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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN
MARTINEZ LOZANO * “El
chisme es como una avispa; si no puedes matarla al primer golpe, mejor
que no te metas con ella” El
chisme es bueno para la salud * CAP# 122: martes 10 de enero
de 2006 - ¡CHISMOSOS! Mansión. Salvador
baja las escaleras tranquilamente y se marcha sin saludar a Walter que
controla atentamente en la sala. Habitación
de Isabel. Rebeca
sigue aferrada fuertemente a la puerta para no caer al piso de la
impresión -¡Isabel!
-Tiembla Rebeca- ¡Isabel!... ¡no es posible! Isabel
sin responderle sale de su habitación. Rebeca
la sigue histérica y gritando por el pasillo
-¡Isabel, no huyas, tienes que darme una
explicación! -Rebeca tiembla y llora a gritos-
¿qué significa eso tan asqueroso por Dios? -le
exige- ¡Dime que significa! Isabel
frunce el entrecejo sin comprender la histeria de su tía y
luego se lleva una mano a la frente. -¡Es una pesadilla! ¿Verdad? -Llora Rebeca- ¡si claro, una pesadilla, no puede ser cierto lo que acabo de ver Isabel! -¡Es totalmente cierto! -Le corta Isabel por lo sano- ¡tú siempre has tenido muy buena vista, e incluso para ver lo que no debes! -y diciendo esto se dispone a continuar su camino.Rebeca
la detiene -¡No, yo estoy segura que es un malentendido
claro! -Le ruega histérica- ¡Isabel tú
no puedes rebajarte con ese degenerado! -Apenas puede hablar de la
desesperación- ¡yo estoy segura que te
obligó a besarlo! ¿Verdad? ¡Dime que
fue contra tu voluntad Isabel, por favor dímelo! -Grita
completamente fuera de sí- ¡dímelo! (Ayyy
si... Isabel
se preocupa -¡Tía por favor, cálmate!
-Y le toma de los brazos- ¡cálmate quieres! -y
luego le grita- ¡cálmate ya! En
ese momento salen Ángela y Abigail al pasillo y las miran
sorprendidas. -¡Estás
alarmando a la gente de esta casa, no puede ser, contrólate!
¿Quieres? -le exige Isabel a Rebeca al ver la cara de las
dos.
foto -¡Ya
te lo voy a contar! -le grita Isabel perdiendo la paciencia-
¡tranquila, te lo voy a decir a ti! -Y luego mira a
Ángela y Abigail que las siguen mirando estupefactas-
¡y a todos los de esta casa! -¡Doña
Rebeca! -Se acerca Abigail con pena -¿se siente mal, quiere
que?... Pero
ante la mirada sorprendida de Ángela y Abigail Rebeca...
Huye su cuarto y se esconde. * Habitación
de Rebeca. -¡No
puede ser, no puede ser cierto! -Rebeca entra a su cuartollorando
histérica - ¡no puede ser cierto lo que vi! Y
luego recuerda el beso apasionado de Isabel y Salvador del que ella fue
testigo, de la cara de Salvador mirándola
fríamente y el beso de Salvador a Isabel para que
Rebeca los vea claramente. En
ese momento golpean a la puerta -¡Doña Rebeca! -Es
Walter- ¡doña Rebeca! -¿Qué
quiere Walter? -Pregunta Rebeca con la voz ahogada por el llanto. -¡Hablar
con usted, estoy muy intrigado, necesito saber qué
pasó! -grita Walter al otro lado de la puerta. Rebeca
temblando le grita -¡No voy a contarle nada, absolutamente
nada me oye! -Y luego se aferra a la cama- ¡en este momento
no quiero hablar con nadie, con nadie!
-fuera de control- ¡déjeme en
paz Walter, déjeme en paz, déjeme en paz! -Y
sigue llorando histérica y desconsoladamente. * En
el jardín se pasean Ángela y Abigail. -¡De
verdad a mi no me gusta meterme en la vida de nadie y mucho menos en
los asuntos de doña Rebeca, pero me gustaría
saber qué fue lo que pasó con Isabel! -¡Algo
grave Ángela, yo no quisiera pensar que doña
Isabel la haya podido... Golpear! -Abigail dice y luego se santigua -
¡No! (pero
qué exageración!!! -¡Qué
te hace pensar algo así Abigail!
-se sorprende Ángela. -¡Pues
la actitud de doña Rebeca, es que estaba ahogada en llanto! -¡Tienes
razón, estaba destrozada, yo nunca la había visto
así! -¡Abigail,
la señora Isabel la necesita y la está esperando
su cuarto! -Aparece Vicky. -¡Gracias!
-responde Abigail. -Será
mejor que vayas, seguramente te necesita para algo importante -dice
Ángela. -¡Permiso!
-Responde Abigail y se marcha. * Habitación
de Isabel. Isabel
mira largamente el retrato de don Pedro José cuando tocan a
la puerta - ¡Adelante! -¡Permiso!
-Entra Abigail- ¿qué se le ofrece doña
Isabel? -¡Abigail,
necesito que todos se reúnan a la noche, a las nueve de la
noche en la sala! -¡Sí
señora! ¿Todos? Isabel
afirma con la cabeza -¡Necesito hablar con todos y cada uno
de ustedes! Es por eso que le pedí que viniera, quiero que
les avise y que les pida por favor que no voy a faltar porque tengo que
decirles algo muy importante. -¡Cómo
no señora! ¿Le aviso también a la
señorita Valeria? -¡No!
-Responde Isabel- ¡la presencia de Valeria no será
necesaria! -¡Cómo
usted ordene! -¡Otra
cosa! -la detiene Isabel. -Sí
señora -se detiene Abigail que ya se marchaba. -Voy
a hacer exactamente lo que hace mi prima, me voy a quedar encerrada
todo el día aquí en el cuarto y le aviso para que
no me pase ninguna llamada ni que nadie me moleste. -¡Cómo
usted ordene señora! -responde Abigail- ¡con
permiso! Al
quedar sola Isabel sonríe y luego toma el
teléfono y llama. * Cítricos
Donoso. Salvador
trabaja cuando suena el teléfono y responde. * Mansión. Habitación
de Valeria. Vicky
le hace la cama a Valeria, mientras ésta sale del
baño y se peina. -¿Cómo
sigue Ángela Vicky? -¡Muchísimo
mejor, fíjese que ya se le quitaron todo los males! Ella
tiene el ánimo que usted no tiene -le dice Vicky con
razón- ¡además está
allá abajo sentada con los demás en la sala! -¿Con
los demás? -se sorprende Valeria. -¡Sí,
la señora Isabel los mandó llamar! -¿Y
por qué motivo Vicky? -¡Pos
vaya usted a saber, tiene que ser algo muy importante porque hasta
Salvador está ahí! * Sala. Isabel
parada al lado de Salvador les anuncia -¡Seguramente les
parecerá extraño que los haya reunido esta noche,
pero tengo que comunicarles algo!
-¡Simón,
por el amor de Dios, deja que la señora Isabel hable y
después opinas! -Le corta Abigail. -¡No,
no Abigail! -Interviene Isabel- ¡si lo que voy a decir no es
precisamente para que opinen, sino para que todos ustedes se enteren de
lo que pienso hacer! -Como
Salvador está presente... -dice Antonio- ¡me
imagino que se trata de algo relacionado con la empresa! ¿No
es así? -¡Se
trata de algo bastante persona! -la aclara Salvador. -¡Si
fuera personal, no entiendo su presencia en esta casa señor
Cerinza, porque usted tendrá mucho que ver con la
fábrica, pero con esta casa absolutamente nada! -Walter no
puede aguantarse de opinar. -¡En
esta ocasión Walter, las cosas son muy diferentes! -le
anuncia Isabel- ¡y para evitar cualquier tipo de comentarios
voy a hablarles sin rodeos! -Isabel da un paso al frente- ¡no
me gustan los secretos, no me gustan los misterios! -¡Al
parecer vienes bien dispuesta a atacar! ¿No es cierto? -le
sonríe irónicamente Isabel. -¡Estoy
esperando a que hables para ver si le encuentro una
explicación lógica a cierto asunto que me
está rompiendo el cerebro! -continúa Rebeca entre
dientes llena de odio. Isabel
sigue sonriendo con sorna- ¡No te preocupes que te lo voy a
explicar muy bien, aunque seas tú la que me lance la primera
piedra tía! Salvador
simplemente mira a Rebeca. -¿Por
qué dices eso Isabel? -se sorprende Ángela. -¡Porque
así es Ángela, porque la gente no soporta que uno
sea feliz, sin prejuicios, sin hipocresías! -Se lanza
Isabel- ¡no me van a negar que cuando yo me casé
con Andrés, después de la muerte de Pedro, mucho
de ustedes me cuestionaron! -y hace una pausa- ¡y ahora
sucederá lo mismo, porque a pesar de que enterramos a
Andrés hace poco tiempo yo pienso contraer matrimonio
nuevamente! -Les lanza la noticia. -¡Por
eso los he reunido aquí! -E Isabel toma del brazo a
Salvador- ¡para comunicarles que Salvador y yo decidimos unir
nuestras vidas para siempre! -Isabel sonríe- ¡y
qué vamos a casarnos en un mes aproximadamente! Ángela
y Antonio los miran terriblemente decepcionados. Isabel
simplemente los mira todos * Pasillo. Rebeca
persigue a Isabel gritándole histéricamente
-¡enloqueciste Isabel! -grita desaforada-
¡enloqueciste, tú no sabes lo que estás
haciendo! ¡Estás rematadamente loca! Isabel
se toma la cabeza con las dos manos y la enfrenta -¡La que
parece verdaderamente loca eres tú! -le responde Isabel sin
poder creer la histeria de su tía-
¡déjame en paz tía! ¿Quieres? -¡Eso
que estás haciendo esa asqueroso Isabel! -Grita Rebeca-
¡asqueroso! ¿Pero qué pretendes con esa
estupidez? -está completamente fuera de sí con el
rostro desencajado de la rabia -¿quieres provocarnos o
realmente te vas a casar con ese hombre? -Y llora histérica-
¡dime! Isabel
la mira con decepción- ¡Bien dije, verdad, que la
primera en atacarme serías tú! -Y la mira como si
la viera por primera vez desde hace mucho tiempo -¡y no me
equivoqué! -Y luego mirándola de pies a cabeza la
deja plantada y se mete su cuarto. Rebeca
la sigue -¡Isabel! Dentro
del cuarto Rebeca sigue al ataque -¡Explícame como
ocurrió este desastre! -Sigue gritando-
¿qué pasó para que... que decidieras
semejante bestialidad? -¡Tía,
si para ti es una bestialidad, para mí es la
razón más importante de mi vida! -Isabel se
sienta en la cama y la mira directamente a los ojos- ¡porque
amo profundamente a Salvador, lo amo! -¡Cómo
lo puedes amar, por favor no me hagas reír Isabel! -Y la
cara se le retuerce con una mueca -¿cómo puedes
estar enamorada de un hombre, de un canalla que intentó
fugarse con tu prima? ¡Eso yo no entiendo! -Y luego le grita
aún más fuerte- ¡y no lo acepto de
ninguna manera! ¿Me entiendes? ¡No lo acepto! -¡Aunque
no lo aceptes, mi relación con Salvador no es de ayer! -Le
confiesa Isabel- ¡viene desde hace tiempo atrás
tía, desde que lo vi! -Isabel deja vagar su mirada-
¡desde que lo vi me enamoré de él! Rebeca
se abraza a sí misma escuchándola con horror. -¡Me
entregué a Salvador, antes de casarme con Andrés!
-sigue Isabel. -¡Qué
asco! -Y Rebeca llora y se tira de los pelos- ¡qué
asco, no puede ser cierto! Isabel
se acerca conciliadora -¡Tía,
escúchame! ¿Por qué crees que mi
relación, que el matrimonio con Andrés no
funcionó? ¡No funcionó porque yo no
pude cumplir con mis obligaciones conyugales! -Le cuenta sinceramente-
¡porque yo quería estar con Salvador, no
quería estar con Andrés! Rebeca
tiembla de pies a cabeza -¡No puedo creerlo! ¿Pero
cómo sucedió eso Isabel, cómo fue? -¡Mientras
Andrés se encerraba en su cuarto esperando que yo le
cumpliera como mujer, yo ya tenía una relación
secreta con Salvador! La
cara de Rebeca se descompone de odio y horros- ¡Yo quiero
saber cómo pudiste caer tan bajo! ¡Eso solamente
lo haría una vagabunda Isabel! -¡Mira
tía, a mí me tiene sin cuidado lo que tu opines!
-Isabel se impacienta- ¡yo sé perfectamente que me
casé presentada por las circunstancias! -Le corta-
¡yo me cansé de repetírselo a
Andrés! -y le quiebra la voz- ¡le dije que no lo
quería, que no lo soportaba, por eso es que yo me
quería separar! -Isabel se sienta en la cama. Pero
Rebeca sigue gritando-¡Nada, nada, entiéndelo,
justifica esta locura de casarte con Salvador! Isabel
empieza a mirarla extrañamente. -Es
que lo ocurrido con Valeria -insiste Rebeca llorando
histérica- ¿no te demuestra que es un
desgraciado, un miserable en el que no podemos confiar? -¡Lo
que pasó con Valeria, es algo que no va a trascender! -le
levanta la voz Isabel- ¿Es que no te das cuenta? -Y de
pronto le suplica- ¡tía, Salvador la
utilizó únicamente como su tabla de
salvación, porque se dio cuenta que yo no me
podía separar de Andrés, por eso! Rebeca
se niega -¡No, yo no te hablo solamente de Valeria, pudieron
existir otras mujeres! -¡Aunque
hayan existido mil o un millón, a mí no me
importa! -Le grita Isabel perdiendo todo control de sus nervios. Rebeca
la mira horrorizada. -¡No
me importa porque lo amo! -Isabel se calma y le dice sinceramente-
¡porque estoy profundamente enamorada de él, por
eso me quiero casar con él, por eso! -trata de que
comprenda- ¿No te das cuenta? Pero
Rebeca no puede comprender y se toma la cabeza histérica-
¡Ya no me digas más que te vas a casar con ese
animal, no me lo digas, no me tortures Isabel! -Llora
histérica y descontrolada de los celos y la rabia. -¿Por
qué tía, porque te pones así?
¿Eh? -Le pregunta Isabel- ¿dime qué me
puede impedir casarme con Salvador? ¡Aunque se oiga muy
fuerte lo que te voy a decir, Andrés ya está
muerto y yo tengo todo el derecho a rehacer mi vida, a ser feliz! -¡No,
no estoy segura de eso, porque hace muy poco tiempo que
Andrés murió y tú tienes la
obligación de esperar! -Le grita Rebeca. -¡Yo
no tengo ninguna obligación de nada! -Le grita Isabel
perdiendo toda compostura y se levanta enojada- ¡y tampoco
tengo por qué rendirte a ti cuentas de mis actos, ni a ti ni
a nadie! -Isabel la mira furiosa- ¡y date por bien servida,
de que te confíe mis cosas! -y la echa- ¡Ahora
déjame sola quieres! -¡Al
parecer no has escuchado bien, qué me dejes sola! -le dice
firme- Me queda muy claro que no entendiste las razones por las que
quiero casarme con Salvador -agrega triste Isabel. Rebeca
llorando histérica sale de la habitación. Isabel
se queda sola. * Pasillo. Rebeca
sale llorando y Walter la mira con pena y trata de consolarla. Pero
Rebeca lo rechaza y entra corriendo a su habitación. * Rebeca
a punto de desmayarse del llanto entra su cuarto -¡No puede
ser, no puede ser! -repite una y otra vez llorando con fuertes sollozos
y se deja caer en su cama- ¡no puede ser, primero con
Valeria, y ahora va a casarse con Isabel! -Y luego golpea furiosa con
los puños -¡Ay no, me quiero morir, me quiero
morir! -Y se abraza a la almohada- ¿por qué esto,
por qué? * Un
nuevo día amanece y Azur es el único ser feliz y
sin problemas en la mansión... corre por el
jardín. -¡Válgame Dios, que yo no puedo creer lo que nos cuenta Abigail! -exclama Vicky. ( Están
sentadas en la mesa del comedor Abigail, Vicky, Juanita y Norita. -¡Si
no la conociéramos bien pensaríamos que se
está burlando de nosotros! -Norita. -La
señora Isabel se va a casar otra vez... ¡y nada
más y nada menos que con Salvador! Definitivamente esta casa
está llena de locos -se burla Vicky. -Para
evitar comentarios les comunico lo que dijo anoche doña
Isabel, aseguró que dentro de un mes se va a casar con
Salvador. -¡Pero
aquí hay gato encerrado! -Dice Juanita. -¿Dentro
de un mes doña Abigail? -se sorprende Norita. -¿Quién
iba a pensarlo? -Juanita. -No,
pues a mí también me tomó por
sorpresa, pero no pienso opinar ni pienso calificar la conducta los
demás y les ruego que hagan lo mismo, aunque la lengua les
pique y déjenla quieta porque no quiero escuchar
murmuraciones. -¡No
se trata de murmurar Abigail, pero esto no se ve todo los
días! -comenta Vicky. -Esta
recomendación Vicky es especialmente para ti, ¡que
tú no te mides y siempre hablas más de la cuenta!
En un asunto tan delicado tenemos que guardar la mayor
discreción posible -y se levanta dando por terminada la
reunión- ¡a trabajar! * Al
día siguiente Simón, Ángela y Antonio
desayunan en el comedor principal. -¡Qué
podemos pensar de todo esto, dímelo tú
Ángela, te parece normal esto que está pasando!
-Se queja Simón. Ángela
suspira cansada -¡Simón, la verdad estoy tratando
de entender, todavía no salgo del asombro! -¡Si
cuando la señora Isabel nos mandó reunir a todos,
yo sabía que iba a salir con alguna cosa rara, pero no con
semejante locura! -¡En
verdad lo es! -dice Ángela desconcertada- ¿En
qué momento Isabel y Salvador se pusieron de acuerdo para
tomar una decisión así? Antonio
no dice nada. -¡Pues
seguramente se lo tenían guardado desde hace mucho tiempo,
porque los dos son un par de hipócrita! -Simón
exclama con resentimiento. -¡Simón,
no hables de esa manera! -Interviene Antonio. Simón
se enoja -¡Antonio, por qué te empeñas
en justificarlo! -le reclama- ¿también en esto lo
vas a defender? -¡No
lo voy a defender! Pero tampoco lo puedo condenar. -¿Te
sigue pareciendo inocente después de que enamoró
a Valeria y luego la dejó plantada para comprometerse con la
señora Isabel? ¡Por favor no seas
cínico! -¡Por
favor Simón, ya para! -Antonio empieza a perder la paciencia. -¡A
nadie le queda dudas de que Salvador es un maldito oportunista, ese
tipo no es de fiar! -¡Tú
no tienes derecho para buscarlo, no sabes los motivos que se encuentran
detrás de todo esto! -¿Los
motivos? -Se burla Simón- ¡los motivos saltan a la
vista Antonio, Salvador aparentó ser una gran persona y con
detallitos se ganó la confianza de todos nosotros, para
conseguir sus ambiciones! Ángela
lo mira convencida. -¡Y
lo está logrando, porque dentro de poco ya va a ser jefe de
esta casa y va a ser dueño de la fortuna del
señor de Donoso! -Sigue Simón-
¡resultó más ambicioso, más
codicioso que el propio Andrés Corona! Antonio
golpea la mesa -¡Simón, no digas ni una palabra
más porque puedes estar calumniando a la persona que menos
se lo merece! -¡Bueno,
ya cálmense! -Interviene Ángela- ¡no
discuten más por favor! -¡Que
se calme él, que piense antes de decir estupideces! -Sigue
enojado Antonio. -¡Precisamente
porque lo pienso es que lo estoy diciendo, a mí no me
tiemblan los pantalones, ni me dejo ver la cara tan
fácilmente con ustedes! -Simón,
porque no razonas por favor -le ruega Ángela. Simón
se levanta de la mesa- ¡Ángela, lo mismo te digo a
ti, piensa un poquito las cosas, habla con los abogados para que
agilicen los trámites de la sucesión, porque si
Salvador se llega a casar con la señora Isabel, entonces si
te puede robar todo y te puede dejar en la calle! Con
esto Antonio termina de perder la paciencia y se levanta furioso
-¡No Simón, no lo taches de ladrón, eso
sí no te lo permito! -¡Lo
que Andrés Corona no ha conseguido con toda sus
mañas, Salvador lo está consiguiendo con su
astucia! -Grita Simón- ¿es que acaso no te das
cuenta, las pruebas que nos han dado no te bastan zoquete? -¡Más
zoquete serás tú! -Y Antonio lo empuja-
¡ya deja de decir estupideces! -¡Basta
ya! -se desespera Ángela al verlos pelear. -¡Eres
un imbécil que no ve más allá de sus
narices! Yo no entiendo que te traes con ese tipo, ojalá a
mí me defendieras como lo estás defendiendo a
él. -¡Bueno,
ya basta por favor, no voy a permitir que se sigan agrediendo!
-Ángela se pone en medio de los dos. -¡Piensa bien lo que te dije Ángela, y no lo olvides, si te descuidas te pueden dejar en la cochina calle! -Le advierte Simón antes de marcharse. (Este Simon se
pasa realmente... Antonio
se acerca y la abraza- ¡No le hagas caso mi amor, no sabe lo
que dice! Ángela
está a punto de llorar -¡La verdad no
sé qué pensar mi amor, la actitud de Salvador me
desconcierta, me desconcierta terriblemente! * Bar
de Gaetana. En
la mañana muy temprano Salvador se despide -¡Hasta
luego Gaetana! Gaetana
que está limpiando el bar lo llama -¡Salvador! Por
cierto lo que me dijo anoche... ¿es verdad que ya no hay
manera de detener ese matrimonio con Isabel Arroyo? -¡Híjole,
me imagino la cara que pusieron! -Reacciona Gaetana- ha de ser un golpe
terrible. -¡Les
costará trabajo entenderlo, y habrá muchos que no
lo acepten! -reflexiona Salvador- ¡a ver cómo me
las ingenio para enfrentar la batalla que me espera! En este momento
todos están en mi contra -se despide- ¡hasta luego! -¡Hasta
luego! -Le saluda Gaetana y se queda preocupada. * Mansión. Walter
se pasea por la casa pálido y como si hubiera visto un
fantasma después de la noticia que les dio Isabel. * Habitación
de Rebeca. Rebeca
sentada en el suelo, al lado de su cama llora desconsoladamente cuando
tocan a la puerta-¡Doña Rebeca, abra la puerta!
-Llama Walter. Pero
Rebeca solamente llora. -¡Si
no lo hace voy a entrar sin su autorización! -Y diciendo
esto abre la puerta. Walter
se asusta al encontrarla tirada en el suelo- ¡Doña
Rebeca! ¿Que hace allí escondida en ese
rincón? Rebeca
llora a mares- ¡Ay Walter, quisiera gritar para desahogarme
pero no puedo Walter, no puedo! -Le cuenta Rebeca llorando con una
vieja- ¡me siento como un globo sin aire! -Gime llorando y
temblando- ¡es terrible! -¡Vamos,
levántese de ahí señora! -Walter se
acerca- ¡yo la ayudo por favor! Levántese -y
Walter la ayuda levantarse- ¿usted se imagina
cómo me siento yo? -y la conduce hasta la cama-
¡ante el peligro del próximo patrón, es
la persona que más he odiado y despreciado en toda mi vida! Rebeca
que apenas puede ver respirar del llanto se deja sentar en la cama-
¡Ay Walter, que buen trabajo hizo ese infeliz, nos
enredó a todas! Y se salió con la suya. Walter
le ayuda sentarse y luego se sienta su lado y le da palmadas en la
espalda. -¡Y
después de esto, ya no le queda nada más por
hacer! -sigue Rebeca-¡Y pensar que entró a esta
casa como simple chofer, y mire a lo que llegó Walter!
-Rebeca sigue llorando histérica y se agarra de la cabeza-
¡es que no lo puedo entender, no puedo! -¡Pero
lo más terrible es que entró aquí por
usted, porque usted lo contrató! -Le recuerda Walter. -¡Walter,
debe ser un castigo de Dios, un castigo! -Rebeca se levanta
histérica. -¿Se
convence ahora de que ese desgraciado es el causante de todo lo malo
que ocurría en esta casa? He aquí la respuesta a
los interrogantes, incluyendo la muerte de don Andrés. -¡Ayayay
Walter, ya por favor, ya! -Grita Rebeca- ¡no puedo Walter, no
puedo pensar! -¡Piense,
piense porque en este momento tiene que ir, no pierda el tiempo y vaya
a hablar con doña Isabel porque tiene que convencerla de que
está a punto de cometer un terrible error! -¡Ay,
cree que no le he hecho ver! -Le grita Rebeca completamente fuera si-
¡ella no entiende que ese matrimonio no le conviene Walter! -¡Qué
desgracia! Ese hombre también la enloqueció -se
angustia Walter. -¡Nos
enloqueció a todos Walter, a todos! Y cuando nos dimos
cuenta ya era muy tarde ¡ya no tuvimos tiempo detenerlo
Walter! -Rebeca sigue llorando. * Habitación
de Valeria. -¡Ay Abigail! ¿Estás segura de lo que dices? -Llora Valeria. (Chismosa
number 1 sigue trabajando -¡La
señora Isabel nos reunió anoche para darnos la
noticia, aproximadamente en un mes se casará con Salvador
señorita! Valeria
llora y Abigail se sienta su lado para consolarla -¡Yo
lamento tener que decirle estas cosas, pero de algún modo
tenía usted que enterarse! Ay, imagino como debe sentirse
señorita. -¡No
importa Abigail! -¿Pero
cómo no va a importar? ¡Cómo no va a
importar si yo sé cómo estuvo usted enamorada de
Salvador! Y tal vez todavía siente algo por él. -¡Abigail,
aunque me muera por él tengo que olvidarlo para siempre!
Ahora entiendo, claro, ahora entiendo por qué Isabel me
estaba presionando para que me fuera de la casa... ¡no me voy
a quedar ni un minuto más, tengo que marcharme! -Y Valeria
se levanta decidida. -¡Pero señorita Valeria! ¿Pero qué hace por Dios? -y al ver que Valeria toma su maleta para hacerla- ¡tómelo con calma señorita, piense bien las cosas! (Alguien lleva
la cuenta de cuántas veces Valeria ha hecho su maleta? -¡Abigail,
debería haberme ido cuando ella me lo pidió, no
debí haberlo pensado ni siquiera dos veces! -¡Señorita!
-Le ruega Abigail. En
ese momento Isabel abre la puerta y encuentra Valeria haciendo la
maleta -¡Necesito hablar contigo Valeria! Cítricos
Donoso. -¡Simón,
eso que me estás contando es muy delicado! -Dice
Ramírez- ¿tú me estás
hablando en serio o me estás haciendo una broma? -¡No, ojalá! es la triste realidad don Evelio, ¡mire nada más lo que se tenían escondidos Salvador y la señora Isabel! Tenían una farsa muy bien montada. ( -¡No
lo puedo creer! ¿Salvador de compromiso con doña
Isabel? -duda Evelio -¡la sola idea me parece absurda!
¿Cómo se va a casar teniendo en cuenta la muerte
tan reciente de Andrés Corona? ¡No! -¿Y
acaso no hizo lo mismo con don Pedro José? ¡Ya
debe estar acostumbrada a reemplazar los maridos en cuanto se le mueren! -¡Simón,
Simón! -Le llama la atención don Evelio. -¡Ya
sé, ya sé, que estoy hablando mal de la cuenta y
ni siquiera debí haberle mencionado este asunto, pero es que
la verdad me tiene muy ofuscado! (Bueno...
y si lo sabe para qué sigue chismoseando -Tranquilo,
no tiene nada de malo que me lo cuentes, si se van a casar tan pronto
todo el mundo lo sabrá y yo no comentaré nada
hasta que lo anuncien oficialmente -le da unas palmadas en la espalda. * Mansión. Habitación
de Valeria. -¿Hubieras
preferido que te lo contara directamente? -Le pregunta Isabel
enfrentando Valeria. -¡No
me esperaba menos de ti! -Le responde Valeria. -¡Si
hubieras asistido a la reunión de ayer en la noche, yo te
habría dado el gusto, pero cómo insistes en
permanecer encerrada en este cuarto! -Se burla Isabel. (hum...
agarrar?... Isabel
le ataja del brazo -¡Ya sé que no quieres verme
porque no me soportas, pero no voy a dejar que te vayas!
¿Entendiste? -¡Así
que estás resentida y estás celosa porque
jamás imaginaste que yo me fuera a casar con Salvador! -¡Después
de la muerte de Andrés, de ti se puede esperar cualquier
cosa Isabel! -Le acusa Valeria. -¿Ah
sí? -Isabel cruza los brazos- ¿y se puede saber
qué vas a hacer ahora? -¡Entiende
que estoy harta de esta situación, estoy cansada que me
manipules y quiero que me dejes en paz! -Grita Valeria-
¡tienes mucha razón al decir que las dos no
podemos estar bajo el mismo techo! -¿Y
por qué lo dices? -Pregunta Isabel- ¡no lo dices
por mí! -Ríe- ¡no, lo dices por
qué tienes miedo de encontrarte con Salvador! -¿Miedo?
¿Tú crees que puedo tenerle miedo a alguien que
no vale la pena? -¡No
lo insultes por despecho! ¿Quieres? Valeria
se acerca -¡Isabel, yo lo amaba sinceramente! Pero no le voy
a perdonar que haya jugado conmigo. -¡Está
bien, entonces si tanta dignidad tienes, por qué no te
quedas y nos enfrentas directamente sin ningún rencor
Valeria! -¡Me
voy a ir y no me importa lo que pienses! -¡Te
equivocas, no te vas a ir a ninguna parte, el mismo Salvador me
exigió tu presencia en esta casa! -¡Ah,
no me digas! -Ríe Valeria con sorna- ¡pues con
mayor razón me voy! -¡Ya
te dije que no! Y no se te olvide que me debes muchísimas
cosas Valeria y que desgraciadamente este es el precio que tienes que
pagar por eso -le dice Isabel fríamente- ¡te
quedas! ¿Me oíste? -Y le toma la cabeza y le da
un beso en la frente- ¡te quedas! Isabel
sale del cuarto * Cítricos
Donoso. Elvio Ramírez no puede contenerse de lanzar el chisme en una reunión de ejecutivos-¡Qué barbaridad, Salvador casado con doña Isabel Arroyo! Después que habían tenido tantas peleas, esto es como para volverse loco. ( El
doctor Garcés mueve la cabeza negativamente y luego se
acerca para comentar -¡Pero dígame una cosa
señor Ramírez! -Y todo los otros paran la oreja-
¿la persona que se lo comentó es una persona
confiable? -¡Claro,
yo no voy a decir su nombre, tenemos que hacernos a la idea que dentro
de poco seremos testigo del tercer matrimonio de Isabel! -¡Esa
mujer está acabando con todos! -Comenta un ejecutivo. -¡Merece
el mote de la viuda negra! -ríe don Evelio-
¡marido que agarra, marido que tira para el cementerio!
Ojalá Salvador no corra con la misma suerte. -¡Pues
a mí sinceramente no me parece nada divertido, todo lo
contrario, de llegar a ser cierto me parece bastante preocupante! -dice
Garcés- Voy a tener que hablar seriamente con Salvador. -¡No,
no lo haga doctor Garcés! -Le corta Elvio- ¡deje
que él mismo se lo cuente, pudiera disgustarse! -¡Porque
es un chisme vulgar inventado por alguien! -¡No,
es verdad! -¡A
mí la verdad me parece muy raro, porque hasta ahora la
relación de Salvador e Isabel era estrictamente laboral y no
muy cordial que digamos! -¡Eso
dentro de la empresa, pero de las puertas para afuera no sabemos en
qué cuentos andaban! -Comenta otro ejecutivo. En
ese momento los cinco ejecutivos se quedan callados al ver entrar a
Salvador. Salvador
los mira y se da cuenta de que algo comentaban
-¿Interrumpí la animada plática doctor
Garcés? -Pregunta al ver que todos se marchan corriendo por
su lado y simulando hablar de otra cosa. -¡Para
evitar malos entendidos, déjeme aclarárselo yo
personalmente! -Corta Salvador por lo sano. -¿A
qué se refiere Salvador? -simula el doctor Garcés. -¡A
las murmuraciones que ya empiezan a correr! El
doctor Garcés traga saliva. -¡Isabel
y yo nos comprometimos doctor Garcés, pronto nos vamos a
casar! -Anuncia Salvador. El
doctor Garcés se queda de una pieza sin reaccionar. * Mansión. Antonio
se pasea nervioso por el jardín cuando se encuentra con su
madre que le pregunta que está haciendo. -¡Estoy
esperando a Ángela porque tenemos una cita con el doctor
pero se está tardando! -Andas
preocupado por el asunto de doña Isabel y Salvador. -¿Quién
no? Eso nos cayó como balde de agua fría y todos
estamos muy desconcertados. -Todo
el mundo está muy confundido, las opiniones van y vienen. -Todos
se sienten con derecho a opinar y a algunos se les va la mano como el
loco de Simón, esta mañana estuvimos a punto de
agarrarnos a golpes. -¡Otra vez! Lo mejor que pueden hacer es mantenerse al margen, sobre todo por problemas ajenos, cuando algo así sucede es mejor quedarse callado. ( -Yo
voy a tratar de controlarme, pero no voy a quedarme callado,
especialmente con Salvador, voy a buscar el momento de hablar con
él. * Un
restaurante. Rebeca
se tomó un tequila mientras le cuenta sus penas a Pilar. -¡Ay,
no más Rebequita, no más! -Se espanta Pilar-
¡me invitaste a almorzar y resulta que te estás
emborrachando! Y que yo sepa, tu no estás acostumbrada a
beber y menos tan compulsivamente. -¡Es
lo único que puedo hacer, a ver si me calmo y te cuento
todas mis desgracias Pilar! si no me desahogo, ¡voy a
estallar! ¡voy a estallar! -Y vuelve a tomarse una copa de
tequila. -¡Es
que más barbaridades no me puedes contar mujer, ese hombre
es una completa pesadilla y está acabando con toda tu
familia! ¿Cómo es posible que vaya a casarse con
tu sobrina Isabel? -Se escandaliza Pilar. Rebeca pone cara de odio y se le arruga toda la cara- ¡Porque siempre hace lo que se le pega la gana! ¡es un monstruo, un monstruo que confunde y destruye a todas las que se atraviesan en su camino Pilar, te lo juro! ( Pilar
la mira horrorizada. -¡Jamás
pude imaginarme que tuviera de enredos con Isabelita! -Y se toma otro
caballito. -¡Y
tú muerta de celos y rabia con la pobrecita de Valeria! -¡A
esa, a esa por poco la mato, tenía que descubrir que
tenía amores con Salvador! -¿Y
qué, piensas hacer lo mismo con tu sobrina Isabel? -¡No!
-Rebeca tiembla de rabia- ¡con esa no puedo porque esa es la
que manda y no le da la gana de escuchar! Yo también le dije
que podía haber otras mujeres... ay Pilar... pero le importa
un comino! Esta tan convencida que ese degenerado ve por los ojos de
ella- y se toma otra copita de tequila. -¡Tú
me dijiste que piensan casarse dentro de un mes! Rebeca
asiente. -¡Mira
Rebeca, tú no puedes quedarte cruzada de brazos esperando a
que venga la hecatombe! Rebeca
asiente con la cabeza -¡Tienes mucha razón Pilar
algo tengo que hacer! -Dice desesperada- ¡algo, algo, aunque
no sé! -¡Mira
Rebeca, o te marchas de esa casa antes de que pierdas la cabeza o
detienes de cualquier manera a ese maldito embaucador! -Le dice Pilar
sinceramente- ¡debes detenerlo Rebeca, debes detenerlo ! -¡Tengo
que hacerlo, tengo que hacerlo Pilar, si! Aunque parezca una
solución desesperada tengo que hacerlo -y luego dice con un
rictus horrible en la cara- ¡voy a frenar a ese maldito
cínico degenerado! Pilar
la apoya. * Casa
de Gaetana. Antonio
entra -¡Buenas noches Gaetana! Gaetana
lo recibe de malas pulgas -¿Se puede saber qué
buscas aquí? -Yo
creo que ya se le imagina, necesito hablar con Salvador. -Pues
fíjate que él no esta y no creo que regrese
temprano así que mejor que vas a buscarlo otra parte y a
otra hora porque yo no quiero tener problemas con él por
visitas inesperadas. -Gaetana,
me urge hablar con él y no puedo hacerlo en otra parte, lo
que le tengo que decir es sumamente importante. -Bueno,
entonces vuelve más tarde porque como te darás
cuenta ni siquiera hemos abierto el bar. -No
importa Gaetana, yo puedo esperar aquí. -¡No,
no, no! Eso no te lo puedo permitir por nada de este mundo, lo lamento
en el alma. -¡Es sobre su matrimonio con Isabel Arroyo! ( Gaetana
se calma. -Y
si no puedo esperar aquí, lo voy a esperar afuera pero no me
pienso marchar sin antes hablar con él. Gaetana
suspira. * Mansión. En
la sala, vestida de un negligé rosa, Isabel mira al fuego y
vuelve a recordar su pelea con Andrés. Isabel
vuelve realidad asustada y respirando entrecortadamente. Cierra los
ojos. * Bar
de Gaetana. En
medio de la gente que baila y ríe feliz Antonio espera
sentado con un trago cuando entra Salvador. FIN DEL CAPITULO
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