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Cap#157 (versión Mabou)<-

El Cuerpo del Deseo

Versión Modificada por: MABOUCHITA

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CAP# 157: martes 28 de febrero de 2006 – ¡DIEZ AÑOS DESPUES!

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Río Claro.

-¡Sí mamita! le dice al papito que estoy bien, que la universidad está muy buena –habla Moncho, un joven muy guapo, más guapo que Salvador a su misma edad, desde una cabina telefónica- y por favor le pide al padre Jacobo que me envíe el dinero para los libros que debo comprar.

-¡Padre Jacobo, el dinero para los libros! –grita Cantalicia que está en la parroquia y se dirige a un cascarrabias padre Jacobo que ya tiene el pelo blanco a pesar de no ser tan viejo y que le contesta con un gruñido- si padrecito.. Moncho… dice que ya te lo envió… bueno… tengo que cortar para ir a cuidar a su papito… cuídese mijito… y me llama la semana que viene.

-Si mamita, y le manda saludos a mi papito.

Moncho corta y luego sonríe feliz y orgulloso de si mismo mirando los papeles de su inscripción a la Maestría.

*

Un hotel de baja calidad.

Walter espera nervioso hasta que aparece Rebeca que tiene puesta un uniforme de camarera de hotel.

-Rebequita.

-¡Llegaste tarde! Como siempre eres un inútil… ¡Walter, estoy harta de mantenerte! Me paso el día fregando pisos para un imbécil como tú.

-Rebequita, ya sabes que para mí es más difícil encontrar trabajo… con mis antecedentes... después de estar dos veces en la cárcel.

-¡Sí lo sé! ¿sabes Walter? ¡y por eso me fastidias! -de pronto los ojos le brillan con una vieja maldad- Ayer leí en los periódicos que los malditos Domínguez se fueron de vacaciones… ¡ahora aparecen en los diarios como grandes personajes y solamente son unos pobres diablos muertos de hambre sin ninguna clase!... –hace una pausa y se llenan los ojos de odio- ¿sabes Walter? ¡los odio!
Walter mira a lo lejos-¡Yo también! Yo también Rebequita… pero más odio a don Pedro José Donoso… ¡yo debí haber matado a Cerinza!

-Un día Walter… un día… nos vengaremos -y le toma la mano.

Y ambos se miran y se saben unidos para siempre por el mismo odio, el mismo rencor.

*

Santa María.

-Tenemos que irnos mi amor, tengo que preparar la reunión principal de asociados–Antonio se preocupa- y ahora vamos a crear nuestra nueva sociedad con CroBergman… quien me va a pasar la dirección absoluta para él poder ocuparse exclusivamente de su mujer y de su hijo… -ríe divertido- ¡después de tantos años sigue tan enamorado de Matilda como el primer día!

-Igual que tú y yo mi amor –sonríe Ángela y lo besa, luego exclama- ¡pero Pedrito como siempre no aparece, se fue a la playa y como siempre que juega con su amiguita pierde la noción de la hora! –Ángela suspira.

Antonio ríe-¿Sabes? Esta playa le gustaba mucho a don Pedro José… y a Pedro Antonio también… se le parece muchísimo.

-Sí, y después que nos enteramos que mi papá tenía esta casa tan hermosa aquí, venimos casi todos los años.. y desde que se encontró con esta niña… la que también se llama Valeria, Pedrito insiste en venir solamente aquí… ya ni siquiera vamos a la casa de La Playa… ¿sabes? –mira a lo lejos pensativa- hace unos días estuve observando a esa niña… y me recuerda mucho a Isabel.

-¿A Isabel? –se sorprende Antonio.

-Si ya sé, es una tontería… se van a cumplir 10 años de su desaparición… ¿y sabes? me siento culpable, luego que hicimos exhumar el cadáver de mi papá y que la autopsia concluyó que ella no lo había asesinado… ¡ella no lo mató!

-¡Sí mi amor! Pero ella si mató a Andrés… recuérdalo.

-Tal vez ella no lo mató tampoco… Valeria nos contó cómo la maltrataba Andrés, pero bueno, cambiemos de tema… ¡voy a mandar a la nana que vaya a buscarlo a la playa!

*

La playa divina.

Una niña de nueve años con el pelo largo y castaño como el de Isabel juega con otro niño- ¡Mira, allá hay millones de conchas Pedro!

-¡Ya no puedo! –se detiene Pedro Antonio y suspira apesadumbrado-  Mis papás y mi hermanito ya me deben estar esperando para volver a Río Claro.

La niña se pone triste-¿Pero vuelves pronto verdad?

Pedro la mira fascinado-¡Sí! Voy a insistir para que volvamos muy pronto –le promete.

De pronto la niña ve a una mujer que los observa atentamente bien lejos de ellos-¡Mira! Ahí está mi mamá, vino a buscarme.

La mujer, de unos cincuenta años, muy bella, los saluda con la mano.

-Es muy linda tu mamá… -comenta Pedro y  de pronto- ¡me tengo que ir! –empieza a correr.
-¡Tienes que volver!
Pedro se detiene y la mira… con sus ojos azules profundos y serios- Eso nunca lo dudes… ¡te lo prometo! aunque tenga que volver del más allá... yo volveré a tu lado... ¡siempre! 

Un silencio extraño se hace entre los dos... como si un alma pasara... como sin un espíritu pasara.

Luego Pedro Antonio sonríe... y la niña preciosa sonríe aliviada y segura de su regreso.

*

A lo lejos… Isabel los mira y habla sola- ¿Los viste Pedro? Es tu nieto, es muy guapo… ¡se te parece mucho! –suspira y se abraza- ¡te extraño mucho Pedro, pero anoche estuviste conmigo! ¿verdad? Y algún día… ¡estaremos juntos! –luego vuelve a agitar la mano y grita- ¡Valeria, es hora de entrar!

La niña le sonríe, le hace un gesto con la mano pero sigue recogiendo y jugando con las conchas de mar.

Isabel sonríe y la espera- ¿Te acuerdas Pedro? Tenías razón Pedro, ¡la gente que vive aquí es verdaderamente linda! Hay que ver la manera en que me recibieron cuando volví, herida, sola, me recibieron con los brazos abiertos y sin preguntas, me ocultaron y me ayudaron… pensé que iba a morir de soledad sin tenerte a mi lado… pero cuando me di cuenta que estaba embarazada de Salvador… entendí que todavía no podíamos estar juntos –sonríe como si hablara con alguien pero está sola-¡y seguí viviendo... por ella... por mi hija Valeria... y por suerte habíamos puesto ese dinero de lado! –mira a su hija- ¡A Valeria no le faltará nunca nada! –y luego sonríe cómplice- Claro que me asusté cuando Antonio y Ángela llegaron hace unos años con tu nieto Pedro… pero logré ocultarme de ellos… así pude conocer a tu nieto… y de vez en cuando hasta pude ver de lejos a Valeria y a Simón con sus pequeños… ¿hacen una linda pareja, sabes? -sonríe- mi Valeria es feliz.

*

La niña, Valeria, mira para su madre y se da cuenta que está hablando sola y sonríe- ¡Otra vez está hablando con mi papá! –suspira un poco molesta- la gente del pueblo creen que está loca… pero igual nos quieren mucho… -luego se queda triste mirando hacia donde desapareció su amigo Pedro- ¡pero algún día yo me voy a ir a Río Claro! –sueña y se tira boca arriba sobre la arena y mira al cielo azul profundo y abre los brazos dibujando en la arena una enorme mariposa y exclama feliz- ¡para ser una gran pianista!

*

 

FIN

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