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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 74: lunes 31 de octubre 2005 – ¡AGONIA! Mansión. Isabel regresa del bosque, vestida con un vestido verde, bastante transparente, que muestras sus formas perfectas. El celador la acompaña. Ante la mirada intrigada del vigilante, Isabel se detiene y mira nerviosamente hacia la casa y luego se decide a entrar. * Dentro de la casa Andrés desayuna tranquilamente con Rebeca y Valeria. La mesa está muy bien puesta, hay jugo de naranjas, un riquísimo pan, frutas. Andrés
desayuna frutas y apenas Isabel entra le reclama- ¿Por
qué saliste tan temprano? ¿fuiste a averiguar algo de
Cerinza? Isabel se
sienta en la cabecera- ¡Vi llegar a Ángela y a
Simón con una cara que... no creo que traigan buenas noticias
que digamos! -dice preocupada. -¡Pues
no! –le tranquiliza Rebeca- ¡no son tan malas Isabel!
Hablé con ellos y me dijeron que Salvador vive y que hay muchas
esperanzas de que se salve. -¡Ay!
–suspira Valeria- ¡y ojalá Dios quiera que
así sea! Yo anoche estuve rezando mucho para...! -¡Hum!
–le corta burló Andrés- y cierra los ojos y
abre los brazos- ¡Si! Recemos... –y junta las manos-
¡recemos para que Dios se apiade de su condenada alma! -¡Ah!
–suspira Andrés- ¡la trastornada de tu prima no
entiende que estoy preocupado por Cerinza! - le dice a Isabel. Isabel lo mira con desprecio ante tanta hipocresía. -¡De
verdad! –sigue Andrés- ¡quiero que esta
incertidumbre termine pronto para ese pobre hombre y para nosotros! Isabel con una demisonrisa irónica tira su servilleta y se levanta de la mesa. Rebeca los mira con un gesto de fastidio en la cara. Momentos más tarde Andrés se dirige al piso superior. Simón que entra del jardín lo llama- ¡Don Andrés! Andrés se para en el segundo escalón y lo mira sorprendido. -Quisiera... –duda Simón y lo mira con desconfianza- ¡pedirle un favor! -Hum... –murmura Andrés. -Y... ¡yo tengo que acompañarlo! –termina Simón. -¡Aha!
–y es evidente que Andrés disfruta con la
situación- ¿te importa mucho la salud de tu hermano?
–pregunta lo obvio. -¡Si! –responde Simón. -¿Cuánto? –le hace sufrir Andrés. -Mucho –afirma Simón. Andrés sonríe irónico. -¡Y
bueno! –sigue Simón- ¡quería pedirle de favor
que me de permiso para faltar a la fábrica! Simón respira aliviado. -¡Pst!
–Andrés decide ser generoso- ¡tómate el
día libre! –y se dirige de vuelta a las escaleras. -¡Gracias! –Simón no puede creerlo. -¡Ah!
–de pronto se detiene Andrés- ¡la próxima vez
habla con el jefe del personal! –y con toda la intención
de ofenderlo- ¡yo no me mezclo con obreritos! –y diciendo
esto se marcha. Simón se queda sin palabras y resopla. * En el piso superior Isabel golpea la puerta de Ángela, quien le abre en bata. Hablan en el pasillo. -¡Ángela! Necesito hablar contigo. -Necesito dormir un rato Isabel –le contesta Ángela de malhumor. -¡Yo
entiendo que estás muy cansada porque pasaste toda la noche en
el hospital! –se excusa Isabel- ¡lo entiendo! –y
luego baja la mirada- ¡pero para mí es muy importante
saber el estado de salud de Salvador! Ángela desvía la mirada que se le llena de lágrimas- ¡No se sabe nada! –le afirma- ¡absolutamente nada! Isabel se
desespera- ¡Noté que estuviste muy mal y...! –y
suspira- ¡Ángela! ¡algo debió haber pasado!
–le ruega- ¿qué sucedió? ¡tú
debes de saberlo! Ángela
la mira estudiándola con desconfianza y luego decide decirle la
verdad- ¡Salvador se está muriendo Isabel! –y sigue
con rabia- ¿eso es lo que querías escuchar? Es evidente que eso no es lo que quería escuchar Isabel pero no dice nada. -¡Pero
una cosa sí te digo! –le amenaza Ángela- si algo le
pasa –y la voz se le quiebra- ¡yo voy a hacer que se
investigue a fondo! (bueno... ¡si algo le pasa! Como
que si le pasó algo ¿no? Porque una bala en el
estómago, no es cualquier cosa... claro que mis informantes
secretos por el mundo me contaron que Mario se anda paseando por el
aeropuerto de Barajas... o sea que todo este lío de la bala y el
coma... ¿no será que Mario está por España?
Lol!!!) -¡Pero
si! –se queda sin habla Isabel- ¡la policía vino
ayer y.. la policía recibió toda la información
que solicitó y...! –se queda asustada. -¡Una información muy dudosante parece! –le dice Ángela con rabia. (dudosante??? Espero haber escuchado mal, porque esta palabra no la conozco para nada... supongo que quiso decir dudosa) -¡Unos
ladrones que dispararon a Salvador! –Angela la mira con sospecha
mientras Isabel desvía la mirada- ¡y solamente lo vio
Walter! ¿no? Isabel suspira con cansancio. -¡Falta
comprobar si eso es cierto! –sigue Ángela temblando-
¡o fue una trampa para atentar contra su vida! -¡Ninguno de ustedes lo quería en esta casa! –grita Ángela. -¡Y
qué es lo que estás insinuando! –le grita Isabel
con la voz que le tiembla- ¿qué nosotros lo matamos?
¡respóndeme! Ángela la mira con rabia y trata de entrar a su cuarto. -¡Ángela por favor respóndeme! –Isabel la toma del brazo- ¡respóndeme! -¡Isabel! –llega gritando Andrés- ¡Suéltala! –Isabel la suelta y Andrés enfrenta a Ángela- ¿estás tan resentida por lo que le pasó a ese culpable que ves culpables en todas partes? Andrés la ataca- ¡cuando los únicos culpables son tú y él! Nadie más. -¿Qué estupideces estás diciendo? –le grita Ángela con rabia. -¡Tú
por mantenerlo trabajando en esta casa! –sigue Andrés-
¡y él por quedarse! para desafiarnos nada más. Isabel tiembla sin decir palabra. -¿Quién
le pidió que persiguiera a los ladrones? –le reclama
Andrés a Ángela- ¿eh? ¡él se
metió en el bosque por su propia cuenta! –le subraya-
¿así que por qué nos culpas? -¡No importa lo que digan! –Ángela los mira con odio- ¡yo voy a hacer que esto se investigue a fondo! -¡Haz
lo que se te dé la gana! –la reta Isabel- ¡si esa va
a ser la única manera que vas a desquitar tu coraje contra
nosotros! ¡haz lo que se te pegue la gana! -¡No
puedes ocultar tu interés por ese tipo! –le susurra
Andrés al oído pero Isabel escucha- ¡sólo
deberías sentir desprecio! Ángela los mira a los dos con desprecio y entra a su cuarto. Isabel se
queda descompuesta y Andrés se limpia la boca, con ese gesto que
tiene tan desagradable y la mira con desconfianza. Isabel sostiene la mirada pero tiembla. * Ángela
entra a su habitación y se sienta en la cama llorando
desconsolada. Toma la foto de su papá en las manos como
pidiéndole ayuda y luego se tira en la cama desesperada. * Bar. Camilo llega del exterior- ¡Buenas días doña Gaetana! Gaetana que
pasó una mala noche- ¡Ay! Menos mal que llegaste
–suspira- ¡llegué a pensar que no ibas a volver!
–y le levanta el dedo índice. -¡Usted
sabe que yo no sería capaz de semejante trastada! –le
reclama Camilo y luego la mira y le ve las ojeras-¿pasó
mala noche, no es cierto? -¡Si!
–y Gaetana levanta otra vez el índice- ¡no pude
pegar el ojo en toda la noche! Me parecía estar escuchando la
voz de Salvador... ¡y sus pasos! Como si hubiera regresado de un
momento a otro – y se levanta- ¡Vente! Vamos al hospital
porque tengo que averiguar. -¡Prométame
que usted no va a cometer ninguna imprudencia! Y que solamente yo voy a
entrar al hospital. A usted no deben verla por ahí...
¡sería muy comprometedor! Matilda está vestida muy colorida y muy simpática, con una flor en el pelo. -¡Nosotros
tenemos muchas diligencias que hacer Matilda! –Gaetana le
contesta de malhumor- ¿pero tú qué diablos haces
aquí a esta hora también? -¡Ay!
–suspira soñadora- ¡es que no me aguantaba las ganas
de contarles la gran noticia! –y agranda los ojos- ¡mi
hombre me propuso matrimonio! ¡Ah! –suspira- ¡y si
hubieran visto con que estilazo lo hizo! Gaetana abre los ojos como platos y mira a Camilo que le devuelve la mirada. -¡El que
es tan machote y tan rudo! –suspira mientras Gaetana busca
paciencia- ¡me invitó a caminar por su jardín
floreado, poquita luz, música romántica! Nos tomamos unas
buenas copas... ¡bailamos muy apretaditos, mejilla con mejilla! Gaetana impaciente le dice a Camilo- ¡Vamos Camilo! -¡Hey! ¿tanta frialdad con lo que les estoy diciendo? –se enoja Matilda- ¿se quedan impávidos? Gaetana se
detiene- No, para nada –le dice mustia y luego le dice a toda
velocidad sin pausas- ¡Felicitaciones Matilda, te deseamos toda
la felicidad en tu nuevo matrimonio, pero nosotros estamos apurados y
nos vamos! –y tomando a Camilo del brazo trata de marcharse. -¿Y Salvador se fue? –pregunta Matilda inocentemente. Los dos se quedan de una pieza. -¡Salió muy temprano Matilda! –miente Camilo. -¿Y tú no le llevaste al trabajo como todos los días? –se sorprende Matilda. -Es que...
¡Se le presentó un viaje de negocios a último
momento! –improvisa Camilo- ¡y tardará varios
días en regresar! –y mira a Gaetana buscando ayuda. Gaetana asiente- ¡hum! -¡Vamonos hombre! –ordena Gaetana. -¡Ay! –suspira Matilda- ¡yo sabía que tarde o temprano mi sueño se haría realidad! –suspira Matilda y se mete al bar- ¡por algo soy bruja! * Una carretera. Simón
conduce, atrás van su madre y su hermano- ¡Si ya
decía yo que algo malo iba a pasar! Los cuentos que le
inventaron a mi Salvador y a Ángela, el problema de mi
hermano... ¡y para rematar el chasco de anoche! Antonio completamente ido mira por la ventanilla sin escucharlo. -¡Si aquí hay algo muy extraño mamá! –sigue Simón. -¿En qué estás pensando Simón? –Abigail. (Abigail tiene
unos súper elegantes lentes de sol... si, rectangulares, con
nácar incrustado, deben ser de la actriz, porque a la humilde
Abigail no le van para nada) -¡Es que
yo no me trago el cuento ese de los ladrones! –le habla y la mira
a través del espejo retrovisor- ¡y mucho menos si el
único que los vio fue el desgraciado de Walter! (wow! Y esto? Ahora Abigial es medium, porque no hubo manera que se enterara de este detallito) -¡Esos
dos se traen algo entre manos! –dice Simón- ¡y mucho
más don Andrés que ahora anda de compinche con el vampiro
ese de Walter! Si esos son capaces de cualquier cosa... ¡andan
para arriba y para abajo juntos! -¡Mira
hijo! –le corta Abigail- ¡yo lamento profundamente lo
ocurrido! Pero en este momento debemos ocuparnos de Antonio –y lo
mira. -¡Ya veremos que dice el especialista! ¿no? -¡Yo a
veces no sé que pensar! –sigue Abigail- ¡me parece
que no tiene nada pero creo que está como abstraído
mentalmente! Como si quisiera protegerse de algo. -¡Si!-admite
Simón mientras se concentra en el camino- ¡yo
también pienso lo mismo! Pero bueno.. ¡quién quita
que tenga algo malo en la cabeza! ¿no? -¡Dios quiera que el especialista pueda ayudar! -¡A quien yo creo que no se va a poder ayudar es a Salvador! –suspira Simón. -¡Yo me
resisto a pensar que esté al borde de la muerte! –suspira
Abigail- ¡daría lo que sea por verlo por última vez! Antonio sigue mirando a la distancia. * Mansión. En su habitación Ángela habla con Valeria- ¡me gustaría verlo y hablar con él! Aunque fuera la última vez. -¿Tan mal está? –suspira Valeria y se sienta en la cama. -¡Los médicos no dan ninguna esperanza! Ángela
llora- ¡Es que... si él se muere para mi va a ser
terrible! –le confiesa- ¡él ha estado de mi parte
todo el tiempo! Protegiéndome, aconsejándome...
¡ayudándome como lo haría un hermano o un padre! Y
sin embargo parece que su muerte es inevitable. -¡Pero es que tienes que descansar Ángela! –suspira Valeria- ¡no has dormido nada! -¡Es que
es inútil Valeria! Ni siquiera sé que hago aquí
ahorita... –llora- ¡te juro que no puedo con esto! -Bueno, Simón iba a venir para llevar Antonio al doctor –dice Valeria. -¡Antonio!
–grita Ángela- ¡con tanto problema se me
olvidó! –y se levanta para salir del cuarto. -¡No te preocupes! –la detiene Valeria- Simón y Abigail lo están cuidando. Ángela
suspira- ¡Está bien! Tienes razón... entonces...
¡voy a llamar al hospital! No creo que me den ninguna
información, pero tal vez Dios se apiade de Salvador y nos
conceda un milagro –y toma el teléfono y llama. -¡Yo también espero que ocurra! –suspira Valeria. * Hospital. Música de ultratumba... el sonido del viento... y el bip-bip de los aparatos. Enfoque primer plano a Salvador... vemos sus pensamientos. “¡Tómelo
como quiera! ¡cómo se le pegue la gana pero
prepárese porque va a conocer quien es Isabel Arroyo! – le
decía Isabel temblando de rabia y respirando entrecortadamente-
¡si usted no se va por su propia voluntad entonces yo voy a
encontrar la manera de librarme de usted! –y tragando aire
desesperada- ¡le juro que voy a encontrar la manera de librarme
de usted así tenga que llegar a cualquier extremo!” La
cámara vuelve al cuerpo inerte de Salvador... y por unos
segundos Salvador entreabre los párpados... y luego vuelve a
recordar. “a Azur que ladra nerviosamente- ¿Qué pasa Azur? –Salvador le pregunta inquieto. En
ese momento Andrés dispara y la bala le entra a Salvador en el
estómago... ¡Salvador abre los ojos sorprendido!” (hum....
aquí hay una duda... resulta que por la manera en que la
cámara enfoca... ¡y más todavía si Salvador
RECUERDA esto! Entonces Salvador sabe quien le disparó... pero
como yo ya he visto los próximos cinco capítulos,
sé perfectamente que Salvador no sabe que fue Andrés
quien le disparó... ¿error de la novela?) La
cámara enfoca el rostro de Salvador... ¡y este abre los
ojos alerta y vívidamente! Y luego de unos segundos... los
vuelve a cerrar. * Supercarretera. Pilar conduce
raudamente junto a su amiga Rebeca- ¡ay que impaciencia la tuya!
–dice mientras controla el tráfico- ¡hoy estas
más acelerada que nunca! Prácticamente me sacaste de la
cama... ¡en pijamas! -¡Ay si
supieras la trasnochada que tengo! –suspira Pilar- ¡anoche
me pegué una escapadita! –y sonríe con
picardía- ¡y regresé de madrugada! –y se
queda un rato en la luna disfrutando todavía de su
‘escapadita’. Vuelve a la
realidad- ¡Bueno, pero cuéntame! ¡ cuéntame!
¿conseguiste TODO lo que te pidió Matilda? -¡Por fin tengo lo más importante! –le cuenta Rebeca. -¡Ay!
–ríe Pilar- ¿cómo te las ingeniaste amiga?
–le mira pícara- ¿por fin tu Sansón se
dejó cortar mansamente un mechón de cabello? -¡No fue así! Fue accidental. -Entonces me tienes que contar con pelos y señales... ¡estoy que me muero de la curiosidad! Rebeca preocupada con los dedos se estira la piel de la sien. * Hospital. En el auto
Gaetana espera muy nerviosa y cuando Camilo sube lo interroga-
¿Qué pasó? ¿pudiste averiguar algo? -¡Ah!
–suspira Camilo- tuvieron que operarlo de emergencia, ahora lo
tienen en un cuarto bajo observación y tiene prohibidas las
visitas. -Pero... ¿está fuera de peligro o está grave? -¡Doña
Gaetana! –Camilo se pone serio- será mejor que nos hagamos
a la idea de que nunca más veremos a Salvador. -¿Por qué dices eso? –pregunta Gaetana con cara compungida. Camilo mueve
la cabeza negativamente- Parece que Salvador no va a sobrevivir...
¡una enfermera me aseguró de que agotaron todos los
recursos! –le anuncia- ¡solamente esperan su muerte de un
momento a otro! -¡No!
–Gaetana mueve la cabeza desesperada- ¡es horrible! Yo
no... –la voz le tiembla- ¡yo no me puedo acostumbrar a la
idea! –y levanta el índice llorando- ¡no me puedo
hacer a la idea de que Salvador se va a morir! -y
luego lo mira horrorizada- ¡que no lo voy a ver nunca más
Camilo! ¡noo!! –grita- ¡esto es horrible! -y los sollozos la sacuden. Camilo la abraza- ¡Hay que ser fuertes! * Apartamento Felipe. -¡Ay don
Felipe! –gime Cantaleta... perdón, Cantalicia mientras
pasa un estropajo por el suelo cansinamente- ¡cuando pienso que
nunca más voy a ver al Salvador! Siento como que se me encoge el
alma... ¡y que se me van agarrotando las tripas! -¡Ay es
que sería tan triste que Diosito no me hiciera el milagro de
devolvérmelo! –sigue Cantalicia mientras mueve sin ton ni
son la balleta. -Tenga paciencia Cantalicia –le dice Felipe distraídamente y sigue pintando- ¡tenga paciencia! Cantalicia le
soba la cabeza a Moncho y le dice- ¡Mijo, no moleste a don Felipe
mientras pinta a esos mamarrachos! ¿si? -¡Mamarrachos!
–gruñe Felipe- ¡Mamarrachos! ¡no! –y se
levanta furioso de su banco- ¡mire yo a usted no le respondo en
este momento porque me va a terminar por amargar el día!
¡Mamarracho no faltaba más! –y ya sin poder seguir
cubre la pintura. -¡Don
Felipe! –gime Cantalicia- ¡Don Felipito! ¿y no
será que llamamos a la casa grande? –le ruega- ¡a
ver si nos dan razón del Salvador! Moncho aprovecha que discuten y levanta la sábana que cubre la nueva pintura para admirarla. -Bueno ¿pero que tal si se le olvida? –y Cantalicia se abraza toda compungida a su balleta. -¡Si se
le olvida! Yo le refrescaré la memoria –y luego sigue
fastidiado- ¡y ya deje de molestarme! ¡de perseguirme con
el asunto ese de buscar a su marido! Aunque sea por un momento –y
de pronto ve al niño- ¡y en vez de estar berreando por
ahí a cada rato por su marido ocúpese de bañar a
ese niño que ya parece un monigote de sucio! -le reclama. -¡Oígame! –se yergue Cantalicia- ¡pero es que yo no lo quiero bañar don Felipe! -¡No, no, no! ¿no ve que eso es muy perjudicial para la salud? Felipe se toma la cabeza- ¿quién le dijo a usted semejante burrada? -¡Mire
no es una burrada! –se enoja Cantalicia- ¡y nadie me lo
dijo! ¡yo lo sé! ¿por qué no ve que mientras
Salvador estaba en el rancho y no le gustaba bañarse estaba
bonito y sano? ¡fuerte como un toro! –lo mira altiva-
¡pero luego, luego que los señores del hospital lo empezar
a bañar todos los días...! –y baja la voz con miedo- ¡se descompuso! -¡Muy
fácil Cantalicia! -junta paciencia- Usted le pregunta como se
llama... ¿verdad? ¡ella se llama Rebeca Macedo! –y
sale del cuarto. Cantalicia se
queda rascándose los brazos y luego mira al niño-
¡Moncho! Deje eso –y le señala la salida. Moncho a regañadientes abandona la nueva pintura y sale. Bar. Matilda se
desespera- ¡Ay por Dios señoras! ¿en qué
idioma les tengo que decir que esta no es mi casa? ¡no las puedo
atender aquí! Lupe las escucha. -¡Me
encontraron de pura Casualidad porque ya me voy para mi casa!
–las rechaza- ¡las espero ahí! ¿tienen mi
dirección? -¿Si vamos a su casa nos atenderá? –duda Pilar. -¡Por
supuesto mis amores! –les sonríe Matilda- ¡pero hoy
es imposible! ¿eh? ¡ya me comprometí con otros
clientes! ¡Ustedes tienen que pedir turno! –les advierte-
¡no me las puedo atender tan pronto aparecen! -¡Además
le vamos a pagar el doble por la consulta! ¿de acuerdo?
–ofrece Pilar de manera muy inteligente. Esta oferta
interesa enormemente a Matilda que responde- ¡Esperen un momento!
–y luego toma a Lupe del brazo y la lleva a un rincón-
¡Ay Lupita! Estas me va a chiflar si no las atiendo...
¿habrá algún problema si pasamos a la sala? Lupe se pone
como un perro guardián- ¡Sabe que si! –le responde
de mala gana- ¡recuerde que mi jefecita no puede ver ni en
pintura a esa vieja! Lo siento... ¡pero ni amarrada las voy a
dejar entrar! -¡Lo
más probable es que no se demore! –le advierte Lupe-
¡puede llegar en cualquier momento! Nunca se sabe. -¡Te
prometo que las despacho a mil! –le promete- ¡sólo
necesito diez minutitos Lupita! –le ruega- ¡no sea mala
gente! Mire que... -¡Ay ya!
–se desarma Lupe- está bien... ¡pero solo diez
minutos! Sino me meto en problemas con doña Gaetana. -¡Ay Lupita eres un encanto! –y trata de abrazarla. -¡No me toque! –grita Lupe. Matilda la
ignora- ¡Está bien! –se dirige a Rebeca y a Pilar-
¡señoras! Vamos rapidito que no tengo mucho tiempo...
¡vamos! -¡Si! Si, si –dice Rebeca toda alocada- ¡va! –y corre detrás de Matilda. * Cuando llegan
a la sala de Gaetana- ¡Adelante! Adelante mi reina –la hace
entrar Matilda- vamos a sentarnos en aquella mesa. -¡Matilda, no se demore! –le advierte Lupe- ¡no se demore! -¡No! –Rebeca sonríe complacida. -¿Me trajo todo lo que le pedí? -Bueno... claro... ¡todo, todo! -A ver... Rebeca busca
en su bolso y le pasa un pañuelo - ¡Aquí tiene las
uñas y el mechón de cabello! –y de pronto se
angustia- ¡me faltó la sobra de la copa! -¡Ah!
eso no es importante –la consuela Matilda- ¡esto es lo
más importante! Bueno.. y naturalmente la fotografía
–la mira dudando. Pero Rebeca sonríe triunfante- ¡Si claro! –y le pasa el recorte de periódico doblado en cuatro. Matilda lo recibe y empieza a desdoblarlo cuando se queda pálida. En la pieza acaban de entrar Gaetana y Camilo. Gaetana las mira como para asesinarlas. Rebeca la mira sorprendida y frunce el entrecejo. * Mansión. En su habitación Isabel no tiene paz. Se pasea nerviosa de un lado a otro sin detenerse. Se apoya en la cama. y luego vuelve a caminar aquí y allá. Se detiene y toma una decisión y sale de su cuarto. Al salir al pasillo se encuentra a Walter que simula arreglar cuadros. Isabel se detiene y lo fusila con la mirada hasta que Walter nervioso decide marcharse. Una vez a solas Isabel se dirige a la puerta de Ángela... levanta la mano para golpear... pero cambia de opinión y abre la puerta sin golpear. Ángela la recibe de mala manera- ¿Que se te ofrece Isabel? Isabel cierra la puerta detrás. Se muerde los labios y se acerca-¡Perdón Ángela! –y suspira tomando fuerzas- ¿podrías olvidar todo lo que te dije de Salvador? Y... –y duda- ¿y llevarme al hospital? Porque tengo verlo –le ruega- ¡necesito verlo! Ángela la mira sorprendida. * Bar. Rebeca mira a Gaetana- ¿no nos hemos visto antes señora? -¡Apuesto
a que usted lo recuerda! –se burla Gaetana mientras tira su bolso
en una silla y se acerca a ellas- ¡señora! –dice con
desprecio. -¿Qué hace usted aquí? –le reclama Rebeca. Gaetana sonríe burlona- ¡digamos que soy... colega de la Matilda! Matilda que
está blanca como un papel, deja el recorte y se acerca a
Gaetana- ¡Te juro que no fue mi intención abusar!
¿eh? Sé que tengo prohibido atender a mi clientela en tu
casa... ¡pero la señora tenía una urgencia y
prácticamente me obligó! Rebeca la mira con disgusto arrugando la cara. -¿Así que usted es clienta de la Matilda? –y Gaetana toma el lugar de Matilda y mira el recorte. Enseguida reconoce a Salvador y toma el recorte entre sus manos- ¿Qué busca señora? -¡Suelte eso! –le grita Rebeca. -¡Déjeme
decirle una cosa! –le grita Gaetana- si usted quiere un buen
trabajo de brujería va a tener que conseguir otra foto –y
le muestra el recorte doblado- ¡porque esta es horrenda! –y
la hace pedacitos ante los gritos de Rebeca y Matilda. -¡Gaetana! ¿qué haces? –Matilda. -¡Qué
lástima señora! –sigue Gaetana con sorna-
¡siendo tan distinguida! ¡la gran dama! ¡tía
de Isabel Arroyo! Consultando a una bruja de pacotilla. -¡Cállese! –se asusta Rebeca- ¡no mencione nombres! -¡Dígame
una cosa señora! –sigue al ataque Gaetana- ¿de
quien está enamorada? ¿a quien pretende atrapar? -¡Usted es una arpía! –grita Rebeca descontrolada. -¿Y
usted quien es? –le grita Gaetana- ¡una santa! –se
burla- ¡es que le debería dar vergüenza! Pero
claro... ¡pero a usted no le corre sangre por las venas! Matilda al
quedar a solas con Gaetana le reclama- ¡Esto no lo soporto!
Está bien que sea tu casa pero eso no te autoriza a atacar a mi
clientela a las patadas... ¿qué clase de amiga eres? -¡Te advertí mil veces que no quería ver a esa bruja en mi casa! ¡más de mil veces! –le grita. -¡El hecho que no te guste no te autoriza a espantarla con tus insultos! Camilo que se da cuenta que la situación está fuera de control llama a Lupe. Matilda toma a Gaetana de los hombros y la sacude con rabia-¡Eso te pasa por bruja! Y Gaetana la agarra de los pelos y le da un golpe. Matilda no se queda atrás y se le cuelga de los pelos mientras todos gritan. Camilo trata de separarlas y recibe tremendo puñetazo de Gaetana que estaba destinado a Matilda. Terminan rodando por el suelo con Lupe y Camilo tratando de separarlas. Lupe aprovecha para darle un golpe a Matilda. * Un café desconocido. Rebeca muy nerviosa entra seguida de una Pilar asombrada. -¡No
debí visitarla! –se queja Rebeca mientras toma asiento-
¡no tenía que creer en esa bruja habladora! –y
golpea la mesa con los puños. -¡Por favor trata de calmarte! –Pilar. -¡No me calmo! ¡No me calmo! ¡No me calmo! –repite Rebeca- ¡quiero morirme de una buena vez! -¡Soy
una estúpida! La más ilusa y la más
estúpida de todas las mujeres –se autocompadece Rebeca-
¡eso soy! -¡No, no, no! ¡no es para tanto! -¡Si ni en mi
juventud cometí tantas locuras juntas como ahora Pilar!
–gime Rebeca dolido- ¿qué diablos me está
pasando? ¡no me conozco! –dice con la voz quebrada-
¡conozco a un hombre mucho más joven que yo! Me enamoro...
¡y el mundo se me viene patas arriba! -¡Amiga! No lo puedo creer... ¡tómalo por el lado positivo! Piensa que todo esto es parte de la vida. -¡Pilar
por favor! –le corta Rebeca- ¡nunca me imaginé
cortando uñitas y mechones de cabello para llevárselos a
una bruja! –y de pronto reconoce amargamente- ¡qué
razón tenía esa mujer cuando me dijo que era una vieja
ridícula! -¡Ah! –Pilar se queda espantada- ¿Matilda se atrevió a insultarte? -¡No!
No, no... ¡la otra mujer! –le cuenta Rebeca- ¡la que
estaba allí, que apareció de momento! No me acuerdo su
nombre... ¡pero a esta mujer yo la conozco! –y hace un
esfuerzo- ¡claro! ¡ella iba a visitar la casa y era muy
amiga del viejo Donoso! -¡Ay ya
entiendo! –suspira Pilar- ¡es que ofuscaste porque fuiste
descubierta por alguien conocido! ¡eso fue lo que pasó! -¡No
sólo eso! –admite Rebeca con sinceridad- ¡la verdad
es que yo comprendo que estoy detrás de un imposible! Tú
no sabes Pilar –y dice con dolor- ¡pero el hombre que amo
se está muriendo Pilar! -¡Agonizando
en el hospital! –suspira Rebeca con amargura- ¡y yo, pobre
estúpida! Haciendo cosas para conquistarlo. Pilar la mira con los ojos abierto como platos y se calla. -¡No se
salvará! –de pronto dice Rebeca con certitud- ¡y no
será mío! –y luego agrega con maldad- ¡pero
tampoco será de ninguna otra mujer Pilar! ¡tampoco! * Hospital. Salvador yace sin recobrar el conocimiento. La puerta se abre y aparece Isabel Isabel entra seguida de Ángela. Isabel se acerca a la cama lentamente. y lo mira con dolor. Ángela se queda alejada. Isabel le habla- ¡Salvador! –le susurra -¡Soy Isabel! –suspira para juntar fuerzas- ¿me escucha? –y los ojos se le llenan de lágrimas. *Casa de Gaetana. Lupe y Camilo arreglan los estragos de la pelea. -¡Esto
nos pasa por meternos en peleas de viejas furiosas! –se queja
Camilo mientras recoge cosas tiradas por todos lados-
¡recibí dos bofetadas y no sé cuantas patadas! -¡A
mí no me fue mejor! –le dice Lupe- ¡pero si no las
separamos se matan a golpes Camilo! –y luego se preocupa-
¡Ay Dios mío! Mi jefecita no me va a perdonar que yo haya
dejado entrar a esa mujer. Camilo se
acerca rápidamente a consolarla- ¡Pero tú no tienes
la culpa! –le consuela- ¡la responsable es la abusiva de
Matilda! –y la abraza con amor- ¡ven acá mi amor!
¡ven acá! Ve a ver como sigue doña Gaetana
¿si? Que yo me encargo de arreglar todo este despelote –y
la manda con un besito. (¡Este Camilo es divino! ¡Está como para comérselo!) Lupe se marcha y Camilo sigue arreglando el lugar. De pronto encuentra en le suelo el mechón de cabellos de Salvador- ¿y esto? –se pregunta y lo recoge. Lo
observa y luego se mata de la risa- ¡Estas se arrancaron hasta
las mechas! ¡estas bárbaras! –y ríe a
carcajadas- ¡la pelea fue a muerte! ¡o sí! ¡si
señor! –y luego tira el mechón a la basura. * Lupe entra a
la habitación de Gaetana y la encuentra en un estado calamitoso.
Todavía llorando y con todo el maquillaje corrido. -¡Ay mi jefecita! –la abraza- ¡cálmese! Mire que no me gusta verla sufrir. -¡Ay
Lupe! –sufre Gaetana- ¡no quise pelear de esa manera con la
Matilda! Bueno.. Yo sé que la pasamos noche y día como
perro y gato... pero... ¡llegar a los puños! –se
escandaliza. -¡Bueno! Es que usted estaba muy nerviosa. -¡No! Yo
más que nerviosa lo que estoy es desesperada... ¡si yo
ataqué a Matilda fue para evitar que descubriera la verdad!
¡ojalá que no haya visto la foto que trajo la Rebeca!
–dice furiosa. -¡Con el zafarrancho que hubo no creo que tuvo tiempo! –dice Lupe. Gaetana de
pronto cambia completamente y se pone muy triste- ¿Qué
importa? ¿ya para qué? –y empieza a llorar-
¡si Salvador se está muriendo! –y mira a Lupe
desesperada- ¡Ay Lupe! Lo voy a perder... ¡lo voy a perder!
Y no puedo hacer nada por él... ¡él confió
en mi! ¡él confió completamente en mi! Y yo
precisamente ahora no puedo hacer nada para ayudarlo... ¡nada!
–y apoya la cabeza sobre el pecho de Lupe que la abraza muy
fuerte y llora desconsoladamente. * Hospital. Isabel temblando y llorando le habla a Salvador- ¡No sabe cómo...! –y se le quiebra la voz- ¡cómo deseo que pudiera hablar o al menos...! –y las lágrimas le corren por las mejillas - ¡o al menos pudiera escuchar! –y le susurra- ¡hay muchas cosas que yo quisiera hablar con usted! La verdad es que no me resigno a aceptar su muerte... sin... ¡sin platicar con usted aunque sea una sola vez! Y mira el cuerpo inerte de Salvador. -¡Es
inútil Isabel! –le dice Ángela- ¡él no
puede escucharte! Mejor vámonos de aquí. -¡No quiero! –se niega rotundamente Isabel. -¡Es que la enfermera solamente nos dio cinco minutos! –le recuerda- ¡las visitas están prohibidas! Isabel sigue llorando y le toma la mano a Salvador, se la acaricia y luego suavemente la vuelve a posar sobre la cama. Luego de un gesto brusco da la vuelta y sale de la habitación. Ángela al quedar a solas con Salvador se acerca y lo mira con el rostro bañado en llanto. Momentos después también sale. * Mansión. Valeria está sentada en el jardín. -¿Cómo
te sientes Valeria? –se acerca Simón- ¡no me gusta
verte triste! –se sienta a su lado- ¿qué
pasó con el piano? Ya no volviste a practicar. -¡Es que con todo lo que ha pasado he estado muy nerviosa Simón! Y con nada de ánimo. -La situación está muy difícil –reconoce Simón. -¡Y tú aunque simules estar de buen humor! Tampoco puedes ocultar la tristeza. -¡Si! Es
cierto –reconoce- cuando las cosas se ponen difíciles
prefiero hacerme el loco... ¡tantos problemas juntos terminan por
deprimir a cualquiera! Yo también sufro mucho por mi
mamá, por mi hermano y también por Salvador. -¿Sabes?
Isabel fue a verlo esta tarde y le dijeron que no hay nada que hacer...
–dice Valeria muy triste- ¡que tenemos que prepararnos para
lo peor! -¡No
sé! Era muy misterioso... ¡en este momento no sé si
fue bueno o si fue malo! ¿qué intenciones lo trajeron a
esta casa? ¿qué quería con nosotros? No
sé.... ¡eso sólo lo puede responder él! -¡Yo
pienso que era un hombre muy especial! –dice Valeria y se
corrige- ¡digo, que es, porque todavía está vivo!
–y luego agrega- ¡tan especial como don Pedro! -Valeria –se inquieta Simón- ¿tú que sientes por Salvador? Valeria
suspira- ¡es que no sé! Podría decirte lo que
siento por ti o por los demás, pero por él... ¡no
sé! No podría explicarte lo que siento. -¡Valeria!
–se le acerca Simón con esperanzas- Y yo...
¿qué? –se corta- ¿qué te hago sentir? Valeria le
mira inocentemente - ¡Cariño Simón! –le
responde sin dudar y le acaricia el rostro- ¡un cariño muy
bonito! Valeria le sonríe. -¡Señorita Valeria! –les grita Vicky- ¿quiere pasar al comedor? En un rato vamos a servir la cena. -¡Si Vicky! Voy enseguida –y se despide. -Bueno, pues... –se resigna Simón- ¡me dio mucho gusto platicar contigo! Ya me siento mucho mejor. -Y a mí me gustó mucho verte sonreír –y Valeria se aleja. Simón
se queda sonriendo feliz- ¡Afortunadamente todavía hay
motivos! –se dice a sí mismo soñador. * Cae la noche. Azur se pasea nervioso por el jardín. En la habitación de Antonio y Simón, el doctor chequea a Antonio. -¿Qué ha dicho el especialista? –interroga a Abigail. -¡Pues
nada doctor! Que tenía que hacerle un seguimiento para poder dar
el diagnóstico. ¡La verdad yo lo veo muy confundido! -¡Si!
Así es... ¡la tranquilidad desapareció por completo
doctor! A veces pienso que fue un error quedarme aquí –le
confiesa- ¡yo sabia que después de la muerte del
señor Donoso las cosas no iban a ser como antes! Intenté
marcharme pero mis hijos me lo impidieron... ¿y para qué?
–dice con amargura- ¡para esperar a que ocurrieran
más desgracias como esta? –y mira a Antonio. -¡No pierda las esperanzas Abigail! –la consuela- ¡no todo está perdido! -¡Es que
ya no sé ni qué pensar doctor Duarte! Siento que una
maldición pesa sobre esta casa y que ninguno de los que vivimos
aquí vamos a poder escapar de ella. Antonio mira a lo lejos sin reaccionar a nada de lo que dicen. * En la habitación de Isabel. Isabel
está en su cama cuando irrumpe Andrés sin llamar-
¡Lo viste! –le reclama con rabia apenas entra-
¡fuiste a l hospital a visitarlo! ¡y con Ángela!
–la mira furioso- ¡después de todo lo que le
dijiste! –y se apoya sobre el pie de la cama- ¡la verdad es
que no te entiendo Isabel! ¡no te entiendo! -¿Te gustaría que ese tipo se salve? ¿verdad? –le pregunta Andrés muerto de celos. Isabel levanta el mentón altiva sin responder. -¡Te encantaría verlo otra vez en la casa! –sigue Andrés. -¿Por qué tantas preguntas? –ataca Isabel. -¡Porque
quiero saber que piensas! –grita Andrés y golpea la cama
con furia- ¿cómo quieres que esté tranquilo con
todo esto? Isabel sonríe con amargura- ¡Tú estarías tranquilo si Salvador se muriera! ¿no es cierto? Andrés camina hasta un precioso ramo de alcatraces (flores blancas, en algunos países destinadas a los muertos) y toma una flor - ¡Su muerte es inevitable! –anuncia y posa la flor sobre la cama de Isabel. Isabel pierde
la sonrisa y luego de mirarlo intensamente le susurra
lúgubremente- ¡lo sentí cuando estuve cerca y me
transmitió ese frío intenso! –y sigue con voz ronca
- ¡es el mismo frío que yo sentí cuando me
acerqué a los cadáveres de mis padres... ¡o al de
Pedro cuando murió en este cuarto! Andrés la mira serio. -¡Así
frío e insoportable y penetrante! –sigue Isabel y luego le
sonríe- ¡es el frío de la muerte Andrés!
–le mira a los ojos. Andrés traga saliva asustado. * Hospital. Un médico chequea el estado de Salvador, mira a una enfermera y mueve negativamente la cabeza. Salvador yace siempre inconsciente sobre la cama. * Mansión. La familia feliz cena, Isabel y Andrés en la cabecera y Valeria y Rebeca a la derecha de Isabel. El lugar de Ángela vacío como siempre. Abigail sirve el vino. Andrés decide divertirse y pregunta- Abigail... ¿el especialista vio a Antonio? -¡Si
señor! –responde ésta sin sospechas- ¡pero no
ha dicho nada! ¡todavía no tiene el diagnóstico! Isabel que ve las intenciones de Andrés deja de comer y lo mira de mala cara. -¡A lo
mejor si lo tiene y no se lo quiere decir! –le dice
fríamente Andrés mientras Abigail lo mira espantada-
¡yo que usted me prepararía para una mala noticia!
–y al ver la cara- ¡Ahora no me mire así! Hay que
aceptar que Antonio tuvo un ataque y que quedó como un vegetal. Abigail suspira horrorizada. -¡A
mucha gente le ha pasado! –sigue Andrés- de un momento a
otro quedan como muertos en vida –y sigue comiendo tranquilamente. Abigail sale corriendo. -¡Andrés!
¿por qué dices cosas tan horribles? –se enoja
Valeria- ¡eres una porquería! -¡Valeria! –grita Rebeca con su voz aguda- ¡mide tus palabras! -¡Pues
entonces que sea más cuidadoso con lo que dice tía!
–y se levanta enojada y mira a Isabel- ¡y preferiría
no sentarme a comer con ustedes cuando Andrés esté
presente! –y se marcha. Andrés
abre los ojos fingiendo sorpresa- ¿No me vas a defender de los
ataques de tu prima? –le reclama a Isabel. -¿Por
qué quiere que te defienda? –se enfurece Isabel-
¿tú por qué crees que lo dice? –le grita-
¿no tiene toda la razón? * En la habitación de Simón y Antonio. Antonio lee su libro “Vida después de la muerte” “El
moribundo tiene la impresión de chocar con una especia de
barrera o de frontera, pero una fuerza indescriptible no lo deja volver
atrás, se fascina por lo que descubre en el más
allá” Antonio levanta los ojos. * Hospital. Vemos a Salvador y escuchamos la voz de Antonio. “Se deja dominar por los sentimientos de intensa paz, de alegría y de amor. Todos
los que se han librado de la muerte afirman haber sentido la inmensa y
plena alegría. ¡La muerte es la verdadera
liberación!” * En la habitación de Simón y Antonio. Antonio sigue leyendo “Y es el premio por el valor de haber vivido un plano terrenal”. Antonio cierra el libro y se saca los lentes. Ángela entra lentamente- ¡Antonio! –le llama- ¡Antonio respóndeme! –pero Antonio sigue lejos y no la mira. Ángela toma el libro entre sus manos y se pone a leerlo. * FIN DEL CAPITULO @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme ---------------------------------------------- |
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