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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN
MARTINEZ LOZANO * Henri
Fréderic Amiel * CAP# 123:
miércoles 11 de enero de 2006 - ¡VIEJA DESPECHADA! Cocina. Abigail
y Vicky están sentadas a la mesa. -¡Ay
Abigail, yo sé que a usted no le gusta que yo diga lo que
pienso, pero cómo me quedo callada en este momento! Nosotros
éramos felices hasta que llegó la
señora Isabel y
con ella llegó la maldición a esta casa -susurra
con
miedo. Abigail
suspira -¡Ay Vicky, por Dios no digas esas cosas! -¡Pos
sí, primero se murió don Pedro José,
luego ella
por buena o por mala acaba con todo! Y ahora vamos a perder a Salvador
-Vicky dice triste- ¡y yo que confiaba tanto en ese muchacho,
no
entiendo ese matrimonio, no lo entiendo! Es como si se uniera el bien y
el mal ¿y ahora qué va a pasar con nosotras? -¡La
casa está muy silenciosa, parece que estuviera
vacía Vicky! -¡Es
que están todos encerrados, hasta mi Simonsito, que antes
parecía un trompo de arriba para abajo! -No
quiere hablar con nadie, y Antonio no sé dónde
estará porque salió sin decirme nada...
¡a
mí me preocupa que vuelvan a distanciarse por culpa de
Salvador!
Uno lo ataca y el otro lo defiende -suspira Abigail preocupada. * Habitación
de Rebeca. Rebeca
con cara de amargada mira por la ventana y recuerda a Pilar
"-¡O
te marchas de esa casa antes de que pierdas la cabeza o detienes de
cualquier manera a ese maldito embaucador!" - en su mente resuena la
voz de Pilar- "¡debes detenerlo Rebeca, debes detenerlo!" Y
súbitamente sale de su cuarto decidida y se dirige
a la habitación de Valeria. * Habitación
de Valeria. Valeria, como siempre, está en su cuarto sin hacer nada, hojeando distraídamente un libro cuando ve entrar a su tía. (Si...
sin estudiar las partituras, sin practicar al piano... nada... nada... Rebeca
con cara malvada se le acerca. * Bar
de Gaetana. Salvador
y Antonio están sentados a una mesa. -¡Bueno,
pero te advertí que vendrían muchas sorpresas!
¿De
qué te extrañas ahora? -le pregunta Salvador. -¡Pero
cuando me lo dijo estaba lejos de imaginar que podría
comprometerse con la señora Isabel! -Le reclama Antonio-
¡eso jamás me lo esperaba Salvador!
-¡No
es sólo prevención, ahora ya todos empiezan a
desconfiar,
hasta Ángela! Bueno, ni qué decir de mi hermano
Simón. -¡Simón
me odia! -No
se le puede culpar de todo, porque usted se está comportando
de
una manera muy extraña Salvador, con o sin
intención
lastimó a Simón y a Valeria ¡y nos
tiene a todos
locos con el anuncio de su matrimonio con la señora Isabel!
¿Qué podemos esperar de usted Salvador? Salvador
lo mira largamente- ¿Tú también dudas
de mí? -¡Yo
te confieso que estoy muy preocupado, por eso vine a verlo, quiero que
me aclare sus intenciones! -¡Antonio,
no te voy a aclarar nada porque no lo entenderías! -Le corta
Salvador- ¡lo único que te puedo decir es que
acepté el reto de cumplir una misión! -¡Pedro
José era uno, Salvador Cerinza es otro Antonio! -responde
Salvador sin sonreír. (Pero
qué es esto... Salvador
mira para todos lados y luego le pregunta -¿Eso quiere decir
que me atacarías? Antonio
desvía la mirada -¡No podría atacarlo,
pero tampoco
contaría con mi apoyo! -Exclama- ¡no estoy de
acuerdo que
se una a esa mujer después de todo el daño que le
hizo! -¡En
ese caso, te aconsejo que hagas lo que te dicten tus sentimientos y si
quieres puedes unirte a las personas que quieren destruirme! -Le
aconseja Salvador- ¡hazlo! ¡Hazlo porque van a
necesitar
mucha fuerza para enfrentarme y no les valdrá de nada
condenarme
Antonio! -Y agrega sombríamente -¡porque ya lo
estoy! -Y
le confiesa- ¡mi matrimonio con Isabel es apenas el comienzo,
lo
peor está por venir! -dice vaticinando un futuro negro-
¡Si prestas atención, entenderás esa
misión
que vine a cumplir! -Y diciendo esto se marcha dejando a Antonio solo. Mansión. Habitación
de Valeria. -¡Es
un pervertido, un inescrupuloso que no perdona a nadie que caiga en sus
garras! -Dice Rebeca con odio sentada en la cama al lado de Valeria-
¡lo que te pasó a ti, ahora le
está pasando a
Isabel, porque ella no va a ser la excepción Valeria, no,
claro
que no! -Y lanza una carcajada amarga- ¡ella va a pagar muy
caro
haber puesto sus ojos en ese miserable! Valeria
simplemente la mira y no responde. -¿Crees
que podemos permitirlo? -Dice Rebeca con la cara toda desfigurada de la
rabia- ¡tenemos que impedirlo, tú tienes todas las
armas
Valeria y estás en la obligación de emplearlas! -¡Yo
no sé cuáles son esas armas, pero no pienso
usarlas para atacar sino para defenderme tía! -¡Cuando
hay que atacar, hay que hacerlo sin miramientos de ninguna clase!
-Trata de convencerla Rebeca- ¡y tú si te puedes
desquitar
Valeria! Valeria
se levanta de la cama enojada y se aleja de ella -¡Pues no
pienso vengarme tía! te equivocas. -¡Tienes
que decirle a todo el mundo, tienes que quitarle la careta a ese
degenerado Valeria! -Grita Rebeca y de pronto inventa lo inimaginable-
¡tienes también que gritar a los cuatro vientos
que
abusó de ti! -y le toma la cara entre los dedos con
violencia -
¡díselo a Isabel, que abusó de ti!
¿Verdad?
¡Porque no me lo puedes negar! -Dice histérica. -¡Eso
no es cierto! -Se enoja Valeria. -¡Fuiste
suya, te entregaste a ese desgraciado, no lo niegues! -Sigue Rebeca con
su mente enferma y luego la agarra fuertemente del brazo- ¡y
no
fue un romance inocente porque los cínicos y las mosquitas
muertas como tú no tienen esa clase de romance! -Dice con
odio. -¡Tú
no vas a decirme lo que tengo que hacer y contra quien debo de luchar
tía! -y Valeria con fuerza se quita sus brazos de encima. -¡Estúpida!
-Le grita Rebeca fuera de sí y llena de años de
amargura-
¿y qué, vas a permitir que se burle de ti y
así
descaradamente? ¿Eh? ¡Dime! -Y luego agrega-
¡pero
si Isabel me lo dijo, claro que sí, el te usó
miserablemente! -¡Como
si fueras un objeto, un trapo de piso que pisoteó y que
después botó! -sigue Rebeca con crueldad. -¡No
sabes lo que dices, y aunque fueran ciertas todas esas
porquerías, sabes que no pienso reclamarle una sola palabra! -¡Claro,
porque no eres más que una cobarde! -La acusa Rebeca. -¡Ni
cobarde, ni tengo miedo, simplemente por respeto a mí misma
tía! Rebeca
la mira con desprecio de pies a cabeza -¡Desgraciada
conformista!
-Y luego sigue con burla- ¡claro, claro, pero si es que lo
que
mereces es que te pisotee como lo que eres, como un asqueroso insecto!
-Y luego le grita- ¡espero que te largues aquí lo
antes
posible si no quieres ver a tu adorado Salvador abrazándose
con
la asquerosa de tu prima! -y los ojos se le llenan de veneno. -¡Pues
te tengo muy malas noticias, porque no voy a irme, Isabel me exige que
me quede para pagarle todo lo que ha hecho por mí!
¿Y
sabes qué? ¡Pienso hacerlo, para pagarle
cómo se
debe, ya no tengo miedo tía, con tantos golpes que me ha
dado la
vida ya no tengo miedo de absolutamente nada! Rebeca
furiosa sale del cuarto. Al quedar sola Valeria se toma de la cabeza. * Al
salir al pasillo Rebeca se detiene -¡Si fallé con
esta
estúpida, yo sé muy bien quién me va a
ayudar! -Se
dice a sí misma y sonríe con odio-
¡prepárate Salvador Cerinza por qué te
voy a hundir
en los infiernos aunque sea lo último que haga! -Y sigue
riendo
como loca- ¡veremos qué pasa con Cantalicia, tu
primera
mujer! * Un
nuevo día amanece. * Apartamento
de Felipe. -¿Qué anda haciendo mi hijo? -controla Cantalicia a Moncho que está pintando- ¿no andará mirando otra vez esas groserías de la capilla de la Sixta, verdad? (Ay... Moncho
la mira a la defensiva- ¡Estoy estudiando los
números mamá! -¡Ah,
bueno, pero mucho cuidadito con agarrar lo que no debe, ya sabe que no
me gusta! Moncho y pobrecito de usted si me lo encuentro otra vez
pintando encueratrices. -¡A
mí me gusta pintar, es muy bonito! -¡Pos
pinte fruta! -le propone Cantalicia. En
ese momento golpean a la puerta y Cantalicia va a abrir -¡Ese
tiene que ser don Felipe! Todos los días se le olvida algo. Cantalicia
abre la puerta y se asombra al ver a Rebeca que la saluda
-¡Buenas! -¡Pues
buenas! -Contesta Cantalicia estrujando nerviosa su ropa y mira a
Moncho que observa con disgusto a Rebeca. * Una
carretera. Chelito
busca algo desesperada y no lo encuentra. -¡Seguro
que no lo trajimos, busca bien! -se inquieta Felipe. -¡Si
ya lo revolví, no encontré las fotos por
ningún lado, debió dejarlas en el escritorio! -¡No
lo creo, las estuve revisando en el baño! -¡Con
lo descuidado que es, seguro que las dejó allí, y
ojalá que Cantalicia no las bote a la basura! -¡Ni
lo digas, ese material es muy importante para poder participar en la
próxima exposición! -¿Entonces
qué hacemos maestro? -¡Pues
nos regresamos Chelita, aunque lleguemos tarde! -Decide Felipe. * Apartamento
de Felipe. Cantalicia
está muy nerviosa -¡Pos la mera verdad que no
entiendo
nada seño! ¿Cómo está eso
de que me tengo
que ir con usted ahorita? Rebeca
finge una sonrisa hipócrita- ¡Si, quiero que me
acompañe a mi casa, es urgente que hable con mi sobrina
Isabel! -¡Yo
no tengo nada que hablar con esa gente que ni conozco! -Cantalicia mira
al suelo y se acerca a Moncho- ¡la verdad que no puedo! -¡Cómo
que no, va a tener que hacerlo inmediatamente Cantalicia! -Le exige
Rebeca. -¡Fíjese
usted que yo todavía tengo que arreglar la casa y prepararle
su
comidita a don Felipe! -Y manosea a Moncho nerviosamente. -¡Sí,
pero supongo que para usted es mucho más importante su
esposo
Salvador que la comidita de don Felipe! ¿O no? Cantalicia
se asusta -¿Qué es lo que le pasa al Salvador? -¡Se
supone que mi sobrina Isabel planea casarse con él en un par
de
semanas! -le cuenta fríamente Rebeca-
¿cómo le
parece? Moncho
que está escuchando atentamente se levanta y toma a su madre
del brazo para consolarla. -¿Cómo
es eso de que planea casarse con él? -empieza a llorar
Cantalicia- ¡eso no puede ser! Rebeca
sonríe -¡Claro que sí, se lo aseguro!
¿Por qué tenía yo que decirle mentiras? -¡Pero
es que no, el Salvador no se puede rejuntar con otra vieja que no sea
yo! -¡Mi
sobrina tampoco debe unirse a él, en realidad ella no sabe
qué clase de persona es él, ni siquiera se
imagina que
puede tener una mujer y un niño ¡ -¡Claro,
primero tiene que pensar en nosotros, en el Moncho y en mí! -¡Por
eso quiero que me acompañen, para que le cuente toda la
verdad a
Isabel! ¿Verdad? -propone Rebeca nerviosa y apurada. Pero
Cantalicia llora amargamente y se sienta en el sofá
-¡Ay
Virgencita! ¿Cómo me hace esto Salvador, caray? Moncho
la consuela -¡Por favor mamacita, ya no llores! -¡Ay
mi hijito, pero cómo quiere que no llore, fíjese
que su pa se va a rejuntar con otra vieja! -¡Bueno
Cantalicia, si quiere impedirlo, lo único que tiene que
hacer es
venir conmigo pero ahora mismo, vamos! -exige Rebeca. -¡Yo
no puedo dejar solo a mi muchachito! -¡No
se va a queda solo, claro que no, hay que llevarlo para que Isabelita
lo conozca! -exclama Rebeca que ve en esto algo de que sacar aprovecho. -¡Bueno,
déjeme nomás que le traiga algo por si hace
frío! -acepta Cantalicia. -¡No,
no se me cambie, vamos ahora porque no debemos perder ni un solo
minuto! y tu también mi amor -le dice a Moncho y Rebeca los
empuja a la fuerza hacia la puerta. En
ese momento se abre la puerta y Felipe los mira atónito
-¡Miren nomás a quién tenemos por
aquí!
-Felipe se burla- ¿qué vino a hacer a mi casa,
que se le
perdió señora? -¡Vine
a buscar a Cantalicia y al niño, por favor déles
permiso para que salgan un momento! -¡Qué
idioteces está diciendo! -se espanta Felipe- ¿a
dónde y por qué demonios va a llevarse a esta
atolondrada
y a su muchacho? -¡Déjeme
salir un momentito por su caridad don Felipe, se lo juro que la cosa es
bien urgente! -le suplica Cantalicia. -¡Que
urgente ni que ocho cuartos! -le grita Felipe y luego reprende a
Cantalicia- ¿Cuándo va a aprender Cantalicia?,
¿se
olvidó lo que me le pasó la última vez
que
salió de esta casa sin mi consentimiento? -¡Lo
que pasa es que se lo juro que tengo que ir! Explíquele
doña para que entienda! -¡Señor
Madero, se trata de Salvador! -empieza Rebeca. -¡Otra
vez con ese fenómeno! ¿Usted no entiende que no
queremos
saber nada de ese tipo? ¡Pero cómo se atreve a
venir
aquí a llenarle la cabeza de cucarachas a esta pobre mujer
para
amargarle la vida! -¡Pero
usted tiene que saber que el esposo de esta señora!... -¡El
esposo de esta señora puede hundirse en los
mismísimos
infiernos! -le corta seco y a gritos Felipe- ¡pero por nada
del
mundo pienso dejarla salir de aquí para que vaya buscarlo! Rebeca
pierde toda compostura- ¡Señor Madero,
escúcheme! -le grita. -¡A
mí no me grite! -le grita aún más
fuerte Felipe-
¡Cantalicia está bajo mi responsabilidad!
¿Entiende? Y si usted intenta secuestrarla, pierde su tiempo
pedazo de atrevida ¡y salga inmediatamente de aquí
o soy
capaz de tirarla por la ventana! -¡Atrévase,
atrévase para que vea lo que le pasa! -se indigna Rebeca con
su cara de vieja clueca. Pero
Felipe sin consideraciones la toma de brazo con violencia y la echa
fuera de la casa- ¡Lárguese vieja bruja,
desaparezca antes
de que la tire a volar por las escaleras abajo! Felipe
vuelve a entrar y cierra la puerta ruidosamente. -¡No
debió haber hecho eso don Felipe! -Le reclama Cantalicia. -¡Cállese
Cantalicia, cállese y me deja de berrear pedazo de... mula
testaruda! -¡Ella
nada más vino a hacerme un favor, qué
vergüenza con ella! -¡Vergüenza,
vergüenza debería darle a usted, ya iba a emprender
camino
con esa lechuza! ¿No? ¡Pues óigame
bien, yo le
prohíbo que vuelva a recibirla rotundamente!
¿Entendió? ¡Se lo prohíbo! Cantalicia
sigue llorando y evidentemente no le entiende. * Felipe
reaparece con las fotos que venía buscar- ¿Piensa
llorar
todo el día? -pregunta al ver a Cantalicia postrada en el
sofá - ¡Puede estar contenta porque le
impedí
meterse en más problemas por culpa de esa mujer
malintencionada! -¡Ésa mujer es muy buena don Felipe! solamente quería hacer un favor. (y esto? Felipe
la mira atónito- ¿Cuál favor?
¡Cuál
favor, usted se pierde otra vez y le juro que no voy a mover un solo
dedo para buscarla! -Me
dijo que Salvador se va a casar -le cuenta Cantalicia. -¿Se
va a casar, se va a casar con quién? -se queda boquiabierto
Felipe. -Con
una sobrina de ella, una tal Isabel. Felipe
se sorprende- ¿Con
Isabel Arroyo? Cantalicia
levanta los hombros. -¡Salvador
Cerinza se va a casar con Isabel Arroyo! -repite Felipe. * Cítricos
Donoso. -¡Le
juro que cuando supe la noticia no podía creerlo Salvador!
-Le
comenta don Evelio inocentemente- ¡no me lo imagino a usted
casado con doña Isabel! -¡Pero
no lo hago con mala intención! usted sabe mejor que nadie el
aprecio que le tengo, además lo felicito, pienso que
doña
Isabel es un buen partido. -¿Hace
cuánto que hicieron el lanzamiento de este
catálogo? -Corta Salvador. -Hace
aproximadamente un año, lo llevó a cabo el jefe
de ventas de Corona. -Pues
hay que actualizarlo, hay que incluir nuevos productos,
dígale al jefe de ventas que me vea en mi oficina. -¡Enseguida
Salvador, con permiso! -se retira Ramírez. Salvador
lo ve marcharse aliviado y preocupado.
foto Una
carretera. Felipe
conduce otra vez y le cuenta a Chelita -¡Pues si yo te digo
que
el tal Salvador es un pajarraco muy extraño, no me equivoco!
¿De cuándo acá un miserable campesino
se
transforma de la noche a la mañana en el dueño de
la
empresa más importantes de la región? -¡Pero
todavía no es nada! -¡Pues
pronto lo será porque va a casarse con la dueña
de
Cítricos Donoso! Isabel Arroyo es millonaria. -¡Si
eso es cierto, ese hombre se las trae, porque se necesitan tener muchas
agallas para lograr algo así! -¡Creo
que se necesita más que eso! Sobre todo si tomamos en cuenta
que
la señora es viuda y el marido murió en
circunstancias
muy extrañas... ¿no le habrán
asesinado entre los
dos para poder casarse? -¡Ay
Madero, pero qué rollos arma en su cabeza! A lo mejor son
cuentos de Cantalicia, yo no creo que el marido de esa pobre sea capaz
de cosas tan horribles. -No,
no es cuento de Chelita, no es cuento, la tía de la
señora Isabel estaba ahí en la casa
buscándola
para llevársela. -¿Adónde? -¡A
su casa, para enfrentarla con la sobrina y evitar el matrimonio! -¡Qué
enredo tan feo! -¡Tremendo
lío, por eso es hora de que Cantalicia regrese a su pueblo
para
que no se meta en más enredos! A mí me importa
tres pitos
lo que haga esa gente, a mí me preocupa Cantalicia y el
muchachito. * Cítricos
Donoso. Rebeca,
como si fuera un animal furioso se enfrenta Salvador que se acerca
burlón -¿Qué la trae por
aquí doña
Rebeca? De
lejos Simón los vigila. -¡Y
usted quien se cree que es para aspirar a convertirse en el esposo de
una mujer como ella! -y escupe veneno- ¡maldito oportunista! Salvador
la mira con burla. * Cantalicia
está prendiendo una vela cuando Moncho le pregunta
-¿Por qué hace esas cosas mamacita? -¡Es
para pedirle a la virgencita que Salvador no se me case con otra vieja
mi hijo! Moncho
está jugando con un autito y Modzila el dinosaurio. -¡Si
el Salvador se casa yo me voy a morir de la pena! -gime Cantalicia. -¡Pero
el señor Felipe nos dijo que no prendiéramos las
velas! -¡El
señor Felipe es un ateo que no cree nada! Yo le pongo
velitas a
mis santos para que me haga los milagros que necesito. -¿Y
si le hacen un incendio? -pregunta inteligentemente el niño. -¿Quien
le dijo esas tonterías? -¡Pues
el señor Felipe! -¡No
haga caso a semejante tonterías!, mire mijo me voy a la
cocina porque ya se me está haciendo muy tarde. Cantalicia
se aleja y Moncho se apresura a apagar las velas -¡Yo
sí
le creo al señor Felipe! -las apaga todas- ¡Y
además me dan mucho miedo los incendios! Y
después de cumplir su misión sigue jugando. * Cítricos
Donoso. Mientras
Simón los sigue espiando de lejos sin poder escucharlos,
Salvador se burla de Rebeca -¿No le parece
extraño que
ahora me vea como un oportunista? ¡Cuando aspiraba a ser mi
esposa no pensaba lo mismo! (es odiosa, -¡Está
equivocada, yo no la estoy enredando! Ella propuso que nos
casáramos, yo simplemente acepté porque me
interesa
más que usted. Rebeca
lo mira con odio -¡Cínico, canalla! Si cree que se
va a
salir con la suya Salvador, está muy equivocado, o se retira
a
tiempo o le voy a contar a Isabel todas las porquerías que
descubrí de usted. -¡Bien
puede hacerlo señora, no tengo ningún
inconveniente! -se marcha y la deja plantada. -¡Le
voy a contar que tiene una mujer y un hijo! Salvador
regresa sobre sus pasos -¡Le repito que puede hacerlo, no
tengo ningún inconveniente! -¡Eso
es falso, yo puedo demostrar fácilmente que era usted la que
me asediaba constantemente! -¡Usted
me perseguía! -delira Rebeca- ¡me asediaba!
¡Sátiro! -Diga
lo que quiera, se va a exponer a perder todo su apoyo, porque Isabel no
le va a perdonar que haya fijado sus ojos en mí -se burla
Salvador- ¡y mucho menos que haya tratado de comprarme
señora! Rebeca
se queda temblando de rabia pero al ver que Simón la observa
huye. Simón la ve partir. * Cocina. -¡Yo
sigo insistiendo que Salvador nos engañó y sigue
ocultando muchas cosas, no sólo se enredó con
Valeria y
la señora Isabel, sino que también
tenía su cuento
con la vieja Rebeca! -Simón le llena la cabeza de problemas
a
Ángela durante el desayuno. Ángela
lo mira espantada. -¡Porque
yo los descubrí en la fábrica discutiendo muy
fuerte! -¡Por
Dios Simón, no puedes asegurar eso, tal vez ella le fue a
reclamar porque no está de acuerdo con su matrimonio con
Isabel,
pero nada más! -¡Ángela,
yo no le estoy inventando cuentos a Salvador por antipatía
ni
nada parecido! -Exclama Simón- ¡si la vieja Rebeca
se
atrevió a reclamarle de la manera como lo hizo quiere decir
que
alguna relación existió entre ellos! Ángela
suspira -¡Ay Simón, te juro que no sé
qué
pensar, estoy muy confundida, ya no sé qué
creerle a
Salvador! Tampoco quiero verlo porque no sabría
cómo
enfrentarlo. -¡Hazlo
enérgicamente Ángela, que te diga de una vez por
todas
cuáles son sus verdaderas intenciones! Porque si sigue
manipulándonos entonces si nos vamos a!... Simón
se queda callado de golpe a ver entrar a Abigail y a Antonio. -¡Sí
interrumpimos algo importante! -Dice Antonio al verlos cortados-
podemos regresar más tarde. -¡No
mi amor, no interrumpen nada, siéntate por favor! -Aclara
Ángela. Simón
y Abigail toman asiento en la meza. * Pasillo. -¡No
tía, no voy a soportar más esta
situación! -le
dice Isabel a Rebeca- ¡la verdad es que si a ti tanto te
incomoda
mi matrimonio con Salvador, deberías de disimular un poquito
más! ¿No? -Y la mira con sospechas- ¡en
cambio te
ausentas todo el día y luego regresas con esa cara!
¿Únicamente para mortificarme? Rebeca
suspira con rabia -¡Me ausenté precisamente para
no incomodar Isabel! -¡Es
que te desapareces todo el día, yo te necesito! -Le reclama
Isabel. -¡Pues
no veo para que! -exclama Rebeca con su voz antipática. -¿Cómo
que para qué? ¿Estás viendo que nada
más
tengo un mes para preparar mi boda y todavía me preguntas
que
para qué te necesito? -Isabel cruza los brazos. -¡Ay
Isabel, por favor, ya tengo bastante con tener que soportar que te vas
a casar con ese tipo, para que encima me obligues a organizar tu boda! Isabel
se contiene de contestarle. -¡Pues
mira, no cuentes conmigo! -decide Rebeca. -¡Está
bien! -acepta Isabel resignada - ¡esta bien, está
bien
tía! si así son las cosas entonces... -y la mira
fríamente- ¡deberías considerar
seriamente...
marcharte de esta casa para siempre! Rebeca
la mira sorprendida -¿Me estás amenazando Isabel? -¡No!
-Le contesta Isabel con calma- ¡solamente te recuerdo que
tú llegaste a esta casa por tu propia voluntad y que de la
misma
manera te puedes marchar! -Le recuerda- ¡si es que no
soportas la
situación, yo tampoco tengo por qué aguantar tus
desplantes! ¿Me oíste? -Diciéndole
esto se mete su
cuarto. Rebeca
se queda temblando enojada en el pasillo, y cuando trata de meterse a
su cuarto se encuentra con Walter que le pregunta con tono
burlón -¿Problemas con la señora
Isabel? -¡Walter,
no solamente con ella! -se queja Rebeca amargamente-
¡últimamente nada me sale bien! No puedo pensar en
como
detener lo que va a pasar en esta casa -le confiesa preocupada-
¡me desesperas pensar que ese maldito tipo en cualquier
momento
va a estar caminando de arriba para abajo, como un señor! -¡Pues
ya debe sentirse el dueño, porque ya el piso a aparecer
cuando un hombre no se respeta! Acabo de ver. Sin
iniciar ¿está aquí? -Se sorprende
Rebeca. -¡Llegó
hace un momento! -Le susurra Walter- y francamente no veo para que
viene con porque aquí nadie lo espera -y Walter se va a
marchar. -¡Walter!
-Lo detiene Rebeca- ¿todavía conserva el
revolver? -Y es
una pausa- ¿qué tenía? Walter
lo mira asombrado -¡si tu supuesto! ¿Por
qué? Sin
iniciar ¡preste me lo Walter! -Le rea Rebeca. Walter
entre cierra los ojos y mira a Rebeca calculadoramente. -¡Tres
tenido y no me levante para que voy a utilizarlo! -Le responde Rebeca
misteriosamente. Walter
sonríe con una mueca malvada. * Sala. Salvador
espera -¡A
la señora Ángela, necesito hablar con ella Vicky! -¡Pues
llegó en mala hora, porque ella está ocupada! -le
responde de manera brusca. -¡De
todos modos le avisaré que usted está
aquí,
señor Cerinza! -Le responde Vicky mirándolo sin
consideración y se marcha rápidamente. -¡Vicky!
-La detiene Salvador- ¿por qué me habla de esa
manera?
Usted nunca había sido tan fría conmigo mi me
había llamado señor Cerinza. Vicky
suspira- ¡Porque la situación ha cambiado mucho y
no
está bien que yo me lleve de cuartos con usted!
¿No cree? -¡Pero
yo sigo siendo el mismo de antes Vicky! -¡No
es cierto, cuando llegó a esta casa usted era un simple
chofer y ahora se va a convertir en su dueño! -¡Bueno,
puede que la situación haya cambiado pero yo quiero que me
sigue llamando como antes! -¿Podría
llamar por su nombre al futuro esposo de doña Isabel Arroyo?
-Vicky comenta alzando el tono- ¡no señor,
olvídese
de eso! Ni usted es el mismo, ni yo puedo ser la misma con usted! -Y
diciendo esto Vicky se marcha enojada. Salvador
suspira. * La
familia Domínguez en pleno come en el comedor de la cocina
cuando entra Vicky -¡Señora Ángela, el
señor
Salvador Cerinza acaba de llegar y quiere hablar con usted! -¡Dile
que Ángela está cenando y no puede atenderlo!
-Decide
Simón de manera despectiva y luego le dice a
Ángela-
¡dile que se espere! -¡No
Simón, quiero ir a ver qué quiere -Dice
Ángela y se levanta. -¡No
Ángela, no puedes dejar la cena a la mitad hija! -le reclama
Abigail. -Es
que ni si quiera he probado bocado, no tengo hambre, así que
ya
regreso -y Ángela se levanta y se dirige a la sala. * Habitación
de Walter. Walter
abre el cajón de su escritorio y saca una pistola que se
encuentra en medio de unas revistas de alto contenido
erótico,
la toma y la limpia y luego la pone en una pañoleta de seda,
abre la puerta y rápidamente se le entrega a Rebeca
-¡Aquí tiene lo que me pidió
doña Rebeca! si
quiere no le preguntaré en qué lo va a usar, pero
por
favor utilícelo bien y no vaya a fallar! -Y Walter cierra la
puerta asustado. Rebeca
toma la pistola y se marcha. * Sala. Ángela
toma asiento en el sofá. Ángela
duda- ¡La verdad es que la noticia nos tomó por
sorpresa,
es cierto, y todavía no terminamos de asimilarlo Salvador! -¿Tan
difícil se le hace aceptar mi matrimonio con Isabel? -¡Lo
que me cuesta trabajo, es pensar que usted planeó todo para
llegar a esto! Porque usted se propuso casarse con Isabel desde el
día en el que llegó a esta casa ¿o me
equivoco? Salvador
suspira y se sienta su lado -¡No,
se equivoca, yo no soy una malagradecida que desconoce los favores y el
cariño de los demás! -Le afirma
Ángela-
¡pero dígame la verdad Salvador! ¿Sus
favores y su
cariño fueron realmente sinceros? O los utilizó
para
disfrazar sus verdaderas intenciones. Salvador
sonríe triste- ¿Por qué no hablamos
claramente,
por que no me dice cuáles son mis intenciones? -¡Exactamente,
que hablemos claro es lo que más deseo! -lo enfrenta
Ángela- ¿Por qué no me dice que
demonios se
propone? Porque yo no le creo en su amor por Isabel y ¡mucho
menos después de que intentó fugarse con Valeria! Salvador
suspira -¡A veces los sentimientos cambian inexplicablemente!
-Se excusa torpemente. -¿Ah
si? ¡Los sentimientos!... ¿o las conveniencias
Salvador? Salvador
se pone serio - ¡Señora, siento que me
está insultando! -¡Y
yo siento que usted no es honesto conmigo! -Le levanta la voz
Ángela- ¡y que me está
engañando!
¿Por qué no me dice que va a pasar ahora que se
convierta
en el esposo de Isabel? ¡Dígame, cuál
va a ser su
actitud con nosotros cuando sea el esposo de la mujer que se ha
comportado como mi enemiga todo este tiempo! ¿Va a luchar
por
sus intereses y se va a aliar con ella como algún
día lo
ha hecho por los míos? -¿Por
qué se adelanta a los acontecimientos señora?
¿Por
qué no espera a ver mi comportamiento?
¡Podría
arrepentirse de sus palabras, podría darse muchas sorpresas! Ángela
sonríe con sorna- ¡No lo creo, y con esta sorpresa
ya tuve
más que suficiente Salvador! pero eso sí, le
advierto una
cosa, no pienso tolerar más atropellos, bastante tuve que
soportar ya... cuando Isabel se casó con mi papa y
después con Andrés Corona! Salvador
asiente- ¡Entonces usted se opone rotundamente a mi
matrimonio con Isabel! -¡Por
favor Salvador! ¿Quién soy yo para desaprobar o
aprobar nada sobre su vida? -¿A
qué se refiere? ¡No lo entiendo! Salvador
se muerde los labios y la mira y luego se levanta sin responder,
suspira y luego le responde - ¡Pronto lo entenderá
todo!,
se lo prometo, mientras tanto yo voy a esperar pacientemente para
demostrarle que no soy un oportunista que quiere apoderarse de lo que
no le pertenece. Salvador
la ve partir y se queda pensando y no se da cuenta de que a sus
espaldas Rebeca llega por las escaleras. Rebeca
baja lentamente las escaleras, en silencio, dando un paso tras otro con
una amarga sonrisa en los labios, tiene puesto un chal negro en el cual
esconde la pistola... lentamente... con parsimonia saca la pistola y
apunta a Salvador por la espalda. Salvador no se da cuenta porque se
encuentra ensimismado. Rebeca
tiembla mientras se decide a disparar. * Pasillo. -¡Tía,
tía Rebeca! -Isabel sale de su cuarto buscando su
tía y al no encontrarla en su cuarto * Rebeca
escucha los gritos de Isabel Salvador
se da vuelta foto
Isabel
baja hablando -¡Te estoy buscando porque necesito hablar
contigo! foto Pero
Isabel y Salvador hace un buen rato se está mirando
profundamente. -¡Sí,
ya lo vi! -Sonríe Isabel sinceramente y baja las escaleras
-¿qué haces aquí?, no te esperaba -Y
termina de
bajar las escaleras. Rebeca
se descompone al ver que Isabel va a recibir a Salvador con un beso y
una sonrisa. Una
vez que la ve partir, Salvador cierra los ojos y besa a Isabel con
cariño. * Rebeca
camina por el pasillo como si fuera un fantasma, llevando a la pistola
apretada contra el estómago. -¡Devuélvame
esa arma doña Rebeca! -Aparece Walter como si fuera otro
fantasma- ¡una señora como usted no debe cargar
ese tipo
de instrumentos! Vamos, ya vi que no fue capaz de utilizarla - y le
tiende la mano. -¡Quien
le asegura que no Walter! -Responde Rebeca con rabia y odio-
¡no
me la pida porque no se la voy a dar! -dice completamente loca-
¡hoy no sucedió, pero le juro por mi alma que en
cualquier
momento puede suceder! -Y lo mira con locura y con los ojos
bañados en lágrimas de rencor y
rabia-¡en cualquier
momento, voy a utilizarla Walter! -Le promete. Walter
la mira entusiasmado. * En
la sala Isabel y Salvador se sigue besando. Isabel
sonríe -¡Ven, subimos! -lo invita. -¡No,
no es prudente, además ya voy de salida! -Le dice Salvador. -¿Y
entonces a que viniste? -se sorprende Isabel. -¡A
hablar con Ángela y ya lo hice! -¿Y
sobre qué? -Se pone alerta Isabel. -¡Quería
aclarar ciertas cosas y tratar de mejorar la situación, pero
por
lo visto será difícil! -¡Te
lo dije, te lo dije mi amor! -Y luego le ruega-
¡vámonos
de aquí, lejos de toda la gente que nos pueda cuestionar,
vámonos! -¡Eso
no será posible Isabel! -Y le acaricia los labios -¡Si!
-sonríe feliz Isabel. Salvador
se marcha dejando a Isabel soñadora. Isabel
sonríe perdida en sus pensamientos. * Salvador
conduce cuando de pronto tiene espasmos y dolores en el cuello. Pierde
el sentido y viaja muy lejos, se ve a sí mismo como Salvador
Cerinza, trabajando en el campo, con Cantalicia... escucha el grito de
Cantalicia. Vuelve a la realidad y se da cuenta que está
manejando en medio de la autopista y que está a punto de
perder
el control del auto, con desesperación sale de la carretera
y
detiene el auto. Se
toma la cabeza gimiendo -¡Otra vez no por favor, no otra vez
no! -Suplica -¡Diosito por favor, otra vez no! FIN DEL CAPITULO
(Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración
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