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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 95: miércoles 30 de noviembre de 2005 – ¡ANDRES SE DESMORONA! Cítricos Donoso. Tanto
Simón como Salvador aparecen en la fábrica vestidos de
traje, acompañando a Ángela y al doctor Garcés.
Recorren la fábrica y saludan a varios ejecutivos. * -¡Hoy
fue un día de celebración para ellos! -se queja
Andrés amargado- ¡ahí estaban, posicionando los
cargos en los que la imbecil de Ángela los nombró! Se
pasearon campantes por todas las secciones de la fábrica...
recibieron las felicitaciones y las bienvenidas de los empleados. Andrés está cenando con Rebeca, Valeria e Isabel. -¡Esos
imbéciles les sonríen porque no ven más
allá de sus narices! Por eso... ¡esos inútiles que
se arrodillan ante las órdenes arbitrarias de las dueñas!
-Grita en la mesa acusando a Isabel. -¡Cuida tus palabras! -Le grita Isabel que trata de cenar e ignorarlo y le repite -¡cuida tus palabras! -¡Tu también eres responsable de esto! ¿O me vas a negar que los ayudaste? -¡No
te mortifiques más Andrés! -Le dice Isabel fastidiada
-¡si nosotras fallamos entonces los resultados no se van a hacer
esperar! -¡Claro,
tanto Salvador como ese muchachito tendrán que demostrar que son
capaces de desempeñar sus nuevos cargos! -Dice Rebeca. -¡Si nosotros nos equivocamos seremos los primeros en reconocerlo! Y los vamos a despedir aunque Ángela se oponga. Valeria escucha la conversación sin decir palabra. -¡Claro
que sí! -Ríe Rebeca- todo es cuestión de paciencia
Andresito, yo por mi parte estoy casi segura que no van a responder a
las expectativas... ¡los pobres fracasarán lamentablemente! -¡Bueno
tía! Yo no estaría tan convencida -interviene Valeria-
¡Simón es una persona muy capaz y Salvador no se hubiera
comprometido si no estuviera seguro de que puede desempeñar ese
cargo! Andrés
sonríe irónicamente -¡Si estás tan feliz con
ese nombramiento! ¿Por qué no corres a festejar con ellos? Valeria se levanta de la mesa. -¡Ve, corre, corre! -Le grita Andrés golpeando la mesa -¡ve a festejar con esa gentuza! Valeria se marcha enojada. -¡Andrés! -Se enoja Isabel- ¿quieres por favor dejar de hablarle así a Valeria? -¡Es verdad, es entendible que quiera festejar, ahora que anda revolcándose con Simón! Isabel tira sus cubiertos enojada -¡Te prohíbo! -Explota- ¡te prohíbo, ya me tienes harta! -¡Tú
a mi no me prohíbes nada! Es la verdad... si Antonio
enredó a Ángela... Simón tratará de hacer
lo mismo con Valeria... ¿o acaso no te das cuenta que la tiene
completamente idiotizada? Isabel suspira y mira el techo para calmarse. * Pasillo de servicio. Simón
todavía con su traje elegante sonríe al ver a Valeria que
está pacientemente sentada en el banco -¡a ti te estaba
buscando! -Le sonríe- ¿quieres salir con nosotros esta
noche? -¿A dónde? -¿No te imaginas? Vamos a celebrar nuestro nombramiento en la empresa. Valeria mira para otro lado sin saber qué contestar -¡no puedo ir Simón! -¿Por qué no? ¡No me digas que le tienes miedo a tu familia! Valeria
suspira y se levanta -¡me alegra por ustedes y me
encantaría acompañarlos pero prefiero evitar problemas!
-Y luego le sonríe y le abraza- ¡de todas maneras muchas
felicidades! Y
cuando ambos se abrazan llega Isabel detrás de Valeria y los ve.
Isabel los mira detenidamente y luego decide marcharse sin
interrumpirlos. * Casa de Gaetana. Gaetana pone flores cuando aparece Salvador muy elegante de traje -¡Buenas noches y hasta luego Gaetana! -¡Dios,
Salvador! Hombre, pero usted si está elegante esta noche -lo
admira- ¡yo creo que va a comenzar una nueva etapa en su vida!
-Le sonríe y le arregla la corbata. -¡Inicio algo que comencé hace mucho tiempo Gaetana! La historia volvió a repetirse. -Bueno,
¿pero qué es la vida sino la repetición de las
repeticiones? -Dice Gaetana filosófica riendo -¡usted
tiene que estar muy satisfecho! Porque va a regresar a la empresa que
significó tanto para Pedro José. Salvador
la mira con aprecio y luego dice triste -¡Regresar a mi empresa!
Parece mentira pero es una realidad -y mira lo lejos- ¡regresar a
enmendar los errores del pasado!... ¡ayudar a mis seres queridos!
-Y luego dice con voz lúgubre- ¡y a destruir a cada uno de
los que confié equivocadamente! Gaetana se preocupa pero no dice palabra. * Mansión. Abigail
aunque ya está vestida decide que no quiere ir a celebrar, a
pesar de los ruegos de Simón -¡Sería una
grosería con Ángela! -¿Pero por qué? Si la atención es contigo y con Salvador ¿qué más da que vaya yo o no? -¡Mamá,
tienes que ir porque eres mi mamá y la suegra de Ángela,
es un compromiso que no puedes eludir! -Insiste Simón. -¡Francamente,
yo creo que prefiero no ir, porque mañana me tengo que levantar
temprano para cumplir con mis obligaciones y... la verdad es que estoy
muy cansada hijo! Simón le insiste pero Abigail se niega. -¡Simón! -Interviene Antonio- ¡déjame a solas con ella un momento por favor! Simón acepta y los deja solos. -¿De
qué estas cansadas mamá? ¿De vivir? -Le pregunta
Antonio- ¿estás cansada de nosotros? Abigail sonríe con pena-¡Ay Antonio! ¿Por qué dices eso? -¡Mírate, no eres ninguna anciana, pero ya lo pareces por alimentar tantas amarguras y resentimientos! -¿Tú crees que yo estoy resentida? -¡Probablemente
sí! Porque un día tuviste todas las comodidades y al
perderlas de un momento a otro, te viste obligada a vivir una vida que
no estabas acostumbrada. Abigail mira con pena hacia otro lado. -¡Mamá, creo que lo tomaste como un castigo! -¡Hijo! ¿De qué otra manera lo voy a tomar? -¡Mamá,
te flagelas sin razón alguna! Como si estuvieras pagando alguna
culpa ¿por qué no luchas por ser feliz? -Le
sonríe- ¡ya mamá, deja de complicarte tanto la
vida, acompáñanos esta noche! -Le ruega. Abigail
y sonríe -¡Tienes razón! -y decide ponerse el Cameo
que Salvador le había regalado el día de su
cumpleaños -¡esta es una noche muy especial y tengo que
compartirla con ustedes! Antonio le pone el broche con amor. Ambos sonríen y se abrazan. * En
el piso superior Rebeca ataca a Isabel que la ignora -¡Si tu
esposo dice que Simón está enredando a Valeria, no miente
Isabelita! Isabel la sigue ignorando, y aunque ya está en camisón sigue trabajando concentradamente en la computadora. -¡Yo
también la he pillado en ciertos detallitos que me hacen pensar
que la tonta de Valeria está loca por ese chiquillo
insoportable! -Se queja de Rebeca con maldad. Isabel la mira molesta y luego le pregunta -¿Qué detallitos? -¡Por
ejemplo, hablándole al oído, abrazándolo! Hay que
tener mucho cuidado Isabelita, no vaya a ser que esta niñita
termine embarazada como le sucedió a Ángela con Antonio. Isabel se enoja -¡Tía, por favor! ¿Por qué eres tan exagerada? -¡No,
soy realista y hay que atajarla! -la maldad y la envidia le deforman el
rostro- ¡yo no le puedo decir nada porque a mí me
respondería con dos piedras en la mano! Pero a ti te va a
obedecer -y sonríe con maldad - ¡oblígala a que te
obedezca mi amor! -le exige- Si no fuera por lo que Andresito le dijo
en el comedor a estas horas estaría celebrando muy feliz con
todos ellos ¡De eso puedes estar segura Isabel! -dice con su voz
antipática. -¡Pues si los hubiera acompañado, yo no le habría reclamado absolutamente nada! -Le corta Isabel seca. -¡Isabel! -grita Rebeca escandalizada. -¡Los
sentimientos no se manipulan tía! -Le niega con la cabeza-
¡y si en realidad Valeria está interesada en Simón,
de poco le van a valer los regaños y las advertencias que le
haga cualquiera de nosotras! Está bastante grandecita como para
saber lo que hace -y trata de seguir trabajando. -¿Entonces prefieres que se exponga a hacer cualquier burrada? -Se escandaliza Rebeca. -¡Sí
señora! -Isabel pierde la paciencia-Yo quiero que Valeria
aprenda a vivir, que Valeria aprenda a sentir... ¡no quiero que
esté encerrada en su cuarto esperando el príncipe azul
que nunca va a llegar! Y de pronto Isabel la mira directamente le dice dura-¡Así como te sucedió a ti! Rebeca se molesta -¡Isabel por favor! No me hables así... ¡Respétame Isabelita! -¡Es
la verdad! -Isabel la enfrenta con la verdad a la cara y le
sonríe con un dejo de amargura- ¡te guste o no, tú
aseguraste tener un noviecito con el que sales de vez en cuando,
él que te hace sufrir terriblemente! -Isabel le mira los ojos y
sigue implacable- ¡y yo la verdad estoy segura de que ese
amiguito solamente existe en tu imaginación! Rebeca empieza a temblar. -¡Y si te deprimes es porque empiezas a darte cuenta de que todo ha sido un sueño! Rebeca dice temblando -¿Sabes una cosa? ¡Puede herir muy profundamente cuando te lo propones Isabel! Isabel
la sigue mirando directamente a los ojos de insiste -¿Porque es
verdad, no es cierto? -Y luego se disculpa- ¡perdóname
tía! Pero es verdad y yo no quiero eso para Valeria... ¡yo
no quiero que se convierta en una mujer frustrada! -Dice Isabel con
pasión- ¡ya sé que Simón no es la octava
maravilla de hombre, pero más vale un pretendiente
pobretón que un amante imaginario! -¡Ay Isabel! Isabel... ¡estás aliada al enemigo hija! Isabel la mira con fastidio. -¡Pobre
Andresito, ya no cuenta con tu respaldo! -Se queja amargamente Rebeca
-¡pobre de nosotras si no reaccionas Isabel, porque nos va a ir
mal! -y de pronto Rebeca grita histérica- ¡terriblemente
mal Isabel! Y Rebeca sale del cuarto de Isabel golpeando la puerta. Isabel mira con amargura a otro lado. * Un local bailable. Simón departe alegremente con dos muchachas muy bonitas. Antonio y Ángela bailan muy enamorados. Salvador sonríe -¡da mucho gusto verlos tan felices! ¿No le parece? -Le dice a Abigail. -Bueno, me negué... -reconoce Abigail- ¡usted me conoce mejor que nadie Salvador! -¡Esta noche usted se ve muy hermosa y ese broche le sienta de maravilla! -¡Su regalo! -Sonríe Abigail. -¡De doña Catalina! -Le aclara Salvador- ¡la primera esposa del señor Donoso! -¡Pensé que sería un atrevimiento ponérmelo hoy, pero no sé... quería dejarlo guardado! -¿Dejarlo
guardado? Claro que no Abigail ¡esta es la oportunidad perfecta
para lucirlo! -Y de pronto la invita- ¿me permite? -¿A qué? -Se sorprende Abigail. -¿Bailamos Abigail? -Le aclara Salvador. Abigail sonríe tímida -¡Ay Salvador, que locuras se le ocurre por Dios! -¡No me va a hacer el desaire Abigail! -y se levanta y la invita. Abigail acepta y ambos bailan. Abigail sonríe. En otro rincón Antonio y Ángela se alegran -¡Parece que tu mamá está muy animada mi amor! Y se besan. -¡No me molesta ser la segunda, no me voy a poner celosa, claro... si tu mamá es la primera! Abigail
sonríe nerviosa -¡Me siento muy extraña, hace mucho
tiempo que no bailaba y menos con un joven como usted! -¡Ay, que mala memoria tiene! -Ríe Salvador -¡recuerde! Recuerde que una vez si lo hizo. -¿Cuándo? Abigail se pone muy nerviosa -¡Salvador! ¿Por qué sabe usted tantas cosas? Salvador
no le contesta -¡Mírelos hoy Abigail, son unos hombres
hechos y derechos! Debe sentirse muy orgullosa de ellos y no se
preocupe... -y Salvador le acaricia la mejilla- lo importante es que es
la verdad. Abigail deja de bailar -¡Perdóneme, necesito sentarme, no me siento bien! Salvador la acompaña a la mesa y luego se dirige al bar. Al verla sola Ángela y Antonio se sientan con ella. Salvador se acerca a Simón-¿Qué pasó con sus amigas, ya se fueron? -le pregunta. -¡No son mis amigas!, apenas acabo de conocerlas. -¡Pensé que una de ellas era su novia! ¿Por qué no vino? -¡Si
la invité, y la verdad estaría feliz si hubiera aceptado
venir, pero bueno... lamentablemente no pudo! -Y Simón pone cara
soñadora- ¡Pero le confieso que me hace una falta enorme
Salvador! No se imagina cuánto. Salvador lo mira. * Mansión. En
su habitación Valeria no puede dormir y recuerda el beso de
Salvador. Vuelve a la realidad y sonríe soñadora. * En el bar. -¡Qué broche tan lindo Abigail! -Le admira Ángela. -¿Sabías que perteneció a doña Catalina? -le cuenta Abigail- ¿a tu mamá? -¡Qué
coincidencia! -Sonríe Ángela y le muestra el diamante que
fulgura en su pecho- ¡este brillante también
perteneció a ella! -¿Y quien te lo dio? ¿Don Pedro o la señora? -¡Ninguno de los dos, lo recuperé gracias a Salvador! -¡Él se lo entregó cuando nos casamos! - sonríe Antonio feliz. Abigail se preocupa cada vez más. En el bar Salvador y Simón se sirven dos tequilas y brindan -¡Salud! -¡Pues
si, prepárate muchacho porque esta noche nos divertimos pero
mañana regresamos a la empresa a darle guerra a Andrés
Corona! la lucha apenas comienza -dice Salvador y vuelven a brindar. Simón sonríe. * Cítricos Donoso. Andrés
se pasea por la fábrica -¡Ramírez! He visto gente
desconocida en diferentes secciones ¿quién
autorizó el cambio de mecánicos? -¡Sin lugar a dudas, una orden de Simón Domínguez! Ya sabe que él es el jefe de ese departamento. -¡Sí,
lo sé! -responde Andrés fastidiado- Pero tú como
jefe de personal no puedes aceptar cambios tan repentinos -le exige
Andrés. -¡Los
acepté porque me parecieron capacitados, los mecánicos
seleccionados por Simón están dando excelentes
resultados, en cambio los anteriores no servían para nada
señor! -¡Si no servían para nada! ¿Por qué no te quejarse de ellos? -¡Traté
de hacerlo en varias oportunidades, pero el antiguo jefe del
departamento de mantenimiento se negó a reemplazarlos! Ya estaba
a punto de hablar con el señor Garcés cuando vino el
nombramiento de Simón gracias a Dios. -¡Sí,
gracias a Dios! -Se burla Andrés -¡reemplaza a esos
mecánicos por los que estaban antes, ahora! -le ordena. -Lo siento... señor Corona... -balbucea- ¡yo no puedo hacer eso! Ya el doctor Garcés aprobó la orden. -¿Qué
orden vale más? -Le reclama Andrés- ¿la de los
mandos medios o la mía que es la principal? ¡Obedece! -le
grita. -¡Señor Corona! - se queda rogando Ramírez enojado. * Mansión. Vicky tranquiliza a Abigail y le dice que Simonsito es muy hábil y que conoce muy bien su trabajo. -¡Si lo conoce, pero también tiene sus inconvenientes! -Dice negativa a Abigail. -¡Pues
nada al principio es fácil Abigail, y apenas lleva dos semanas
en la chamba! No veo por qué usted se tiene que preocupar
pensando que le va a pasar algo en la fábrica. Y Abigail y Vicky continúan poniendo la mesa. -¡Es
que lo noto muy preocupado últimamente! Yo sé que
él no me lo dice, pero estoy segura de que tiene problemas muy
serios. Vicky se preocupa. -¡Tú
sabes que hay mucha gente muy malintencionada Vicky, que quieren verlo
caer, y no solamente a él... a Salvador también! * Cítricos Donoso. -¡Que
demonios me está diciendo señor Ramírez! -Se
molesta Simón- ¿volver a emplear a los empleados que
cambié? -¡No
vayas a pensar que es un capricho mío, porque me parece un
verdadero disparate! Pero es una orden del señor Corona... no
sé por qué lo hizo, porque en realidad nunca se
preocupó tanto del personal de mantenimiento. -¡Pues
yo sí sé por qué lo hace! Y usted también
aunque trate de disimularlo... ¡no, si el señor Corona es
capaz de cualquier arbitrariedad con tal de estropear mi trabajo! -¡Por favor Simón, cuida tus palabras que pueden escucharte! -¡Me
importa un cacahuate que me escuchen y vayan a contárselo!
¿Cree usted que le tengo miedo? -Y luego reflexiona
-¿usted le explicó por qué razón los
mecánicos anteriores no pueden volver a ser contratados? -¡Intenté hacerlo Simón, pero no me dio tiempo! Mira, te vas a tener que ocupar personalmente del asunto. -¡No,
yo ya no me voy a tomar ese trabajo, porque para quejarme tengo un jefe
más inmediato! Si piensa que se va a aprovechar de su cargo de
director general para pisotearme y hacerme la vida imposible...
¡está muy equivocado! -Dice enojado Simón. * La
pobre secretaria de Andrés le presenta unos documentos y
Andrés le tira los papeles sobre la mesa diciendo que no es lo
que pidió. El doctor Garcés entra a su oficina sin golpear. Detrás de él entra Salvador. -¿Y por qué entran sin anunciarse, no ven que estoy ocupado? -Les recibe de mala manera Andrés. -¡Si
señor Corona, no es necesario que lo diga! -Le responde
Garcés con ironía- ¡nosotros sabemos perfectamente
que usted tiene asuntos muy importantes que atender, y por eso
precisamente no me cabe en la cabeza!... ¿cómo es que
aún le queda tiempo para dedicarse a funciones que no le
corresponden? Andrés
suspira -¡Simón Domínguez está cometiendo
serios errores al cambiar gente del personal de mantenimiento!
¿Quién se cree que es para venir a revolverlo todo? Andrés
mira hacia otro lado con fastidio- ¡esa no es una
solución! ¿Y qué hace Cerinza aquí? Contigo
me basta y me sobra -le reclama al doctor Garcés. -¡A
los dos nos interesa hablar con usted, porque fuimos precisamente
nosotros los que autorizamos el despido de los empleados que ahora
usted pretende reintegrar! -¡Y
así será porque yo le exijo! -Les afirma Andrés
-¡los conozco, confío más en ellos que en el
personal nuevo! -y Andrés tira su bolígrafo. Salvador
sonríe y se burla -¡si realmente los conocieras
Andrés, no confiarías en ellos! Por dos razones... la
primera fueron despedidos por su ineficiencia y la segunda
¡fueron sorprendidos vendiendo repuestos y piezas de la
fábrica! -Y Salvador lo fusila con la mirada- ¿qué
pretendes, que volvamos a emplear a unos ladrones? A ver... ¿por
qué no nos explicas cómo es posible que exijas su
reingreso esta empresa? Andrés se muerde los labios furioso. -¡Responde Andrés! -le exige Salvador mientras el doctor Garcés mira divertido. * El señor Ramírez y Simón hablan del tema -¿qué piensas hacer? -¡Pues
yo ya hablé directamente con el señor Garcés y con
Salvador y les expliqué el inconveniente con Andrés
Corona, y ellos en este momento deben estar reunidos con él! Ramírez
suspira preocupado -¡ojala lleguen a un acuerdo, ese Corona esta
cada vez más intransigente! No sabemos a qué atenernos
Simón. -Pero
con todas las razones que tenemos en contra de él, va a tener
que ceder... estoy confiado en que Salvador y el doctor Garcés
lo van a poner en su sitio. * Oficina de Andrés. -¿Están muy seguros de que esos empleados cometieron falta tan graves? -pregunta Andrés nervioso. -¡Comprobamos
que son unos perfectos ladrones! -se sigue burlando Salvador- Y
sinceramente Andrés, yo no sé cómo todavía
confías en ellos, y menos entiendo cómo es que
todavía te empeñas en defenderlos. -¡No
sabía nada! -Se ríe Andrés nervioso- ¡es
más, me parece insólito! habían demostrado ser
excelentes trabajadores. Salvador
sonríe con burla -¡Ay Andrés, Andrés... yo
insisto... tú no los conocías... porque esa gente es de
lo peor! -Juega con Andrés- ¡es más, hace
muchísimo tiempo que debieron ser despedidos! Andrés
se mueve nervioso en su lugar -¡Si lo que dicen es cierto, me
parece muy bien que los hayan despedido! ¿Más cambios? -Bueno,
sinceramente todavía no lo sabemos, el señor Cerinza y yo
estamos analizando a fondo los cambios que vamos a hacer en la empresa,
pero no se preocupe... Cualquier cambio que vamos a hacer se lo
avisamos oportunamente. -¡Si, eso espero, que cuenten conmigo antes de hacer cualquier cambio! -¡Le
prometo Andrés que puede estar tranquilo! Sólo lo
molestaremos con asuntos que sean muy complicados, porque si lo
molestamos con asuntos simples, pues creo que no lo dejaríamos
ni un minuto en paz y usted no puede perder su valioso tiempo con
tonterías... ¡con permiso señor! Y Garcés se
retira. Salvador le dirige una mirada negra a Andrés y luego sale lentamente de la oficina sin cerrar la puerta. Andrés se queda histérico y vuelve a tirar todos sus papeles del escritorio. Elena entra nerviosa -¡Doctor! -¿Qué? -le responde Andrés de mala manera. -Tiene una llamada del señor Smith en la línea dos, desde Canadá -le dice Elena nerviosa. Andrés
toma aire y luego contesta el teléfono -¿Señor
Smith? ¿Cómo está? ¡Si, si, es que tuvimos
algunos problemas!... -pausa- ¡Las
exportaciones, estuve tratando de localizarlo hace dos días!
-Dice muy nervioso- ¡Si, voy a leerle el informe que
recibí, un minuto! Y
Andrés empieza a buscar muy nervioso el informe pero tiene todos
los papeles tirados por el piso -¿Dónde está el
informe? -Exige a su secretaria. La secretaria mira al suelo todo los papeles y le dice nerviosamente -se debe haber caído. -¡Pues búsquelo entonces! -Le grita Andrés y ella se arrodilla a buscar los papeles. -
¡Si, un minuto por favor! -dice Andrés al teléfono
cada vez más nervioso y luego tapa el micrófono y exige
-¡Rápido, rápido! -Le grita a Elena y golpea el
escritorio.
Mansión. En
la sala Andrés es un hombre derrotado, sentado en el
sofá. Isabel que está muy bella con un vestido negro al
cuerpo lo mira altiva desde arriba. -¡A
ver, a ver! -se inquieta Isabel- ¡cálmate, y mejor
platícame qué es lo que está pasando! -¡No! -Tiemblan Andrés de rabia- ¡es lo que siempre quiso desde que entró a la empresa! Pero Isabel se pone dura -¡Yo la verdad, no creo que Garcés tenga esos alcances! -¡Si las tiene! -Y de pronto grita histérico- ¡si que las tiene! Isabel se sorprende de su reacción. Andrés
suspira y trata de calmarse -Por eso se valió de la
intervención de Ángela, para rodearse de secuaces como
Cerinza. Isabel
lo mira preocupada y suspira con fastidio -¡Te pido por favor que
te calmes Andrés, en verdad te estoy viendo muy alterado! Andrés
suspira y se echa al sofá - ¿Cómo quieres que me
calmes si están cambiando empleados claves en la empresa? Desde
un mecánico, hasta Ibáñez que es mi asesor
financiero ¡para ellos todos son ladrones! ¡Todos! Por poco
me acusan a mí. -¡Yo
tampoco confío en Ibáñez! -Le mira con dureza
Isabel- ¡la verdad es que nunca me ha agradado! Andrés
suspira y la mira frustrado -¡Ves, ni siquiera tú
confías en tu esposo! Les das la razón a ellos
¿por qué no vas a la compañía y te enteras
de la crisis que está atravesando? -Le exige- ¡no te
mantengas al margen! A este paso nos vamos a quedar en la maldita calle. Isabel
accede a su pesar -¡Está bien, está bien! -Y se
levanta y lo enfrenta- ¡voy a la empresa para enterarme de esa...
crisis de la qué hablas! -E Isabel cansada sube al piso superior. Andrés se queda furioso. * Afuera
Salvador estaciona el auto cuando llega Rebeca corriendo a recibirlo
-¡Hasta que se dignó a aparecer Salvador! Hacía
más de dos semanas que no venía -y le sonríe como
una vieja seductora- ¡usted me está abandonando! -Pues
lo siento mucho doña Rebeca, la señora Ángela me
está esperando... -y en ese momento Salvador cambia su mirada
porque llega Valeria a recibirlo. Valeria
no sabe cómo empezar la conversación mientras Salvador
simplemente la mira -¿Cómo le va en el trabajo? Valeria simplemente lo mira soñadora. -Valeria... ¡prométame que nos veremos esta noche! Yo necesito hablar con usted. * Más
tarde en la mesa están sentados Simón, Salvador, Abigail,
Antonio y Ángela y todos brindan con una copa de vino. (Incluyendo Ángela que está embarazada! Salvador está feliz. Y todos cenan platicando alegremente. * Andrés
entra histérico a su habitación gritando
-¡Ahí está ese imbécil! Reunido con todos
conspirando contra mía. Walter
que lo está esperando asiente -¡Qué desgracia ver a
Cerinza! Ni aún renunciando a su puesto de chofer deja de
frecuentar esta casa. -¡Cómo
se puede tener al enemigo bajo el mismo techo, sin que Isabel haga
nada! -Y se toma la cabeza con dolor- ¡me desespera su
indiferencia! Me desespera... ¡sin su respaldo no puedo hacer
nada! -Le
recomiendo que no pierda la paciencia don Andrés -y Walter se
acerca con un calmante y un vaso de agua- ¡desesperándose,
usted no va a lograr nada! Con la cabeza fría se piensa
muchísimo mejor. Y
Walter le pasa un vaso de agua que Andrés la bebe sin pensar
-¡Agua! -Se indigna y hace un gesto horrible al probarla. -Sí, para que tome esta pastillita para los nervios, se sentirá muy bien señor. -¡No quiero pastillas, no estoy nervioso! -dice gritando. -¡Si señor, no está nervioso! -pero la mirada de Walter es terrible. * En el comedor. -¡Anda
de muy mal humor desde que ustedes ingresaron a la fábrica! Ese
pobre hombre no tiene paz... no deja de pelear con doña Isabel y
con todo el que se le cruce por delante -dice Abigail. Salvador la escucha atentamente. -¡No
es para menos mamá! Porque Salvador y el señor
Garcés lo tienen acorralado, eso de que la empresa estaba
marchando a las mil maravillas era pura mentira ¡todo estaba
patas para arriba! -¡Lamentablemente
así es! -dice Salvador con una sonrisa amarga- Había
muchos empleados con cargos altos que sólo se preocupan por su
provecho personal. -¡Eso tenemos que aclararlo Salvador! -Interviene Ángela. -¡Ahora
lo más importante es acabar con la dictadura de Andrés
Corona porque él es el directo responsable de todas las fallas
que hemos encontrado! -¡Discúlpeme
que me entrometa Salvador! Pero... ¿no cree que está
usted sobrepasándose un poco? No es posible que conozca el
funcionamiento interno de una empresa, si acaba de ingresar en ella. -¡Abigail...! -empieza Salvador. -¡Mamá, puedes estar segura que todo lo que hace y dice Salvador es justo! -le corta Antonio. -Y
es cierto que lleva muy poco tiempo en la fábrica, pero
él la conoce mejor que cualquiera de los empleados más
antiguos- dice Simón. -¡Y no intentes investigar por qué! -le aconseja Antonio- Yo confío plenamente en sus capacidades. Salvador se toma un trago de vino. -¡Yo
también estoy muy tranquila! -Dice Ángela- ¡y tanto
Salvador como el licenciado Garcés cuentan con todo mi respaldo! -Ahora
más que nunca vamos a necesitar todo su respaldo, porque Isabel
Arroyo no se va a quedar atrás... no se extrañe que
empiece a atacarnos valiéndose de cualquier medio, pero bueno,
vamos a cambiar un poco del tema... ¡yo estoy muy contento y
agradecido de que me hayan invitado a cenar con ustedes! la cena estuvo
deliciosa -dice mirando a Vicky. -¡Qué bueno que le gustó Salvador! -se alegra Vicky. -¡Tanto
como la compañía de todos ustedes! La pasé muy
bien Vicky... ¡con permiso! -se levanta de la mesa. -¡Lo acompaño Salvador -se ofrece Ángela. -¡No
se moleste señora, ya conozco el camino! -Se apresura a cortarla
Salvador- ¡qué pasen buena noche! Y todos lo saludan y Salvador se marcha. * Salvador
se dirige al pasillo del servicio dónde se encuentra con Isabel
que lo espera y le reclama -¡últimamente no nos hemos
visto Salvador! -¡No
será por mucho tiempo, porque pienso intervenir en todas las
decisiones que usted y Garcés determinen para la empresa! -Le
dice Isabel con mirada dura y una sonrisa amarga. -¡Lo
estaba esperando doña Isabel! -Le responde Salvador con otra
sonrisa amarga- ¡sólo espero que sea pronto! -y diciendo
esto Salvador trata de marcharse. -¡Porque es la costumbre! -miente Salvador- Yo no he cambiado absolutamente en nada... sigo siendo el mismo de siempre. Isabel lo ve partir no muy convencida de su respuesta. * En el jardín Rebeca camina buscando algo desesperada. -¿Qué
hace usted caminando de un lado para otro doña Rebequita? -llega
Walter y le pregunta burlón- No me digo diga que ahora se
metió a vigilante. -¿Tiene que ser siempre tan impertinente Walter? -¿Está esperando a Cerinza? Lleva varios días sin verlo y no lo quiere dejar escapar. -¡Por qué no se larga de una buena vez! Su presencia me estorba. -¡Y no veo por qué hace eso porque ese hombre ya se fue! -¡Eso no es cierto, todavía no ha salido! -terca Rebeca. -¡Oh
sí, en la casa no se encuentra! -responde Walter con placer-
Seguramente se escabulló para evitarla doña Rebeca -y con
una sonrisa malvada se aleja. Rebeca se queda furiosa. * Rebeca entra a la casa gritando-¡Vicky! ¿Ha visto a Salvador? -Sí, acaba de cenar con nosotros y se fue. -Sí, pero yo quiero saber dónde está ahora. -¡Pues me imagino que camino para su casa! Ya se fue hace rato. Y ante la mirada de Abigail, Rebeca se marcha enojada. -¿Ya
ve? Ahí anda angustiadísima preguntando por Salvador -le
dice Vicky a Abigail -cuando el río suena es porque piedras trae
y esa vieja anda arrastrando la cobija por el Salvador. -¡Vicky por Dios amarra esa lengua que tienes! -¿Por qué si es la verdad? -¡Aunque lo sea, es mejor no hacer ningún tipo de comentarios! -¡Calladita me veo más bonita! ¿Verdad? * Y
en medio de la noche, como si estuviera haciendo algo malo, Valeria
espera a Salvador escondida entre los árboles muy nerviosa. Mira
para todos lados y se mueve de un pie al otro.
Espera en la oscuridad y lejos de la casa.
En la mansión Rebeca le pregunta a nuestro guapo celador pero este tampoco sabe nada. -¡No entiendo nada, el vigilante tampoco lo vio salir! -¡Ese
hombre no está en casa! Que pase buenas noches doña
Rebequita, que tenga dulces sueños -se burla Walter. * Salvador le toma las manos a Valeria muy tímida. -¡Salvador, no sé, pero... pero me siento muy extraña! No sé por qué hago esto. -¡Por qué quieres estar cerca de mí! -Le dice Salvador seguro- ¡igual que yo quiero estar cerca de ti! Salvador la besa suavemente.
FIN DEL CAPITULO
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