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El Cuerpo del DeseoVersión
Modificada por: MABOUCHITA
"Los lamentos son el lenguaje
de la derrota" Casa
Gaetana. En
la madrugada Salvador sale de la casa de Gaetana, a través
del
bar, con una enorme maleta negra. Gaetana lo sigue con pena y se queda
parada en la puerta y llorando. Salvador
regresa y la abraza pensando verla por último vez. Mansión. Rebeca
sale de su cuarto empata y se dirige a la puerta de la
habitación de Isabel, golpea -¡Isabel, Isabelita! Isabel
abre la puerta en bata y la enfrenta. -¡Disculpa
mi amor, que te moleste a esta hora, pero estoy loca de los nervios, si
no dormí en toda la santa noche, bueno, pensando cosas
terribles! -¡No
te preocupes, todo va a estar bien! -Le asegura Isabel que ha
recuperado su sangre fría. -¡Bueno,
me desvelé cuando ustedes estaban aquí las dos
encerradas! -¡Y
encerradas seguiremos hasta que llegue Salvador! -Sonríe
irónicamente Isabel mirando hacia la habitación. -¡Él
no tarda en llegar por Valeria tía, pero no sabe la sorpresa
que
se va llevar! -Dice Isabel con aire vengativo -¡una sorpresa
que
por supuesto no se esperaba! -¿Te
puedes encargar de recibirlo? Rebeca
pone cara de espanto -¡Ay mi niña por Dios, pero
que
locuras dices Isabel! -se espanta Rebeca- ¿yo, recibirlo yo? -¡Alguien
tiene que hacerlo tía, y tú, tú eres
la más
indicada para hacerlo! -Dice Isabel implacable y sin darse cuenta del
apuro en que mete a su tía-¡prepárate
porque el
Romeo de mi prima ya viene en camino! -Dice Isabel con rabia y luego la
deja plantada y entra a su cuarto. Rebeca
se queda temblando ante su misión pero luego se pone firme y
decide hacerlo. * Salvador
conduce el auto y recuerda a Isabel. "-¡De
usted más que nadie en este mundo!" -Decía Isabel
completamente segura de que él "-¡y mucho
más
después de haber cumplido mi promesa, lo siento
más
mío que nunca! ¡Pase lo que pase, para bien o para
mal,
usted y yo estamos encadenados y nada ni nadie nos va a poder separar!" "-¿Y
si alguien nos separa?" "-¡Ese
alguien existe! -Se niega Isabel- ¡nunca ha existido!" "-¿Si
existiera? ¡Y en el momento menos pensado alguien no se
separa! ¿Que haría?" "Isabel
no responde." Salvador
mira por la ventanilla y dice en voz alta -¡Pronto
sabrás
por qué te lo dije Isabel! -Y asiente con la cabeza-
¡pronto lo sabrás! (jejeje...
* Mansión. Vicky
se pasea por el jardín y respira profundamente el aire
fresco,
muy preocupada -¡Ay virgencita, protégenos!
-Suplica
mirando las ventanas de las patronas. En
la habitación de Ángela y Antonio, Antonio no
puedo dormir. -¿Mi
amor, que te pasa, no puedes dormir? -susurra Ángela
adormilada. -¡No,
desde hace rato estoy escuchando voces y me parece que se trata de
Valeria y la señora Isabel! -¿No
serán alucinaciones tuyas? -¡No
mi amor, hace rato me asomé por la puerta y vi que
salían
del cuarto de la señora Isabel! a mí me parece
que algo
grave está pasando entre ellas dos. -¿Qué
hora es? -¡Casi
las seis de la mañana! -¡Mi
amor, es muy temprano, llegamos muy tarde y estoy muy cansada! no te
preocupes por problemas que no son nuestros -y Ángela se
acurruca de nuevo- ¡vamos a dormir! -¡Si
mi amor, tienes razón! -Antonio la besa y Ángela
se
duerme rápidamente con el sueño de los justos.
Antonio se
queda despierto y preocupado. * Vicky
entra a la cocina y encuentra Abigail y se
sorprende-¿Qué
pasó Abigail, se le cayeron las sábanas? -¡Tengo
que prepararle el desayuno a Simón! -¡No
me diga que Simón va a salir después de la
trasnochada!
Lo vi llegar bien tarde con la señora Ángela y
Antonio. -¡Es
que hizo un compromiso con el jefe de personal, tú sabes que
cuando alguien se compromete hay que cumplir, eso me gusta a
mí
mucho de Simón, él es un muchacho muy trabajador
y muy
responsable! -¡Pero
yo podía haberme encargado del desayuno! usted se ve cansada
y
no tiene por qué estar haciendo las cosas de la cocina, para
eso
estoy yo y mis pupilas Juanita y Norita. -¡A
mí me gusta hacerme cargo de mis hijos aunque tenga un
regimiento de empleadas a mis órdenes! Óyeme
Vicky, no se
te ocurre decirle a Simón ni una sola palabra de lo que
pasó anoche con la señorita Valeria. -¡Usted
sabe que calladita!... -¡Te
ves más bonita! -¡Yo
a Simón no le voy angustiar, pero se ve que
todavía anda
arrastrando la cobija por la señorita Valeria! -y luego
pregunta
curiosa- ¿Qué hay de nuevo? -¡No
sé absolutamente nada, lo único que se que esa
pobre
muchacha está en serias dificultades! -suspira Abigail. * Habitación
de Isabel. Valeria
duerme profundamente en la cama de Isabel, Isabel se le acerca y la
mira con reproche y rabia. * Ajeno
a todo esto Salvador detiene el auto en la entrada de la casa y espera. Habitación
de Isabel. Isabel
con un gesto brusco y violento despierta a Valeria -¡Valeria!
¡Despiértate! -Le grita con rabia-
¡levántate
dije! -¿Quieres
cerciorarte de toda la verdad? -La reta Isabel- ¡bien, pues
vas a
tener que hacer exactamente lo que te diga! Valeria
baja la cabeza. * Afuera
Salvador se empieza a poner nervioso y mira su reloj. Rebeca,
con un salto de cama de seda, se acerca lentamente disfrutando de su
misión. Salvador
la mira sorprendido. Salvador
se queda sorprendido, duda y luego la sigue. Salvador
camina rápidamente detrás de Rebeca, y
súbitamente
se cuenta que Azur lo mira. Salvador detiene sus pasos junto al perro
que lo observa con escrutinio, pero Salvador no se atreve a enfrentar
la mirada perruna casi humana. Azur
lo acusa implacable y sin sacarle los ojos de encima. Salvador huye.
link foto Salvador simplemente la mira, Isabel sube las escaleras y se dirige al ático. Luego de un momento de hesitación Salvador sube las escaleras de dos en dos detrás de Isabel. * Bar
de Gaetana. Gaetana
limpia el piso con una escoba cuando entra Camilo -¡Buenos
días doña Gaetana! -¡Buenos
días Camilo! -¿Que
hace levantada tan temprano? -¡Sí,
la verdad es que los pajarracos nocturnos como yo solemos despertar
bien tarde! ¿No? Pero fíjate como son las cosas
Camilo
-le dice muy triste- ¡hoy me tocó madrugar, pero
para
despedir a Salvador! -Y suspira. -¿Despedirlo,
a qué se refiere doña Gaetana? -Se asombra Camilo. -¡Qué
Salvador se marchó! Se marchó Camilo
¿quién
sabe si para siempre, no? -y detiene sus lágrimas-
¡es
más, si los planes le salen como él espera, a
estas horas
debe estar muy lejos de aquí! -Y se pone a barrer de vuelta
-¡voy a buscar la pala! Camilo
se queda solo y angustiado. * Mansión. Simón
sale del cuarto de baño vestido solamente con un slip negro,
mostrando músculos. Abigail
entra -¡Cuando quieras puedes pasar a la mesa hijo, ya
está listo el desayuno! -¡Me
siento terrible, ni con agua helada logré espantar el
sueño! -¡Un
buen café te va ayudar a eso, apúrate que vas a
llegar tarde! -¡Sí,
no más me visto! -Y empieza vestirse de mala gana-
¡no
sé cómo me comprometí a trabajar el
sábado,
si no fuera por don Emilio! -Y está tan dormido que se pone
la
camisa al revés. * Al
salir de la habitación de Simón, Abigail se
encuentra a
Vicky -¿Qué haces ahí parada Vicky? -¿Puede
creer que la bruja esa, está levantada a estas horas?,
¡y
anda pa' arriba y pa' abajo como una gallina clueca!
¡Cua-coc-cua! -Vicky imita a una gallina. -¡Doña
Rebeca! -Ríe Abigail. -¿Quién
más? -Contesta enojada Vicky -¡y para
mí que esta vez es por algo bien feo! -¡Es
que la discusión con la señorita Valeria fue muy
dura, yo
la verdad entiendo que esté preocupada! -Suspira Abigail
-¡Dios quiera que esto no llegue a mayores Vicky! * Isabel
entra al ático caminando lentamente
Isabel
mira para todos lados -¡Porque este es el lugar
más
aislado de la casa! -responde simplemente y luego hace una pausa
-¡porque en este lugar podemos platicar tranquilamente de
este
asunto tan grave! -Le dice sin mirarlo directamente y luego lo enfrenta
a los ojos -¿no lo cree? Isabel
juega con uno de los objetos del ático y suspira
-¿Por
qué escogió la mañana para escapar de
Salvador?
-Le pregunta con la mirada perdida.
Salvador
suspira -¡Tal vez! Isabel
deja vagar sus ojos -¡La llegada de un nuevo día!
-dice
llena de una profunda tristeza palpable a simple vista-
¡comenzar
una nueva vida! -Y cierra fuertemente los ojos. Salvador
la mira con una expresión llena de pena. -¿Cuándo
y dónde pensaban ir? - interroga Isabel. -¡Señora,
para que pregunta si ya debe saberlo todo! -¿Saber
qué? -Le dice Isabel con rabia- ¿saber
qué, si yo no conozco absolutamente nada de usted? -¡Cada
día me sorprenda más! -ríe con
ironía y
encoge los hombros- ¡todavía no lo puedo creer, lo
que iba
a hacer! -¿Dónde
está Valeria doña Isabel? -De pronto se preocupa
Salvador. -¡Valeria
sufriendo! -Le espeta Isabel furiosa- ¡sufriendo mucho! -le
grita
con rabia contenida- ¡porque por lo visto usted
está
acostumbrado a jugar con las mujeres! ¿No es cierto? -La
mira
acusadora- ¡y ella cayó en la trampa! -Y luego
asegura con
firmeza- ¡jamás hubiera sido capaz de
traicionarme, pero
usted... usted la obligó! -¡No
la juzgue a la ligera doña Isabel! -Le advierte Salvador-
¡no pienses más de la cuenta, porque Valeria
ignora por
completo que alguna vez, alguna vez entre usted y yo hubo algo! -Le
grita señalándola con el dedo índice. -¡No!
-Reacciona Isabel- ¡no hubo! ¡No hubo, lo hay! -Le
grita
histérica- ¡y fíjese que no es algo! -Y
se le
quiebra la voz- ¡para mí es todo! -¡Para
usted! -Le corta Salvador fríamente. -¡Para
mí lo es todo! -Le repite Isabel sinceramente-
¡porque yo no voy a dar la vida simplemente por algo! Salvador
la mira y decide marcharse. Salvador
picado en su orgullo no puede evitar detenerse y mirarla. Salvador
que tiene la manija de la puerta en la mano se detiene un momento y
luego decide volver a enfrentarla -¡Piense lo que le venga en
gana! -Le dice furioso. -¡Llámeme
cobarde o como quiera, pero contra Valeria no tome represalias
señora! -La amenaza Salvador. -¿Y
usted cree? -Se burla Isabel- ¿qué yo, por puro
coraje
voy a atacar a Valeria? -Le dice con rabia- ¡Qué
poco me
conoce! Salvador
la mira con sospecha y suspira profundamente. Isabel
le da la espalda y lentamente se dirige al fondo de la pieza.
Salvador
simplemente la mira con una expresión insulsa y despectiva. Detrás
del biombo Valeria llora y se toma la cabeza con
desesperación. -¡Está
equivocada señora, si piensa que yo voy a traicionar a
Valeria!
-Salvador le asegura-¡no la voy a dejar ni por usted ni por
nada! Isabel
lo mira incrédula, sin poder creer lo que escucha. -¡Señora,
usted significó todo para mí! -Le confiesa
Salvador con
su corazón expuesto, al rojo vivo- ¡tanto, que si
hubiera
muerto, hubiera regresado para quedarme su lado! Isabel
cierra los ojos. -¡Pero!
-Le grita Salvador enojado- ¡usted resultó ser
otra mujer! Valeria,
detrás del biombo escucha las palabras de Salvador y tiembla
como una hoja de papel al viento. -¡Entonces,
si tanto lo decepcioné! -Le exige Isabel- ¿que lo
llevó a amarme como lo hizo? -Y las lágrimas
ruedan
libres y terribles por sus mejillas. -¡La
pasión señora! -Se le acerca Salvador-
¡la pasión, el deseo! Valeria
escucha cada palabra, y cada palabra es un golpe en su
corazón. -¡La
ansiedad de poseer lo que me fue negado! -Sigue con pasión
Salvador. Isabel
simplemente lo mira con los ojos bañados en llanto. -¡Mal
que bien, usted me enloquecía! -Sigue Salvador. Isabel
suspira triste y sonríe amargamente- ¡Al parecer,
su
pasión no tiene límites! -Se burla de
él-
¡porque ahora quién lo enloquece es... Valeria! -¡No
señora! -niega Salvador-
¡se equivoca, lo que siento por Valeria es algo
diferente! -¡Usted
es una tempestad! -se estremece Salvador. Detrás
del biombo, y expuesta a tanta verdad... Valeria llora. -¡Y
Valeria es la calma, paz! -Sigue Salvador. -¿Eso
significa que usted ya no me quiere? -De pronto le suplica Isabel con
los ojos inundados de dolor- ¿qué nunca
sintió
nada por mí? ♫ Caminé
por otras calles, Salvador
de pronto se ve acorralado ante la mirada de suplica de Isabel y
suspira profundamente. -¿Nunca?
- suplica Isabel en un susurro inaudible. Salvador
no aguanta y se le acerca lentamente... y la mira con deseos
más fuertes que su voluntad... Valeria detrás del biombo se da cuenta de lo que pasa y se toma la cara entre las manos. -¡Tengo
que renunciar usted, porque de lo contrario voy a terminar
lastimándome señora! -le confiesa. Isabel
llora con los ojos cerrados y luego los abre lentamente, y mira a lo
lejos y le dice proféticamente- ¡Yo creo que usted
está nadando contra corriente! -y luego Isabel los mira con
ojos
llenos de pasión y amor- ¡porque nada, nada ni
nadie me
separará de usted! Detrás
del biombo Valeria tiembla como una hoja al viento. -¡No!
-Isabel recupera su calma y frialdad -¡yo no lo voy a
impedir!
-Le asegura con el rostro todavía marcado por los surcos de
las
lágrimas. E
Isabel lo mira, ella misma triunfadora en su tristeza y se aleja al
fondo de la pieza. Salvador
sonríe altivo y seguro de sí mismo. Isabel
se detiene contra la pared y se da vuelta y lo enfrenta- ¡Yo
la
dejo libre! -Le anuncia y luego extiende lentamente la mano hacia
dónde se encuentra Valeria. Isabel
tiende la mano y una mano trémula aparece... Isabel
y Valeria, una al lado de la otra, las manos entrelazadas, los rostros
bañados en lágrimas, las dos miran a Salvador
implacables.
no...
qué pregunta hombre)Valeria
se aleja de Isabel y se acerca lentamente, llena de odio a Salvador-
¡No vuelvas, no vuelvas a mencionar mi nombre nunca! -Le
grita a
todo pulmón. -¡Valeria!
-Grita Salvador, pero antes de salir se detiene y mira a Isabel. Salvador
reacciona y sale corriendo detrás de Valeria gritando
-¡Valeria! Isabel,
queda sola en el ático, Salvador
persigue a Valeria y ambos llegan al pasillo del servicio
-¡Valeria! -¡No
me toque Salvador! -Le grita Valeria. -¡Por
favor, déjame explicar! Salvador
baja la mirada -¡No me digas eso! -¡No
te me acerques, no te me acerques nunca! -Le exige Valeria-
¡nunca más! -¡Trata
de calmarte por favor, tenemos que hablar! -¡Valeria,
no sabes lo que dices! ¡Estas equivocadas!
* Valeria
llora desconsoladamente en la sala y Simón se le acerca
-¡Valeria! Simón
la mira con pena y se aleja. * En
el jardín Rebeca ve salir a Salvador con
expresión triunfante. Salvador
se acerca y la enfrenta -¡Supongo que usted es la culpable de
todo! -le dice con rabia contenida. -¿Entonces
por qué no termina su majestuosa obra con el broche de oro?
¿por qué no va y les cuenta a todos que tengo una
mujer y
un hijo? -¡No,
por ahora no lo necesito! -se burla Rebeca -¡pero si
algún
día me hiciera falta, o me provoca, créame que no
voy a
vacilar en hacerlo! -Le amenaza- será un placer
desenmascararlo
Cerinza. Salvador
la mira y luego se retira. A
lo lejos Walter espía a Rebeca y a Salvador muerto de
curiosidad. * Salvador
arrastra los pies y se dirige derrotado a la salida de la
mansión. Regresas al final ♫
* Casa
de Gaetana. Camilo
trae el café para el desayuno y le sirve al Gaetana y a Lupe
-¡Muchachos, lo que no pudo la conciencia de Salvador, lo
logró el amor que siente por esa jovencita! -Les cuenta
Gaetana. -¿Por
la prima de Isabel Arroyo? -¡Esa
misma! ¿Sabe? yo sabía que tarde o temprano este
día iba a llegar, pero no me gustan las circunstancias de
esta
partida -dice Gaetana lúgubremente y con un aire misterioso. -¡Sinceramente,
no sé que pensar de Salvador! -Le confiesa Camilo que abraza
a
Lupe- ¡yo pensaba que era un hombre con mucho aplomo, y nunca
me
imaginé que fuera tan irresponsable! Gaetana
se sorprende y abre enormemente sus grandes ojos. -¡Camilo
tiene razón mi jefecita! -Le apoya Lupe-
¿cómo
puede abandonarlo todo, sin importarle nada? ¡Conseguir un
puesto
tan importante en la empresa, para mí que el Salvador se ha
vuelto loco! -¡Yo
no quisiera equivocarme Lupe, pero presiento que las cosas no van a
salir como él espera! -vaticina Gaetana. [Una
música triste y empieza a sonar] -¡Tuve
revelaciones! -le cuenta Gaetana con una voz misteriosa. -¿Qué
clase de revelaciones doña Gaetana? -Le pregunta Camilo con
miedo. -¡He
soñado con él últimamente Camilo! -les
cuenta
Gaetana -¡lo he visto en medio del lodo,
hundiéndose,
igual que una vez me pasó con Pedro José Donoso!
-dice
con voz tétrica Gaetana. -¡No
nos asuste jefecita, no se haga mala idea! -tiembla Lupe. -¡Confiese
que usted está triste porque lo quiere como a un hijo y le
duele su partida! -trata de reir Camilo. -¡Si,
estoy triste, lo reconozco, pero Camilo yo no veo esto como un
abandono! -Sigue Gaetana- ¡sino más bien como algo
natural! -Y suspira profundamente- ¡es extraño,
mis
amores, muy extraño! -¿Qué
es extraño mi jefecita? -Pregunta Lupe alelada. -¿Qué
es extraño doña Gaetana? -Pregunta Camilo al
unísono. -¡Yo
siento una paz, infinita, es como si algo me dijera que va a regresar!
-les anuncia con voz misteriosa -¡como si se estuviera
encaminando de regreso a la casa! Lupe
se muere del susto. * En
una carretera Salvador conduce derrotado camino de vuelta, cuando de
pronto tiene un fuerte dolor en el hombro derecho... -¡De
veras que lo siento Lupe y Camilo! -anuncia Gaetana como en trance-
¡lo veo, lo veo venir, es como si en cualquier momento
apareciera
sobre esa puerta! -Y Gaetana muestra teatralmente la puerta de entrada
de su casa. En
ese momento la que aparece toda vestida de negro es Matilda llorando. -¡Ahí
entró! -grita Camilo. -¡Llegó!
-Dice espantada Lupe. -¡Pero
no precisamente Salvador! -aclara Camilo. -¿Qué?
-Se levanta sorprendida Gaetana- ¡bruja! ¿Pero
qué
haces tú aquí mujer, estabas de luna de miel? Matilda
llora a mares -¡Luna de hiel dirás, amiga, me
pasó
algo terrible! -y se lanza a los brazos de Gaetana -¡lo peor
que
le puede pasar a una mujer! Gaetana
la abraza. * Mansión. Valeria
está sentada en que la sala, llorando y aparece Rebeca que
sonríe malvada y triunfante-¿Muy deprimida,
adorada
sobrinita? -Se burla Rebeca -¿muy triste? Valeria
mira para otro lado cansada. -¿Porque
no lograste escapar con tu adorado galán? Valeria
no contesta. -¿Sabes?
¡Lo vi salir hace un momento, y sí, estaba algo
disgustado! ¡Pero no muriéndose como
tú! -Se
ríe- ¡no, no! -Y luego se acerca y le susurra al
oído- ¡pobre idiota, pensaste que ibas a alcanzar
el cielo
por tener una aventura barata con ese sinvergüenza!
¿He? Valeria
empieza a sollozar -¡Tía, por favor no me
molestes! ¿Quieres? -Le suplica. Pero
Rebeca la sigue torturando -¡Ah, deberías
agradecernos que
te libramos de él! -y le da la vuelta- ¡ese
tipejo, te iba
a abandonar en cualquier momento Valeria! ¡Sabrá
Dios a
cuantas engañó con sus cuentos baratos! Valeria
de pronto reacciona violentamente y le lanza el vaso de agua que tiene
en la mano directamente a la cara de Rebeca y luego estrella el vaso
contra el piso. Rebeca
la mira a horrorizada e indignada y sube corriendo las escaleras. Valeria
sin decir palabra se queda respirando difícilmente para
reganar la calma. En
ese momento aparece Walter -¡Hace un momento vi salir de esta
casa a Salvador Cerinza! -Le grita- ¡quiero saber
qué es
lo que está pasando aquí! Valeria
lo mira indignada y luego sin hacerle caso camina hacia las escaleras.
Walter la sigue. Valeria camina cada vez más lentamente
hasta
que cae al suelo desmayada. (Disfruten
de esta escena porque en mi casa hemos reído a carcajadas...
Valeria logra caer de frente, se ataja con las manos y logra rodar
hasta quedar en posición de espaldas y con los brazos en
cruz y
las piernas abiertas). -¡Señorita
Valeria! -Se asusta Walter- ¡señorita Valeria! -Y
con el
pie le sacude para que reaccione -¡señorita
Valeria! Pero
Valeria no reacciona, Walter la mira espantado desde lo alto. * En
el comedor. -¡Para
mí que algo muy grave le pasó a Valeria con
Salvador,
porque los descubrí discutiendo casi a gritos en el
corredor!
-cuenta Simón. -¡Madre
santísima! ¿Qué es lo que
está pasando en
esta casa? -Se acerca Vicky- ¿qué vino a hacer
Salvador
tan temprano aquí? -¡Yo
no tengo la menor idea, pero lo mejor es que no hagamos suposiciones!
-Advierte Abigail. -¡Y
Valeria está muy mal! -Se apena Simón-
¡traté de averiguar que le había
pasado, pero no me
quiso decir nada! -¡Es
lo que ganas por meter las narices donde nadie te llama! -Se enoja
Abigail- ¡te he pedido un montón de veces,
Simón,
que te mantengas al margen de esos asuntos! -Y enojada golpea la mesa. -¡Mamá,
pero se trata de Valeria, no puedo dejarla sola! -¡Acabar
a desayunar de una vez, y rapidito que tienes que llegar a la
fábrica! -Le exige Abigail. Simón
se levanta. Walter
entra gritando- ¡Vengan, vengan pronto a la sala que a la
señorita Valeria le ha dado algo! ¡Vengan! -¿Qué
pasó Walter? -Pregunta Vicky. -¡Y
que voy a saber lo que pasó! -se impacienta Walter-
¡vengan les digo! Abigail,
Vicky Simón van corriendo a la sala. * En
una carretera al lado del mar Salvador sigue conduciendo a pesar de
sentirse mal y de tener espasmos y dolores en el cuello. "-¡No
te me acerques, no te me acerques nunca! -Le exige Valeria-
¡nunca más!" "-¡Trata
de calmarte por favor, tenemos que hablar!" "-¿Hablar
qué? Si entre tú y yo ya está todo
dicho...
¡Salvador, después de haber escuchado tu
conversación con Isabel, me produces... me produces asco!" "-¡Valeria,
no sabes lo que dices! ¡Estas equivocadas!" "-¡Tienes
razón, estaba muy equivocada, tenía una venda en
los
ojos, no sabes qué coraje me da haber depositado toda mi
confianza en ti! -Le dice llorando- ¡no quiero que te me
acerques
nunca más, te odio Salvador! ¡No sabes
cuánto te
odio!" Y Salvador escucha en eco "te odio", "te odio" y se sigue retorciendo como una lombriz al volante. El auto se va de un carril a otro, de pronto Salvador se mete en el carril contrario y por poco provoca un accidente. (Hummm... a la
ida pensando en Isabel... a la vuelta en Valeria Frena
el auto por fin y se queda desmayado en el asiento del conductor. El
conductor y el acompañante de del otro auto bajan enojados. -¡Este
infeliz, por poco nos mata! -le grita el conductor a Salvador-
¡usted gran imbécil, se dio cuenta de lo que acaba
de
hacer, por poco y nos estrella! ¡Responda y bájese
de
ahí! Pero
Salvador sigue desmayado. -¡Cálmate,
ese tipo me parece que está muy mal! -Dice el
acompañante. -¡Debe
estar muy borracho para manejar de esa manera! ¿No viste
cómo se nos vino encima? -Dice el otro muy enojado-
¡bájese O LE bajo a patadas! Salvador
vuelve en sí y baja del auto tambaleándose. Salvador
se sigue tambaleando y se apoya en el auto
-¡Créame que lamento lo sucedido, pero fue
involuntario! -¡Sentí
un fuerte dolor de cabeza y perdí el control del
vehículo! - se excusa Salvador- ¡les juro que no
fue mi
culpa, fue un accidente! -¡Con
todo el trago que se tomó, seguramente debe sentir que la
cabeza le estalla! -¡Ya
cálmate, que parece que el hombre está diciendo
la verdad! -Dice el acompañante. -¡Qué
verdad ni qué ocho cuartos, éste es un maldito
asesino! De
pronto los ojos de Salvador se vuelven fríos -¡Ni
soy un
borracho, ni soy un asesino! ¡Fue un accidente! -Le dice
fríamente- ¡y le pido disculpas! -Y de pronto
empieza
respirar como un animal- ¡eso no significa que permita que me
maltraten! El
acompañante se asusta - ¡Tranquilo amigo, que ya
parece
que mi amigo entendió todo lo que pasó!
¡anda
vámonos, ya tuvimos suficiente! -y se lleva al conductor a
la
fuerza. Salvador
se apoya tambaleante contra el auto, mira la distancia y pronuncia con
rabia -¡Valeria! ¿Por qué
tenía que pasarme
esto? -Dice con rabia. * Mansión. -¡Valeria
responde! -Se desespera Simón. -¡Vamos
a llevarla al cuarto por Dios, ésta niña no se ve
bien! Y
Walter ayuda Simón a levantarla del suelo. Luego
Simón la
lleva él solo escaleras arriba. Abigail, Vicky y Walter lo
siguen. * Habitación
de Isabel. Isabel
mira ensimismada la foto de don Pedro José Donoso, que tiene
entre sus manos y llora. Los
besos de Salvador. Salvador
preguntándole - ¿Si usted fuera libre
señora, se casaría conmigo? Isabel
contestando con ilusión- ¡Si yo fuera libre!
¿sería capaz de preponérmelo? Haciendo
el amor con Salvador. Salvador
que le dice -¡No hay nada peor que matar a un inocente! Isabel
que responde mirando a lo lejos-¡Le aseguro que si yo matara
a
Andrés, no estaría matando a ningún
inocente! Salvador
que le pregunta-¿Y se atrevería a hacerlo? Isabel
que le responde mirándolo a los ojos-¿Usted me lo
exige? ¡Respóndame! Se
ve a ella misma tirando el cuerpo de Andrés al lago. Isabel
rogándole a Valeria-¡No te preocupes,
confía en
mí, confía en mí!
¡Tú no me falles!
¡No me falles! -y abrazándola desesperada-
¡por
favor no me falles! -sollozando. Isabel vuelve realidad y mueve la cabeza negativamente -¡No! -Se dice a sí misma mientras se abraza al retrato de Pedro -¿por qué a mí? -Se balancea desesperada y rítmicamente mientras llora- ¿por qué a mi? ¡No! -Y llora con fuertes sollozos que la estremecen de pies a cabeza mientras se acurruca en posición fetal en el sofá- ¡No! (Ha! Salvador e
Isabel haciéndose la misma pregunta! FIN DEL CAPITULO
(Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración
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