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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO
CAP#
23: miércoles 17 de agosto de 2005 –POBREZA E IGNORANCIA * Las
Cruces. Rancho
de Cantalicia. Cantalicia
no puede creer que tiene a Salvador en carne y hueso y lo mira
jadeando- ¡Yo ya sabía! –ríe nerviosamente-
¡yo ya sabía que me lo iban a devolver! –apenas lo
toca como si fuera un objeto
sagrado- ¡yo sabía que la virgencita me iba a hacer el
milagro porque me la
pasaba rezando! ¡me la pasé rezando día
y noche! ¡día y noche Salvador! ¡sin perder la fe, sin perder la fe ni un
minuto mijo! –y de pronto se da cuenta de la cara de disgusto de Salvador- ¡Ah!
¿pero usted debe venir cansado verdad? –y luego sigue hablando sin que él le
conteste- ¡todos estos días fuera de la casa! ¡venga, su rancho lo está
esperando! –y lo toma del brazo- ¡venga, para que se eche una descansadita
Salvador! ¡venga, venga! Salvador
mira para todos lados, la mugre, la pobreza, el aspecto descuidado de la
casucha sin pintar y arrastra los pies siguiendo a Cantalicia, no sin antes mirar con pena y desesperación al
pobre niño sucio que lo mira con ojos enormes. * Dentro
de la casucha. Salvador entra y apenas ve el interior de la casucha se le cae el alma por el suelo. Cantalicia feliz y sin darse cuenta de nada, sonríe y prepara unos tristes maíces en la cocina más rudimentaria que alguien se pueda imaginar. Salvador la mira horrorizado. (Bueno... * Pueblo. -¡Nada
más quería salvarse de ser recluido en el sanatorio! –grita malhumorado el comisario. -¡Entonces
usted lo ayudó doctor Valencia! –Lilia. -Tuve
que hacerlo doña Lilia, de ser así me hubiera arrepentido el resto de mi vida. -¿Y
considera que esa fue la mejor solución doctor? –Fátima. -¡Para
nada! Pero creo que allí estará mucho mejor que en un manicomio. -¡Ay
doctor! Si estuvo a punto de enloquecer a mi amiga Lilita y al padre Jacobo…
¡imagínese lo que no podrá hacerse a esa pobre mujer que no sabe ni donde está
parada! -¡Tiene
razón! Esa pobre… ¡le va a dar la media vuelta y luego, luego… no se extrañen!
La va a abandonar. -Pues
sí se escapa, él sabrá adonde ir, el caso amiga es que él tiene que encontrarse
por sí mismo. -¿Y se
encontrará doctor? –Fátima. -¡Eso
no lo sé! Creo que ni el mismo Cerinza lo sabe. * Río
Claro. Cítricos
Donoso. Isabel
y Andrés pasean y controlan el movimiento de las máquinas. -¿Por
qué estás tan indiferente? –Andrés de mal humor- ¡no has dicho ni una sola
palabra sobre nuestro compromiso! -¡Qué
importa el lugar ni el momento! -¡La
fecha! ¡quiero definir la fecha! Andrés
se fastidia- ¡Ven conmigo! –y la toma del brazo y se la lleva arrastrando. * Cerca
de ellos Consuelo y Simón los observan. -¡Oye!
–de pronto se da cuenta Consuelo- ¡esa mirada que traes con la patrona! ¿acaso
te gusta? -¡La
respeto! -¡No te
hagas! Que a todos los hombres se les cae la baba por ella… ¿no ves que parece
una artista de cine? –con envidia- ¡es muy linda y elegante! ¿no? -¡Pues
tú también estás bien chula Consuelito! –trata de arreglar la cosa- ¡no tienes
nada que envidiarle! ¿o sí -¡Ah! Ya
me gustaría a mí parecerme a doña Isabel, Simoncito –suspira. -¡No!
¡no te lo recomiendo! ¡las viejas millonarias tienen unas mañas! ¡qué para qué
te cuento! -¡Por
qué! Yo no le veo nada de malo con que platiquemos. -¡Qué
no! Es que los supervisores no pierden la oportunidad para regañar y meter en
problemas a uno… ¡creen que somos máquinas y no seres humanos! –y se acerca
mimosa- ¡se te ha extrañado mucho por aquí Simoncito! * Oficina. Isabel
vestida de jeans y una camisa preciosa bordada de flores. -¡Ya lo
habíamos acordado Isabel! –Andrés está muy contrariado- ¿Por qué quieres aplazarlo? -¡Ni
modo! No podemos casarnos como tú quieres… ¡no tan pronto al menos! yo creo
–duda- ¡que seria un completo error! -¿Te
parece un error definir nuestra relación? –se queda boquiabierto Andrés- ¡hasta
cuando vamos a seguir comportándonos como si fuéramos delincuentes! –se
exaspera- ¡Hasta cuando! -¡Hasta
que los bienes de Pedro estén repartidos! Hasta que sepamos por completo que le
ganamos la batalla a Ángela… Andrés… yo creo que si no lo hacemos así sería una
imprudencia. Pero
Andrés está desesperado- ¡No sé! No quiero que tengas problemas con tu tía y
con tu prima… ¡ellas podrían ver mal la relación! -¡Por
mi tía, ni te preocupes! –hace una pausa- ¡y por lo que respecta Valeria…! Yo
creo que ya es tiempo que me vaya conociendo como soy… ¿no crees? Andrés
la mira sorprendido y frustrado- No sé, pensé que íbamos a casarnos pronto. -¡Andrés!
¿qué te cuesta esperar un par de meses? Si pasan volando… ya lo verás. -Es
que… -duda Andrés- ¡tengo miedo que te arrepientas! –de pronto le dice la
verdad. Isabel
lo mira con desilusión y suspira- ¡Ah! Ya entendí… ¡la razón por la que quieres
que nos casemos inmediatamente es… desconfianza! –lo mide con la mirada- ¡tú no crees en mí! -¡Yo
creo en ti! Claro que sí –se le acerca. Isabel
lo mira con desconfianza. Andrés
la amenaza veladamente- ¡Tú serías incapaz de fallarme! –y la besa. Isabel
le responde, pero de pronto abre los ojos y ve un portarretratos que presenta
una vieja foto de Pedro sonriendo y abrazando a Andrés. * -¡Me
gusta el rollo de la mecánica! –Simón- ¡lo único malo es que aquí trabajan
puros hombres y yo estaba acostumbrado a ver mujeres guapotas como tú! Consuelo
ríe. -Consuelito…
¿habría algún problema si nos quedamos de ver como al mediodía? -Pues…
¡por mí no hay problema! Ahí nos vemos –y sonriendo con picardía se marcha. * Mansión. -¿Estás
triste por la carta de mi papá? –pregunta Antonio. -¡Marcharse
fue… lo mejor que pudo hacer hijo! Es la primera vez que piensa sensatamente y
no como un soñador lleno de ilusiones –contesta triste Abigail. -No
niegues que te afectó. -¡Claro
que sí que me afectó Antonio! A pesar de todo… -se le corta la voz por un
llanto reprimido- yo sigo queriendo mucho a tu padre y… ¡y me va a faltar
mucho! Y lo único que pide es que Dios lo cuide y que no le vaya a pasar nada
malo. -No te
me pongas triste. -¡No!
Ahorita se me pasa… además tengo tanto trabajo que no tengo tiempo para
sentirme sentimental –trata de sonreír. Antonio
de pronto se queja- ¿Por qué se murió don Pedro José? –suspira- ¡nos hace
muchísima falta! * Las
Cruces. La
pobre casucha de Cantalicia y Salvador. -¡Qué
le pasa mijo! –se enoja Cantalicia al ver la cara de evidente disgusto de Salvador- ¿ah?
¡todavía no se compone de esa enfermedad tan rara que le dio! –lo toma de la
mano- ¡venga pa’ acá! –y lo arrastra y lo empieza a manosear todo el cuerpo con
deseo en la mirada- ¡yo no sé qué dicen que tiene! ¿eh? –ríe picarona- ¡si yo
lo veo mejor que nunca! ¡hasta más jovencito lo veo! ¿eh? –y le acaricia el
rostro ante el espanto de Salvador- ¡si se pegó su buena rasuradita! ¿eh? –y se
le acerca más a pesar que Salvador retrocede- ¡y huele rico! –ríe a carcajadas-
¡en ese hospital lo obligaron a bañarse! ¿verdad? –y sigue riendo fuerte ante
la mirada atónita de Salvador- ¡mírese nomás! Con esa camisa tan suavecita…
usted nunca había tenido algo tan bonito… ¿verdad? –y luego con deseos- ¡venga
para acá! ¡venga! ¡no tenga miedo! –baja la voz- ¡no tenga miedo mijo! si se
porta bien… ¡ya la gente del pueblo no va a tener problemas con usted ni usted
con ellos! Salvador
suspira desesperado. -¡Ya
nunca más se lo van a llevar de mi lado! ¿me oyó? ¡Venga! –y trata de
arrastrarlo. Pero
Salvador la rechaza- ¡No quiero! ¡no me moleste! –la empuja. Cantalicia se sorprende- ¡Y ahora por qué me habla tan feo mijo! –y empieza a llorar como siempre- ¡usted nunca me habla feo! –le reclama- ¡usted siempre me obedece! (Ah!! Salvador
la mira con pena- ¡Cantalicia! Va a notar cambios en mí –trata de hacerla
entender- ¡le voy a rogar que no se preocupe! -¡No lo
entiendo mijo! ¿Por qué me está diciendo eso? Salvador
la mira con horror y sin esperanzas y trata de salir del cuartucho. Cantalicia
se desespera y lo ataja gritando- ¡No Salvador! No se vaya mijo… -llora- ¡no se
vaya por favor! ¡no se vaya! ¡no se vaya Salvador, quédese! –le suplica
llorando- ¡quédese junto a mí y junto a Monchito! Quédese Salvador. Salvador
se detiene y la mira. -¡Venga!
–lo mete a la casa- ¡mire que le voy a preparar algo bien rico de comer! –ríe
nerviosa- ¡pero qué tonta soy! Si todavía no ha probado bocado –se ajetrea-
¡mire! Yo le voy a traer algo… mire… le voy a preparar una cosa bien rica –y le
sirve un brebaje mientras Salvador sigue como una estatua. Cantalicia
le ofrece un jarro- ¡Tómese esto para que aguante mientras le haga de comer!
Está bien rico Salvador… tómeselo... a usted le gusta. Salvador
toma el jarro y bebe el contenido cuando de pronto lo escupe con asco- ¡Qué es
esto! http://es.wikipedia.org/wiki/Mezcal http://www.comida.com.mx/historia/platillos/mezcal.htm http://www.oaxaca-restaurants.com/mezcal.htm Salvador
la mira y se seca la boca con la manga de la camisa, y se horroriza de estar en ese lugar tan pobre, tan sucio,
tan descuidado. Cantalicia
se toma toda su bebida y frunce el entrecejo- ¡Ahora sí lo veo bien raro mijo!
la verdad… pero estoy segura que la virgencita me va a hacer el milagro y me lo
va a componer! ¡estoy segura que se me va a componer! –de pronto se acuerda de
su hijo que los mira desde un rincón sin decir palabra, asustado y Cantalicia
le grita- ¡Moncho! ¡venga hijo! –le ordena- ¡déle un beso a su papá para que se
le quite la tristeza! –el niño se acerca y Cantalicia lo toma de los hombros y
lo sube a una silla y desde ahí lo
avienta contra Salvador para que lo bese- ¡venga! El niño
cae en los brazos de Salvador que recibe el beso del niño sucio con evidente
disgusto y lo rechaza con asco involuntariamente. Salvador los mira enojado, pone al niño en el
suelo y sale del cuartucho furioso. -¡Salvador!
–le grita histérica Cantalicia- ¡Salvador, por qué maltrata al muchachito Salvador!
–le reclama furiosa. Salvador
sale a campo abierto y mira a la distancia con ansias de huir, de marcharse
lejos. Cantalicia
jadea atrás y lo sigue acusando- ¡Salvador! ¿Por qué trata mal al muchachito
Salvador? ¡por qué lo trata mal! –le grita- ¡usted siempre ha sido cariñoso con
él! ¿qué pasó mijo? –lo trata como a un niño- ¡se siente mal o qué! Salvador
la mira exasperado- ¡No me siento mal! –le grita- ¡sólo quiero estar solo!
¡necesito pensar! -¿Pero
pensar en qué? –Cantalicia se toma la cabeza. Salvador
mira a la distancia como esperando un milagro. -¡Pensar!
¡pensar en nada! –y lo toma del brazo- ¡mire, acompáñeme! Pero
esta vez Salvador pierde la poca paciencia que le queda- ¡Déjeme en paz! –le
grita- ¡que no entiende que quiero tranquilidad señora! –y le repite con la
esperanza que entienda- ¡quiero tranquilidad! –baja la voz y trata de
tranquilizarse- ¡tranquilidad Cantalicia! Cantalicia
lo mira sin entender. Salvador se deja
caer en un rincón y mira a la distancia… desesperado. * Mansión. Cenan
Rebeca, Isabel y Valeria. -Probablemente
tengas que compartir la casa con Ángela, pero eso no impide que hagas los
cambios que te dé la gana Isabelita – Rebeca. -Bueno,
yo no creo que sea necesario hacerle ningunos cambios –Valeria- la casa no me
parece anticuada ni mucho menos. -¡Y a
ti quien te pidió opinión! ¡a ver! –la calla Rebeca de malos modos- ¡Si Isabel
quiere remodelar, pues que lo haga! ¡es su problema! -¡Ay
está bien! Sólo lo hacia por ayudar… ¡porque acá la inútil de Valeria no se
preocupa por nada! –la mira con desprecio- pienso que… ¡deberíamos uniformar a
todo el personal! –lanza Rebeca y mira a Vicky que les sirve la cena-
¡empezando por esta! –dice con cara de desprecio- ¡no me gusta nada su
vestimenta! -¡A
poco piensa disfrazarme! –se ríe de buena gana Vicky- ¡pa’eso no necesito
ayuda! Isabel
disimula una sonrisa y le dice de buena manera- ¡Puede retirarse Vicky! Vicky
se marcha. Una vez que están solas de nuevo Isabel mira a su tía enojada-
¡Estás verdaderamente insoportable! ¡insoportable tía! –suspira- a ver si nos
dejas disfrutar la comida y dejas a un lado tus extravagancias por favor. -¡Ay!
–suspira Valeria- ¿Por qué no mejor cambiamos de tema y hablamos de cosas que
sean más agradables? –y remueve la sopa. -¡Lo
haremos en cuanto dejes de jugar con tu cucharita! Pero es que nadie te enseñó
modales –le llama la atención Rebeca. Valeria
la mira sorprendida. * Las
Cruces. Casucha de Cantalicia. En el
pobre rancho mientras Cantalicia come con gusto y con toscas maneras Salvador
la mira con horror. Y luego mira con el
mismo horror la comida que tiene enfrente. Cantalicia
lo mira y le pregunta con la boca llena- ¿Qué pasó mijo? ¡por qué no come, eh! -No
tengo apetito –contesta parco Salvador. -¿No
tiene qué? –se sorprende Cantalicia. Salvador
la mira y suspira- No tengo ganas de comer Cantalicia. -¡Ah!
¿Cómo no va a comer? ¡si no ha tragado bocado! Salvador
la mira y luego mira al pobre niño sucio que come en silencio. -¡Mire
que después la cabeza se le va a alborotar más de lo que ya la tiene! –sigue
Cantalicia y trata de darle de comer a la fuerza como a un niño, le pone la
cuchara en la boca- ¡Ándele! Cómase un poquito… ¡ándele! -¡Que
no quiero comer! –le corta seco Salvador perdiendo la paciencia. Cantalicia
retrocede y lo mira sin comprender. Salvador
mira al niño y se enoja- ¡Por qué no le limpia la cara a ese niño! No entiendo
cómo puede ser tan descuidada –y sin aguantar más se levanta de la mesa. -¡Salvador!
Oiga… -le grita Cantalicia. Salvador
sale afuera, en la soledad de la noche.
A la luz de la luna se lo ve cansado y desesperado. Cantalicia lo sigue. Salvador se apoya sin
ánimos en un poste de la casa. Cantalicia
se acerca- ¡De veras que anda usted raro Salvador! ¿es que no le gusta que haya
regresado pa’el rancho? Salvador
la mira con pena- Cantalicia, no se preocupe, estoy bien… le aseguro que estoy
bien. -¡Debe
tener mucha fatiga! –concluye Cantalicia- ¿no? Con tanto remedios que le dieron
en ese hospital… y con el estomago vacío… ¡váyase a dormir Salvador! –le sonríe-
¡váyase a descansar! Cantalicia
abre los ojos- ¿Pues como en dónde? ¡en la cama! –y le sonríe picara- ¡me la
vaya calentando porque en cuanto termine en la cocina yo me voy a alcanzarlo! Salvador
la mira espantado. -¡Vamos
a estar juntos otra vez! –se emociona Cantalicia- ¡como Dios manda! –y se
acerca a él- ¡no sabe lo contenta que estoy Salvador! –se le abraza. Salvador
se deja abrazar pero no le gusta su olor, disimula apenas el asco. -¡Váyase
pa’la cama! –insiste Cantalicia- ¡yo le alcanzo! * Amig@, te necesito para mantener este sitio ¡Donar aquí! * Mansión. En la
cocina Rebeca hace trizas un plato estrellándolo contra el suelo- ¡Olía
asqueroso señora! –le grita a Vicky- ¡ese plato estaba mal lavado! -¡Eso
es muy cierto doña Rebeca! –la defiende Abigail- en esta casa siempre nos
preocupamos por la limpieza, además… óigame… ¡no es como para que tire usted el
plato y lo rompa! Va a descompletar la vajilla y luego nos tiran la culpa a
Vicky y a mí. -¡Ay!
¡y no la tienen! –se burla Rebeca- ¿verdad? ¡claro! ¡como la tonta de Valeria
no les dice nada ustedes hacen lo que se les da la gana! Pero eso se acabó… se
acabó porque a partir de hoy yo me voy a encargar de vigilarlas y les advierto
–las amenaza- ¡les advierto! Plato mal lavado, plato que rompo y ustedes
tendrán que pagarlo. -No sea
injusta señora Rebeca –le ruega Abigail. -¡Ay!
No me rezongue Abigail. -¡Oigan
a esta vieja! –se enoja Vicky- o sea que nos quedamos con los brazos cruzados y
no hacemos nada para impedirlo. -¡Ni
una palabra más! –le grita Rebeca y la mira con ojos llenos de desprecio y
odio- ¡y mucho cuidado con volverme a contradecir enfrente de Isabel porque no
respondo Vicky! ¡le juro que no respondo! –y se marcha furiosa. -¡Ay
Abigail! –suspira Vicky- ¡esa vieja se las trae! Abigail
llena de rabia entra a la habitación de Antonio. -¡Qué
sucede mamá! ¿pasó algo? -¡Óyeme!
Es que cuando Vicky dice que doña Rebeca se las trae tiene toda la razón-
explota Abigail- ¡es que está peor de insoportable que su difunta hermana! -¡No!
No me hizo nada, además yo no le hago ni caso –y luego mira alrededor- ¿y tu
hermano dónde estará metido? ¡otra vez no vino a comer! Antonio
desvía la mirada- No sé… se debió quedar trabajando horas extras. -¿Horas
extras? ¡ese no ha hecho horas extras en su vida! -¡Tal
vez se presentó una emergencia y le cayó la noche componiendo alguna maquina! * Una
discoteca. Simón
se divierte de lo lindo bailando a todo dar. Más tarde en un cine- ¿No te gusta
la película Consuelito? -¡No!
No me gusta. -Si
quieres nos vamos. -¡Claro
que no! Porque así estamos juntitos. -¿En
serio? –sonríe Simón y la besa. * Mansión. Simón
llega a altas horas de la noche y se encuentra a Azur- ¡Ni creas que me olvidé
de ti amiguito! A ver… -y lo suelta- anda… ¡corre a cuidar la casa! –ríe feliz. Muy
cerca Walter lo espía. * Simón
se escabulle dentro de la casa y entra de puntillas a la habitación. Pero
Antonio lo espera- ¿Por qué llegas tan tarde Simón? -¡Shh!
No me sermonees como si fueras mi mamá. -¡La
pobre estaba con los nervios de punta porque no llegabas! Antonio
ríe -¿Y adonde fuiste? -Fui al
cine, hace mucho que no iba. -¿Estuvo
buena la película? -¡Ni me
preguntes! Mantuve todo el tiempo los ojos encima de Consuelito. -¿Consuelito,
quien es? -Una
empleada de la fabrica, le caigo bien y la invité a salir. -¿Y
qué? Consuelito te gusta. -¡No es
así que digas Ay… que mamacita ni mucho menos! ¡pero esta buenona! Además ya me
hacia falta una amiguita porque desde hace tiempo ando en una abstinencia
barbara… ¡las mujeres se han vuelto bien complicadas! * Las
Cruces. Cantalicia
acuesta a Moncho en un catre muy pobre y pequeño al lado de la cama grande y lo
hace dormir- ¡que duerma bien mi muchachito y que los ángeles me lo acompañen! Cuando
Moncho se duerme Cantalicia mira hacia la puerta dónde está recostado Salvador-
¡Salvador! Salvador mijo… -le llama- ¡Salvador! Hace rato que debería estar en
la cama. Salvador
mira con desesperación al catre- ¿Y me tengo que acostar ahí con usted? –se
espanta. -¡Pues
claro que si! –sonríe con lujuria Cantalicia-
¿Dónde más? ¿qué se le había
olvidado que estamos viviendo juntos? ¡vengase! Salvador
la mira con horror mientras Cantalicia empieza a desvestirse y se mete en la
cama. -¡Salvador!
–lo llama Cantalicia desde la cama para que cumpla con su deber. Cantalicia la mira con horror. (jajaja!!! * (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi responsabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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