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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

CAP# 52: Martes 27 septiembre 2005 – ¡Atrapada en su propia trampa!

 

(ANTES QUE NADA... siento mucho la espera... ¡pero estuve de parranda por mi cumple!!!  muchas gracias por todos los buenos deseos y ciberregalitos!!! 

OTRA COSA, este capítulo estuvo muy fuerte y me es muy difícil poder transcribir todo el sentimiento que desbordaba la pantalla, especialmente las escenas de la tina!!! te sacaban el aire!

¡Excelente actuación de Lorena Rojas! CHAPEAU!! -Isabel- y ni qué decir de Martín Karpan!! -Andrés-

pienso que después de estas escenas tuvieron que tomarse un descanso!!    )

 

Andrés toma aire como si fuera dueño del mundo y se le acerca lentamente por detrás- ¡Ah! ¡Isabel! –y le besa el hombro, mientras la cara de Isabel se endurece- tú me amas.. –y la abraza- ¡yo sé que me amas! Nadie te puede hacer tan feliz como yo.

Pero Isabel se deshace de su abrazo- ¡No! –y se da la vuelta y lo enfrenta cara a cara con las mejillas llenas de lágrimas- ¡esa locura ya terminó! –le dice temblando-  ¡ya no quiero estar junto a ti! –y mientras Andrés todavía no puede creer lo que escucha Isabel le subraya cada palabra - ¡ya no te soporto!

Esto es demasiado para Andrés, que todavía escéptico Andrés sigue negando con la cabeza- No te creo.

Isabel lo mira con tristeza y pena y asiente con la cabeza- ¡Acéptalo! –le ruega- te estoy diciendo la verdad.

Andrés se queda parado sin reaccionar.

 

(wow! Cuates!!! Esto me pone la carne de gallina porque no creo que Andrés la deja tan fácilmente   )

 

Casa de  servicio.  Antonio recuerda las palabras de Simón y de Vicky sobre Salvador... y mira el libro autografiado que tiene sobre su escritorio.  Suspira, toma los libros, el regalo de don Pedro y el de Salvador, y los abre en varias páginas y vuelve a comparar las firmas y las caligrafías… y son iguales.  Toma el otro libro que tomó de la biblioteca “Vida de después de la muerte”, lo abre... y lee la dedicatoria:

“Al respetable don Pedro José Donoso,

de una amiga de  siempre.

Gaetana Charry”

 

Repite su nombre en voz alta, se levanta y decide salir.  Pasa por la sala y se despide de su mamá y le dice que sale con unos compañeros de la universidad. Se marcha.

 
(hum… ya no hay hombres en la casa   )

 
En el piso superior Isabel deja plantado a Andrés pensando que ya todo está dicho y que se va a marchar.  Todavía llorando se mete al baño y empieza a prepararse un baño de espumas. Lentamente, empieza a desabotonarse la camisa cuando irrumpe histérico Andrés- ¡Isabe! –y la agarra de la cabeza con las dos manos y violentamente- ¡escúchame! –le grita histérico.

Isabel lo empuja con todas sus fuerzas- ¡Por favor ya déjame en paz! –le ruega y se tapa los ojos al borde de la desesperación total- ¡Andrés! –le vuelve a suplicar- ¡Yo me voy a ir esta misma tarde! Me voy a ir muy lejos... –solloza sin consuelo- no sé adónde ni por cuanto tiempo... ¡pero será muy lejos!

-¡Y así quieres evitar el escándalo! –Andrés grita y se pone rojo como un tomate por  la cólera que le invade- ¡haciendo que todos se enteren de nuestro rompimiento! –y la apunta con el dedo- ¡Así quieres hacerlo! ¿Así quieres hacerlo? –evidentemente su ego por el suelo.

-¡A lo mejor puede ser así! –le grita llorando- y puedes decir que yo soy una cobarde... ¡pero te suplico... que me dejes ir!

-¡Tú quieres huir! –la sigue apuntando con el índice- ¡dejarme plantado para que todo el mundo se ría de mí! –dice con la cólera que le desborda los ojos- ¡eso es lo que quieres!

-Andrés... –entre sollozos- si eso te tranquiliza... ¡entonces di que tú rompiste con el compromiso!

Andrés la vuelve a atrapar entre sus manos -¡Qué generosa que eres! –se burla y la suelta con violencia.

-¡Entonces puedes decir que yo soy una mala mujer! –sigue tratando de encontrar una solución- ¡qué no te merezco! –y de pronto Isabel siente la rabia que le sube a la cabeza - ¡di lo que se te antoje! –le grita.

Y Andrés se queda callado, se apoya contra la pared con rabia y despecho- ¡Tu estás loca! –y se vuelve a poner rojo de ira- ¡loca si crees que vas a hacer lo que quieres! –y de pronto le toma la cabeza entre sus manos y a la fuerza empieza a besarla- ¡tú me amas!

-¡No! –se debate Isabel pero no tiene fuerzas suficientes para sacárselo de encima.

-¡Si! ¡Tú me amas! –sigue diciendo como un loco y tratando de besarla.

Pero Isabel consigue fuerzas y se debate como una leona- ¡No te amo Andrés! –le grita y sigue luchando- ¡no te amo! –le grita otra vez- ¡suéltame! –y lucha hasta que se libra de él.  Se separa y mientras se arregla la camisa que Andrés se la había desgarrado le dice mirándole a los ojos con arrojo y sin miedo- ya no siento... ¡absolutamente nada por ti!

Y mientras Andrés respira entrecortadamente y la mira con una mirada asesina Isabel repite osada - ¡Nada! –y con la mano se limpia la boca de ese último beso forzado.

Andrés que la mira con ojos coléricos y llenos de ira, su hiperorgullo pisoteado por el suelo… empieza a darse cuenta que lo que Isabel dice es real, mientras el grifo sigue llenando de agua la tina.

 
(Ayyyya, tengo miedo... mucho miedo... si se dieron cuenta en la casa no hay NADIE!!   )

 
Abajo en el salón suena el teléfono y Abigail corre a atenderlo diciendo- ¿No hay nadie en esta casa que conteste el teléfono? –pero la casa está vacía- ¡Bueno! Casa de la familia Donoso –una pausa- ¡Sí! Doña Isabel se encuentra... ¿de parte de quien? –otra pausa- ¡permítame por favor! –y deja el teléfono y sube las escaleras al piso superior.

(wow!!! Abigail va a salvar a Isabel!!!   )

 En el baño, el drama sigue.  Isabel empieza a temblar como una hoja pero le vuelve a repetir con determinación y sin tapujos- ¡Es inútil! Entiende que todo se terminó.

En los ojos de Andrés, la locura empieza a hacer nido.

-¡Por favor! –le repite Isabel mientras las lágrimas ruedan sobre sus mejillas- te suplico que lo entiendas por favor.

Andrés no reacciona e Isabel repite- ¡Por favor! –como un susurro y trata de salir del baño.  Pasa a su lado y Andrés la toma del brazo violentamente.

-¡Quieres jugarme sucio para quedarte con la fortuna del viejo!

Isabel lo mira con terror  y niega con la cabeza- ¡No! –le dice.

-¡Te equivocas! –y la esquizofrenia se refleja en sus ojos verdes- ¡Nadie se burla de mí! –le advierte.

-¡Ya te dije que te voy a dar lo que te corresponde Andrés! –suplica Isabel.

-En esa parte... –y le dice con perfidia- ¡tú estás incluida! –le susurra.

-No... –llora.

-¡Si! No tengo nada sin ti –y sujeta con más fuerza y la mira como un maníaco.

-¡Entonces estoy dispuesta a darte todo! –Isabel se da cuenta de que está loco- ¡Te juro que no me importa quedarme en la calle! Pero… –y se le corta la voz por los sollozos- ¡yo no me quiero casar contigo!

-Shhhsss –la calla Andrés- ¡no!... no llores –y la acorrala contra la pared y la besa mientras ella desvía la cara para evitarlo.

-¡Mi libertad vale mucho más que toda la fortuna de Pedro! Andrés... –sigue llorando y le suplica.

-¡Por favor!... estoy dispuesta a todo... ¡a renunciar a todo! Pero no me obligues a casarme contigo –y solloza histéricamente- ¡no quiero! –repite entre sollozos entrecortados.

-¡Shhhh! –y de pronto la mira con odio- ¡eres una basura! –con ira- ¡tú no me amas! –y la obliga a mirarla mientras le arregla el pelo- ¡tú no me amas! ¿verdad? –absolutamente sicótico.

-¡Por favor déjame!

-¡Si...! .. ¡claro que te dejaré! –y le acaricia el pelo y le pone las dos manos en la garganta- pero muerta –dice con un susurro- ¡Porque no vivirás sin mi!

-¡Andrés! –se horroriza Isabel- ¡Noooooooooo! –alcanza a gritar antes de que su grito se ahogue, porque Andrés la toma del pelo y le mete la cabeza en el agua de la tina.

 

Y aquí las tomas son terribles.  Isabel lucha... se ahoga.... mientras Andrés con toda la fuerza de su locura no le deja sacar la cabeza del agua.  Andrés mira lejos... muy lejos... ¡completamente esquizofrénico!

 

En el pasillo y ajena a todo el drama, se acerca Abigail.

 

En el baño Isabel empieza a perder fuerzas... y Andrés sentencia- ¡no vivirás!

 

-¡Señora Isabel! –llama Abigail y nadie contesta- ¡señora! –llama más fuerte mientras golpea la puerta.  Solamente el silencio… suspira y mira para todos lados - ¡señora Isabel! Le hablan por teléfono de la casa de banquetes –vuelve a gritar.

 

Pero Andrés si la escucha… y de pronto en su mirada se puede leer el miedo y la cobardía… ¡evidentemente se da cuenta de que si mata a Isabel no tiene coartada!

 

Isabel ya apenas tiene fuerzas para luchar... cuando Andrés vuelve a escuchar la voz de Abigail - ¡señora Isabel! –y de un golpe saca la cabeza de Isabel del agua.

-¡Ahhhh! –traga aire desesperada Isabel mientras Andrés se desespera por hacerla callar y que no haga ruido.

-¡Shhh! –le ordena y la toma entre sus brazos y le besa la cabeza y le tapa la boca. Mira asustado para todos lados. Isabel tose buscando aire.

-¡Señora Isabel le hablan por teléfono de la casa de banquetes! –vuelve a repetir Abigail a gritos al otro lado de la puerta.

Andrés le pone el brazo alrededor del cuello a Isabel y ésta se da cuenta de que no puede decir nada… ¡que no puede pedir ayuda!.

 

Abigail sigue golpeando- ¡Señora Isabel! –se empieza a preocupar- ¿se siente bien señora? –y luego de un rato decide dar media vuelta para marcharse.

-¡Qué quiere! –sale de repente Andrés completamente mojado y desarreglado física como emocionalmente

Abigail lo mira con ojos atónitos y sorprendida tartamudea- Es que... llaman a la señora Isabel.

-¡Ordené que nadie nos molestara ni subiera a este piso! –grita Andrés con ojos desbocados- Isabel y yo estamos... discutiendo un tema muy delicado –y se seca el sudor frío de la cara toda mojada.

Abigail lo mira espantada.

-¡Nadie puede interrumpirnos! –totalmente sico- ¡está claro!

-¡Si! –asiente Abigail con temor y agrega- señor Andrés.

Andrés cierra la puerta de un golpe y Abigail se marcha preocupada.

 

En el baño Isabel devuelve el estómago y sigue tosiendo... ¡cuando para terror suyo… súbitamente llega Andrés por detrás y la vuelve a agarrar! -¡Ahhh! –se le vuelve a ir la respiración del terror.

Pero Andrés repite como un loco- ¡Perdón! Perdón... perdón... –y la besa y empieza a llorar- te prometo que no quise lastimarte... perdón... –y la sigue besando- ¿te das cuenta de lo que me obligaste a hacer? –le echa la culpa- ¡te podría haber matado!

Pero Isabel es dura de roer y a pesar de que no puede respirar ni defenderse le desafía- ¡mátame!  ¡mátame Andrés! -y empieza a llorar- ¡tal vez sea lo mejor! ¡mátame!

Pero Andrés solamente la besa mientras Isabel pierde el conocimiento.  Segundos después la levanta en brazos y la lleva a la cama. La acomoda entre las almohadas.  Isabel recupera el conocimiento y empieza a llorar de vuelta. 

Andrés se sienta a su lado y le acaricia el rostro- ¡Noooo! –le susurra- ¡nunca te escaparás de mí! –Isabel se acurruca en la cama y cierra los ojos- ¡Nunca! –repite Andrés- antes... ¡prefiero decirles a todos cómo nos libramos de ese viejo! –le amenaza mientras le sigue acariciando el pelo todo enmarañado y mojado.

Isabel abre los ojos al escuchar esto.

Andrés suspira y luego la intimida- ¡O te casas conmigo... o me presento ante las autoridades y le confieso nuestro crimen! –y luego le machaca cada palabra lentamente- ¡porque fue nuestro! ¿o ya te olvidaste?

Isabel cierra los ojos.

-¡Yo te entregué el veneno pero tú se lo diste!

Isabel abre los ojos con un extraño brillo en la mirada… ¡lo mira de reojo!

 
(Qué significa esta mirada???   )

 
-¡Ah! –vuelve a suspirar Andrés- ¡si el amor no puede unirnos!... nos unirá la muerte del viejo... –con los ojos fuera de las órbitas... Isabel tiembla al contacto físico- ¡pero estamos unidos! –y le vuelve a acariciar el hombro- ¡y nadie puede separarnos!

-¡Déjame! –dice en susurro ronco Isabel que apenas puede hablar- ¡Déjame!

-¡Ah! o te casas conmigo Isabel... ¡o le digo a todo el mundo la verdad! Porque si te enloqueciste –y con la mano le toma el mentón y la obliga a mirarlo a la cara a la fuerza- ¡yo puedo ser mucho más loco que tú!

Y de repente (yo no me lo esperaba :ahh: :ahh:  ) Isabel le habla ronca pero con aplomo- ¡me casaré contigo!... –hace una pausa- Pero bajo mis condiciones.

Andrés se levanta de la cama amenazador- ¿Y cuales son esas condiciones? –le dice arrogante y dueño de la situación. Isabel se incorpora a medias y toma distancias.

-¡Eh! –se le acerca Andrés.

-Que no voy a tener que rendirte cuentas de mis actos... –se arregla el pelo mientras Andrés la mira con una sonrisa irónica- que no voy a tener que acceder a tus caprichos... –y se le quiebra la voz- ¡no volveré a ser tuya y no te podrás acercar a mí nunca más!

A Andrés se le congela la sonrisa y ante el terror de Isabel se vuelve a acercar para decirle- ¡No acepto tus condiciones!

-¡Pues entonces anda! –le sonríe con una mueca y le muestra la salida- ¡Sal y dile a todo el mundo que tú y yo matamos a Pedro!

Andrés la mira desconcertado.

-¿Qué esperas? –le reta Isabel- ¡que lo sepa todo el mundo Andrés! Y cumple con tus amenazas ¡porque yo si te estoy hablando muy en serio!

Andrés la sigue mirando indeciso e Isabel se arrastra para levantarse y abrir la puerta- ¡Anda! ¡Hazlo! – y se apoya en una silla para no caer- ¿o tú crees que yo tengo miedo de pasar toda mi vida en la cárcel? –le dice altiva a pesar de que el llanto le vuelve a anudar la garganta.

Andrés se levanta despacio de la cama, dónde estaba sentado, y toma una decisión- ¡Como quieras! Vamos a ver quien pierde más...  –y se le acerca- ¡si tú que siempre me deseaste! O yo que puedo abstenerme de tocar tu cuerpo –y la mira con desprecio. Isabel levanta el mentón y Andrés le acaricia la mejilla- Pero nos casaremos – continúa Andrés- si quieres hacer de nuestras vidas un infierno.. ¡hazlo! –y le vuelve a agarrar violentamente el mentón y se lo estruja con los dedos- ¡pero no te escaparás de mí! –y la besa a la fuerza- ¡nunca!

Y luego sale golpeando la puerta violentamente.

Al quedar sola Isabel se derrumba física y síquicamente.  Empieza a llorar con una desolación terrible.  Se desliza lentamente al suelo y desde allí mira con ojos rojos y sin esperanzas… ¡el retrato de Pedro José!

 

@2005 Narración copyright by Mabouchita! Z;D

 

(Paulina, disculpa la demora en responderte pero este foro es muy lento y estoy muy ocupada. Mis respuestas: 1) no tengo el libreto... que pena! sería más fácil! lo hago en base al video; 2) soy mujer. Saludos!    )

 

Mientras tanto, regresan Valeria y Rebeca.  Rebeca baja del auto rengueando y lastimada - ¡Tía! –se preocupa Valeria- ¡te advertí que no te excedieras! Mira nada más cómo te pusiste.

-¡Ya está bien! No soy una mocosa para que me sigas regañando.

-¿No se siente bien doña Rebeca? –Abigail las recibe y se preocupa.

-Se excedió haciendo ejercicio y se desmayó.

-Un simple mareo... ¡a todos los deportistas nos sucede lo mismo! ¿verdad?

-¿Quiere que llame al doctor para que la examine?

-No es necesario... ¡además no soy una vieja achacosa! Ya voy a descansar y se me va a pasar.

-Abigail... ¿está mi prima Isabel en la casa? –pregunta Valeria.

-¡Ya le vas a ir con el chisme a Isabelita! –protesta Rebeca.

-Si señorita... si está... ¡pero enseguida que llegó se fue a su habitación! –les cuenta preocupada Abigail- yo creo que no se siente bien... ¡para mí que tuvo una discusión con don Andrés!

-¿Sucedió algo malo?

-Mire... –y la mira inquieta- ¡será mejor que le pregunte a ella! Yo no estoy bien enterada.. ¡con permiso! –se retira.

 

Valeria ayuda a Rebeca que apenas puede caminar a entrar a la casa y a subir las escaleras.  Rebeca le ruega que no le diga nada a Isabelita porque no la va a dejar volver al gimnasio. Valeria  le dice que el instructor le dijo que tiene que descansar.

-¡No quiero que empiecen a criticarme! Voy a dormir un rato.

Valeria la deja, duda un rato y luego golpea el cuarto de Isabel- ¡Isabel! –llama- Quiero hablar contigo.

Adentro Isabel está envuelta en una bata roja y acurrucada en posición fetal.  A pesar de que escucha las llamadas de Valeria, apenas abre los ojos y no se levanta.

 

Bar de Gaetana.  Lupe le anuncia que un muchacho la busca.  Gaetana se sorprende al ver a Antonio que le dice – Buenas tardes.

-¡Ah! ¿usted por aquí?... ¿a qué se debe?

-Necesito hablar de algo muy importante con usted.

-Yo no veo de qué podemos hablar... ¡además estoy muy ocupada! –y simula ordenar los vasos.

-Quiero preguntarle algo sobre don Pedro José Donoso.

Gaetana lo mira inquieta y muy nerviosa.  Más tarde le sirve un café temblando.

-La veo muy nerviosa... ¿le disgusta que venga a visitarla?

-No, no me disgusta... ¡pero no olvido que la última vez que los vi… a ti y a tu hermano... vinieron a reclamarme!

-No se preocupe... vengo en otro plan... –y mira alrededor- ¡esto está cambiadísimo!

-Monté un bar –le dice orgullosa.

-¡De casa de espiritismo a cantina! – se sorprende Antonio- ¿Cómo le va?

-El cliente y el negocio... es otra cosa... ¡pero no me quejo! ¿Pero qué quería hablar conmigo? –va al grano.

-Ya le dije... quería hablar de don Pedro José... ¡Gaetana! ¿es posible que los muertos regresen?

-¡Ha! –empieza a reírse para disimular pero se le cuaja la risa y se levanta nerviosa- ¡si se les invoca! ... si... pero claro, no hay garantía de establecer comunicación.

-No me refiero a que regresen como espíritus sino como personas. Le hablo de algo más complejo... ¡como la posesión de cuerpo!

-Muchacho –pierde completamente la sonrisa- ya me estás asustando... ¿qué es lo que quieres averiguar?

Antonio se levanta- Pienso que don Pedro José podría haber regresado bajo la apariencia de otra persona.

-¡Ha! –trata de simular burla Gaetana- pero.. per.. ¿de donde sacas semejante locura muchacho?

-¡Un hombre llegó a la casa y tiene mucha relación con el señor Donoso! Además se parecen en la mirada, en la voz y especialmente en la manera de escribir... ¡demasiada semejanzas para ser coincidencia!

Gaetana trata de no darle importancia- ¡debe ser eso! Una coincidencia.

-Si lo creyera no vendría a buscarla.

-¡Mira muchacho! Siéntate... y relájate... ¿sabes lo que pasa? Tienes mucha imaginación y además apreciabas mucho a don Pedro y estás... buscando una excusa para revivirlo.

-Doña Gaetana... existen las posesiones ¿si o no?

-¿Ese hombre se comporta como un demente?

-No, al contrario es una persona muy normal.

-¡Ah! –y se levanta para no mirarlo- ¡entonces sácate eso de la cabeza! –y se ríe- eso no puede ser y te explicaré por qué... ¡solamente un espíritu perverso ocuparía el cuerpo de otro! En cambio... un espíritu noble como el de don Pedro José Donoso –y levanta el índice- ¡sería incapaz de una cosa así! ¿ves? –y le señala la salida.

 

A la noche, sentados a una mesa… en el bar, Gaetana le cuenta a Salvador lo que pasó con Antonio- ¡ese muchacho está a dos pasos de descubrir toda la verdad! Salvador.

-¡Mira nada más Antonio! Nunca me imaginé que se atreviera a venir a este lugar.

-Francamente, cuando yo lo vi aparecer... ¡yo pensé que había descubierto que usted vive aquí! –se espanta- Salvador yo sinceramente creo que no ha sido muy discreto hombre –le reclama.

-¡Lo he intentado Gaetana! –le promete- ¡lo he intentado!

-¿Entonces por qué lo asocia con don Pedro José Donoso? Si él puede hacer eso... ¡cualquiera puede hacer lo mismo!

-No lo creo Gaetana... ¡mírese a usted misma! ¿cree que es fácil vincular a Salvador Cerinza con don Pedro José Donoso? Es imposible –le dice seguro.

-De todas maneras a mí no me gustó la visita de ese muchacho... ¡si sabe que vive aquí nos metemos en un lío madre!

-Tampoco creo que lo comente con nadie, ni que regrese a este lugar.

-¿A usted que le pasa que lo veo tan tranquilo? Le digo todo esto y es como si no le importara hombre.. ¡yo estaría muerta de nervios hombre!

-¿Para que me voy a preocupar? Al fin de cuentas para castigar a esos miserables... y poder ayudar a las personas que amo... ¡tengo que valerme del fantasma de Pedro José Donoso!

Y diciendo esto se levanta tranquilo y se marcha dejando a Gaetana preocupada.

 

En la mansión, en la casa de Abigail, Simón descubre el libro ‘Vida después de la muerte” que lee Antonio y se burla – Este libro es pura basura.

-¿Simón, no te gustaría que don Pedro José pudiera regresar del más allá?

-¡Si pudiera regresar se volvería a ir de ver todo lo que está pasando! No hombre... ¡los muertos, muertos están y ya no regresan! - Y sigue hablando y le dice que extraña a Consuelo y que le es difícil olvidarla- ¡No sé en qué emplear el tiempo libre!

 

(eso mismo... ¿qué pasó con Consuelo?   muerta? viva? como siempre? )

 

-¿Qué pensarías si supieras que Salvador Cerinza es hijo de don Pedro José? –de pronto le dice Antonio.

-¿Quién te dijo eso?

-Nadie, tú mismo me dijiste que se parecían.

-Lo dije y nada más... ¡el viejo era muy digno como para andar dejando hijos regados!

-No me vas a negar que Salvador no te deja de impresionar.

-No sé que pensar Antonio... ¡a veces me simpatiza y me gustaría ser su amigo!... pero hay algo en él que me produce mucha desconfianza.

-¡Ahí está Simón! Ya tienes algo que hacer en el tiempo libre... ¿por qué no me ayudas a averiguar quien es Salvador Cerinza? Averiguarlo puede resultar mucho más interesante de lo que pensamos.

 

En el piso superior Valeria se pasea inquieta- Isabel me tiene preocupada, no ha abierto su puerta y no quiere recibir a nadie... ¡algo debió haber pasado cuando no estábamos!

-¡Ay! –suspira Rebeca deprimida- pues mira si quieres averiguarlo Valeria... ¡hazlo tú! Porque yo hoy no estoy de ánimo para crisis ajenas –y suspira triste- ¡con lo mío tengo bastante!

 

(Y sí… ¡la tía Rebeca es de un egoísmo a toda prueba! Solamente existe ella   )

 

Valeria sale decidida y golpea la puerta de Isabel otra vez- ¡Isabel! –y luego se atreve a abrir la puerta y entra decidida.

La encuentra arropada y en la misma posición fetal de antes.

-¡Isabel! ¿por qué no respondes? –se preocupa.

Isabel la mira- porque no quiero hablar con nadie- le responde.

-¿Te sientes mal?

-Si –asiente Isabel- ¡yo creo que me siento cómo nunca me había sentido!

-¿Puedo ayudarte en algo? –se ofrece Valeria.

Isabel sonríe triste- No... ¡no Valeria! Me siento mal por todos mis errores... ¡por todas mis culpas! - Valeria se sienta en el borde de la cama- ¡no me mires! –le ruega Isabel- ¡me siento horrible!

-Has estado llorando mucho ¿verdad?

A su pesar, Isabel vuelve a llorar – Pues no lo suficiente para desahogarme... ¡ya sabes que yo no soy mujer de muchas lágrimas! –dice agria.

-Pero puedes confiar en mí... –se acerca Valeria- ¡dime qué te pasa!

Isabel la mira y niega con la cabeza- No confío ni en mí misma... ¡me desconozco! –y luego dice como para si misma- ¡si tú supieras todo lo que he hecho! Todo lo que sentí en estos últimos días... ¡yo te aseguro que te irías de aquí!

Valeria mueve la cabeza con pena e Isabel continúa- ¡Ya no me siento dueña de mis sentimientos! – y toma aire- ¡no sé por qué me siento como si estuviera atrapada entre el amor, entre el odio!

-¡Pero no te puedes dejar derrumbar! Tal vez sea una crisis pasajera –Valeria le acaricia el pelo- ¡tú siempre has sido una mujer muy fuerte Isabel!

-Estoy realmente cansada de la vida que llevo –y de pronto reconoce- ¡ay que estúpid.a! si yo debí escucharte cuando me dijiste que no me comprometiera con Andrés.

-Bueno... –le dice Valeria- ¿y por qué vas a casarte con él?

Isabel se queda callada y se va muy lejos... y luego sonríe triste- ¡Porque es inevitable! Tal cual me lo dijo esta tarde... ¡es inevitable!

Valeria la mira intrigada.  Isabel se da la vuelta y la mira- ¡No podemos separarnos aunque nuestras vidas se conviertan en un infierno Valeria!

-Dime... ¿te está presionando? –la interroga- ¿se atrevió a hacerte daño Isabel?

-No –dice con aplomo Isabel- y te juro... ¡te juro que él se hará muchísimo más daño! Porque no tiene idea... –y muerde cada palabra que pronuncia- ¡de lo que le espera!... ¡no lo sabe! –y sonríe maquiavélica.

 

(wow!!! Esto ya me gusta! Que haga sufrir al odioso de Andres!!   )

 

Y Valeria la besa con cariño en la frente y le sonríe.

 

Otro día. Empresas Cítricos Donoso.  Andrés tiene un ataque de histerismo en la oficina.

-¡Qué es esto! –les grita- ¡yo no ordené esto! ¿En qué idioma hablo? ¡Yo no autoricé esto! –la secretaria se achica temerosa.

-Disculpe señor Corona- le enfrenta Ramírez que no le tiene miedo- pero usted lo hizo... ¡bien puede verificar! Aquí está el número de referencia que usted firmó.

Andrés toma el documento con rabia y luego se queda pálido- ¿Cómo pude equivocarme así? – y tira los papeles.

-¡A mí si me extrañó! –admite Ramírez- pero como no tengo nada que ver con esa sección... ¡preferí mantenerme al margen!

-Si, si –lo trata despreciativamente- Helena... ¡llame al jefe de producción! Lo quiero aquí... ¡ahora!

-¿Me podría firmar estos documentos doctor? –se atreve a responderle Helena.

-¡Donde quiere que lo haga! –le grita- ¡aquí no hay lugar ni para contestar el maldito teléfono! –y de un gesto barre todos sus papeles de la mesa- ¡Fuera de aquí! ¡fuera los dos!

 

(¡Este Andrés es un déspota!  )

 

Helena sale corriendo pero Ramírez se queda y lo mira fríamente y sin aprecio - ¿me permite sugerirle algo señor Corona? –le dice buena gente.

-¡Qué! –le dice Andrés con ira contenida.

-Su boda lo tiene muy alterado y así no puede trabajar. ¿Por que no encarga al doctor VillaVizares y se toma unos días para ocuparse de los preparativos de su boda?

Andrés se controla- ¡Si! Lo pensaré.

-Le pido permiso, si me necesita voy a estar en la sección de ventas- y se marcha.

 

Al quedar solo Andrés recuerda.

 

“-¡Entonces estoy dispuesta a darte todo! –Isabel se da cuenta de que está loco- ¡Te juro que no me importa quedarme en la calle! Pero –y solloza- ¡yo no me quiero casar contigo!

-Shhhsss –la calla Andrés- ¡no!... no llores –y la acorrala contra la pared y la besa.

-¡Mi libertad vale mucho más que toda la fortuna de Pedro! Andrés... –sigue llorando y suplicado.

-¡Por favor!... estoy dispuesta a todo... ¡a renunciar a todo! Pero no me obligues a casarme contigo –y solloza histéricamente- ¡no quiero! –repite entre sollozos entrecortados.”

 

Andrés vuelve a la realidad, toma aire... luego toma el teléfono y va a discar... probablemente llamar a Isabel pero se arrepiente y cuelga... y de pronto ve la foto donde está él abrazado con don Pedro José Donoso y furioso lo tira a la basura.

  

@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

 

En la mansión. Walter se pasea con el reloj en la mano.

-¡Walter! ¿Salvador no ha llegado? –aparece Rebeca.

-¡No señora y fíjese la hora qué es! Estoy tentado de quejarme con doña Isabelita.

-¡No! No la moleste que anda muy engripada.

-¿Qué le pasa, se siente mal? –dice Walter con aire de investigador- Porque hace días que no la veo.

-¡No lo sé! –le confía Rebeca- Anda muy extraña... ¡sinceramente me tiene muy preocupada Walter!

Walter mira para arriba, hacia el segundo piso y luego intercambia miradas inquietas con Rebeca.

 

Y realmente hay de qué inquietarse... en el piso superior... Isabel está inmersa en un baño de espumas... y de pronto fija su mirada en una navaja de afeitar que está muy cerca de ella.  La mira.  Y de su rostro sin expresión... una lágrima solitaria empieza a hacer camino lentamente por su mejilla.... Isabel toma la navaja... y la acerca... ¡la abre!... y otra lágrima corre.  Luego empieza a apoyarla contra su nariz... y luego baja la navaja hacia el brazo... llega a la muñeca... y se detiene.  Tiene rabia en la mirada... le tiembla la mano… duda... ¡y luego toma la navaja en sus dos manos y se lleva las manos a la cabeza!

 

(Disculpen amig@s…   ¡esta escena está terrible! Simplemente terrible  )

 

Abajo, llega Salvador que ignora olímpicamente a Walter que lo controla con su famoso reloj (que dice Dad!)- ¡Buenos días Juanita! –saluda a la empleada que limpia los pisos.

-¡Buenos días Salvador!

Salvador desaparece.

-¿Qué usted no está viendo? –le comenta Walter a Juanita- ni siquiera pide disculpas... ¡es que no lo soporto! Vamos a ver cuanto tiempo le dura la altanería cuando el señor Corona se convierta en el dueño y señor de esta casa... ¡ya lo verá! –Juanita se asusta.

 

Isabel se pone el uniforme mientras Vicky hace la ropa- ¡Últimamente no he visto a doña Isabel Vicky! –le comenta como quien no quiere la cosa pero evidentemente inquieto- ¿Está enferma?.

Vicky lo mira y se le acerca para chismentar- ¡Pos quien sabe! Ya no sale de su cuarto... ni siquiera baja al comedor... ¡y ni siquiera atiende el teléfono!

Salvador pone cara preocupada pero se sigue abotonando la chaqueta.

-¡Lo que más me extraña! –sigue Vicky- es que el señor Andrés ya no ha vuelto por acá... –y toma un cepillo y empieza a cepillarle el uniforme con cariño- pa’ mi que se pelearon bien feo la última vez que estuvieron juntos... –y de pronto se le queda mirando inquisitivamente.

-¿Por que me mira de esa manera? –se sorprende Salvador.

-Porque cada día se parece más a don Pedro José –le responde triste.

Salvador le toma las manos y se las acaricia.  Vicky trata de no llorar.

 

Arriba, el infierno sigue haciendo estragos... Isabel contempla la hoja de la navaja que destella ante la luz y lentamente pasa el dedo por el filo... juega con ella... las lágrimas ya no tienen barrera y le corren a cántaros.

 

Al lado, la tía Rebeca golpea la puerta de la habitación de Isabel y entra sin preguntar- Isabel –y se queda asustada al ver ropa tirada por el suelo- ¡Isabel! –grita y la busca.  Se queda asombrada al ver todas las cosas en un desorden total.  Decide entrar al baño y al hacerlo grita sordamente y se tapa la boca con horror- ¡Isabel!.

 
(¿Qué vio Rebeca para asustarse tanto? )

 
Abajo Salvador lustra el auto. Antonio lo espía y Salvador se da cuenta.

 

En el baño Rebeca se acerca lentamente a Isabel que observa catatónica la hoja de afeitar- ¡Isabel! ¿qué demonios pretendes hija! Suelta eso –le ruega- ¡puedes hacerte daño!

Isabel le dice con la cara bañada en llanto que disimula el agua- ¡Tú no me crees tan valiente como para que pueda cortarme las venas! –se burla.

Rebeca le saca la navaja de las manos- ¡Ay mi amor! Claro que no... ¿Cómo puedes decir semejante atrocidad? Solamente que no me gustó verte con la navaja – y la mira con pena- ¡A ver mi cielo! Hija... dime... ¿qué tienes? ¿qué pasa? –y luego le dice dudando- ¿fue tan grave el disgusto con Andresito?

Isabel se toma la cara entre las manos- ¡Nada importante! –le miente.

-¡Entonces no entiendo esa distancia! –le vuelve la voz de cacatúa y su incapacidad de ver los sentimientos de los demás- ¡No entiendo por qué te encierras aquí! Con tantas cosas que tienes por hacer –y sonríe feliz- ¡mi amor! Te casas dentro de dos días y estás como que no te importara hija...

-¡Me importa tía! –le responde harta- ¡Claro que me importa! –y la mira con fastidio- solamente estoy contando las horas para que suceda.

-¡Es natural! –dice Rebeca sin darse cuenta de NADA- ¡un esposo como Andrés Corona... no se encuentra a la vuelta de la esquina hija!  ¡Muchas mujeres te envidiarían!

-¿Te puedo pedir un favor tía? –le corta Isabel cansada- ¿me puedes dejar a solas que tengo muchas cosas que hacer?

Y Rebeca se retira sonriendo.  Isabel se abraza a sí misma y luego pronuncia llorando- ¡Sólo unos días! – y se desespera- ¡sólo dos días para lo inevitable! ¡dos días! ¡dos malditos días!

-y se vuelve a acurrucar en el agua con desesperación.

 

Antonio se acerca- ¡Salvador! Nunca he tenido la oportunidad de agradecerle los libros que me regaló el día de mi cumpleaños... ¡me sirvieron de mucho! Especialmente ahora en mis exámenes finales.

Salvador deja de trabajar-Me da mucho gusto.

-¡Lo más especial es la dedicatoria que me escribió! ¿Sabía que tiene exactamente la misma letra que el difunto Donoso?

-¡Posiblemente puede ser muy parecida! –le responde tranquilo.

-No, posiblemente no, estoy seguro que es exactamente la misma.

-Eso es absurdo muchacho.  Nadie escribe igual que otra persona.

-Así pienso yo, por eso me tiene muy intrigado.

-¿Le gusta investigar? Eso es muy bueno, demuestra que tiene madera para su profesión, si se lo propone será un excelente profesional Antonio.

-¡Ojala! Eso es lo que más deseo.

-¡Yo creo que si el señor Donoso estuviera vivo no dudaría en contratarlo en su empresa!

Antonio desvía la mirada- ¡Eso es lo que quería hacer él! Me consideraba como un hijo y quería lo mejor para mi... ¡lo único que le molestaba era mi relación con Ángela!  -Salvador incómodo desvía la mirada- ¡Seguramente pensaba que no la merecía!

-Los padres son muy celosos muchacho... ¡no siempre confían en el criterio de los hijos!

-¡Si estuviera vivo no me dejaría ni acercarme a ella!

Salvador lo mira- ¡Escúcheme una cosa! Es muy probable que a él no le molestara que estuviera enamorado de su hija... sino las libertades que se tomaban... ¡porque el que se quiere y se respeta no anda con escándalo! –le dice tratando de aleccionarlo.

-¡No sabe lo que él pensaba de nosotros! –se molesta Antonio- ¿por qué habla con tanta seguridad?

-¡Porque conocía muy bien al señor Donoso!

-¿Y por conocerlo piensa igual que él? –se escandaliza Antonio- Siendo un  hombre tan joven tiene los mismos criterios anticuados que él.

Salvador se yergue -¡El respeto! –lo mira duro- El respeto no es anticuado.

Antonio lo mira rebelde-Una cosa Salvador... ¡si usted fuera hijo de don Pedro! No se parecería tanto.

 

Salvador no puede responderle porque llega Andrés que entra por el camino que conduce a la casa a alta velocidad, al maniobrar bruscamente para estacionar el auto casi atropella a Antonio.  Salvador lo protege instintivamente, Walter asustado se sube a una maceta de flores.  Antonio lo mira enojado y se marcha.  Walter se recompone la chaqueta y le abre la puerta del auto- ¡Bienvenido señor Corona! Me alegra mucho verlo aquí en casa.

Andrés lo ignora y baja con un maletín negro, tiene puesto un pantalón gris y una camisa roja.  Al ver a Salvador lo mira con disgusto y desprecio.  Salvador le devuelve la mirada indiferente. Andrés entra a la casa y detrás va corriendo Walter.

-¡Nos tenía muy extrañado señor! –Walter lo adula- ¡me parecía muy raro que usted se ausentara sobre todo en vísperas de su matrimonio!

-Estuve ocupado con algunos asuntos de la empresa Walter –le corta- como pienso alejarme un tiempo quiero dejar todo organizado.

-La señora Isabel está en su cuarto –y le muestra las escaleras- ¡suba señor!

Pero Andrés mira dudando y no se atreve- No, prefiero esperar, ¡dígale que baje!

 

(Es cobarde!  )

 

Walter se sorprende pero va a llamar a Isabel, al subir las escaleras se cruza con Rebeca y cruzan miradas.  Rebeca se acerca a la sala- ¡Ay Andresito! ¿cómo estás? Iba a llamarte a la fábrica.

-¡Hola Rebeca! ¿cómo te va?

-¡Ay de lo más bien! La que está muy nerviosa es Isabelita... ¡hace unos días está muy extraña y me tiene muy preocupada Andrés! –y se acerca- ¿qué pasa entre ustedes?

-Nada... algunas diferencias con respecto a la boda nada más.

-¡Por favor trata de calmarla! –sigue Rebeca cacatúa y evidentemente traicionando a Isabel- ¡está con la moral en el suelo! Yo creo que tú deberías...

-¡Tía! –la corta Isabel que había bajado las escaleras y la sorprende- ¿nos puedes dejar a solas por favor? –le dice dura y seca.

-Claro... ¡como quieras!

Y Andrés e Isabel se intercambian miradas que a cualquiera dejarían hecho pedazos.

 

Rebeca sube al piso superior y la detiene Valeria- ¡Tia! ¿Has visto a Isabel?

-Si está allí abajo... ¡menos mal que Andrés llegó porque Isabel se está comportando de una forma muy rara!

-¡Si lo sé! Anoche hablé con ella.

-¿Te contó algo?

-Asuntos que prefiero callar.

-¡Tenemos que animarla Valeria! Ha descuidado todos los preparativos de la boda... ¡imagínate que Abigail ha tenido que prepararlo casi todo!

-¡Parece no importarle nada!

-¡Si vieras como tiene ese cuarto! No ha querido que las empleadas entren a organizarlo... ¿qué te parece?

Valeria mueve la cabeza- Bueno tía, yo creo que es una buena oportunidad para que nosotros la ayudemos a organizarlos – y decidida se mete al cuarto de Isabel que está hecho un desastre. Rebeca la sigue.

-¡Yo he visto novias nerviosas! –se escandaliza Rebeca voz de cacatúa- ¡pero nunca pensé que Isabelita fuera una de esas! –y de pronto se queda sin habla- ¡Valeria mira que horror! Dios mío... ¡pero si es su traje de novia! –y recoge los pedazos de tela blanca- ¿cómo pudo hacerle esto Valeria?

Valeria se acerca y entre las dos recogen los pedazos desgarrados de tela blanca regados por la cama y por el suelo.

*
FIN DEL CAPITULO

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