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El Cuerpo del DeseoUna historia Original de JULIO JIMENEZ Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO CAP# 94: martes 29 de noviembre de 2005 – ¡SALVADOR JACKIE CHAN! Un café. Rebeca
está con su apreciada amiga Pilar -¡no me lo esperaba
Pilarcita! ¿Te imaginas a Salvador, un simple chofer convertido
en un importante ejecutivo? -¿Y
no te parece genial? -Se sorprende Pilar - ¡si él consigue
un buen empleo no tienes que mantenerlo! Porque eso de pagarle a un
hombre para que nos acompañe... ¡eso es fatal! -¿Tú crees? -¡Yo, por ejemplo, tuve que prescindir de los favores de Jorge porque mi marido lo despidió del empleo! -¿Pero por qué? -¡Porque la bestia esa descubrió nuestro romance! -¡Ay, no me digas! -Se asusta Rebeca- ¿cómo no te mató Pilar? -¡Por
Dios! -Abre los ojos enormemente Pilar- ¿tú crees que mi
marido me va a matar por una aventurita con uno de sus empleados?
¡No, por Dios, él es un hombre muy civilizado! Con todas
las de la ley me dijo... ¿o él o yo? -¡Ay, tuviste que renunciar a tu amante! -¡Tuve
que renunciar a ese cuerpo espectacular! -Y Pilar cierra los ojos y
suspira profundamente- ¡porque claro, yo no soy tan
estúpida como para dejar ir la chequera de mi maridito!
¿Sabes una cosa? En esta vida hay que aprender a ser
práctica. -¡Precisamente
Pilar, porque yo soy práctica, es que me ha aterra que Salvador
suba de categoría! -Le dice Rebeca con ojos asustados -
imagínate si ahora me cuesta tanto trabajo manipularlo...
¡si se convierte en un ejecutivo importante Pilar, no me mira
más nunca! -¿Tú no me habías dicho que todo iba viento en popa, que él se estaba plegando a tus condiciones? -¡Sí,
en cierto sentido si... salimos! -dice patética Rebeca- Pero
así con el miedo de que yo hable algo de la mujer y del hijo...
¡realmente anda siempre muy disgustado a mi lado! Pilar...
¡Y hasta me rechaza si quiero tocarle una mano! Pilar
la mira atónita -¡no me digas! ¿Entonces quiere
decir que entre él y tú no ha pasado?... -y Pilar
parpadea rápidamente- ¡nada, nada de nada! Rebeca baja la cabeza y niega lentamente. -¡Ay
muñequita, por Dios! -Se escandaliza Pilar- ¡tú
tienes que desistir de ese imposible, tú no tienes que estar
disparándole cartuchos a un pájaro que nunca
podrás cazar! -¡Es que yo no soy capaz de renunciar a ese hombre Pilar! -Testaruda Rebeca- ¡entiéndelo! -¡Es
que nada perderás! Ese hombre... -dice Pilar profética-
¡ese hombre con la cantidad de problemas que tiene no vale la
pena, por muy guapo que sea! -Trata de convencerle Pilar-
además... ¡ese tiene que estar embarcado en otro romance! -¡Ay, no digas esas cosas Pilar! -¡Ese... tiene que estar envuelto con quien menos te lo imaginas! -Dice Pilar muy certera. Rebeca se preocupa. * Mansión. En
ese momento Valeria está sonriendo a Salvador -¡hace
algunas horas!... ¿don Pedro tocó para mí? Salvador
ríe -¡especialmente para usted! Y para celebrar el triunfo
de doña Ángela con Andrés Corona, por supuesto. -¡Bueno, un triunfo que también es suyo! -¡Desde
luego! -Reconoce Salvador- no puedo dejar de reconocer que yo soy el
motivo central de la discrepancia, y para ellos no debió ser
fácil admitir que... un humilde chofer como yo esté
capacitado para un cargo tan importante en la empresa. (Durante esta conversación Salvador sonríe como un tonto... -¡Bueno,
tal vez tenga más capacidad que cualquiera! -Y Valeria se le
queda mirando y sonriendo- y quizás... hasta tenga la misma
sensibilidad -y le toma las manos- ¡y destreza para tocar el
piano como lo hacía don Pedro! -¡Pero volveremos a vernos! -Le pide Salvador. -¡Será mejor que por lo pronto no quedemos en ninguna cita! -Y Valeria temblando se marcha corriendo. Salvador suspira y se queda mirándola. * En
la sala Isabel está con el doctor Garcés revisando unos
papeles -perdón... ¿le molesta que lo haya hecho venir
hasta acá? -Se inquieta Isabel. -¡No,
para nada, no me molesta! no se preocupe... me imagino que quiere
hablar conmigo en privado ¿Verdad? Supongo que quiere tratar
unos temas que no pudo mencionar con los otros ejecutivos de la empresa. Isabel
está muy preocupada -¡es sorprendente! Me parece
increíble que sea verdad todo lo que me dijeron -e Isabel sigue
estudiando los papeles- ¡no puedo entender como Salvador
contestó... contestó tan bien las preguntas que se le
formularon! -¡Sí,
es verdaderamente sorprendente! -Afirma el doctor Garcés- si se
da usted cuenta contestó correctamente todas las preguntas que
se le hicieron... ¡hasta las más difíciles! -Y
suspira- ¡no, definitivamente no es un ignorante como su esposo
lo afirma! -y le acerca como para hacerle una confidencia- mire, yo
estoy llegando a la conclusión de que Salvador sabe más
de la empresa que cualquiera de nosotros. Isabel
suspira y lo mira directamente los ojos -¡sí, tiene
razón! Cualquiera diría que el que contestó este
examen fue el mismísimo Pedro José ¿no? -¡Y
no sólo por la exactitud de sus respuestas! ¿Se ha dado
cuenta que la escritura de Pedro José Donoso y la de Salvador
son prácticamente iguales? Isabel
se queda cortada y mira sorprendida lejos -¡Eh...! -balbucea
desconcertada- ¿me puedo quedar con estos documentos? -¡Si claro, por supuesto! E Isabel dice mirando a lo lejos y completamente ida-¡Los necesito! * Apartamento Isabel. -¡Nunca
imaginé que sucedería semejante desastre! -le cuenta
Andrés a Irínida mientras se sirve un vaso de
-¡hubieras visto la cara de esos cretinos! Parecían
borregos dominados por esa estúpida ¡nunca imaginé
que con esa cara de boba me clavaría las uñas en el
momento menos pensado! -¡Para
mí que no está sola! -le dice Irínida que
está sentada en el sofá- ¡sino apoyada por su
esposo y la familia de ella! -¡Y el chofer, el chofer! -Dice Andrés con rabia- ¡cómo me gustaría verlo muerto! -¡Debe tratarse de un hombre extremadamente sagaz, que es capaz de lograr lo que se propone! -¡Es mucho más peligroso de lo que suponía! -¿Y
entonces por qué no estás enfrente de la situación
para atacar en lugar de venir aquí a lamentarte conmigo? Andrés se le acerca -¿te molesta mi visita? -¡Ay
mi amor, tú sabes que no, por mí puedes quedarte toda la
vida! -Y se acerca para masajearle la espalda -pero estás en la
obligación de defender tus derechos, mientras más tiempo
te ausentes, mas podrán aprovecharse. -¡Falté
a propósito, quería saber que podía conseguir
Isabel! Debe estar reunida con los ejecutivos de la empresa. -¿Crees que ella puede manejar mejor la situación que tú? -¡Sí, ella tiene sangre fría! -Y Andrés se levanta y toma otro trago. -¿Y cómo va tu relación con ella? Andrés ríe a carcajadas cínicamente -¡peor que mi relación con los ejecutivos de la empresa! -¿Por qué no te divorcias? -Irínida se le acerca. -¡Porque no quiero! Aunque quisiera no me conviene... ¡no en este momento! -y suspira profundamente- ¡no! -¡Pero
ya no dependas de ella, no pienses ni un minuto más, y
aléjate de su lado! -E Irínida le acaricia- porque la
mujer ideal para ti siempre he sido yo. Andrés
trata de separarse de ella pero Irínida lo empieza a besar
-¡Isabel no te traerá más que desengaños!
-le pronostica- -¿Por
qué? -Andrés la mira con sospecha- ¿sabes algo?
¿Has hablado con ella últimamente? -¡Sólo
sé que regresó a mi apartamento cuando yo estaba de
viaje! -Dice con una sonrisa malvada - ¿crees que sólo
viene a refugiarse Andrés? Se necesita ser muy ingenuo para no
pensar que viene a encontrarse con alguien. De pronto Andrés tiene un ataque de furia y la agarra del cuello -¡no digas eso, ni en broma! -¡Hasta cuándo piensas vivir engañado Andrés! Andrés la suelta con desprecio y se aleja de ella mientras Inírida se acaricia el cuello. -¡Ayúdame
a averiguar si me está traicionando con otro tipo! -Le ruega
Andrés- ¡si es así, te juro que renunciaré a
ella para siempre! Porque si me engaña soy capaz de matarla. * Mansión. Mientras
Salvador lava el Range Rover de manera muy meticulosa Simón no
puede aguantar su alegría -¡es que se imagina las ventajas
qué tendríamos si Ángela impone su opinión
ante la del pesado de Andrés Corona! ¡Ahora sí que
quedaríamos hechos Salvador, usted como asistente del
señor Garcés que es tipazo y yo nada más y nada
menos que como jefe del departamento de repuestos y mantenimientos! -y
ríe orgulloso de sí mismo. -¡Dígame
una cosa Simón! -Le pregunta Salvador mientras dobla
meticulosamente un trapo- ¿usted no desconfía de
mí, no piensa que doña Ángela está
cometiendo un error al nombrarme en un cargo tan importante? -¡Pues
si todos los ejecutivos quedaron satisfechos con el resultado de sus
pruebas, quiere decir que sirve! La verdad es que no sé
cómo lo hace, pero usted parece saberlo todo... ¡cualquier
cosa se puede esperar de usted! Salvador sonríe -¡lo veo muy entusiasmado muchacho! -¡Porque
ahora sí estoy seguro de que puedo responder con todas las de la
ley! Con mi nuevo empleo y otra cosita... ¡seré el hombre
más feliz del mundo! Salvador sigue lustrando el auto y le pregunta -¿a qué se refiere con otra cosita? Simón suspira soñador -¡Al amor! Al amor de la mujer más linda que he conocido en toda mi vida. -¿Otra vez volvió a las andadas Simón? -se sorprende Salvador. -¡Pero
no se trata de ninguna cascos ligeros como Consuelo! No, ella es una
mujer muy especial... es linda, cariñosa, tiene una sonrisa y
una mirada Salvador ¡qué matarían a cualquiera! -¡Así
que lo tiene bien enamorado! -Salvador le sonríe -¿ya se
aseguró de que ella le corresponde? -Bueno,
todavía no hemos concretado nada... pero yo estoy seguro de que
si ¡me basta con mirarla a los ojos para saber que me quiere
tanto como yo a ella! Salvador suspira -¿se puede saber de quién se trata Simón? Simón
baja la cabeza con pena- ¡Bueno... pero si me ayuda con un par de
consejitos ahora mismo se lo digo! -Se decide al final- ¡pero me
tiene que prometer que me va a guardar el secreto! -¡Por supuesto que le guardo el secreto! ¿De quién se trata? Simón
sonríe -¡Vive muy cerca de nosotros! -Pero no puede seguir
porque en ese momento llega Andrés que estaciona ruidosamente su
BMW. Salvador se aparta de Simón y sigue lustrando el auto Andrés baja del auto con cara de buscar pelea y sonríe al ver a Salvador lavando el auto. Salvador se acerca... Salvador lo empuja bruscamente y ambos se enfrentan. Andrés mira para otro lado… Andrés
toma aire y luego trata de darle un derechazo... Salvador lo toma del
brazo y lo hace dar vueltas sobre sí mismo y lo tira al suelo. -¡Pues no ve Vicky! -Grita Juanita asustada- ¡Salvador y don Andrés están peleando, se van a matar! Vicky entra corriendo a la casa. Salvador rodea tranquilamente a Andrés Pasillo superior. Vicky llega corriendo y golpea desesperada a la puerta de la habitación de Antonio y Ángela. -¿Que pasa Vicky? -Sale Antonio seguido de Ángela. -¡Salvador
y don Andrés están en el jardín peleando! Y se van
a romper el hocico si no los paran a tiempo. Ángela
y Antonio corren para el jardín y se cruzan con Walter que llega
desesperado a golpear a la puerta de Isabel -¡señora
Isabel! -Grita desesperado. * En el jardín. Andrés se recupera y luego se lanza a golpear a Salvador que lo detiene con otra llave de artes marciales. Andrés vuelva a caer al suelo. Salvador lo sigue mirando tranquilamente y sin sudar una sola gota. * Habitación de Isabel. -¡Señora
Isabel por favor, corra a defender a su esposo, entre Simón y
Salvador lo están golpeando cobardemente! -¡No voy a intervenir Walter! -Le corta Isabel. -¡Pero si se trata de su esposo doña Isabel! Isabel
lo mira fríamente -¿Y qué? ¡Por mí se
puede matar a golpes con Salvador, yo se lo advertí, él
se lo buscó! -¡Por favor, esos dos sujetos son muy peligrosos! -¡No voy a mover un solo dedo Walter, y no me moleste! -Le corta Isabel fríamente y le da la espalda. Walter se queda boquiabierto y luego corre al jardín * En el jardín Ángela le grita a Andrés -¡No tienen por qué pelear de esta manera! -¡Don Andrés, ya párele! -Le grita Vicky Y
Valeria que está a su lado trata de que Vicky se calme y le pone
una mano sobre el hombro mientras suspira impresionada. -¿Y que querías que haga, que me quede quieto, si estos animales me atacan? -grita Andrés. -¡Nosotros
no empezamos! -Se enoja Simón- ¡usted me golpeó y
Salvador lo único que hizo fue defenderme! -Y Juanita y Norita
asienten con la cabeza- yo no tengo la culpa de que esté
resentido por nuestro ingreso a la fábrica y no halle la forma
de impedirlo. -¡No solamente voy a impedir tu ingreso a la fábrica, sino también a esta casa! -Le amenaza Andrés. -¡Deje
las amenazas Andrés, recuerde que las circunstancias han
cambiado y que tenemos los mismos o más derechos que usted! -le
corta Antonio- Lo que está haciendo nada más está
demostrando que es un maldito cobarde. Andrés
trata de abalanzarse sobre él pero Walter lo detiene -¡no
le haga caso señor, son demasiados! Vamos a la casa -y Walter lo
detiene- ¡señor se lo suplico! Usted es un caballero, no
gaste energías enfrentando a esta plaga... ¡guarde su
puesto! Venga a la casa. Y ante la mirada de Vicky, Valeria, Ángela, Salvador, Simón, Norita, Juanita y Antonio Walter se lo lleva. Valeria frunce el entrecejo preocupada. * Habitación de Abigail. Abigail
sentada en la cama les reclama -¡no debieron prestarle
atención, porque eso es lo que ese señor busca! Sacarlos
de sus casillas para que ustedes se vayan a las manos. -¡Es hora de que ese imbécil entienda de que no vamos a permitir más ultrajes! -Se enoja Antonio. -¡Tú no les aplaudas su hazaña Antonio! -¡Abigail, por favor! -Le ruega Ángela. -¡Yo
no tengo ningún derecho de reprender a Salvador, pero al granuja
de Simón si! El silencio hijo es la manera más prudente
de responder a los ataques. Salvador la mira con paciencia. -¿Qué
silencio ni que nada mamá? -le reprocha Antonio- ¡No vamos
a bajar la cabeza, tenemos que hacernos respetar! Si Andrés
Corona tiene derechos nosotros también. Salvador lo mira con aprecio. -¡Antonio
tiene razón! Deja ya la sumisión Abigail y
compórtate como lo que eres -le reclama Ángela-
¡como mi suegra! -¡Ángela! -Se enoja Abigail. -¡Ya
escuchó a sus hijos Abigail! -interviene Salvador-
desafortunadamente con tipos como Andrés Corona no se puede ser
humilde ni prudente porque él lo toma de otra manera. -¡Y
si vuelve a atacarnos no podemos demostrar miedo! Así que te
pido que te unas a nosotros -le ruega Ángela. Pero
Abigail se niega y se levanta la cama -¡miren, no me van a
obligar a ir en contra de mis principios! Yo soy una persona
pacífica y no tolero la agresividad, ser tu suegra no me da el
derecho a mostrarme altanera Ángela. -¡Es
que no tienes que serlo si no quieres! Pero tampoco puedes ser tan
débil... mamá, si vamos a defender nuestro terreno vas a
tener que demostrar más carácter -Simón. De
pronto Salvador se dirige a Ángela- ¡señora
Ángela, quisiera salir! Si no hay inconveniente ¿me
podría dar permiso para retirarme? -¡Si claro, y si se le ofrece algo no dude en decírmelo! -¡No se preocupe, me siento bien! -Y mirando a todos se despide- ¡hasta pronto! Abigail se aleja moviendo la cabeza negativamente y Ángela suspira. * Salvador se dirige a la lavandería cuando se da cuenta de que alguien lo mira. Se da la vuelta y se encuentra con Valeria que lo mira sonriendo como una colegiala, como si fuera su héroe. Salvador simplemente sonríe y entra a la lavandería. Valeria lo mira entrar y luego mira la puerta... se muerde los labios y luego suspira y no se decide a entrar. * Habitación de Andrés. Walter
trata de curar sus heridas -¡no lo piense más
señor! -Trata de convencerlo- ¡denúncielos por
agresión física y yo le prometo testificar a su favor y
decir que esos asesinos lo atacaron con violencia y alevosía
señor! Pero esto no se puede quedar así señor. Andrés
se queja del dolor cuando Walter le pone desinfectante en la cara que
la tiene toda abollada por los golpes. Walter sigue insistiendo hasta
que Andrés pierde la paciencia -¡Walter, te puedes callar! -¡Señor,
me da pena de verlo en ese estado! Esa gentuza está tomando el
poder de esta casa y de la fábrica también señor. -¡No van a tomar ningún poder! Dice Andrés con rabia- ¡acaban de firmar su sentencia de muerte! Momentos después Walter mira a la puerta que se abre y entra Isabel. -¡Haga el favor de salir Walter! -Le ordena Isabel a Walter. -¡Señora
Isabelita! -Se atreve Walter a llamarle la atención -si usted
hubiera intervenido antes, habría evitado esta tragedia,
¡mire cómo le han puesto la carita al señor
Andrés! Isabel pone cara de fastidio total. -¡Espero que esté satisfecha! -Continúa Walter. -¡Óigame, salga de aquí en este momento! -Le grita Isabel sin contemplaciones. Walter se queda callado y luego se retira rápidamente. Isabel
espera que Walter se retire para reclamarle a Andrés -¡a
mi queda bastante claro que contigo no hay manera de que sirvan las
advertencias! -Lo mira con fastidio y cansancio- ¡sabe una
más respuestas hablándole a una absurda pared que a ti! -¿Vas a regañarme como si yo fuera un niño? -¡No,
un niño no se comportaría de esa manera tan primitiva!
-Le dice Isabel con furia -¡tú forma de reaccionar es tan
elemental! -dice con desprecio. Andrés
ríe con ironía -¿y ellos qué, ellos si se
comportan de una manera racional? -Y Andrés se levanta del
sillón furioso- ¡son animales acostumbrados a atacar! -Y
le muestra la cara toda magullada- ¡mira, aquí tienes la
prueba, ahora sí entiendes! No puedes permitir que Cerinza
ingrese en la empresa ¿te lo imaginas como asistente de
Garcés? ¿Ah? - trata de convencerla Andrés a toda
costa- ¿qué podría enseñar a los
trabajadores, a golpearse entre sí? -¡No,
te equivocas! -Le contesta Isabel fría y calma- ¡puede
enseñar muchísimo más de lo que tú crees! -¡Por favor! -dice Andrés con sorna. -¿Te
has puesto a pensar en algún momento de tu vida por qué
la junta directiva quiere nombrar a Salvador en ese cargo? -Le pregunta
Isabel con aire cansado. -¡Seguramente porque Ángela los sobornó o los presionó! Isabel
suspira profundamente -¡Andrés, tengo que mostrarte algo
para que te enteres de toda la verdad! Y a ver si después de que
te lo enseñe piensas lo mismo. * Momentos más tarde Andrés termina de leer los documentos que le presenta Isabel. (Error de la novela... -¿Ya los leíste todo? -Le pregunta Isabel. Andrés tira los documentos enojado -¡sí, más o menos! -¿Y sigues pensando que Salvador es un ignorante, incapaz de cumplir con algún cargo en la fábrica? -¡Eso no prueba nada! -¡Lo
único que prueba y lo único que demuestra es que Salvador
conoce más de la empresa que tú y yo juntos! -¡Pudo
haber sido respondido por cualquiera Isabel, incluso por Garcés
que no pierde la oportunidad atacarme! -Se niega Andrés a
reconocer la verdad -¡no te olvides que está confabulado
con Ángela! -¡Yo
me entrevisté con todos los miembros de la junta directiva y
todos, absolutamente todos me aseguraron que no ayudaron a Salvador! -¡No puedes estar en mi contra! -Le grita Andrés desaforado. -¡Entonces
enfrenta a Salvador tú! -le grita Isabel ya sin ninguna
paciencia- ¡Pero no a golpes, sino con tus conocimientos! -e
Isabel con ironía le muestra el cerebro con los dedos
índices. Andrés
ríe nervioso -¡no voy a perder mi tiempo examinando las
aptitudes de ese imbécil, no! - se pone histérico-
¡y no voy a cambiar de idea, mientras yo esté en esa
fábrica ni él ni Simón Domínguez entran! Isabel
se calma y se pone fría -¡tendrás que cambiar de
opinión, porque yo ya di mi aprobación! Andrés la mira con odio - ¿Qué? -no puede creerlo. -¡Que
ante tal situación, yo no pude rechazar la petición de
Ángela! -Isabel lo mira sin sentimientos. Andrés ríe irónicamente -¡no puedo creer lo que dices! ¿Sabes lo que significa eso? -¡Por
supuesto que sé lo que significa! -Isabel se le acerca con
frialdad- ¡significa que si las dos dueñas de la
fábrica están en común acuerdo, entonces a ti no
te queda más remedio que aceptarlo! De lo contrario
tendrás que perder tu puesto de director general. Andrés
la mira con odio -¡Me estás traicionando Isabel! -Le grita
histérico- ¡me estás traicionando! y esto no te lo
voy a perdonar nunca -la amenaza- ¡nunca! -Y Andrés sale
del cuarto. * Lavandería. Salvador
con aire pensativo y triste se pone una camisa azul y se miran en un
espejo... se la abotona a conciencia cuando se sorprende porque dentro
del bolsillo encuentra una nota... la abre y la lee. ♫ Te busqué en otra ciudad, Es
Isabel que le escribe: "Salvador, lo espero esta noche en esta
dirección... ¡por favor no me falle porque es muy
importante que hablemos!" Sin saber que una vez, Salvador suspira triste y cierra los ojos. Otros brazos y otros besos, ♫ * Un restorán en el centro de la ciudad. Salvador e Isabel cenan. Isabel toma una copa de vino tinto y le sonríe -¿brindamos? Isabel mira su copa de vino tinto y lo cata como toda una profesional (Bravo Lorena Isabel
le sonríe segura de sí misma -¿Por qué no?
¡Al fin de cuentas, yo di mi aprobación y fui en contra de
lo que Andrés esperaba, para beneficiarlo a usted! Salvador la mira un segundo eterno -¡Salud! -Dice Isabel y se bebe su copa de vino. Salvador mira atentamente su copa de vino y luego se lo toma. -¡Si
las cosas marchan normalmente, entonces usted la semana que entra ya no
tendrá que utilizar el uniforme de conductor! -Isabel le
sonríe sinceramente feliz. Salvador apoya su copa de vino sobre la mesa -¡si marchan normalmente! -Le dice escéptico. Salvador
la mira con impaciencia -¡señora, yo nunca sueño
nada! -Le dice con un tono amargo- ¡yo simplemente obtengo lo que
me propongo! Isabel
lo mira con admiración -pues me gustaría saber qué
es lo que se propone, además de esto ¿espera algo
más? -le interroga. -¡Mucho! -Le dice Salvador con un tono amenazador- ¡mucho más! Isabel
sonríe apreciando su certitud-¡no hay duda de que usted es
el hombre más calculador y más ambicioso que he conocido
en toda mi vida! -¡Si
pretendiera escalar posiciones sin tener méritos tal vez no
sería! -le corta molesto y orgulloso Salvador- ¡pero yo
tengo méritos! -¡Sí,
si no lo dudo! -reconoce Isabel abiertamente- ¡por algo di mi
aprobación para que usted ocupara el cargo en la empresa, de lo
contrario me habría opuesto rotundamente por qué no
mezclo los sentimientos con los negocios! -Isabel se toma un trago de
su vino tinto. -¿Para
qué me citó en este lugar señora? -Se impacienta
Salvador y traga saliva nervioso -¡me aseguró de que se
trataba de algo importante! Isabel se pone seria -¡lo es!... -y ante su mirada escéptica- ¡si lo es! Salvador la mira estudiándola e Isabel toma aire para continuar. -¡Salvador! ¿Quién es usted? -Le pregunta directamente. Salvador la mira con ojos muy negros. -¿Cómo...?
-Duda Isabel- ¿cómo es que está tan capacitado
para ocupar el cargo de asistente? No sé... -e Isabel se toma la
cabeza -¿en qué momento aprendió todo lo referente
con el manejo de la empresa? Salvador
desvía la mirada -¡le recuerdo, que una vez
aseguró... que no le interesaba saber nada de mi! -Le dice con
cierto dejo dolido -¡que simplemente se conformaría con
tenerme a su lado! Isabel
lo mira detenidamente y le sonríe -¡probablemente yo me
conformo con eso pero usted no se va a conformar con ser solamente el
amante de una mujer poderosa! Salvador niega con la cabeza y le confirma -¡yo pretendo ser alguien mucho más importante! -¡Entonces tampoco se va a conformar con ser mi esposo! -Le afirma Isabel. -¿Y acaso alguna vez lo seré? -¡Yo se lo prometí! -Le afirma Isabel y le sonríe- ¡y lo voy a cumplir! Salvador
suspira profundamente -¡le va a quedar muy difícil!
-rechina los dientes- ¡Andrés Corona nunca le dará
el divorcio! -Y Salvador le dice las próximas palabras
mirándola con ojos muy negros de ultratumba- ¡no le va a
quedar más remedio que matarlo como lo hizo con don Pedro
José! Isabel lo mira sorprendida pero no responde ni una sola palabra. -¡Pero estoy seguro de que esta vez no se atreverá! -Le afirma Salvador. Isabel sin contestar lo mira de reojo y luego lentamente bebe su copa de vino de tinto. * Más
tarde Isabel conduce su Jaguar blanco y se pregunta a sí misma
preocupada e inquieta -¿quién eres tú Salvador
Cerinza? -Y en sus ojos hay sentimientos encontrados- ¡quien
demonios eres tú! * Bar de Gaetana. Gaetana canta con el corazón en la mano. ¿Como pudo ser? Después me dejaras Me arrancaste la vida ¿Qué voy a hacer? Sin tu amor no soy nada ¡Me hace falta tu amor! ¡Me hace falta tu cuerpo! ¡Te juro que lo intento! No puedo olvidarme de ti! ¡Tus caricias y besos! En
su habitación Salvador, acostado en la cama, oye la
música a lo lejos y se deja ir con los pensamientos... un
súbito temblor muscular lo ataca... un estremecimiento
terrorífico del hombro lo hace saltar en la cama... Se acaricia
el cuello con dolor... todo su cuerpo se contrae con fuertes calambres
musculares... y acurrucado en la cama de pronto recuerda la noche de
pasión en que bajo la lluvia hizo suya a Isabel Y una guitarra divina llora sus cuerdas mientras Salvador recuerda. ¿Cómo podré ¡tu amor como veneno me deja sin aliento! Y
Salvador vuelve a la realidad mientras temblores y estremecimientos
más fuertes lo sacuden y luego recuerda... el beso
trémulo, tembloroso e inocente de Valeria. Y Salvador mientras escucha las notas de la guitarra y la canción triste de Gaetana mira al techo.
¡Si un día fue vida hoy me mata por dentro! ¡Te juro que lo intento! ¡no puedo olvidarme de ti! ¡tus caricias y besos! ¡Me enloquezco de solo pensar qué no te veré jamás! ¡Y qué tu amor tiene otro dueño! ¡Y qué tu amor tiene otro dueño! ♫ * Mansión. Mientras Azur vigila atentatente la mansión, (para contarnos más secretos Rebeca
va al ataque desesperada -¡admite que esto no tiene ni pies ni
cabeza Salvador! -Dice con su voz de gallina clueca y ríe
hipócritamente
-¡Porque
lo está demostrando! -Dice Rebeca haciendo aspavientos-
¿a ver, a quién se le ocurre poner a su chofer en un
cargo que requiere de ciertos conocimientos? -¡Ay
no Salvador, para nada, al contrario... usted es un hombre muy
inteligente y me parece grandioso que quiera progresar! -Y le
sonríe seductoramente- ¡pero ese salto que usted pretende
dar, puede ser muy desproporcionado y puede fracasar rotundamente!
¿No se da cuenta Salvador? -¡Ay
Salvador! Usted sabe que no es así -ríe Rebeca
hipócritamente- ¡sabe perfectamente que estoy
empeñada en que se convierta en mi esposo! Salvador sin poder creer lo que escucha disimula su fastidio y sigue caminando. -¡Salvador
se lo juro, se lo digo con todo el corazón! Es bueno tener
ambiciones claro, pero no tan altas... ¡usted corre el riesgo de
darse un buen golpe! Por creerse lo que no es. En ese momento Valeria sale al porche acompañada de Vicky y le sonríe con adoración. Salvador
suspira y le sonríe con los ojos -¡doña Rebeca, no
me creo nada, yo tengo bien claro quién soy y también
tengo bien claro quién es usted! -Y la mira amenazadoramente a
Rebeca- ¡usted es una señora que quiere valerse de su
posición para dominar a las personas que considera inferiores,
esa es usted! Pero
Rebeca ni cuenta se da-¡Y usted se va a arrepentir Salvador! -Le
recrimina Rebeca- ¡y después no diga que yo no se lo
advertí! Salvador la ignora y mira a Valeria que desde el porche le sigue sonriendo -¡ya lo veremos! -le responde seco a Rebeca. -¡Salvador!
-De pronto se desespera a Rebeca -¿qué vamos a hacer
cuando ya no esté en esta casa?... ¿cómo vamos a
vernos? Salvador
la mira directamente a los ojos y le responde -¡yo no pienso
dejar de venir a esta casa, tengo motivos muy fuertes para seguir
haciéndolo! Al terminar de decir esto Salvador mira hacia el porche donde Valeria le sigue sonriendo y suspirando ilusionada. Sin embargo Rebeca comprende otra cosa y también suspira ilusionada. Salvador se marcha. * Más tarde Valeria en su habitación practica el piano y suspira soñadora. * En el salón Rebeca sentada en el sofá suspira triste. Walter la descubre -¿deprimida con todo lo sucedido señora? -¡Las cosas no marchan nada bien! -¡Peor
no pueden estar, todo está patas arriba en esta casa! Los jefes
bajan la cabeza, los empleados ocupan puestos que no le corresponden. -¡Tiene
mucha razón Walter! -Dice Rebeca con maldad- ¡ahí
están Abigail y sus condenados hijos paseándose para
arriba y para abajo como si fuera los amos y señores de esta
casa! -¿Y
qué me dice del chofer? - y Walter se acerca y mirando para
todos lados aprovecha y se sienta a su lado -¡si no ocurre un
milagro muy pronto dejará este empleo y se convertirá en
un ejecutivo de la empresa!... es eso lo que la tiene desmoralizada
¿o me equivoco doña Rebequita? -¡Walter! -le reclama Rebeca enojada. -Quiero
darle un consejo... ¡convierta su capricho en odio! Es lo menos
que se merece ese cretino... ¡atáquelo de una buena vez!
-pero luego la mira sin esperanzas- Aunque claro no creo que usted
tenga muchas armas -y Walter se levanta como para marcharse. -¡Se
equivoca Walter! -Dice Rebeca orgullosa y llena de maldad que le sale
por los poros- ¡si las tengo! Y muy fuertes... hasta ahora he
soportado todos los desplantes del mundo... ¡pero si me da un
solo motivo más no voy a vacilar en utilizarlas todas para
destruirlo Walter! -Le dice con odio en la mirada- ¡eso se lo
juro! Walter la mira impresionado y mueve la cabeza con aprobación y curiosidad. FIN DEL CAPITULO
(Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi resposabilidad) @2005 Narración by Mabouchita! Z;D Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme |
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