaya a caer en manos de gente inescrupulosa y
que se quieran aprovechar de ella –y ante la mirada escrutinadora
de Salvador sigue- ¡Mi deber Salvador es cuidarla y protegerla! (Ay! Isabelita... -¡Me parece muy bien! Pero no sé en qué pueda colaborarle señora. -Bueno...
¡Ángela es necia se calla absolutamente todo! –y lo
mira- y yo se que a usted le sería muy fácil averiguar en
qué pasos anda... ¡ya que la trae y la lleva todo el
tiempo! –Salvador tiene una demisonrísa e Isabel se le
acerca- ¡Ángela no tendría por qué
sospechar! Pero yo necesito que usted me mantenga informada de los
lugares y las personas que frecuenta. Salvador
asiente con la cabeza - ¡Lo que pasa es que ... Ángela...
la señorita Donoso es poco comunicativa! Y apenas me dirige la
palabra. Isabel
le sonríe midiéndolo- ¡Yo lo sé Salvador!
Pero también estoy muy segura que usted es capaz de averiguarlo.
¡Si se lo propone lo va a lograr! Salvador le devuelve la sonrisa- Pero no quiero pasar por entrometido. -¡Entrometido
ya lo ha sido conmigo! –le dice Isabel sonriendo con sorna y se
aleja y se apoya en la cama- ¡y por mí hará lo que
le pido! -¿Cree que puede obligarme? Porque espiar no es mi trabajo. -¡Como
tampoco es su trabajo... hacer muchas otras cosas! –pronuncia con
reproche cada palabra sin sonreir- pero... ¡usted no ha tenido
reparo en hacerlas! –y le sonríe irónicamente. -¡Qué culpa tengo yo doña Isabel! –le devuelve la misma sonrisa- ¡si es usted la que provoca! -No –le corrige Isabel tranquilamente- si usted cree que yo lo estoy manipulando se equivoca. Salvador
deja de sonreir, porque Isabel tiene razón y luego le responde-
Muy bien, ¡haré lo que me pide! Pero no le prometo nada.
Con permiso –y se dirige a la puerta. -¡Espere! –de pronto le ruega Isabel como si fuera una niña. Salvador se detiene y la mira. Isabel
se acerca nerviosa- ¡Salvador! –y trata de tomar fuerzas...
resopla para darse valor- ¿Qué...? –le tiembla la
voz y mira a otro lado- ¿Qué piensa de mí
después de lo que pasó la otra noche? –y le mira
con vergüenza. Salvador
se sorprende de verla así, pero le responde seco- Prefiero no
pensar señora -Isabel traga saliva y no puede mirarlo-
¡Imagino que usted también prefiere no pensar! -Isabel
suspira- ¡Olvídelo! ¡haga de cuenta que no
pasó nada! –y hace amago de alejarse. Pero
Isabel le grita- ¡Claro! –furiosa- ¡Claro usted
piensa que yo ando acostando y enredando con todos los empleados que
pasan por esta casa! Salvador la mira y la estudia. Isabel
está histérica y con los ojos rojos y de pronto se
desarma- ¡Perdón! –le dice suave y sincera y se
aleja de él- ¡Discúlpeme! –y le da la espalda. Salvador se acerca un poquito sin que lo vea. -¡Es
que yo no sé! –Isabel se restriega la frente furiosa-
¡no sé que me pasa con usted! –y sufre y Salvador se
acerca lentamente- ¡en verdad estoy muy confundida! –le
confiesa honestamente- ¡yo debería de correrlo!
–Salvador está muy... pero muy cerca- ¡No verlo
nunca más! Y la cara de Salvador es de antología... ¿es pena? ¿es odio? ¿o es amor por Isabel? -¡Pero no puedo! –se rinde ante la evidencia Isabel. -¿Ya
se le olvidó que en pocos días se va a casar? –le
pregunta muy cerca Salvador e Isabel mueve la cabeza con tristeza-
¡usted no es una mujer libre doña Isabel! – y
Salvador no puede evitar suspirar y admirar su belleza. -¡Todavía
lo soy! –de pronto reacciona Isabel y lo enfrenta muy cerca-
¡y mientras lo sea! –y se le llenan los ojos de
lágrimas- puedo hacer de mi vida lo que se me pegue la gana...
–y baja la mirada- ¡todo lo que yo quiera!. Salvador
la mira con algo infinito en la mirada e Isabel súbitamente se
abraza a él como una náufraga lo haría a una tabla
de salvación. Salvador permanece de piedra. Isabel lo mira y lo besa despacito y luego lo besa en el cuello. Salvador hace un esfuerzo para no demostrar nada. Isabel
levanta la mirada- ¡Dígame! –le suplica-
¡dígame que no siente nada por mí! –y cierra
los ojos y apoya la mejilla- ¡dígame...! –y lo
enfrenta con la mirada- ¡Dígame que no le importo!
¡que no le importa lo que vivimos! Salvador
la mira, traga saliva y le responde - ¡Me importa más de
lo que usted cree doña Isabel! –Isabel lo mira con
esperanza- ¡Pero no me gusta ser utilizado para satisfacer
caprichos de las patronas! Isabel
lo mira con rencor- ¡Es usted detestable! Y con muchísimo
gusto –y le mira los labios- ¡yo lo mandaría al
diablo! -¡Hágalo!
–y Salvador resiste a penas la tentación de besarla-
¡hágalo está en todo su derecho! –y la reta-
¡hágalo! Isabel mira a otro lado y aleja el rostro. En el gimnasio Valeria sigue perfectamente los movimientos del instructor. Está vestida con una ropa deportiva gris que le queda muy bien (lástima el color :o :o ) y le desborda juventud y vitalidad. La tía la mira con envidia y retuerce la cara. (hum... yo creo que Valeria se nos transformará en mariposa!! Más tarde en el masaje. -¡Ay Valeria hija! De veras que estoy sorprendida de cómo pudiste hacer esa clase tan pesada. -¡Ay
tía! Hace algunos años fui campeona de natacion y de
gimnasia. ¡El deporte siempre ha sido mi pasion! -Pues
nadie lo creería... ¡has estado enferma y encerrada!
Paliducha, flacucha. Espero que esta locura no te deje consecuencias. -¡Me siento mejor que nunca! -¡Pues yo si estoy sorprendida! -¡Yo
también estoy soprendida! Hace algunos meses eras una mujer de
provincia que nunca había pisado un gimnasio y muchísimo
menos un SPA! -¡Valeria como te atreves a decir esas cosas! –y echa al masajista- ¡ya muy bien! Adiós. Al quedar sola- ¿Cómo me llamas provinciana delante de un extraño hija? -¿Acaso no es verdad? -Si
lo fui, peor ya es parte del pasado. ¡Ahora me siento renovada
Valeria! Quiero sentirme joven y hermosa para poder conquistar al
hombre que amo! -¿En serio estás enamorada? –Valeria le sonríe con cariño. -¡Si
es cierto! –y se ríe como una chiquilla- ¡Estoy
profundamente enamorada del hombre más guapo que hay en la faz
de la tierra y no voy a descansar hasta que sea mío!
–sonríe- ¡Cueste lo que cueste! En
la casa Vicky ayuda a ordenar libros a Antonio- ¡No sé
como explicartelo Antonio! Ese hombre tiene algo muy especial ...
¡algo que gusta y da miedo a la vez! -¿A qué te refieres Vicky? -Bueno,
es que ese joven parece saberlo todo, nos conoce mejor que a nadie y
conoce hasta el más intimo de nuestros secretos. -¿Sabes
que no solo tú lo piensas? ¡nosotros también! Yo
pienso que él y don Pedro José tiene una relación
muy estrecha. -¿Y por qué piensas eso muchacho? -Porque
el día de mi cumpleaños Salvador me regaló unos
libros y... ¡si comparas la dedicatoria es exactamente la misma
que la de don Pedro! Vicky reflexiona y luego le dice segura-¡Yo creo saber por qué! Creo que lo tengo. (Que sabrá o ha adivinado Vicky?? -¿Qué sabes? -¡No me preguntes! Si te lo digo vas a decir que estoy chiflada. ¡Calladita me veo más bonita! -¡No Vicky! ¿Qué es lo que sabes Vicky? –le suplica- ¡Habla! Y a Vicky se le va a soltar la lengua cuando los interrumpe Abigail - ¿De que hablan con tanto misterio? -¡Ay nada Abigail! A poco me va a tratar como a los chamacos. -Me parece muy raro verlos platicando tan juntitos como si no quisieran que nadie los escuchara. -¡Lo
que pasa es que no estamos enamorando! –se ríe Vicky-
Antonio ya se aburrió de la señorita Ángela y
ahora yo lo traigo traqueteando las banquetas! ¿cómo ve?
¡verdad mi papacito! Y todos ríen y Vicky se marcha. -¿Y Simón por donde anda? -No lo sé. -Pues
el día menos pensado se va a quedar definitivamente con
‘su mujer’, como ella dice. ¿Por qué
está con ella verdad? Y en la casa de Consuelo... si... Simón está cuidando a las niñas de Consuelo. (Mientras la otra sale con Camilo! Como
no está acostumbrado se desespera persiguiendo a las
niñas que felices saltan por todos los muebles de la casa-
¿Consuelo dónde está? –se desespera-
¿qué no se cansan ustedes?. En ese mismo momento Consuelo se besa apasionadamente con Camilo (qué aprovechado no? :ahh: :ahh: ) -¡Ya hombre! Te dije que me tengo que ir –se separa Consuelo. -¿Nos volveremos a ver? ¿me jura que nos volveremos a ver? -¡Ay
Camilo! No se me ponga intenso... ¡recuerde que soy una mujer
decente y me a espantar! Además ya le dije que sí. -¿Cuándo? –finge desesperación Camilo- ¡Mañana! -Mañana no puedo, mejor el viernes ¿si? Y me invita a bailar. -¿Te gusta bailar? -¡Me encanta! Amo las discotecas y la vida nocturna. -¡A mí también! Definitivamente nos vamos a llevar de las mil maravillas mi reina. -Entonces nos vemos el viernes Camilito. Y al despedirse otra vez Camilo la besa como un loco. En la mansión revenimos al pasado, Isabel con Salvador. (Error de la novela, Isabel
toma distancia y baja la mirada, se muerde los labios y no puede evitar
las lágrimas que le vienen a los ojos a su pesar y luego repite
con voz quebrada- ¿qué piensa de mí? –y al
ver a Salvador tan tieso- ¡no le intereso! –deduce-
¡contésteme nada más! ¡no le intereso! Salvador
se muerde los labios y se acerca con los ojos también rojos-
¡Me interesa muchísimo! – y la mira a los labios-
¡pero yo sé controlarme! Porque no voy a salir perdiendo
–le afirma. (humm...
yo no estoy tan segura... Salvador!! Recuerda...
“Vengándose, uno se iguala a su enemigo” Sir Francis
Bacon -¡Y
usted qué sabe quien de los dos pierde mas! –le dice con
dolor y con rabia Isabel... las lágrimas le corren por la
mejilla. Salvador
mira las trazas de lágrimas en su mejilla y con mucha ternura se
las seca... y se le acerca despacito... como queriendo y no
queriendo... y luego la atrae hacia sí y... la besa con ternura
y suavidad. ♫ regresas al final, sin importar el tiempo que pasó, y estás en otra piel, mas fiel que la anterior y vuelves otra vez como si comenzaras a vivir quien te embrujó, quien te adivinó ¿por qué te alejó de mí? ♫ De
pronto Salvador se separa... tiene su rostro entres sus manos...
suspira y le dice- ¡señora estamos en su
habitación! –y sigue con voz resquebrajada- ¡frente
a la fotografía de su primer esposo! Y engañando al
hombre con quien usted piensa casarse... –suspira y de pronto le
dice con frialdad- ¡lo siento mucho!... ¡pero yo no puedo! Y la mira con odio y desprecio... y antes de dejarla le lame la cara lascivamente y la deja plantada. Isabel
se queda sorprendida y sin palabras y se limpia la cara y se sienta
lentamente en la cama. Y baja el rostro lleno de lágrimas...
completamente derrotada.
FIN DEL CAPITULO (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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