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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

CAP# 73: viernes 28 de octubre 2005 – ¡INTENTO DE ASESINATO!

*

Mansión.

Azur está atado y trata de liberarse muy nervioso.  Abigail y Ángela salen al jardín y se acercan.

-¡Yo creo que de veras entraron los ladrones, señorita! –exclama Abigail.

-¿Quién lo amarraría? –se escandaliza Ángela.

-¡Walter! Que no le gusta verlo suelto.
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-¡Pero que estupidez! Se supone que hay gente rondando la casa... ¡creo que hay que soltarlo Abigail!

-Bueno –y Abigail se pone a soltarlo mientras le habla- ¡Azur! Walter parece que no entiende que estás aquí para cuidar la casa... ¡no para vivir encadenado!

Apenas suelto Azur sale corriendo hacia el bosque.

*

Rebeca e Isabel salen de la casa y se acercan a ellas.

-¿Encontraron algo? –pregunta Isabel mientras se abraza a sí misma muy inquieta.

-No, nada –responde Ángela- ¡Salvador y el vigilante se fueron al bosque! Y yo creo que Walter también porque no lo veo por ningún lado –y luego las mira preocupada- ¿ustedes llamaron ya a la policía?

-¡Si! –le responde Isabel y suspira- ¡espero que mientras llegue no suceda algo de lo que tengamos que lamentarnos!

Y las cuatro se miran preocupadas.

*

En el bosque.

Salvador se interna cada vez más buscando.  En otro lado también Andrés se interna con el arma en la mano.

*

Apartamento Felipe.

Felipe trabaja muy concentrado en su nueva obra.  Su modelo Chelito está desnuda y posando con una manzana en la mano.  Cantalicia entra al cuarto con una taza de café en la mano, seguida por Moncho.
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(bueno, ¿pero y este niño? ¿no va a la escuela, no duerme? ¡nada!)

Cantalicia sin darse cuenta de la modelo pregunta - ¿Quiere un cafecito don Felipe? 

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–y en ese momento ve a la modelo desnuda y grita espantada- ¡Ahhhh!
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-¿Qué pasa? –se asusta Felipe- ¿cuál es el escándalo?

-¿No está viendo una vieja encuerada? –grita Cantalicia mientras le tapa los ojos a Moncho para que no la vea.

-¡Por supuesto que la estoy viendo! –le grita Felipe desquiciado- ¡yo no soy ciego! ¿no ve que la estoy pintando?

Y como Moncho trata de ver a la modela a pesar de los esfuerzos de su madre, Cantalicia le llama la atención- ¡Usted no mire esas cochinada mijo! –dice espantada.

Ante estas palabras Felipe pierde el control- ¡Qué cochinadas ni qué cochinadas! –se exaspera- ¡no faltaba más! –y luego se controla a penas- ¡hágame un favor! No entre más al estudio sin mi consentimiento... ¡fuera! –la echa y luego mira acongojado a Chelito- ¡Descansa un poquito chula! –le ruega- ¡que ya vuelvo! –y sigue a Cantalicia.


La alcanza en la sala- ¡No puede estar de aquí para allá como una gallina clueca que no sabe dónde poner el huevo! –le reclama.

-¡Es que yo nada más le estaba llevando un cafecito! –gime Cantalicia- ¡para que resista! Como siempre usted acostándose tan tarde –mientras anuda y desanuda la cuerda que usa como cinturón.

-¡No me imite! –le ruega Felipe fuera de si- ¡no me imite! No me gusta tener gente cerca de mi cuando estoy trabajando... ¡así que vaya a acostarse! –y de pronto ve al niño- ¡y el pobre muchachito ya debe estar muerto de sueño!

-¡Oiga! Pero... –duda Cantalicia- ¿pero es que no sabe nada del Salvador?

-¡Ay! –suspira exasperado Felipe y se le acerca amagando que le va a dar un golpe en la cabeza hueca, pero por supuesto no la toca- ¡pero usted no escuchó! –y le repite- ¿no escuchó que la señora que me atendió dijo que me iba a responder? Bueno... ¡pues vamos a esperar a ver que pasa! –y luego le explica- ¡tengamos un poco de paciencia! Bueno... ¡vaya a acostarse ya! Ya está bueno –y luego mira al niño y cambia el tono y le habla con ternura- ¡usted vaya a acostarse también!

Felipe vuelve al trabajo mientras Cantalicia lleva al niño a acostarse.

*

Bar.

-¡Realmente no sé que haces aquí ni en que puedo ayudarte! –le dice de malas maneras Gaetana a Simón.

-¡Dígame! ¿pero por qué está tan prevenida? –se sorprende Simón- ¡ni siquiera le he dicho el motivo de mi visita!

-¡No, ni más faltaba! –grita Gaetana- ¡con tantos problemas que he tenido con ustedes yo sinceramente no quiero ni uno más! No estoy dispuesta a aguantar ni uno más.

-¡No! Si mi intención no es armar ninguna bronca... ¡pero tampoco me voy a quedar cruzado de brazos sin saber qué pasó con mi hermano! Anoche Antonio estuvo aquí –le afirma.

-¡No señor! –niega Gaetana- ¡él no estuvo aquí! Hace tiempo... vino a buscarme... ¡pero yo no quise atenderlo para evitarme problemas!

-¡Mire Gaetana! No me quiera ver la cara de tonto, mejor dígame de una vez qué pasó con mi hermano.

-¡Insisto que no sé! –le niega Gaetana- ¡hace siglos que no lo veo!

-¡Yo estoy seguro que Antonio estuvo aquí! Y algo malo le hicieron en este lugar, porque regresó a la casa completamente trastornado... ¡y usted me lo va a decir si no quiere que le arme un escándalo delante de toda esta gente!
-¡Mira muchacho! –se enoja Gaetana- ¿Quién te has creído tu para venir a amenazarme en mi propia casa? ¡te me vas por donde viniste que aquí nadie te invitó!

-¡Yo de aquí no me muevo! –dice terco Simón.

En ese momento se abre la puerta del exterior y llegan Lupe y Camilo.

-¡Aunque me peguen encima todos sus empleados! –sigue gritando Simón.

-¿Algún problema Gaetana? –interviene Camilo para defender a Gaetana.

Simón lo mira y se queda pálido- ¡Ah! ¡ahora si la completamos! Miren nada más a quien tenemos aquí... ¿con que usted y yo nos conocemos? ¿no? –se burla.

-Francamente yo... –balbucea Camilo nervioso- ¡no lo recuerdo!
-¡Claro! Y ya se le olvidó que lo sorprendí revolcándose con mi ex - mujer... ¿con Consuelo Villamin?

-¿Qué quiere? –le responde Camilo- ¿y qué vino a hacer aquí?

-¡Lo mismo le pregunto! ¿qué demonios está usted haciendo aquí? –y se le acerca para atacarlo.

Gaetana se pone en el medio de los dos- ¡Basta! Basta –les grita- ¡se acabó! No quiero ningún escándalo ni bronca en mi negocio... ¡mira que se me desbarajusta! Si tienen algo que tratar, será en privado... ¡así que vamos a la casa! –y lo toma del brazo y lo arrastra- ¡vente! Vamos.

Camilo los sigue.

Mientras Matilda canta.

[
Cariño mío, ¿qué voy a hacer?
Con tanto amor, tanta pasión,
¿Qué voy a hacer con el dolor
que está matando mi corazón?
Qué voy a hacer por favor
Y bésame y abrázame
Yo necesito sentir tu piel
¡Perdóname! Si acaso en algo yo te fallé
Ahora decides marcharte, me muero de sed
Cariño mío, ¿qué voy a hacer?
Con tanto amor, tanta pasión,
]

*

Mansión.

Isabel se pasea en la sala muy preocupada.  En otro rincón Vicky habla con las empleadas.  Rebeca baja del piso superior histérica- ¡Isabelita! ¡ay mi amor, tengo los nervios de punta! –se queja gimiendo- ¡cuánto hace que llamamos a la policía y no aparecen! ¿cuándo van a llegar?

-Bueno... –trata de tranquilizarla Isabel- lo que pasa es que la casa está muy retirada tía... ¡por eso!

-¡Igual que Salvador que no regresa! –gime Rebeca- ¡es muy peligroso que se enfrente a esos maleantes sin siquiera tener un arma con él... con qué defenderse!

-¡Bueno, cálmate tía! –pierde la paciencia Isabel- ¡tranquilízate! Porque seguramente está con el guardia y él si está armado –y apenas puede disimular los nervios.

Rebeca mueve la cabeza negativamente.

En el bosque, Salvador sigue investigando en la oscuridad... su linterna empieza a fallarle y debe darle golpes para que marche... ¡de pronto le parece ver algo!
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-¡Quien anda ahí! –grita.

(ayayya... ¡esto es muy tonto! A quien se le ocurre llamar a los supuestos ladrones con un ¡alto! ¿quién vive?)

Pero nadie le contesta y el se agazapa- ¡responda! –vuelve a gritar- ¿quién anda ahí? –y otra vez la linterna le falla y vuelve a golpearla- ¿quién anda ahí? –repite y como es de esperar nadie le contesta.
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En la casa entran Ángela, Vicky y las dos empleadas desde el jardín

- Qué pasó? ¿has sabido algo? –se inquieta Vicky- ya hace rato que andan buscando a los ladrones.
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-¡Y ni Salvador! –agrega Abigail- ¡ni Walter ni el vigilante han regresado todavía!
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-¡Ay! No me gusta que Salvador intervenga en esto –dice Ángela con malos presentimientos y sube al piso superior.
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-¡Ay Dios mío! –Abigail.

-¿Qué pasa Abigail? –Vicky.

-¡Pues a mi lo que no me gusta es que Simón anda en la calle! –le confiesa Abigail- ¡hace horas que salió y no sé dónde anda metido ese muchacho!

*

Bar.

-¡Cuando Antonio me dijo que usted tenía alguna relación con Salvador creí que estaba loco! –grita Simón- pero ahora al encontrarme a este tipo aquí... ¡no me parece tan descabellada la idea!

Camilo y Gaetana se miran.

-¿Ustedes tienen algo que ver con Salvador? –les reclama Simón.

-¡Simón! No tengo la más mínima idea de lo que estás diciendo muchacho... ¡y no conozco a ningún Salvador! –le grita Gaetana.

Camilo asiente con la cabeza.

-¿Ah no? –se burla Simón- ¿y usted tampoco conoce a ninguna mi estimado amigo? –se dirige a Camilo.

-¡Yo menos! –salta Camilo- ¡ni siquiera sé de quien me está hablando!

-¡Por favor no se haga el tonto! –y Simón lo agarra de la solapa - ¿o qué? ¿ya se le olvidó que estaba de acuerdo con él cuando lo descubrí metido en la cama con Consuelo?

-¡Oiga! –y se separa de un empujón- ¡si viene a reclamarme por la vieja esa! Eso es cuento del pasado... ¡yo dejé de verla tan pronto supe que andaba enredada con usted!

Simón se avergüenza- ¡No! No, no... ¡si a mí esa vieja sinvergüenza ni me importa! –le aclara- ¡yo lo único que quiero es averiguar la verdad! –y los mira- ¡averiguar que está pasando aquí! ¡respóndame! –y lo vuelve a agarrar de la solapa- ¿qué relación tiene usted con Gaetana y Salvador?

-¡Ya basta Simón! –grita Gaetana- ¡ya basta! No te voy a permitir que sigas insultando a Camilo, que es mi empleado... ¡y no tienes ningún derecho a venir a mi casa a estar ofendiendo a nadie! así que ¡basta por favor! –y le repite- ¡basta!
-¡No crea que me voy a tragar el cuento de que todo esto es una coincidencia! ¿eh? –sigue Simón- ¡no! –y mira a Camilo- ¡usted está metido en un enredo bien extraño! –y enfrenta a Gaetana- ¡al igual que esta señora espiritista! ¿qué está pasando aquí? ¡respóndame! –le reclama- ¿qué demonios tiene que ver usted con Salvador? –dice fuera de si- ¡contésteme de una buena vez!

-¡Pero bueno Simón! –le corta Gaetana- ¿cuántas veces te voy a decir que yo no conozco a ese tipo? ¡y tu hermano Antonio tampoco estuvo aquí nunca!

-¡Por favor eso es mentira! –se fastidia Simón- ¡él estuvo aquí! Y alguna cochinada le hicieron porque regresó como si le hubieran lavado el cerebro.

Gaetana y Camilo se miran asustados.

-¡Por favor! Si ustedes no son más que un par de brujos acostumbrados a quien sabe qué porquerías –les ruega Simón.

-¡He! –reacciona Camilo- ¡ni somos brujos, ni nada tenemos que ver con la jugada que está diciendo!

-¡Está bien! –de pronto se rinde Simón- ¡si no me quieren decir la verdad! No se preocupen... ¡yo la voy a averiguar personalmente con Salvador! Él me va a explicar muchas cosas –y los mira y sale enojado de la casa de Gaetana.

*

Mansión.

En el bosque Salvador vuelve a preguntar- ¿Quién anda ahí? ¡conteste! –grita- ¡Quien anda ahí!

De pronto Salvador distingue movimientos y se lanza sobre el bulto.  Golpea violentamente a la persona.

-¡Soy Walter! –llora Walter- ¡soy Walter!

Salvador lo suelta y lo mira- ¿Qué demonios hace ahí escondido? –lo mira furioso- ¿por qué no responde cuando lo llamo?
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-No... –balbuce Walter con miedo- ¡no le reconocí la voz! Y pensé... ¡que era uno de esos maleantes!
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 -¡Qué maleantes, ni que ocho cuartos! –explota Salvador- ¡los maleantes no existen! Todo es una falsa alarma.

-¡No señor! –le contradice Walter todo dolido- ¡es verdad! Esos ladrones están por aquí cerca – y pone cara de miedo y mira a los costados- ¡nada más aquí!... ¡aquí! –y mira con ojos agrandados- ¡aquí!
-¡Usted aseguró que el vigilante los había visto! –le dice sin creerle Salvador- ¡y él me dijo todo lo contrario!

Walter pone cara de inocencia- ¿Está dudando de mi palabra? –se hace el ofendido- ¿por qué tendría que inventar yo esas patrañas?

Salvador suspira con fastidio- ¡no lo sé! Pero yo no creo en sus cuentos – le aclara- ¡aquí el único ladrón a la vista! –y lo fusila con la mirada- ¡es usted!

Walter baja la cabeza con aire de víctima.

*

Mansión.

En su habitación Valeria sonríe tranquila y practica sus lecciones de piano... alejada de todo.

*

Bosque.

Salvador sigue buscando y la linterna le sigue dando problemas.  Azur aparece de pronto y se pone a su lado.  
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Salvador se arrodilla y le habla- ¿Tú que haces aquí Azur?

(-¡Pues qué voy a hacer! Busco a los ladrones como tú –contesta Azur)
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Salvador presiente el peligro y mira aprensivo hacia la oscuridad del bosque.... su linterna le vuelve a fallar y la golpea para que vuelva a alumbra.

(bueno... Salvador... yo apagaría la linterna más bien)

Muy cerca, protegido por la negra noche, Andrés ve a Salvador perfectamente iluminado por su propia linterna... ¡y lo apunta cuidadosamente!
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Azur lo huele y empieza a ladrar nerviosamente- ¿Qué pasa Azur? –le pregunta Salvador e inquieto se levanta.
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En ese momento Andrés dispara y la bala le entra a Salvador en el estómago... Salvador no entiende lo que pasa
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¡Salvador abre los ojos sorprendido!
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*

Mansión.

Valeria escucha el disparo y asustada deja de tocar el piano.
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*

Bosque.

Salvador se lleva la mano a la herida
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y luego incrédulo se mira la mano llena de sangre.  Lentamente cae al suelo.

*

Mansión.

Antonio se despierta sobresaltado.

*

Bosque.

Salvador cae de frente y pierde el conocimiento.  Andrés fascinado se le acerca sonriendo.

*

Mansión.

Isabel y Rebeca salen corriendo al jardín.  Ángela, Vicky, Abigail y las empleadas salen al porche de entrada.

-¡Escuché un disparo Isabelita! –grita Rebeca mientras mira hacia el negro bosque- ¿oíste?

Isabel le hace un gesto con la mano para que se calle y las dos se quedan alertas escuchando hacia el bosque.
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En el porche Ángela, Vicky y Abigail se toman de las manos.
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*

Bosque.

Salvador yace inmóvil en el suelo y Andrés se acerca con la pistola en las mano para darle el tiro de gracia.  
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Lo mira y lo toca con el pie para saber si reacciona.  Azur le ladra desesperado y toma impulso para saltar.  Andrés sorprendido le dispara y le falla de milímetros.  
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Azur asustado sale corriendo.

(-¡Patitas pa’que os quiero! –piensa Azur- ¡aquí yo no me quedo!)

Andrés muy nervioso con el pie da la vuelta a Salvador que sigue inconsciente.  Comprueba que no se mueve, mira la herida que sangra en el estómago y se convence que está muerto. 
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Escucha unos ruidos y huye de la escena del crimen.

*

Mansión.

Rebeca entra desesperada a la sala y se encuentra con Valeria que baja del piso superior- ¡Tía Rebeca! –le grita- ¡tía!

-¡Qué! –le grita Rebeca sin paciencia.

-¿Qué está pasando?

-¡Andan buscando a unos ladrones que entraron a la casa! –y luego se desespera- ¡algo debió ocurrir Valeria! Porque hemos escuchado disparos.

-¿Pero qué sucede? –pregunta asombrada Valeria- ¿Cómo es que no me enteré de nada?

-¡Ay claro! –se burla Rebeca- ¡porque tu te la pasas en la luna con tu dichoso piano! Y las cosas te pasan así en las narices y no te enteras... –y se desespera- ¡y la policía que no llega! ¡no llega! –repite.

Valeria la mira acongojada.

*

Bosque.

Walter camina con el celador hacia el lugar del disparo- ¿Quién disparó? –pregunta Walter simulando inocencia.

-¡No sé! –le responde el vigilante que avanza con la escopeta en la mano.  De pronto se queda de una pieza al ver a Salvador en el suelo- ¡Pero lo hirieron!

-¿A quien? –pregunta Walter.

-¡A él! –le señala el vigilante- ¡A Salvador!
Walter se acerca y se tapa la boca espantado- ¡Lo mataron! –sentencia con lúgubre voz.

El celador alumbra a Salvador con su linterna.

*

Mansión.

Luego de cometer su crimen, Andrés entra sigilosamente a la casa por la puerta de servicio.  Al darse cuenta de que una de las empleadas camina por el pasillo se mete a la lavandería y espera que ella salga al jardín.  Sube rápidamente las escaleras y entra a su habitación.  Se mira las manos y ve la pistola.  No sabe qué hace con ella.  Busca un escondite con desesperación.... abre unos cajones... pero no le parece buena idea.  Se dirige al closet y saca un cofre, lo abre y mete la pistola... nerviosamente busca papeles y rellena el cofre con ellos.  Toma el cofre y lo esconde en el fondo de su closet.  Cierra las puertas del closet y se dirige con ojos desorbitados a su cama.  Se acuesta en ella respirando entrecortadamente por la acumulación de adrenalina.  Pone los pies, con los zapatos puestos sobre la colcha.... ¡y de pronto sonríe histéricamente... con locura!

Afuera, Walter y el celador traen a Salvador a rastras.  Walter llega gritando- ¡Los ladrones le dispararon a Cerinza! –y apenas puede con el peso de Salvador- ¡yo vi cuando huían! ¡le dieron!

El celador y Walter bajan a Salvador al suelo en medio de las mujeres espantadas- ¡Ayúdennos que este hombre pesa mucho por favor! – se queja Walter- ¡Ayúdennos a meterlo a la casa!

-¡Salvador! –grita Ángela horrorizada y se arrodilla a su lado.

Isabel se acerca corriendo como en sueños.
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-¡Señora Isabel! –se le acerca Walter con ojos desorbitados- ¡a este hombre lo mataron! ¡lo mataron!

-¡Qué! –llega a pronunciar Isabel y luego se acerca al grupo que rodea a Salvador, se arrodilla al lado.
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-¿Está muerto? –pregunta Isabel temblando.
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Abigail se tapa la boca.  Rebeca entra a la casa llorando y sube corriendo las escaleras.  Golpea la puerta de Andrés con desesperación- ¡Andrés! ¡Andrés por favor abre! –grita- ¡Andresito por favor abre la puerta!
Andrés sale de su cuarto en pijama- ¿Qué pasó?

-¿No sabes lo que está pasando? –se asombra Rebeca en medio de su llanto.

-¡No! ¡llegué a la casa cansado y me metí a dormir!
-¡Unos ladrones entraron a la casa y le dispararon a Salvador! –gime Rebeca- Walter y el vigilante lo acaban de traer del bosque... ¡por favor! –le ruega- ¡Por lo que más quieras haz algo! –le exige- ¡haz algo!

Andrés se pone la mano sobre el corazón y baja corriendo.  Rebeca se queda sola en el piso superior repitiendo- ¡Salvador! ¡Salvador! –de pronto recuerda algo y entra a su cuarto... abre un cajón, busca con ahínco y luego saca... ¡unas tijeras! - ¡por nada del mundo puede morir! –dice Rebeca mientras mira el par de tijeras.

Andrés sale al jardín- ¿qué pasó? –pregunta a gritos.

-¡Señor! Entraron unos ladrones, nos asaltaron aquí y le dispararon al chofer señor –le responde Walter.

Andrés mira a Salvador, que sigue tirado en el suelo inconsciente- ¿Está muerto?

-¡Parece que si señor! –le responde Walter- ¡este pobre hombre parece que está muerto!

Ángela llora desesperada e Isabel tiembla como una hoja.

*

Bar.

-¡Francamente no sé lo que Salvador tiene en la cabeza! –se queja Gaetana mientras se pasea de un lugar a otro como una gata enjaulada- ¿por qué todo se lo toma así? ¡deportivamente! Primero con la tal Rebeca.... ¡y después con Antonio! –se queja- ¡Ah! ni siquiera se alarmó... ¡y eso que cuando el muchacho salió de aquí parecía un loco! –y da otra vuelta- ¡y ahora con este muchacho Simón! Yo no sé lo que va a pasar... ¡porque este diablo no se va a quedar con los brazos cruzados.

-¡Doña Gaetana! –Camilo- ¡yo no entiendo todavía que significa ese rollo que ustedes se traen entre manos! Pero le advertimos que ni Lupita ni yo –y abraza a Lupe- ¡queremos terminar metidos en problemas!

-¡Mi jefecita! –Lupe- ¡nosotros la queremos muchísimo! Usted bien lo sabe... pero es que... ¡es que nos da miedo con Salvador!

Gaetana se sienta- ¡Ay no! ¡por favor no!

-¡Mi jefecita! –sigue Lupe y se sienta a su lado- ¡nosotros somos sus empleados y obedecemos sin hacer pregunta alguna! Pero... es que vemos que este asunto se va poniendo muy feo... y... ¡a mí me da mucho miedo! –y luego le dice directamente- ¡y me dan ganas de irme!

Gaetana abre la boca espantada- ¡Ay no! –grita y se levanta- ¡no me van a salir con esto en un momento de crisis como este! ¡no señor! –de pronto Gaetana mira a Camilo y se queda parada en medio de la pieza- ¡Un momento Camilo! –y pone las manos en las caderas- ¿qué es lo que pasa contigo? ¿tu no tenías que ir a buscar a Salvador?

-¡No doña Gaetana! –le tranquiliza Camilo- ¡allá estuve puntual como siempre! Pero tardó en salir y por eso me regresé... ¡yo pensé que ya estaba aquí!

-¡Pero ya ves que no! –le reclama Gaetana- ¡seguro debe estar esperándote hombre!

-¡Pero doña Gaetana! –trata de razonar Camilo- ¿A esta hora? ¡ya debe estar en camino!
-¡Si no consiguió transporte Camilo! –hurla Gaetana- ¡anda muchacho! Ve a buscarlo inmediatamente –y palmotea- ¡vamos!

Camilo sale corriendo.

-¡Ay el pobre Salvador! –dice con pena Gaetana y Lupe la abraza.

Entra Matilda- ¿Se puede saber qué hacen aquí encerradas? –les reclama- ¿qué misterio se traen?

Gaetana se le acerca- ¡Asuntos personales Matilda! –la enfrenta muy cerca- ¡Hazme el favor de no meter tus narices en donde no te importa! –le grita- ¡gracias!

-¡Ah no! A este paso tendré que coserme la boca- se burla Matilda- ¡Si lo pregunto es porque me parece el colmo que dejen abandonado el negocio con la cantidad de clientes que tenemos esta noche! ¡y a ti Gaetana! –le reclama- ¡te están esperando para que cantes! ¡vamos! ¡corre! ¡cumple con tus obligaciones!
Gaetana no puede creer que Matilda le llame la atención, pero suspira y se dirige al bar... sin embargo al pasar al lado de Matilda no puede aguantar y de un gesto hace que su chal de plumas roce la cara de Matilda... Gaetana sale con la cabeza en alto.

*

Mansión.

Andrés y Walter meten a Salvador a la sala en medio del griterío de las mujeres.

-¡Tengan cuidado por favor! –Ángela.

-¡Mucho cuidado! –Abigail- ¡pónganlo ahí despacito!

Detrás de la procesión, alejada y en completo silencio se acerca Isabel.

-¡Cuidado! Está muy malherido –Abigail.

Andrés y Walter depositan a Salvador sobre el sofá.

-¿Malherido o muerto? –pregunta Valeria con horror y se sienta al lado de Salvador.

Nadie responde y todos se miran desesperados.  A la distancia y sin perder detalle de lo que pasa, una silenciosa Isabel tiembla como una hoja al viento, con espasmos involuntarios.

Andrés mira fríamente a Salvador que yace sin moverse.
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(hum... el teléfono está ahí... ¡a ver señores! Hay que llamar a la ambulancia... ¿o no? Novelaland leyes? )

En su habitación Antonio, al escuchar las sirenas se levanta de la cama, y en pijamas y descalzo abre la puerta de su habitación y se dirige a la sala lentamente.

-¡La policía! –entra Vicky a la sala gritando- ¡acaba de llegar la policía!
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-¡Bonita hora de llegar! –se burla Walter con sorna- ¡los ladrones ya se fueron y Cerinza está muerto!
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-¡No! –grita Abigail que le toma el pulso a Salvador- ¡no está muerto! ¡tiene el pulso débil pero lo siento!
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-¡Vamos a hablar con la policía! –anuncia Andrés a viva voz para que escuche Isabel.

-¡Yo me quedo aquí! –se niega Isabel a moverse.

Andrés que se dirigía a la puerta, retrocede con cara de disgusto- ¡no tienes por qué quedarte con él! –le reclama- ¡eres la dueña de la casa! –y la toma del brazo- ¡vamos a hablar con la policía!
Isabel se libera con un gesto y lo sigue, mientras Ángela, Walter, Vicky y Abigail quedan con Salvador.

Afuera en el jardín, están dos autos de policías y una ambulancia.

(bueno... que yo sepa nadie llamó una ambulancia... ¡pero la policía aparece con una!)

Un policía interroga al celador.  Walter y Andrés lo miran preocupados. 

En la sala Abigail sigue con Salvador, mirándolo, cuando se acerca Rebeca- ¿Está muerto? –le pregunta angustiada.

-¡No! –contesta Abigail.

-¡Pero está muy grave! –llora Ángela.

-¡Pero por favor! –grita Rebeca con su voz chillona- ¿entonces por qué no lo llevan a un hospital?

(bravo!!! La voz de la cordura por fin!!)

-¡Ay no sé! –reacciona Ángela- ¡no entiendo lo que está pasando! –y sale corriendo al jardín.

-¡Ángela yo te acompaño! –Valeria sale corriendo detrás.

-¡Abigail! –le ordena Rebeca- ¡por favor! ¿por qué no trae una venda o algo para ayudarlo antes que se lo lleven?

-¡Si señora! –Abigail obedece automáticamente sin darse cuenta de la tontería del pedido y sale de la sala.

Rebeca queda a solas con Salvador inconsciente y rápidamente saca las tijeras del bolsillo y con manos temblorosas le corta un mechón de cabello.  Luego se sienta a su lado y con manos más temblorosas trata de cortarle las uñas.

Detrás de ella, y como un zombi, entra Antonio que la mira con aire ido.  Rebeca se da cuenta y se pega el susto, esconde las tijeras.  Antonio mira a Salvador sin reaccionar.

*

En el jardín.

Ángela ataca a Andrés- ¿Pero que está pasando? –grita- ¿por qué no se lo han llevado al hospital? ¡está muy grave Andrés!

-Primero deberían revisar la zona –responde Andrés sin mucho sentido- ¡alguno de esos ladrones está sueltos!

Isabel sigue temblando compulsivamente.
-¡Estamos perdiendo mucho tiempo! –grita Valeria.

-¡No habían nombrado a ningún hombre herido! –se sorprende el policía al escucharlas- ¿dónde está?

-¡Allá adentro! –les señala Valeria.

-¡Hay un hombre gravemente herido! –ordena el policía a sus subordinados- ¡entren a auxiliarlo!  -y todos corren.

-¡Apúrense por favor! –ruega Ángela- -¡Tengan cuidado!

Andrés se toca la mejilla nerviosamente.

Los parámedicos sacan una camilla de la ambulancia y se dirigen a la casa.

En la sala Abigail vuelve con las vendas y un ridículo kit de primeros auxilios.  Al ver a Antonio parado mirando a Salvador casi le da el ataque- ¡Antonio hijo! ¿pero qué hacer aquí? –y lo toma del brazo- ¡Antonio! Vamos a tu cuarto hijo... ¡no te hace bien ver esto! ¡vamos por favor!
Los parámedicos ponen a Salvador en la camilla y se lo llevan.  Rebeca con su tesoro en las manos se queda llorando.

Salvador es sacado de la casa en camilla, todos lo miran.  Ángela sube a la ambulancia con Salvador.  Isabel los mira temblando compulsivamente, sin moverse y sin decir palabra.  Andrés vigila con ojos alertas.

La ambulancia de ‘American Medical Response Ambulance’ parte raudamente con las sirenas cantando.

(sirenas para qué??? Si no hay un alma!!!)

Simón se cruza con la ambulacia- ¿Pero qué diablos pasa aquí? –se sorprende y luego ve a Valeria llorando- ¡Valeria! ¿qué pasó?

-¡Unos ladrones dispararon a Salvador! –le cuenta Valeria entre sollozos- ¡y se lo llevaron en la ambulancia! Ángela va con él.

-¡Pero no puede ser! –se escandaliza Simón- ¿cómo pasó?

-¡No sé! Pero tengo mucho miedo y no creo que se salve Simón.

Y Simón la abraza para consolarla.

En la carretera Camilo llega al mismo tiempo que la ambulancia sale de la mansión y debe maniobrar para dejarla pasar.  Camilo se da cuenta que algo anda mal.

Dentro de la ambulancia, Ángela mira a Salvador y llora sin consuelo.  Sobre la camilla Salvador inconsciente recuerda a Gaetana “No me pida que le hable de la muerte don Pedro José, ni de lo que uno siente siente después de abandonar este mundo... ¿para que?... ¡si usted mejor que nadie lo sabe!”

*

Mansión.

El policía sigue con su trabajo- ¿Y de donde conoce usted a la víctima? –interroga a Isabel.

-Yo lo conozco porque vino a buscar trabajo –responde Isabel desde lejos.

-¿Dónde estaba en el momento de los hechos? –interroga a Andrés.

-¡En mi cuarto! –miente Andrés seguro de si mismo.

Isabel lo mira con una extraña mirada.

-¿Dónde estaba? –interroga a Walter.

-¡Con el vigilante!

Rebeca sin aguantar más sube llorando las escaleras, al llegar al piso superior se sienta en un sillón.... abre el pañuelo donde guarda celosamente el rizo de cabello (¿y qué pasó con las uñas?)- ¡Salvador no puede morir! –llora y repite- ¡no puede morir!

*

En la ambulancia.

Salvador sigue inconsciente.  Ángela sigue llorando.

*

Mansión.

En la habitación de Antonio y Simón, Abigail le cuenta a Simón mientras Antonio está profundamente dormido- ¡Todo sucedió de un momento a otro! –y mira por la ventana- ¡cuando Walter avisó que habían entrado los ladrones Salvador corrió a ayudar y se internó en el bosque! –hace una pausa- ¡después lo trajeron desde el bosque!
-¡Como pueden ocurrir tantas cosas juntas! –se espanta Simón- ¡es que ni siquiera creo haberme tardado tanto!
Abigail vuelve a la realidad y se cuenta que había perdido el control de Simón- ¡Eso también me tenía los nervios de punta hijo! –le reclama- ¿dónde andabas? ¿qué andabas haciendo fuera de la casa?

-¡Ya te dije ma! Fui a dar una vuelta... quería averiguar algo que tal vez nunca podré saber si Salvador muere – dice misteriosamente.

Abigail levanta una ceja y Simón mira a su hermano que duerme tranquilamente.

*

Hospital.

Meten a Salvador de urgencia.  Salvador en su inconciencia ve una luz muy potente que lo deslumbra y piensa con la voz del viejo Donoso “Veo una luz resplandeciente... ¡que me mencionó Gaetana! Pero está muy lejos y me siento... aprisionado en un túnel tan largo... ¡tan infinitamente largo que si quisiera llegar a la luz tardaría una eternidad! No sé donde me encuentro” .
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Salvador se agita y luego piensa con la voz del joven Salvador “¡No puedo irme todavía de aquí! Debo permanecer aquí... ¡yo sé que debo permanecer aquí!” se promete a sí mismo.
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*

Mansión.

Isabel está sentada en un sillón sin moverse.
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Andrés entra sin llamar.

-¿Alguna noticia? –pregunta Isabel- ¿Ángela ya se comunicó?

-¿Por qué debería llamar? –se enoja Andrés- ¡sabe que no nos importa lo que le pase a ese tipo! –y en un instante la mira muerto de celos- ¿o a ti si te importa? –y se apoya en la cama.
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-¡Es un ser humano! –le responde Isabel sin mirarlo.

-¡Ah! ¡es un pobre infeliz! Nos complicó la vida con su presencia... ¡nada más!

–¡A ti te complace lo que le pasó! –le afirma Isabel- ¿no es cierto?
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-¡No! –miente Andrés- ¡pero se lo buscó por desafiarnos! Nunca imaginó que el destino iba a jugarle una mala pasada.

Isabel lo mira con rabia y sospecha.
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-¡Pero no te sientas mal! –sigue Andrés- ¡no tenemos nada que ver con ese tipo! –y se le acerca- ¡acá la única que debería preocuparse es Ángela! –se arrodilla al lado del sillón- ¡la única!
-¿En donde estabas cuando sucedió todo? –de pronto le interroga Isabel.

-¿No escuchaste lo que le dije a las autoridades? –se enfurece Andrés y suspira impaciente- ¡estaba en mi cuarto preparando los papeles de la sucesión!

-¡Se me hace muy extraño que no hayas oído! –le dice Isabel fríamente- ¡después de todo el escándalo que se hizo!
-¡Isabel! –Andrés finge fastidio- ¡tuve un día complicado en la empresa! Volví cansado y estaba a punto de dormirme.

Isabel lo estudia.

-¡No me mires así que no me gusta! –Andrés muy nervioso- ¡salí cuando tu tía me dijo lo que había pasado! Si no me crees pregúntaselo a ella –le reclama y se levanta enojado.

-La policía no encontró ningún rastro de los supuestos ladrones que entraron en esta casa–dice Isabel con un dejo de burla.

-¿Desconfías de Walter? –Andrés se hace el sorprendido.

-¿Desconfiar? –se burla Isabel- ¡No! ¡No le creo absolutamente nada!

Andrés golpea enojado la cama- ¡Por lo visto tampoco le crees a tu marido! ¡tanto te asustó el accidente de ese tipo que desconfías de nosotros! –y luego le dice furioso- ¿no eras tú la que decías que ese tipo era una amenaza en esta casa? –y luego le pregunta con celos- ¿o significaba otra cosa para ti? –y luego se le acerca amenazador- ¿qué significaba Salvador Cerinza en tu vida?

-¡Un tipo extraño! –Isabel simula frialdad- ¡que logró ganarse la admiración de todos en esta casa! –y luego sonríe amargamente- ¡y que al final de cuentas resultó ser un vulgar oportunista! ¡un hombre sin escrúpulos capaz de manipular todas las situaciones a su antojo! –y lo mira a los ojos- ¡si te da gusto Andrés... créeme que no me dolería en lo más mínimo que se muriera! –y luego mira a lo lejos- ¡al contrario! Me sentiría mucho más tranquila de saber que ya no está en nuestra vidas –le asegura- ¡mucho más tranquila! –y sonríe con una sonrisa agria mientras lo estudia de reojo.

Andrés sonríe complacido, se levanta lentamente y la besa en la frente antes de marcharse.

Al quedar sola, Isabel pierde su máscara y la cara se le descompone y vuelve a temblar convulsivamente.

*

Hospital.

“No puedo desaparecer” se promete Salvador “no voy abandonar todo definitivamente... ¡esta es la última oportunidad para cumplir mi misión! Tengo que mantenerme en este lugar”  se dice mientras su cuerpo yace inerte.

*

Bar.

Un escándalo tremendo.  Un borracho se sobrepasa pidiendo a gritos más alcohol y Gaetana logra contenerlo gracias a la ayuda de Matilde y Lupe. Entre las tres lo echan a patadas.

-¡Fuera de aquí! –le gritan las tres- ¡fuera!

Y luego que lo sacaron afuera Gaetana sonríe a los clientes con esa sonrisa de oreja a oreja que solamente ella tiene y los tranquiliza- ¡No ha pasado nada! –y vuelven a poner la música.

Las tres se sientan a una mesa.

-¡Tengo que reconocer! –admite Gaetana suspirando del esfuerzo- ¡que esta vez al menos te portaste decentemente! –le dice a Matilda.

-¡Siempre lo hago mi amor! –ríe Matilda- ¡lo que pasa es que tú no te has dado cuenta de cuanto te aprecio! ¡maldita condenada! –y le sonríe con cariño y le da una palmada que casi echa al suelo a Gaetana.

-¡Ay! –suspira Gaetana.

Lupe mira a Matilda con fastidio -¡Qué calor! –y ve a Camilo- ¡Ahí llegó Camilo!
Camilo se acerca a la mesa de los tres con cara de cementerio.

-¿Y Salvador? –pregunta Gaetana.

-¡Bueno! –se levanta Matilda- ¡vamos a terminar esta noche con unos buenos tequilas! –y parte a buscarlos.

Camilo toma el lugar de Matilda.

-¿Qué pasó con Salvador? –se inquieta Gaetana- ¿qué pasó?

Camilo baja la cabeza- Le traigo malas noticias doña Gaetana –le anuncia.

Gaetana se pone blanca- ¿Qué pasó?

-Salvador se encuentra hospitalizado en este momento –dice Camilo.

-¡Qué! –grita Gaetana.

-¡Creo que se está muriendo! –Camilo le dice bruscamente.

*

Mansión.

En la habitación de Andrés Walter le sirve un trago, desde un pequeño bar bien provisto de bebidas alcohólicas que ha sido instalado recientemente.

-¡Debe estar agonizando señor si es que no ha muerto! –le dice Walter a Andrés y le pasa la copa.

Andrés se soba las manos nerviosamente- ¿y si no muere? –se preocupa- ¿Ah? ¿y si ese miserable se salva?

-¡Perdió mucha sangre! Señor –le consuela Walter- ¡estaba malherido! Es muy difícil que sobreviva.

Andrés se toma un trago- ¡si sobrevive no sabría que hacer! Le di para matarlo.

-¿El lo vio? –se inquieta Walter- ¿supo quien le disparó?

-¡No! –lo tranquiliza Andrés- ¡no! ¡no hubo tiempo!

-¡De todas maneras señor! –Walter le advierte lúgubremente- ¡si fallece comenzaran las investigaciones!
Andrés respira nervioso y lo mira con amenaza- ¡todo quedó claro ante las autoridades! –le subraya- ¡y si llegaran a dudar será por culpa tuya!
Walter se pone tieso- ¡seré muy cuidadoso señor! –le responde- ¡no olvide que yo estoy involucrado en esto! –dice poniendo una cara de disgusto.

Andrés se levanta con su copa en la mano y se pasea por la habitación- Me aseguró que no le importaba su muerte – murmura de pronto- ¡pero noté decepción y despecho en sus palabras!.

Walter lo mira sorprendido- ¿A quien se refiere señor?

-¡A mi esposa! –le confía Andrés- decía una cosa pero pensaba otra –y en sus bellos ojos verdes vuelve a navegar la locura.

-¡Créala! –le aconseja Walter- ¡de todas maneras es muy probable que la muerte de Cerinza no le importe!

-¡Si que le importa! –explota Andrés- ¡claro que le importa! Aunque no quiera admitirlo se estaba enloqueciendo por ese tipo.

Walter desvía la mirada preocupado por el aspecto de Andrés.

-¡Yo tuve que hacer justicia! –le dice convencido Andrés completamente desquiciado- ¡y claro! ¡era lo correcto! –se justifica.

Walter se da cuenta que está loco y abre los ojos muy grandes.  Andrés lo enfrenta con la mirada y de pronto sufre- ¿o no?

-¡Si! –se apresura a responder Watler- ¡si señor! Era lo correcto –y luego continúa firme- ¡ese miserable nos estaba volviendo locos a todos!

-¡A las plagas hay que aplastarlas sin misericordia! –sigue Andrés- ¡y eso es Salvador Cerinza! ¡una plaga! –y luego sonríe- ¡nadie va a lamentar su muerte! –y luego deja de sonreír- ¡nadie debe lamentar su muerte!

En el jardín, Azur ladra desesperado mirando hacia la casa.

*

Casa de Gaetana.

Gaetana, Lupe y Camilo entraron a la casa.

-¡No convenía hacer más preguntas de la cuenta! –le aclara Camilo- ¡de manera que lo único seguro es que Salvador está en el hospital! –y abraza a Lupe.

-¿Y tendría algo que ver con ese muchacho? –tiembla Gaetana- ¿de Simón?

-¡No creo! –le calma Lupe- ¡tal vez a lo mejor el otro joven! O mejor dicho... ¡no sé! –y se desespera- ¡no sé mi jefecita! Yo lo que tengo miedo es que nos meta en tremendo lío.

-¡Yo voy a averiguar al hospital! –decide Gaetana y se dispone a salir- ¡yo voy para allá!.

-¡No doña Gaetana! –la detiene firme Camilo- ¡pero yo a usted no lo llevo a ninguna parte!
-Pero Camilo... –protesta Gaetana.

-¡No! Escuche... ¡lo mejor es que nos mantengamos al margen en este problema!

-¡Si mi jefecita! –interviene Lupe- ¡hágale caso a Camilo!

-¿No ven que no puedo dejar a Salvador solo cuando más me necesita? –llora Gaetana- ¿no me entienden? ¡no me perdonaría nunca!

-¡Por favor! –le grita Camilo- ¡no se busque más problemas por favor! ¡ni dolores de cabeza

-¡Si ustedes no me llevan voy yo sola!

-¡No! –se pone firme Lupe- ¡nada conseguiría acercándose por allí! No sea terca jefecita... ¡a ver! ¿qué ganaría? –le dice con pena- ¿qué ganaría con eso? ¿qué la descubran a usted? ¡que descubran a Salvador! Y ahí si que se armaría tremendo lío.

-¡Yo no puedo dejar que Salvador se muera lejos de mi Lupe! –llora sin consuelo Gaetana- ¡yo siento que me necesita! Lo siento aquí... –y se toca el corazón- ¡aquí lo siento!
-¡Es que este no es el momento! Mejor dejemos las cosas así.

-¿Qué habrá pasado? –llora Gaetana- ¿será que alguien descubrió la verdad y trataron de matarlo? –y de pronto vuelve a tomar su bolso- ¡No! Yo tengo que averiguar lo que pasó... ¡tengo que averiguarlo!

-¡Ya habrá tiempo para averiguar! –la ataja Camilo- ¡ahora lo mejor es que nos mantengamos alejados! No nos metamos en la boca del lobo doña Gaetana.

-¡Dios! Si a Salvador le pasa algo... ¡yo no sé lo que va a ser de mi! –y Gaetana repite desconsolada- ¡yo no sé lo que va a ser de mi!

Amanece.

Isabel y el vigilante se internan en el bosque.  Isabel tiene puestos unas inconfortables (e imposibles) sandalias doradas de plataforma.  Llegan al lugar donde el celador había encontrado a Salvador.  Isabel se arrodilla al lado y ve los rastros de sangre. La linterna sigue allí.
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Estudia las ramas
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El celador mira alrededor.  Isabel mira alrededor.
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Se queda pensativa.
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*

Mansión.

Valeria con un negligé rosa mira por la ventana y sufre.

En su habitación Andrés sigue dormido y tiene pesadillas.  Se ve a sí mismo disparándole a Salvador y por un momento se da cuenta que Salvador lo mira y lo reconoce.

Ala de servicio. En su habitación Abigail da de comer a Antonio que come mecánicamente, de pronto se cansa y le saca el tenedor a su madre y decide comer solo.  Abigail lo mira sorprendido.

Vicky entra- ¿alguna noticia?

-¡No Vicky! –Abigail- nada, la señorita Ángela llamó anoche para avisarnos que se iba a quedar en el hospital hasta que operaran a Salvador.

-¿Y Simón? No lo he visto por ningún lado.

-¡Simón fue a alcanzar a la señorita Ángela al hospital porque no era justo que la pobrecita se encargara de todo sola!
-¡Ay es que todo fue tan raro! –sufre Vicky- ¡yo todavía no lo creo!
-¡Ay Vicky! Yo la verdad es que tengo mucho miedo que Salvador se muera.

-¡Ay no Abigail! No le eche la sal... ¡hay que confiar en la virgencita de Guadalupe!
-¡Ya llegaron doña Abigail! –entra una de las empleadas.

-¿Quiénes?

-¡La señorita Ángela y Simoncito!

Y mientras Antonio sigue comiendo como un autómata todas salen corriendo.  Antonio las ignora.

Afuera Simón le abre la puerta del auto a Ángela. Apenas bajan Rebeca llega corriendo sin aire- ¡Ángela! ¿qué pasa con Salvador? –peluca rubia- ¿cómo sigue?

-Doña Rebeca por favor –la corta Simón- ¡Ángela viene muy cansada! Tuve que obligarla a regresar porque necesita descansar... por favor no empiece la preguntadera.

-¡Usted no se tiene que meter en esto jovencito! –le grita Rebeca- ¡quiero saber que pasa con Salvador! –y gime- ¡tengo derecho! ¿no? ¿no se dan cuenta que estoy muy angustiada por él.

-¡Ay! –suspira Ángela- ¡Salvador no ha muerto señora! Si eso es lo que quería saber.

Rebeca suspira aliviada y al ver que Abigail y Vicky se acerca se aleja levantando la nariz.

-¡Hijo! –Abigail- ¿cómo sigue Salvador? –y al ver la cara de cementerio de los dos- ¿murió? –se tapa la boca.

-¡No mamá! No ha muerto, pero para el caso es lo mismo.

-¿Qué quieres decir con eso hijo?

-¡Los médicos no dan mucha esperanza Abigail! –llora Ángela.

-¡Ay virgen santísima! –Vicky- no diga eso.

-¡Me aseguran que no hay nada que hacer! –sigue Ángela- ¡que en cualquier momento se va a morir! –y llorando entra corriendo a la casa.

-¡No hay remedio mamá! –y Simón la abraza- ¡Salvador está perdido!

FIN DEL CAPITULO
*

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@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

www.mabouchita.com

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