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El Cuerpo del DeseoVersión Modificada por: MABOUCHITA
* El hombre feliz es aquel que siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar. * CAP#
139: jueves 2 de febrero de 2006 – ERA UN CAMPESINO IGUALITO QUE YO * Mansión. Salvador
duerme intranquilo. Tiene una pesadilla
en la que aparece Ángela histérica y gritándole –“ Le exijo que me diga quien
es usted…. ¿Por qué conoce los detalles más ocultos de mi papá?” En su
pesadilla, a continuación, aparece Isabel bella y brindando con una copa de
champaña –“ ¡Por Pedro!” -“ ¿Por
qué brindamos por él y no por nosotros?” -“
¡Porque al parecer no hay otra cosa que te entusiasme más que recordarlo a él!
–con ironía Isabel- ¡porque no has hecho otra cosa que seguir sus pasos y
querer imitarlo en todo!” Salvador
despierta sobresaltado llamándola- ¡Isabel! –y repite con desesperación-
¡Isabel! * Las
Cruces. Mientras
tanto Isabel va con Fátima a ver a Lilia.
Fátima entra a la habitación de Lilia que se encuentra echada en la cama
sin ganas- ¡No me interesa hablar con nadie y menos con gente que viene a
averiguar por el hombre que me hizo tanto daño! –se queja. -¡Ay
discúlpame Lilita! –se excusa Fátima- ¡es que no pensé que te fuera a molestar!
Y le dije que me acompañara… está en la sala. -¡Por
Dios Fátima! ¡a quien trae usted! -A una
señora muy distinguida… así como nosotras… -Fátima no se inmuta- ¡y muy bonita
por cierto! -¿Y
quien es? –pregunta un poco curiosa Lilia- ¿Qué hace? -El policía
Henri me dijo que era una periodista muy importante que venia a averiguar del
caso de Salvador –y luego pone cara de indignación -¿Tú crees que el padre
Jacobo no le quiso contar nada? -¡Pues
yo tampoco le diré nada! –decide Lilia- así que dile a esa mujer que por favor
se retire. -Pues
yo creo que deberías hablar de ese tipo y contarle a todo el mundo que te robó
dinero – se enoja Fátima. -¡Salvador
no me robó nada! –le aclara Lilia enojada. -¿Pero
no nos dijiste a todos que huyó con tu dinero? –se sorprende Fátima. -¡Si,
con parte de mis ahorros! –admite Lilia- pero tres meses después me envió un
sobre con el doble de lo que se llevó… ¿Cómo voy a acusarlo de un robo? ¡si
está más que pagada, la deuda está más que cancelada! Por favor dile a esa
periodista que se vaya, yo no quiero hablar con nadie… ¡me siento mal, me
siento débil! -¡Pues
yo sí le voy a contar todo acerca de Salvador! –se despide Fátima- ¡nos vemos
amiga! Al
quedar sola Lilia vuelve a acostarse en la cama, resignada y sola. (Esta
escena debe haber sido filmado anteriormente, * Mansión. -Está
más calmada –Antonio le cuenta a Simón- pero pienso que tenemos que sacar el
piano y abrir el estudio. Valeria
que los escucha se espanta. -
¡Antonio! No le echemos la culpa al piano… ¡Salvador es el único que la está
alterando! –dice Simón. -Disculpen
que me entrometa pero yo creo que deshacerse del piano es muy mala idea
–interviene Valeria- ¡es un recuerdo de don Pedro! (Y sí… -Voy a
ver como se encuentra –decide Abigail, se levanta y sale. Antonio
la sigue y dejan solos a Valeria y a Simón. -¿Tú
también estás mal? Verdad Valeria –Simón. -¡La
situación en esta casa es cada vez más insoportable Simón! Sólo espero que
llegue Isabel para decidir mi situación en esta casa. -¡Valeria!
No me vayas a ocultar ninguno de tus planes… sea lo que sea… recuerda que
cuentas conmigo ¡y no debes tomar ninguna decisión sin consultarme! (wow! -Simón…
¿no se te hace tarde? –corta Valeria. Simón
asiente con la cabeza y se marcha.
Valeria se queda sola y triste. * En la
sala Simón se cruza con Salvador y lo mira con miedo. Salvador lo ignora y entra a la casa. * Las
Cruces. En una
bar, sentadas a una mesa, Fátima habla hasta por los codos sobre Salvador- ¡Yo
conocí a Salvador mucho antes de lo ocurrido! –dice muy oronda - ¡cuando venia
con su mujer al pueble! Y de un momento a otro se convirtió en todo un
personaje. -¿Me
puede explicar eso? -¡Como
le explico! Salvador era un tipo insignificante, un campesino descuidado que
venía los fines de semana a vender frutas y hortalizas al pueblo. -¿Hace
cuanto tiempo de eso? -Pues
hará como un año. -¡No
puede ser! –se sorprende Isabel- ¿usted está completamente segura de lo que me
está diciendo? -¡Completamente!
Salvador era un tipo ignorante que no sabía ni leer ni escribir, se dedicaba a
la agricultura y vivía aislado con su mujer y su hijo. -¡Nada
de esto tiene sentido! –Isabel suspira. -¡Pues
si piensa que no tiene sentido para qué pregunta! –se enoja Fátima y trata de
levantarse de la mesa- ¡Dígame una cosa! ¿usted de verdad quiere escribir algo
sobre ese hombre? –duda- ¿o le interesa algo más? Isabel
se asusta- ¡Perdón! Le suplico que no me haga caso… ¡siga platicando! Cuénteme
– le ruega- ¡le prometo que no la vuelvo a interrumpir! ¿Qué fue lo que sucedió
para que se convirtiera en ese… personaje del que me habla! Fátima
feliz continua - ¡Pues de repente sufrió un ataque extrañísimo! –le cuenta-
¡merito lo entierran vivo! –se escandaliza- ¡se despertó cuando iba camino al
panteón! -¡Y ahí
empezaron los cambios! –sigue Fátima- es que usted no me va a creer pero se lo
juro por la virgencita –se santigua- ¡Santa Jacinta!... ¡se levantó del ataúd
convertido en un hombre que sabia leer y escribir y tenía un chorro de
conocimientos! -¿Será
posible? –no puede evitar Isabel. -¡Contestó
a todas las preguntas que le hicimos! –le cuenta Fátima- Inclusive se puso a
tocar el piano en la Iglesia… ¡como si fuera todo un músico! Con
este último comentario Isabel pierde el aire y abre los ojos asustada. -¡Aquello
fue la locura! –sigue Fátima- Todo el mundo se volvió loco… ¡unos lo defendían!
¡otros lo atacaban! Se llenó el pueblo de chismes y diretes… ¡con decirle que
el padre Jacobo se peleó con el doctor Valencia y con el comisario Ocampo! ¡fue
horrible! –y la mira- ¡y de repente desapareció sin dejar rastros! -Y su
amiga… la señora Lilia -susurra Isabel- ¿Qué le sucedió con Salvador? http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/BvHgT9qaA34tnRQc.jpg -¡Pobrecita
de veras! Cometió el error de ayudarlo… ¡y se metió en una! La gente le inventó
una de chismes… -le cuenta- ¡por eso que la pobre no sale de su casa! –y luego
dice con cara de espanto- ¡no! Si ese hombre vino y revolvió todo. Isabel
muy nerviosa toma agua. -¿Qué
le pasa? –se asusta Fátima- ¿se siente mal? Es que le debe haber impresionado
mucho la historia ¿verdad? -¡Sí!
–admite Isabel temblando. * Mansión. Valeria
arregla su ropa-¿Ya llegó el doctor? –le pregunta a Abigail. -Si,
está ahí, atendiendo a Ángela –y luego se da cuenta que está apartando unos
hermosos vestidos-¿Qué va a hacer con todos sus vestidos -¡Ah!
–suspira Valeria- me los obsequió Isabel y pienso devolvérselos, pronto me voy
a marchar de esta casa y no quiero llevármelos. -¡Me
parece una tontería que lo haga! Eso es soberbia niña y usted no tiene nada de
eso. -¡No es
soberbia Abigail! Al lugar donde voy no puedo usar esa ropa… ¡es demasiada
llamativa! De todas maneras voy a plancharla –y diciendo esto toma el montón de
ropa y se la lleva. Abigail
se queda intrigada y con el ceño fruncido.
(Bueno,
si esta conversación es para hacernos creer que Valeria se marcha a un
convento, ya les digo que no, porque ya vi la novela… Valeria
tristemente sale de la habitación con su bulto de ropa y se dirige a la
lavandería. En el pasillo
la ve pasar Salvador y la sigue. * Las
Cruces. Fátima
se despide -¡Espero que le haya servido la información que le di! -¡No!
–la detiene Isabel- ¡no se vaya, todavía no terminamos! -Le
agradezco infinitamente todo el tiempo que me está dedicando –le dice
sinceramente Isabel- ¡de verdad se lo digo! Pero hay una cosa más en la que
necesito que usted me ayude. -¿Pero
en qué más le puedo ayudar? –se sorprende Fátima. -¡Quiero
que por favor me lleve a la casa de su mujer! A la casa de la mujer de
Salvador. Pero
ante esto Fátima se preocupa- ¡A la casa de esa señora no! ¡no me quiero meter
en problemas! Y además vive lejísimos -Mire…
¡le pago lo que sea! –ofrece Isabel- ¡lo que usted quiera! ¡lo que me pida! –e
Isabel saca dólares de su cartera. A
Fátima le brillan los ojos al ver el dinero. -¡Pero
necesito que me lleve! –le ruega Isabel- ¡necesito hablar con ella! –y le da un
fajo de billetes. -Bueno…
-acepta Fátima feliz con el dinero. Isabel
suspira y para calmarse se toma un poco de te. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/U3kkbIQW2R9K7uyl.t.jpg -¿Vamos?
–apura Fátima. -¡Vamos!
–dice Isabel. Y ambas
se marchan. * Mansión. En la
mansión Valeria se dispone a planchar ropa cuando Salvador entra a la
lavandería detrás de ella. -¡Por
favor! –la detiene Salvador- por favor no huyas. -¡Salvador! -¡Valeria!
lo único que estoy buscando es la manera de pedirte disculpas. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/2sfB6fz4l56wsoid.jpg -Si es
por eso no te preocupes. -¡Estás
enojada estás conmigo! –se sorprende Salvador con los ojos llenos de lágrimas. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/cWTpwJxqFrSTD45q.jpg En ese
momento entra Abigail- ¡Señorita Valeria! ¡niña! Valeria
al verla sale corriendo. Abigail
enfrenta enojada a Salvador- ¡Salvador! Usted y yo tenemos que aclarar varias
cosas. Salvador
mira a lo lejos y se seca las lágrimas. * Las Cruces. En el
pueblo Jacobo se acerca a Henri- Tengo que hablar con usted… ¿Qué paso con la
señora que llegó ayer en la noche? -Nada
del otro mundo… ¿Por qué lo pregunta padrecito? -Porque
me dijeron que fue a buscarlo muy tempranito. -Bueno
padrecito, es que no podía ser descortés con una mujer tan bonita y le ayudé a
conseguir toda la información que necesitaba. -¿Qué
pasó? –se inquieta Jacobo- ¿Qué le dijo? -¡La
llevé con la enfermera Fátima para que le contara todo acerca del resucitado!
–dice orgullosos de su acción el policía. Pero el
padre Jacobo no es de la misma opinión- ¡Ay! Que el cielo nos ayude… ¡pero que
bruto eres hijo! ¿Cómo se te ocurrió? -¡Pero
cual periodista! Si ella no es ninguna periodista. -Bueno,
no me dijo nada de eso ¿verdad? Lo deduje. -¡Y
quítese el sombrero cuando hable conmigo! –de pronto se enoja Jacobo y se
santigua- ¡luego nos vemos! El
policía levanta los hombros y lo ve partir muy tranquilo. * Isabel
conduce, a su lado Fátima, y se empieza a preocupar- ¿Falta mucho para llegar? -¡Yo le
advertí que la señora vivía lejos! –dice imperturbable Fátima- siga derecho, ya
casi llegamos, ya estamos cerquita –la tranquiliza. Isabel
sigue decidida, el Jaguar blanco es como una mosca en la leche, en medio de
tanto descampado. * Mansión. -Está
muy bien de salud –diagnostica el doctor- lo único que noto es una profunda
ansiedad… ¿hay problemas Antonio? -Algunos…
es la verdad… están relacionados con esta casa. -Le
aconsejaría alejarla de aquí por una temporada pero no es conveniente…. ¡por lo
visto aquí nadie puede vivir en paz! –se sorprende- ¡hay algo que les está
desajustando los nervios a todos! -Algunas
personas son muy difíciles –dice Antonio críptico- y los roces son muy
frecuentes… ¡la situación no está nada fácil! -¡Parece
que desde que murió el señor Donoso todo ha cambiado en esta casa muy
rápidamente! Es lógico que no se lleve bien con la señora Isabel, especialmente
ahora que se casó con Salvador. -¡Si!
–admite Antonio- ¡Así es! -¡Ángela no lo aceptaría! -Bueno, siendo así –se resigna
el doctor- traten de evitar los disgustos. -Eso no será nada fácil pero
haremos todo lo posible, gracias doctor. Cuando el doctor se marcha
Antonio vuelve a la habitación de Ángela. * Lavandería -¡Acéptelo
Salvador! –le recrimina Abigail- ¡se está acabando con nuestros nervios y
nuestra paciencia! http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/FG5_tyyna0AOkuMn.jpg (Si
llevamos la lista, Ángela, Antonio, Valeria y Abigail lo han rechazado en menos
de 24 horas -¡Nos
pidió un plazo para demostrarnos! ¿Qué es lo que nos está demostrando? –le
grita- ¡se puede dar el lujo de trastornarnos la vida! Salvador
con desesperación se tapa la cara con las manos y ronco le contesta- ¡No
confunda mis intenciones Abigail! -¡Ayer
indispuso a Ángela! –le acusa Abigail- ¡hoy lo sorprendo molestando a la
señorita Valeria! ¿pero qué tiene en la cabeza hombre de Dios? ¿Por qué se
empeña en mortificarnos? Salvador
se seca las lágrimas y sin mirarla le pregunta- ¿Por qué desconfía de mí
Abigail? –y le repite- ¡por qué desconfía de mí! -Mire…
si ya no confiamos en usted es culpa suya… ¿cree que yo no me he roto la cabeza
intentando descifrar sus acertijos? ¡Dios no lo quiera! Pero voy terminar
pensando lo peor de usted Salvador. -¿Qué sería lo peor? –la desafía
Salvador mirando a lo lejos. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/8gFae71snOWaD9X0.jpg -¡Qué
de verdad se alió con Gaetana Charry para entrar en esta casa y para apoderarse
de ella! -¡Y
usted de verdad cree que yo soy un vulgar ladrón! -le dice Salvador con amargura y mirándole
directamente a los ojos. Pero
Abigail no baja la mirada y le responde- ¡Ni tan vulgar! Los ladrones comunes y
corrientes sólo se roban lo material… usted… -y ahora le acusa- ¡Nos ha robado
la tranquilidad! – y trata de marcharse. Salvador
la detiene- ¿Por qué no se desahoga Abigail? –con rabia contenida- ¡Ándele!
¡dígame todo lo que siente! Abigail
retrocede sorprendida- ¿Qué más puedo decirle? ¿Qué nos sentimos engañados? ¡su
matrimonio con doña Isabel lo demuestra! Salvador
sonríe tristemente y mira a la distancia moviendo la cabeza negativamente-
¡Porque usted nunca la quiso! –hace una pausa- ¡porque desconfió de ella desde
que llegó a esta casa! Abigail
se queda cortada y recuerda cuando el viejo Pedro José le presentó a la bella y
joven Isabel. “-¡Abigail!
Le presento a la señorita Isabel Arroyo, una nueva y muy importante empleada de
nuestra empresa” “Abigail le sonríe forzadamente-
¡Encantada señorita!” “-Es un
placer conocerla Abigail –la sonrisa de Isabel es más sincera- Don Pedro me ha
platicado mucho de usted” “Abigail sonríe aún más
forzadamente”. Vuelve a la realidad. -Porque
intuía el peligro que representaba y trató de advertir a don Pedro José –sigue
Salvador. Abigail asustada retrocede un
paso, y sale corriendo del cuarto. Salvador le corre detrás -
¡Niéguelo! –le grita en el pasillo. Abigail se detiene y Salvador se
acerca lentamente con las manos en los bolsillos http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/xTPAbg4lW_HPjayS.jpg -¿De verdad va a negar que
intentó hacerle ver que Isabel no le convenía como esposa? http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/hJ8hoQ2a1IhkLqZx.jpg -¡Eso
es falso Salvador! –le enoja Abigail- ¡yo jamás le dije una sola palabra al
señor Donoso para enfrentarlo con doña Isabel! http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/XmGeyxynAfwadVk4.jpg -Abigail,
lo hizo indirectamente… ¿o ya olvidó la primera vez que Isabel llegó a esta
casa? ¿Qué le dijo al señor Donoso en el comedor? ¿Qué le dijo? http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/QY2OSVp3Q9_WymJj.jpg Abigail
recuerda claramente el día en que Isabel, luego de una cena, se levanta de la
mesa. “Pedro
corre a retirarle la silla solicito.
Isabel se excusa para ir al baño.
Al quedar a solas con Abigail Pedro comenta sonriendo feliz- ¿verdad que
es preciosa? ¡Es una mujer excepcional!” “-Es muy bonita señor, nadie
puede negarlo –contesta seca Abigail.” “-¿Qué pensarías si te digo que
me pienso casar con ella? “Abigail
recibe la noticia con sorpresa y trata de disimular- Yo diría… que es… algo
joven para usted señor” “Pedro
ríe divertido- ¡Mejor di que yo soy viejo para ella!” “-Es
usted un hombre maravilloso señor y se merece lo mejor… por eso no sería bueno
que se dejara llevar por las apariencias o que se deslumbrara –le advierte- ¡no
todo lo que brilla es oro señor Donoso!: “Pedro
pierde la sonrisa” Abigail
vuelve a la realidad y mira asustada a Salvador. -El
señor Donoso debió atender a sus advertencias pero no lo hizo –mira a los
lejos, perdido- ¡se dejó deslumbrar por Isabel! -¡El no
tenía por qué escucharme! El señor Donoso era un hombre de criterio… ¿Por qué
le iba a hacer caso a una pobre sirvienta como yo? –cierra los ojos. (ufff!!! Salvador
se acerca y le acaricia el rostro- Porque la admiraba –le cuenta. Abigail
lo rechaza y retrocede como si quemara. Salvador
baja la mano resignado- ¡La respetaba profundamente Abigail! Por eso. -¡Por
Dios Salvador! No me mire de ese modo –le ruega. Salvador
la mira fijamente- ¿Acaso la ofendo? -¡No
veo su mirada! –se aterroriza Abigail- ¡veo… la de otra persona! ¡y me da mucho
miedo! –y huye corriendo. Salvador
se queda solo. * Las
Cruces. Fátima
frunce el entrecejo- ¿Sabe qué? Paremosnos por aquí. Isabel
mira al descampado que los rodea y se sorprende- ¿Por aquí? ¿está segura?
–frenando el lujoso auto. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/a1SZNOMF9HWQuvZ8.jpg -¡Si
por aquí! –Fátima baja del auto. Isabel
baja detrás de ella- ¡Oiga Fátima! –dice asustada- ¡aquí está muy desolado! -Es que
tenemos que caminar… como la casa está más allá y no podemos ir en el coche. -¿Y no
es peligroso? -¡Pues
si tiene miedo mejor nos regresamos! –se cansa Fátima- ¡yo no quiero que
lamente nada! http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/LxEZdDAq7d89Cq8p.jpg
-Bueno…
¡vamos! -Bueno
–repite Isabel- ¡vamos! –y sigue a Fátima que tiene zapatos de enfermera a
duras penas con sus zapatos de tacones finos y elegantes, camina por la árida y
tosca superficie a duras penas. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/b7gXucjp404_V5ak.jpg Luego
de caminar un rato llegan cerca de una casucha.
Isabel se detiene- ¿Esa es la casa? -¡Si!
Ahora falta que esté porque a veces se va a trabajar… ¡venga! Acérquese –y
Fátima decidida grita- ¡Buenas! ¡Cantalicia! ¿hay alguien en casa?
¡Cantaliiiciiiaaa! –grita a todo pulmón. Isabel,
la mira asustada y mira a todos lados. La
puerta de la pobre casa se abre y sale una Cantalicia sin aire, y sin ver a
Isabel saluda- ¡Ay señorita Fátima! http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/RdGfUxMZdQNUY4U0.jpg Moncho
sale detrás de ella. -¿Qué
milagro la trae por esta su casa? –se sorprende Cantalicia, que está vestida
con un vestido amarillo con flores, bonito. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/dRlC5JTrX3iQNadf.jpg -¡Mire,
la señora viene de Rio Claro y quiere hablar con usted! Cantalicia
se da media vuelta y descubre a Isabel que la mira con los ojos bien
abiertos. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/CXz82Doj1OSPYI4w.jpg Cantalicia
se queda sin aire y recuerda el casamiento de Salvador. Isabel baja la mirada. -¡Acérquese
señora! –sigue Fátima sin darse cuenta de nada- ¡ella es Cantalicia! Cantalicia
se tapa la boca con una mano. Isabel se
acerca y saluda tímida- ¡Buenos días Cantalicia! ¿me podría regalar unos
cuantos minutitos? –le ruega- ¡necesito hablar con usted! –le susurra. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/DJcPvVfk85kPJBib.jpg Pero
Cantalicia solamente la mira espantada y nerviosa se rasca el cuello. Moncho, que también la ha reconocido mira
espantado a Isabel. * Mansión. Walter
vuelve a sus viejas habitudes y controla con su famoso reloj- ¡Usted no ha
tenido un solo minuto de paz doña Rebeca! Entra y sale de la casa… ¿Qué le
pasa? Rebeca
mira por la ventana muy nerviosa- ¡Nunca he esperado con tanta ansiedad a
alguien! Daría cualquier cosa porque Isabelita estuviera aquí ya. -¿Por
qué no se deja de misterios conmigo? Y dígame por donde anda. -Porque
presiento que no va a venir tan ciega como antes –disfruta- ¡que se va a dar
cuenta que tiene un marido insoportable! –se sienta en el sofá – ¡un maldito
farsante! -¿Y si
eso no ocurre? -¡Pues
entonces tendremos que empacar nuestras males para dejarle el terreno libre
porque habrá vencido! Walter
mira asustado. -¡Porque
será imposible vivir aquí! –pronostica Rebeca. Walter
traga saliva mientras Rebeca mira a la distancia con odio en la mirada. * En su
habitación Salvador se pasea nervioso, luego toma asiento y trata de trabajar,
pero no puede y sus pensamientos van a Isabel – Te deseo suerte en tu viaje
Isabel, espero que consigas lo que buscas –le dice y luego trata de
concentrarse. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/yeQL2yTW48XdHEtD.jpg * Choza
de Cantalicia. En su
humilde casa, Cantalicia hace pasar a Isabel que mira para todos lados. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/B1hG26EeBdJi45LX.jpg Cantalicia
vuelve a la cocina y luego se acerca a la mesa. Isabel
sigue sin moverse- Cantalicia –le sonríe- yo sé que le debe extrañar mi visita
y sobre todo después que le diga quien soy… ¡pero le pido que no tenga miedo! Isabel,
al saberse reconocida suspira nerviosa. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/qH8PecEzA8_ADeEV.jpg -¡Usted
es la que se rejuntó con el Salvador! Isabel
mira al suelo con pena y luego a otro lado. -¡En
persona es hasta más bonita y elegante que en las fotografías! –la admira
Cantalicia. -¡Cantalicia!
–Isabel trata de acercarse. -¿A qué
vino doñita? –se enoja Cantalicia- ¿a mirar mi pobreza, a reclamarme quien sabe
qué? –levanta la cabeza digna- ¡Fíjese que yo no quiero saber nada ni de usted
ni del Salvador! Isabel
la mira sin responder. -¡No me
venga a avergonzar! Isabel
se apresura a negarlo - ¡No! No piense eso por favor… ¡se lo suplico! No es esa
mi intención… ¡yo no vine con esos deseos de lastimarla! – y la mira con
sinceridad- ¡no Cantalicia! Lo que vengo a pedirle es un gran favor. Cantalicia
sonríe incrédula-¿Qué favor puedo hacerle yo señito? http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/PmhT0U8kk6dWoiHU.jpg -¡Un
favor que solamente usted, solamente usted me lo puede hacer! Y créame… que
después de conocerla… ¡sé perfectamente bien que usted es la única persona en
la que debo de confiar! http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/qYoNX8mAkFDWP9hk.jpg Cantalicia
la mira sorprendida y asustada. La mira
extrañada. -¡Usted
es la única persona que me puede decir la verdad! –sigue Isabel con vehemencia
ante la sorpresa de Cantalicia. * Mansión. Ángela
se pasea por la casa como si fuera un fantasma, en su ropa de cama… se acaricia
el vientre pensativa. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/MOFf9KQFYsw6WZyy.jpg Antonio
la encuentra- ¡Ángela! ¿Por qué estás levantada? -¡No me
voy a quedar acostada ni encerrada como me dijo el doctor! –y al verlo -¿Qué
tienes? ¿Por qué tienes esa cara, pasó algo malo? -¡Nada! -Mi
amor, entiende que yo no me voy a mejorar huyendo de los problemas, tengo que
enfrentarlos. -Ángela,
¿Por qué mejor no nos vamos de esta casa y nos instalamos en otro lado y
estamos tranquilos? http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/uaUcmOx6yLhMUo9I.jpg -¡Para
huir de qué o de quien! –le reclama Ángela- ¿De Salvador? -¡Es
que nos está enloqueciendo! –se queja Antonio- si sigue así no sé donde vamos a
parar. -¡Antonio,
yo creo que es el momento que nos reunamos y hablemos de lo que no nos hemos
atrevido a hablar! Antonio
se asusta y se aleja de ella. -¡Entiéndeme! Tenemos que hablar claramente
acerca de Salvador –sigue Ángela decidida. Antonio
la mira con los ojos grandes llenos de miedo. (Este
Antonio, le dieron un papel de… * Las
Cruces. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/RPhtPX_GimNElK72.jpg Isabel
le muestra una foto de Salvador, bien vestido, a Cantalicia, que mira la foto,
la abraza y luego resignada se la devuelve, como si devolviera al hombre-
¡Claro que ese es Salvador! Está muy bañado, muy arregladito… ¡pero es el
mismo! -¿Está
segura? –pregunta Isabel como todavía esperando un milagro- ¿segura que es el
hombre con quien vivió usted? Su compañero, el papá de su hijo. -¡No
hay otro señito! –le dice segura Cantalicia- ¡no hay otro! ¿Por qué no me lo
quiere creer? –dice con pena- ¿le cuesta mucho trabajo creer que pudo haber
sido el marido de una mujer como yo? -¡No,
yo no quiero ofenderla Cantalicia! No es eso… -se apura Isabel y mira
alrededor- pero a mí se me hace tan diferentes como el agua y el aceite… ¡lo
tiene que reconocer! http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/kgQDKE7ru14_af_e.jpg – y al
ver la expresión de asombro de Isabel- ¡claro! Ahora usted lo ve que está todo
elegante, todo señor, pero él era un campesino que no tenía ni zapatos. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/YjDAcq9LRTtQMd1q.jpg Isabel
deja ir su mirada. -¡Era
igualito que yo señito! ¡igualito que yo! –suspira - ¡se lo juro! Isabel
la mira aun sin poder admitir toda la verdad. * El
padre Jacobo convence al policía que lo lleve a la casa de Cantalicia. -¿Cómo
saben que están por allí? -¡Mi
intuición! Que gracias a Dios nunca me falla, si esa mujer habló con Fátima,
seguramente le dio el paradero de Cantalicia, y están en el rancho. -¿Cantalicia?
Ahora que lo recuerdo, la señorita me la mencionó. -¿Lo
ve? Nunca me equivoco… ¡seguramente están en el rancho de Cantalicia! –se
enoja. -¿Y que
problema hay con eso? ¿en qué le perjudica que esa periodista la vea? -¡Otra
vez la burra al trigo! –grita Jacobo- ¡que no es ninguna periodista! -¡Alguien
que involuntaria o voluntariamente puede causarle mucho daño! Y no puedo
permitir que le haga daño a Cantalicia. -¡Yo no
entiendo nada! –sonríe el policía- ¡a mí lo que me interesa es volver a ver ese
bomboncito! ¡Está linda la condenada! El
padre Jacobo lo mira enojado. * Isabel
no puede creer lo que le cuenta Cantalicia y se pasea nerviosa- ¡Perdóneme! Se
lo suplico… pero me cuesta mucho trabajo creer y entender lo que usted me está
diciendo –se desespera- ¿Cuántos años vivió con usted Salvador? http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/blUXFfr2qgFghv5e.jpg -¡Casi
14 años señito! Isabel
la mira boquiabierta. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/z5xtEjTqyXhoaPLH.jpg Isabel
le pregunta con asombro- ¿Nunca se han separado, siempre han estado juntos? -¡Nunca,
ni un solo día! Se lo puedo jurar. Al
único lado que siempre íbamos era al pueblo, pero yo siempre lo acompañaba –y
vuelve a sonreír y suspira. -¡No
puede ser, no puede ser! –a Isabel se le va el aire. http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/Ehfb6PCOXAlZWnOy.jpg -Salvador
nació en un pueblito aquí cerca de la frontera, pero toda la vida vivió aquí
conmigo… ¡todo el tiempo! –y se rasca los brazos- ¡hasta hace un año! –camina
hacia otro lado- antes de eso… ¡este era su rancho, esta era su casa! –y le
muestra el lecho- ¡aquí dormía! –se sienta en la cama- esta era la cama de
Salvador – llora. Isabel
mira el lecho pobre- ¡Le quiero creer pero no puedo! http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/SBPcxnGqFaLCgYWL.jpg Cantalicia
llora y se pone de pie - ¡se lo juro, por la vida de mi chamaquito que le estoy
diciendo toda la verdad señora! ¡yo no miento! Isabel
la mira completamente perdida y asustada y desesperada mira al cielo como
buscando las respuestas. * Afuera
Fátima se pone nerviosa- ¡Por Dios, que se den prisa! Se me está haciendo tardísimo
y el doctor me va a matar! Moncho
juega cerca con un montón de tierra y un machete, trata de entrar a la casa. -¡Eh
muchachito! ¿Adonde vas? ¡no las interrumpas! ¿no ves que la señora dijo que no
querian que la molestaran? Moncho
está muy preocupado - ¡Esa señora no me gusta! Y no quiero que hable con mi
mamita. Fátima
se acerca y lo abraza- ¿Y por qué no? Mira… ella es una señora que tiene mucho
dinero… ¡es una periodista muy importante! A mí me pagó mi buen dinero por
darle información, así a tu mamá le va a tocar también una buena lana. Moncho
la mira enojado- ¡Esa señora no es buena! –le afirma- ¡sé que no lo es! Fátima
lo mira intrigada pero no le hace caso. * El
padre y el policía llegan hasta el auto de Isabel. -¡Se lo
dije! –triunfal el padre Jacobo- ¡Está Fátima me va a escuchar! –se enoja- ¡le
voy a decir cuatro cosas para que aprenda a tener el pico cerrado! -¡No
sea de mala fe con ella padre, que yo le presenté a la señorita! Y le aseguré
que era periodista. -¡Porque
usted no puede tener la bocota cerrada tratándose de faldas! –le grita Jacobo y
emprende camino hacia el rancho. -¡Espere
padre, yo lo acompaño! -¿Para
qué me va a acompañar? Está muy retirado. -¡Qué
importa! Con tal de ve a ese bomboncito hago lo que sea –dice divertido el
policía. FIN DEL CAPITULO
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