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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 99: martes 6 de diciembre de 2005 – ¡DIA DE ATENTADOS! Mansión. Andrés
sigue preparando el rifle telescópico, se lo pone al hombro y
como un soldado que va a la guerra sale de su habitación con el
rifle a la espalda cuidando de que nadie lo vea. * Isabel baja las escaleras y encuentra Abigail ir a Norita... las mira largamente sin decir nada. * Andrés sube al ático y prepara el arma. * En el jardín Vicky detiene a Isabel para darle el correo. Andrés en el ático rompe el vidrio de la ventana sin que nadie lo escuche. * Isabel recibe el correo Andrés con el rifle "Leopold" 02 258 modelo 700 la pone en la mira y el dedo le tiembla en el gatillo. En la línea de mira… de pronto Vicky se pone enfrente de Isabel Vicky se aleja y Andrés se queda apuntando directamente a Isabel que está concentrada leyendo un sobre. Un disparo sale hacia el techo y retumba en toda la mansión. * Isabel escuche el disparo y mira sorprendida hacia la casa, pero no puede saber de dónde fue el ruido. Andrés con el rifle en las manos mira con odio a Walter que lo mira asustado. * -¿No me diga que no escuchó eso? -le pregunta Isabel a Vicky que se vuelve a acercar a ella. -¿Qué? -¡Ese ruido...! -Empieza a decir Isabel cuando la interrumpe Rebeca. -¡Mi amor! ¿Quieres llevarme hasta el salón de belleza? -¡Si
tía! -le responde distraída- ¿No escuchaste ese
ruido? - e Isabel busca con la mirada hacia el techo de la casa-
¿fue un disparo, no? Pero ni Vicky, ni Rebeca, ni Juanita escucharon nada. * En el ático Andrés se dispone a disparar de nuevo y le grita a Walter- ¡No te metas en lo que no te importa! -¡Don Andrés, por favor se lo suplico! -y Walter trata de detenerlo otra vez. Andrés
le da un golpe en el estómago con la culata del rifle que
envía a Walter al otro extremo de la habitación-
¡Lárgate! -Le grita Andrés fuera de sí. Pero cuando se asoma a la ventana otra vez ya Isabel se ha marchado en su auto y mira con odio a Walter. Dentro
de la mansión Abigail se preocupa y les pregunta a Ángela
y a Antonio que bajan del piso superior -¿No escucharon nada
extraño? -¿A qué te refieres? -Pregunta Antonio. -¡No sé, alcancé a oír un ruido muy fuerte, como un disparo! -¡Yo también lo escuché, pero no creo que sea un disparo! -le dice Ángela tranquila. -¡Ay mamá! Estas muy nerviosa ¿quién puede disparar? Abigail mira preocupada hacia arriba. * En
el ático Walter trata de calmar a Andrés que se abraza a
su rifle -¡Sé que usted está muy nervioso, no sabe
lo que está haciendo! -Walter se acerca a la ventana y mira
hacia el jardín solitario, y le pregunta un susurro asombrado
-¿que pensaba, a quién pretendía disparar
señor? -y de pronto lo mira asustado- ¡usted se
volvió loco! Mientras tanto Andrés lame el rifle con ojos completamente alienados. Walter
lo mira con miedo- ¡Don Andrés, tranquilícese, yo
lo veo bastante perturbado! - y trata de sacarle el rifle pero no se
anima- ¡usted no está bien! Walter
retrocede con miedo -¡Por supuesto que sí don
Andrés, pero no de esta manera porque terminaría sus
días en la cárcel acusado de homicidio! -Y le ruega-
¡vamos, entrégueme esa arma, usted no debe andar con estas
cosas! -y esta vez si se anima y toma el arma. Pero Andrés lucha contra él y no se le entrega -¡Déjame! -le dice llorando. -¡Lo siento señor, pero no lo voy a hacer! -se pone tieso Walter. -¡Déjame! -Le grita Andrés completamente fuera de sí. Walter duda pero luego retrocede con miedo y sale del ático. Andrés
se queda temblando, llorando y luego mira al rifle que tiene entre sus
manos... las lágrimas le corren por las mejillas mientras sus
ojos divagan. * Andrés
vuelve a su habitación corriendo con el arma todavía
entre las manos y luego la esconde bajo la cama. Tiene un ataque de
histeria y rabia. De pronto busca histérico su teléfono y
hace una llamada. Se
sienta en el suelo al lado de la cama para hablar -¡Isidro! Habla
Andrés Corona, necesito encargar de un trabajo muy delicado
-hace una pausa- ¡si, si voy a pagar lo que sea, lo que sea! -Y
la mandíbula le tiembla. * Cítricos Donoso. Isabel
habla con toda la junta directiva -¡Tienen que reconocerlo!
Andrés no es un hombre intransigente y lo está
demostrando al reconocer sus errores ¿no creen? - les suplica. -¡Pero
no lo hizo delante de nosotros, estaba extremadamente nervioso y sus
reacciones fueron agresivas! -le reclama uno de los ejecutivos. -¡Estoy
de acuerdo, pero no se le puede condenar por haber confiado en gente
que abusó de su buena fe! -le contesta Isabel. -¡No
sabe cuánto nos complace señora, escuchar que
Andrés ya está entrando en razón! -le ayuda
Garcés- ¡pero sinceramente eso no lo excluye de ninguna
culpa! Directa o indirectamente es el responsable de las
irregularidades que se han presentado en la empresa. -¡Doctor
Garcés, le suplico por favor que analice la situación!
-Le ruega Isabel- ¡Andrés es mi marido y no se
confabularía absolutamente con nadie que quisiera atentar contra
la empresa, eso se me hace verdaderamente ilógico! -¡Es
cierto, es muy cierto! -Interviene Salvador- ¡el señor
Donoso confiaba plenamente en su esposo, pero el señor Donoso no
era infalible, él pudo equivocarse! -¡Usted
es el menos indicado para hablar de esto! -le corta Isabel seca y luego
mira los demás -¡está bien, estoy defendiendo a
Andrés, sin embargo no estoy justificando sus errores! -sigue
Isabel. Salvador le dice algo al oído al doctor Garcés. -¡Simplemente
les pido, le suplico que me vean en esta ocasión, simplemente
como una de las dueñas de esta empresa y como tal les suplico
otra oportunidad para Andrés! -¡Señora,
no sabe cuánto nos gustaría que fuera él
personalmente que viniera a pedir la oportunidad! -dice Garcés. -¡Sí,
estoy de acuerdo! - dice Ángela- ¡él debe venir a
reconocer sus faltas y a exponer sus argumentos si es que quiere seguir
desempeñando su cargo en esta empresa Isabel! Isabel asiente con la cabeza y mira a lo lejos. -¿Podríamos saber por qué motivos no esta aquí con nosotros? -pregunta Garcés. -¡Amaneció
indispuesto! Todos estos problemas lo tienen un poco alterado pero se
va a presentar -les promete- ¡se va a presentar señores, y
va a enfrentar cualquier cosa! Pero ni Isabel misma se cree a sí misma y suspira preocupada. Salvador no puede quitarle los ojos de encima. * Mansión. Andrés
abrazado a la foto de su casamiento con Isabel llora amargamente
sentado en el suelo mientras resuenan las notas de un piano. En ese momento entra Walter con una taza de te -¡Esto lo va a tranquilizar! Andrés se levanta del suelo y salta -¡No quiero nada! -y se seca las lágrimas- ¡no quiero nada! -¡Señor, debe ayudarse! ¿Sí? -¡Debería, y lo haría si no escuchara a esa estúpida tocando el piano! -Le grita histérico. -¡Inmediatamente le voy a decir que usted tiene un dolor de cabeza! -Se ofrece Walter. -¡No,
no... yo me encargo de eso! -Lo detiene Andrés y ante la mirada
azorada de Walter que se arregla el moñito nervioso sale de su
habitación. Walter muy nervioso se bebe la taza de té de un trago. * Habitación de Valeria. Valeria practica el piano sonriendo soñadora y sin partitura. Andrés irrumpe violentamente en su habitación y la mira amenazador. Le cierra el piano con violencia. * Cítricos Donoso. Ángela
está feliz -¡Debemos darnos por bien servidos, por lo
menos Andrés empieza a reconocer sus errores! Yo pensé
que nos daría más lucha. -¿Entonces no confía Salvador? Mansión. -¡Confiesa
que lo haces a propósito, te encanta molestarme con ese ruido!
-Le grita Andrés histérico a Valeria que se levanta del
piano asustada -¿sí o no? -¡Andrés,
yo no sabía que estabas en la casa sino con mucho gusto yo
hubiera dejado de ensayar porque sé que te molesta! -¡No,
no me molesta, me desespera! -y se pone rojo de la mira -¿por
qué no dejas a un lado tus pretensiones de artista y mandas al
diablo ese piano y todo lo que tenga que ver con Donoso? ¡No
quiero escuchar esa música nunca más en esta casa!
¿Está claro? Andrés la toma del brazo -¿Quién eres tú para decirme lo que tengo que hacer? ¡Quien eres! ¿Por qué no te largas tú de esta casa y nos dejas a Isabel y a mí en paz? Andrés
la mira con amenaza -¡Posiblemente nos separemos muy pronto, pero
no como tú crees! -Y se ríe- ¡y la que
tendrá que largarse eres tú, si Isabel no te echa, te
echaré yo a patadas! -¡Te
puedo tratar como quiera! -Y le toma de la cabeza - ¡cómo
quiera, muchas ofensas, muchas, muchas! -Y de pronto empieza a mirarla
con libido- ¡algún día me las voy a cobrar!
¿Eh? -y la toma de la cabeza. -¡Pero quiero empezar ahora! -Y empieza a tratar de besarla a la fuerza. -¡Suéltame Andrés, eres un animal Andrés! -Grita Valeria- ¡suéltame! -¡Eres
muy lista! -se burla- ¡te crees muy lista! -Andrés le
sacude la cabeza con fuerza- ¿quieres que te demuestra lo que
vales para mí? -Y de un golpe brusco la tira sobre la cama -¡No, Abigail! -Grita Valeria a grito pelado- ¡Abigail! Y tanto Abigail como Vicky entran corriendo a la habitación.
-¿Qué pasa aquí? ¡suéltela don Andrés, déjela en paz por Dios! -grita Abigail. (AYYY ABIGAIL... ESTA TRATANDO DE VIOLARLA cuando entre las dos lo pueden sacar de encima de Valeria) Y Andrés sigue subido sobre Valeria y grita histérico -¡Fuera! -¡Suéltela! -Y luego de segundos eternos mirando Vicky va al ataque y lo separa. -¡Cuidado
tengan ustedes, se están tomando demasiadas libertades conmigo,
y no son más que dos pobres sirvientas! -Y Andrés toma
aire triunfante. -¡Nadie te llamó Walter! -Es
por su bien señor... ¿por qué estar peleando con
estas mujeres? -Y Walter le toma del brazo-
¡acompáñame! Andrés se deshace de un golpe de Walter. -¡Por favor se lo suplico señor! Y Andrés sonriendo malignamente sale de la habitación. Valeria llorando se abraza a Abigail y a Vicky. -¿No le hizo daño señorita? -la consuela Abigail. -¡No tiene la menor importancia! -Dice Valeria -¿Pero
cómo no va a tener la menor importancia, por el amor de Dios?
-exclama Abigail- ¡En el momento en que llegue aquí
doña Isabel le voy a decir los abusos que está cometiendo
contra usted ese hombre! -¡No
Abigail yo se lo pido por favor! -Dice Valeria tartamudeando- ¡no
hagamos una tormenta en un vaso de agua, lo mejor es que Isabel no se
entere de absolutamente nada por favor! Abigail y Vicky la miran incrédulas. * En
el pasillo Andrés se pasea y Walter le sigue los pasos inquieto
-¡Ud. debería descansar y dormir un rato! Anoche se
desveló usted me lo dijo. -¡No me trates como si estuviera loco, porque no lo estoy! ¡Déjame en paz! -¡Se lo suplico don Andrés, no cometa una barbaridad de la que después se arrepienta! Andrés lo mira con fastidio- ¡No necesito que me cuides, yo sé muy bien lo que hago! Pero
Walter le dice la verdad- ¡No lo sabe señor, porque lo que
intentó en el desván... y luego este lío con la
señorita Valeria, no tiene una lógica... eso es una
barbaridad señor! Pero
Andrés no admite verdades y lo toma del cuello y lo amenaza
-¿Tú estas de mi parte o en contra mía? -¡Eso
no debe ni preguntarle don Andrés, yo estoy de su parte, yo lo
apoyo porque yo dependo de usted! Por eso no quiero que se meta en
más líos, vuelva en su habitación ¿que va a
ser allá? -y señala la habitación de Isabel. -¡No
te importa y deja de molestar o voy a comenzar a creer que estás
aliado con mis enemigos! -Le grita Andrés y se mete a la
habitación de Isabel. Walter enojado se arregla el moñito. (Y si... * Habitación de Isabel. Andrés
entra y revisa todos los cajones uno por uno haciendo un verdadero
desastre en la habitación de Isabel cuando llega al secretaire
lo abre y empieza a revisar cada pequeño cajón y a
tirarlo al suelo. Hace
un verdadero desastre cuando de pronto en medio de todas las cosas
encuentra una bolsa de seda bordada y la abre muy nervioso... adentro
encuentra la famosa botellita con un polvo blanco. Andrés la toma y luego mira con locura hacia la nada. * En una gran tienda. -¡Te lo juro Pilarcita, la situación entre Isabel y Andrés anda patas arriba desde hace mucho tiempo! -¡Jamás lo pensé, yo juraba que era una pareja estable! -¡A
mí la verdad no me gusta ventilar la vida íntima de mi
sobrina y su marido, pero las cosas están llegando al extremo,
yo creo que el divorcio es inevitable! Pilar
toma un vestido -¡Definitivamente ninguna pareja funciona bien en
estos momentos! ¿Cuál será el motivo? -¡Ay mi amor, el relajo en que se vive y el no respeto a los valores morales! -¡Por eso yo no entiendo tu ansiedad de casarte con ese tipejo! ¿Es que no te bastan todos estos ejemplos? -¡La
verdad es que a mí tampoco me va muy bien con Salvador! -Y
Rebeca toma otro vestido- ¡él insiste en rechazarme!
Imagínate que anoche se puso furioso porque le di un beso. -¡Mira
amiga! -se enoja Pilar- ¡mejor no me hables de ese tipejo porque
me hierve la sangre escuchar esas barbaridades! -y después
encuentra otra cosa que le gusta- mejor voy a buscar el precio de esta
blusa y ya regreso mi amor. Rebeca
pone mala cara y sola sigue buscando entre las ropas cuando de pronto
encuentra a Felipe... decide esconderse pero luego va al ataque
-¡Buenas! -le toca el hombro. Felipe
pone cara de fastidio al reconocerla -¡Definitivamente la vida es
muy ingrata , con cuánta gente me gustaría encontrarme y
siempre me tropiezo con gente tan desagradable! Rebeca pone cara de asco -¿Cómo le va señor Madero? -¡Aquí me ve! Comprando ropa. -¡Me parece muy bien, porque usted siempre se viste muy mal! Felipe
la mira con ojos asombrados -¡Pues yo no le estoy pidiendo su
opinión! -se ríe- ¡a mí no me gusta su cara
y no le aconsejo que se practique una cirugía plástica! Pero
Rebeca no recibe el golpe -¡Dígame! ¿Ya
logró averiguar sobre Salvador y la mujercita esa? -Le dice con
desprecio- ¡hablo de la campesina sucia y del mocoso! Felipe
lo mira con triunfo -¡Claro que sí, para su
información, averigüé absolutamente todo! Y no
quisiera tener nada que ver con el dichoso Salvador Cerinza...
¡me importa un rábano dónde se encuentra y a
qué se dedica! Rebeca sonríe feliz- ¿Y la campesina se marchó a su mugroso pueblo? -dice poniendo cara desagradable. -¡Fíjese que no! Anda viviendo en Río Claro. Rebeca pone cara de asombro-¡Usted está bromeando, yo sé que se marchó! -¡Ella
está viviendo en mi casa, la contraté como empleada y me
estoy acostumbrando a ella! - sonríe divertido Felipe- ¡es
un poco bruta pero prepara un café delicioso y el niño es
muy divertido y ha resultado muy inteligente! -¿Y dígame una cosa, y Salvador sabe que ella está aquí? -¡Y
usted por qué pregunta tantas bobadas! ¿O es que ya se le
olvidó lo desagradable e impertinente que ha sido conmigo? - le
corta Felipe- ¡a mí usted señora no me gusta! -¡Y usted tampoco me gusta a mí para que se entere! Felipe se lleva la mano a la nariz y se la baja en un gesto y se marcha. Rebeca enojada y con mala cara se queda sola. -¿Con quien hablabas? -se acerca pilar. -¡Con
un loco de esos que andan sueltos, vámonos de aquí que
aquí no encuentro nada que me guste Pilar vamos! Y se marchan. (la verdad no entiendo como la aguanta Pilar * Cítricos Donoso. Simón y Salvador se encuentran. -¿Ya va de salida? -Pregunta Salvador. -¡Salvador,
quedé de encontrarme con Ángela y Antonio, vamos a ir a
un espectáculo y después a cenar! -¡Qué bueno, que bueno que se relajen después de haber soportado tanta tensión! -¿Y a propósito, cómo marchan las cosas? -¡Bien, todo marcha muy bien, aparentemente Corona y empieza a reconocer sus errores! -¡Pues
no le queda de otra al pobre! Si está entre la espada y la
pared... ¿oiga Salvador, porque no se anima y nos
acompaña? Seguro que a Ángela y Antonio les va a encantar
la idea. -A
mí también me encanta la idea pero hoy he tenido un
día muy pesado... ¡y quisiera llegar a la casa y
descansar, pero bueno ustedes pásenla bien! -diciendo esto
Salvador se marcha. Simón se queda sonriendo. * En el estacionamiento Camilo lo espera -¡Salvador! ¿Cómo le fue hoy en el trabajo? -¡El cambio que tuvo fue total! ¿No? Si cuénteme ¿y cómo se siente en su nuevo empleo? -¡Muy bien, muy bien, esto es lo mío! -¿Quiere que lo lleve a la casa o a otra parte! -¡Lléveme a la casa! -¡A la casa! -Sonríe feliz Camilo- ¡vamos! Y ambos suben al auto. Detrás de ellos favor una camioneta Ford completamente negra los sigue. -¡Doña
Matilde sigue atareada con los preparativos de la boda! Va y viene como
una gallina que no sabe dónde poner el juego -se ríe
Camilo- ¡hasta el punto que desespera a doña Gaetana! -¡Es una mujer muy inquieta, pero no es mala gente! -¡Lo prevengo de antemano, porque al parecer piensa celebrar el matrimonio en el bar! Salvador empieza a mirar preocupado por el espejo al auto que los sigue. -¡Pero no estoy seguro que usted va a aguantar otras fiestecita como la vez pasada! -sigue hablando tranquilo Camilo. Salvador preocupado calla. -¿Le sucede algo Salvador?, lo noto muy intranquilo. -¡Creo que nos están siguiendo Camilo! Camilo mira por el espejo retrovisor-¿Quién? -¡El auto que viene atrás de nosotros! -¿Usted está seguro de lo que dice? -¡Mejor cambie de ruta y sálgase de la avenida principal! -¿No serán ideas suyas? -¡No son ideas mías, cambie de ruta Camilo, a métase en alguna calle que encuentre! -¡Está bien! -decide Camilo y se mete en la primera calle a la derecha. El auto negro los sigue... hay tres hombres vestidos de negro adentro. * Simón,
Ángela y Antonio hablan. Simón les dice que invitó
a Salvador pero que no quiso venir. Antonio sonríe y dice que
simplemente es reservado pero que les ha ayudado en todo. -¡Ahora si lo aprecias! -ríe Simón. -¡Cómo si fuera un padre, un hermano o un gran amigo! -¡Estoy
de acuerdo contigo mi amor, además de una gran
admiración, gracias a él estamos tranquilos en este
momento! -dice Ángela. -¿Pero
donde vivirá? Porque nadie lo sabe ni siquiera en la empresa, el
señor Ramírez dice que no tiene sus datos completos. Ángela suspira -No importa donde viva Simón, si él no lo quiere decir, hay que respetarlo. -¡De
cualquier forma sería bueno tener su dirección, porque
uno nunca sabe qué emergencia se puede presentar! Si algo malo
llega a pasar dónde lo encontramos. -¡Yo sabría dónde buscarlo, no se preocupen! -les confiesa Antonio. -¿Hablas en serio mi amor, tú sabes dónde vive Salvador? -¡Claro
que lo sé, y no voy a decirles nada, si Salvador no quiere que
sepa su dirección, yo no tengo por qué divulgarla, ni
siquiera a ustedes! Solamente si se presentara alguna emergencia y Dios
quiera no pase nada grave. * Calle desconocida. En ese momento y como Camilo no conoce dónde se ha metido se pierden. -¿Sabe dónde estamos Camilo? -Pregunta Salvador. -¡Sinceramente
no conozco bien esta zona! -se asusta Camilo- tome por aquí para
desviarme como usted me lo pidió pero le confieso que no me
gusta ni un poquito este sector. -¡A mí tampoco me gusta para nada! Lo peor es que no sabemos si evadimos a esa gente. Camilo
muy nervioso sigue manejando cuando de repente se mete en un camino sin
salida - ¡Esta calle está cerrada a Salvador, vamos a
tener que volvernos! -¡Esperemos aquí un momento a ver si los perdimos! (Y se quedan esperando CON EL MOTOR APAGADO???
-¡Usted no tendrá delirio de persecución, porque francamente yo no vi nada sospechoso! -¡Yo estoy completamente seguro, un auto nos venía siguiendo desde el momento en que senté aquí! En
ese momento llega al otro auto manejado alta velocidad -¡Ahora
sí le creo, porque ahí vienen! -Grita Camilo nervioso-
¡no logramos despistarlos Salvador! -¡Arranca Camilo! -le dice Salvador tranquilo- ¡Tenemos que salir de aquí cuanto antes! Pero antes de que Camilo pueda arrancar el auto tres hombres vestidos de negro bajan y empiezan a dispararles. -¡Baja la cabeza! ¡baja la cabeza! -le grita Salvador y ambos se tiran al suelo del auto. Los matones destrozan el auto a balazos. Luego los tres hombres bajan las armas y se quedan mirando. * Mansión. En
la sala, Andrés todavía vestido con el pijama azul de la
mañana espera a Isabel mientras observa la botellita de polvo
blanco. Isabel llega del trabajo. -¡Isabel!
-la llama Andrés con una copa de vino en la mano- ¡ven,
acompáñame! Mientras me cuentas cómo te fue la
empresa. Isabel se acerca. Andrés le sirve una copa de vino. * Estacionamiento perdido. -¡Vamos
a rematar a esos mal nacidos! -Dice uno de los hombres vestidos de
negro y se acercan al auto para rematar a Salvador y a Camilo. En ese momento suena una sirena de policía y llega un auto de policía. Los hombres de negro salen corriendo y se marchan por un camino en sentido contrario. El policía sin bajar del auto avisa por radio. * Mansión. Isabel
se sienta en el sofá con aire cansado y le explica -¡Yo
hice todo lo que pude por ti! -Trata de razonar -¡pero ellos
también tienen toda la razón en exigir tu presencia en la
empresa! -E Isabel se toma su copa de vino. -¡Qué
bien, no les basta con haberme derrotado! -dice Andrés amargado-
Ahora también quieren humillarme para acceder a dejarme en mi
puesto. Isabel mira preocupada para otro lado. -¡De
nada me sirve ser el esposo de una de las dueñas de la empresa!
-Y Andrés se toma toda su copa de vino de un trago y se sirve
más- ¡de nada! Bueno, de hecho nunca me ha servido de nada
-se ríe con ironía- ¡nunca conté con tu
respaldo! Y Andrés saca la botellita de polvo blanco de una servilleta púrpura. -¡Andrés, yo no sé por qué te quejas! -suspira Isabel y se toma su vino. Andrés
dándole la espalda a Isabel y sin que esta se percate
vacía el polvo blanco dentro de la botella de vino. -¡Tú
eres el único responsable de lo que te está pasando!
-Sigue Isabel- ¡siempre te lo advertí, te lo dije una y
mil veces, no confíes en tu asesor financiero! -Isabel tiene su
copa vacía- ¡mucho menos en la gente de producción,
pero nunca me hiciste caso y siempre los defendiste! -¡Cometí
muchos errores y confíe en gente miserable! -y Andrés se
acerca con la botella de vino- ¡qué tarde o temprano me
traicionaría! -Y la mira con amenaza- ¡mis peores enemigos
son aquellos en los que más confiaba! Isabel lo mira sin comprender el mensaje. -¡Ya
ni quité esa venda de los ojos, ahora puedo ver con claridad y
pensar en soluciones! -Y mira la botella- ¡algunas! -y le sirve
al vino- ¡me van a doler muchísimo!- Y termina de servirle
hasta la última gota- ¡pero yo puedo soportar ese dolor! Isabel levanta su copa y brinda con él y se la lleva a la boca. (el tiempo se detiene
Andrés se pone nervioso. -¡No, estamos esperando a que baje Valeria! -responde Isabel sin beber su copa. -¡Ay, no pierdan más tiempo, acabo de hablar con ella y no quiere come nada! Isabel, pero la noto muy disgustada. -¡Seguramente tuvo un mal día Rebeca! -dice cínico Andrés. -¡El mío fue desastroso! Salí de compras y regresé con los nervios de punta. Isabel sigue teniendo su copa en la mano y Andrés mira desesperado esperando que se la beba. Pero
también Rebeca sigue la mirada de Andrés y viendo la copa
de vino se le antoja-¿Me pueden dar una copa por favor? -¡La botella se acabó, voy a buscar otra! -se excusa Andrés muy nervioso. -¡No,
toma la mía tía! -Isabel le pasa su copa- ¡yo ya
tomé demasiado! -Y se toma la cabeza cansada. -¡Gracias mi amor! -Sonríe Rebeca y se lleva la copa a la boca. -¡No! -grita histérico Andrés y le arranca la copa de la mano y la estrella contra el suelo. -¡Andrés! -grita Rebeca con su voz aguda- ¿Qué te pasa, por qué haces eso? Andrés
mira a Isabel que lentamente sin sacarle la vista de encima
comprende... y se levanta y mueve la cabeza negativamente con espanto,
luego Isabel sube al piso superior mientras Andrés le grita
-¡Isabel! -¿Pero
qué diablos les pasa? - se enoja la tonta de Rebeca- ¡no
entiendo nada, se están comportando como un par de locos! * Estacionamiento perdido. Una ambulancia llega al lugar del atentado contra Salvador y Camilo. El policía mira preocupado hacia el interior del auto. Los paramédicos bajan una camilla. * Mansión. Isabel
entra a su habitación y encuentra todas las cosas tiradas por el
suelo... de pronto en el suelo encuentra la bolsa de seda rosada que
originalmente contenía la botellita con el polvo blanco y la
recoge. Andrés
entra golpeando la puerta e Isabel lo mira con ironía
-¡Fuiste tú! -Ríe histérica-
¡tú fuiste el que vino a desordenar todo mi cuarto! -le
grita- ¡fuiste tú! -¡Sí fui! ¿qué buscabas? -y le muestra la botellita vacía- ¿esto? Isabel no responde. -¿Qué intentabas hacer con esta porquería, envenenarme? -¡Hacer exactamente lo mismo que tú intentabas hacer conmigo hace un momento!-le grita Isabel. -¡Simplemente quería saber si tenía veneno, por eso lo puse todo en tu copa! Isabel empieza a llorar amargamente - ¡Eres un maldito loco, loco! -¿Quién
está más loco? ¿yo que estoy viviendo un infierno
con lo que me haces o tú que disfrutas al hacerlo? -¡Eso
ya te lo advertí! -le grita Isabel- ¡Yo te dije que
terminaríamos destruyéndonos Andrés y
todavía estamos a tiempo de salvarnos, por favor
escúchame! -¿Divorciarnos? -¡Andrés,
por favor piensa que estamos a tiempo de rehacer nuestras vidas! -le
suplica Isabel- ¡que todavía no es tarde Andrés! -¡No
voy a divorciarme! -le grita Andrés histérico- ¡mi
vida sin ti no tiene sentido! ¿No entiendes eso? Isabel
tiembla de rabia - ¡No quiero que te me acerques!
¿Oíste? -grita histérica- ¡no te acerques! Pero Andrés se le acerca cada vez más -¡Toda la vida estarás a mi lado! -¡No quiero saber nada de ti, te lo juro! -Le dice Isabel llorando. -¡Andrés!-
se escucha la voz del Rebeca detrás de la puerta-
¡Andrés, Andresito tienes una llamada hijo! -entra Rebeca. Andrés
se marcha y Rebeca entra y mira el desastre - ¡Isabel!
¿Qué está pasando? Por favor quieres
explicármelo -le exige. Pero Isabel no contesta. * Andrés
baja a la sala y contesta la llamada -¿Quién es?
¡Lo hicieron! -Y mira asustado para arriba- ¿tienes alguna
noticia?... -y vuelve a repetir- ¡lo hicieron! * En
el lugar del atentado los curiosos empiezan a llegar en cantidad, la
policía los echa. Llevan a Camilo inconsciente en una ambulancia. No hay rastros de Salvador. * Mansión. -¿Acabaron
con ese miserable? ¡No, es todo lo que me interesa saber! -grita
Andrés- ¡acabaron con él sí o no! Y Andrés mira histérico y loco a la lejanía. * En
su habitación Isabel trata de arreglar su cuarto mientras Rebeca
le ayuda y protesta -¡Te juro que esta situación de
ustedes me tiene los nervios de punta, cada día están
peor mi amor! A ver ¿por qué tú y Andrés no
pueden llegar a un acuerdo de vivir en paz? ¡tienen que calmarse
mi amor y salvar esta relación! -¡No
lo entendería! No soy tan torpe Isabel como para no darme cuenta
que están atravesando por una crisis matrimonial -dice Rebeca
insoportable- ¡pero todo tiene una solución Isabelita y si
tú quieres yo puedo interceder! Isabel la mira -¡Es demasiado tarde! -¿Por
qué hija? Yo siempre juré que Andrés y tú
eran la pareja perfecta, no me puedo equivocar así. -¡Mira
tía! Si tú te quieres evitar... Dolores de cabeza... Te
voy a suplicar que te mantengas al margen de todos estos problemas
¿de acuerdo? -Bueno, al menos dime una cosa ¿toda esta situación está así por culpa de Salvador Cerinza? Isabel la mira extrañada. -¡Andrés
no acepta que tú lo tengas en la empresa! ¿Verdad, es eso
mi amor? ¡Dime si el culpable de toda esta situación es
Salvador! Isabel mira lo lejos sin responder. * Lugar del atentado. Salvador
aparece sin un rasguño - ¡Salvador Cerinza! Soy el
asistente de gerente de relaciones industriales de la planta de
Cítricos Donoso. -¿Por qué motivos no lo atacaron? -interroga el policía. -¡No
tengo la menor idea!, comenzaron a seguirnos desde que yo me
subí a ese auto y llegó un momento en que nos sentimos
acorralados y empezaron a disparar... ¡pero yo creo que se
equivocaron y nos confundieron con otras personas, ni Camilo ni yo
tenemos enemigos! -miente Salvador. -¡No,
eran dos o tres, pero no sé quiénes eran!... Oficial , me
gustaría estar al lado de Camilo porque él necesita mi
ayuda ¿usted cree que me podría ir? Salvador suspira preocupado. * Casa de Gaetana. El
teléfono suena y Gaetana atiende- ¡bueno, Salvador!
¿ qué les pasó, por qué se tardó
tanto en llegar? -Gaetana escucha y pierde la sonrisa-
¿Qué? ¡Dios mío, pero no puede ser!
¡Ay Dios!
FIN DEL CAPITULO
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