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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

Gloria in excelsis Deo.
Et in terra pax hominibus
bonae voluntatis.

CAP# 20: viernes 12 de agosto de 2005 – ¡En nombre del padre!

*

Walter baja corriendo del primer piso y lo detiene Rebeca- ¿Ha encontrado algo Walter?

-¡No nada! Pero he descubierto que el retrato de doña Catalina está empotrado a la pared, pero cuando lo quise  mover, no pude… ¡así que sospecho que hay algo detrás!
-¿Y por qué no intentamos retirarlo?

-¡No es tan fácil como parece doña Rebeca! Hay que esperar el momento propicio para ejecutar el trabajito.

-¡Más complicado será encontrar las llaves del dichoso pasadizo! ¿por que no vamos al sótano y forzamos la cerradura Walter!
-¡Eso es prácticamente imposible! ¿y para qué? ¿para perder el tiempo? –se fastidia ante su falta de inteligencia- además nos exponemos a que ese par de zánganos nos vuelvan a encerrar.

-¡Esos demonios! –y Rebeca mueve su peluca pelirroja.

*

Sótano.

Antonio y Simón se empiezan a asustar.

-¿Sabes que Antonio? Este lugar está muy raro… vamonos.

-¡Nada! Vamos a investigar este pasadizo, aquí no hay nada secreto, seguramente don Pedro lo construyó con algún fin.

-¿Y esa escalera adonde llevará? Hermano, no es que sea miedoso, pero…

Pero Antonio no lo escucha y sube las escaleras, y pasan por una habitación con tragaluz- ¡Parece que hasta aquí llegamos!
-¡No! Esto parece una puerta y aquí hay una cerradura.

Golpean y escucha a hueco- Se oye como vacío adentro.

-¿Será un cuarto secreto?

-Seguramente, esta puerta lo más seguro es que comunica con algún cuarto de la casa.

*

En el estudio se escuchan los golpes pero nadie escucha.

*

Las Cruces.

Lilia camina muy seductoramente y la encuentra Fátima- ¡Lilia! Yo quería decirte que lamento mucho lo sucedido, no fue mi intención insultarte.

-Bueno, la mía tampoco fue de ofenderte.

-Tú y yo siempre fuimos amigas… ¿me dispensas?

-¡Claro que si! Además tú tenías toda la razón, yo nunca debí haber hospedado a ese hombre en mi casa… ¡perdóname!

-¡Lilita!
-¡Fatimita!

Y se abrazan llorando.

*

-¡Ahora entiende el error que cometieron con ese hombre! –el comisario les grita al doctor y al padre- ¡Había que ver a doña Lilia fuera de sí, desesperada, rogando que sacaran a ese hombre de su casa!

-Debieron llevarlo al hospital, recuerde que Cerinza es mi paciente y mi responsabilidad.

-Bueno, solo permanecerá un par de horas en la Iglesia, los especialistas están por llegar.

-No tan pronto –les anuncia el doctor- me enviaron un telegrama avisándome que llegan en 8 días.

-¡No me venga con esos cuentos doctor Valencia! –grita el comisario- ¡yo le aviso que no quiero prolongar esta situación más tiempo!

-¿Qué culpa tengo yo comisario? ¡Por favor regrese a Salvador al hospital! La iglesia ya no es sitio adecuado para él.

-No, pero si quiere que acceda a su petición, tendrá que quedarse aquí, en la parroquia no entra nada y en el hospital tampoco. No quiero que la gente tenga pretexto para arman desorden –dice inquieto el comisario.

*

Parroquia.

Salvador sigue encerrado y se encuentra desesperado, mira a los cuadros de santos y mártires y luego se decide a hacer algo.

*

Mansión.

Antonio y Simón se pasean por las caballerizas.

-¿Será que Walter y Rebeca tuvieron más suerte y encontraron alguna manera de entrar a ese cuarto?

-No creo, deben estar buscando las llaves.

-¿Qué habrá detrás de esa puerta?

-Estuve pensando toda la noche, y soñé algo horrible, en ese lugar hay una tumba secreta donde están enterrados los parientes de Pedro José, con decirte que hasta vi a Catalina la mamá de Ángela.

-Hablando de Ángela… ¿no crees que será mejor contarle todo esto?

-No creo que sea buena idea mano.

-Me siento mal, Ángela estaba buscando algo en el estudio.  A lo mejor está detrás de lo mismo.

Ángela llega y ambos se quedan callados y la miran.

Pero los interrumpe Abigail pesada como siempre- ¿Qué hacen perdiendo el tiempo? ¡deberían estar alistándose para sus deberes!

-Yo no tengo curso hasta mañana –se excusa Antonio.

-¡Eso no importa! Deberías estar desayunando igual que Simón que hoy va a llegar tarde a su trabajo.

-¡Mamá!

-Eso me consta… ¿Dónde andaban metidos anoche?

-¿Anoche? No salimos –Simón.

-¿No salieron? –les grita Abigail- ¡yo los conozco, me doy cuenta de todo y anoche ustedes dos no estaban en su cuarto! ¿qué demonios estaban haciendo?

-Fuimos a dar una vuelta, a hacer ejercicio –Antonio y mira cómplice a Simón.

Abigail nada convencida cruza los brazos-¿Hacer ejercicio? No me gusta que anden por ahí tan tarde muchachos.

-Mamacita, ya deja la regañadera, ya estamos grandes y nos sabemos cuidar solos- Simón se lleva a su mamá riendo.

*

Ángela golpea al cuarto de Isabel insistente, pero nadie le abre, vuelve sobre sus pasos cuando se abre la puerta- ¡Ángela! –la llama Isabel muy bella en un negligé rosa.

-Hola Isabel… ¿podemos hablar?

-¿Qué se te ofrece? –le contesta fría.

-Quería comentarte que tengo varios conocidos en Bruselas y tal vez ellos puedan ayudarte con lo relacionado con tu mamá.

-No necesito ayuda de nadie –le corta Isabel- ¡y tampoco vengas a hacerte la piadosa conmigo! después de todo no soy la primera ni la última que pierde a su mamá.

-Perdóname Isabel, pero no tienes por qué hablarme así, yo sólo quería ayudarte y creo que me equivoqué, debí quedarme callada –y se aleja.

Isabel se arrepiente- ¡Ángela! Perdón… estoy un poco nerviosa.

-¡Sí lo sé!

-De todas maneras, gracias por tu ofrecimiento, me da gusto saber que a pesar de todo no estamos tan distanciadas.

Ángela le sonríe y se retira.

Isabel la mira partir.

*

Las Cruces.

-No hay problemas, Salvador puede quedarse aquí y usted puede visitarlo cuando quiera.

-Eso no tiene que decírmelo padre, pero no deja de molestarme la exigencia de Ocampo.

-¿Quiere verlo ahora?

-Me gustaría tranquilizarlo, además debo comentarle un par de cosas.

-Vamos.

*

Corredores.

-De verdad no había tenido oportunidad de entrar a este lugar –admira el doctor la antigua iglesia.

-Nadie lo hace, solamente cuando es estrictamente necesario.

-¿Qué hace este piano acá? –se sorprende el doctor.

-Perteneció al padre Argote, nadie vino a reclamarlo, así que se quedó ahí oxidándose. ¡Es una lastima que nade sepa tocar!

-¿Usted tiene a Salvador encerrado bajo llave? –se sorprende el doctor.

-Sí, por precaución, mientras me aseguro que no trate de escapar… ¡no puedo vigilarlo a toda hora! Pase por acá doctor.

*

Cuarto de Salvador.

El padre Jacobo abre la puerta y casi sufre un ataque cardiaco al ver que el cuarto está todo cambiado.  El doctor lo sigue detrás.

-¡Qué pasó aquí Salvador! –grita enojado el padre Jacobo- ¿qué significa esto?

*

-Amiga estabas ilusionada.

 -¡Enloquecida dirás! Toda la vergüenza perdida, no sé que me pasa a mí con la mirada de ese hombre, cada vez que lo veía, el piso se me movía ¡caray!
-¡Un tipo tan ordinario te transformaba de esa manera!
-¡No señora, es un hombre superior! Es un hombre con una fuerza interior extraordinaria capaz de trastornar a cualquier persona… ¡mírame a mí! Mira como me dejó –tiembla.

-Cálmate amiga, él ya no está aquí, y no se mate la cabeza pensando en eso.

-¡Van a pensar que soy una loca Fátima! Yo a veces quisiera ir corriendo, ir a buscarlo –llora.

-¡No digas eso ni de broma! Aguántate… ¡haz de cuenta que nunca lo conociste!
-¿Sabes que si? Tienes toda la razón, yo voy a arrancarlo de mi vida como se arranca una muela.

*

Parroquia.

El padre Jacobo encuentra que todos los cuadros de santos y mártires están amontonados y grita furioso- ¡Qué hizo con  esos cuadro! ¡responda!
-¡No me gustaban esos cuadros mirándome! Decidí bajarlos –suspira fastidiado sentado en la cama.

-¡Muy mal hecho! Nadie ha tocado este cuarto en muchos años- ¿Por qué bajó los cuadros? –y le muestra un cuadro que representa un Cristo lleno de sangre.

-Padre, no se ofusque, dése cuenta que esto no es nada grave- el doctor.

-¡Esto es una falta de respeto contra la memoria del padre Argote!  -casi llora el padre.

-¡Padre! –lo mira con pena Salvador- ¡a mí nunca me han gustado las imágenes intimidantes y había demasiadas!
-¡Tan pronto termine la visita quiero ver los cuadros colgados en su lugar! –le grita el padre Jacobo- ¿entendió Salvador? –sale del cuarto.

-¡Ay caramba! Usted sabe que el padre es neurótico, pero es buena gente y quiere ayudar Salvador.

-¡Todos me quieren ayudar pero nadie hace nada por mí! Me llevan de un lado para otro, y me encierran como si hubiera cometido un delito.

-Ya tranquilo, yo le prometo que todo se va a solucionar.

-¿Cuándo?

-¡Cuando! Pues… cuando lleguen los especialistas y determinen exactamente qué le está pasando.

-¿Y cuando vendrán?

-En 8 días aproximadamente.

-¡Eso quiere decir que estaré encerrado en este lugar todo el tiempo!
-Tenga paciencia Salvador, se lo suplico.

Salvador mira a la distancia cansado.

*

Mansión.

Walter baja las maletas de Isabel que se marcha muy triste.

-Isabel, que te vaya muy bien en tu viaje y que Dios te bendiga- Valeria.

-Gracias, te encargo mucho la casa, porque de todas maneras voy a estar en constante comunicación contigo.

-No te preocupes Isabel.

Y se besan y se abrazan.

-¿Cómo te sientes? –Andrés solicito.

-Ya lo más difícil pasó –sonríe triste Isabel – ahora solamente me queda cumplir con mis responsabilidades.

-Te espero afuera –dice Andrés que está muy elegante.

-¡Qué tenga buen viaje señora Isabel! –desea Abigail.

-Gracias –Isabel mira a todos- ¡hasta luego a todos! –y sale.

Ángela, vestida horriblemente con un pantalón rosado y un enorme moño queda a solas con Antonio.

-Aprovechando que se fue Isabel quería mostrarte algo muy extraño.

-¡Vamos!

*

En el jardín y van a la puerta del sótano.

-¿Este es el lugar? ¿estás seguro Antonio?

-Si, y ahí al fondo del sótano hay una puerta secreta… ¿no lo sabías?

-¡Hay muchas cosas en esta casa que no recuerdo! –Ángela suspira- la verdad no sé, pero dices que entraste con Simón.

-Ayer a la noche entramos, pero llegamos hasta cierto punto porque hay una puerta que cierra el paso, creo que esa puerta conecta con otro cuarto.

-¿Otro cuarto?

Walter los espía.

-¡Hay moros por la costa! –lo descubre Antonio- vamos a otro lado.

-¡Parece increíble Antonio! ¿qué estarán buscando esos dos?

-No sé Ángela, algo se traen.

-Me ponen nerviosa –se enoja- ¡ni Rebeca ni Walter tiene derecho a registrar la casa!

-Simón y yo pensamos lo mismo, por eso quería avisarte, la vez pasada estabas buscando algo en el estudio… ¿se trata de lo mismo que buscaban estos dos?

-¡No! Eso es algo que solamente sabíamos mi papá y yo.

-¿Es algo relacionado con joyas o algún objeto valioso que se encuentra escondido en alguna parte de la casa?

Ángela apenada no lo mira- ¡Confío en ti Antonio! Pero no te lo puedo decir porque le prometí a mi papá que guardaría el secreto.

-¡Está bien Ángela! No voy a obligarte a nada, no te preocupes.

 

(Obligarte?   Lo veo difícil!!)

 

Ángela le sonríe-Pero me parece raro que Walter y Rebeca estén buscando por ahí, no quiero que se apoderen de algo que solamente me pertenece a mi.

-Es algo valioso supongo.

-¡Muy valioso!

-Simón y yo pensamos que esos dos están buscando la llave del pasadizo… ¿no sabes donde están?

-¡No! No sé nada de eso.

Y en ese momento hace su llegada triunfal Gaetana. Ángela se enoja- ¡Otra vez esa señora!
-¡La pondré en su lugar!

-¡No! Yo me encargo de eso –y la enfrenta.

Gaetana baja del auto muy elegante.

-¡Dígame qué se le ofrece en esta casa señora! –Ángela.

-¿Cómo está Angelita? Me enteré de la muerte de la mamá de Isabel Arroyo.

-¿No me diga que vino a darle las condolencias? –se burla Ángela.

-¡No, por supuesto que no! –se sorprende Gaetana- ¡pero yo tuve una premonición! ¡juro que lo soñé!

-¡Doña Gaetana por Dios!

-¡Mi palabra Angelita! –le jura- ¡la vi retorcida en medio de una cantidad de hierros! Pero vamos a olvidarnos de eso… porque yo realmente a lo que vine… ¡fue a explicarle que yo no tengo nada que ver con las trampas de Rodeos! ¡ese hombre se torció al final!

-¡Ahórrese sus  explicaciones señora porque no le creo nada!
-¡Angelita! Le juro que yo soy honrada y completamente inocente… ¡tuve una pelea con el cretino ese!

-Lo que usted diga señora o haga me tiene muy sin cuidado –secamente- ¡no me moleste más! –y la deja plantada.

Antonio la sigue.

Gaetana con un sombrero de verduras verdes se queda sola y reflexiona- ¡Bueno! Quizás sí deba olvidarme de todo y sobre todo que alguna vez existió un hombre llamado Pedro José Donoso  -y se marcha.

*

Las Cruces.

Salvador pasivamente cuelga los cuadros en su lugar ante la atenta mirada del padre Jacobo. Salvador suspira con fastidio y el padre asiente.

*

Mansión.

Rebeca vuelve del aeropuerto.

-¡Gracias señor Corona! –le sonríe a Andrés que conduce el auto.

-¡De nada! –seco Andrés.

-¡La verdad fue tan triste! –empieza su teatro- ¡ver que Isabelita tenía que partir sola y desamparada a un país tan lejos! Creo que usted debió ir con ella.

-¡Ella quería ir sola! No pude convencerla de lo contrario.

-Bueno… ¡a lo mejor pudo llevarme a mí! –se queja- ¿sabe? ¡yo nunca he ido a las Europas!  Me hubiera encantado.

Andrés suspira-¡Algún día irá!  No se preocupe

-¿Le parezco muy pueblerina? Señor.

-¡No! –Andrés la mira con esos bellos ojos verdes- ¡al contrario, me parece muy simpática! –sonríe hipócritamente.

-Gracias –sonríe feliz Rebeca.

-¿Puedo invitarla a cenar?

-¡De veras!
-Pues sí… claro… -y vuelve a partir con su BMW descapotable.

*

Restaurante elegante.

Rebeca mira fascinada- ¡Este lugar es una maravilla! Me siento tan dichosa a su lado… ¡me siento como toda una dama!
-¡Lo es! ¡no se olvide que es la tía de Isabel!

-¡Apenas sí empiezo a disfrutar de ese privilegio! –y con rabia- ¡gracias a la muerte de mi hermana Nina! –agrega con veneno.

-¡Afortunadamente para usted! –sonríe maquiavélico Andrés.

-¡Ay por Dios! No diga cosas tan horribles Andrés.

-¡Hablemos con sinceridad! Confíe en mí.

-Bueno, lamentablemente no puedo negárselo… ¡bueno! Déjeme decirle que yo no soy una mujer desalmada ni mucho menos –suspira- ¡pero la verdad que siento un gran descanso con la muerte de mi hermana! ¿sabe? A veces hasta el amor fraternal se acaba… por culpa de la ingratitud y los malos tratos.

Andrés la mira-¡Tiene razón! No se debe hablar de los muertos pero la verdad Nina era bastante difícil.

-¡Fastidiosa y mala agradecida! –un odio tremendo le brillan en los ojos- ¡en años no recibí una limosna de ella! La muy sinvergüenza se gastaba el dinero a manos llenas.

-Bueno, todo eso va a cambiar –le sonríe Andrés- ¡usted va a reemplazarla y espero que nos ayude a Isabel y a mí!

Rebeca sonríe fascinada- ¡Claro que sí! –le promete- los voy a ayudar muchísimo Andrés- ¡A Isabelita yo la adora de verdad! Y usted me cae muy bien – le sonríe seductora- ¡claro que yo no ignoro que ustedes son…! –hace una pausa- ¡amigos! Desde hace tiempo.

-¿Y no nos cuestiona, verdad? –la prueba Andrés.

-¡Ay Andrés! ¿qué voy a cuestionarlos? –ríe desagradablemente- ¡lo que no aceptaba de ninguna manera es que mi sobrinita se hubiera casado con el vejete de Donoso!

-Bueno, parece que no le gustaba mucho –complacido,

-¡Parecía como un anciano verde y detestable! Pero usted y ella son una pareja maravillosa… ¡verdaderamente usted es el hombre ideal para Isabelita!

-¡Tú y yo nos vamos a llevar muy bien! –calcula Andrés.

-¡Pues claro que sí! Nos vamos a entender de verdad… ¿te puedo llamar Andresito? ¿no te molesta?

-¡Sólo si me dejas decirte tía! ¡tía Rebeca!

-¡Claro que sí! –y brindan riendo cómplices.

*

Mansión.

Walter y Rebeca en el salón.

-¿Preocupada doña Rebeca?

-¡No es para menos Walter! Hace ya dos días que Isabel se marchó y no tenemos noticias de ella… ¡yo no sé por qué no llama! –golpea el sillón.

-Debe estar ocupada con los trámites de su hermana, no se altere.

-No es sólo eso, me preocupa el valioso tiempo que estamos perdiendo Walter, debemos aprovechar la ausencia de mi sobrina para revisar el pasadizo y el cuadro del estudio.

-Eso es muy difícil –Walter sin ganas- nada podemos hacer sin la llave.

-¡Al diablo con la maldita llave! He revisado todos los rincones y nada Walter… -ve que las empleadas llegan y grita- ¡Walter! Acompáñeme –le ordena.

Walter la sigue al jardín bajo la mirada de Vicky y Juanita.

*

Jardín.

Ven a Simón, Antonio y Ángela- ¡Allá están esos tres demonios maquinando quien sabe qué cosa!

-Tal vez lo saben todo.

-Tenemos que hacer algo Walter antes que ellos lo hagan, esta noche sacaremos ese asqueroso cuadro.

-Doña Rebeca, no sé qué decirle.

-No sea cobarde hombre tenemos que hacerlo antes que Isabelita vuelva de viaje. Pasada la medianoche, cuando todos duerman, entraremos al estudio Walter, para poner manos a la obra… ¡vamos a saber de una vez y por todas qué hay detrás de ese maldito retrato!

Walter tiembla de miedo y preocupado mira hacia donde está Ángela.  Rebeca sigue su mirada y la mira con desprecio.

*

Las Cruces.

El padre Jacobo y Salvador cenan. El padre reza- ¡Demos gracias a nuestro señor por los alimentos que nos ofrece! ¡Padre nuestro que estás en los cielos…! –y de pronto se da cuenta del silencio de Salvador y le reclama- ¡Salvador! ¿Por qué no reza? ¡no sabe rezar!

Salvador lo mira sorprendido- ¡Claro que sé rezar!

El padre suspira- ¡Qué  la paz del señor vaya a nuestros corazones! Ad majorem Dei gloriam

(o sea que es jesuita)

 -¡Ad majorem Dei gloriam! –repite Salvador.

El padre Jacobo se pone pálido como un papel y lo mira espantado- ¡No sabe qué significa eso! –afirma.

Salvador lo mira y le responde tranquilamente- ¡Por la mayor gloria de Dios!

El padre decide probarlo- Bonum vinum laetificat cor homini

Salvador toma su copa- ¡El buen vino alegra el corazón del hombre! –brinda.

-Gloria in excelsis Deo

-¡Gloria a Dios en las alturas! –con paciencia Salvador.

-¿Alguna vez fue alcohólico?

-¡No señor! ¡nunca! –se enoja sorprendido Salvador.

-¿Dónde aprendió esas frases?

-¡Hace muchos años estudié con unos sacerdotes!
-¡Mentira! –le grita enojado- ¡usted no estudió en ningún lado!

-¡Claro que sí! Y mucho más de lo que usted imagina.

-¿En dónde? ¿En el campo?

-¡En muy buenos colegios y universidades en el extranjero!
-¡Ni crea que me va a enloquecer como a doña Lilia Carrion! ¡se lo advierto Salvador Cerinza!
-¡Yo no soy Salvador Cerinza! – y se levanta de la mesa y se marcha.

El padre Jacobo temblando queda solo.

*

Salvador entra a su cuarto cuando detrás entra el padre- ¡Regrese inmediatamente a la mesa Salvador! ¡no me amargue la comida!

-¡No tengo apetito! Cada día que pasa me gusta menos este lugar.

-¡Algo le sucedió! En el tiempo que estuvo muerto –grita el padre asustado y lo bendice- ¡algo terrible! –se marcha.

Salvador tiembla de rabia y luego mira los terribles cuadros.  Con desesperación se arrodilla y reza- ¡Si supiera lo que me ocurrió! ¡si lo supiera señor! ¡ayúdame a entender lo que pasó porque ya no lo soporto! ¡no lo soporto! –suspira- ¡Padre nuestro que estás en los cielos! –empieza a rezar.

*

Mansión.

A medianoche.

-¿Está seguro que trajo todas las herramientas Walter?

Como dos ladrones están en el pasillo y se mente al estudio, Rebeca con un negligé rosa.

-Espero que esto funcione –le muestra una caja de herramientas.

En el estudio observan el cuadro y Rebeca trata de arrancarlo de la pared- ¡Usted tenía razón! Está empotrado en la pared.

-¡Déjeme ver si el marco está atornillado! –lo investiga de cerca, toma una escalera.

*

Vicky cierra ventanas cuando escucha ruidos en el estudio y se pone el oído a la puerta, se asusta al escuchar voces.

*

-¡No! No veo tornillos por ninguna parte –toma la caja de herramientas- bueno, entonces vamos a tener que desmontarlo –y toma un martillo y un cincel.

-Con mucho cuidado.

Walter empieza a tratar de separar el cuadro de la pared.

 

(ridículo…   hacen un ruido tremendo!!)

*

Vicky corre a avisarle a Ángela- ¡Señorita Ángela! –la llama.

Ángela sale en negligé celeste- ¡Qué pasa!
-Walter y doña Rebeca se encerraron en el estudio.

-¿Estás segura? –se espanta Ángela.

-¡Sí! No sé qué hacen pero están encerrados y hacen un ruido muy raro.

Ángela asustada mira al estudio.

*

Walter trata de separar el cuadro- ¡No sé como pudieron pegarlo a la pared!
-¡No tarde tanto y apúrese! –se enoja Rebeca.

-¡Tengo que salvar el marco! –susurra Walter.

-¡No importa! Lo componemos de alguna manera… pero hay que salir de dudas Walter.

Walter vuelve a la lucha cuando irrumpe Ángela gritando- ¿Qué están haciendo aquí? ¡qué hacen, respondan!
Walter se queda con el martillo y el cincel en la mano.

Rebeca mira a Ángela como si fuera un insecto.

*

Habitación de Antonio y Simón.

-¡Antonio! –lo despierta- ¡no escuchas que alguien está discutiendo!
-Es más de medianoche.

-¡Vamos a averiguar! Si no me equivoco es la voz de Ángela.

Se escuchan gritos.

Antonio y Simón se visten corriendo y suben.  Antonio sin mucho ímpetu.

*

Estudio.

-¡No estamos haciendo nada malo! –grita Rebeca- ¡no se deje llevar por las apariencias!
-¡Qué pretendían hacer con el retrato de mi mamá! –pregunta Ángela con rabia y dolor.

Vicky a su lado como un perro guardián.

-¡Walter responda! ¿quería romperlo?

-¡De ninguna manera! ¿Cómo se le ocurre?

-¡Se me ocurre porque lo estoy viendo!
-¡Simplemente queríamos retirarlo!  Eso es todo –Rebeca.

-¿Y por qué le estorba? –se enoja Vicky.

-¡Con todo el respeto que merece Angelita, pero ese cuadro lo voy a retirar! –Rebeca anuncia- ¡voy a reemplazarlo por uno de mi sobrina Isabel!

-¡Usted no va a reemplazar ni a tocar nada en este estudio señora! –grita Ángela- ¡no sea atrevida!

-¡Bájele al tonito que yo no soy una mocosa! ¡soy una señora muy respetable!
-¿Qué está pasando? –aparecen Simón, Antonio y Abigail.

-¡Que aquí la niña le ha dado un ataque y arma un escándalo simplemente porque Walter y yo pensamos retirar ese cuadro de aquí del estudio para reemplazarlo por uno de mi sobrina Isabel! ¡no sé dónde está el delito!

-¡Y si no es delito entonces por qué lo hace a estas horas y a escondidas! –Simón.

-¡Queremos darle la sorpresa a mi sobrina cuando regrese de su viaje!
-¡Nosotros no nos vamos a tragar ese cuentito! Ustedes se traen algo entre manos, los he visto.

-¡Simón, cállate la boca! –lo ordena Abigail.

-¿Y usted por qué lo manda callar? Es injusto que le retiren el retrato a doña Catalina –Vicky.

-¡Y yo no lo voy a permitir señora! –Ángela- ¡es usted una abusiva!

-¡Nada de abusiva! Mi sobrina me encargó el manejo de esta casa y puedo hacer los cambios que se me antojen.

Aparece Valeria, horriblemente vestida con un salto de cama de monja que le llega hasta el cuello- ¡No puedes cambiar tía! Si alguien está encargada de esta casa soy yo.

-¡Valeria! No se me desautorices delante de tanta gente- grita Rebeca.

-¡Tú y Walter no obedecen las reglas de esta casa!

-¡Yo sólo recibo instrucciones! –se defiende Walter-¡soy un simple servidor!
-¡Pero no por eso va a tomar la casa a golpes Walter! –Abigail- ¡debemos respetar el estudio del señor Donoso.

-¡Yo se lo ordené! –Rebeca- ¡usted no se entrometa en este asunto porque puedo hacerla despedir!
-¿Ah si? –reacciona Abigail-¡hágalo de una vez! Porque no me pienso quedar callada.

-¡Usted no tiene autoridad para despedir a nadie! –se despertó Antonio.

-¡Fíjense nomás en la bruja esta! Salió igualita que la difunta Nina, claro, están cortadas por la misma tijera – se burla Simón.

-¡Más respeto muchachito! –le grita Rebeca- ¡voy a hacerlo sacar a patadas de la casa de mi sobrina!
-¡De ninguna manera señora! –Ángela- ¡esta también es mi casa y usted no puede dar ordenes aquí ni a revolverlo todo!
-¡Ángela e Isabel acordaron que nadie entra a este lugar! –trata de imponerse Valeria - ¿entonces por qué lo hacen? ¡Walter! Entrégueme las llaves del estudio.

-¡No se lo entre Walter! –ordena Rebeca.

-¡Entréguemelas! –pide Valeria- ¡en ausencia de Isabel y con el consentimiento de Ángela puedo despedirlo! Para eso soy la encargada del personal.

-¡Está bien! –pero Walter exige- ¡siempre y cuando la señorita Ángela también entregue las suyas! Yo sé que ella también tiene una copia –y le entrega las llaves.

-¡Yo no tengo ningún problema Valeria! Y ahora salgamos de aquí… ¡nada tenemos que hacer en este estudio! ¡vamos! –los echa a todos.

Walter toma las herramientas y salen. Valeria mira las llaves, apaga la luz, sale del estudio.  El enorme retrato de doña Catalina se queda solo en el estudio con su sonrisa eternal.

*

Las Cruces.

Salvador no puede dormir y escucha una música a lo lejos.

Ese lunar que tienes,
Cielito lindo, junto a la boca,
No se lo des a nadie,
Cielito lindo que a mi me toca

Salvador se levanta y mira por la ventana.

 

(Duerme con los jeans puestos!!!  Jajaja, pero sin camisa, aprovechen chicas!! )

 

Una serenata de hombres vestidos de blanco y velas recorre el pueblo.

Salvador suspira y regresa a la cama con los pantalones puestos, se tapa los oidos.

*

Iglesia.

Al día siguiente aparecen Moncho y Cantalicia más sucios que nunca.

-¡Padrecito!

-¡Hija! Todavía falta media hora para la misa.

-¡Yo no vine para la misa! Sino por Salvador.
-¡Mejor fuera por el Salvador del mundo y no por Cerinza! No me atormente tan temprano hija.

-¡Yo sé que usted me va a ayudar! –llora- más que el comisario… ¿Por qué lo trajeron para acá padre? ¡déjelo que se vaya al rancho conmigo y con mijito!
-¡El no quiere!

-¡Cómo no va a querer padre! –se enoja gritando y llorando- ¡lo que pasa es que está medio turulato! Pero va a ver que cuando llegue al rancho se le van a quitar todos esos achaques tan feitos que tiene.

-¡No quiero que me diga mentiras! –le advierte el padre.

Cantalicia se sorprende- ¿Y yo cómo le voy a mentir padre?

-¿Dónde estudió Salvador?

-¡Padre! Mire que estoy cansada de repetirle a todo el mundo que él nunca estudió nada.

-¡Entonces por qué sabe leer y escribir y hasta conoce el latín!
-¿Conoce a quien?

-¡Sabe cosas que sólo podría conocer si hubiera estudiado! Sáqueme de dudas… ¿tiene libros en la casa?

-¡No padre! Nada de libros, nunca tuvimos libros… solamente las herramientas para trabajar la tierra… ¡ay Dios mío ayúdame!
-¡Cálmese por favor! Dentro de poco van a venir unos especialistas para examinarlo, así que no se amargue por favor.

-Usted no entiende, es que yo no aguanto vivir sin él, yo necesito que esté conmigo.

-¡Si se hubiera muerto! ¿no habría tenido que conformarse?

-¡Pues sí! Si estuviera muerto sí, pero como Diosito me hizo el milagro de resucitarlo, no padre, yo lo quiero tener bien cerquita conmigo.

-¡El no resucito! –le grita el padre- ¡el único que resucitó en esta tierra es Cristo nuestro señor así que no blasfeme!
-¡Perdón, perdón! –llora Cantalicia- ¡tome eso! Seguramente que el niño no ha desayunado –le da una moneda.

-¡Gracias padre! Vamos Moncho, no hay que molestar al padrecito –y se marchan.

El padre suspira- ¡Dios mío! Ayúdanos a todos, lo necesitamos.

*

Mansión.

Vicky suspira- ¡Se necesita la paciencia del Santo Co! Para aguantar a la sangrona esa de la vieja Rebeca… ¡mire lo que estaba haciendo anoche! ¡es que la ignorante es bien atrevida caray!

-¡Yo la verdad nunca pensé que fuera a cambiar tanto! –suspira Abigail- afortunadamente la señorita Valeria es buena persona y la puso en su lugar.

-¡Se va a echar encima semejante fiera porque esto no se queda así! Esa bruja se las trae.

*

Valeria le pone una flor a un retrato de Pedro José.

-¡Anoche estuviste maravillosa! –Rebeca sonriendo triunfante.

-Te agradezco que lo reconozcas tía- toda humilde vestida de negro.

-¡Sabes disimular a las mil maravillas! Yo no sabía tuvieras esas habilidades sobrinita.

-¿Crees que disimule?  -se espanta.

-¡Así esos imbéciles creyeron que estabas de parte de ellos! Ahora por favor devuélveme las llaves del estudio.

-¡No tía! Nadie puede entrar al estudio de don Pedro.

-¡Valeria por favor, estamos solas! No sigas fingiendo mi amor –le exige- ¡dame las llaves!

-¡No seas necia por favor! No insistas.

Rebeca la toma del brazo con violencia- ¡Mira mi hijita! No me hables así ¡No me vas a controlar, a mí se me respeta!

-¡Y tú también me respetas y respetas esta casa porque lo que hiciste anoche es muy grave y no me vas a obligar a hacer lo que se te venga en gana! ¡no pienso obedecerte! ¿me oíste? ¡Así que estas segura que no te voy a obedecer! –y sale del cuarto enojada.

-¡Valeria! –le grita Rebeca enojada.

*

En el jardín.

-¿Ya te convenciste? Esa señora es una plaga de lo peor –Antonio- ¡Capaz de hacer cualquier cosa para salir bien librada! Ella y el descarado de Walter.

Ángela lo escucha, vestida con una minifalda espantosa.

-No encuentro otra explicación, pero no puedo creer que haya llegado a tanto… ¡Walter me va a escuchar!
-¿Para qué  te complicas la vida Ángela? No ganas nada hablando con ese tipo.

-Es que creí que era una persona de confianza y ahora me di cuenta que es falso.

Llega Andrés en su BMW, baja del auto y se acerca.

-¡Ángela! –le da un beso en la mejilla- ¿Cómo estas? –ignora a Antonio.

-Indispuesta para recibir visitas.

-Vine a traerte unos informes y unos documentos que necesito que firmes – y mira a Antonio- Perdón… ¿no se te hace tarde para ir a estudiar?

-¡Nos vemos en la tarde! Cuídate Ángela –mira con desconfianza a Andrés- ¡cuídate mucho!

*

Sala.
Andrés sonríe- Tienes que firmar aquí y aquí.

Ángela duda- ¡No estoy segura!
-Tranquila, esto no te compromete, confía en mí –le pasa un bolígrafo.

Ángela toma el bolígrafo y firma sin leer.

Andrés la mira -¡Estás muy linda!
-¿Se te ofrece algo más? –le corta Ángela.

-Quería saber si me perdonaste.

-¡Tú y yo no tenemos nada que hablar!
-De verdad me gustaría hacer las paces contigo… dame otra oportunidad.

-¡Qué tengas buen día! –trata de marcharse.

-¡Podemos ir a cenar! ¿qué te parece?

-¡Tú eres sordo! O tonto… no quiero nada contigo Andrés ¡entiéndelo!
-¿No te aburres encerrada aquí todo el día hablando con ese tipejo de Antonio, con los empleados?

Ángela lo mira molesta- ¡Ese tipejo vale mucho más que tú!

-Perdón, no quise ofenderlo, entonces ¿aceptas la invitación?

-¡Qué descarado eres! –se burla Ángela-aprovechas la ausencia de tu amante para salir a divertirte.

-¡No me digas eso!
-¡Agradece que no te diga lo que te mereces! –lo deja plantado.

Andrés se traga su despecho.

*

Las Cruces.

El padre Jacobo juega al ajedrez con un pueblerino.

-¿Está encerrado en el cuarto?

-¡Sí! Salvador Cerinza está en ese cuarto.

-Por ahí tiene consternada a toda la región, algunos dicen que es un enviado de Dios.

-¡Pablito, ya sabes que a la gente le gusta decir estupideces! Solamente estás usando esta tragedia para distraerme, concéntrate en el juego.

-¡Está muy difícil el juego padre! Usted es un verdadero mago en este juego padrecito –y hace una movida.

Aparece Salvador- ¡Padre! Decidí salir porque siento que me asfixio adentro –se excusa.

-¡Pásele! –invita el padre.

-¿Le molesta mí presencia?

-¡No si se está quieto! –y mueve una pieza.

-¡Padre mí caballo! –se enoja Pablito.

El padre Jacobo ríe divertido.

Salvador se agacha y le dice al oído a Pablito- ¿Quiere que lo ayude señor?

-¡Ayudarme usted!

Salvador mueve una pieza y le come la reina al padre Jacobo que lo mira alelado.

Pablito ríe feliz.

El padre Jacobo se pone rojo.

*

FIN DEL CAPITULO

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