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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*
CAP# 80: martes 8 de noviembre de 2005 - ¡PROBLEMAS!

Carretera.
En el Mercedes Salvador conduce a Cantalicia con una cara de entierro mientras Cantalicia no deja de cantalear- ¡Bendito sea Dios y todos los santos! -gime- ¡es que todo me pasó por la cabeza menos que lo fuera a encontrar así de rápido! -llora mientras el pobre niño mira extasiado a su papá- ¡gracias a la virgencita que lo vine a buscar! ¡y es que mi corazón me lo avisaba!
-¡Cállese! -le grita Salvador exasperado pero se da cuenta de su rudeza y se suaviza- ¿Quiere callarse por favor? -le ruega- ¡cállese un poco!
Cantalicia se abraza a Monto y lo mira a través del espejo retrovisor.
*
Mansión.
Rebeca completamente desencajada se pasea por el jardín repitiendo- ¡es verdad! Salvador tiene algo con esa mujer... ¡es verdad!
Walter aparece de la nada- ¿no iba a salir doña Rebeca?
-¡No Walter, a ultima hora cambié de opinión! -la mira descompuesta.
-¿Qué le ha sucedido? -se asusta Walter- ¿le pasa algo?
-¡Nada en absoluto! -susurra Rebeca- ¡estoy perfectamente Walter!
-¿Usted se ha visto en un espejo? ¡está pálida como un papel!
Rebeca lo mira enojada.
*
Auto.
Salvador también blanco como un papel conduce sin saber adónde ir.  Cantalicia que no puede callarse mucho tiempo le pregunta- ¿Cuándo aprendió a manejar mijo? Usted nunca se había subido a un coche... ¡mira Moncho! ¡su papito sabe manejar y lo hace muy bien! -y empieza a llorar- ¡como todo un señor!
Salvador fastidiado frena de golpe y estaciona al costado de la ruta.
-¿Y ahora que? -se asusta Cantalicia- ¿qué mosca le picó? A poco está muy nervioso de volver a vernos.
Salvador suspira cansado- ¡Baje inmediatamente del coche y deje al niño adentro! -le ordena- ¡usted y yo tenemos que hablar!
Salvador baja del auto y resopla cansado- ¡Baje señora!
-¡Ay Dios mío! -se santigua Cantalicia y baja. 
El pobre niño los mira desesperado.
-¡Explíqueme como llegaron a esa casa! -le exige Salvador.
-¡Ah! pues con esto -y Cantalicia saca del pecho el papel amarillo que le dio Felipe- ¡es la dirección que me dio el señor Felipe!
-¿Y quien es el señor Felipe?
-¡Es es tío del padre Jacobo!
-¡Ah! el padre Jacobo se encuentra aquí en Río Claro.
-¡No! -sonríe Cantalicia-¡él se quedó allá en Las Cruces! Nomás me mandó para que yo lo buscara y ahí me consiguió para que estuviera con su tío... ¡el tío Felipe! Que él y yo estamos así pos... ¡como viviendo en su casa!
Salvador la mira con pena-¿Y como pudo averiguar mi paradero?
-¡Eso se lo contaremos más adelante mijo! - y lo mira embobada- ¡ahora déjeme que lo vea bien! -y lo mira de pies a cabeza- ¡estoy contenta de volver a verlo! -y empieza a llorar- ¡quisiera como arrodillarme para darle las gracias a Dios del milagro! ¡está tan guapo! -le sonríe- ¡tan lleno de salud! -y se seca las lágrimas con la ropa.
Salvador la  mira con compasión- Cantalicia por favor.
-¿No está contento de volver a verme? -le reclama.
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Salvador mira al suelo.
-¿De volver a ver a su mujer y a su hijo?
Salvador la mira.
-¿Sigue malo de la cabeza? -y trata de tocarlo.
-¡No me toque! -salta Salvador- ¡no me toque que la voy a llevar donde se encuentra alojada! Quiero hablar con ese señor, con el tío del padre Jacobo, así que dígame donde vive.
-¡En una casa grande!
-¡Cantalicia! ¿en cual casa grande? -dice Salvador buscando paciencia.
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-¡Aquí tengo la dirección! -y Cantalicia saca otro papel- ¡tampoco me crea tan bruta!
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Salvador abre el papel y luego la mira con horror- ¡esto es una lista! Aquí no hay escrita ninguna dirección.
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Cantalicia sorprendida se limpia la nariz que le chorrea con los dedos y luego se seca los dedos en la pechera del vestido- ¿No hay ninguna dirección? -pregunta.
-¡No! Esto es una lista de pinceles, de pintura... ¡allí no hay escrito ninguna dirección!
-¡Ay caray! -se ríe nerviosa Cantalicia- ¡pues me equivoqué entonces! -y como la nariz le sigue chorreando se la suena con la manga corta- ¡Como él tiene tantos papeles y yo no sé leer!
-Bueno -dice fingiendo calma Salvador- ¡entonces deme el teléfono!
Cantalicia lo mira asombrada- ¿cuál teléfono?
-¿No hay teléfono en esa casa?
-¡Si como no! Hay un aparato de esos pero yo no me sé ningún número.
Salvador espantado la mira como si fuera un extraterrestre. Cantalicia abre grande los ojos.
*
Apartamento Felipe
Felipe baja al estacionamiento y encuentra a sus jóvenes vecinos punk y les pregunta por Cantalicia.  El joven con el pelo pintado de azul le dice que la vio y que le dio instrucciones de cómo tomar un taxi.  Felipe se aleja aturdido por el volumen de la música que escuchan.
-¡Claro! -gruñe- seguramente se fue a buscar al maridito... ¡no pudo esperar! Con lo que me sale la mula -sube al auto furioso.
*
Carretera.
Moncho se baja del auto y toma la mano de su madre.
-Bueno, si ha salido de ahí -sigue Salvador con paciencia- tiene que saber regresar... ¡piense! -le ruega- ¡haga un esfuerzo! Recuerde donde queda la casa de ese señor... ¿sabe qué? Al menos dígame qué dirección tomo.
Cantalicia lo mira como si estuviera loco- ¿y yo como voy a saber mijo? ¡ya con tantas vueltas que dimos ni siquiera sé donde estamos!
Salvador suspira y se masajea el cuello desesperado- ¡Ay señora por favor! -le suplica- ¡no me haga perder la poca paciencia que me queda!
-¡Debería estar contento de volver a ver a su familia! -le reprocha Cantalicia- ¡pero en lugar de eso está todo enojado como si no le gustara volver a vernos!
-¡Pues cómo va a gustarme que me haya seguido! -Salvador furioso- ¿sabe lo que no entiendo? ¡cómo se le ocurre al cura Jacobo secundarla en semejante disparate! ¡cómo la hace viajar desde tan lejos! -y la mira acongojado.
-¿Ve lo que le digo? -llora Cantalicia- es que está todo enojado conmigo - Moncho la abraza- ¡seguro que ni ya se acordaba de la Cantalicia!
-¡Yo necesito hablar con ese señor!
-¿Para que mijo? -Cantalicia- ¡si ya estamos los tres juntos! Eso es lo que importa -sonríe detrás de sus lágrimas- ¡usted es mi marido! ¡usted es el papá de Moncho! No nos puede abandonar así nomás.
Salvador la mira y se tapa la boca desesperado- ¡Deme las señas de la casa donde está viviendo!
-¡Es una casa grande! -repite Cantalicia- con muchas ventanas.
-¿Y en qué barrio está la casa?
Cantalicia levanta los hombros- ¿Cómo voy a saber eso? ¿cómo voy a saber eso si yo ni siquiera sé donde estoy? ¿hum?
-¿Y que hubiera hecho si no me hubiera encontrado? -le reclama Salvador- ¡dígame! ¿cómo regresaría?
-¡No! -admite Cantalicia- ¡si no lo hubiera encontrado, la verdad, es que no sabría que hacer! Pero como si lo encontré -y vuelve a llorar- ¿qué importa? -le sonríe- ¡ahora ya nos podemos regresar al pueblo mijo! ¿si? ¡allá le hablamos al padres Jacobo y él se encarga de explicarle todo al tío Felipe para que no esté preocupado por Moncho ni por mí! -y le sonríe desesperada- ¡por qué sí vamos a regresar al pueblo! ¿si mijo? ¡allá es donde usted tiene que estar, conmigo y con Moncho -y lo mira ilusionada.
Salvador suspira con desesperación - ¡No vamos a regresar al rancho! -le anuncia- ¡los voy a llevar a otro lugar! ¡súbase al coche! -le ordena- ¡súbase! -y los ayuda a subir atrás.
Y luego suspirando, Salvador toma el puesto de conductor y los lleva.
*
Mansión.
Isabel baja sonriendo a la parte de servicio.  Se cruza con dos empleadas- ¡Hola señora Isabel! -la saludan.
-¡Hola! ¿qué tal? -les sonríe y amaga ir al jardín.
Pero una vez que las empleadas subieron, entra a la lavandería a buscar a Salvador, deja la puerta abierta y abre el closet,
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saca el uniforme de Salvador
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y lo abraza y huele el perfume... cierra los ojos. 
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De pronto escucha un ruido y rápidamente pone el traje en su lugar y simula buscar otra cosa.
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-¡Buenos días señora! -la saluda Vicky.
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-¿Qué tal Vicky? -saluda amable Isabel.
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-¿Se le ofrece algo?
-¿Salvador no ha llegado?
-¡Claro que sí! pero salió como alma que se lo lleva el diablo...seguramente porque la señorita Ángela debe haberle pedido una diligencia urgente... ¿por qué? -le pregunta.
Isabel tartamudea- ¡No! No... ¡por simple curiosidad! -y se marcha.
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-¡Pues la curiosidad mató al gato señora! -dice Vicky premonitoriamente cuando queda sola.
Al salir de la lavandería Isabel se cruza con Valeria.
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-¡Isabel! Quiero hablar contigo.
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-¡Ahorita no! -se disculpa Isabel- ¡me duele un poco la cabeza!
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-¡Estas molesta conmigo! ¿verdad?
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-¡No! -se asombra Isabel- ¿por qué?
-Bueno, porque he estado practicando de noche y por lo que están pasando tú y Andrés yo creo que debe molestarles.
-¡No te preocupes Valeria! -Isabel le sonríe con cariño- ¡por mí puedes practicar toda la noche si quieres!
-¿Pero y Andrés? -se preocupa Valeria.
-¡Andrés qué! Si tanto le molesta el piano, pues entonces ¡que se vaya a otra casa!
Valeria sonríe feliz por su apoyo.
*
Cítricos Donoso.
Andrés tiene un ataque de histeria y tira todos los papeles sobre su mesa- ¡No! -ruge- ¡no pedí estos informes! ¿dónde está la relación de los distribuidores? -la secretaria tiembla- ¡eso es lo que necesito! ¡Ahí tenemos las incoherencias! ¿Entiende? -a grito pelado.
-¡Voy a comunicarme con el jefe de sección! -responde su secretaria- ¡cálmese señor Corona!
-¡Rápido! -le grita Andrés y ella sale corriendo.
Andrés se recuesta en su silla y recuerda a Isabel, la noche anterior "!No sólo estoy enamorada! ¡estoy enloquecida y dispuesta a renunciar a todo por él!¿eso es lo que tú querías escuchar?¿eso es lo que querías oír de mi para que aceptes que la separación es lo que mejor nos conviene? ¡pues si, es cierto!"
Andrés vuelve a la realidad cuando el teléfono suena, contesta- ¡Hola! ¡no! -grita- ¡no estoy para nadie y avísele a Simón Dominguez que necesito hablar con él urgente! -ordena.
*
Carretera.
Salvador conduce muy preocupado sin decir palabra.
-¿Para donde vamos Salvador? -Cantalicia- ¿por qué no me contesta mijo? ¿a dónde nos lleva?
*
Cítricos Donoso.
Simón entra a ver a Andrés- ¡Usted dirá en qué puedo servirle señor Corona!
-¡No se trata de trabajo! Es algo personal... ¡siéntate! -le ordena.
Simón se sienta de mala gana.
Andrés lo mira con odio- ¿qué hace tú y Ángela para hacer sonar el piano de esa forma?
-¡Qué está diciendo!
-¡Qué estoy seguro que tú y ella están conjurados para hacerme creer que hay algo sobrenatural en el piano del viejo Donoso! Pero como yo no me trago ese cuento, quiero que me digas la verdad.
Simón se levanta- ¡mire! mejor no perdamos el tiempo en tonterías... ¡aquí venimos a trabajar! ¿no? Y nuestras obligaciones son más importantes que nuestros miedos.
-¡No terminé! -le grita Andrés- ¡y a mí no me hables de miedo! Si crees que vas a asustarme con esa ridiculez del piano estás muy equivocado.
-¡Si no tuviera miedo! No se tomaría el trabajo de reclamarme -le reclama- ¡reconozca que está aterrado por lo que está pasando en la casa! Porque no tiene la conciencia tranquila... ¡después de todo el daño que le hizo al señor Donoso! -lo acusa.
-¿Qué mal le hice yo? -finge Andrés.
-¡Para qué me lo pregunta si lo sabe muy bien! -le contesta Simón- ¡además eso es algo que no tendría que discutirlo conmigo!
-¡Ah! -suspira Andrés- ¡si es verdad! Hay tantas cosas que no debería discutir contigo ni con nadie de tu familia -se toma la cabeza- ¡estoy harto! ¡tan harto de su comportamiento! De esas ridiculeces que usan para hacerme sentir incómodo en esa casa.
-¡Miren quien habla! -se burla Simón y se levanta- ¡nosotros fuimos los que perdimos la tranquilidad por su culpa! Si no fuera por la intervención de Ángela ya nos habría sacado a patadas porque le estorbamos y no encuentra la forma de librarse de nosotros.

(bueno y Simón tiene en el cuello una cruz que cambia de lugar en algulas tomas, o sea que las tomas no tienen la misma secuencia )

-¡Si es verdad! Me estorban... ¡especialmente tú! -lo señala- ¡así que no hay razón para que además de soportarte en la casa tenga que soportarte aquí en la empresa!
-¡Usted es libre de hacer lo que quiera! ¿no? ¿acaso no es el gerente general y yo un simple empleado? ¡tiene todas las armas para aplastarme como si yo fuera una cucaracha! Si ya me despidió una vez, bien puede hacerlo de nuevo.
-¡Reconoces que eres una cucaracha pero igual me desafías!
-¡Porque ya estoy fastidiado que se valga de sus problemas para fregarme la vida cada vez que se le antoja!
-¡Renuncia entonces! -lo desafía Andrés- ¡renuncia Simón Dominguez! Hazlo.
Simón lo mira desafiante y sale de la oficina.
*
Bar.
Lupe limpia las ventanas y Gaetana la mira cuando ve a Salvador acercarse.
-¡Sigue con eso Lupe! Sigue -y se acerca.
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Salvador deja a sus pasajeros en el auto- ¡quédense un momento aquí! No se muevan por favor -les ordena.
-¡Si señor! -responde Cantalicia- como usted diga.
Salvador se acerca a Gaetana.
-¿Por que llegó tan temprano y en ese auto? -se espanta Gaetana.
-¡Si usted supiera Gaetana!
-¿Esa mujer quien es? -pregunta Gaetana mirando extrañada a la sucia Cantalicia y le sonríe con sonrisa Colgate. Cantalicia y Moncho la miran con miedo.
-¡Aunque le cueste creerlo! Esa señora es mi mujer -le anuncia Salvador- ¡vino a buscarme en compañía de mi hijo!
Gaetana se queda boquiabierta y Salvador mira con una mezcla de compasión y desesperación a Cantalicia y al niño.
*
Carretera.
Felipe conduce y despotrica- ¡Bruta! ¡bestia! ¿cómo me hace esto la gran atrevida? -se enoja- ¡como si yo no tuviera trabajo me hace perder el tiempo! Pero me va a oír.. ¡juro por Dios que cuando me encuentre me va a oír! -y acelera.
Llega a la mansión de los Donoso.  Estaciona el auto y baja.
En el jardín Walter le da instrucciones al nuevo celador - ¡A las tres en punto de la tarde usted va a ir a la valla occidental! -y la señala.
-¡Señores! -les grita Felipe desde la reja de entrada.
Walter lo ignora- ¡a hacer la guardia.
-¡Ey! -grita Felipe.
-¡Qué descaro! -se enoja Walter-¿qué se habrá creído ese tipo?
-¡Vengase un momento! -Felipe.
-¡Yo me encargo de él, no se preocupe! -el celador.
-¡Déjemelo a mi! -Walter- quiero averiguar qué es lo que busca esta vez- y se acerca a la reja.
*
Dentro de la casa, Rebeca al teléfono le ruega a Pilar que la vea, pero Pilar le dice que no tiene tiempo, y conversan largo tiempo.
Walter entra y la interrumpe-¡doña Rebeca!
-¡Walter que quiere! ¿qué no ve que estoy hablando?
-¡Discúlpeme! Pero es que en la puerta se encuentra este señor que la vez pasada vino acompañada de esa señorita rara.
Rebeca pone cara de espanto- ¿Regresó?
-¡Si! y está armando tremendo escándalo en la puerta porque él dice que esta señorita rara se encuentra en esta casa y viene a buscarla... ¡yo creo que él está mal de la cabeza!
*
Bar.
-Esto es una verdadera locura Salvador -se espanta Gaetana- ¡lo que me cuenta es realmente grave!
-¡Como iba a imaginar que esa pobre infeliz vendría desde su pueblo y lograra encontrarme!
-¿Y qué quiere hacer?
-¡Evitar un escándalo Gaetana! No me conviene en este momento.
-¿Pero quien dice ella que la está ayudando?
-¡El tío del cura del pueblo! La cuestión es que no sabe explicarse correctamente... ¡salió de la casa de ese señor sin la dirección y ahora no sabe cómo regresar!
Gaetana ríe- ¡Ah! pero eso es un verdadero disparata ¿no?
-¡Necesito su ayuda Gaetana! -le ruega Salvador.
-¡Si!
-¡Manténgala aquí y no permita que nadie se entere de quien es en verdad!
-¡Va a estar un poco difícil de ocultárselo a la Lupe y al Camilo! ¿no?
-¡Con ellos no hay ningún problema Gaetana! La que me preocupa es Matilda... ¡ella no debe enterarse absolutamente de nada!
-¡No se preocupe hombre! Confíe en mi... ¡yo me las arreglo!
Salvador se dirige al auto y ayuda a Cantalicia y al niño a bajarse del auto.
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y los lleva a Gaetana.
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Cantalicia y Moncho caminan asustados.
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-¡Esta señora es Gaetana Charry! Es una amiga muy querida.
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Lupe estira la oreja para escuchar lo que pasa.
-¡A partir de este momento se van a quedar con ella y le van a hacer caso en todo lo que les diga! -y Salvador acaricia la cabeza del Moncho- ¡en todo lo que ella diga! ¿ok?
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-¡No me va a dejar solita Salvador! -empieza a llorar Cantalicia.
-¡No! Tranquila mujer, no te va a abandonar, él regresa esta noche... ¡ahora tiene que cumplir con su trabajo! -Gaetana.
Salvador sube al auto y se marcha.
-¡Salvador! -grita Cantalicia y trata de correr detrás- ¡me vas a abandonar otra vez¡ -grita mientras Gaetana la detienen.
Lupe corre a ayudar a Gaetana-¡Cálmese!
*
Mansión.
Valeria e Isabel hablan en el jardín.
-¡Por favor no me niegues que algo grave te pasa! -insiste Valeria- ¡te noto muy intranquila Valeria!
Isabel mira hacia la casa- ¡nada importante!
-¿Por qué no confías en mí? Cuéntame que tienes... ¡sé que no me invitaste solamente a dar un paseo! Quieres decirme algo.
Isabel mira triste y niega con la cabeza- ¡No Valeria! No creo que ni tú ni nadie me pueda ayudar... ¡estoy en un verdadero callejón sin salida! -y mira al cielo buscando ayuda.
Valeria la mira apenada.
*
Portón de entrada.
-¡Usted no es más que un demente! -grita Rebeca- ¡pero como se le ocurre venir a buscar a mujercita en nuestra casa!
-¡Usted debe de saberlo! -le grita Felipe.
-No entiendo- dice Walter que está al lado de Rebeca.
-¡Usted no tiene nada que entender Walter! -le corta Rebeca- ¡y por favor retírese!
-¡No! De ninguna manera -se niega Walter- ¡yo no la dejo sola con este caballero! Quiero saber.
-¡No Walter! Le he dicho que se largue, yo me voy a ocupar de este señor.
Walter a regañadientes se marcha.
-¡Se puede saber qué demonios busca usted con tanta visita!
-¡Qué! -se indigna Felipe.
-¿Quiere que lo denuncie por invasión a la propiedad privada?
-¡No es mi intención hacerlo ni mucho menos! Solamente exijo que me diga el paradero de Cantalicia la mujer de Salvador Cerinza.
-¡Qué vamos a saber si ese espantajo no ha estado por aquí!
-¡Ella está desesperada por encontrar a su marido y se escapó de mi casa esta mañana! Lógicamente tuvo que venir aquí porque éste es el único lugar donde le pueden dar información acerca del paradero del fulano ese.
-¡Pues nosotros no tenemos ninguna información para que se entere! Y si se le ha perdido... ¡búsquela!
-¿No me está mintiendo? ¿me lo jura? -se calma Felipe.
-¿Por qué tendría yo que mentirle? ¡dígame! -le grita Rebeca.
-¡Entienda que esa mujer no conoce la ciudad y puede estar extraviada por allí perdida con el muchachito! -le ruega.
Pero Rebeca tiene el corazón de piedra.
-¡Nosotros no tenemos nada que ver en eso! -le grita- ¡le voy a pedir algo! Se me está acabando la paciencia... ¡su comportamiento me parece muy sospechoso! ¡Y usted no me gusta nada!
-¡Pues usted a mí tampoco me gusta nada! -le grita Rebeca- ¡Vieja horrorosa!
-¿Cómo me dijo? -se indigna Rebeca.
-¡Bruja y horrorosa! Eso es lo que es usted... ¡y fea! ¡y grosera! ¡y falta de respeto!
-¡Ahora mismo le voy a mandar a sacarle a los perros!
-¿Para que? -abre los brazos Felipe- ¡con usted es más que suficiente.
Rebeca furiosa le muestras los dientes.  Felipe toma su camioneta y se marcha.
*
En el jardín.
-El asunto es delicado, la verdad es que nunca me imaginé que te atrevieras a pedirle el divorcio a Andrés -le dice Valeria.
Isabel mira al cielo- ¡en realidad no sabes de lo que yo sería capaz con tal de acabar con esta situación! Pero... ¡yo no sé si me estoy metiendo en un infierno mucho peor del que ya estoy viviendo.
-¡No entiendo! ¿a qué te refieres?
Isabel niega- ¡Es que yo tampoco me entiendo! No me hagas caso.
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Valeria le acaricia el pelo- ¡no me gusta verte mal Isabel! Yo creo que hiciste muy bien en ser sincera con Andrés y que sepa a qué atenerse contigo.
Isabel la mira- ¡el sería capaz de matarme Valeria! -le confía- ¡me mataría antes de aceptar una separación!
-¡Es que él está loco por ti y por eso se comporta agresivamente! -¡Pues tendrá que calmarse y aceptar que es la única solución! Imagínate... ¡si tú te sientes tan mal con ese matrimonio él debe sentirse mucho peor!
-¡Se nota que no lo conoces! ¿verdad? -sonríe triste Isabel- ¡se nota que no tienes ni la mínima idea de lo que Andrés sería capaz de hacer.
Valeria la mira sorprendida y de pronto Isabel la abraza muy fuerte.
*
Casa Gaetana.
Cantalicia aferrada a Moncho llora a moco tendido.
-¡Ay Cantalicia mi amor! deja de llorar.. Aquí nadie te va a matar ni nada por el estilo mujer... ¿no ves que asustas al niño con ese lloradero?
(no, este niño tiene experiencia en ver a su madre llorando)
-¡Y tú mi amor! -separa al niño- ¡deja a tu madre y vamos a comer! Seguro que tienes mucha hambre... ¡vas a ver que rico cocina la Lupe!
Lupe llega con los platos-¡mire señora! Le preparé algo de comer.
Pero Cantalicia llora.
-¡Coma con toda confianza!
-¡No gracias! -Cantalicia- ¡no quiero nada! -dice llorando.
Gaetana come y le pregunta al niño- ¿y tú mi amor como te llamas?
-¡Moncho!
-¿Y eso que quiere decir?
-¡Salvador Alonso!
A Gaetana se le congela la sonrisa-¡Te llamas igual que tu papá!
-¿Y donde está el Salvador? -llora Cantalicia.
-¡Ay Cantalicia mi vida! ¿cuántas veces voy a tener que repetírtelo mi amor? el hombre trabaja -le dice despacio- ¡está trabajando! No es ningún vago ni nada por el estilo.
-¡Salvador ya no me quiere! -llora Cantalicia.
Gaetana pone ojos de desesperación.
Cantalicia llora a gritos- ¡Salvador ya no me quiere!
Moncho deja de comer y mira su plato.
-¡Yo creía que le iba a dar tanto gusto de verme! Pero no... ¡se puso furioso! -y llora a gritos- ¡creí que me iba a tragar con la mirada!
-Bueno mujer, ¿qué más querías? -Gaetana- ¡te apareciste sin avisarle!
-¿Cómo le iba a avisar si no sabia donde estaba? -sigue llorando a moco tendido.
Lupe la mira asustada.
-¿Y tú de verdad no te acuerdas como regresar a la casa de ese señor que te está ayudando?
-¡Don Felipe!
-Sí.
-¡Mire! si lo supiera se lo diría porque él es muy bravo pero muy buena gente... ¡debe estar todo preocupado porque me escapé sin avisar! -y sigue llorando y Moncho la mira desesperado sin comer.
*
Carretera.
-¡La mataría! -gruñe Felipe- ¡de buena gana la mataría! -y respira preocupado- ¿pero como pudo jugarme esta mala pasada? -y de pronto se dice con rabia- ¿y como pude hacerme cargo yo de semejante cabra loca? ¡ahora solo falta que no haya llegado a casa! Reniego -grita en el auto- ¡Reniego mil veces por haberla aceptado! ¡reniego con toda mi alma!
Al llegar a su casa, encuentra al mismo grupo de chicos punk que escuchan música a todo volumen, les vuelve a preguntar por Cantalicia, pero ellos le responden que no tienen noticias.
Felipe se apoya en un auto- ¿Dónde te metiste estúpida? -se desespera- ¿ahora donde diablos voy a encontrarte?
*
Mansión.
Salvador regresa todavía sin aire y va a ver a Ángela- ¡señorita! Créame que lamento la tardanza.
-¡No se preocupe! ¿terminó de hacer sus cosas?
-¡Si! si, afortunadamente logré cumplir con todas ellas.
-¡Lo noto preocupado! ¿tiene algún problema?
-En realidad no es nada serio... ¿desea que la lleve a alguna parte?
-¡Si! tengo algo urgente que hacer... -y se corta porque entra Antonio- ¡Antonio! -lo llama- ¡necesito hablar contigo!
-No veo de que - le responde Antonio.
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-¡Es que... tenemos muchas cosas que aclarar y yo no aguanto que me sigas evitando!
-¡Si lo hago no es por mi voluntad! -y mira a Salvador- ¡sino porque respeto la opinión de mis superiores.
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-¿De qué hablas? -Ángela se desespera y mira a Salvador.
Salvador fastidiado mira para otro lado.
-¡Solo Salvador lo sabe! -sigue Antonio- ¡y quizás algún día te lo explique! Mientras tanto mi obligación es mantenerme lejos de ti -y mira a Salvador con miedo y se marcha.
-¡Antonio! -grita Ángela.
-¡Tengo el coche listo señorita! -le corta Salvador fastidiado por la actitud de Antonio- ¿Salimos?
Rebeca los ve salir.
*
Bar.
Camilo baja provisiones.  Lupe barre.
-Hola mi amor - lo saluda.
-¡Hola mujer! ¿cómo estas? -y se acerca- ¡explícame despacio porque todo esto me parece muy extraño! ¿de verdad que Salvador se apareció por aquí?
-¡Vino de lo más nervioso y llegó con una mujer y un niño!
-¿Qué diablos está sucediendo con ese hombre? ¿En qué enredos andará metido?
-¡Yo que voy a saber mi amor! yo no quise averiguar para no pasar por entrometida pero creo que el asunto es bien grave... ¡imagínate Camilo que el niño lo llamó papá!
-¡No te puedo creer! ¿tiene un hijo?
-¡Y también mujer!
-¿Y donde están en este momento?
-¡En la casa con la jefecita!
En ese momento sale Gaetana -¡Lupe! ¡Camilo! Tengo que hablar con ustedes, es lo que está pasando con Salvador -ríe nerviosa- ¡este asunto tenemos que tratarlo con mucha! ¡mucha discreción!
Dentro de la casa Cantalicia abraza a Moncho.
*
Mansión.
Valeria practica. Simón entra a su habitación con una rosa y se la  pone sobre el piano. Valeria deja de tocar.
-¡Sólo quería entregarte esta rosa! Sigue ensayando.
-¡Simón! Eres muy lindo ¡está preciosa!
-Hablamos al rato -se despide Simón.
-¿Tienes algún problema? -se preocupa Valeria.
Simón no se deja rogar y acerca una silla- ¡Pues no tuve un buen día!
-¿Problemas en la fabrica?
-¡De buena gana renunciaría! Pero no quiero darle el gusto a don Andrés.
-¡Te está molestando de nuevo!
-¡Si pudiera fulminarme lo haría! Pero yo no me dejo fregar Valeria... ¡yo cuando tengo que responder respondo! Y yo creo que un día de estos vamos a terminar agarrados a golpes porque él no sabe guardar distancias.
-¡El lo que quiere es verte perder la paciencia! -Valeria- no le hagas caso Simón.
-¡Pero no Valeria! Yo no debería contarte estas cosas, es un abuso de mi parte llegar e interrumpirte y darte quejas como si yo fuera un niñito... ¡y yo no quiero que pienses que soy un tonto sin carácter Valeria!
-Por mí no te preocupes... ¡puedes desahogarte conmigo cuando quieras!
-¡Tal vez debería estudiar como quería don Pedro José! Para no depender de mi empleo en la fabrica.
-¡Puedes lograr mucho si te lo propones! Lo que aprendes en la fábrica es importante ¿o no?
-¡Pues sería importante pero Corona no me deja ascender! Nunca dejaré de ser un empleaducho insignificante y yo no quiero simplemente eso Valeria... ¡te quiero demostrar que realmente valgo!
-¡No le hagas caso a ese pesado! Ya sabes cómo es... ¡si te trata mal es porque anda muy nervioso y se desahoga con el primero se encuentra -hace una pausa- ¡ese tipo está muy alterado! Yo sé lo que te digo Simón.
En ese momento Andrés camina furioso por el pasillo y se acerca a la puerta de Isabel y golpea. Isabel abre y lo mira con miedo.
-¡Quiero hablar contigo! -le dice Andrés.
-¡Pues yo no! -e Isabel trata de cerrarle la puerta.
Andrés pone la mano y la fuerza- ¡no me tires la puerta en la cara! Vamos a hablar quieras o no -y se mete a su cuarto.
Isabel cierra la puerta con temor y se pone a distancia.
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-¡No dormí en toda la noche por tu culpa! Si existe otro hombre quiero saber quien es -le exige y se apoya sobre el sillón.
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-¡No Andrés! -Isabel lo mira altiva- ¡no te lo diría ni muerta!
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-¡No existe nadie más! -le afirma Andrés- ¡sólo me tienes a mí!
Isabel lo mira desesperada y le afirma- ¡hay otro hombre!
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-¡No! ¡no ha nadie más! -le grita Andrés.
-¡Hay otro! -le grita Isabel valiente y testaruda.
-¡No! -Andrés histérico- ¡no hay nadie más! ¡y si existe que se atreva! ¡que se atreva a separarme de ti! -y le toma la cabeza en las manos y trata de besarla a la fuerza.
-¡Andrés por favor déjame en paz! -ruega Isabel- ¡te lo suplico!
Pero Andrés la sigue violentando- ¡no pienso darte el divorcio! ¡nadie me va a separar de ti! ¡nadie!
Isabel se libra- ¡No! ¡déjame! -y se limpia los labios.
-¡Vamos a estar unidos toda la vida! -le amenaza Andrés- ¡toda la vida!
Y diciendo esto sale del cuarto.  Isabel se queda con rabia.
Andrés al salir del cuarto se cruza con Valeria y Simón que salen del cuarto de Valeria, lo miran sorprendidos de su furia.
*
Apartamento Felipe
A la noche Felipe llega con Chelo (su musa, modelo, ayudante, secretaria, amiga, compañía, etc. etc) que lo ayuda a descargar sus cuadros.
-¡Esto es lo ultimo que me faltaba! -le cuenta- ¡que esa atarantada se desapareciera en el momento que menos lo esperábamos!
-¡No se preocupe maestro! No demora en aparecer... ¡ya lo verá!
-¡No! No creo, mira lo tarde que es y no da señales de regresar -mira desesperado a la noche oscura- ¿dónde estará metida la cretina esa? ¿pero por qué me metí yo a ayudar a esa mula? -furioso.
Y ambos suben al apartamento.
-¡Por su culpa perdí la cita con el director de la exposición! -se queja Felipe al entrar- ¡no puedo quejarme si me colocan mis obras en el último rincón del salón!
-¡Le advertí que no debería presentarse en exposiciones colectivas -Chelo- ¡a usted le va mal cada vez que se presenta con otro artista!
(ah!... olvidaba en la lista, musa, modelo, ayudante, secretaria, amiga, compañía... ¡consejera y manager!)
-¡Y tuve tiempo para retirarme pero ya es demasiado tarde! Y todo por estar enredado buscando a la necia esta.
-¿De verdad no le dio tiempo para nada más maestrito?
-¡No te dije que pasé todo el día buscándola por toda la ciudad! Hasta la estación de bus fui para ver si se había ido a su pueblo ¡pero nada, nada! Nadie me pudo dar una razón -grita- ¡nada! ¡nadie! -y luego se enoja consigo mismo - ¿pero por qué diablos prometí ayudarla? ¡si yo sabia perfectamente que lo único que iba a hacer era buscar problemas!
Chelito lo mira apenada.
-¡Todo me pasa por ayudar al zopenco este de mi sobrino Jacobo!
-¡Pero cálmese maestro que le va a dar un ataque!
-¡Ya me dio!
-A lo mejor se fue al pueblo... ¿Por qué no llama a su sobrino y lo averigua?
-¡No! Alarmarlo sería peor... ¡sería peor! Además esa no ha ido a ningún lado... ¡ahí tiene todas sus pertenencias!
-¡De verdad que esta vez está en tremendo lío! Pero no se desespere.
Felipe se sienta a la mesa y se toma la cabeza en las manos- ¿y que hago? ¿me siento aquí a reírme mientras la idiota esa anda perdida por la ciudad con el pobre niño? -sufre Felipe.
-¡Creo que lo que podemos hacer es llamar a la policía! Y así la van a ayudar a localizarla, ¡eso es lo único que podemos hacer!
-¿Adonde se habrá metido la idiota esa? -sufre Felipe- ¿Adonde?
*
Casa Gaetana.
Cantalicia mira por la ventana esperando a Salvador.
-¡Delicioso! -Gaetana cena.
-¿Dónde andará el Salvador? -empieza a llorar Cantalicia
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-¡Mire que ya se hizo de noche y nada que aparece! ¿será que me va a abandonar otra vez doña Gatona?
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-¡Pero qué te va a estar abandonando mujer! -se desespera Gaetana- ¡Además no es Gatuna es Gaetana GA-ETA-NA!
-¡A ver coma que le preparé un caldito de lo más rico! -le sonríe Lupe- ¡y cuéntele a doña Gaetana todo lo que ha pasado y como llegó aquí a Río Claro!
-Lupe, yo creo que es mejor que bajes porque los clientes ya deben estar por llegar.
-Si, bueno, enseguidita mi jefecita -se retira.
-¡Oiga! -critica Cantalicia poniendo cara de espanto- ¡que negocio tan raro es el que tienen ahí!
-¡Raro! -se molesta Gaetana- ¿y qué de raro tiene un bar? Pero tú no te preocupes... ¡más bien Salvador y yo necesitamos saber donde te estabas hospedando!
Cantalicia revuelve la sopa- ¡Ay doñita! Estoy tan angustiada que ahorita no puedo hablar.
-¡Pues más vale que te tranquilices mujer! Porque además Camilo ya fue a buscar a Salvador y debe estar por llegar.
Cantalicia sonríe feliz.
*
Mansión.
Ángela regresa con Salvador.
-¡Ya se puede ir a su casa Salvador- le dice triste.
-¡Señorita! No sufra por Antonio... ¡deje las cosas como están! No lo busque... ¡tal vez con el tiempo recapacite! ¡dele tiempo al tiempo! -le aconseja.
-¡Lo dudo! -llora Ángela- ¡yo pensé que ya estaba bien pero después de la forma en que me trató hoy! Yo creo que sigue trastornado -y sube las escaleras.
Rebeca llega- ¡Salvador! Necesito que hablemos.
-¡Señora! Esta noche tengo mucha prisa, me urge llegar a casa.
-¡Me imagino el motivo! -se burla Rebeca.
-¿Imagina que?
-¡A lo mejor estoy descubriendo muchas cosas que usted trata de ocultar Salvador! Cuando tenga tiempo y espero que sea muy pronto... ¡mi paciencia tiene un límite! -le advierte- ¡necesito que hablemos seriamente Salvador! Estoy segura que le va a interesar -y diciendo esto se marcha.
Del jardín entra Isabel que al ver a Salvador le sonríe.  Y controlando que nadie los ve se acerca- ¡Salvador! Debemos vernos esta noche.
-¡Esta noche no puedo! -le dice Salvador- tengo urgencia de irme a mi casa.
Pero Isabel no admite un no por respuesta- ¡Es que nada es más urgente que lo nuestro! -le susurra y le pasa un papel- ¡tome! ¡lo espero en dos hora en esta dirección! -le ruega- ¡le suplico con toda el alma que no vaya a faltar! Es muy importante lo que le tengo que decir... ¡le juro que de esa cita depende nuestro futuro Salvador! -y cierra los ojos con fuerza y luego lo mira con amor. 
Nerviosa sube las escaleras y lo deja solo.
Salvador mira el papel y lo aprieta muy fuerte entre sus dedos.

*

FIN DEL CAPITULO

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