Mabouchita Mabouchita
La reina de los resúmenes
¡Colabore aquí!

Home Resúmenes  Elenco  Derechos  Músicas Envía un Mensaje
Cap#140<- - -> Cap#142

El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

En la mitología popular de muchas culturas, los fantasmas (del griego φαντασμα, "aparición") son supuestos espíritus o almas desencarnadas que se manifiestarían entre los vivos de forma perceptible (por ejemplo, tomando una apariencia visible, produciendo sonidos u olores o desplazando objetos: véase poltergeist, Banshee). La creencia en fantasmas, testimoniada desde los primeros textos escritos sumerios y egipcios, se encuentra extendida por todo el mundo, con variantes muy diversas. Estudios recientes indican que muchos occidentales creen en fantasmas y en la vida después de la muerte.

CAP# 141: lunes 6 de febrero de 2006 – UN FANTASMA

 *
Mansión.

Walter espía a Gaetana y Salvador.  Rebeca lo descubre- ¿Qué hace espiando en la puerta? ¿está con alguien?
-¡Estuvo! –corrige Walter- largo tiempo encerrado con la espiritista, pero ahora está solo y quería saber que estaba haciendo… ¡pero estará durmiendo porque no escucho nada!

-¿Dónde están los demás que no los he visto?

-Deben estar tramando algo porque están abajo reunidos, hablando misteriosamente.

-Entonces tenemos que averiguar qué se proponen ¡ándele Walter!

-¡No! –se niega Walter- ¡no quiero meterme en problemas doña Rebeca! Por favor, es que ellos son muy desconfiados.

Rebeca lo mira con desprecio.

(Hummm... relleno 1)

*

En la sala están todos reunidos.

-Nada ganamos en desconfiar de nosotros mismos, tenemos que unirnos para enfrentar a esta situación –Ángela- ¿no les parece?

-Yo estoy de acuerdo con mi cuñadita, pero siempre y cuando hablemos de frente y sin tratar de proteger a nadie y sin tapujos –Simón.

-¡Me imagino que lo dices por mí! –se enoja Antonio.

-Si hermanito, está demostrado que tú sabes de ese tipo mucho más que cualquiera de nosotros y no haces más que cubrirlo.

-¡Yo no sé nada más que ustedes, de eso pueden estar seguros!

-¡Claro que sí! –Ángela- No lo niegues… eres el único de todos nosotros que no se impresiona con nada de lo que sucede con él.

-¡Claro que me impresionó! Pero no quiero pensar más de la cuenta para no trastornarme como la otra vez.

-Yo creo que Antonio tiene razón- con miedo Abigail- no debemos quebrarnos la cabeza por cosas que carecen de importancia.

-¿Entonces qué ma? Dejamos las cosas así como están hasta que nos saquen con una camisa de fuerza –Simón- ¡no señores! Vamos a aclarar esta situación de una buena vez aunque nos cueste trabajo… a ver Antonio… ¿Quién es realmente Salvador Cerinza? Di lo que sepas o lo que pretendas saber.

Antonio mira a lo lejos- ¡Es que a ciencia cierta no lo sé y lo que suponga les va a parecer absurdo!
-¡No mi amor! No tengas miedo de decir algo que parezca una barbaridad, tal vez coincidimos en lo mismo –con temor.

-¿Puedo decir que don Pedro José no murió? –avanza Antonio- ¿les sonaría absurdo si les digo que regresó en el cuerpo de Salvador Cerinza?

Abigail lo mira asustada.  Ángela se muerde los labios.  Simón se queda pálido.

*

Las Cruces.

En la iglesia el padre lee la Biblia cuando golpean a la puerta y entra Fátima- Disculpe que lo interrumpa padre, lamento mucho lo que sucedió con la señora esa… ¡le repito que yo no le veo nada de malo en que le haya comentado la historia de Salvador y que le haya llevado a la casa de Cantalicia! Además ¿Quién se perjudica con eso padre?

-¡Ella misma! Nunca debió averiguar lo que no debía… ¡solamente se atormenta!

-No entiendo por qué, además cuando pasó todo lo del fenómeno ese… ¡mucha gente vino al pueblo a curiosear! –sigue Fátima- ¡lo curioso es que yo pensé que ya estaba olvidado el asunto! Pero al parecer todavía sigue mucha gente interesada.

-Ojala todo se tratara de simple curiosidad, pero es un asunto mucho más delicado… esa señora no es una persona cualquiera Fátima.

-Precisamente por eso padre es que personalmente le colaboré, además me parece ser que es una periodista muy importante y que quiere investigar a fondo la historia de Salvador.

-¡Fátima, Fátima! Ella no es ninguna periodista muy importante… ¡es la esposa de Salvador Cerinza!

-¡Hijole! –se asusta Fátima- ¿la esposa?

-¡Se casó con él hace muy poco! Por eso vino a averiguar el pasado de ese hombre.

Fátima lo mira apenada.

(Hummm... relleno 2)

*

Una carretera.

Muy entrada la noche Isabel conduce todavía muy nerviosa y recuerda a Cantalicia.

“-¿Cuántos años vivió con usted Salvador?

-¡Más de catorce años señito! Nos juntamos cuando éramos muy jovencitos.

-¿Nunca se han separado? ¿siempre han vivido juntos?

-¡Nunca! Se lo puedo jurar, o sea, íbamos al pueblo pero yo siempre lo acompañaba.

-¡No puede ser, no puede ser!”

E Isabel repite lo mismo y de pronto se asusta con las maniobras de otro auto.  Y luego vuelve a recordar.

“Isabel y Salvador.

-A veces dices cosas y te comportas de una manera muy extraña… ¡siento que no te conozco.

-Es cierto… ¡te casaste con un completo desconocido Isabel! Debo darte tiempo, igual que a todos los demás… ¡tiempo para que aprendan a conocer quien es el verdadero Salvador Cerinza”

De pronto Isabel frena bruscamente haciendo chirriar las llantas, vuelve a la realidad asustada, se toma la cabeza entre las manos desesperada.

Isabel llora desconsoladamente.

*

Mansión.

Todo es un desastre, todos gritan.  Antonio reaccionando violentamente se tira sobre Simón y lo ataca y ambos pelean

-¡Suéltalo Antonio! –gritan Ángela y Abigail y los separan.

-¡Basta ya! –grita Abigail- ¡basta!

-¿Qué demonios les pasa? –se enoja Ángela- ¡respétenme!

-¿Que significa ese comportamiento Antonio? –grita Abigail- ¡no consideras el estado en que está tu mujer! ¡sé conciente por el amor de Dios!

-¡Perdónenme! Pero me hace perder la paciencia –grita Antonio apuntado a Simón- ¡no tiene por qué burlarse de lo que dije!
-¡Yo no me burlé! –le grita Simón- ¡me reí porque sentí nervios!

-¡Me sentí como un imbécil, como un ridículo por lo que estaba diciendo! –grita Antonio- y perdóname pero me enojé.

-¡Pues no me dejaste terminar de hablar estúpido!
-¡Ves! Sigues insultándome –y Antonio trata de pegarle otra vez.

-¡Antonio! –grita Ángela otra vez- ¡basta por favor!
-¿Para eso tenia que hablar? –se enoja Antonio como un niño- ¿para que se burlara de mi?

-¡Ya Antonio! Vamos por parte… ¡yo no quise decir eso! Lo que pasa es que tú te arrebatas y no me dejas terminar de explicar las cosas.

-Miren –decide Abigail- será mejor que suspendamos esta reunión que no nos está conduciendo a nada bueno… ¡ya no tiene ningún sentido esto!
-¡No mamá! Si la suspendemos nos vamos a quedar peor… a ver Antonio… ¡admite que es absurdo pensar que el espíritu de don Pedro José regresó en el cuerpo de Salvador!

-¡Mira! Olvidemos ese tema de una buena vez –le corta Abigail gritando.

-¡No mamá! ¡no lo vamos a hacer! –grita Simón y hace una pausa- porque…  -se aclara la garganta- ¡porque yo estoy de acuerdo con lo que dice Antonio!

Todos lo miran boquiabiertos.

-¿Y ahora a ti que te pasa? –se sorprende Antonio- ¿te estás burlando de mí otra vez?

-¡No! Yo sé que es estúpido… que es absurdo… ¡ridículo! Lo que ustedes quieran… ¡pero yo también pienso que el espíritu de Pedro José sigue viviendo en el cuerpo de Salvador!
Ángela se queda sin respiración..

-¡Yo ya me cansé de tratar de encontrar una explicación y no la veo por ningún lado! –Simón.

Abigail se toma la cabeza.

-A ver… ¿Cómo diablos explican que Salvador conozca detalles y momentos de mi vida que ni yo mismo me acordaba? –sigue Simón- ¿y por que siento que cuando me habla es don Pedro José el que lo hace? ¡con sus mismas palabras! Y a todos nos pasa lo mismo… ¿o no Ángela?

Ángela a punto de llorar- ¡Así es! Él conoce tantos detalles y secretos que una persona ajena a nuestras vidas no sabría.

Abigail se desespera.

-Por ejemplo, la joya que me entregó el día de mi boda, era algo que solamente mi papá yo sabíamos… y ahora… ¡la música del piano! Es un regalo que me hizo en mi cumpleaños cuando era una niña.

-Mira –se desespera Abigail- no pensemos en estas cosas… ¡yo les ruego que dejemos todo como está! Se trata de puras coincidencias…. ¡de casualidades!

-¿Coincidencias, casualidades Abigail? ¡por favor! –se enoja Ángela- ¡este es un hombre con muchos conocimientos! Todos los ejecutivos están impresionados de cómo maneja la empresa.

-¡Ni trabajando 30 años ahí alguien podría saber lo que él sabe! –Simón- eso no se consigue con ninguna información.

-¡Olvidemos este tema porque ahora soy yo la que lo considera absurdo, ridículo y jalado de los pelos! -grita Abigail.

Ángela y Antonio la miran.

-¿Ya ves? –se enoja- Atácame como hiciste con tu hermano Simón por decir lo que piensa ¡atacame!

-¡Mamá! ¿Por qué crees que me trastorné? Por preguntarme quien era Salvador… de donde venia y por qué lo sabía todo… ¡por qué piensa exactamente de la misma manera que don Pedro José!  Ahí en mi cuarto están los libros que lo comprueban.

Abigail mueve la cabeza negativamente.

*

En su habitación Salvador se examina en un espejo,

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/McYEtiq9QEaGe_r7.jpg

 se toca la barba

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/kruzPUyHBY0EEPdG.jpg

 y se ve reflejado como Pedro José... un fantasma.

 *

En la sala.

-¡No es cierto que Salvador y Gaetana se pusieron de acuerdo para apoderarse de esta casa ni nada por el estilo! –Antonio- a ellos dos los une el espiritismo, lo mismo que pasaba cuando vivía don Pedro José.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/5vqYOBBuLZrJH0AA.jpg

 

-A lo mejor los dos consiguieron algo que parecía imposible –avanza Simón.

Ángela los mira alucinada- Tal vez Gaetana invocó el espíritu de mi papá.

-Y el espíritu acudió al llamado para posesionarse del cuerpo de Salvador.

Abigail salta- ¡Ay por Dios! No digan una palabra más… ¡no sigan suponiendo atrocidades que me están poniendo muy nerviosa! Respeten la memoria de los muertos.

-Es que nuestra obligación es analizar a fondo este misterio Abigail –Ángela.

-¡No! Nuestra obligación es dejar de decir disparates. No sean niños morbosos inventando cuentos de miedo y eso no puede ser.

-Bueno mamá, entonces tú como explicas todo esto –Simón.

-¡Mira! No quiero buscarles explicaciones y no quiero faltarle a la memoria de un ser tan querido como Pedro José, ¡no acepto nada de lo que están diciendo de Salvador!

Antonio la mira serio.

Vicky entra corriendo- ¡Perdón que los interrumpa pero acabo de ver el coche de doña Isabel llegando a la casa!

Todos se quedan de una pieza, callados y preocupados, mirándose uno al otro.

*

Isabel estaciona el auto y baja su maleta ella misma.  Durante un largo rato mira la casa, hacia la ventana de su habitación.

Aparece Walter corriendo- ¡Buenas noches señora Isabel! ¿le fue bien en su viaje?

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/xgonYCMcRuGkzBP2.jpg

 -Si, gracias Walter –responde distraída- ¿Salvador se encuentra en la casa? ¿no ha salido?

-No ha salido en ningún momento, debe estar esperándola –le anuncia Walter.

Isabel suspira y mira con miedo a la ventana del primer piso.

-¿La ayudo para llevarle su equipaje a su habitación? –pregunta Walter al ver que Isabel sigue prendida a su maleta como si fuera un salvavidas.

-¡No Walter! Yo la llevo –se niega rotundamente- Gracias –y como si fuera un fantasma se dirige a la casa.

Walter la mira sorprendido.

*

Isabel entra a la casa y encuentra a la reunión de la sala, todos los Domínguez y Vicky mirándola como alucinados.  Se detiene y les sonríe - ¡Buenas Noches! –saluda.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/VjR89wy0DzoElu82.jpg

 -¡Buenas Noches! –les responden en coro.

Isabel vuelve a tirar su maleta y sube escaleras arriba ante la mirada silenciosa y llena de temor de todos.

*

Habitación de Rebeca.

Está feliz y se pasea al lado de una cama cubierta con sabanas rojas de seda (uff  que color!)- ¿Qué pudo haber pasado, donde estuvo todo este tiempo Isabelita? –se frota las manos presintiendo el triunfo- ¡ojala haya averiguado todo! ¡ojala! –ríe feliz.

*

Isabel se da un baño, envuelta en una bata blanca se aplica crema, con la mirada y el pensamiento perdidos.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/ryMCAv_BbK05ZyYA.jpg

 Entra Salvador a saludarla- No me has dicho como te fue en el viaje –le reclama- ¿Tuviste éxito?

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/nd6OGARbaRTDaMw1.jpg

 -No me puedo quejar – dice Isabel sin comprometerse- ¡logré mi objetivo! –y sin que la vea se muerde los labios.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/pgLNaUFrf5EqI0Ba.jpg

-¡Debes estar cansada! Yo sin embargo no hice absolutamente nada… ¡me limité a recibir la visita de mi amiga Gaetana!

Isabel suspira- Y me imagino que la seguirás frecuentando… ¿no es cierto?

-¡Si! –afirma Salvador- imagino que te mortifica la idea de tener que encontrarla.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/kHTTvl5bRnLos6uT.jpg

 Isabel suspira sin mirarlo.

Salvador se acerca por la espalda, estudiándola.

Isabel recuerda a Pedro.

“-Sufro mucho al saber que me queda poco tiempo de vida y que te voy a tener que dejar sola –ante la mirada inquieta y preocupada de Isabel- a ti, a mi hija y a tantas otras personas que amo profundamente y que me necesitan.”

“-Desahógate mi amor –le acaricia el rostro- no tienes que recurrir a nadie… ¡tú puedes confiar en mí!”

“-No mi vida –Pedro la mira con amor – no quiero agobiarte con mis necesidades ni mi achaques… ¡a ti te quiero recordar siempre hermosa, siempre feliz y radiante! –Isabel baja los ojos- ¡y que no desconfíes de mis reuniones con Gaetana! Sólo estoy tratando de encontrar la fortaleza y la paz espiritual que necesito –le confiesa.”

Isabel mira a Salvador- No, te equivocas –le dice- no me molesta que frecuentes a Gaetana… ¡me imagino que lo harás para encontrar esa paz espiritual como lo hacia Pedro! ¿no es cierto?

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/IraLEhmbZ0HIUaDh.jpg

 Salvador se queda pasmado de la sorpresa y luego sonríe… se acerca y le acaricia el rostro. 

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/9Gz161G0jgxEn7aP.jpg

 Isabel lo mira con cariño.  Salvador le acaricia el cuello y los hombros y le da un beso en la frente.  Se miran.  Y se besan apasionadamente hasta fundirse en uno solo.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/W1NMGiwE4aKnGO25.jpg

 Pero de pronto Isabel mira en el espejo y ve el cuerpo de Pedro José reflejado

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/Sg39WhDH97LXYeMO.jpg

  y de la impresión se separa asustada- ¡Perdón! Estoy cansada… estoy muy cansada.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/kHTTvl5bRnLos6uT.jpg

 Se excusa muy nerviosa- y voy a buscar a Abigail para que me unas pastillas para el dolor de cabeza.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/Lhj5rPqFONEWnWwC.jpg

 E Isabel huye dejando a Salvador intrigado y pensativo.

*

Temblando como una hoja Isabel cierra la puerta detrás de ella y camina por el pasillo huyendo del fantasma,

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/8Fb5qXBuqlh7HT8e.jpg

 sintiéndose débil se apoya en la pared y mira asustada hacia el cuarto donde se encuentra Salvador.  Baja corriendo las escaleras de servicio envuelta en su bata blanca.  Cuando se encuentra sola en la parte de servicio se abraza a la columna para tomar fuerzas, asustada, acaba de comprender que se estaba besando con un muerto. 

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/MfK65Qq_ZuY6YaZ2.jpg

 A lo lejos escucha los ladridos de Azur, e Isabel pone atención respirando entrecortadamente.  Rebeca la encuentra así y le pregunta- ¿Te sientes mal Isabel?

 Isabel salta del susto- ¡No me siento mal! Son los ladridos de Azur que me ponen nerviosa –miente.

Rebeca la mira enojada.

-Pedro quería mucho a Azur –piensa en voz alta Isabel- ¿verdad?

-¡Pues si! –se enoja aún más- ¡aunque ese perro es una fiera! Es un peligro.

Isabel cierra los ojos y sigue- Pero para Salvador no es un peligro… ¡a él lo aceptó con el mismo cariño que le demostraba a Pedro!
Rebeca frunce el entrecejo sin comprender para donde va Isabel- ¡Las bestias se entienden entre ellos! –dice con desprecio- Bueno, en realidad todos los animales son raros.

-¡Si! –suspira Isabel- ¡quizás porque su instinto les hace saber muchas más cosas que nosotros!

Rebeca la mira como si estuviera loca- ¡Regresaste muy extraña Isabel!

-Mucho más extraño es lo que averigüé tía –le advierte Isabel con terror en la mirada y tragando saliva.

Rebeca sonríe feliz y segura de su victoria- ¿Ah si? Comprobaste lo que te dije… hablaste con Felipe Madero y te diste cuenta que no te mentí al asegurarte que Salvador tiene una mujer y un hijo.

-¡Comprobé mucho más! –le responde misteriosa Isabel- comprobé que el hombre que tú me hablaste no es el hombre con el que yo me casé.

-No te entiendo –se molesta Rebeca- veo que sigue engañada.

-¡No tía! –Isabel cierra los ojos con desesperación- ¡la que está terriblemente engañada eres tú! –le advierte.

-¡Lo estás protegiendo Isabel! –le grita Rebeca- y si eso es así yo tendré que marcharme antes de que me eches.

-¡Por favor tía! –Isabel abre los ojos y le ruega- ¡yo no voy a dejar que te vayas de esta casa! Quiero que continúes a mi lado.

-Por supuesto.

-¡Pero vas a tener que tener mucho cuidado! –le advierte Isabel- ¡no hables mal de Salvador en esta casa!

Rebeca se pone histérica- ¡Isabel!

-Yo entiendo que tengas mucho miedo tía, pero es cuando menos debes desafiarlo –dice enigmáticamente- puede ser un enemigo muy peligroso para ti.

-¿Reconoces que es un enemigo? –se sorprende Rebeca.

-¡Si tía! –Isabel se abraza a si misma con miedo- ¡puede ser terriblemente peligros! Pero me siento más unida a él más que nunca… ¡no pienso dejar de amarlo por nada de este mundo!

-¡No te entiendo mujer! –se espanta Rebeca- ¡que está pasando contigo! ¡no te entiendo!

-¡No! –sufre Isabel- ¡yo tampoco me entiendo!

*

Mansión.

Amanece.  Al lado de la piscina Isabel lee el periódico “America Latina”.

Vicky le sirve café.

-Gracias –Isabel.

Pero Vicky no se marcha e Isabel le sonríe extrañada.

*

Dentro de la casa.

-¿Entonces hay esperanzas señora Rebeca? –Walter pregunta con ansiedad- ¿es posible que la señora Isabel reaccione ante ese miserable?

-¡Walter, indudablemente está cambiando de opinión respecto a él! –le cuenta Rebeca de malhumor- ¡pero no debemos cantar victoria!
-¿Quiere explicarme por qué?

-No sé, noto algo extraño en su mirada, en sus palabras Walter… -y su voz aguda sube de tono- ¡Isabel no es la misma mujer que salió de aquí hace dos días!
-Tiene razón, porque anoche cuando llegó yo también la sentí rara… ¡algo le debió haber pasado!

-Ahora me faltan razones para atacar a Salvador- Rebeca baja la voz- sin embargo… sigue de parte de él… Walter… ¡no entiendo nada! Su obsesión es terriblemente confusa.

*

Piscina.

-¿Se le ofrece algo mas señora? –Vicky pregunta.

-¡Buenos días! –interrumpe Salvador.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/9a8H6JeSTtmJ7EYn.jpg

 Isabel lo mira todavía inquieta y asustada.  Salvador se acerca y se acuclilla a su lado.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/_Vw1UCySyuV6QS9s.jpg

 Le da un beso con cariño. Le acaricia el pelo y le dice- Me voy a trabajar, nos vemos en la tarde.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/YLY1QSXc8nQ_XJa3.jpg

 -Si –le sonríe Isabel con ternura.

Salvador le acaricia el rostro y se marcha.

Vicky lo ve partir y vuelve a preguntar-¿Entonces qué le traigo?

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/CCyVV2P6eH5OzvQj.jpg

 -Nada, es que no voy a desayunar porque me tengo que ir.

-¡Ay! Por lo visto hoy todo el mundo se puso de acuerdo porque nadie quiso ir al comedor a desayunar. Bueno… mientras tanto voy a ir a ayudar a la señorita Valeria a terminar su maleta.

Isabel salta- ¿La maleta?

-¡Señora! Calladita me veo más bonita –responde Vicky, cuando por supuesto su intención era pasar este mensaje.

-¿Cuál maleta Vicky? –insiste Isabel.

-¡Pues fíjese que la señorita Valeria está decidida a irse! Y dijo que terminando de empacarla que iba a venir a hablar con usted.

-¡No! –Isabel se levanta decidida- ¡déjelo Vicky! Yo voy a verla –y entra a la casa corriendo.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/V7ZPsTUVD7g8LKrq.jpg

 *

Habitación de Valeria.

Valeria prepara su maleta (por enésima vez ).  Abigail (como siempre ) le ruega- Piense bien lo que hace, si da cualquier paso tiene que consultarlo con la señora Isabel.

-Abigail, lo tengo decidido –responde Valeria.

 (no les parece un déjà-vu? )

 -Te dije que cuan pronto llegara Isabel hablaría con ella, y no es para pedirle permiso sino para despedirme.

-¡Ay niña! No sé qué decirle, la verdad yo sé que las cosas andan muy mal… si yo pudiera también me iría de esta casa… -suspira- ¡me iría con usted!

(y esto?   Y ahora por que razón Abigail se quiere ir? Anda bien con sus hijos, se lleva bien con su nuera que espera a su nieto… no tiene sentido lo que dice! )

 Isabel irrumpe en la habitación como una tormenta y mira enojada a Valeria.  Suspirando mira a Abigail- ¿Me permite hablar a solas con mi prima Abigail? –y mira la maleta con enojo.

-¡Como no! –sale corriendo Abigail.

Isabel y Valeria se enfrentan con la mirada.  Valeria suspira tratando de reunir fuerzas.  Isabel vuelve a mirar la maleta.

*

Citricos Donoso.

Ramirez descubre a Simón hurgando y buscando en la oficina de Salvador como si fuera un ladrón.

-¿Qué estás haciendo aquí? –se sorprende.

Simón lo mira culpable- ¡Nada don Evelio! –miente- ¡nada importante!

-A Salvador no le gustaría ver que le revuelve su escritorio –le advierte- sabes lo delicado que es para sus cosas.

-No necesito ni que me lo diga –y como ya está descubierto sigue buscando.

-¿Qué estás mirando? –interroga Evelio.

-¡Algo bien interesante! –y le muestra unos papeles- ¡mire! Acérquese don Evelio… observe cuidadosamente estos dos documentos y dígame.

-No veo nada raro –dice Evelio luego de estudiarlos- una letra grande y pareja… la letra de Salvador… ¿Qué tiene de malo?

-¡Muchísimo! Porque este documento fue escrito por Salvador, pero este otro… ¡fue escrito por don Pedro José!
Evelio se asusta y le toma los dos documentos para mirarlos mejor- ¡Qué curioso! Cualquiera diría que se trata de la misma letra.

-Hasta las firmas son muy parecidas.

-Si… ya veo.. ¡yo no me había percatado antes! –y le devuelve los papeles- sin embargo… -se queda pensativo- ¡no es lo único que tiene en común Salvador con el difunto Donoso!
-¿También usted lo había notado?

-Salvador debió de recibir mucha influencia del señor Donoso porque coincide con él en muchos puntos, y no solamente lo digo yo… ¡lo sabe toda la empresa! –y luego reflexiona- ¡si el difunto Donoso hubiera tenido un hijo, no se hubiese parecido tanto a él!... ¡como Salvador Cerinza!

Simón inquieto mira a la distancia.

(Hummm... relleno 3)

*

Mansión.

-¡Entiendo que tengas tus razones para estar enojada conmigo! –se enoja Isabel- ¡pero deja de comportarte como una niña estúpida! Si tú no le das importancia a esas cosas… ¿Por qué me regresaste los vestidos que te di?

-¡Bueno, porque en el lugar donde voy no los voy a utilizar!
-¿Ah si? –exclama Isabel- ¿se puede saber donde piensas ir?

-Voy al sanatorio de donde me sacaste.

-¿Por qué al sanatorio? –se asusta genuinamente Isabel- ¿Por qué?

-Me voy a encargar de los pacientes como asistente de las enfermeras –Valeria hace una pausa y explica- ¡hablé con la directora de la institución y me ofrece el empleo!
-¿Estás conciente de lo que acabas de decir? –Isabel se enoja otra vez- ¿piensas regresar a ese lugar donde estuviste a punto de volverte loca Valeria? ¡por favor! –le grita.

-Isabel, las cosas han cambiado mucho –suspira profundamente Valeria- prefiero tener un trabajo modesto que seguir encerrada en esta casa como una inútil.

-¿Por qué mejor no me confiesas que lo que quieres es escapar por el desengaño que tuviste con Salvador? –Isabel cambia el tono.

-¡Piensa lo que quieras! –tiembla Valeria- ¡el caso es que me voy! –y cierra su maleta y luego la mira- Isabel… te agradezco mucho todo lo que hiciste por mí durante este tiempo.

Isabel desvía la mirada… mira al suelo- Yo creo que… -le dice sin mirarla- que tendrás que agradecerme algo muchísimo más importante –y suspira- ¡el haberte liberado de Salvador!

-¡No quisiera hablar de eso!

-¡Yo sí! Porque te aseguro que si te hubieras escapado con él… ahorita lo lamentarías con toda tu alma.

-¡Tienes mucha razón! –responde enojada Valeria- ¡tengo que agradecértelo! Porque estaba completamente ciega… estaba totalmente equivocada con respecto a ese hombre.

Isabel sonríe con amargura- ¡No más que yo!

-¿Tan pronto? –se sorprende- ¿tan pronto te decepcionaste de él?

Isabel no responde y le ruega- ¡Te suplico que no te vayas porque te necesito más que nunca!

-¿Me necesitas? –y Valeria no puede atajar las lágrimas- ¿realmente me necesitas? Porque siempre que intento marcharme me dices lo mismo… ¡por favor Isabel deja de manipularme!

-Esta vez va en serio (Qué?  entonces las veces anteriores no eran en serio? ) –Isabel susurra- ¡te necesito a mi lado! ¡te necesito junto a mí!

-¿Para qué? –se enoja Valeria- ¿para hacerme pagar con lágrimas todos los favores que me has hecho? ¿para hacerme soportar situaciones imposibles?

Isabel no responde.

-¡Eres una mujer muy cruel Isabel!

-Algo terrible está a punto de suceder Valeria –le cuenta Isabel con voz llena de miedo- de veras… ¡necesito de tu apoyo! –y le toma la mano con desesperación- ¡necesito de ti! ¡necesito de la tía! ¡necesito de todos! –y luego la mira a los ojos- ¡yo te prometo que te voy a decir toda la verdad, discúlpame si no puedo hacerlo en este momento!
 Pero Valeria no quiere- ¡Lo siento mucho Isabel! Pero no me interesa –y decidida a partir toma su maleta.

-¡Se trata de Pedro! –le lanza Isabel y toma aire profundamente- ¡sé que no te puedes marchar de esta casa! –le repite- ¡no te puedes marchar!

Valeria la mira sorprendida y se queda quieta.

*

Sala.

El doctor es recibido por Norita que corre a avisar a la señora Ángela.  Isabel, muy elegante, se topa con él- ¡Buenos días doctor!
-¡Buenos días señora Isabel!

-Doctor… -se acerca Isabel tentativamente- necesito hablar con usted… ¿tal vez me pueda regalar unos minutos?

-Vengo a ver a la señora Ángela pero dispongo de unos minutos.

-¿Gusta un café?

*

Momentos después toman el café en la sala.

-La veo muy nerviosa, y no entiendo exactamente lo que me quiere hablar… ¿Qué clase de médico es el que me dice que quiere consultar?

-Bueno… primero que nada me gustaría saber si puedo confiar plenamente en usted.

-¡Claro que sí! Hábleme francamente, seré muy discreto.

-De acuerdo –se anima- lo que sucede doctor, es que no estoy buscando un médico común y corriente, sino un especialista en ciencias ocultas.

El doctor se sorprende y se aleja instintivamente de ella- ¿Ciencias ocultas?

-Mire doctor, estoy muy interesada en consultar un profesional de la materia, y no sé donde encontrarlo… ese es el problema… ¡me da mucho miedo toparme con un charlatán! Es por eso que me dirijo a usted… no sé… a lo mejor usted conoce a alguien con esas características y me puede ayudar.

-Bueno –duda el doctor- conozco a un siquiatra que le podría ayudar.

-¡No estoy loca! –salta Isabel- no es para que me examine a mí.

-No se preocupe… sé exactamente lo que habla… ¡no se preocupe! El siquiatra al que me refiero se dedica actualmente a la parasicología.

Isabel lo mira esperanzada.

-Pienso que es lo que está buscando… un parasicólogo… ¿o me equivoco señora Isabel?

*

Afuera en el jardín, Walter examina el auto del doctor cuando aparece Rebeca-¡Walter! ¿Qué tiempo hace que llegó el doctor?

-Hace un momento, pero ahora se encuentra con la señora Isabel en la sala.

-No puede ser con Isabel, Isabel salió.

-Pensaba hacerlo –le corrige Walter- llegó el médico, hablaron unas palabras y volvió a entrar.

-¡Me tiene intrigadísima su comportamiento Walter! ¿sabe de qué estuvo hablando con Valeria?

-Parece que discutieron muy fuertemente.

-Apuesto a que sabe todo lo que se dijeron… ¿Por qué no me lo cuenta hombre?
-¡No pude oírlo! –dice Walter con pena- ¡es que Abigail estaba muy cerca y tuve que desistir!

Rebeca se mueve nerviosa y vuelve a mirar hacia la sala- ¿Qué estarán hablando esos dos? Me extraña muchísimo que Isabelita se preocupe por la salud de Ángela ¿no?

Y ambos se miran intrigados.

(Hummm... relleno 4)

*

En la sala el doctor anota en un papel un nombre y una dirección - ¡En cuestión de temas paranormales no me atrevería a recomendarle a nadie! Pero este es un médico muy serio y yo confío en él… Juan Carlos Robledo… así se llama, es un excelente profesional y creo que puede ayudarla.

-¡Ojalá y yo pudiera platicarle a usted la razón por la que lo busco!

-No se preocupe señora Isabel, yo no acostumbro a meterme en los asuntos personales de nadie, solo quiero colaborar con usted.

Norita aparece- La señora Ángela la espera.

-Enseguida subo –y luego a Isabel- el sugiero que lo llama y haga una cita lo antes posible… tiene muchos compromisos y no va a ser fácil contactarlo.

-Me imagino, no sabe cuanto se lo agradezco.

-Con su permiso.

-Propio – Isabel mira el papel y reflexiona largamente, luego toma el teléfono y llama- Gracias señorita… ¿con el consultorio del doctor Robledo? –pausa- No, no hace falta… simplemente necesito saber la dirección.

*

Una carretera.

Isabel conduce en su Range Rover, sin sonreír, y recuerda  Cantalicia.

“-Estaba todo diferente, hacía cosas que nunca hacía antes.”

“-¿Qué cosas, qué cosas?”

“-Pues…¡se bañaba mucho! Caminaba diferente y hasta la mirada le cambió. Y luego cuando se despertó sabia leer… ¡sabía muchas cosas! Como un señor de esos todos inteligentes.”

“- ¿Y qué hicieron con él?”

“-Primero lo metieron en un hospital y ahí lo tuvieron por muchos días.”

“-Me acuerdo que trajeron a unos doctores de muy lejos para verlo… y luego gentes de los periódicos.”

Isabel conduce con un objetivo.

*

Mansión.

-Estuvo platicando un buen rato con Isabel –comenta Ángela mientras el doctor la examina.

-Quería hacerme unas preguntas.

-¿Se siente mal? –se interesa- ¿le sucede algo?

-No precisamente, se trataba de una cuestión sin importancia.

-¡Ay! Es que debe sentirse muy mal, al igual que todos en esta casa… ¡estamos atravesando por una crisis nerviosa muy fuerte!
El doctor frunce el entrecejo.

(Hummm... relleno 5)

*

Consultorio.

-¿Isabel Arroyo? –una secretaria indiferente- Usted no tiene cita con el doctor ¿verdad? –examina su agenda.

-No, vine a hacerla personalmente.

-Está complicado, el doctor podrá atenderla hasta dentro de 2 o 3 meses.

-¿Tanto tiempo tengo que esperar? –Isabel se sorprende enojada.

-Me temo que sí porque su agenda está muy llena hasta fin de mes y luego saldrá de viaje… ¿usted quiere que escriba su nombre en la lista?

-¡No! –Isabel calcula rápidamente- ¿el doctor se encuentra ahorita?

-Si, pero está ocupado.

Isabel se acerca y le propone- Señorita… ¿no podría comentarle que vengo de parte del doctor Duarte si me puede recibir?

-¡Ay, lo siento mucho señora! –se niega la secretaria- ¡pero yo no puedo interrumpirlo!

-¡Ay señorita! –Isabel baja la voz y se acerca más- ¡yo estoy dispuesta a pagar el doble por la cita!

-¡Señora, no se trata de dinero! Usted puede pagar diez veces más pero el doctor no puede atenderla… ¿quiere que escriba su nombre o no?

-¡No! –Isabel le sonríe, toma su cartera y decidida se dirige a la oficina del doctor a paso rápido.

Antes que la puedan detener abre la puerta y entra.

*

El doctor Robledo está al teléfono- Yo estoy totalmente de acuerdo con usted, claro que sí, sería  la semana que viene - cuando ve entrar a Isabel decidida- ¡un momento! –y sorprendido enfrenta a Isabel- ¿en qué puedo servirlo señora?

Detrás entra la secretaria corriendo- ¡Doctor, disculpe, entró sin autorización y no pude detenerla!
-Mi nombre es Isabel Arroyo y necesito hablar urgentemente con usted.

-Por favor no insista ¡ya le dije que el doctor no puede atenderla! –le grita la enfermera-¿Tiene la amabilidad de retirarse?

Pero el doctor está impresionado con Isabel y corta a su secretaria - Cristina, por favor déjela –y vuelve al teléfono- Después le hablo señora, permiso –corta y luego se dirige a Isabel- Debo atender a una paciente, pero si me espera 20 minutos, le prometo que le atenderé con mucho gusto… ¿de acuerdo? –le propone mirándola con ojos muy negros.

 

(Este doctor parece sacado de una película de terror!!   con su barba negra y negras cejas pobladas sobre sus ojos bien negros  )

 Isabel suspira aliviada y le sonríe- De acuerdo.

*

En el consultorio.

Más tarde el doctor Robledo habla- ¡Claro que es posible! –y le sirve agua- ¡la idea, créame que es aterradora, pero no podemos descartarla!

-De acuerdo, entonces usted cree que esto sí puede ser posible.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/bKEsRfAERQKLsmak.jpg

 -Bueno… hace unos años atrás… -mira al techo- yo estaba en contra de ese tipo de teorías… incluso no me preocupaba por nada de los problemas parasicológicos, todo lo que no se pudiera demostrar con los métodos científicos tradicionales, para mí, no eran confiables.

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/e8YXoYIzqbm_3Htz.jpg

 -¿Qué le hizo cambiar de opinión?

El doctor se apoya sobre su escritorio y dice con voz misterios- Algunas experiencias con mis pacientes.

Isabel se pone nerviosa- ¡Mire doctor! Yo me resisto a creer en estas cosas… ¡se lo juro, me resisto! Pero estoy demasiado confundida y muy desconcertada con todas las pruebas que tengo de la persona que le hablé… ¡por eso vine a buscarlo, ya no sé qué hacer!

-¡Señora! ¿usted no se estará dejando llevar por la ansiedad?

-¡No lo creo! –sonríe nerviosa.

-Hay personas que se resisten a la idea de perder a un ser querido e incluso algunos se aferran a otras personas buscando similitudes y recuerdos… por ejemplo.

-¡No doctor, no es mi caso! –niega con vehemencia- ¡le repito que yo sí tengo pruebas!

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/HBdn5jkjXin4cHCP.jpg

 -La persona de quien me habla… ¿demuestra habilidades exóticas o conocimientos particulares?

-¡Sí, así es!

http://cuerpo.my-album.us/slike/620819/bknZT5wt6_ZxV5Xb.jpg

 -¿Deseos de encontrarse con su antigua familia?

-¡Si, de hecho ya fue, eso es definitivo! Fue a buscarnos.

-¿Observa costumbres, comportamientos o reacciones muy similares a los del difunto?

-¡Completamente!

-¿Reconoce lugares, situaciones, o incluso personas que no tiene por qué conocer?

-¡Sí! –se desespera Isabel- ¡todo lo que acaba de decir y muchísimo más! Hasta el grado que estamos todos confundidos y estamos alterados… ¡asombrados! ¡ya no sabemos qué hacer!
-Señora… ¡dígame concretamente de quien me habla!

-De una persona que falleció hace un año exactamente y que regresó en el cuerpo de otro hombre.

El doctor abre los ojos como platos-Está usted muy angustiada.

-¡Y cómo no lo voy a estar! –grita Isabel y pierde la compostura- ¡si le digo que…! –y no se atreve pero luego continua- ¡que esa persona…! –respira muy agitada- ¡es el hombre con el que me acabo de casar –le levanta de la silla histérica- ¡por favor entiéndame! Es muy extraño, no es un ser normal –la voz le tiembla- ¡cuando está junto a mí yo siento que no está él sino otra persona junto a mí!

-¿Quién?

-¡Es espíritu de mi primer esposo!

El doctor se apoya en el respaldo de su silla y examina a Isabel atentamente. Isabel se muerde los labios nerviosa.

(humm... cuidado Isabel.. te pueden tomar por loca!! )

*

 

FIN DEL CAPITULO

  (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad)

@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

www.mabouchita.com

Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme
----------------------------------------------

Cap#140<- - -> Cap#142
Home Resúmenes  Elenco  Derechos  Músicas Envía un Mensaje