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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO Gloria in excelsis Deo. CAP# 20:
viernes 12 de agosto de 2005 – ¡En nombre del padre! * Walter
baja corriendo del primer piso y lo detiene Rebeca- ¿Ha encontrado algo Walter? -¡No
nada! Pero he descubierto que el retrato de doña Catalina está empotrado a la
pared, pero cuando lo quise mover, no
pude… ¡así que sospecho que hay algo detrás! -¡No es
tan fácil como parece doña Rebeca! Hay que esperar el momento propicio para
ejecutar el trabajito. -¡Más
complicado será encontrar las llaves del dichoso pasadizo! ¿por que no vamos al
sótano y forzamos la cerradura Walter! -¡Esos
demonios! –y Rebeca mueve su peluca pelirroja. * Sótano. Antonio
y Simón se empiezan a asustar. -¿Sabes
que Antonio? Este lugar está muy raro… vamonos. -¡Nada!
Vamos a investigar este pasadizo, aquí no hay nada secreto, seguramente don
Pedro lo construyó con algún fin. -¿Y esa
escalera adonde llevará? Hermano, no es que sea miedoso, pero… Pero
Antonio no lo escucha y sube las escaleras, y pasan por una habitación con
tragaluz- ¡Parece que hasta aquí llegamos! Golpean
y escucha a hueco- Se oye como vacío adentro. -¿Será
un cuarto secreto? -Seguramente,
esta puerta lo más seguro es que comunica con algún cuarto de la casa. * En el
estudio se escuchan los golpes pero nadie escucha. * Las
Cruces. Lilia
camina muy seductoramente y la encuentra Fátima- ¡Lilia! Yo quería decirte que
lamento mucho lo sucedido, no fue mi intención insultarte. -Bueno, la
mía tampoco fue de ofenderte. -Tú y yo
siempre fuimos amigas… ¿me dispensas? -¡Claro
que si! Además tú tenías toda la razón, yo nunca debí haber hospedado a ese
hombre en mi casa… ¡perdóname! -¡Lilita! Y se
abrazan llorando. * -¡Ahora
entiende el error que cometieron con ese hombre! –el comisario les grita al
doctor y al padre- ¡Había que ver a doña Lilia fuera de sí, desesperada,
rogando que sacaran a ese hombre de su casa! -Debieron
llevarlo al hospital, recuerde que Cerinza es mi paciente y mi responsabilidad. -Bueno,
solo permanecerá un par de horas en la Iglesia, los especialistas están por
llegar. -No tan
pronto –les anuncia el doctor- me enviaron un telegrama avisándome que llegan
en 8 días. -¡No me
venga con esos cuentos doctor Valencia! –grita el comisario- ¡yo le aviso que
no quiero prolongar esta situación más tiempo! -¿Qué
culpa tengo yo comisario? ¡Por favor regrese a Salvador al hospital! La iglesia
ya no es sitio adecuado para él. -No, pero
si quiere que acceda a su petición, tendrá que quedarse aquí, en la parroquia
no entra nada y en el hospital tampoco. No quiero que la gente tenga pretexto
para arman desorden –dice inquieto el comisario. * Parroquia. Salvador
sigue encerrado y se encuentra desesperado, mira a los cuadros de santos y
mártires y luego se decide a hacer algo. * Mansión. Antonio y
Simón se pasean por las caballerizas. -¿Será que
Walter y Rebeca tuvieron más suerte y encontraron alguna manera de entrar a ese
cuarto? -No creo,
deben estar buscando las llaves. -¿Qué
habrá detrás de esa puerta? -Estuve
pensando toda la noche, y soñé algo horrible, en ese lugar hay una tumba
secreta donde están enterrados los parientes de Pedro José, con decirte que
hasta vi a Catalina la mamá de Ángela. -Hablando
de Ángela… ¿no crees que será mejor contarle todo esto? -No creo
que sea buena idea mano. -Me siento
mal, Ángela estaba buscando algo en el estudio.
A lo mejor está detrás de lo mismo. Ángela
llega y ambos se quedan callados y la miran. Pero los
interrumpe Abigail pesada como siempre- ¿Qué hacen perdiendo el tiempo?
¡deberían estar alistándose para sus deberes! -Yo no
tengo curso hasta mañana –se excusa Antonio. -¡Eso no
importa! Deberías estar desayunando igual que Simón que hoy va a llegar tarde a
su trabajo. -¡Mamá! -Eso me
consta… ¿Dónde andaban metidos anoche? -¿Anoche?
No salimos –Simón. -¿No
salieron? –les grita Abigail- ¡yo los conozco, me doy cuenta de todo y anoche
ustedes dos no estaban en su cuarto! ¿qué demonios estaban haciendo? -Fuimos a
dar una vuelta, a hacer ejercicio –Antonio y mira cómplice a Simón. Abigail
nada convencida cruza los brazos-¿Hacer ejercicio? No me gusta que anden por
ahí tan tarde muchachos. -Mamacita,
ya deja la regañadera, ya estamos grandes y nos sabemos cuidar solos- Simón se
lleva a su mamá riendo. * Ángela
golpea al cuarto de Isabel insistente, pero nadie le abre, vuelve sobre sus
pasos cuando se abre la puerta- ¡Ángela! –la llama Isabel muy bella en un
negligé rosa. -Hola Isabel…
¿podemos hablar? -¿Qué se
te ofrece? –le contesta fría. -Quería
comentarte que tengo varios conocidos en Bruselas y tal vez ellos puedan
ayudarte con lo relacionado con tu mamá. -No
necesito ayuda de nadie –le corta Isabel- ¡y tampoco vengas a hacerte la
piadosa conmigo! después de todo no soy la primera ni la última que pierde a su
mamá. -Perdóname
Isabel, pero no tienes por qué hablarme así, yo sólo quería ayudarte y creo que
me equivoqué, debí quedarme callada –y se aleja. Isabel se
arrepiente- ¡Ángela! Perdón… estoy un poco nerviosa. -¡Sí lo
sé! -De todas
maneras, gracias por tu ofrecimiento, me da gusto saber que a pesar de todo no
estamos tan distanciadas. Ángela le
sonríe y se retira. Isabel la
mira partir. * Las
Cruces. -No hay
problemas, Salvador puede quedarse aquí y usted puede visitarlo cuando quiera. -Eso no
tiene que decírmelo padre, pero no deja de molestarme la exigencia de Ocampo. -¿Quiere
verlo ahora? -Me
gustaría tranquilizarlo, además debo comentarle un par de cosas. -Vamos. * Corredores. -De verdad
no había tenido oportunidad de entrar a este lugar –admira el doctor la antigua
iglesia. -Nadie lo
hace, solamente cuando es estrictamente necesario. -¿Qué hace
este piano acá? –se sorprende el doctor. -Perteneció
al padre Argote, nadie vino a reclamarlo, así que se quedó ahí oxidándose. ¡Es
una lastima que nade sepa tocar! -¿Usted
tiene a Salvador encerrado bajo llave? –se sorprende el doctor. -Sí, por
precaución, mientras me aseguro que no trate de escapar… ¡no puedo vigilarlo a
toda hora! Pase por acá doctor. * Cuarto de
Salvador. El padre
Jacobo abre la puerta y casi sufre un ataque cardiaco al ver que el cuarto está
todo cambiado. El doctor lo sigue
detrás. -¡Qué pasó
aquí Salvador! –grita enojado el padre Jacobo- ¿qué significa esto? * -Amiga
estabas ilusionada. -¡Enloquecida dirás! Toda la vergüenza
perdida, no sé que me pasa a mí con la mirada de ese hombre, cada vez que lo
veía, el piso se me movía ¡caray! -Cálmate
amiga, él ya no está aquí, y no se mate la cabeza pensando en eso. -¡Van a
pensar que soy una loca Fátima! Yo a veces quisiera ir corriendo, ir a buscarlo
–llora. -¡No digas
eso ni de broma! Aguántate… ¡haz de cuenta que nunca lo conociste! * Parroquia. El padre
Jacobo encuentra que todos los cuadros de santos y mártires están amontonados y
grita furioso- ¡Qué hizo con esos
cuadro! ¡responda! -¡Muy mal
hecho! Nadie ha tocado este cuarto en muchos años- ¿Por qué bajó los cuadros?
–y le muestra un cuadro que representa un Cristo lleno de sangre. -Padre, no
se ofusque, dése cuenta que esto no es nada grave- el doctor. -¡Esto es
una falta de respeto contra la memoria del padre Argote! -casi llora el padre. -¡Padre!
–lo mira con pena Salvador- ¡a mí nunca me han gustado las imágenes
intimidantes y había demasiadas! -¡Ay
caramba! Usted sabe que el padre es neurótico, pero es buena gente y quiere
ayudar Salvador. -¡Todos me
quieren ayudar pero nadie hace nada por mí! Me llevan de un lado para otro, y
me encierran como si hubiera cometido un delito. -Ya
tranquilo, yo le prometo que todo se va a solucionar. -¿Cuándo? -¡Cuando!
Pues… cuando lleguen los especialistas y determinen exactamente qué le está
pasando. -¿Y cuando
vendrán? -En 8 días
aproximadamente. -¡Eso
quiere decir que estaré encerrado en este lugar todo el tiempo! Salvador
mira a la distancia cansado. * Mansión. Walter
baja las maletas de Isabel que se marcha muy triste. -Isabel,
que te vaya muy bien en tu viaje y que Dios te bendiga- Valeria. -Gracias,
te encargo mucho la casa, porque de todas maneras voy a estar en constante
comunicación contigo. -No te
preocupes Isabel. Y se besan
y se abrazan. -¿Cómo te
sientes? –Andrés solicito. -Ya lo más
difícil pasó –sonríe triste Isabel – ahora solamente me queda cumplir con mis
responsabilidades. -Te espero
afuera –dice Andrés que está muy elegante. -¡Qué
tenga buen viaje señora Isabel! –desea Abigail. -Gracias
–Isabel mira a todos- ¡hasta luego a todos! –y sale. Ángela,
vestida horriblemente con un pantalón rosado y un enorme moño queda a solas con
Antonio. -Aprovechando
que se fue Isabel quería mostrarte algo muy extraño. -¡Vamos! * En el
jardín y van a la puerta del sótano. -¿Este es
el lugar? ¿estás seguro Antonio? -Si, y ahí
al fondo del sótano hay una puerta secreta… ¿no lo sabías? -¡Hay
muchas cosas en esta casa que no recuerdo! –Ángela suspira- la verdad no sé,
pero dices que entraste con Simón. -Ayer a la
noche entramos, pero llegamos hasta cierto punto porque hay una puerta que cierra
el paso, creo que esa puerta conecta con otro cuarto. -¿Otro
cuarto? Walter los
espía. -¡Hay
moros por la costa! –lo descubre Antonio- vamos a otro lado. -¡Parece
increíble Antonio! ¿qué estarán buscando esos dos? -No sé
Ángela, algo se traen. -Me ponen
nerviosa –se enoja- ¡ni Rebeca ni Walter tiene derecho a registrar la casa! -Simón y
yo pensamos lo mismo, por eso quería avisarte, la vez pasada estabas buscando
algo en el estudio… ¿se trata de lo mismo que buscaban estos dos? -¡No! Eso
es algo que solamente sabíamos mi papá y yo. -¿Es algo
relacionado con joyas o algún objeto valioso que se encuentra escondido en
alguna parte de la casa? Ángela
apenada no lo mira- ¡Confío en ti Antonio! Pero no te lo puedo decir porque le
prometí a mi papá que guardaría el secreto. -¡Está
bien Ángela! No voy a obligarte a nada, no te preocupes. (Obligarte? Ángela le
sonríe-Pero me parece raro que Walter y Rebeca estén buscando por ahí, no
quiero que se apoderen de algo que solamente me pertenece a mi. -Es algo
valioso supongo. -¡Muy
valioso! -Simón y
yo pensamos que esos dos están buscando la llave del pasadizo… ¿no sabes donde
están? -¡No! No
sé nada de eso. Y en ese
momento hace su llegada triunfal Gaetana. Ángela se enoja- ¡Otra vez esa
señora! -¡No! Yo
me encargo de eso –y la enfrenta. Gaetana
baja del auto muy elegante. -¡Dígame
qué se le ofrece en esta casa señora! –Ángela. -¿Cómo
está Angelita? Me enteré de la muerte de la mamá de Isabel Arroyo. -¿No me
diga que vino a darle las condolencias? –se burla Ángela. -¡No, por
supuesto que no! –se sorprende Gaetana- ¡pero yo tuve una premonición! ¡juro
que lo soñé! -¡Doña
Gaetana por Dios! -¡Mi
palabra Angelita! –le jura- ¡la vi retorcida en medio de una cantidad de
hierros! Pero vamos a olvidarnos de eso… porque yo realmente a lo que vine…
¡fue a explicarle que yo no tengo nada que ver con las trampas de Rodeos! ¡ese
hombre se torció al final! -¡Ahórrese
sus explicaciones señora porque no le
creo nada! -Lo que
usted diga señora o haga me tiene muy sin cuidado –secamente- ¡no me moleste
más! –y la deja plantada. Antonio la
sigue. Gaetana
con un sombrero de verduras verdes se queda sola y reflexiona- ¡Bueno! Quizás
sí deba olvidarme de todo y sobre todo que alguna vez existió un hombre llamado
Pedro José Donoso -y se marcha. * Las
Cruces. Salvador
pasivamente cuelga los cuadros en su lugar ante la atenta mirada del padre
Jacobo. Salvador suspira con fastidio y el padre asiente. * Mansión. Rebeca
vuelve del aeropuerto. -¡Gracias
señor Corona! –le sonríe a Andrés que conduce el auto. -¡De nada!
–seco Andrés. -¡La
verdad fue tan triste! –empieza su teatro- ¡ver que Isabelita tenía que partir
sola y desamparada a un país tan lejos! Creo que usted debió ir con ella. -¡Ella
quería ir sola! No pude convencerla de lo contrario. -Bueno… ¡a
lo mejor pudo llevarme a mí! –se queja- ¿sabe? ¡yo nunca he ido a las
Europas! Me hubiera encantado. Andrés
suspira-¡Algún día irá! No se preocupe -¿Le
parezco muy pueblerina? Señor. -¡No!
–Andrés la mira con esos bellos ojos verdes- ¡al contrario, me parece muy
simpática! –sonríe hipócritamente. -Gracias
–sonríe feliz Rebeca. -¿Puedo
invitarla a cenar? -¡De
veras! * Restaurante
elegante. Rebeca
mira fascinada- ¡Este lugar es una maravilla! Me siento tan dichosa a su lado…
¡me siento como toda una dama! -¡Apenas
sí empiezo a disfrutar de ese privilegio! –y con rabia- ¡gracias a la muerte de
mi hermana Nina! –agrega con veneno. -¡Afortunadamente
para usted! –sonríe maquiavélico Andrés. -¡Ay por
Dios! No diga cosas tan horribles Andrés. -¡Hablemos
con sinceridad! Confíe en mí. -Bueno,
lamentablemente no puedo negárselo… ¡bueno! Déjeme decirle que yo no soy una
mujer desalmada ni mucho menos –suspira- ¡pero la verdad que siento un gran
descanso con la muerte de mi hermana! ¿sabe? A veces hasta el amor fraternal se
acaba… por culpa de la ingratitud y los malos tratos. Andrés la
mira-¡Tiene razón! No se debe hablar de los muertos pero la verdad Nina era
bastante difícil. -¡Fastidiosa
y mala agradecida! –un odio tremendo le brillan en los ojos- ¡en años no recibí
una limosna de ella! La muy sinvergüenza se gastaba el dinero a manos llenas. -Bueno,
todo eso va a cambiar –le sonríe Andrés- ¡usted va a reemplazarla y espero que
nos ayude a Isabel y a mí! Rebeca
sonríe fascinada- ¡Claro que sí! –le promete- los voy a ayudar muchísimo
Andrés- ¡A Isabelita yo la adora de verdad! Y usted me cae muy bien – le sonríe
seductora- ¡claro que yo no ignoro que ustedes son…! –hace una pausa- ¡amigos!
Desde hace tiempo. -¿Y no nos
cuestiona, verdad? –la prueba Andrés. -¡Ay
Andrés! ¿qué voy a cuestionarlos? –ríe desagradablemente- ¡lo que no aceptaba
de ninguna manera es que mi sobrinita se hubiera casado con el vejete de
Donoso! -Bueno,
parece que no le gustaba mucho –complacido, -¡Parecía
como un anciano verde y detestable! Pero usted y ella son una pareja
maravillosa… ¡verdaderamente usted es el hombre ideal para Isabelita! -¡Tú y yo
nos vamos a llevar muy bien! –calcula Andrés. -¡Pues
claro que sí! Nos vamos a entender de verdad… ¿te puedo llamar Andresito? ¿no
te molesta? -¡Sólo si
me dejas decirte tía! ¡tía Rebeca! -¡Claro
que sí! –y brindan riendo cómplices. * Mansión. Walter y
Rebeca en el salón. -¿Preocupada
doña Rebeca? -¡No es
para menos Walter! Hace ya dos días que Isabel se marchó y no tenemos noticias
de ella… ¡yo no sé por qué no llama! –golpea el sillón. -Debe
estar ocupada con los trámites de su hermana, no se altere. -No es
sólo eso, me preocupa el valioso tiempo que estamos perdiendo Walter, debemos
aprovechar la ausencia de mi sobrina para revisar el pasadizo y el cuadro del
estudio. -Eso es
muy difícil –Walter sin ganas- nada podemos hacer sin la llave. -¡Al
diablo con la maldita llave! He revisado todos los rincones y nada Walter… -ve
que las empleadas llegan y grita- ¡Walter! Acompáñeme –le ordena. Walter la
sigue al jardín bajo la mirada de Vicky y Juanita. * Jardín. Ven a
Simón, Antonio y Ángela- ¡Allá están esos tres demonios maquinando quien sabe
qué cosa! -Tal vez
lo saben todo. -Tenemos
que hacer algo Walter antes que ellos lo hagan, esta noche sacaremos ese
asqueroso cuadro. -Doña
Rebeca, no sé qué decirle. -No sea
cobarde hombre tenemos que hacerlo antes que Isabelita vuelva de viaje. Pasada
la medianoche, cuando todos duerman, entraremos al estudio Walter, para poner
manos a la obra… ¡vamos a saber de una vez y por todas qué hay detrás de ese
maldito retrato! Walter
tiembla de miedo y preocupado mira hacia donde está Ángela. Rebeca sigue su mirada y la mira con
desprecio. * Las
Cruces. El padre
Jacobo y Salvador cenan. El padre reza- ¡Demos gracias a nuestro señor por los
alimentos que nos ofrece! ¡Padre nuestro que estás en los cielos…! –y de pronto
se da cuenta del silencio de Salvador y le reclama- ¡Salvador! ¿Por qué no
reza? ¡no sabe rezar! Salvador
lo mira sorprendido- ¡Claro que sé rezar! El padre suspira- ¡Qué la paz del señor vaya a nuestros corazones! Ad majorem Dei gloriam El padre
Jacobo se pone pálido como un papel y lo mira espantado- ¡No sabe qué significa
eso! –afirma. Salvador
lo mira y le responde tranquilamente- ¡Por la mayor gloria de Dios! El padre
decide probarlo- Bonum vinum laetificat cor
homini Salvador
toma su copa- ¡El buen vino alegra el corazón del hombre! –brinda. -Gloria in excelsis Deo -¡Gloria a
Dios en las alturas! –con paciencia Salvador. -¿Alguna
vez fue alcohólico? -¡No
señor! ¡nunca! –se enoja sorprendido Salvador. -¿Dónde
aprendió esas frases? -¡Hace
muchos años estudié con unos sacerdotes! -¡Claro
que sí! Y mucho más de lo que usted imagina. -¿En
dónde? ¿En el campo? -¡En muy
buenos colegios y universidades en el extranjero! El padre
Jacobo temblando queda solo. * Salvador
entra a su cuarto cuando detrás entra el padre- ¡Regrese inmediatamente a la
mesa Salvador! ¡no me amargue la comida! -¡No tengo
apetito! Cada día que pasa me gusta menos este lugar. -¡Algo le
sucedió! En el tiempo que estuvo muerto –grita el padre asustado y lo bendice-
¡algo terrible! –se marcha. Salvador
tiembla de rabia y luego mira los terribles cuadros. Con desesperación se arrodilla y reza- ¡Si
supiera lo que me ocurrió! ¡si lo supiera señor! ¡ayúdame a entender lo que
pasó porque ya no lo soporto! ¡no lo soporto! –suspira- ¡Padre nuestro que
estás en los cielos! –empieza a rezar. * Mansión. A
medianoche. -¿Está
seguro que trajo todas las herramientas Walter? Como dos
ladrones están en el pasillo y se mente al estudio, Rebeca con un negligé rosa. -Espero
que esto funcione –le muestra una caja de herramientas. En el
estudio observan el cuadro y Rebeca trata de arrancarlo de la pared- ¡Usted
tenía razón! Está empotrado en la pared. -¡Déjeme
ver si el marco está atornillado! –lo investiga de cerca, toma una escalera. * Vicky cierra
ventanas cuando escucha ruidos en el estudio y se pone el oído a la puerta, se
asusta al escuchar voces. * -¡No! No
veo tornillos por ninguna parte –toma la caja de herramientas- bueno, entonces
vamos a tener que desmontarlo –y toma un martillo y un cincel. -Con mucho
cuidado. Walter
empieza a tratar de separar el cuadro de la pared. (ridículo… * Vicky
corre a avisarle a Ángela- ¡Señorita Ángela! –la llama. Ángela
sale en negligé celeste- ¡Qué pasa! -¿Estás
segura? –se espanta Ángela. -¡Sí! No
sé qué hacen pero están encerrados y hacen un ruido muy raro. Ángela
asustada mira al estudio. * Walter
trata de separar el cuadro- ¡No sé como pudieron pegarlo a la pared! -¡Tengo
que salvar el marco! –susurra Walter. -¡No
importa! Lo componemos de alguna manera… pero hay que salir de dudas Walter. Walter
vuelve a la lucha cuando irrumpe Ángela gritando- ¿Qué están haciendo aquí?
¡qué hacen, respondan! Rebeca
mira a Ángela como si fuera un insecto. * Habitación
de Antonio y Simón. -¡Antonio!
–lo despierta- ¡no escuchas que alguien está discutiendo! -¡Vamos a
averiguar! Si no me equivoco es la voz de Ángela. Se
escuchan gritos. Antonio y
Simón se visten corriendo y suben.
Antonio sin mucho ímpetu. * Estudio. -¡No
estamos haciendo nada malo! –grita Rebeca- ¡no se deje llevar por las
apariencias! Vicky a su
lado como un perro guardián. -¡Walter
responda! ¿quería romperlo? -¡De
ninguna manera! ¿Cómo se le ocurre? -¡Se me
ocurre porque lo estoy viendo! -¿Y por
qué le estorba? –se enoja Vicky. -¡Con todo
el respeto que merece Angelita, pero ese cuadro lo voy a retirar! –Rebeca
anuncia- ¡voy a reemplazarlo por uno de mi sobrina Isabel! -¡Usted no
va a reemplazar ni a tocar nada en este estudio señora! –grita Ángela- ¡no sea
atrevida! -¡Bájele
al tonito que yo no soy una mocosa! ¡soy una señora muy respetable! -¡Que aquí
la niña le ha dado un ataque y arma un escándalo simplemente porque Walter y yo
pensamos retirar ese cuadro de aquí del estudio para reemplazarlo por uno de mi
sobrina Isabel! ¡no sé dónde está el delito! -¡Y si no
es delito entonces por qué lo hace a estas horas y a escondidas! –Simón. -¡Queremos
darle la sorpresa a mi sobrina cuando regrese de su viaje! -¡Simón,
cállate la boca! –lo ordena Abigail. -¿Y usted
por qué lo manda callar? Es injusto que le retiren el retrato a doña Catalina
–Vicky. -¡Y yo no
lo voy a permitir señora! –Ángela- ¡es usted una abusiva! -¡Nada de
abusiva! Mi sobrina me encargó el manejo de esta casa y puedo hacer los cambios
que se me antojen. Aparece
Valeria, horriblemente vestida con un salto de cama de monja que le llega hasta
el cuello- ¡No puedes cambiar tía! Si alguien está encargada de esta casa soy
yo. -¡Valeria!
No se me desautorices delante de tanta gente- grita Rebeca. -¡Tú y
Walter no obedecen las reglas de esta casa! -¡Yo sólo
recibo instrucciones! –se defiende Walter-¡soy un simple servidor! -¡Yo se lo
ordené! –Rebeca- ¡usted no se entrometa en este asunto porque puedo hacerla despedir! -¡Usted no
tiene autoridad para despedir a nadie! –se despertó Antonio. -¡Fíjense
nomás en la bruja esta! Salió igualita que la difunta Nina, claro, están
cortadas por la misma tijera – se burla Simón. -¡Más
respeto muchachito! –le grita Rebeca- ¡voy a hacerlo sacar a patadas de la casa
de mi sobrina! -¡No se lo
entre Walter! –ordena Rebeca. -¡Entréguemelas!
–pide Valeria- ¡en ausencia de Isabel y con el consentimiento de Ángela puedo
despedirlo! Para eso soy la encargada del personal. -¡Está
bien! –pero Walter exige- ¡siempre y cuando la señorita Ángela también entregue
las suyas! Yo sé que ella también tiene una copia –y le entrega las llaves. -¡Yo no
tengo ningún problema Valeria! Y ahora salgamos de aquí… ¡nada tenemos que
hacer en este estudio! ¡vamos! –los echa a todos. Walter
toma las herramientas y salen. Valeria mira las llaves, apaga la luz, sale del
estudio. El enorme retrato de doña Catalina
se queda solo en el estudio con su sonrisa eternal. * Las
Cruces. Salvador
no puede dormir y escucha una música a lo lejos. ♫ Ese lunar
que tienes, ♫ Salvador
se levanta y mira por la ventana. (Duerme
con los jeans puestos!!! Una
serenata de hombres vestidos de blanco y velas recorre el pueblo. Salvador
suspira y regresa a la cama con los pantalones puestos, se tapa los oidos. * Iglesia. Al día
siguiente aparecen Moncho y Cantalicia más sucios que nunca. -¡Padrecito!
-¡Hija!
Todavía falta media hora para la misa. -¡Yo no
vine para la misa! Sino por Salvador. -¡Yo sé
que usted me va a ayudar! –llora- más que el comisario… ¿Por qué lo trajeron
para acá padre? ¡déjelo que se vaya al rancho conmigo y con mijito! -¡Cómo no
va a querer padre! –se enoja gritando y llorando- ¡lo que pasa es que está
medio turulato! Pero va a ver que cuando llegue al rancho se le van a quitar
todos esos achaques tan feitos que tiene. -¡No
quiero que me diga mentiras! –le advierte el padre. Cantalicia
se sorprende- ¿Y yo cómo le voy a mentir padre? -¿Dónde
estudió Salvador? -¡Padre!
Mire que estoy cansada de repetirle a todo el mundo que él nunca estudió nada. -¡Entonces
por qué sabe leer y escribir y hasta conoce el latín! -¡Sabe
cosas que sólo podría conocer si hubiera estudiado! Sáqueme de dudas… ¿tiene
libros en la casa? -¡No
padre! Nada de libros, nunca tuvimos libros… solamente las herramientas para
trabajar la tierra… ¡ay Dios mío ayúdame! -Usted no
entiende, es que yo no aguanto vivir sin él, yo necesito que esté conmigo. -¡Si se
hubiera muerto! ¿no habría tenido que conformarse? -¡Pues sí!
Si estuviera muerto sí, pero como Diosito me hizo el milagro de resucitarlo, no
padre, yo lo quiero tener bien cerquita conmigo. -¡El no
resucito! –le grita el padre- ¡el único que resucitó en esta tierra es Cristo
nuestro señor así que no blasfeme! -¡Gracias
padre! Vamos Moncho, no hay que molestar al padrecito –y se marchan. El padre
suspira- ¡Dios mío! Ayúdanos a todos, lo necesitamos. * Mansión. Vicky
suspira- ¡Se necesita la paciencia del Santo Co! Para aguantar a la sangrona
esa de la vieja Rebeca… ¡mire lo que estaba haciendo anoche! ¡es que la
ignorante es bien atrevida caray! -¡Yo la
verdad nunca pensé que fuera a cambiar tanto! –suspira Abigail- afortunadamente
la señorita Valeria es buena persona y la puso en su lugar. -¡Se va a
echar encima semejante fiera porque esto no se queda así! Esa bruja se las
trae. * Valeria le
pone una flor a un retrato de Pedro José. -¡Anoche
estuviste maravillosa! –Rebeca sonriendo triunfante. -Te
agradezco que lo reconozcas tía- toda humilde vestida de negro. -¡Sabes
disimular a las mil maravillas! Yo no sabía tuvieras esas habilidades
sobrinita. -¿Crees
que disimule? -se espanta. -¡Así esos
imbéciles creyeron que estabas de parte de ellos! Ahora por favor devuélveme
las llaves del estudio. -¡No tía!
Nadie puede entrar al estudio de don Pedro. -¡Valeria
por favor, estamos solas! No sigas fingiendo mi amor –le exige- ¡dame las
llaves! -¡No seas
necia por favor! No insistas. Rebeca la
toma del brazo con violencia- ¡Mira mi hijita! No me hables así ¡No me vas a
controlar, a mí se me respeta! -¡Y tú
también me respetas y respetas esta casa porque lo que hiciste anoche es muy grave
y no me vas a obligar a hacer lo que se te venga en gana! ¡no pienso
obedecerte! ¿me oíste? ¡Así que estas segura que no te voy a obedecer! –y sale
del cuarto enojada. -¡Valeria!
–le grita Rebeca enojada. * En el
jardín. -¿Ya te
convenciste? Esa señora es una plaga de lo peor –Antonio- ¡Capaz de hacer
cualquier cosa para salir bien librada! Ella y el descarado de Walter. Ángela lo
escucha, vestida con una minifalda espantosa. -No
encuentro otra explicación, pero no puedo creer que haya llegado a tanto…
¡Walter me va a escuchar! -Es que
creí que era una persona de confianza y ahora me di cuenta que es falso. Llega
Andrés en su BMW, baja del auto y se acerca. -¡Ángela!
–le da un beso en la mejilla- ¿Cómo estas? –ignora a Antonio. -Indispuesta
para recibir visitas. -Vine a
traerte unos informes y unos documentos que necesito que firmes – y mira a
Antonio- Perdón… ¿no se te hace tarde para ir a estudiar? -¡Nos
vemos en la tarde! Cuídate Ángela –mira con desconfianza a Andrés- ¡cuídate
mucho! * Sala. Ángela
duda- ¡No estoy segura! Ángela
toma el bolígrafo y firma sin leer. Andrés la
mira -¡Estás muy linda! -Quería
saber si me perdonaste. -¡Tú y yo
no tenemos nada que hablar! -¡Qué
tengas buen día! –trata de marcharse. -¡Podemos
ir a cenar! ¿qué te parece? -¡Tú eres
sordo! O tonto… no quiero nada contigo Andrés ¡entiéndelo! Ángela lo
mira molesta- ¡Ese tipejo vale mucho más que tú! -Perdón,
no quise ofenderlo, entonces ¿aceptas la invitación? -¡Qué
descarado eres! –se burla Ángela-aprovechas la ausencia de tu amante para salir
a divertirte. -¡No me
digas eso! Andrés se
traga su despecho. * Las
Cruces. El padre
Jacobo juega al ajedrez con un pueblerino. -¿Está
encerrado en el cuarto? -¡Sí!
Salvador Cerinza está en ese cuarto. -Por ahí
tiene consternada a toda la región, algunos dicen que es un enviado de Dios. -¡Pablito,
ya sabes que a la gente le gusta decir estupideces! Solamente estás usando esta
tragedia para distraerme, concéntrate en el juego. -¡Está muy
difícil el juego padre! Usted es un verdadero mago en este juego padrecito –y
hace una movida. Aparece
Salvador- ¡Padre! Decidí salir porque siento que me asfixio adentro –se excusa. -¡Pásele!
–invita el padre. -¿Le
molesta mí presencia? -¡No si se
está quieto! –y mueve una pieza. -¡Padre mí
caballo! –se enoja Pablito. El padre
Jacobo ríe divertido. Salvador
se agacha y le dice al oído a Pablito- ¿Quiere que lo ayude señor? -¡Ayudarme
usted! Salvador
mueve una pieza y le come la reina al padre Jacobo que lo mira alelado. Pablito
ríe feliz. El padre
Jacobo se pone rojo. * (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi responsabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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