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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 96: jueves 1 de diciembre de 2005 – ¡LA CONFUSION! Mansión. -¡Es
que me trae loquito Antonio! Cada día que pasa Valeria me gusta
más, y la verdad si no le he propuesto que sea mi novia es
porque no quiero desbocarme -le cuenta alegre e ilusionado- ¡voy
a esperarme un poquito de tiempo hasta que le agarre el tiro a la
empresa! pero en cuanto me sienta más seguro, ¡zaz!...
¡le lanzo la propuesta de una! Antonio
sonríe -¡me parece muy bien que te tomes tu tiempo
Simón! Ahora concéntrate en tu nuevo trabajo y aprovecha
esta oportunidad que se te está presentando. -¡Eso
ni lo dudes Antonio! Por nada del mundo me pienso quedar dormido, yo
quiero salir adelante, quiero que Valeria se sienta orgullosa de mi. -¡Simón, antes que nada cerciórate de que ella te corresponda! ¿No? -¡Ay
Antonio, pero si me lo ha demostrado de mil formas! Mira, cada vez que
estamos juntos me mira de una forma muy especial, me sonríe, me
abraza ¡le gusto Antonio, eso ni los dudes! En
ese momento entra Ángela -¡Ay, perdón, estoy
invadiendo tu espacio pero no te preocupes porque yo ya me iba! -Le
dice Simón. -¡No te preocupes! Simón le da un beso a Ángela y se marcha. -¡Anda
feliz con su nuevo trabajo y con todos sus sueños! -Le cuenta
Antonio- Dios quiera que tenga mucha suerte, porque no puedo dejar de
preocuparme por él y por Salvador. * En el bosque. Salvador sigue besando a Valeria (Ay no! no me pongan a una mujer de 24 años actuando como de 14!!! Salvador la mira sin decir nada. Y Valeria se vuelve a acercar a él. Salvador le da un beso en la frente -¡no tengas miedo, no voy a hacerte daño! -Y la sigue besando. * Mansión Rebeca
entra a la pieza de Valeria y se da cuenta de que no está, la
busca en el baño y se desespera -¡Valeria, dónde
demonios te metiste! Muy
nerviosa sale de la habitación de Valeria y se pasea por el
pasillo. Preocupada se sienta en el banco cuando llegan Isabel y la ve
-¿qué te pasa tía? -¡No
me pasa nada! Posiblemente me está matando la depresión
cómo dices -dice amargada- a lo mejor si es cierto que tengo un
amante imaginario y ahora estoy reconociéndolo. Isabel suspira con pena -¡tía! -Y trata de ponerle una mano en el hombro. Pero
Rebeca la rechaza bruscamente -¡no, no te preocupes! Mira
Isabelita mejor preocúpate por tu prima Valeria mi amor...
¡que esa sí que no se conforma con imaginaciones! Fui a
verla y no está en su cuarto. -¿Y dónde está? -¡No
sé! Posiblemente ande toda alborotada con ese enamoradito
¡pero si a ti no te importa, allá tú! -Y diciendo
esto se marcha enojada. Isabel suspira y mira el techo. * En el bosque. -¡Hace
mucho tiempo conocí a una mujer... que se puso en mi camino y me
casé con ella! -Le cuenta Salvador- era un ser especial...
¡era maravillosa Valeria! -¿Y qué pasó con ella? -¡Murió muy joven! -¿Y no te has enamorado de otra mujer? -Le pregunta Valeria preocupada. -¡Sí!
-Reconoce Salvador -¡me apasionó otra mujer que se
cruzó en mi camino! -Y sufre- ¡la amé intensamente!
-Y suspira profundamente- ¡como nunca antes!...
¡también sufrí mucho, sufrí como un
condenado que estaba sentenciado y que no podía escapar de la
muerte! -¿Todavía la sigues amando, verdad? -¡No!
-Salvador le dice seguro- ¡no, porque ella no existe!
Afortunadamente descubrí que se trataba de un espejismo. -¡Bueno,
pero si sufres al recordarla!... -duda Valeria- ¿no será
que tú también te estás engañando? Salvador
suspira pero no contesta y le toma la barbilla -¡a ti no puedo
engañarte! No puedo... ¡yo soy un hombre que he recibido
muchos golpes y aun no termino de levantarme! Para hacerlo necesito el
apoyo de alguien especial... ¡alguien como tú Valeria!
Pero no te puedo obligar. Valeria simplemente baja la mirada -¡Claro
que sí lo eres, lo vi en tus ojos desde el primer día que
te vi, no eres ningún extraño sino alguien, sino alguien
muy cercano a mí! -¿Y crees que puedas amarme más de lo que amaste a don Pedro José? -¿Por qué me preguntas eso? -Se sorprende Valeria. -¡Si no quieres contestar, no lo hagas! Yo no podría sentir celos de él. Y Valeria le sonríe y se acerca y se vuelven a besar. * Mansión. Isabel
da vueltas en su cama sin poder dormir hasta que prende la
lámpara de su mesita de noche. Está muy preocupada... de
pronto escucha ruidos en el pasillo y se levanta rápidamente. Se
pone una bata de seda con flores y al salir descubre a Valeria que
entra a su habitación -¡Valeria! ¿Se puede saber
qué haces fuera de tu cuarto a esta hora? -Le pregunta. Valeria se queda mirándola sin responder Y ambas se meten al cuarto de Isabel. -¿Bueno, y por qué piensas eso? -Le contesta Valeria. -¡Por
favor de Valeria, te suplico que no me mientas! -Le ruega Isabel
-¡sabes perfectamente que yo te paso todo, menos que tengas
secretos conmigo! -Y suspira profundamente- ¿te estás
viendo con Simón a escondidas, es cierto? (¿Por qué calla Valeria? Valeria
le sonríe -¡no te preocupes, es cierto que no tengo mucha
experiencia, pero el corazón me dice que encontré al
hombre indicado! -¡Este
corazón! -e Isabel le pone una mano sobre el corazón
mirándola con una enorme angustia- ¡es muy traicionero
Valeria! -Y le acaricia el pelo y suspira -¡no te confíes,
te lo suplico! ¡No te entregues tan fácilmente! ¿Me
entiendes? ¡No lo hagas! -Le suplica- mira, analiza
cuidadosamente cada paso que das en tu vida ¡no quiero que te
vayan a lastimar, prométemelo, por favor te lo suplico! -Y a
Isabel se le llenan los ojos de lágrimas-
¡prométeme que no vas a cometer ninguna tontería!
-Y desesperada la abraza muy fuerte. -¡Te lo prometo! -Dice Valeria sonriendo mientras también la abraza. Se
separan y Valeria le dice -¡quiero que sepas, que eres la persona
más importante en mi vida! Eres mi amiga, eres que hermana -y
Valeria suspira con los ojos llenos de lágrimas también -
¡eres... eres todo para mi Isabel! Isabel
le acaricia el pelo -¡pues si así es Valeria, por favor no
me ocultes las cosas! Sabes qué puedes contar conmigo
¡siempre! - e Isabel le sonríe con amor. Valeria
sonríe y la vuelve a abrazar -¡Isabel, Dios quiera que me
de la capacidad de no defraudarte nunca! -Le promete Valeria-
¡nunca! Isabel le sonríe. * Al otro día Abigail trata de pasar la aspiradora pero Vicky se lo impide -¡deje eso para nosotras las empleadas! -¡Yo soy una empleada más! -¡Porque
usted sigue porfiada en serlo! Porque para nosotras usted es una de las
señoras de la casa -y Vicky le hace una reverencia y le saca la
aspiradora. Simón
llega y le da un beso a su mamá que le pregunta si ha desayunado
bien, Simón le dice que si y Abigail y Vicky se marchan.
Simón se dispone a salir cuando Isabel que baja las escaleras lo
llama -¡Simón! Simón la espera al pie de la escalera. -¡Nos estaremos viendo por la empresa! -Le dice Isabel. - ¡Eso ni lo dude señora! -¡Y espero que desempeñe muy bien su trabajo en el nuevo cargo que le asignaron! Simón se queda patidifuso y la mira sorprendido. -¡No me interesa hacerlo caer! -¿No piensa que se lo voy a creer? -Dice Simón escéptico. -¡Créalo! -le dice Isabel seria -¡porque no lo digo por usted, sino por Valeria! Simón la mira cada vez más sorprendido. E Isabel toma aire y le dice -¡se que están muy enamorados! Simón no sabe qué decir de la emoción- ¿Ella se lo dijo? Isabel
sonríe -¡Si, lo sé todo! Se que están muy
enamorados, no se hasta qué grado lo está usted,
¡pero estoy segura de que ella está profundamente
interesada en usted!... Por la manera en que se expresó. Simón no cabe decide la felicidad y tartamudea -¿De verdad se atrevió a hablarle de mí? -¡Porque
yo se lo exigí! -Dice Isabel segura de sí misma- ¡y
créame Simón que yo no me opongo a su relación!
-Pero luego le advierte- ¡sólo espero que usted la
respete, porque lo contrario no respondo de mí! Simón
sonríe abiertamente -¡yo no podría hacerle
daño señora Isabel, porque le aseguro que la quiero
sinceramente, cómo no podría querer a otra mujer! -Y
Simón todavía emocionado se marcha -¡con permiso! Simón camina flotando en una nube hasta la puerta cuando de pronto se da la vuelta -¡señora Isabel! -¿Sí? -¡Y le agradezco que me lo haya dicho, es lo mejor que me han dicho en mucho tiempo! -Y Simón se marcha sonriendo. Isabel sonríe. * Cítricos Donoso. Ramírez felicita a Simón porque lo ha visto muy animado. -¡Pues
será que todo me está saliendo a las mil maravillas! Y no
solamente en el trabajo, sino también en lo personal ¡es
que ahora sí estoy seguro que encontré a la mujer de mis
sueños! Seguro que más ya no puedo pedir. -Sabe
Simón, debe andar con pies de plomo, acuérdate que la
última desventurada por poco te arruina la vida. -¡Pero
la de ahora me va a llevar al paraíso! Es que es el polo opuesto
a lo que era Consuelo... ¡Valeria es lo mejor que me ha pasado en
la vida! -¡Valeria! Vaya bonito nombre. -¡Y ella es muchísimo más bonita! -Sabe
Simón, no quiero aguarte la fiesta pero creo que debes
prepararte para asuntos menos románticos porque me estoy oliendo
que Andrés Corona está preparando toda su
artillería pesada contra ti y Salvador Cerinza. -No entiendo ¿se enteró de algo? -¡Últimamente
lo he visto entrando y saliendo de todas las oficinas, ese hombre debe
estar planeando algo muy grave, y no ha de ser nada bueno! * Oficina de Andrés. -¿Una asamblea Andrés? -Le pregunta el doctor Garcés. -¡Sí,
las dueñas y yo vamos a convocar una asamblea, y necesitamos que
los gerentes y los jefes de cada departamento estén presentes! -¿Podría yo saber cuál es el motivo? Andrés
sonríe -Bueno, creo que hace falta definir tu
situación... ¡la que tú creaste! Tú y tu
asistente. -¡Por mí no hay ningún problema! Me parece bien que aclaremos las cosas. -¡Te advierto que tú y Cerinza no van a salir muy bien librados! El doctor Garcés lo mira impaciente -¿debo tomar eso como una amenaza? -¡Es
lo que tú te buscaste por dejarte manipular por ese tipo! -Dice
Andrés con odio -¡cometiste un error al apoyarlo! Y lo voy
a demostrar, a la junta directiva y a Ángela Donoso. -Vamos a ver que saca de todo esto Andrés -y el doctor Garcés tranquilo se levanta y trata de retirarse. -¡No
te va a quedar más remedio que reconocer tu error! -lo detiene
Andrés- ¡te vas a repetir en haber confiado en ese
miserable oportunista! Nunca debió entrar en esta empresa. El doctor Garcés sale sin responderle. * Mansión. Mientras Azur se prepara para su próximo chat y contarnos sus aventuras y chismes. -¡Qué raro! -Se preocupa Antonio- ¿te citaron a una asamblea? -¡Sí,
a las diez de la mañana, pero me sorprendió mucho
Andrés, porque no fue él el que me avisó, fue el
licenciado Garcés! -No me gusta nada cómo está actuando ese hombre. -A mi tampoco. -¡Me imagino que la señora Isabel también va a ir! -Me
imagino que si, de hecho supongo que ella fue la que organizó
todo esto. Pero no te preocupes mi amor, Salvador está preparado
para cualquier ataque. -Sí,
de eso no tengo la menor duda, pero me preocupa mucho toda esta
situación, Andrés no está acostumbrado a luchar
limpiamente y si se atrevió a dar este paso es porque tiene
preparada una sorpresa, mi amor... me gustaría
acompañarte. -¡No es necesario mi amor, gracias! -¡Ángela, no voy a estar tranquilo! -¡Es que no voy a ir sola mi amor, cuento con Salvador! ¿O acaso dudas de él? -¡No, confío en él tanto como confiaría en tu papá! * Cítricos Donoso. Isabel
llega a la fábrica acompañada de Andrés.
Detrás de ellos llegan el doctor Garcés y Salvador.
Ramírez los ve pasar muy preocupado y Simón se acerca
-¡Don Evelio! ¿Que está pasando aquí,
cómo es que se citan a una asamblea así de buenas a
primeras? -¡Te dije que Andrés Corona no se iba a quedar quieto! -¡Él fue el que la convocó! -¡Sospecho que fue su mujer porque los acabo de ver pasar para la sala de juntas! -¿La señora Isabel está aquí? -¡Sí, los vi pasar juntos! -¡Sabe,
esto me da mala espina, no confío en lo que pueda pasar y menos
si esa señora se encuentra de por medio! -Bueno, ¡vamos Simón! Vamos que estamos citados y no podemos tardarnos. En ese momento llega a Ángela corriendo -¡es tardísimo, ya son más de las 10! -¡No se preocupe doña Ángela, la asamblea todavía no ha empezado! -Le tranquiliza don Evelio -¿Estas nerviosa Ángela? -Le pregunta Simón. -¡No
mucho, me imagino que la situación va a ser difícil, pero
confío muchísimo en Salvador y en el doctor
Garcés! Así que vamos a ver qué pasa en esta
dichosa reunión. Y lo tres se dirigen a la sala de asamblea. * Sala de asamblea. Están
Andrés, Isabel, el doctor Garcés, Salvador,
Ángela, el señor Ramírez, Simón y un
ejecutivo. -¡Hemos
convocado esta asamblea para aclarar las dudas, sobre la integridad de
ciertas personas que siempre han demostrado eficiencia y honradez en el
desempeño de su trabajo! Isabel lo escucha atentamente. -¡Varios
operarios, el gerente de producción, el gerente de ventas y el
asesor financiero! Todos ellos acusados por el doctor Garcés y
su asistente aquí presente... ¡el señor Salvador
Cerinza! - dice mirándolo con odio -¡ellos asumieron el
rol de fiscales y guiados por una antipatía gratuita o intereses
insospechados atacaron a esas personas tan honorables! -¡Con
todo respeto que se merece señor Corona, permítame
decirle que ni mi asistente ni yo tenemos ningún interés
insospechado como dice usted y mucho menos antipatías contra
nadie! -interviene Garcés- Quisimos investigar a fondo la
conducta de esos funcionarios, número uno... porque el
señor Cerinza y yo nos sentimos profundamente comprometidos con
la empresa número dos porque queremos aclarar cualquier duda que
pueda perjudicar al futuro de la compañía. -¡Pues
a mí me gustaría saber en dónde está para
que se defienda él mismo! -Interviene Ángela. -¡Se encuentra enfermo! Por eso no pudo venir... de cualquier forma yo lo represento y respondo por él. Salvador carraspea. Isabel
interviene- ¡Según Andrés corona, director general
de esta empresa, estamos ante una situación de abuso de poder!
Donde el señor Garcés y Cerinza han contratado, han
ascendido y han despedido a personal de una manera arbitraria. -¡Con
todo respeto señora, pero me parece que no está empleando
el término adecuado! -Dice el doctor Garcés. -¡No,
no, arbitraria esa palabra perfecta! -Levanta la voz Andrés-
¡es increíble que en tan poco tiempo, cinco
mecánicos, cuatro supervisores, 10 operarios y el jefe de
mantenimiento han sido despedidos! Sin explicación alguna. Simón se ve preocupado y sorprendido. -¡A
ver, yo creo que lo más preocupante de esta situación es
que todo ese personal haya sido sustituido por gente que no cuenta con
la capacidad necesaria! -Dice Isabel - pongo por ejemplo a Simón
Domínguez, quien hasta hace unos meses era simplemente un obrero. -¡Pero
no por falta de aptitudes! -Le defiende Ángela- ¡sino de
oportunidades para ascender! Y allí si hubo mucho manejo e
intereses personales -acusa a Ángela mirando a Andrés. -¿Y
tú puedes demostrar que Simón Domínguez es apto
para su cargo? -atacan Andrés -¡al igual que Salvador
Cerinza que tú impusiste a la fuerza en ese cargo! -¡Los
recomendé, pero no los impuse y la junta directiva estuvo de
acuerdo conmigo! -se enoja Ángela- Porque considera que su
colaboración es muy valiosa. -¡Bueno,
ya ves no hubo tan valiosa colaboración, aquí está
el resultado! Ese señor no solamente perjudicó a varios
colaboradores, sino que también contagió con su
irresponsabilidad a alguien tan eficiente como el doctor Garcés
¡tengo pruebas que lo demuestran! Ángela mira preocupada hacia otro lado. -¡Teniendo
en cuenta la crisis que han desatado estos señores, no tengo
más remedio que pedir el retiro del señor Salvador
Cerinza y la debida renuncia del doctor Garcés! El doctor Garcés ríe -¡no le parece señor corona, está exagerando en sus apreciaciones! -¡Tengo toda la libertad de hacerlo! -grita Andrés- Hasta donde mi cargo de director general me lo permite. -¡Ángela!
No seas ingenua ¡tú eres la heredera de Donoso nada
más! ¡Nada más! -Y Andrés la mira con
desprecio- ¡no tienes ni idea de cómo manejar una empresa,
Isabel y yo sí! Siempre estuvimos al frente... ¡te
recuerdo que Isabel también es heredera de Donoso! Isabel no mueve un solo músculo de la cara. -¿Ya terminó su intervención señor Corona? -Habla por fin Salvador. -¿Por qué lo dices? -¡Porque
me gustaría demostrarte, con lujo de detalles, los motivos por
los que el doctor Garcés y yo tuvimos para proceder como lo
hicimos! -Salvador hace una pausa y mira directamente a Isabel-
¡no pretendemos excedernos en nuestras funciones porque el cargo
de de gerente de relaciones industriales y el de su asistente
está para atender todo lo relacionado a salarios del personal,
ingreso del personal nuevo, promociones y en caso necesario de despidos! Isabel
decide intervenir -¡Bueno, yo considero que sí se
están excediendo! - Isabel suspira- ¡todo parece indicar
que esta empresa se ha convertido en un templo de corrupción, a
juzgar por los múltiples despidos y por todas las acusaciones
que se están lanzando en este momento! -¡Absolutamente
nada de lo que hemos hecho es gratuito! -Le responde Salvador- ¡y
quiero referirme al cargo que ocupa Simón Domínguez! Es
más... que el jefe de personal diga si tiene alguna queja de su
desempeño- se dirige al doctor Ramírez. -¡No, perdón, pero Ramírez no tiene porque interceder en esto! -protesta Andrés -¡No,
te equívocas! -le corta Isabel- ¡claro que tiene que
interceder! Y nosotros lo vamos a escuchar porque estamos aquí
para arreglar la situación -e Isabel mira a Evelio
Ramírez- ¿señor Ramírez, a su juicio, a su
manera de ver, usted considera que Simón Domínguez
está capacitado para ocupar el cargo en el que fue nombrado o
cree que necesita un poco más de experiencia? Ramírez
contesta sinceramente -¡Eso ni se pregunta señora, el
trabajo de Simón es excepcional, él conoce mejor que
nadie el manejo de su departamento, en pocas semanas ha hecho lo que el
antiguo jefe no hizo en años! Simón sonríe feliz y Salvador mira triunfante mientras Andrés se muerde los labios nervioso. -¡Porque
era un jefe inepto! -Sigue Ramírez- afortunadamente fue
despedido por el señor Garcés ¡Simón
Domínguez cuenta con todo mi respaldo señora y con el
apoyo de los empleados que están bajo sus órdenes! Isabel lo mira convencida. -¡Tal
vez por miedo a ser despedidos! -Dice Andrés- ¡como
sucedió con los cinco mecánicos que estuvieron en contra
tuya! -¡Andrés! -Le corta Salvador. -¡Salvador! -Le contesta Andrés. (Este intercambio estuvo simpático porque ambos se rieron como fuera de cámara Salvador
sonríe -¡sabes perfectamente que fueron suspendidos por
incapaces, por ladrones! - Isabel mira a Andrés preocupada. -¿Se les comprobó o no que estaban robando? -pregunta Salvador a Ramírez. -¡Claro
que sí, que se les comprobó, tres de ellos escaparon pero
los que fueron detenidos confesaron su falta! Isabel empieza a enojarse en silencio. -¡Exactamente
lo que sucedió con las operarios y con los supervisores de
departamentos a los que les suspendimos el contrato! -Termina Salvador. Simón
sonríe. Andrés mira nervioso para otro lado. Isabel
suspira. Salvador mira a Andrés y a Isabel. * Más tarde la discusión sigue. -¡El
caso más grave se presentó con el gerente de ventas, lo
descubrimos sobre fracturando! -le cuenta Garcés a Isabel. Salvador distribuye documentos. -¡Ahí
también podrán ver, balances que revelan el robo
continuado que el jefe de producción en contubernio con el
asesor financiero venían practicando! -Salvador acusa al
único ejecutivo presente. Andrés
sonríe nervioso -¿Cómo te atreves a atacar a un
hombre tan honorable como el gerente Ibáñez? El merece
toda mi confianza -y se levanta de su silla. -¡Bueno,
por alguna razón las cosas están como están!
-suspira burlón Salvador- ¡señoras, señores,
estos dos sujetos se pusieron de acuerdo para comprar material barato,
defectuoso, a bajo precio e hicieron creer a todos en esta
compañía que estaban comprando material caro, de
óptima calidad y ahí están las pruebas! -¡Tú
hablas así porque no está presente! Porque no tiene
cómo ponerte en tu lugar ¡por eso hablas así! -¡Si
no está presente, no es porque está enfermo como aseguras
Andrés, no está presente porque se sabe descubierto y
debe estar escondido, tratando de evadir responsabilidad! -le acusa
Salvador. -¡No
importa! -Interviene Isabel enojada - ¡si Ibáñez no
está presente, está presente el gerente de
producción y tendrá que hacer frente a todas las
acusaciones que se le están formulando! -Y ataca directamente a
la persona -¡lo escuchamos señor Avendaño! -¡Desde
luego que voy a responder! Porque el que nada debe nada teme -y suspira
nervioso- aquí estoy para dar la cara porque nadie me puede
poner en tela de juicio mi honradez y mucho menos acusarme de
ladrón ¡llevo 18 años de mi vida sirviendo en esta
empresa y fui uno de los hombres de confianza del señor don
Pedro José Donoso para que cualquier advenedizo como usted venga
a pisotear mi honorabilidad como le venga en gana! Isabel lo mira dudosa y Salvador sonríe. -¡Pues
lamento contradecirlo señor Avendaño, pero usted no lleva
18 años, lleva 10! -Hace una pausa- ¡y jamás,
jamás fue uno de los empleados favoritos del señor Donoso! -¿Pero cómo se atreve a desmentirme? -alza la voz- ¿Quién se cree usted que es? -¡El
asistente del gerente de relaciones industriales! Y le recuerdo algo
más... el señor Donoso tuvo múltiples disgustos
con usted... ¡a ver, vamos a recordar, perdió el contrato
con la multinacional en la que se perdieron miles de millones por su
ineficiencia! Y la maquinaria que se desapareció hace tres
años... y la producción entera, completa, que por arte de
magia se desapareció de la zona de descarga en noviembre del
año pasado. Isabel suspira completamente segura de la culpabilidad del hombre. Andrés mira nervioso al techo. El ejecutivo se toma la cabeza entre las manos. -¡Aún
no he terminado con usted señor Avendaño! -Sigue
Salvador- ¿ya olvidó las múltiples ocasiones en
que el señor Donoso intentó despedirlo y Andrés
Corona siempre intercedía a su favor? -¡Mentira! -Interviene Andrés- ¡yo jamás interferí por Avendaño! -¡Suplicabas Andrés, suplicabas y de esa manera le pagabas los favores que le debías! -¿De qué favores hablas? -¡Gracias
a él te vinculaste a esta empresa, por eso siempre lo
protegiste, salvo la última vez! El señor Donoso lo
despidió fulminantemente y no atendió a tus
súplicas. -¡Si Donoso lo despidió! ¿Por qué sigue trabajando? -¡Porque te aprovechaste de sus problemas de salud, para mantenerlo en su puesto! -¡Basta, basta, no voy a permitir que sigas hablando! -Grita Andrés histérico. -¡Señores,
señoras, si mantenemos silencio, la empresa seguirá
marchando mal y se vendrá a pique como viene sucediendo desde
que Andrés Corona tomó las riendas! Andrés
tiene un ataque de histeria -¡Eres un maldito bocón!
¿Tú crees que voy a permitirte que me faltes al respeto
delante de toda esta gente? Y Andrés trata de atacarlo pero lo detiene Garcés -¡compórtese señor Corona! Salvador lo mira sin moverse. -¡Ninguno
de los dos! Porque estamos aquí justamente para aclarar esta
situación -le grita Isabel dura y fría. -¡Andrés! -Le grita Isabel con rabia- ¡Andrés! Salvador simplemente la mira intrigado. Ángela la mira con pena. * Apartamento de Isabel. Andrés está tirado en la cama mientras Inírida le sirve un trago de vino. -¡No quiero nada! -Bebe algo, te hará sentir mejor -insiste Inírida. -¿Cómo
pude dejar que las cosas llegaran a este punto? -Sufre Andrés-
¿cómo es posible que un miserable chofer se haya atrevido
a tanto? ¡No entiendo! -¡Ese tipo se las trae, para lograr tanto en tan poco tiempo! -¡No hubiera conseguido nada sin el apoyo de Ángela! -¡No solamente de Ángela, también tu amada Isabel! -¡No digas estupideces! -No le cree Andrés. -¡Créeme, a Isabel ya no le interesas, no solamente te dejo de querer, sino que también quiere hundirte! -¡Bueno, basta! -Le grita Andrés y se levanta de la cama. -¿Por
qué no te das cuenta que nada más quiero ayudarte?
-Inírida le masajea la espalda- ¡porque soy leal, porque
te amo sinceramente! ¿Cuándo vas a aceptar que cometiste
el peor error de tu vida al confiar en ella? Nunca debiste haber
convencido al viejo Donoso para que la empleara ¡y me
reemplazara! -Dice destilando veneno. Andrés la mira sorprendido -¿La odias porque te robó el puesto? Inírida
mira para otro lado -¡no sólo por eso, sino también
tu amor, por eso jamás la perdonaré! Andrés la mira sorprendido -¿y tú dices ser su amiga? ¡Eres una hipócrita nada más! -Lo
sucedido me hace ¡odiarla muchísimo más! ¡Por
favor Andrés no sigas perdiendo tu tiempo luchando contra ese
hombre ni contra los ejecutivos de la compañía!
¡Ocúpate de ella! -Le aconseja- ¡ocúpate de
ella porque es capaz de hundirte en menos de nada! Convéncete
Andrés ¡Isabel Arroyo es una maldita víbora que
debe ser aplastada! Andrés la mira a los ojos reflexionando. * Mansión. Valeria practica al piano. * En
su habitación Andrés se toma la cabeza con dolor cuando
entra Walter -¿señor discúlpeme, usted no va a
bajar al comedor? -¡Para tropezarme con mis enemigos! -¡No
se deje derrotar tan fácilmente se lo ruego! Levante esa cara
señor porque si se deja vencer ¿qué me va a quedar
a mí que dependo de usted? -¡No
soporto más ese maldito piano! Esa estúpida
debería practicar a otra hora -y de pronto grita
histérico- ¡no puedo tener ni un minuto de paz en esta
casa! Y
sale histérico a golpear la puerta de Valeria pero se detiene y
no lo hace, en vez de hacer eso baja a la sala donde encuentra a
Antonio leyendo -¡ja, qué bien, ya te sientes con derecho
de ocupar la sala! Antonio tranquilo se saca los lentes y lo mira -¡si le molesta, me retiro, no tengo ningún problema! -¿Por
qué no le dices a noviecita que te abra el estudio, así
te puedes encerrar con el fantasma del viejo Donoso? A ti no te
molestaría su presencia. Antonio lo mira y luego simplemente trata de marcharse. -¿Qué,
por qué me miras así como si te sintieras superior? -Le
pregunta Andrés histérico. Antonio
mueve la cabeza negativamente -¡siento lástima por usted
señor Corona! Nunca imaginé llegar a verlo tan
descompuesto como hoy. -¡Más
lástima me causas tú que te casaste con Ángela!
Nadie te envidia esa mosquita muerta, seguramente se dejó
embarazar por el chofer y ahora te quiere acomodar el hijo. Antonio simplemente lo mira. -¿Por qué no me respondes como siempre? ¡Ah! Debe ser que tengo razón. -¡Le
respondería cómo se merece, si lo que estuviera diciendo
no fuera una estupidez! Asegurar eso sería como decir que don
Pedro José estuviera manteniendo relaciones con su propia hija. Andrés pierde la sonrisa. -¡Si
no entiende lo que le digo, piénselo! -Le dice Antonio con voz
de premonición -¡piénselo muy bien señor
Corona, a lo mejor se da cuenta de una verdad que puede llegar a
enloquecerlo! -Y antes de marcharse Antonio repite-
¡podría enloquecerlo! Andrés intrigado mira asustado. FIN DEL CAPITULO
(Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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