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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN
MARTINEZ LOZANO * * CAP# 124: jueves 12 de enero
de 2006 - ¡NO SE DONDI ANDO! Bar
de Gaetana. Mientras
Gaetana canta su famoso y usado Baile del Burrito, * Cuarto
de Salvador. Salvador
entra a su cuarto sintiéndose mal. Salvador
se sirve un vaso de agua y se lo toma- ¡Tengo miedo, que es
peor! -¿Miedo?
-Y Gaetana se sienta su lado en la cama- ¿a qué? -¿No
se lo imagina? -Una
asfixia, un dolor de cabeza muy intenso y tuve visiones...
creí
que no se repetiría, pero estaba equivocado -y sigue tomando
agua. Salvador
se acerca y le ruega -¡Quiero que al primer cambio de
comportamiento, me encierre bajo llave en este cuarto, y así
sienta que estoy reventando no abra la puerta! -¡Por
nada del mundo! -¡Y
voy a hacer algo más, le voy a obligar a tranquilizarse y a
dormir! -Gaetana se levanta- yo tengo unos calmantes, voy a ir a
buscarlos. -¡No
creo que sea conveniente Gaetana, no se exponga y no me exponga a
mí tampoco! No puedo salir de aquí. -¡Pues
entonces llame a la empresa y se inventa cualquier excusa para no
levantar sospechas! -¿Y
si Antonio regresa? -No,
no creo que lo haga, pero si lo hace pues entonces no permita que me
vea ¡nadie debe saber lo que está pasando! -¿Y
usted cree que alguien pueda dormir con este ruido? -¡Voy
a buscar los calmantes! En
ese momento Camilo golpea la puerta y entra -¡Gaetana,
tenemos problema! -¿Y
ahora con quien Camilo? -se fastidia Gaetana. -¡Con
el viejo Evaristo! Ha venido a traerle una serenata y exige verla. Salvador
se quita la corbata. -¡Y
yo no puedo con tanta intensidad! Salvador, quédese
aquí
tranquilo y trata de relajarse, que yo vengo... ¡voy a
ponerlo en
su lugar! Le voy a decir quién es Gaetana Charry- y Gaetana
sale
del cuarto corriendo, pero deja la puerta abierta. (Bueno...
* En
el bar, Evaristo está cantando Rancho Grande. Allá
en el rancho grande, allá
donde vivía, había
una rancherita, que
alegre me decía; que
alegre me decía: Te
voy a hacer tus calzones como
los que usa un ranchero te
los comienzo de lana y
te los termino de cuero. (Version completa y música aquí) Y
al final se le desafina la voz al ver llegar a Gaetana que
está
hecha una fiera, seguida de Lupe y Camilo que la miran asustados. -¡Hasta
que por fin se me hizo el milagrito! -grita Evaristo-
¡Aquí está la palomita de mis
sueños! Gaetana
le lanza una mirada asesina -¡Sí se refiere a mi
Evaristo,
yo de paloma no tengo ninguna pluma! -Le aclara con las manos en las
caderas y luego le levanta un dedo -¡más bien soy
una
águila con muchas horas de vuelo y con las garras bien
afiladas!
-y se le acerca como para probárselo-
¡así que no
se confíe! Pero
esto simplemente pone más feliz a Evaristo -¡Pues
mucho
mejor, me gustan bien bravitas! -Y la mira de pies a cabeza con
admiración -¡para sacar más gusto! -Y
luego trata
de acariciarle el rostro -¡ya no malo bonita,
greñuda! Pero
Gaetana toma impulso y le lanza una trompada en plena cara
-¡Greñuda será tu madre desgraciado! Todos
los clientes del bar gritan al ver que Evaristo trastabilla y casi cae
para atrás. Evaristo por fin pierde la sonrisa y se le queda
mirando incrédulo. * Habitación
de Salvador. Salvador
se retuerce las manos una y otra vez... y se saca el reloj cuando de
pronto tiene una fuerte contracción muscular en el cuello y
grita con una mueca al costado -¿Quién es? Apartamento
de Felipe. Cantalicia
se sienta en la cama y empieza a gritar -¡Salvador, Salvador
mijo! -Y llora y se pasea por el cuarto -¿dónde
estás? -Y se acerca a la imagen de la virgen que tiene una
vela
prendida en medio de la noche-¡Virgencita, donde
está! Moncho
se despierta y se acerca -¡Mamacita, despiértese
que está dormida! -¡No,
no estoy dormida! -Y le toma la mano como alelada- ¿lo oye?
¿Lo oye que su papá me está llamando? Mucho
se desespera -¡Ya mamacita, eso es mentira, ya
cállese, si
el señor Felipe la escucha se va a poner muy bravo! Pero
Cantalicia sonríe -¡Salvador me está
llamando, me
dijo que va a volver! -Y se abraza a sí misma- ¡me
dijo
que va a volver Moncho! Salvador va a volver -repite otra vez. Moncho
la mira asustado. * Casa
de Gaetana. Salvador
se acerca a un espejo y se mira... * Bar
de Gaetana. -¡Ya
vio que no es bien recibido! ¿para qué se expone
a
más golpes hombre? así que fuera... -Camilo trata
de
sacar a Evaristo del bar. -¡A
mí nadie me echa de mi propiedad! -Se niega a Evaristo-
aquí el que se está exponiendo es usted
¡vuelva a
ponerme sus puercas manos encima y lo hago papilla, papilla! -¡Mire
cómo me tiemblan las piernas, por favor! Y
ambos van a pelear pero Gaetana se pone en medio de los dos
-¡no le ponga un solo dedo encima a Camilo! -¡Tranquila,
la única que me puede botar eres tú mamacita!
-sonríe Evaristo. -¡Vaya
saliendo Evaristo sin más disgusto! -lo echa Gaetana-
¡fuera! -¡Me
marcho, me marcho! -Y de pronto la levanta en brazos de un golpe
-¡pero contigo! Y
Evaristo está a punto de llevarse a Gaetana que se debate
cuando
entra Matilda y ayuda Camilo y a Lupe que tratan de rescatar a Gaetana. Evaristo
baja a Gaetana y en ese momento Camilo enojado le da una trompada y
luego trata de ahorcarlo. En
ese momento todos los del bar, incluso un mariachi que tiene anteojos
arman tremenda pelea. * En
medio de todo ese desorden, el verdadero Salvador se pasea por la casa
de Gaetana gritando -¡Cantalicia, Cantalicia! Se
vuelve mirar en el espejo de nuevo y sale corriendo de la casa
-¡Cantalicia! * Afuera,
el verdadero Salvador mira asustado a todos lados como un animal alerta
* Apartamento
de Felipe. Felipe
le da un jarabe a Cantalicia para que se tranquilice -¡Si, es
un
poco amargo, tómelo, eso la va a tranquilizar! -y le entrega
el
frasco a Moncho que corre a ponerlo en su lugar y regresa-
¿qué vamos a hacer con usted Cantalicia?
¡qué vamos a hacer con usted, bastó que
apareciera
la bruja esa para llenarle la cabeza de cucarachas y usted enloqueciera
por su marido! -¡No,
no don Felipe, es que yo vi al Salvador, se lo juro! -Trata de
convencerlo Cantalicia -me dijo que quería volver
acá con
nosotros. -¡Cantalicia,
por el amor de Dios no diga más idioteces o voy a tener que
encerrarla en un sanatorio! -Se exaspera Felipe- ¡y ya
sáquese a ese degenerado de la cabeza y piense en su hijo
que es
más importante! -¡El
Salvador también es importante don Felipe! -Y Cantalicia
abraza
a Moncho -no me diga que me olvidé de él
así
nomás. -¡Claro,
y yo que me vaya!... -y
Felipe se traga una mala palabra- ¡yo me tengo que aguantar
sus
gritos en la madrugada y en la mitad de la noche y que me despierte!
pues no Cantalicia, ¡qué no! -Le dice muy serio-
¡yo
voy a pensar muy seriamente en devolverla a su bendito pueblo! Moncho
se desespera -¡No señor Felipe, por favor! -Le
ruega- ¡todavía no nos queremos ir! Felipe
se ablanda- ¡Si, pero es que tu mamá me
está
obligando, está chiflándose por el Salvador, que
más que salvador parece un verdugo! -¡No
digas esas cosas tan feas de él don Felipe, por favor!
-Llora
Cantalicia- mire que él es bueno, él es bueno y
me
necesita -sonríe entre sus lágrimas. -¡La
necesita para qué! ¿para qué la
necesita, para
amargarle la vida? ¡Pero Cantalicia, por el amor de Dios
entienda, él se va a casar con la ricachona esa! -y luego le
repite- ¡es un mal hombre! ¿entiende?
¡es un mal
hombre! En este momento debe estar gozando y disfrutando de los
placeres de la vida, mientras usted está aquí
muriéndose por él. * Pero
el verdadero Salvador camina perdido al costado de una autopista de
alta velocidad sin saber qué hacer, evidentemente no tiene
ni
idea de cómo cruzarla. Y
Salvador se queda al costado de la ruta sin hacer nada. * Bar
de Gaetana. Mientras
Matilda, Camilo, Lupe trabajan para arreglar el desastre, Gaetana se
queja -¡Me saqué la lotería con el
Evaristo este!
Con lo que no consiguió con sus ataques del pasado lo va a
conseguir ahora con ese amor desmedido, otra serenata como esa
¡y
me va a costar cerrar el bar! -No
me cansaré de repetirlo mi amor, ¡los hombres son
cómo unas bestias! -exclama Matilda que también
trabaja. -¡Ese
hombre se va a buscar problema! -Exclama Lupe- ya lo estoy viendo, si
se enfrenta a Salvador ¡saldrá muy mal parado! -¡Por
suerte que Salvador no interviniera! -dice Camilo- lo me parece
extraño es que no haya salido con semejante alboroto. -¡Ah!
-de pronto Gaetana recuerda y deja caer todo lo que tienen las manos
-¡Camilo, lo olvidé completamente, lo
olvidé! -Y
corre al cuarto. Al
entrar al cuarto no encuentra rastros de Salvador, corre y lo busca por
toda la casa, en el baño se detiene y se da cuenta que no
esta
-¿donde se abra metido? ¡Salvador! * Salvador
sigue tratando de cruzar, en medio de la noche, la autopista de alta
velocidad. Cada vez que lo intenta retrocede los autos deben desviar y
le tocan las bocinas. * -¡Camilo,
Lupe, Salvador!..-aparece Gaetana descompuesta. -¡Qué
pasó jefecita, ya hable! -¡Es
que ya le dio lo mismo que la vez pasada! Que se escapó,
así que ustedes vengan conmigo. Matilda
preocupada corre detrás pero Gaetana la
detiene-¡Tú te quedas por si acaso regresa! * En
la carretera Salvador trata de detener a los autos
haciéndoles
señas, pero todos desvían tratando de no
atropellarlo. * Mansión. -¡Con
tal de destruirlo, soy capaz de lo peor! -Rebeca gruñe en su
cuarto- ¡juro que la próxima vez no me
temblará la
mano! No vas a escapar... -y en sus manos acaricia la pistola-
¡te estaré esperando, maldito Salvador Cerinza!
¡Maldito! -tiembla de rabia. * Salvador
sigue tratando de detener a los autos que desesperados lo
desvía
y hacen sonar la bocina. De pronto Salvador se pone directamente
delante de uno de ellos que frena desesperado y lo alumbra con las
luces altas muy potentes. Mientras
tanto Gaetana, Lupe y Camilo lo buscan desesperados en otro auto
-¡Esta pesadilla tan horrible! -Llora Gaetana. -Mejor
cruce los dedos, para que podamos encontrarlo antes de que suceda algo
malo -sugiere Camilo. -Camilo,
él lo sabía, él sabía que
estaba a punto de
pasarle lo mismo otra vez ¡y yo me olvidé de
él y
lo dejes solo! -¡Cálmese
jefecita, ya verá que lo vamos a encontrar, confiando en
Dios todo va a salir bien! Pero
Gaetana llora desconsolada. * Mientras
tanto en ellos la carretera unos pobres viejitos casi atropellan
Salvador -¿Qué hacemos Tomasa? -le pregunta el
viejito
mientras apaga el motor. (Apagar
el motor??? Salvador
está con los brazos sobre la cara. -¡Primero
que todo relájate Ruper! -No
se mueve de ahí -dice el viejito al ver Salvador sigue en la
misma posición. -¡Gracias
a Dios no lo atropellamos! -¡No
se mueve, sigue enfrente! -¡Mejor
enfrente que debajo! Llama la policía. -Dejamos
el teléfono en la casa. Salvador
sigue temblando y con los brazos levantados para taparse el rostro. -¡Mejor
bajemos hablar con él, para mí que algo malo le
está pasando este pobre hombre! Y
lo viejitos bajan del auto y enfrentan a Salvador
-¡Señor!
Usted si se da cuenta que por culpa de su imprudencia estuvimos a punto
de atropellarlo -le reclama la viejita Pero
Salvador no reacciona. -¿Qué
le ocurre señor? ¿no escucha? Salvador
baja las manos y con los ojos cerrados-¡Es qui no se
dóndi
ando, no sé dóndi ando sé! -y llora-
¡ayúdeme por misericordia!... No sé
dóndi
ando! -¡Ayúdeme!
-ruega Salvador- ¡no sé dondi ando! * En
el auto Gaetana se desespera- ¡Yo no lo veo por ninguna parte! -¡Camilo,
después que lo atropellara yo no creo que vaya a volver por
ahí! -¡No
demos más vueltas por esta calle, estamos perdiendo el
tiempo! -Jefecita,
hágale caso Camilo, no lo piense más, a
mí
también te parece que Salvador agarró por esos
lados. * Salvador
sigue llorando. -¡Dios
mío, no puedo creerlo! Un hombre tan grandote llorando como
un niño asustado. -¡Salvado!
Salvado Cerinza... -¡Mesmamente
porque no lo sé doñita!... ¡no lo
sé! no sé dondi ando. -¿Usted
no es de aquí, de Río Claro? -¡No!
yo vivo en Las Cruces. -¡Ah,
Las Cruces! ese es un barrio cercano a las playa por el lado oeste
-dice la mujer. -¡No
Tomasa! es un pueblo que está... sino estoy mal... cerca de
la frontera según me han dicho. -¡Es un barrio Ruper! ¡siempre tienes que contradecirme! -¡Es
un pueblo y por eso... está perdido! -¡Es
que quiero regresar pa mi rancho, pero no sé
cómo! -les
mira desesperado- ¡ayudime por misericordia!
¡andele
ayúdeme, yo solamente quiero regresar pa mi rancho! -y
empieza a
llorar- ¡ayudime por misericordia! -y repite una y otra vez-
¡ayudime , ayudime! Salvador
llora como un niño-¡Yo solo quiero regresar a mi
rancho! -¡Me
parece que anda mal de la cabeza! -Dice la mujer
-¿habrá consumido droga? -¡No
lo creo! Pero no podemos recogerlo a la noche, recuerda que tenemos que
ir a la casa de nuestra hija, nos está esperando. -¡Sí,
pero me das pena dejarlo abandonado a este pobrecito! Esta atontado, si
viene un carro y lo atropella. -Bueno,
entonces llevémoslo a la casa de Clarita y llamamos a la
policía para que lo ayuden, pero vamos rápido. -¡No,
a la policía no! -Se aviva Salvador. -¡No,
tranquilo, vamos a la camioneta! - La señora hace que
Salvador suba a la camioneta. La
camioneta arranca llevándose a un Salvador desesperado. * Y
la pareja de viejitos se lleva Salvador mientras hablan entre ellos del
malvado del esposo de la hija Clarita. (opppsss -¡Tampoco
lo llames así, malo o bueno, es el esposo de nuestra hija! -¡Es
un sinvergüenza a quien no le importan ni su esposa ni su hijo
con tal de tener dinero! -¡Acuérdate
que no vamos solos, cállate Ruper! -La mujer recuerda a
Salvador
que está en el asiento trasero.
El hombre le vuelve a preguntar como se llama. -¡Salvado
Cerinza! -¿Y
qué hacía a esta hora en la calle Salvador, acaba
de llegar de su pueblo? -¡Es
que yo nunca he salido de mi pueblo! No conozco dóndi ando,
le
juro por la virgencita que no conozco dóndi ando. -¡De
veras está muy raro! -¡Enseguida
llamamos a la policía y le informamos de su caso! -¡Por
misericordia, la policía no, es que yo no he hecho nada malo! -¡Tranquilo
Salvador, tranquilo, la policía va a ayudarlo y lo
llevará de regreso a su casa! -¡La
policía también debería intervenir en
el caso de
nuestra hija, deberíamos denunciar por maltrato al
degenerado de
su esposo! -¡Tratemos
de resolver este asunto por nuestra cuenta, no mezclemos a la justicia
en un problema familiar! Salvador
los escucha extrañado. * Entretanto
Camilo sigue manejando-¡Nada, no lo veo por ningún
lado, parece que la tierra se lo haya tragado! -No
perdamos las esperanzas, vamos a seguir buscándolo -dice
Lupe. -¡Si
no lo encontramos, no sé que voy a ser! -Llora
desconsoladamente
Gaetana- ¡me voy a volver loca Dios mío! Camilo...
yo creo
que es mejor que regresemos. -¿Usted
piensa que agarró sentido contrario? -¡Eso
espero Camilo, eso espero! En esta calle vamos a dar la vuelta para
regresar. -¡Si
de acuerdo, ojalá que lo encontremos! * En
ese momento Salvador llega con la pareja de viejitos salvadores que le
dicen que se quede en el auto. Los viejitos bajan de la camioneta y los
recibe la hija desesperada que les pide que regresen a la camioneta
porque no es un buen momento para llegar. -¡Estás
golpeada! La
hija vuelve a suplicar que se marchen. Y
mientras Salvador los mira sorprendido los viejitos deciden no volver -
¡Somos tus papás y no unos desconocidos, tenemos
derecho a
saber qué está sucediendo.. ¡No me
digas que otra
vez te volvió pegar! -¡No,
y yo me encargo de esta situación pero por favor no se
queden un
minuto más... en vez de ayudarme solamente está
complicando las cosas. Pero
los viejitos se niegan a marcharse y en ese momento sale el marido
gritando- ¡Nada tiene que hablar conmigo señor!
¿No
escuchó a la estúpida de su hija?
¡Aléjese
de aquí inmediatamente! -¡Respeta
a mis papás! -gime la hija. -¡Qué
respeto ni respeto!, los voy a respetar, cuando me devuelvan el dinero
que se llevaron ¿lo trajeron? -Lo
único que trajimos es una propuesta que queremos hacer. -No
me interesan sus propuestas señora, a mí lo
único
que me interesa es el dinero, si no lo trajeron váyanse. La
esposa trata de defenderlos pero el marido la mete a la casa a la
fuerza. Dentro
de la casa de esta un niño comiendo ( -¡No,
ellos solamente querían hacerte una propuesta para que me
des el
divorcio! Están pensando en vender la casa para darte el
dinero
que les exiges a cambio. -El
dinero que me deben, porque ellos se los robaron - y aquí
explica un robo de dinero encima de la heladera o algo así. La
discusión sigue, frente al mono con fusil y al
niño que
supuestamente tiene que comer en ese ambiente, el marido cada vez
más violento, acusando a los papás de ladrones. * Afuera
los viejitos deciden llamar a la policía. (¡Pero
no tienen teléfono! Y
deciden no marcharse y entran a la casa a la fuerza. Golpean a la
puerta. Desde
el auto Salvador los mira. El
marido sale y se pelean hasta que el yerno le da un golpe al suegro.
Salvador, muy bueno y noble, se enoja La
triste pareja y el niño entran a la casa. Salvador
y los viejitos se quedan afuera. Pero
la pareja de viejitos lo mete al auto como si fuera un mono al que hay
que encerrar. (Bueno...
-¡No
me gusta! -repite Salvador mientras mira por la ventana de la camioneta
y ve a los viejitos que se abrazan desesperados en medio del
jardín. * Bar
de Gaetana. -¡No
lo puedo creer! -Exclama Matilda- ¿cómo
así que no pudieron encontrar a Salvador? -¡No
bruja, todo este tiempo dando vueltas para arriba y para bajo y se nos
perdió el hombre! -¿Pero
tú estás segura de que le dio la misma maluquera
de la vez pasada? -¡Yo
creo que sí! Él me dijo que le habían
dado unos
síntomas, incluso me dio instrucciones por si acaso
volvía a pasar -desesperada Gaetana. -¡Pero
eso no nos consta porque nosotros no lo vimos! -Afirma Lupe- a lo mejor
simplemente salió a dar una vuelta. -¡Debemos
pensar en esa posibilidad, que tal vez se molestó con el
lío que armó el viejo Evaristo y se fue a dormir
a otra
parte! -Dice Camilo. -¡Nunca
haría eso Camilo! -se exaspera Gaetana- ¿Si fue
así, porque no se llevó el auto que
está
estacionado allá afuera, no lo viste? -¡Es
cierto verdad, si hubiera salido normalmente se habría
marchado en su auto! -¡Yo
tengo que llamar a la policía para que lo busquen porque
él puede estar en peligro! -¡No,
tenemos que esperar un poco! -la calma Matilda- ¡nadie da por
extraviado a un hombre como Salvador en tan poco tiempo de desaparecido
mujer! -dice con razón. -¡Pero
la situación es distinta bruja! ¿Acaso no
entiendes mujer? -¡Doña
Gaetana, escuche, la policía no va a entender razones!
Entienda -trata de hacerla razonar Camilo. -¡Camilo
por favor, tú sabes, tú sabes que
él... no es el
mismo y no sabe dónde está!... Que puede correr
mucho
peligro -llora Gaetana- ¡le puede pasar algo malo! -¡Tenemos
que tener paciencia y esperar, no sabemos a ciencia cierta que pudo
pasar! -¡Yo
no voy a tener paz hasta que no aparezca! Tengo... tengo miedo...
¡tengo mucho miedo! Dios mío,
¿dónde
estará en este momento? Y
Lupe abraza a Gaetana, Camilo también la consuela. * Los
viejitos le dicen a Salvador, a quien tienen dentro de la camioneta
como si fuera un animal de circo, y a través de la
ventanilla
que están en graves problemas (noooo... -Mire
doñita, yo le dije, yo le juro que no se dóndi
ando y además ustedes prometieron ayudarme. (Ahhh... -Eso
queríamos, pero no contábamos con este imprevisto. -¿Entonces
cómo voy a hacerlo? -Se pregunta Salvador. En
ese momento sale el ogro del marido llevándose al
niño
secuestrado. Le pide las llaves de la camioneta al viejito y le amenaza
que nunca va a volver a ver a su nieto si llaman a la
policía.
Les ordena que junten el dinero del rescate rápidamente. Y
para colmo... al
ver a Salvador sentado en el asiento de atrás de la
camioneta, decide llevárselo como rehén. (Sí
claro... Y
ante los gritos desesperados de la mamá que es abrazada por
los
viejitos se marchan a toda velocidad. El niño saca la mano
en un
gesto teatral desde la ventanilla delantera y les pide ayuda. * Los
viejitos entran a casa y lo primero que hace el suegro es tomar el
teléfono para llamar a la policía pero la hija lo
detiene, (mientras trata infructuosamente de mantenerse la ropa en su
lugar). -¡No
te das cuenta que la vida de nuestro nieto está en peligro!
-reclama la viejita. -¿Cómo
es posible que Ronnie se atreva a hacerle daño su propio
hijo? -exclama el viejito. -¡No
podemos asegurar lo contrario! -exclama la hija. (que
como nuevo adjetivo resultó tonta... -Además
-se le prenden las luces de repente- ¿quién es
ese
señor que vino con ustedes? ¿Quién es? (si...
claro... Los
viejitos abren los ojos como platos y la miran sin responder. * El
malvado del Ronnie conduce con cara de ogro por una carretera
llevándose a Salvador y a su propio hijo. -¿Adondi
vamos? -pregunta Salvador a quien apuntan con un fusil. -¡No
hagas preguntas! -¿A
dondi me lleva? -¡Cierra
la maldita boca que no entiendes! -y el dulce amigo lo vuelve a
amenazar con el fusil. Salvador
mira el fusil con miedo. FIN DEL CAPITULO
(Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración
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