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El Cuerpo del DeseoVersión Modificada por: MABOUCHITA
* BRAVO SEÑOR JIMENEZ!! LINK JULIO JIMENEZ from Wikipedia inglés CAP# 157:
martes 28 de febrero de 2006 – ¡FINAL! * Salvador llega a la mansión donde lo recibe Ángela- ¡Bienvenido a tu casa! –le da un beso.
Salvador
la mira asombrado. -Será
mejor que se retiren –dice Antonio a las empleadas- pueden poner nervioso a Salvador. -¡Por aquí Salvador! –Ángela lo conduce al piso de arriba.
Salvador
los mira aterrorizado sin reconocer a nadie.
Lo
meten al cuarto de Isabel y Pedro. -¡Pase
Salvador! Salvador
entra y mira sin reconocer nada. -Bien Salvador, ya está en su casa, en su cuarto… ¿se siente más tranquilo ahora?
Salvador
mira a Ángela y luego mira debajo de la cama- ¡No sé! -¡Claro!
Es un lugar mucho más familiar y todos los que vivimos aquí lo haremos sentir
cómodo. -¿Quiere
quitarse la ropa, quiere dormir un poco? –el doctor- ¿o leer un libro? -Yo
creo que lo estamos atragantando con tanta pregunta –Abigail- usted quédese
tranquilo Salvador, ahora mismo nos vamos y lo dejamos solo para que se relaje
y haga lo que guste. -Cualquier cosa, aquí estamos –Ángela y Antonio y el doctor salen.
Lo
dejan solo. Salvador no se mueve. * Pasillo. -Señores,
estoy haciendo esto porque les tengo aprecio, pero si Salvador no mejora en
unos días pues les recomiendo que lo saquen de aquí. -Pero
nosotros no queremos llevarlo a otra parte –sufre Ángela- ya se lo expliqué. -Pero
es que éste no es el lugar indicado, no sé por qué insistieron en traerlo en
ese estado. -Nuestras
razones son muy personales, pero no se preocupe doctor, si nos vemos obligados
a internarlo en un hospital psiquiátricp lo haremos. -¡Deben
tener mucho cuidado con él! Fíjense cómo está… parece no reconocer a nadie, ni
siquiera esta casa, su estado mental es deplorable, por decir lo menos. -¡Nosotros
confiamos que se aliviará doctor! –Abigail- además nos vamos a hacer
responsable por él. -¡Bien,
con permiso! –se marcha. Abigail,
Antonio y Ángela se miran preocupados. * Habitación
de Pedro e Isabel. Salvador mira la alfombra
y se saca los zapatos y los acaricia como si fueran de oro,
luego echa todos los libros del escritorio y pone los zapatos en exposición
como si fueran algo increíble, los mira maravillado. * Bar de
Gaetana. Luego de
la pelea el bar amanece en un estado desastroso. -¡Me
quitaron la licencia! –llora Gaetana- y probablemente nunca más pueda abrir el
local. -Cálmate
mujer ¡Nunca digas nunca!- Matilda- porque para todo hay una solución… ¿no es
verdad Camilo? -¡Para
casi todo! –reflexiona Camilo. -¡Pero
para esto no habrá porque la policía está harta de las broncas que se armaban
aquí y estaban esperando solamente una oportunidad para cerrar el local… ¡y tú
Matilda, tú te la viste! *** -¡Tú me
lo preguntas mujer! Eres una descarada, tú y tu amigo empezaron la pelea…
¿crees que no me di cuenta? Yo lo que debería hacer es demandarte por daños y
perjuicios. -¡Sí,
tú serías capaz de demandar a tu mejor amiga! Pero
qué desagradecida que eres
Gaetana, pero qué importa… ¡si tanto te estorbo
buscaré la manera de largarme
de aquí pero para siempre! Me pidió que me case con
él -sonríe- y estoy enamoradísima y voy a aceptar
-y se marcha suspirando. Gaetana
se queda triste. * Mansión. -¡Está
completamente desorientado como si fuera la primera vez que viene a esta casa!
–Vicky. -Pues
posiblemente para él sea la primera vez –Simón. -¡Es
que definitivamente ese no es el Salvador que conocemos! Este hombre no habla y
cuando habla, habla igualitito que mi tío don Felipe. -Vicky,
lo que pasa es que hay que tenerle paciencia –Ángela - además por favor, por
ningún motivo, no se te vaya a ocurrir decirle que se comporta extraño ni nada
por el estilo. -Se
debe tener mucha prudencia con él, mucho cuidado. -¡Sí!
Yo creo que hay que avisar a las empleadas Vicky, además atiéndelo solamente tú
y acaso Norita, pero nadie más –Abigail. De
pronto escuchan los ladridos desesperados de Azur. -¿Por
qué ladra Azur? –Ángela- ¡puede despertar al bebé! -Si
ladra así es porque algo malo está pasando -Simón- ¡él no hace escándalos nada
más porque sí! -¡Mi
hermano tiene razón, vamos a averiguar! Y todos
salen corriendo al jardín. * Jardín. Un Salvador aterrado mira a Azul que le ladra furioso.
(la prueba absoluta que no es Pedro José Simón
toma a Azur y se lo lleva. -¡Salvador! ¿qué hace aquí? –se sorprende Antonio- ¿Por qué
no está en su cuarto, se quería escapar? -¡No! -¡No lo niegue! Usted se quería ir sin decirnos nada. -¡Además donde quiere ir así sin zapatos! ¡mire como está! –Ángela- no cometa locuras y regrese a su cuarto, no haga nada sin consultarnos.
Salvador enojado calla.
-¿Cree
que lo sacamos del hospital para hacerle daño? –Antonio- ¿no confía en
nosotros? -¡Sí!
Sí confío. -Entonces
por favor regrese a su cuarto y no salga de ahí, el perro podría atacarlo
–Ángela. -Vamos,
está haciendo mucho frío –y lo llevan al cuarto. * Habitación
de Pedro e Isabel. -¡Pásele por acá! –Vicky- Salvador, ¿para qué salir a buscarse males? Cuando puede estar tranquilo en esta casa… ¡siéntese! ¿o se quiere acostar?
Salvador
niega con la cabeza. Vicky
le trae zapatillas- Póngase esto para que esté más cómodo… ¿Cómo se le ocurre
salir descalzo? ¡se va a enfermar! –y le toma los pies para ponerle pantuflas. -¡No haga eso señorita! –reacciona Salvador.
-¡Señorita!
–se asombra Vicky- ¿ya no me llama Virginiana de la Santa Cruz Candela? Salvador
la mira asombrado. -¡No
sabe siquiera quien soy! –se asusta- ¡ni siquiera se acuerda nada de lo que
vivió en esa casa! -¡En esta casa! –suspira Salvador- ¡esta casa es muy grande, no quiero andar aquí, me quiero ir!
-Mire señor, no se preocupe, no le va a pasar nada malo en esta casa, nosotros
lo vamos a cuidar… ¡confíe en nosotros!
Vicky
sale del cuarto. Salvador
se contempla a sí mismo, a su ropa, al cuarto, al retrato de don Pedro José. * Pasa la
noche. * Un mes
después. -¡Tardé
un mes en cumplirte la promesa! –dice Matilda que se lleva sus cosa-
¡finalmente me largo con mi nuevo maridito y te dejo en paz! -¿Qué
te pasa? ¿no te alegra la noticia? ¡te veo con esa cara larga! -¡Amiga,
yo te adoro! –se abrazan- pero primero está mi marido,
¿sabes? no sé como lo hizo y ya anuló mi
matrimonio... bueno... es que mi otro exmarido estaba casado y en
nuestra luna de miel apareció su mujer... eso nunca te lo
conté amiga... pero ya no importa... ayer nos casamos por
lo civil, pero quiero hacer una gran fiesta para nuestro matrimonio
religioso, es la primera vez ¿sabes? y me dijo Croquito que
puedo gastar lo que quiera... aunque yo no quiero que gaste mucho...
¡Ay amiga! si te contara anoche... fuimos a un hotel 5 estrellas
y que hoy me lleva a su casa... bueno... ¡a nuestra casa!
-ríe feliz- pero no te preocupes
porque te juro que cada vez que pueda voy a venir a saludarte. -¡Ah!
Pues no sé adonde, le voy a vender la casa a Evaristo Canales y no sé por donde
voy a andar. -¡Brujita!
Yo no sé por qué en vez de alejarte a ese hombre no te acercas un poco más. -¿Qué
estás diciendo bruja? ¡si yo detesto a ese hombre! -¡Si te
fijas bien es un buen candidato! Es dueño de varios bares y tiene amistades
influyentes… y físicamente no está tan mal, yo que tú… ¡lo pensaría! -¡Yo no
necesito ningún hombre para vivir! ¡prefiero quedarme sola! –muy triste. -¡No
digas eso mujer, el amor es muy importante! Y tú deberías aprovecharlo ya que
tienes la oportunidad porque ese hombre te quiere mucho y oportunidades como
esa no se encuentran todos los días. El bar
está vacío. -¡Y
mucho menos después de haber cumplido los 23 añitos! –concluye Matilda- ¡no te
quedes sola, te puedes amargar y la gente amargada termina mal! Gaetana
toma el periódico. -¡Cuídate
mi amor! –Matilde se marcha. -¡Matilda!
–la detiene Gaetana y se saca un anillo- ¡toma! Sé que te gusta y ya no vas a
poder robármelo –se lo entrega. Matilda
se lo pone- ¡Ay amiga! –y besa el anillo- ¡lo guardaré para siempre! –y se
abrazan-¡cuídate! A punto
llorar se separan. Gaetana
queda sola y lee el articulo y se queda boquiabierta: “Pareja
asalta joyería y son atrapados” con la foto de Rebeca. * Mansión. Vicky
chismenta con Juanita cuando llega Abigail y les llama la atención- ¿qué pasa
niñas? ¡hace rato que les estoy llamando y nadie me responde! ¡no me dejen sola
en la cocina porque se va a quemar la comida y nadie se da cuenta! ¿qué tanto
murmuran? -¡Permiso
señora! –Norita se marcha corriendo. -¡Algo
malo que le pasó a doña Rebeca!-le cuenta Vicky. -¿Qué
le pasó? -¡Parece
que trató de asaltar una joyería y la atraparon! Abigail
se santigua asustada- ¡Ay Dios santo! ¡¿pero que cosa tan horrible! ¿Quién te
dijo eso Vicky? -¡Pues
aparentemente salió en un periódico y el vigilante me lo dijo! Vueve
Norita gritando furiosa- ¡No, lo siento mucho, pero no aguanto más! -¿Qué
te pasa ahora Nora? –Abigail. -¡Tendrá
que buscarse otra empleada que atienda a don Salvador porque francamente yo no
aguanto! -¡Vaya
a ver su cuarto! Desde hace un mes que llegó muy pocas veces me ha dejado
organizar… y cuando lo hago enseguida lo desbarata… y se pone bravo y a mí me
da mucho miedo –sale corriendo. -¡Yo no
sé qué vamos a hacer con ese señor! Pero vamos a tener que proceder con fuerza
Vicky. -¡Yo
estaba pensando lo mismo! –se miran- ¡nomás faltaba la gota que llenaba el vaso
y se derramó! ¡vamos a enseñarle de qué cuero salen las correas! ¡vamos! Y van
decididas. * Habitación
de Pedro e Isabel. Es un
asco. Salvador en medio de la cama come
sobre ella y tira la comida sobre las sabanas, hay ropas sucias y él tiene
puesta la misma ropa. -¡Virgen santísima! –grita Abigail- ¡mira qué desorden tan horrible! Vicky… ¿Cómo es posible que este cristiano esté viviendo en estas condiciones tan horrendas.
-¡Nosotros
hemos tratado de arreglar este cuarto! Pero se pone furioso y vuelve a tirar
todo. (o sea que Abigail no lo ha visitado como desde hace un mes!!! Salvador sigue comiendo como un cerdo, hecho una mugre.
-Solamente
que no nos habíamos quejado para no molestarlos –sigue Vicky. -¡Dios mío! Vamos a empezar a recoger esto, hay que organizar este cuarto a como dé lugar… ¡Salvador, hágame le favor de levantarse! –le ordena- ¡tenemos que cambiar la cama!
-¿Van a traer otra? –pregunta Salvador mientras sigue comiendo asquerosamente. Abigail
le arranca el plato- ¡Vamos a lavar las frazadas, las sabanas y vamos a lavarlo
todo porque está todo asqueroso!
-¡Qué
limpias ni que ocho cuartos! –grita Vicky- ¡usted está bien puerco y lo que
necesita es una buena refregada! -¡Déjeme
decirle Abigail, que para mí que este cuate, tiene más de un mes que no toca el
agua! Salvador
le tira otro plato de comida- ¡A mí nadie me obliga a bañarme porque yo no
quiero! ¡van a hacer que me enferme! –grita- ¿qué les pasa? ¡viejas tarugas! -¡Viejas
qué! –grita Abigail- ¡ahora mismo le enfermo a respetar a las mujeres! ¡Vicky
vamos a bañar a este cerdo! ¡orale! -¡No se arrime! ¡no se arrime! –Salvador asustado le muestra los puños.
* Sala. Simón, Antonio y Ángela con el bebé entran y las empleadas los reciben.
-¡El
doctor dice que está muy bien! Y
escuchan los gritos de Salvador- ¡Viejas tarugas! ¡digo que no más! -¡No se preocupe! Lo que pasa es que están obligando a Salvador a bañarse –Norita.
* Cuarto
de baño. Salvador
está metido en la tina lleno de espumas, Vicky y Abigail lo bañan. -¡Viejas tarugas! –grita Salvador.
-¡A mí
nadie me tira un plato por la cabeza! ¿me oyó? -¡No viejas tarugas!
* Mas tarde, Salvador con ropa nueva y limpia vuelve a tirar todos los libro del escritorio para poner los zapatos que son nuevos y brillantes sobre la mesa.
Acaricia la alfombra que le fascina con el pie. Descubre un álbum de fotos familiares, lo abre y lo mira.
- ¡Virgencita! ¿qué es esto? ¡soy yo! –se asusta al verse en una foto con Isabel sonriente- ¡pero no puedo ser este hombre, no puedo!
Se asusta y luego mira el retrato de Pedro y enojado- ¿Por qué me trajeron pa’acá? ¿Por qué? –le pregunta.
Sale del cuarto, en el pasillo se detiene con miedo y se mete en la primera puerta, la de la habitación de Ángela.
Entra y se encuentra con la cuna, se acerca y ve al bebé que duerme profundamente,
lo ve respirar y se acerca y lo observa,
se rasca la cabeza y lo mira con ternura.
Ángela entra y se asusta- ¡Salvador! –duda- ¡él es mi hijo y no quisiera que se despierte! Vamos a salir de aquí por favor, venga conmigo.
-¡Muy
lindo su hijo! –le admira Salvador. Ángela sonríe aliviada al ver que no es un peligro- ¡Gracias! Vamos, venga conmigo –lo saca del cuarto.
Salvador antes de salir mira al niño y luego la sigue.
Ángela
cierra la puerta detrás de ella, en el pasillo lo toma de la mano. -¿Pasa algo? –aparece Vicky.
-Lo que
pasa es que Salvador estaba en mi cuarto viendo al niño. -¡No
vuelva a hacer eso Salvador! –Vicky con miedo- ¡pone nerviosa a la señora
Angela! Salvador
grita- ¡Yo no quiero entrar a ninguna parte de esta casa! ¡yo me quiero ir!
–llora. -¡Salvador
tranquilo! -Tranquilo
por favor –le ruega Ángela. * Reunión
de familia en el auto -Si se
va a quedar con nosotros, lo vamos a internar a un hospital, lo tenemos que
hacer a conciencia, no podemos hacerlo así –Antonio. -Mi
amor, es que no se trata de analizarlo –Ángela- ¡está sufriendo muchísimo
encerrado en la casa! Además se quiere ir. -¿Pero
a donde se va a ir? -¡Eso
es exactamente lo que tenemos que discutir! -No
tranquilamente mamá, vamos a un lugar donde no nos escuche ni él ni nadie. -¿Tan
siquiera se puede saber donde vamos? –Simón. -¡Vamos
aquí a un lugar bonito que acabo de descubrir! –sonríe Antonio- estoy seguro
que les va a gustar. * Un
restaurante. -Sabemos
que lo que tiene Salvador no es una enfermedad mental –Antonio- sino algo muy
delicado que no puede ser tratado en ningún hospital. -¡Por
qué lo vamos a llevar a un lugar de esos! -Y ya
hemos esperado durante más de un mes un cambio o una reacción, pero nada, sigue
igual o peor que antes. -Todo
eso lo he pensado, y a veces creo que lo mejor es internarlo en un hospital,
pero no sé, hay algo que no me deja. -A mí
me pasa lo mismo, yo tengo la impresión de verlo recuperado y que fuera el
mismo hombre de antes. -Mi
amor, tenemos que aprender a aceptar que Salvador es otro hombre y de él no
queda nada que nos recuerde a tu papá. -Es
cierto –Simón- en Salvador ya no existe nada del señor Donoso. Abigail
se asusta cuando escucha unos notas de piano.
Se dan la vuelta todos y ven a Valeria tocando el piano, quien los mira
y les sonríe. Simón sonríe maravillado. * -Desde
que Simón se reencontró con Valeria cambió totalmente- Antonio arregla cosas en
el escritorio- todo le divierte y por nada se deja amargar, yo sabía que esa
relación le convenía pero no sabía que fuera para tanto. -¡Con
tal que esa muchacha no le rompa el corazón otra vez todo está bien! –suspira Abigail. -¡No!
No creo Abigail, en este tiempo que ella ha estado sola también ha cambiado
mucho –Ángela- y si está aceptando sus invitaciones debe ser porque ella está
segura que puede corresponderle. -¡Últimamente
no se separan el uno del otro! Hoy le invitó a venir a la casa. * Simón
entra con Valeria a la casa tomados de la mano- ¡Bienvenida a la casa Valeria!
-Entonces
porque no regresas y te quedas definitivamente. -Bueno,
porque estoy muy contenta donde estoy viviendo. Abigail
llega y la abraza feliz- ¡No lo puedo creer! ¿Cómo está? -Muy
contenta, las cosas han salido como yo lo esperaba ¿Crees que pueda ver el
estudio? Quiero echarle un vistazo. -¡Claro
que si! Lo que tú digas –Simón la lleva al estudio. * Valeria
seguida de Simón entra al estudio, como si fuera un lugar sacro y se queda
soñadora. -¡Como puedes ver, todo está igual que antes! No ha cambiado nada.
-Se
convirtió en un lugar más fresco… -mira alrededor- ¿sabes Simón? Todavía se
siente la presencia de don Pedro. -¿Te
gustaría tocar este piano? Valeria
lo acaricia- ¿Por qué no? ¡A él no le disgustaría! -Por
favor Simón, no nos engañemos, apenas me contrataron en cuatro restaurantes y
gracias a que me pagan bien no paso apuros economicos… ¡pero de eso a llegar a
ser una concertista famosa, famosa, falta mucho! Todo una vida. -¡Pues
para mí sí eres famosa! –le acaricia el pelo- ¡la mejor del mundo! Vicky llega de improviso y los sorprende- Cuando puedan… ¡bajen al comedor! –dice cómplice.
Ambos sonríen y salen del estudio. Valeria se queda un rato más para echar una última mirada.
En el pasillo ve a Salvador en la habitación de Pedro e Isabel que la mira por la puerta entreabierta.
Valeria
se acerca con miedo y va a verlo. -¡Salvador!
-¿Cómo te sientes? –Valeria- ¿no quieres hablarme después de todo lo que pasó?
-¡No se me arrime! –retrocede Salvador.
Valeria
se acerca- ¿No me reconoce, no se acuerda de mí? Salvador
desvía la mirada. -¡Salvador
por favor reaccione hombre! No sabe que quieren internarlo en un sanatorio
porque piensan que han perdido la cabeza, y deben tener razón porque no se
acuerda de mí… ¡porque no sabe mi nombre! Óigame… ¿o acaso que sí lo sabe? Salvador
asustado hasta los huesos con lo que acaba de oír grita- ¡Sálgase! No conozco a
nadie de aquí… ¡lárguese! -¡No se me arrime! –se estremece de terror Salvador.
-¡Soy
su amiga y quiero ayudarlo! Téngame confianza. -¡No
quiero hablar con naides! ¡sálgase! ¡no se me arrime! –se asusta. -¿No
confía en mí? –pregunta Valeria estúpidamente. (no
claro… * -Simón,
tenías mucha razón, Salvador no es la persona que conocimos, me bastó hablar
con él un momento para darme cuenta.
-¿La saben, realmente la saben? Se han puesto a pensar que es una persona que tiene un pasado o una vida… un lugar donde tiene que regresar.
-¡Si,
todo eso ya lo hemos pensado! -Valeria
tiene razón –Abigail- a lo mejor reacciona al encontrarse entre su gente. -¡Yo
creo que sí! Porque él quiere volver a un lugar donde no hay misterios. -Sí, yo
estoy de acuerdo con ustedes –Simón- ¿pero cómo lo vamos a llevar si no sabemos
ni dónde vive ni quien es su familia? ¡ni siquiera sabemos si la tiene! -¡Pues
a quien más! –Abigail - ¡a Gaetana Charry la espiritista! Seguro que ella sabe
todo acerca de Salvador. A
Antonio se le hace la luz- ¡Gaetana! ¿Por qué no se nos había ocurrido antes?
¿Quién me acompaña a buscarla? ¡tenemos que hablar con ella! (Y digo
yo… qué tal si le pregunta al interesado, a Salvador? * Casa de
Gaetana. -¡No
por favor basta! ¡no quiero más! Me voy de aquí y no quiero saber nada de
Salvador. (ajajajaj… -¡Pero
no sea malagradecida! A poco va a abandonar al que fue su mejor amigo –Simón. -Salvador
ya no es, ahora prácticamente es un vegetal… ¿qué puedo hacer yo por él?
(Ah! Y
ahora eso justifica que lo abandone!! -¡Claro que puede hacer y mucho! Porque no es un vegetal como usted dice.
-¿No
está en coma? -¡Por
si no lo sabía él salió del hospital hace varias semanas! Y está en la casa con
nosotros… sólo que no volvió a ser el mismo después del accidente –Simón. -Desde
que despertó volvió a ser el verdadero Salvador Cerinza… -Antonio- creo que
usted sabe a lo que me refiero. -¡Sí,
claro que sé a lo que te refieres! –y se pasea por el habitación que había sido
el bar sin decir palabra- ¡yo no sabia que había salido del coma! ¡díganme
muchachos! ¿qué puedo hacer, como les ayudo? -¡Por
favor Gaetana, usted es la única que puede decirnos dónde podemos encontrar a
su familia o a alguna persona que le haya conocido antes! -¿Quién,
a quien se refiere? -¡Les
tengo que advertir, que no es lo que se llama una persona fácil! ¡no es! * Casa de
Felipe. -¡No quiero que me vuelvan a mencionar al tal Salvador Cerinza! –protesta Felipe- ¡ya tuve demasiados problemas con ese tipo para que venga a enredarme otra vez!
-¡No lo molestaríamos señor Madero! –Antonio- pero usted es la única persona
que puede ayudarnos. -Por
favor díganos dónde está su esposa – Valeria - ¡necesitamos llevarlo con ella! -¿Pero para qué van a complicarle la vida a esa pobrecita que por poco se muere por culpa de ese sinvergüenza?
-¡Señor
Madero! Le podemos asegurar que Salvador no es la misma persona que usted
conoció. -¡Pues
no! –se niega- ¡no creo que ese tipo haya cambiado! Y si quiere regresar con
Cantalicia que busque la manera de hacerlo por sus propios medios… ¿o es que ya
se le olvidó donde vivía cuando era un campesino? -¡Antonio!
El señor tiene mucho razón… ¡no tenemos por qué pedirle ayuda a nadie! Si
Salvador quiere regresar él nos va a decir adónde debemos llevarlo –Valeria. (Bravo!!!
Se hizo la luz!! * Mansión. Salvador mira triste por la ventana. -Salvador… ¿vive en le pueblo de Las Cruces? –Antonio.
-¡Allá no! En el campo.
-Pero
sabe como llegar. -¡Sí!
-¡Pues prepárese
Salvador porque vamos a viajar! Esta noche lo llevaremos a su casa. Salvador
no puede creer lo que escucha. * Gaetana
se despide de Lupe y Camilo. -¡Puede
contar con nosotros! –llora Lupe- ¡usted sabe que nosotros la amamos con el
alma! -Y a ti
no tengo ni que decirte Lupita, les agradezco que hayan estado conmigo. Camilo
llora-¡Vamos que la vida no termina ni con el bar ni con la pérdida de
Salvador! Y mucho menos por entregar esta casa, siempre habrá algo por qué
vivir… recuerde… ¡siempre que nos necesite estamos cerca, no deje de llamarnos! -¡Jefecita,
le ruego que usted se porte bien! Tiene que tener mucha paciencia y no se
pelee. -¡Le
daré las llaves y me comportaré como toda una dama! Porque cuando yo me porto
como una dama yo soy ejemplar… ¡gracias por todo Lupe! Por todo lo que me
ayudaron. Se
abrazan y lloran. -¡Cuídamelo
mucho Camilo! Y
mientras llora amargamente no se da cuenta que entra Evaristo que la observa
con pena. Gaetana
lo mira con los ojos bañados en lágrimas. -¡Ni
creas que me da tantita alegría que me entregues las llaves! Para mí este es el
día más triste de mi vida Gaetana. -¡Permíteme
que voy a buscar la maleta! -¡No,
no, no! No me haga esto, no me lo haga por favor. -¡Pues
entonces no me entregue la llave de la casa! –ruega Evaristo- ¡esta casa está a
su disposición, todos mis bares y todos mis negocios son tuyos! -¡Voy a
buscar mis maletas! –firme Gaetana entra. -¡Me
lleva la tristeza! –y abre la puerta y hace entrar a un mariachi y le canta. ♫ Me
cansé de rogarla Con el
llanto en los ojos Alcé mi
copa y brindé por ella No
podía despreciarme Gaetana
abre la puerta y lo mira boquiabierta y se le llenan los ojos de lágrimas. El
último brindis de un
bohemio Por la
reina. Los
mariachis callaron De mi
mano sin fuerza Cayó mi
copa sin darme cuenta Ella
quiso quedarse Cuando
vio mi tristeza Pero ya
estaba escrito Que
aquella noche Perdiera
su amor. -Nadie
me había aguantado tanto -Gaetana lo mira-¡Y la verdad que no está tan mal! –y
se acerca. Evaristo
se prepara para una bofetada, pero Gaetana lo toma y lo besa apasionadamente-
¡no, no está tan mal! –y lo sigue besando. * Mansión. Todos
despiden a Salvador. -¿Cuánto tiempo les tardará el viaje? –Juanita. -¡Pues yo creo que toda la noche! El pueblo de las Cruces queda bastante retirado –Simón.
-¡Tengan
mucho cuidado y si algo llega a pasar por favor nos avisa! –Norita. -No te
preocupes Norita, no creo que nada malo pase- Ángela. -¡No
debería acompañarlos, es un viaje bien pesado! -¡Momentito!
–pide Salvador y se dirige a las empleadas y a Abigail- ¡quiero dar las gracias
por las atenciones y pedirles disculpas! -
Salvador… ¿me permite darle un abrazo? – Juanita. -¡Sí! Y Juanita y Norita lo abrazan.
-Si se queda por allá y no lo volvemos a ver le deseamos la mejor de las suertes, usted no lo sabe, pero para nosotros usted representó mucho… ¡que Dios lo bendiga y lo protege!
-¡Sí, eso es cierto Salvador! –suspira Ángela- ¡usted significó y significará mucho para todos nosotros! –y también lo abraza- bueno, les encargo mucho a mi bebé.
-¿Cómo
se llama el bebé? –Salvador. -¡Pedro
Antonio!
Y todos
suben a la camioneta. Antonio al
volante. * Una
playa. Gaetana
disfruta una noche de amor con Evaristo. -Tengo dos razones para estar muy contenta esta noche, la primera es que Pedro José por fin está descansando en paz… ¡y la otra es que yo no sabía lo que me estaba perdiendo! ¡ven acá mi papachote!
* Antonio
conduce toda la noche mientras Simón duerme tranquilamente atrás. Salvador mira
a la distancia desesperado por llegar a su pueblo. Ángela lo mira. * Amanece.
-Más
adelante ya se ve la entrada al pueblo de las Cruces –Antonio. Salvador
mira ilusionado. -¡Simón!
Despiértate que ya vamos a llegar. -Estamos muy cerca Salvador –Ángela.
-¡Sí
señorita, por aquí es! -Salvador. -Entonces
que hago… ¿sigo derecho o me meto para otro lado? –Antonio. -¡No,
siga derecho para allá abajo y no pare hasta que yo le diga! El
padre Jacobo se detiene y se santigua al verlos pasar- ¡Salvador! –y luego los
sigue en bicicleta- ¡Salvador! Salvador
los conduce a un camino de tierra y luego los detiene. -¿Por
qué nos detenemos aquí? –Simón- Aquí no hay nada. -¡De
aquí pa’delante los carros no pueden seguir! ¡hay que andar caminando! -¿Dónde
está su casa Salvador? -¡Mucho más adelante! –grita- ¡allá! –y desesperado baja del auto- ¡síganme!
-¿Que
hacemos con las maletas? –Simón. -¡Luego regresamos por ellas! Vamos a su casa, depende como está la situación vemos si lo dejamos o lo regresamos con nosotros.
Y bajan y siguen a Salvador que corre para su casa gritando- ¡Cantalicia! Mire señorita Ángela…
¡ella es Cantalicia y Moncho! –y corre hacia ellos- ¡Cantalicia! ¡Moncho!
Cantalicia y Moncho trabajan la tierra pobremente con una azada, y dejan de
trabajar para mirarlo sorprendidos. -¡El papito ha vuelto! –grita Moncho.
-¡Cantalicia! –grita Salvador.
-¡Salvador! –Cantalicia sale corriendo- ¡Salvador mijo!
-¡Moncho!
–grita Salvador. Y los
dos corren y se detienen a unos metros. -¿Es usted mijo? –duda Cantalicia.
-¡Cantalicia! –se pone triste y asustado Salvador- ¿es usted?
-¡Es
usted! –grita Cantalicia y lo abraza desesperado. Moncho los abraza.
A lo lejos Simón, Ángela y Antonio los miran emocionados.
Salvador abraza a Moncho-¡Gracias virgencita! –y se abrazan y se besan
- ¡Ay Cantalicia, si usted supiera todo lo que me pasó! Pero mejor no le digo nada, porque no sé como va a reaccionar… ¡mire lo que me regaló la señorita Ángela! –y ahí mismo se saca los zapatos lustrosos y se los muestra.
De pronto Salvador se da cuenta que Antonio, Ángela y Simón los miran y se da la vuelta agradecido y con lágrimas en los ojos dice- ¡Y esa gente sí es buena!
Ángela llora. -¡Adiós
señorita Ángela! –llora Salvador- ¡Adiós señorito Antonio! ¡que Dios me los
cuide y tenga en la gloria! ¡Adiós y cuiden mucho al bebé! Yo también voy a
cuidar a la Cantalicia y a Moncho –y los tres los saludan a la distancia-
¡Adiós!
Antonio y Ángela se abrazan emocionados y se besan.
Salvador,
Moncho y Cantalicia abrazados muy fuertes entran a su casucha.
FIN DEL CAPITULO
(Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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