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El Cuerpo del DeseoVersión Modificada por: MABOUCHITA
* Tal vez por burla se atreve
uno al mar, sin que presuma, viéndole jardín de espuma, viéndole selva de nieve, que hay peligro en él, y, en breve, selva y jardín son horror. Mar es amor en rigor; luego en placer y en pesar, si no hay burlas con el mar, no hay burlas con el amor. Tal vez, por burla o ensayo, polvorista artificial hace un rayo material, y forja contra sí el rayo, cuando con mortal desmayo muere a su violento ardor. Rayo es amor en rigor contra su artífice; luego, si no hay burlas con el fuego, no hay burlas con el amor. Tal vez desnuda un amigo la espada para esgrimir con otro, y le viene a herir como si fuera enemigo; su destreza es su castigo, y así, usar de ella es error. Espada amor en rigor es, luego; desenvainada, si no hay burlas con la espada, no hay burlas con el amor. Tal vez por burla, mirando doméstica y mansa ya una fiera, un hombre está con ella, Beatriz, jugando; cuando más la halaga blando, volver suele a su furor. Fiera es amor, en rigor, luego, si ya lisonjera, no hay burlas con una fiera, no hay burlas con el amor. Por burla al mar me entregué, por burla el rayo encendí, con blanca espada esgrimí, con brava fiera jugué; y así, en el mar me anegué, del rayo sentí el ardor, de acero y fiera el furor; luego, si saben matar fiera, acero, rayo y mar, no hay burlas con el amor. de Pedro Calderón de la Barca * CAP# 133: miércoles 25 de enero de 2006 - ¡NO HAY BURLAS CON EL AMOR! Mansión. Gaetana
sale nerviosa, a respirar aire fresco al jardín donde los
invitados disfrutan de la fiesta. Camilo la ve y llega corriendo
-¿Qué pasó doña Gaetana, pudo hablar con
Salvador? -Sí, afortunadamente pude hablar con él y lo puse al tanto de todo lo que ha pasado. -Bueno, en ese caso nos marchamos en cuantos usted quiera, no vamos a seguir arrinconados y escondidos en esta fiesta. Gaetana sonríe -Sólo que no tenemos que arrinconarnos más, acabo de enfrentarme con Isabel Arroyo. -¡Qué! -Se asusta Camilo. -¡Ah! -De pronto dice Gaetana al ver a alguien- ¡pero todavía me queda con quien enfrentarme! Walter
se acerca enojado -¡No puedo creer que mis ojos me digan la
verdad, esto no es cierto! ¿Qué diablos hace aquí
Gaetana Charry? Gaetana lo mira triunfante. * Habitación de Isabel. -¡Una
espiritista, una vulgar estafadora que explotó a Pedro
José, a la cual me vi obligada de echar de esta casa! -Le
reprocha enojada a Salvador- ¡y ahora me dices que es tu amiga!
-Es
mucho más que eso- le responde tranquilo Salvador- ¡es
mucho más que una amiga, es una colaboradora fiel, es una gran
confidente! Isabel está furiosa -¿Desde cuándo, cómo la conociste? -A través de Pedro José, claro -responde enigmático Salvador. Isabel
suspira enojada -¡No lo puedo creer, no puedo creer que ahora
tú estés enredado con la persona que más
desconfío en este mundo! -Ella fue la única persona que me ayudó y me tendió la mano cuando regresé a esta ciudad Isabel. -¿Pero cómo no me platicaste tu relación con esa mujer? -Lo
estoy haciendo ahora, te prometí que apenas nos casáramos
te contaría todo de mí, eso estoy haciendo -responde
Salvador sin emoción- en todo este tiempo, yo viví con
ella en su casa, siempre me acompañó. Isabel
lo mira seria -Ahora entiendo, ahora entiendo muchas cosas que me
parecían tan inexplicables -reflexiona y luego enumera- tus
conocimientos acerca de esta casa y de todos los que vivimos
aquí -dice con sospecha- ¡tus conocimientos acerca de la
fábrica y sobre todo de Pedro! Salvador la mira sin contestar. -Ella
te informó ¿no es cierto? -Isabel afirma- ¡ella te
ha tenido al tanto de todo esto, de lo que sabes, para que nos
desconciertes a todos! Salvador suspira y responde impasible -Es posible. -Está
bien, ya que me dijiste que vamos a hablar con la verdad y que no me
vas a ocultar absolutamente nada, quiero que me contestes
sinceramente... ¿tú te valiste de esa mujer para
acercarte a todos nosotros? Salvador
la mira seriamente -¿Qué estas insinuando Isabel? que
ella y yo somos unos estafadores que nos pusimos de acuerdo para
apoderarnos de esta casa y de la fortuna de Pedro José
¿es eso? Isabel no contesta pero lo mira con sospecha y suspira -¡Salvador! -¡Eres
tú la que debe responderme Isabel Arroyo! -sigue Salvador-
¿Crees que soy un vulgar delincuente? -la reta- ¿con
quien crees que te casaste? -hace una pausa y repite- ¿con
quién?
Isabel lo mira sin contestar. * Jardín. -¡Yo
jamás imaginé que volvería a verla en mi vida,
hasta me olvide que existía! -grita Walter. -Pero fíjese que bien correspondido está porque yo casi no me acuerdo de usted, por lo insignificante que es. -¿Qué diablos hace aquí, quien le permitió acercarse? -se enfurece Walter. -¡Ella no se acercó porque quiso sino porque la invitaron! -la defiende Camilo. -¿Quién pudo invitarla? -duda Walter. -¡No,
no le des ninguna explicación a este tipejo! -ataja Gaetana a
Camilo- porque simplemente no debería dirigirme la palabra -y se
da media vuelta- vamos a buscar a Matilda. Pero
Walter la toma del brazo bruscamente -¡Usted no va a ir a ninguna
parte que no sea a la calle, porque sino me dice que hace aquí y
quien la invitó, se larga! Camilo
se enoja y lo empuja bruscamente -¡Quítele las manos de
encima abusador! ¿Quién es este tipo doña Gaetana? -¡Alguien
que se cree más que los demás, y hasta que le voy a dar
hasta por el cielo de la boca si me sigue provocando! -Gaetana enfrenta
a Walter. Walter se asusta y retrocede un paso. * Habitación de Isabel. -¿Qué
quieres que piense de ti? -Le ruega Isabel con la voz temblorosa-
¡me desconciertas con todo lo que me he enterado, me parece
terrible saber que eres amigo de esa mujer! - y con dolor en el alma
mira la foto de Pedro José- ¡y las cosas que dices de
Pedro!
Salvador la toma del brazo y la obliga a mirarlo-¡No me puedo callar nada Isabel, te estoy diciendo toda la verdad! -¡Cuál
es tu verdad! -Sufre Isabel- ¿esa obsesión por querer
vivir como Pedro, pasándote de cualquier medio,
costándote cueste lo que te cueste? -Si así fuera, este matrimonio no tendría sentido para ti -se burla Salvador. Isabel suspira llena de dolor. -No te conviene estar casada con un estafador que quiere extorsionarte ayudado por una espiritista -sigue implacable Salvador. -¡Es que yo no dije eso! -le reclama Isabel dolida. -Estás poniendo de manifiesto tu desconfianza hacia mí. Isabel lo mira profundamente y luego le responde -Desconfiaría... ¡si no te amara tanto como te amo! Salvador la mira sin responder, pero sus palabras le llegaron al corazón. -¡Si
no hubiera hecho todo lo que hice por estar contigo, por casarme
contigo y estar a tu lado! -sigue Isabel temblando de pies a cabeza. Salvador
reacciona -¡Pues entonces me amas, sin importarte lo que!... -la
voz de Salvador tiembla y queda callado... y luego continúa
-¡lo que haya hecho para acercarme a ti! Isabel baja la mirada. Salvador
temblando la toma de los brazos y le dice ronco -¡Después
de todo lo que hemos pasado, qué importa mi amistad con una
espiritista! -Y la mira a los labios- ¡dime qué importa! Isabel mira sus labios... siente su respiración.
Salvador
la besa bruscamente -¡Ámame Isabel! -le ruega y le exige-
¡ámame, demuéstrale que me amas! -Y ambos se
miran... y se ahogan en un beso... se devoran uno al otro.
Y si siguen besando sin importarles nada ni nadie.
* Jardín. -¡No
crea que me va a intimidar como lo hacía en vida del
señor Donoso, no, ya las cosas en esta casa han cambiado! Gaetana sonríe divertida. -¿Por qué en vez de hacerse mala sangre, no se dedica a sus deberes?- Interviene Camilo. -¡Eso
es justamente lo que estoy siendo jovencito! -Walter lo mira
condescendiente- ¡estoy evitando que entren intrusos a este
ceremonia, y esa señora y usted no tienen autorización
para estar aquí! -¿Qué lo que quiere, que le enseñe mi tarjeta de invitación? -se burla Gaetana- ¡Pigmeo! -¡No se atreva a llamarme de esa manera! -se enfurece Walter. -¿Y cómo quiere que le llame, hombre, si yo no me acuerdo de su nombre, señor Pigmeo? -¡Walter, lo necesitamos en la cocina, hay un desorden terrible! -Aparece Vicky. -En
este momento no puedo, porque estoy ocupado tratando de ordenar este
asunto apocalíptico ¿se acuerda de ella? -señala a
Gaetana. -¡Hola! -Saluda Gaetana. Pero Vicky está en otra -Si, pero es muy importante lo de la cocina ¡véngase! -y sale corriendo. -¡Ya voy! -dice Walter pero se queda. Aparece Matilda comiendo tranquila un pedazo de pastel. -¡Este señor quiere echarnos, porque según él no debemos estar aquí! -Le cuenta Camilo. Matilda lo mira sorprendida -¡Ay, pero qué horror, no le han dicho que somos invitados muy especiales! -¡Ah especiales de qué! -se burla Walter. -¡Somos amigos del novio, de Salvador mi amor, si no tenemos derecho de estar aquí no veo quien pueda tenerlo! -Ya decía yo que el asunto venía por el lado de ese tipejo, así que ahora usted y Salvador son amigos. -¿Qué pasa? -Le amenaza Gaetana - ¿tiene algún problema con eso? -Sí, y muy grave, porque esto me huele a gato encerrado usted está planeando algo... claro. -¿Qué le pasa este renegón? -se sorprende Matilda. -¡Yo no sé, pero no vamos aquí! -dice Camilo asustado. -Sí, pero quiero comer más pastel, porque está delicioso -dice Matilda tranquila. -¡No! -le grita Walter. Matilda
se enoja, lo mira y le planta el pastel en la cara - ¿De verdad
tontito mío, si o no? -Matilda sonríe- ¡vamos mis
amores! Antes de irse Gaetana toma un pedazo de crema de la cara Walter y se lo relame divertida - Rico -ríe divertida. Walter la mira alejarse temblando furioso. * Cae la noche y Salvador e Isabel, desnudos, están en la cama y se besan apasionadamente.
Salvador la toma entre sus brazos e Isabel hunde el rostro en su cuello.
De
pronto Isabel se detiene y mira preocupada el retrato de Pedro
José Donoso que los mira impasible desde el más
allá. Isabel suspira y trata de poner el retrato boca abajo.
-¿Qué pasa, qué haces? -Se exalta Salvador. Isabel
detiene el gesto y busca una explicación -Quiero quitar esa
foto... no quiero que esté ahí... no quiero que me
recuerde a Pedro -y le acaricia el rostro- quiero... -Shhhh...
-la corta Salvador -no importa, déjala -hace una pausa-
¡yo no siento celos de él! -agrega burlón. Isabel lo mira con interrogación y sonríe -¿Lo dices en serio? Salvador le acaricia la mejilla con mucha delicadeza.
Isabel le da un beso.
-¡Claro!
¿Cómo podría sentir celos de alguien que fue mi
amigo, mi aliado? -Y luego mira alrededor suyo, a los muebles de la
habitación de Isabel que anteriormente había sido de
habitación de Pedro.
-¡Yo
me siento muy bien aquí, en este cuarto, rodeado de estas cuatro
paredes! -Isabel se deja caer sobre su pecho suspirando aliviada y
Salvador sigue- ¡donde vivió, murió... me siento
muy bien en su cama contigo! - siempre con un dejo burlón y de
pronto reconoce- ¡sí Isabel, tienes razón, me gusta
sentirme como él!
Isabel
cierra los ojos y de pronto se siente sobre el brazo una caricia
diferente... una mano diferente... con más años... que le
acaricia lentamente... Isabel abre los ojos y encuentra a Pedro en
lugar de Salvador. -¡Esperaba
ansioso este momento! -Le dice Pedro- ¡estoy feliz, siento que
este es mi lugar, rodeado de todo lo que le perteneció a Pedro
José en vida! Isabel se levanta bruscamente -¡Salvador! -exclama reteniendo la respiración. Pero Pedro simplemente la abraza fuertemente. Isabel se apoya en su pecho sin dudar y sonríe... Noche de luna llena. Más tarde Salvador sigue besando a Isabel que lo que lo acaricia y lo mira con ojos llenos de amor. Salvador
se detiene y la mira largamente -¡De algo podemos estar seguros
Isabel! Nuestra unión será definitiva... ¡yo
seré el último hombre para ti, no existirá otro
más! -le promete tenebrosamente. Isabel suspira y sonríe y se vuelven a besar. * Más tarde Isabel duerme profundamente cuando Salvador se levanta,
se viste con un pijama y la mira durante un largo tiempo.
Luego toma el retrato de Pedro José Donoso…
Y lo mira largo tiempo…
La
cámara va al retrato y luego vuelve al lugar de Salvador, pero
el que está ahí es Pedro... Que mira perdido a lo
lejos... su mirada es inescrutable. * Noche de ronda. Las
notas de esta bella música vuelven a invadir la casa despertando
a sus habitantes. Abigail se levanta asustada cuando golpean a su
puerta - ¿Quién? -responde con miedo. Una Valeria asustada abre la puerta -¡Soy yo Abigail! Abigail la hace pasar -¡Niña, no se preocupe... Es solamente el piano sonando otra vez! (Solamente? -¡Sí, es don Pedro que está tocando! -dice Valeria y de pronto decide -¡voy arriba! Pero Abigail la detiene asustada-¡No, no suba, vaya a su cuarto a descansar! Está haciendo mucho frío. -Abigail,
lo siento más que nunca -le confiesa Valeria misteriosamente-
¿sabes? ¡Está aquí, está aquí!
-y se estremece temblando de frío o de miedo. Abigail la mira asustada y se arropa con su chal. * Habitación de Rebeca. Rebeca
duerme profundamente entre las amplias sábanas de seda roja que
hacen resaltar su piel blanca cuando las notas la despiertan asustada.
Prende la luz temblando y luego se toma el rostro entre las manos. * Habitación de Isabel. Isabel
abre los ojos lentamente y escucha la música... prende la luz y
mira lugar vacío de Salvador -¡Salvador! -Llama, pero no
tiene respuesta -¿Salvador, estás ahí?
Isabel
calla y se queda escuchando al piano... luego se envuelve entre las
sábanas y se levanta de la cama y camina lentamente hacia la
puerta... caminando como entre sueños abre la puerta del pasillo
y llama -¡Salvador! -pero sólo le responde la
música. Bajo
la luz plateada de la luna que ilumina al pasillo, Isabel envuelta en
las sábanas que la arropan como a una reina se dirige a la
puerta del estudio llamando -¡Salvador!
Al
otro lado del pasillo aparece Walter que mira a Isabel acercarse a la
puerta del estudio y dudar en abrirla -¡Salvador! -Vuelve llamar
Isabel.
Walter la observa detenidamente sin perderse detalle. Isabel,
sin ver a Walter, se apoya sobre la puerta, sin abrirla, y sus ojos se
pierdan a lo lejos mientras escucha atentamente las notas del piano. * Un
nuevo día amanece y Abigail ayuda a Vicky y a las empleadas a
limpiar -¡No puedo creer lo que me cuentas, esa señora
estuvo aquí, en la fiesta! -¡Sí,
la espiritista que venía a reunirse con don Pedro José,
es la mismita que viste y calza, y vino acompañada de otra vieja
más extravagante que ella, hasta tuvo problemas con Walter
porque las quería echar! Abigail se sorprende -¿Pero quién pudo invitarlas? -¡Quién
más! -responde Vicky mientras trabaja- ¡Salvador, es amigo
de ellas! ¿Cómo ve, no le parece extraño? Abigail
mueve la cabeza negativamente -¡Extrañísimo!
¿Pero por qué Salvador iba a ser amigo de esa
señora? ¡Ay no sé, pero cada vez me parece
más relacionado con todos los asuntos de don Pedro José! Antonio y Ángela entran seguidos de Simón, que va detrás de ellos como un perrito faldero. -¡Abigail! -llama Ángela- Vamos a salir ¿Vienes con nosotros? Abigail se arregla su dos piezas incómoda-¡No Ángela, la verdad no me apetece salir, gracias! -¡Mamá,
no te pensarás quedar en medio de este desorden, la casa
quedó patas para arriba con la fiesta! -Protesta Simón
como un niño pequeño- ¡a las empleadas les va a
llevar todo el día de organizarla! (Cada vez me gusta menos el papel que pusieron al trío dinámico... -Por eso, quiero colaborar en algo, ayudarlas. -¡Mamá,
por favor, salir es solamente un pretexto para no encontrarnos con los
recién casados! -Le aclara Antonio. Abigail abre los ojos asombrada. -Queremos darles tiempo para que salgan de aquí -sigue Antonio. Abigail aún más sorprendida -¿Para que salgan? -¡Pues
si, suponemos que se van a ir de luna de miel! -Aclara Simón
-¡no creo que se vayan a quedar aquí! Abigail los mira sin responder, y al trío dinámico baja los ojos. * Isabel
sale del cuarto de baño, vestida elegantemente y observa
Salvador que duerme profundamente con el sueño de los justos
(aunque no sea un justo precisamente
Al verlo tan dormido lo mira largamente y no lo despierta.
* Salón. Rebeca
sentada en un sillón comenta con Walter -¡Yo pensé
que madrugarían para viajar, pero mire la ahora qué es y
no han salido! -Y baja la voz para preguntar -¿por casualidad
sabe si tienen algún proyecto? Walter responde entre clientes -¡No tengo la menor idea y no creo que salgan hoy! Rebeca
se levanta y pasea histérica de un lado a otro -¡Si no se
marchan, no sé qué camino voy a tomar realmente!
¿Sabe? ¡No sé si tenga coraje para enfrentar las
cosas, no me quiero tropezar con Isabel! -Y junta los dedos y se los a
lleva la frente- y muchísimo menos, muchísimo menos...
¡con ese bandido estafador! -¡A
mí también me va a costar mucho trabajo, pero no queda
más remedio que darles la cara! -Responde Walter estoico -nos
esperan momentos muy difíciles señora Rebeca. Rebeca
se le acerca -¿Sabe? Todo está muy pesado... esto ha
tenido un comienzo muy extraño Walter ¡muy extraño!
-pone cara de ave de mal agüero. Walter le susurra en la oreja -¿Usted no se dio cuenta que anoche volvió a sonar el piano? Rebeca se pone histérica -¡Claro que sí, yo no soy sorda! -Algo
debió pasar entre la señora Isabel y Cerinza, porque
ellos dos no estaban juntos cuando estaba sonando el piano, ella lo
estaba buscando por toda la casa. Rebeca lo mira entrecerrando los ojos -¿Está seguro de lo que me dice? -Pero
por supuesto, ese sinvergüenza no esperó nada para
preocuparle a la señora Isabel, y es más... trajo
aquí a una pajarraca de mal agüero que solamente
frecuentaba a don Pedro José Donoso. -¿De quién me habla? -De la espiritista, de esa estafadora, parece que es muy amiga de Cerinza. Rebeca se pone nerviosa -No diga eso, eso no es posible. -Son
muy amigos -le repite Walter- ¡no entiende el alcance de mis
palabras señora Rebeca! ese hombre es un ladrón y la
señora Isabel se casó con un farsante que sólo la
quiere robar. * Más tarde Isabel hace su maleta -¡Salvador apúrate que se nos hace tarde, apúrate mi amor! Salvador sale del cuarto de baño y ve a Isabel que prepara una maleta sonriendo.
-¿Qué haces? -La maleta, que no ves -sonríe Isabel feliz.
-Pero no vamos a alejarnos. -¡No,
pero no nos vamos a quedar! El viaje ya está planeado y tenemos
muy poquito tiempo para irnos, así que apúrate -sigue
feliz Isabel.
-¿Y quién planeó el viaje? -¡Yo,
en vista de que no me hiciste caso! Así que primero iremos
algunos días a la casa de la isla y después a
Centroamérica mi amor -y se abraza a él feliz.
Salvador la besa. Isabel se separa y va a buscar más ropa. Salvador se pone lentamente su reloj y luego le dice- Yo no estoy preparado para viajar Isabel. Isabel lo mira sorprendida.
-Así que no nos moveremos de aquí -decide tranquilamente Salvador. -¿Qué? -reclama Isabel- ¡No puedes hacer esto, si se trata de nuestra luna de miel Salvador! Salvador la mira y luego se explica- ¡Luego lo planificaremos con más calma, con más detenimiento!
-¡Pero!... -protesta Isabel. -¡Yo
no estoy preparado para viajes de última hora! - le dice
Salvador mientras busca su anillo de casado y se lo pone en la mano
izquierda- Tengo muchos pendientes en la empresa.
-¡No,
no! -suplica Isabel- ¿Qué puede ser más importante
que nuestra vida privada? ¡No me puedes hacer esto! Tú no
sabes todo lo que he hecho para poder lograr este viaje mi amor...
¡te lo suplico! -Y lo mira con ojos tristes. Salvador
se acerca consolarla -Debiste contar con mi opinión Isabel -y le
toma el rostro entre las manos y la mira los ojos
-¡no te casaste con cualquier pelele al que puedas manejar a tu antojo, como hacías con Andrés Corona!
Isabel
va a protestar pero Salvador la detiene y sigue -¡Te casaste con
un hombre al que tienes que respetar! -Y Salvador le da un
pequeño beso. -¡Salvador! -Protesta Isabel. Pero Salvador sale del cuarto.
Al quedar sola Isabel mira el retrato de don Pedro José Donoso. * En
la sala Norita y Juanita trabajan duramente cuando Walter se acerca a
reclamar -¡Podrían darse prisa señoritas! Con ese
aire y ese ahínco va a culminar el día y no han hecho
nada. En
ese momento Salvador baja las escaleras y Walter se acerca
-¿Alguna orden para ayudarlo en su viaje señor? -Le
pregunta poniéndose tieso. Salvador se detiene -¿De qué viaje está hablando? -No
nos han dicho nada todavía, pero supongo que usted y la
señora Isabel se irán de viaje -responde Walter sin
mirarlo a los ojos. -¡Pues
supone mal, nadie va a viajar a ninguna parte! -Le responde Salvador y
se retira y lo deja solo y boquiabierto en la sala. * En
el jardín el trío dinámico, Ángela,
Antonio, Simón, se dirigen al auto de Antonio acompañados
de Abigaíl y Valeria. Simón corre a abrirle la puerta a
su mamá. Como
presintiendo algo todos se dan vuelta y ven a Salvador que sale a
respirar aire fresco al jardín. Salvador se detiene en el porche
y los mira.
Ángela y Antonio se miran y suben al auto sin saludarlo.
Simón
lo mira con rabia. Abigail lo mira y sin decir palabra se mete al auto.
Salvador los mira a todos y principalmente mira Valeria que luego de
mirarlo sube al auto. Y se marchan. Salvador queda solo. * Salvador e Isabel desayunan solos. -¡Es
evidente que nos evaden! -protesta Isabel- Buscan cualquier pretexto
para salirse de esta casa, se nota que nos detestan y no disimulan
absolutamente nada -sigue Isabel enojada mientras desayuna.
-¿Y eso te molesta mucho? -Le pregunta tranquilo Salvador.
-¡No,
no les critico! Porque yo sé que en una circunstancia como esa,
yo también haría lo mismo -y de pronto lo enfrenta
-¿pero por qué tenemos que vivir en esta
situación? -le reclama- ¿Por qué tenemos que estar
desafiándolos a cada momento? -Y ataca a las frutas con el
tenedor. Salvador
sonríe -Bueno, ¿pero por qué no te calmas? no creo
que sea conveniente comenzar vida matrimonial discutiendo ¿no
crees? -¡De
acuerdo! -Concede Isabel, pero luego cambia de opinión-
¡estoy totalmente de acuerdo de que podríamos haber
empezado de una mejor manera! -Y suspira- ¡es que tú
tuviste la culpa Salvador, desde el momento en que no quisiste aceptar
ese viaje! porque no tendríamos que estar discutiendo con toda
la gente de esta casa, bien podríamos estar muy lejos -y deja de
comer y cruza los brazos. -¿Y
crees que viajar solucionaría nuestra situación personal
Isabel? -Salvador le presenta una filosofía barata- ¡Para
amarnos cualquier lugar es bueno!
-Pero
en otro lugar vivíamos en paz -responde Isabel coherentemente-
¿qué sentido tiene estar en este techo viviendo con gente
con la que no quiero pelear? -le suplica Isabel -¡mi única
ilusión es estar contigo, quiero estar contigo!
Salvador la mira y le toma las manos -¿Y crees que se puede ser feliz tratando de huir? Isabel
suspira y retire unas mano -Salvador, yo he cumplido con toda las
exigencias que tú me has pedido ¿Por qué no
cumples con las mías? me casé contigo para empezar una
nueva vida, no para estar viviendo bajo el mismo techo con la gente que
me detesta tanto... ¡quiero estar contigo, vámonos! -le
ruega- ¡sólo quiero ser contigo, no con ellos! -E Isabel
vuelve a tomarle las manos muy fuerte. -Precisamente
por eso Isabel, es que me empeño que nos quedemos aquí...
¡tú!... -hace una pausa- ¡tú no debes estar a
solas conmigo!
(bueno... para ser el primer día de bodas... esto está un poco fuerte... no? Isabel se queda de una pieza y retira lentamente sus manos -¿Qué dices, por qué no? Salvador
la mira con ojos muy negros -¡Porque debes estar
acompañada para resistir lo que te espera a mi lado! -Le dice
sin sonreír. Por
primera vez Isabel la mira con miedo -¡A veces, a veces dices
cosas y te comportas de una manera tan extraña que siento que no
te conozco! Salvador
asiente -¡Es cierto!... te casaste con un completo desconocido
Isabel -Y luego la sigue mirando- ¡debo darte tiempo, igual que a
todos los demás! -Repite Salvador- ¡tiempo para que
aprendan a conocer quién es el verdadero Salvador Cerinza! Isabel lo mira detenidamente. Salvador le guiña el ojo izquierdo y luego se levanta y se marcha.
Isabel queda sola en el comedor. * Mientras
tanto en un bonito lugar en la ciudad los Domínguez y Valeria
están sentados en un bar haciendo pasar el tiempo. De
pronto Valeria se atraganta, se derrama el jugo encima y se levanta
tosiendo -Por favor discúlpenme, vuelvo enseguida -dice
dirigiéndose al baño. -¿Quieres que te acompañes? -Se ofrece Ángela. -No Ángela, ahora regreso- Y se marcha con un aire todo compungido. Al
quedar solos, Ángela comenta -Trata de disimular, pero la
pobrecita está muy deprimida, y es lógico, su
situación es absurda. -¡Igual
que la nuestra! -protesta Simón desagradablemente- Nosotros
también tenemos que aguantarnos a Salvador y a la señora
Isabel que no hacen otra cosa más que fregarnos la vida. -Simón por favor no empieces -suspira Abigail. -Mamá,
si es la verdad -sigue Simón con su voz de niño
malcriado- ¿para qué tienen que quedarse en la casa si ya
se casaron? ¡Que se larguen y nos dejen vivir en paz! -A quien más le conviene es a Salvador -dice Abigaíl. -¿Por qué no dejamos de pensar en ellos? Aunque sea por un momento -suplica Antonio. -Es
que en verdad hijo, están pasando cosas muy raras -sigue
Abigail- ¿Ustedes sabían que Salvador es amigo de la
espiritista esa, la que visitaba con frecuencia a don Pedro José? -¿Te refieres a Gaetana Charry? -Pregunta asombrada Ángela. -A ella misma, Salvador le invitó a la fiesta del matrimonio... ¡ahí estaba! -Ya dejemos de hablar Salvador, ya -sigue rogando Antonio sin que nadie lo escuche. -Antonio
que te pasa, no te parece raro lo que está diciendo mi
mamá -protesta Simón- si Salvador es amigo de esa vieja
bruja, ya podemos ir sacando nuestras propias conclusiones
¡seguramente ellos unieron para conseguir quién sabe
qué! -¡No te empieces a armar rollos en la cabeza, porque te puedes equivocar con todas tus suposiciones! -Se enoja Antonio. -¡No
mi amor, Simón tiene razón, eso da mucho que pensar! -Se
enoja Ángela- además me extraña que tú
conociendo a esa señora digas que se puede confiar en ella. -Es
que a lo mejor él si confía -interviene Simón con
mala espina- porque sabe muchas cosas que nosotros ignoramos y no hace
más que taparlas ¿o no hermanito? -Ten cuidado con lo que dices Simón. -¡Yo
no te voy a colaborar con tus misterios! -levanta la voz Simón-
¡¿o vas a negar que tu fuiste a buscar a Gaetana
precisamente cuando sufriste el trastorno que por poco te manda al
sanatorio?! -¿De qué estás hablando Simón? -se extraña Ángela. -¡Justamente
de lo que no tiene que hablar para evitar más confusiones!
-Antonio también alza la voz- ¿hasta cuándo vas a
aprender a ser prudente Simón? -Antonio,
por nosotros no guardes secretos, si tú sabes qué
relación existe entre Salvador y la tal Gaetana, tu
obligación es contárnoslo -exige Abigaíl. -Yo no estoy seguro de nada, por eso prefiero quedarme callado... Para evitar que piensen que estoy loco. -No
mi amor, por favor di lo que sea, pero ya no nos ocultes más las
cosas que me estoy volviendo loca -le ruega Ángela. Pero
Antonio calla y les dice-Salvador nos pidió plazo, para
explicarnos la verdad, esperemos a que sea él el que lo
resuelva, él lo prometió y yo sé que lo va a
cumplir. * En el pasillo. -¡Que
mala noticia me está dando Walter! -Rebeca está muerta de
rabia -entonces se quedarán, no se marcharán a un viaje
de bodas. -A
ninguna parte y no fue culpa de la señora Isabel, porque Cerinza
se lo prohibió ¿cómo lo ve? -Y Walter cruza los
brazos. -¡Eso no puede ser Walter! -también Rebeca cruza los brazos. -¡Los
escuché cuando discutían en el corredor! -miente Walter-
Ese hombre la está manejando con un dedito. -Claro, lo que me temía, la está dominando cómo le da la gana. -Y
si así es con la señora Isabel, que siempre
demostró mucho carácter... ¿cómo
será con los demás? -Y Walter se pone misterioso y baja
la voz- ¡se acerca un gran desastre señora Rebeca y
tenemos que estar muy preparados! -Y se arregla el moñito. -¡Ay Walter, cuánto daría por poder largarme de aquí! -Gime Rebeca- ¡pero no me voy a ir Walter, no tengo dónde refugiarme! -le confiesa casi llorando. (si... a veces... da mucha pena!! -¡En
las mismas condiciones estoy yo! Si yo pudiera... -y Walter calla al
ver entrar a Cerinza al pasillo y simula estar arreglando otra cosa. -¡Doña
Rebeca! -Se acerca Salvador -¿qué pasa, tiene miedo? -Le
pregunta al ver la reacción de Rebeca.
Rebeca lo enfrenta -¡No, no es miedo, pero creo que usted y yo no tenemos nada de qué hablar! -¡Yo
sí tengo que decirle varias cosas! -Le corta Salvador- si se va
a quedar a vivir en esta casa, va a tener que dar la cara y no atacar a
traición como ha hecho últimamente. -¡Creo
haber demostrado que puedo atacar de frente! -Le escupe con rabia
Rebeca- ¿no le bastó con el disparo que le hice?
-¡Está
usted a la que no le bastó! Tuvo que recurrir a Cantalicia para
tratar de impedir mi matrimonio con Isabel -le dice calmo Salvador- si
tanto le interesa volver a decirle que tuve una mujer y un hijo
¿por qué no va y lo hace ahora? -¡Están
casados, es demasiado tarde para impedir esa desgracia!
Consiguió lo que se proponía Cerinza, enredarnos a todos,
ahora puede darse el lujo de aprovechar la equivocación de
Isabel que resultó más estúpida que cualquiera de
nosotros. -Usted
la desprecia porque la ve casada conmigo ¿sabe por qué?
-Le responde Salvador con rabia -¡porque aún sigue
despechada y desilusionada! Rebeca
reacciona violentamente -¡No, eso se acabó, y maldigo una
y mil veces haber estado interesada en un tipo de su calaña!
¿Qué cree, que envidio a Isabel? ¡Ay, Salvador por
favor, si me da mucha lástima, porque usted ni la quiere ni la
querrá nunca! -Rebeca lo mira con odio- ¡sólo busca
apoderarse de su fortuna y no dudo que la va a dejar en la ruina! -Pues
es cierto que busco algo -le confiesa Salvador- pero es mucho
más valioso e importante que cualquier fortuna ¿y sabe
qué? ¡Lo voy a conseguir, puede estar completamente segura
que lo voy a conseguir! -Y diciendo esto Salvador se marcha dejando
Rebeca temblando de rabia. * En el bar donde se encuentran los Domínguez, Valeria aparece por fin. -¡Valeria, estas bien! -Le pregunta Simón. -Si Simón, no te preocupes -responde Valeria con un aire a punto de desmayarse. -No
es que no te entiendo, pero estás en la obligación de
salir adelante, no te puedes amargar por un tipo como Salvador. -¿Simón, por qué tienes que mencionarlo? -Gime Valeria. -¿Para qué callar? No es mejor enfrentar la realidad con la frente bien alta y con mucho coraje. -Pues
sí, pero no es fácil, no es sólo lo de Salvador y
ese matrimonio... es que... ¡son muchas cosas! -Y Valeria se pone
a llorar- ¡me duele mucho perder el cariño de Isabel y a
veces me siento como loca! No sé a dónde ir ni qué
hacer. -¡Sí,
tienes razón, tu situación es muy complicada! Si yo
hubiera estado en tu lugar hubiera cometido cualquier barbaridad. Valeria sigue llorando -Posiblemente la cometa cuando deje esa casa -le confiesa. Simón se asusta -¡Valeria, mucho cuidado con lo que haces, no te vayas a ir de la casa así como así! -¡Ay
Simón, es que no soporto ni un día más, puedo
soportar cualquier cosa menos de esta situación! -Valeria, pero y nosotros... ¿nosotros no significamos nada para ti? -Ustedes en este momento lo significan todo, sino me hubiera derrumbado, te lo aseguro. -¡Entonces no te desesperes! Aguanta un poco más. Pase lo que pase siempre vas a contar con nuestro apoyo. -Yo
sé Simón, pero no puedo seguir dependiendo de la gente
-suspira- llegó la hora en que luche por mis propios medios y
salga adelante. -Valeria... ¿pero qué va pasar si no estás preparada? -Pues
entonces tendría razón Isabel en decir que el mundo no es
de los débiles, sólo estoy esperando salir para saber que
tan fuerte puedo ser. -Mientras
ese momento llega, ¿vas a seguir confiando en mí como tu
mejor amigo? -Y le acaricia el rostro -¿me vas a dejar
protegerte en lo que pueda? Valeria no responde, simplemente se abrazan. * Mansión. Walter se encuentra en el jardín cuando ve salir a Isabel de la casa, muy bella, con la cabellera al viento. Isabel
camina decidida buscando algo impaciente, se detiene y cruza los
brazos. Walter que la espía escondido mira para todos lados sin
comprender lo que busca. Isabel sacude la cabeza y dando media vuelta vuelve a entrar a la casa. Walter se pone tieso y se queda pensativo. Isabel
como una tromba llena de energía entra a la sala donde Vicky
está limpiando- ¡Vicky! -la llama Isabel- ¿no ha
visto a Salvador? Vicky deja de limpiar-¡Salió hace más de media hora! Isabel se sorprende-¿Le dijo adónde iba? -¡Ay,
pos si no se lo dijo a usted que es su esposa! -le contesta Vicky, pero
al ver la cara triste y dolida de Isabel se disculpa- ¡Disculpe
señora! -y sale corriendo. Al quedar sola Isabel mira al techo y suspira. * Casa de Gaetana. -Ahora
se siente insegura y comienza a mirarme con recelo -le cuenta Salvador
a Gaetana- Isabel es como una fiera... ¡no le importa arriesgar
su vida con tal de atrapar la presa! -dice mirando a lo lejos-
¡sólo cuando la tiene en las garras analiza el peligro!
Gaetana
está cosiendo un vestido de noche- ¡Ay Salvador! -suspira-
¡Tenga mucho cuidado hombre! recuerde que las fieras son capaces
de hacer cualquier cosa para defenderse cuando se sienten atrapadas...
¡además de que la trampa puede fallar!
-¿Por qué? -¡Porque ya estamos atrapados los dos!
-¿Usted
de verdad piensa eso? -se detiene Gaetana asustada y al ver la
confirmación en los ojos de Salvador- ¡Ay Salvador!
-suspira- Si usted de verdad piensa eso tenga mucho cuidado...
¡hombre! no es bueno dañar a gente inocente... ¡como
pasó con la pobre Cantalicia! Y
al mencionarle esto, Salvador recuerda a Cantalicia y a Moncho parados
en el medio de la Iglesia gritando su nombre y llorando...
y
a todos los asistentes mirándolos... y a Isabel y a él
mismo mirándola... "¡Salvador mijo!" gritaba Cantalicia. Salvador vuelve a la realidad y escucha a Gaetana. -¡Yo
estoy de su parte Salvador! pero a mí me remuerde mucho la
conciencia, no sabe la pena que sentí cuando vi la
desesperación de esa pobre mujer y... de ese muchacho...
¡que no tiene la culpa de nada! Salvador baja la cabeza y luego la mira- ¡En ese caso yo tampoco tengo la culpa de nada! Salvador mira a lo lejos, pensativo. -Salvador
usted se ha puesto en la posición de ella... imaginarse lo que
ella debió haber sentido cuando lo vio en el altar, al lado de
otra mujer. Salvador
no sabe qué responder y luego reconoce -Tiene toda la
razón Gaetana, tiene toda la razón... debe haber sido
golpe muy fuerte y estoy en la obligación hacer algo por ella. Gaetana
sonríe triste -Y yo sé que lo va a hacer... pero por
favor... tenga mucho cuidado de lastimar a los demás, recuerde
que todos están en la misma posición que esta
Cantalicia... ¡todos! Salvador mira a lo lejos. * Apartamento de Felipe. Salvador
encuentra a Chelito guardando cosas en la maleta del auto -¡Si
señor, yo soy muy amiga de Felipe Madero, pero no puedo darle
información de él! -Es que en realidad yo no estoy averiguando por él sino por la señora que vive con él, por Cantalicia. -De ella sé mucho menos. -Señorita, usted algo debe saber... Cantalicia... ella está bajo su protección. -Señor, si usted no me dice quién es usted yo no puedo darle ninguna información de ellos. -Yo
soy Salvador Cerinza, mucho gusto -y le da la mano- Cerinza, Salvador
Cerinza, a mí me urge hablar con Cantalicia, por eso he venido
aquí hoy. -Sí, pero es que ellos no están, Madero me dejó a cargo de su casa y de hacer algunas diligencias. -¿Usted no me los estará negando? -¿Y por qué se lo voy a negar? y para hacerle más franca, ellos salieron de viaje. -Salieron de viaje... ¿me está diciendo la verdad? -¿Por
qué le voy a decir mentiras? Madero se llevó a Cantalicia
y al muchachito al pueblo de ella y no sé cuándo van a
regresar. -¿Y usted cree que el señor Madero regrese otra vez con ellos? -La
verdad es que no lo creo, así que si usted busca esa mujer no
pierda más su tiempo, yo no creo que ella vuelva nunca
más por esto lados... si me disculpa pero me tengo que ir. -Gracias - responde Salvador.
Y se queda parado en el estacionamiento mientras Chelito se marcha.
FIN DEL CAPITULO
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