Mabouchita Mabouchita
La reina de los resúmenes
¡Colabore aquí!

Home Resúmenes  Elenco  Derechos  Músicas Envía un Mensaje
Cap#156 (versión Mabou)<- ->10 años después (versión Mabou) 

El Cuerpo del Deseo

Versión Modificada por: MABOUCHITA

*

BRAVO SEÑOR JIMENEZ!!  LINK JULIO JIMENEZ from Wikipedia inglés

Artículo en español

 *

 

CAP# 157: martes 28 de febrero de 2006 – ¡FINAL!

*

Salvador llega a la mansión donde lo recibe Ángela- ¡Bienvenido a tu casa! –le da un beso.

Salvador la mira asombrado.

-Será mejor que se retiren –dice Antonio a las empleadas- pueden poner nervioso a Salvador.

-¡Por aquí Salvador! –Ángela lo conduce al piso de arriba.

Salvador los mira aterrorizado sin reconocer a nadie. 

Lo meten al cuarto de Isabel y Pedro.

-¡Pase Salvador!

Salvador entra y mira sin reconocer nada.

-Bien Salvador, ya está en su casa, en su cuarto… ¿se siente más tranquilo ahora?

Salvador mira a Ángela y luego mira debajo de la cama- ¡No sé!
-Este es su cuarto Salvador, y puede disponer de él con toda confianza, no tenga miedo, le aseguro que se va a sentir mucho mejor aquí que en el hospital.

-¡Claro! Es un lugar mucho más familiar y todos los que vivimos aquí lo haremos sentir cómodo.

-¿Quiere quitarse la ropa, quiere dormir un poco? –el doctor- ¿o leer un libro?

-Yo creo que lo estamos atragantando con tanta pregunta –Abigail- usted quédese tranquilo Salvador, ahora mismo nos vamos y lo dejamos solo para que se relaje y haga lo que guste.

-Cualquier cosa, aquí estamos –Ángela y Antonio y el doctor salen.

Lo dejan solo.  Salvador no se mueve.

*

Pasillo.

-Señores, estoy haciendo esto porque les tengo aprecio, pero si Salvador no mejora en unos días pues les recomiendo que lo saquen de aquí.

-Pero nosotros no queremos llevarlo a otra parte –sufre Ángela- ya se lo expliqué.

-Pero es que éste no es el lugar indicado, no sé por qué insistieron en traerlo en ese estado.

-Nuestras razones son muy personales, pero no se preocupe doctor, si nos vemos obligados a internarlo en un hospital psiquiátricp lo haremos.

-¡Deben tener mucho cuidado con él! Fíjense cómo está… parece no reconocer a nadie, ni siquiera esta casa, su estado mental es deplorable, por decir lo menos.

-¡Nosotros confiamos que se aliviará doctor! –Abigail- además nos vamos a hacer responsable por él.

-¡Bien, con permiso! –se marcha.

Abigail, Antonio y Ángela se miran preocupados.

*

Habitación de Pedro e Isabel.

Salvador mira la alfombra

y se saca los zapatos y los acaricia como si fueran de oro, luego echa todos los libros del escritorio y pone los zapatos en exposición como si fueran algo increíble, los mira maravillado.

*

Bar de Gaetana.

Luego de la pelea el bar amanece en un estado desastroso.

-¡Me quitaron la licencia! –llora Gaetana- y probablemente nunca más pueda abrir el local.

-Cálmate mujer ¡Nunca digas nunca!- Matilda- porque para todo hay una solución… ¿no es verdad Camilo?

-¡Para casi todo! –reflexiona Camilo.

-¡Pero para esto no habrá porque la policía está harta de las broncas que se armaban aquí y estaban esperando solamente una oportunidad para cerrar el local… ¡y tú Matilda, tú te la viste!
-Ahora me vas a echar la culpa a mí… ¿se puede saber lo que hice?

***

-¡Tú me lo preguntas mujer! Eres una descarada, tú y tu amigo empezaron la pelea… ¿crees que no me di cuenta? Yo lo que debería hacer es demandarte por daños y perjuicios.

-¡Sí, tú serías capaz de demandar a tu mejor amiga! Pero qué desagradecida que eres Gaetana, pero qué importa… ¡si tanto te estorbo buscaré la manera de largarme de aquí pero para siempre! Me pidió que me case con él -sonríe- y estoy enamoradísima y voy a aceptar -y se marcha suspirando.

Gaetana se queda triste.

*

Mansión.

-¡Está completamente desorientado como si fuera la primera vez que viene a esta casa! –Vicky.

-Pues posiblemente para él sea la primera vez –Simón.

-¡Es que definitivamente ese no es el Salvador que conocemos! Este hombre no habla y cuando habla, habla igualitito que mi tío don Felipe.

-Vicky, lo que pasa es que hay que tenerle paciencia –Ángela - además por favor, por ningún motivo, no se te vaya a ocurrir decirle que se comporta extraño ni nada por el estilo.

-Se debe tener mucha prudencia con él, mucho cuidado.

-¡Sí! Yo creo que hay que avisar a las empleadas Vicky, además atiéndelo solamente tú y acaso Norita, pero nadie más –Abigail.

De pronto escuchan los ladridos desesperados de Azur.

-¿Por qué ladra Azur? –Ángela- ¡puede despertar al bebé!

-Si ladra así es porque algo malo está pasando -Simón- ¡él no hace escándalos nada más porque sí!

-¡Mi hermano tiene razón, vamos a averiguar!

Y todos salen corriendo al jardín.

*

Jardín.

Un Salvador aterrado mira a Azul que le ladra furioso.

(la prueba absoluta que no es Pedro José )

Simón toma a Azur y se lo lleva.

-¡Salvador!  ¿qué hace aquí? –se sorprende Antonio- ¿Por qué no está en su cuarto, se quería escapar?

-¡No!

-¡No lo niegue! Usted se quería ir sin decirnos nada.

-¡Además donde quiere ir así sin zapatos! ¡mire como está! –Ángela- no cometa locuras y regrese a su cuarto, no haga nada sin consultarnos.

Salvador enojado calla.

-¿Cree que lo sacamos del hospital para hacerle daño? –Antonio- ¿no confía en nosotros?

-¡Sí! Sí confío.

-Entonces por favor regrese a su cuarto y no salga de ahí, el perro podría atacarlo –Ángela.

-Vamos, está haciendo mucho frío –y lo llevan al cuarto.

*

Habitación de Pedro e Isabel.

-¡Pásele por acá! –Vicky- Salvador, ¿para qué salir a buscarse males? Cuando puede estar tranquilo en esta casa… ¡siéntese! ¿o se quiere acostar?

Salvador niega con la cabeza.

Vicky le trae zapatillas- Póngase esto para que esté más cómodo… ¿Cómo se le ocurre salir descalzo? ¡se va a enfermar! –y le toma los pies para ponerle pantuflas.

-¡No haga eso señorita! –reacciona Salvador.

-¡Señorita! –se asombra Vicky- ¿ya no me llama Virginiana de la Santa Cruz Candela?

Salvador la mira asombrado.

-¡No sabe siquiera quien soy! –se asusta- ¡ni siquiera se acuerda nada de lo que vivió en esa casa!

-¡En esta casa! –suspira Salvador- ¡esta casa es muy grande, no quiero andar aquí, me quiero ir!

-Mire señor, no se preocupe, no le va a pasar nada malo en esta casa, nosotros lo vamos a cuidar… ¡confíe en nosotros!
Salvador la mira triste y desconfiado.

Vicky sale del cuarto.

Salvador se contempla a sí mismo, a su ropa, al cuarto, al retrato de don Pedro José.

*

Pasa la noche.

*

Un mes después.

-¡Tardé un mes en cumplirte la promesa! –dice Matilda que se lleva sus cosa- ¡finalmente me largo con mi nuevo maridito y te dejo en paz!
Gaetana está muy triste.

-¿Qué te pasa? ¿no te alegra la noticia? ¡te veo con esa cara larga!
-¡Si quieres saberlo! ¡no! –le responde Gaetana- ¡no me alegra que te vayas! Yo te quiero mucho bruja.

-¡Amiga, yo te adoro! –se abrazan- pero primero está mi marido, ¿sabes? no sé como lo hizo y ya anuló mi matrimonio... bueno... es que mi otro exmarido estaba casado y en nuestra luna de miel apareció su mujer... eso nunca te lo conté amiga... pero ya no importa...  ayer nos casamos por lo civil, pero quiero hacer una gran fiesta para nuestro matrimonio religioso, es la primera vez ¿sabes? y me dijo Croquito que puedo gastar lo que quiera... aunque yo no quiero que gaste mucho... ¡Ay amiga! si te contara anoche... fuimos a un hotel 5 estrellas y que hoy me lleva a su casa... bueno... ¡a nuestra casa! -ríe feliz-   pero no te preocupes porque te juro que cada vez que pueda voy a venir a saludarte.

-¡Ah! Pues no sé adonde, le voy a vender la casa a Evaristo Canales y no sé por donde voy a andar.

-¡Brujita! Yo no sé por qué en vez de alejarte a ese hombre no te acercas un poco más.

-¿Qué estás diciendo bruja? ¡si yo detesto a ese hombre!

-¡Si te fijas bien es un buen candidato! Es dueño de varios bares y tiene amistades influyentes… y físicamente no está tan mal, yo que tú… ¡lo pensaría!

-¡Yo no necesito ningún hombre para vivir! ¡prefiero quedarme sola! –muy triste.

-¡No digas eso mujer, el amor es muy importante! Y tú deberías aprovecharlo ya que tienes la oportunidad porque ese hombre te quiere mucho y oportunidades como esa no se encuentran todos los días.

El bar está vacío.

-¡Y mucho menos después de haber cumplido los 23 añitos! –concluye Matilda- ¡no te quedes sola, te puedes amargar y la gente amargada termina mal!
Toma el periódico- ¡Mira, aquí está el ejemplo de lo que te estoy diciendo! ¡te lo dejo! Por si no lo has leído.

Gaetana toma el periódico.

-¡Cuídate mi amor! –Matilde se marcha.

-¡Matilda! –la detiene Gaetana y se saca un anillo- ¡toma! Sé que te gusta y ya no vas a poder robármelo –se lo entrega.

Matilda se lo pone- ¡Ay amiga! –y besa el anillo- ¡lo guardaré para siempre! –y se abrazan-¡cuídate!

A punto llorar se separan.

Gaetana queda sola y lee el articulo y se queda boquiabierta: “Pareja asalta joyería y son atrapados” con la foto de Rebeca.

*

Mansión.

Vicky chismenta con Juanita cuando llega Abigail y les llama la atención- ¿qué pasa niñas? ¡hace rato que les estoy llamando y nadie me responde! ¡no me dejen sola en la cocina porque se va a quemar la comida y nadie se da cuenta! ¿qué tanto murmuran?

-¡Permiso señora! –Norita se marcha corriendo.

-¡Algo malo que le pasó a doña Rebeca!-le cuenta Vicky.

-¿Qué le pasó?

-¡Parece que trató de asaltar una joyería y la atraparon!

Abigail se santigua asustada- ¡Ay Dios santo! ¡¿pero que cosa tan horrible! ¿Quién te dijo eso Vicky?

-¡Pues aparentemente salió en un periódico y el vigilante me lo dijo!
-¡Pues seguramente le van a dar muchos años en la cárcel! Qué impresionante… yo creo que si eso es verdad es mejor no contárselo a nadie.

Vueve Norita gritando furiosa- ¡No, lo siento mucho, pero no aguanto más!

-¿Qué te pasa ahora Nora? –Abigail.

-¡Tendrá que buscarse otra empleada que atienda a don Salvador porque francamente yo no aguanto!
-¿Está dando muchos problemas?

-¡Vaya a ver su cuarto! Desde hace un mes que llegó muy pocas veces me ha dejado organizar… y cuando lo hago enseguida lo desbarata… y se pone bravo y a mí me da mucho miedo –sale corriendo.

-¡Yo no sé qué vamos a hacer con ese señor! Pero vamos a tener que proceder con fuerza Vicky.

-¡Yo estaba pensando lo mismo! –se miran- ¡nomás faltaba la gota que llenaba el vaso y se derramó! ¡vamos a enseñarle de qué cuero salen las correas! ¡vamos!

Y van decididas.

*

Habitación de Pedro e Isabel.

Es un asco.  Salvador en medio de la cama come sobre ella y tira la comida sobre las sabanas, hay ropas sucias y él tiene puesta la misma ropa.

-¡Virgen santísima! –grita Abigail- ¡mira qué desorden tan horrible! Vicky… ¿Cómo es posible que este cristiano esté viviendo en estas condiciones tan horrendas.

-¡Nosotros hemos tratado de arreglar este cuarto! Pero se pone furioso y vuelve a tirar todo.

(o sea que Abigail no lo ha visitado como desde hace un mes!!! lo tienen prisionero? no lo sacan al jardin?)

Salvador sigue comiendo como un cerdo, hecho una mugre.

-Solamente que no nos habíamos quejado para no molestarlos –sigue Vicky.

-¡Dios mío! Vamos a empezar a recoger esto, hay que organizar este cuarto a como dé lugar… ¡Salvador, hágame le favor de levantarse! –le ordena- ¡tenemos que cambiar la cama!

-¿Van a traer otra? –pregunta Salvador mientras sigue comiendo asquerosamente.

Abigail le arranca el plato- ¡Vamos a lavar las frazadas, las sabanas y vamos a lavarlo todo porque está todo asqueroso!
-¡No hace falta! ¡estas sabanas aún están limpias! –se queja Salvador.

-¡Qué limpias ni que ocho cuartos! –grita Vicky- ¡usted está bien puerco y lo que necesita es una buena refregada!
-¡Eso es muy cierto! –apoya Abigail.

-¡Déjeme decirle Abigail, que para mí que este cuate, tiene más de un mes que no toca el agua!
-¡Mire Salvador, yo lo siento muchísimo! Pero si no se baña por las buenas, lo vamos a obligar a bañarse por las malas… ¡ándele! –y trata de acercarse.

Salvador le tira otro plato de comida- ¡A mí nadie me obliga a bañarme porque yo no quiero! ¡van a hacer que me enferme! –grita- ¿qué les pasa? ¡viejas tarugas!

-¡Viejas qué! –grita Abigail- ¡ahora mismo le enfermo a respetar a las mujeres! ¡Vicky vamos a bañar a este cerdo! ¡orale!

-¡No se arrime! ¡no se arrime! –Salvador asustado le muestra los puños.

*

Sala.

Simón, Antonio y Ángela con el bebé entran y las empleadas los reciben.

-¡El doctor dice que está muy bien!

Y escuchan los gritos de Salvador- ¡Viejas tarugas! ¡digo que no más!
-¡Qué está pasando allá arriba! –se asusta Antonio.

-¡No se preocupe! Lo que pasa es que están obligando a Salvador a bañarse –Norita.

*

Cuarto de baño.

Salvador está metido en la tina lleno de espumas, Vicky y Abigail lo bañan.

-¡Viejas tarugas! –grita Salvador.

-¡A mí nadie me tira un plato por la cabeza! ¿me oyó?

-¡No viejas tarugas!

*

Mas tarde, Salvador con ropa nueva y limpia vuelve a tirar todos los libro del escritorio para poner los zapatos que son nuevos y brillantes sobre la mesa.

 Acaricia la alfombra que le fascina con el pie.  Descubre un álbum de fotos familiares, lo abre y lo mira.

- ¡Virgencita! ¿qué es esto? ¡soy yo! –se asusta al verse en una foto con Isabel sonriente- ¡pero no puedo ser este hombre, no puedo! 

Se asusta y luego mira el retrato de Pedro y enojado- ¿Por qué me trajeron pa’acá? ¿Por qué? –le pregunta.

Sale del cuarto, en el pasillo se detiene con miedo y se mete en la primera puerta, la de la habitación de Ángela.

Entra y se encuentra con la cuna, se acerca y ve al bebé que duerme profundamente,

lo ve respirar y se acerca y lo observa, 

se rasca la cabeza y lo mira con ternura.

Ángela entra y se asusta- ¡Salvador! –duda- ¡él es mi hijo y no quisiera que se despierte! Vamos a salir de aquí por favor, venga conmigo.

-¡Muy lindo su hijo! –le admira Salvador.

Ángela sonríe aliviada al ver que no es un peligro- ¡Gracias! Vamos, venga conmigo –lo saca del cuarto.

Salvador antes de salir mira al niño y luego la sigue.

Ángela cierra la puerta detrás de ella, en el pasillo lo toma de la mano.

-¿Pasa algo? –aparece Vicky.

-Lo que pasa es que Salvador estaba en mi cuarto viendo al niño.

-¡No vuelva a hacer eso Salvador! –Vicky con miedo- ¡pone nerviosa a la señora Angela!

Salvador grita- ¡Yo no quiero entrar a ninguna parte de esta casa! ¡yo me quiero ir! –llora.

-¡Salvador tranquilo!
-¡No me gusta dondi ando, no me gusta!

-Tranquilo por favor –le ruega Ángela.

*

Reunión de familia en el auto

-Si se va a quedar con nosotros, lo vamos a internar a un hospital, lo tenemos que hacer a conciencia, no podemos hacerlo así –Antonio.

-Mi amor, es que no se trata de analizarlo –Ángela- ¡está sufriendo muchísimo encerrado en la casa! Además se quiere ir.

-¿Pero a donde se va a ir?

-¡Eso es exactamente lo que tenemos que discutir!
-¿Por teníamos que salir? –Abigail- ¿no podíamos discutir esto en la casa?

-No tranquilamente mamá, vamos a un lugar donde no nos escuche ni él ni nadie.

-¿Tan siquiera se puede saber donde vamos? –Simón.

-¡Vamos aquí a un lugar bonito que acabo de descubrir! –sonríe Antonio- estoy seguro que les va a gustar.

*

Un restaurante.

-Sabemos que lo que tiene Salvador no es una enfermedad mental –Antonio- sino algo muy delicado que no puede ser tratado en ningún hospital.

-¡Por qué lo vamos a llevar a un lugar de esos!
-Porque su comportamiento no es normal, siempre ha estado o muy nervioso o muy irritable! O de repente se pone temeroso y empieza a llorar como si fuera una criatura.

-Y ya hemos esperado durante más de un mes un cambio o una reacción, pero nada, sigue igual o peor que antes.

-Todo eso lo he pensado, y a veces creo que lo mejor es internarlo en un hospital, pero no sé, hay algo que no me deja.

-A mí me pasa lo mismo, yo tengo la impresión de verlo recuperado y que fuera el mismo hombre de antes.

-Mi amor, tenemos que aprender a aceptar que Salvador es otro hombre y de él no queda nada que nos recuerde a tu papá.

-Es cierto –Simón- en Salvador ya no existe nada del señor Donoso.

Abigail se asusta cuando escucha unos notas de piano.  Se dan la vuelta todos y ven a Valeria tocando el piano, quien los mira y les sonríe.  Simón sonríe maravillado.

*

-Desde que Simón se reencontró con Valeria cambió totalmente- Antonio arregla cosas en el escritorio- todo le divierte y por nada se deja amargar, yo sabía que esa relación le convenía pero no sabía que fuera para tanto.

-¡Con tal que esa muchacha no le rompa el corazón otra vez todo está bien! –suspira Abigail.

-¡No! No creo Abigail, en este tiempo que ella ha estado sola también ha cambiado mucho –Ángela- y si está aceptando sus invitaciones debe ser porque ella está segura que puede corresponderle.

-¡Últimamente no se separan el uno del otro! Hoy le invitó a venir a la casa.

*

Simón entra con Valeria a la casa tomados de la mano- ¡Bienvenida a la casa Valeria!
-Simón, estoy muy contenta, la verdad ya lo extrañaba.

-Entonces porque no regresas y te quedas definitivamente.

-Bueno, porque estoy muy contenta donde estoy viviendo.

Abigail llega y la abraza feliz- ¡No lo puedo creer! ¿Cómo está?

-Muy contenta, las cosas han salido como yo lo esperaba ¿Crees que pueda ver el estudio? Quiero echarle un vistazo.

-¡Claro que si! Lo que tú digas –Simón la lleva al estudio.

*

Valeria seguida de Simón entra al estudio, como si fuera un lugar sacro y se queda soñadora.

-¡Como puedes ver, todo está igual que antes! No ha cambiado nada.

-Se convirtió en un lugar más fresco… -mira alrededor- ¿sabes Simón? Todavía se siente la presencia de don Pedro.

-¿Te gustaría tocar este piano?

Valeria lo acaricia- ¿Por qué no? ¡A él no le disgustaría!
-Ya estás tocando muy bien, ¿sabes? Con el tiempo vas a ser una gran concertista.

-Por favor Simón, no nos engañemos, apenas me contrataron en cuatro restaurantes y gracias a que me pagan bien no paso apuros economicos… ¡pero de eso a llegar a ser una concertista famosa, famosa, falta mucho! Todo una vida.

-¡Pues para mí sí eres famosa! –le acaricia el pelo- ¡la mejor del mundo!
Se besan.

Vicky llega de improviso y los sorprende- Cuando puedan… ¡bajen al comedor! –dice cómplice.

Ambos sonríen y salen del estudio.  Valeria se queda un rato más para echar una última mirada.

  En el pasillo ve a Salvador en la habitación de Pedro e Isabel que la mira por la puerta entreabierta.

Valeria se acerca con miedo y va a verlo.

-¡Salvador!
Salvador la mira ignora y mira por la ventana.

-¿Cómo te sientes? –Valeria- ¿no quieres hablarme después de todo lo que pasó?

-¡No se me arrime! –retrocede Salvador.

Valeria se acerca- ¿No me reconoce, no se acuerda de mí?

Salvador desvía la mirada.

-¡Salvador por favor reaccione hombre! No sabe que quieren internarlo en un sanatorio porque piensan que han perdido la cabeza, y deben tener razón porque no se acuerda de mí… ¡porque no sabe mi nombre! Óigame… ¿o acaso que sí lo sabe?

Salvador asustado hasta los huesos con lo que acaba de oír grita- ¡Sálgase! No conozco a nadie de aquí… ¡lárguese!
-¡Por favor no me tenga miedo!

-¡No se me arrime! –se estremece de terror Salvador.

-¡Soy su amiga y quiero ayudarlo! Téngame confianza.

-¡No quiero hablar con naides! ¡sálgase! ¡no se me arrime! –se asusta.

-¿No confía en mí? –pregunta Valeria estúpidamente.

 

(no claro…  le acabas de decir que lo van a llevar a un sanatorio)

*

-Simón, tenías mucha razón, Salvador no es la persona que conocimos, me bastó hablar con él un momento para darme cuenta.
-¡Ay si! Nosotros también lo hemos notado- Ángela- Sabemos su condición.

-¿La saben, realmente la saben? Se han puesto a pensar que es una persona que tiene un pasado o una vida… un lugar donde tiene que regresar.

-¡Si, todo eso ya lo hemos pensado!
-¡Entonces por qué razón lo quieren internar en un sanatorio! El remedio está en llevarlo a su lugar de origen, es ahí donde tienen que llevarlo.

-Valeria tiene razón –Abigail- a lo mejor reacciona al encontrarse entre su gente.

-¡Yo creo que sí! Porque él quiere volver a un lugar donde no hay misterios.

-Sí, yo estoy de acuerdo con ustedes –Simón- ¿pero cómo lo vamos a llevar si no sabemos ni dónde vive ni quien es su familia? ¡ni siquiera sabemos si la tiene!
-Simón tiene razón, las únicas dos personas que lo sabían eran Isabel y doña Rebeca y las dos están muertas… ¿a quien podríamos recurrir para tener ese tipo de información?

-¡Pues a quien más! –Abigail - ¡a Gaetana Charry la espiritista! Seguro que ella sabe todo acerca de Salvador.

A Antonio se le hace la luz- ¡Gaetana! ¿Por qué no se nos había ocurrido antes? ¿Quién me acompaña a buscarla? ¡tenemos que hablar con ella!

(Y digo yo… qué tal si le pregunta al interesado, a Salvador?  Qué brutos! )

*

Casa de Gaetana.

-¡No por favor basta! ¡no quiero más! Me voy de aquí y no quiero saber nada de Salvador.

 

(ajajajaj…  y qué pasó con la gran amiga)

 

-¡Pero no sea malagradecida! A poco va a abandonar al que fue su mejor amigo –Simón.

-Salvador ya no es, ahora prácticamente es un vegetal… ¿qué puedo hacer yo por él?

 

(Ah! Y ahora eso justifica que lo abandone!! )

 

-¡Claro que puede hacer y mucho! Porque no es un vegetal como usted dice.

-¿No está en coma?

-¡Por si no lo sabía él salió del hospital hace varias semanas! Y está en la casa con nosotros… sólo que no volvió a ser el mismo después del accidente –Simón.

-Desde que despertó volvió a ser el verdadero Salvador Cerinza… -Antonio- creo que usted sabe a lo que me refiero.

-¡Sí, claro que sé a lo que te refieres! –y se pasea por el habitación que había sido el bar sin decir palabra- ¡yo no sabia que había salido del coma! ¡díganme muchachos! ¿qué puedo hacer, como les ayudo?

-¡Por favor Gaetana, usted es la única que puede decirnos dónde podemos encontrar a su familia o a alguna persona que le haya conocido antes!
-Yo sé la persona que les puede indicar correctamente.

-¿Quién, a quien se refiere?

-¡Les tengo que advertir, que no es lo que se llama una persona fácil! ¡no es!

*

Casa de Felipe.

-¡No quiero que me vuelvan a mencionar al tal Salvador Cerinza! –protesta Felipe- ¡ya tuve demasiados problemas con ese tipo para que venga a enredarme otra vez!

-¡No lo molestaríamos señor Madero! –Antonio- pero usted es la única persona que puede ayudarnos.

-Por favor díganos dónde está su esposa – Valeria - ¡necesitamos llevarlo con ella!

-¿Pero para qué van a complicarle la vida a esa pobrecita que por poco se muere por culpa de ese sinvergüenza?

-¡Señor Madero! Le podemos asegurar que Salvador no es la misma persona que usted conoció.

-¡Pues no! –se niega- ¡no creo que ese tipo haya cambiado! Y si quiere regresar con Cantalicia que busque la manera de hacerlo por sus propios medios… ¿o es que ya se le olvidó donde vivía cuando era un campesino?

-¡Antonio! El señor tiene mucho razón… ¡no tenemos por qué pedirle ayuda a nadie! Si Salvador quiere regresar él nos va a decir adónde debemos llevarlo –Valeria.

 

(Bravo!!! Se hizo la luz!!  Menos mal que volvió Valeria, porque los dos Domínguez juntos no llegan a una neurona que trabaje!)

*

Mansión.

Salvador mira triste por la ventana.

-Salvador… ¿vive en le pueblo de Las Cruces? –Antonio.

-¡Allá no! En el campo.

-Pero sabe como llegar.

-¡Sí!

-¡Pues prepárese Salvador porque vamos a viajar! Esta noche lo llevaremos a su casa.

Salvador no puede creer lo que escucha.

*

Gaetana se despide de Lupe y Camilo.

-¡Puede contar con nosotros! –llora Lupe- ¡usted sabe que nosotros la amamos con el alma!

-Y a ti no tengo ni que decirte Lupita, les agradezco que hayan estado conmigo.

Camilo llora-¡Vamos que la vida no termina ni con el bar ni con la pérdida de Salvador! Y mucho menos por entregar esta casa, siempre habrá algo por qué vivir… recuerde… ¡siempre que nos necesite estamos cerca, no deje de llamarnos!
-¡Condenado! Ya dejen de hacerme llorar más de la cuenta… vamos… ¡váyanse de una vez! No quiero que estén aquí cuando vaya a entregar la casa.

-¡Jefecita, le ruego que usted se porte bien! Tiene que tener mucha paciencia y no se pelee.

-¡Le daré las llaves y me comportaré como toda una dama! Porque cuando yo me porto como una dama yo soy ejemplar… ¡gracias por todo Lupe! Por todo lo que me ayudaron.

Se abrazan y lloran.

-¡Cuídamelo mucho Camilo!
-¡Mucha suerte jefecita!
Se marchan y dejan a Gaetana llorando. 

Y mientras llora amargamente no se da cuenta que entra Evaristo que la observa con pena.

Gaetana lo mira con los ojos bañados en lágrimas.

-¡Ni creas que me da tantita alegría que me entregues las llaves! Para mí este es el día más triste de mi vida Gaetana.

-¡Permíteme que voy a buscar la maleta!
-Gaetanita, por última vez, piensa lo que haces… ¡no te vayas! ¡te lo suplico! Si quieres me arrodillo para que no te vayas –y se arrodilla.

-¡No, no, no! No me haga esto, no me lo haga por favor.

-¡Pues entonces no me entregue la llave de la casa! –ruega Evaristo- ¡esta casa está a su disposición, todos mis bares y todos mis negocios son tuyos!

-¡Voy a buscar mis maletas! –firme Gaetana entra.

-¡Me lleva la tristeza! –y abre la puerta y hace entrar a un mariachi y le canta.

 

Me cansé de rogarla

Con el llanto en los ojos

Alcé mi copa y brindé por ella

No podía despreciarme

 

Gaetana abre la puerta y lo mira boquiabierta y se le llenan los ojos de lágrimas.

 

El último brindis

de un bohemio

Por la reina.

Los mariachis callaron

De mi mano sin fuerza

Cayó mi copa sin darme cuenta

Ella quiso quedarse

Cuando vio mi tristeza

Pero ya estaba escrito

Que aquella noche

Perdiera su amor.

 

-Nadie me había aguantado tanto -Gaetana lo mira-¡Y la verdad que no está tan mal! –y se acerca.

Evaristo se prepara para una bofetada, pero Gaetana lo toma y lo besa apasionadamente- ¡no, no está tan mal! –y lo sigue besando.

*

Mansión.

Todos despiden a Salvador.

-¿Cuánto tiempo les tardará el viaje? –Juanita.

-¡Pues yo creo que toda la noche! El pueblo de las Cruces queda bastante retirado –Simón.

-¡Tengan mucho cuidado y si algo llega a pasar por favor nos avisa! –Norita.

-No te preocupes Norita, no creo que nada malo pase- Ángela.

-¡No debería acompañarlos, es un viaje bien pesado!
-No se preocupen, todo va a salir muy bien, vamos Salvador, llegó la hora de irnos –lo lleva- por aquí.

-¡Momentito! –pide Salvador y se dirige a las empleadas y a Abigail- ¡quiero dar las gracias por las atenciones y pedirles disculpas!
-¡No hay cuidado Salvador, lo hicimos con mucho cariño y por ayudarlo! –Norita.

- Salvador… ¿me permite darle un abrazo? – Juanita.

-¡Sí!

Y Juanita y Norita lo abrazan.

-Si se queda por allá y no lo volvemos a ver le deseamos la mejor de las suertes, usted no lo sabe, pero para nosotros usted representó mucho… ¡que Dios lo bendiga y lo protege!

 

-¡Sí, eso es cierto Salvador! –suspira Ángela- ¡usted significó y significará mucho para todos nosotros! –y también lo abraza- bueno, les encargo mucho a mi bebé.

-¿Cómo se llama el bebé? –Salvador.

-¡Pedro Antonio!
-¿Ahora sí nos vamos para Las Cruces? –pregunta impaciente.

Y todos suben a la camioneta.  Antonio al volante.

*

Una playa.

Gaetana disfruta una noche de amor con Evaristo.

-Tengo dos razones para estar muy contenta esta noche, la primera es que Pedro José por fin está descansando en paz… ¡y la otra es que yo no sabía lo que me estaba perdiendo! ¡ven acá mi papachote!

*

Antonio conduce toda la noche mientras Simón duerme tranquilamente atrás. Salvador mira a la distancia desesperado por llegar a su pueblo.  Ángela lo mira.

*

Amanece.

-Más adelante ya se ve la entrada al pueblo de las Cruces –Antonio.

Salvador mira ilusionado.

-¡Simón! Despiértate que ya vamos a llegar.

-Estamos muy cerca Salvador –Ángela.

-¡Sí señorita, por aquí es!  -Salvador.

-Entonces que hago… ¿sigo derecho o me meto para otro lado? –Antonio.

-¡No, siga derecho para allá abajo y no pare hasta que yo le diga!
-¡Usted nos guía Salvador!
-¡Siga a la derecha! ¡pa’allá! ¡pa’allá! Para donde va el padrecito… ¡pa’allá!
Y el auto pasan al padre Jacobo que va en su bicicleta.

El padre Jacobo se detiene y se santigua al verlos pasar- ¡Salvador! –y luego los sigue en bicicleta- ¡Salvador!

Salvador los conduce a un camino de tierra y luego los detiene.

-¿Por qué nos detenemos aquí? –Simón- Aquí no hay nada.

-¡De aquí pa’delante los carros no pueden seguir! ¡hay que andar caminando!

-¿Dónde está su casa Salvador?

-¡Mucho más adelante! –grita- ¡allá! –y desesperado baja del auto- ¡síganme!

-¿Que hacemos con las maletas? –Simón.

-¡Luego regresamos por ellas! Vamos a su casa, depende como está la situación vemos si lo dejamos o lo regresamos con nosotros.

Y bajan y siguen a Salvador que corre para su casa gritando- ¡Cantalicia! Mire señorita Ángela… 

¡ella es Cantalicia y Moncho! –y corre hacia ellos- ¡Cantalicia! ¡Moncho!

Cantalicia y Moncho trabajan la tierra pobremente con una azada, y dejan de trabajar para mirarlo sorprendidos.

-¡El papito ha vuelto! –grita Moncho.

-¡Cantalicia! –grita Salvador.

-¡Salvador! –Cantalicia sale corriendo- ¡Salvador mijo!

-¡Moncho! –grita Salvador.

Y los dos corren y se detienen a unos metros.

-¿Es usted mijo? –duda Cantalicia.

-¡Cantalicia! –se pone triste y asustado Salvador- ¿es usted?

-¡Es usted! –grita Cantalicia y lo abraza desesperado.

Moncho los abraza.

A lo lejos Simón, Ángela y Antonio los miran emocionados.

Salvador abraza a Moncho-¡Gracias virgencita! –y se abrazan y se besan

- ¡Ay Cantalicia, si usted supiera todo lo que me pasó! Pero mejor no le digo nada, porque no sé como va  a reaccionar… ¡mire lo que me regaló la señorita Ángela! –y ahí mismo se saca los zapatos lustrosos y se los muestra.

De pronto Salvador se da cuenta que Antonio, Ángela y Simón los miran y se da la vuelta agradecido y con lágrimas en los ojos dice- ¡Y esa gente sí es buena!

Ángela llora.

-¡Adiós señorita Ángela! –llora Salvador- ¡Adiós señorito Antonio! ¡que Dios me los cuide y tenga en la gloria! ¡Adiós y cuiden mucho al bebé! Yo también voy a cuidar a la Cantalicia y a Moncho –y los tres los saludan a la distancia- ¡Adiós!
Desde lejos- Bueno, creo que tendremos que dejarlo –concluye Simón.

Antonio y Ángela se abrazan emocionados y se besan.

Salvador, Moncho y Cantalicia abrazados muy fuertes entran a su casucha.


*

FIN DEL CAPITULO

  (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad)

@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

www.mabouchita.com

Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme
----------------------------------------------

Home Resúmenes  Elenco  Derechos  Músicas Envía un Mensaje
Home  Resúmenes  Elenco  Derechos  Músicas  Léame