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El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*

CAP# 93: lunes 28 de noviembre de 2005 – ¡TERROR!

*

Mansión.

Valeria practica el piano más segura de sí misma y sonriendo.

*

Habitación de Ángela.

-¡Por el momento, todo marcha muy bien! -dice Salvador revisando los papeles- ¡muy bien! Pero no se confíe señora... ¡yo estoy casi seguro que interpondrán cualquier medio para protestar por los resultados de esta partición!

-¡Pero Isabel no ha dicho nada!

-Porque seguramente Andrés se lo prohibió.

-¿Y qué podemos hacer Salvador?

-Esperar a que se pronuncien, de lo contrario no sabemos cómo van a reaccionar ¡pero mañana a primera hora nos reunimos con ese abogado! Usted no olvide llamar por favor.

-¡Ahorita mismo lo llamo!

-Bueno, despídame de su esposo ¡que pasen buenas noches!

-¡Buenas noches Salvador!

Y Salvador se retira.

Al pasar frente a la habitación de Valeria se detiene y escucha con placer las notas del piano.

Luego mira con ojos culpables hacia la habitación de Isabel... y controlando que nadie lo ve... ¡abre la puerta de la habitación de Valeria sin hacer ruido!

*

Habitación de Valeria.

Salvador se mete a la habitación de Valeria sin hacer ruido, cierra la puerta y se queda escuchándola.  Valeria sigue practicando pero de pronto se da cuenta que alguien la mira y se da la vuelta- ¡Salvador! -exclama Valeria.

-¡No fue mi intención interrumpirla pero yo quería verla y desearle felices sueños! -se excusa torpemente Salvador.

-¡Gracias Salvador!

-Lo está haciendo muy bien... ¡felicitaciones!

-¡Gracias por los ánimos! -Valeria sonríe tímida y modesta -¡se necesita de personas que usted para salir adelante! -y se le acerca con evidencia.

Salvador suspira -¡Valeria, si yo le dijera que esta noche pienso regresar, como a eso de las diez!... -le propone- ¿usted me esperaría a un costado de la casa?

-¡Sí, claro que lo esperaré! -dice Valeria emocionada.

Salvador sonríe y sale de su habitación.

Valeria se queda feliz y emocionada.

 

(¿Pero qué es esto?  no me digan que Salvador va arrastrar a Valeria a una relación oculta... parece un marido pretendiendo a la prima de la esposa a escondidas!  ¿Por qué no la invita a la luz del día? por lo menos en esto Isabel es mejor, puesto que le ha dicho mil veces a Andrés que ella está enamorada de otro hombre)

 

*

Salvador sale de la habitación de Valeria pensando que nadie lo ha visto... pero apenas se aleja Walter sale de su escondite y sonríe malvado y con malos pensamientos.

*

Más tarde en el jardín Walter encuentra a Rebeca que se pasea de mala cara -¿y eso? Está tan sola y meditabunda doña Rebeca.

Rebeca lo mira con frustración en la mirada -¿sabe Walter? Pienso que Isabelita tiene problemas ¡no estoy muy segura, pero creo que no salió muy bien la pobrecita en eso de la herencia!

-¡Ella tiene la culpa por confiada! Y por conformarse con todo lo que le sucede alrededor y no escuchar a don Andresito que siempre tiene la razón.

-¿Que tendrá en la cabeza mi sobrina Walter? -se exaspera Rebeca disgustada- no sé... ¿pero sabe que desde hace unos días la noto muy extraña?

-¡Se está dejando ganar la delantera por sus enemigos! Y ellos no se quedan atrás ¡la señorita Ángela está muy bien asesorada e instigada por Antonio y ese chofer que tiene la maldita costumbre de meter sus narices donde no lo llaman!

-¿Ay, por qué siempre tiene que nombrar a Salvador cuando algo sale mal? -se molesta Rebeca- ¿Por qué asegura que no le gusta Walter?

-¡Porque me consta, hace un momento estuvo reunido con ellos! Y después entró en el cuarto de la señorita Valeria -le cuenta Walter-- ¿qué estará planeando, a ver? ¡Últimamente se le acerca mucho a ella! ¿Usted qué opina?

Pero Rebeca pone cara de disgusto y sale corriendo.

*

Lavandería.

Salvador se está poniendo los zapatos cuando entra Rebeca - ¡Salvador! ¿Puede explicarme qué hacía en el cuarto de mi sobrina Valeria?

-¿Ahora se dedica a vigilarme doña Rebeca?

-¡No, no lo estoy vigilando! Pero me parece muy extraña su actitud.

-¿Qué tiene de malo que haya entrado a saludarla? ¡Quería felicitarla por sus avances en los estudios! Usted más que nadie sabe que yo vivo enamorado de la música.

-¡Y yo vivo enamorada de usted!

-¡Hasta mañana doña Rebeca! -Salvador trata de huir.

-¡Hasta mañana no! -le grita Rebeca- Hasta dentro de unos minutos porque esta noche nos veremos Salvador.

-¡Esta noche no puedo, no tengo tiempo!

-¡Por favor! -se burla Rebeca- Tratándose de mí, usted no puede negarse Salvador ¡en una hora lo espero en el lugar de siempre!

-¡Hasta mañana doña Rebeca! -Le dice Salvador de peor humor y muy seco.

Pero Rebeca se acerca amenazadoramente -¡Espéreme ahí Salvador y no me falle! -Le amenaza- ¡no me falle porque jamás se lo perdonaría!

Y Rebeca se marcha. Salvador se queda fastidiado

*

Una carretera oscura.

Más tarde Salvador espera al lado de un camino y Rebeca pasa a buscarlo.

-¿Le hice esperar mucho Salvador? -le pregunta falsamente amable y con una sonrisa odiosa.

-¡Tanto que pensé que no vendría!

Rebeca le toma la mano explícitamente sugiriendo mucho más-¿Adónde quisiera ir?

Salvador le saca la mano con un gesto de desprecio... le toma la mano con la punta de los dedos como si apestara - ¡Adonde guste señora!

-¡A cualquier lugar, menos a uno de esos conciertos tan aburridos! En realidad no necesitamos ir a un lugar especial Salvador... ¡lo importante es que estemos los dos a solas! -Y Rebeca le mira con deseos- ¿no cree?

Salvador de malhumor asiente.

 

(Error de la novela, cuando Rebeca arranca el auto y se marcha...   ¡está sola! evidentemente el espíritu Donoso se esfumó del espanto de pasar la noche con Rebeca )

 

*

Mansión.

Isabel entra a la habitación de Valeria y le sonríe -¡hola! ¿Has visto a mi tía?

-¡No! Salió temprano y ni siquiera sino con nosotros.

-¡Ha de andar con su amiga Pilar! Inicial sonríe Isabel- o con su novio... últimamente ¡la noto muy extraña! Espero que no es que metida en ningún problema.

-¿Tú crees que a su edad ande en malos pasos?

Le sonríe y mira el techo -¡yo creo que para eso no ha llegado! Y mucho menos para esa señora.

-¡No te gusta esa amistad! ¿Verdad?

Isabel suspira -¡la verdad es que yo no soy quién para juzgar la Valeria! Pero me guardo mis reservas compilar ¿y tú, no te piensas dormir temprano?

Valeria se pone nerviosa -¡no, todavía tengo que practicar un poco!

-Está bien, como quieras -Isabel le sonríe y le da un beso con cariño- ¡que descanses!

Valeria se queda nerviosa y trata de concentrarse en sus estudios.

Espera un momento y luego sale sigilosamente de su cuarto, controla que Isabel no la está mirando y luego corre al jardín a esperar. Nerviosa mira el reloj.

*

En otro lugar de la ciudad.

-¡A usted le parece buena idea caminar a estas horas de la noche con semejante frío! -Se queja Salvador de malhumor mientras camina con Rebeca por una calle solitaria. Y Salvador mira nervioso su reloj.

(Por la forma en que están vestidos no hace nada de frío )

Pero Rebeca le mira embelesada y sonríe- ¡Aunque me cayera un chubasco no me importaría!

-¡A mí si me importaría! -dice molesto Salvador.

-¿Pero por qué, qué le pasa Salvador? ¡Ha mirado el reloj varias veces y todavía es muy temprano, apenas son las diez!

Y justamente esto pone de malhumor a Salvador-Mañana tengo que madrugar, quisiera descansar.

-¡Ay pero por favor, no sea aguafiestas Salvador! -Ríe Rebeca- ¿por qué mejor no disfrutamos este momento? -Y Rebeca se sienta en un banco en una plaza- Salvador, ¿sabe? ¡Pienso darle el nombre y dónde localizar al señor Madero!

Salvador sonríe irónico- ¿De veras?

-¡Sí! El hombre que protegió a esa mujercita, a la Cantalicia ésa.

-¡Ay, demasiado tarde señora! Ya resolví mis problemas con ella.

-¿De veras? -Se pone feliz Rebeca.

-Hum... -Salvador asiente con un gruñido -¡en este instante debe estar bien lejos de aquí!

 

(jajaja...  no te confíes tanto Salvador)

 

Ante esta noticia Rebeca se levanta y se le acerca más -¡Ay Salvador! No diga eso, no se imagina el gran peso que me quita de encima -y Rebeca suspira- así que ya no tiene ningún compromiso con ella ¿verdad?

Salvador le confirma con la cabeza sin responder.

-¡Me imagino que definió su situación!

Salvador asiente con la cabeza y luego le dice seco -¡y también quisiera definir la nuestra! ¿Dígame hasta dónde piensa llegar con esto?

Rebeca sonríe triunfal -¡Hasta lograr todo lo que he soñado Salvador! Es cierto que opone resistencia pero con el tiempo cambiará de opinión -y se apoya sobre él.

Salvador pone cara de fastidio -¡Yo no lo creo!

-¡Pues si Salvador! ¿No sería maravilloso que pudiéramos casarnos?

Salvador la mira espantado.

-¿Que viviéramos el resto de nuestras vidas juntos, sin separarnos ni un solo segundo Salvador? -Sueña Rebeca.

 

(Wow! esto no se lo deseo ni a mi peor enemigo!! )

 

Salvador abre los ojos muy grandes y mira hacia el cielo.

-¡Es cierto que yo no cuento con mucho, pero estoy segura que Isabelita me ayudaría económicamente! -divaga Rebeca y lo mira batiendo las pestañas rápidamente.

-¿Qué clase de persona piensa usted que soy yo? -Salvador la mira con desprecio -¡un vividor! ¿Qué acostumbra a explotar a las mujeres? ¿Es eso?

-¡No Salvador, desde luego que no!

-¡Entonces no diga más estupideces señora, si no quiere ofenderme! -Y Salvador le repite enojado- ¡no diga más estupideces!

-¡No, claro que no quiero ofenderlo! -Rebeca se desespera -¡yo lo respeto más que a todo en este mundo!

-¡Y yo cumplí con mi palabra de acompañarla! ¡No pretenda nada más! Porque si lo hace estaría incumpliendo nuestro trato y yo creo que es ya demasiado tarde ¡regresemos al auto!

-¡No Salvador! -Ruega Rebeca.

-¡Estamos muy lejos doña Rebeca! El auto queda al otro lado de la avenida ¡no me agote la poca paciencia que me queda!

-¡Es que yo no quiero marcharme Salvador! -gime Rebeca.

Pero Salvador se enoja y se marcha.

 

(No... esto no me convence...   ¿no podía haber echo esto mismo Salvador mucho antes y estar puntual en su cita con Valeria? esta es una pobre excusa para retrasar la cita Valeria-Salvador)

*

Mansión.

Valeria espera y sigue esperando y empieza a molestarse y a enojarse.

Simón llega de puntillas y le hace cosquillas.

-¡Ay! -Grita Valeria muerta del susto.

Simón ríe a carcajadas.

-¡Cómo eres niño Simón! -Ríe Valeria.

-¡Te vi salir hace rato! -le sonríe Simón- ¿Qué haces aquí parada como si estuvieras esperando a alguien?

Evidentemente Valeria no sabe qué responder -Bueno... ¡tal vez estaba esperando a alguien que no cumplió una cita!

-¿Y con quien podrías tener una cita? -Se extraña Simón.

-¡Con alguien que vive en mi imaginación... que no existe! -Sonríe triste Valeria- ¡una esperanza, una ilusión! ¡Qué se yo!

-¡Pues si la cita fuera conmigo yo sí sería muy cumplido! -Le sonríe sincero y enamorado -¡por nada del mundo te fallaría!

-¡Simón! A veces dices unas cosas que me ponen a pensar demás -se preocupa Valeria.

 

(Bueno..  ya era hora...)

 

-¿Y qué piensas?- Se emociona Simón.

Valeria suspira -¡Bueno, que podrías estarte engañando conmigo!

-¿Pero tú de qué manera me podrías engañar?

-Simón, tú eres un muchacho muy bueno, muy honesto, sincero ¡confías en la gente y te entregas por completo!

-¿Y eso te parece malo? -se sorprende Simón- ¿no te gusta?

-¡No, claro que me gusta y agradezco mucho tu amistad! De hecho, me dolería mucho si un día la pierdo.

Simón ríe -¡Bueno, pero eso nunca va a pasar! Me he acostumbrado tanto a tu compañía que por nada del mundo renunciaría a verte -y se pone serio- ¡puedes contar conmigo siempre Valeria! -le promete- ¡siempre!

Valeria mira para otro lado.

*

Habitación de Valeria.

Más tarde de Valeria no puede dormir cuando de pronto se escuchan las notas del piano.

Se levanta y va corriendo a abrir su puerta y se apoya en el marco y escuchas las notas y sonríe.

*

Habitación Ángela y Antonio.

Ángela prende la luz y despierta a Antonio asustada -¡Antonio! ¿Escuchas?

Antonio se despierta somnoliento -¿qué pasa mi amor?

-¡Es el piano del estudio, está sonando de nuevo!

-¡Sí, es tu papá! -Dice Antonio tranquilo.

-¿Tú lo crees?

Antonio se vuelve a acostar para dormirse -Estoy completamente seguro, es don Pedro José... esta noche nos visita -y diciendo esto Antonio se vuelve a dormir.

Ángela se queda escuchando.

*

En el estudio Salvador toca el piano.

*

En su habitación Isabel se despierta suavemente, prende de la luz de su lámpara y luego se queda soñadora.

*

En el estudio Salvador sigue tocando el piano y sonríe.

*

En su habitación Andrés escucha las notas y se despierta asustado... se levanta y sale de su cuarto y se dirige al estudio... al llegar al estudio encuentra a Valeria apoyada en la puerta... y Andrés decide volver a su cuarto. Andrés entra a su cuarto y de pronto empieza a tener miedo... mucho miedo... se acuesta su cama y se acurruca... y de pronto con un gesto tembloroso toma el crucifijo que tiene colgado y lo aferra con temor. 

¡Andrés se muere del terror! 

*

Mansión.

Muy temprano en la mañana Valeria está en el jardín (evidentemente esperando ) a Salvador.

Éste llega y la saluda -¡Buenos días señorita!

Valeria lo mira con reproche y con tristeza -¡Buenos días Salvador! Le contesta con los ojos rojos -¡no crea que lo sigo esperando! -Y baja la cabeza.

-¡Lamento mucho haberla fallado anoche! Pero quiero que sepa que no fue mi intención.

Valeria asiente triste -¡no se preocupe! No tiene la menor importancia -y le sonríe triste- ¡usted y yo no tenemos por qué ponernos citas!

Salvador se muerde los labios y luego le dice -¡Yo sólo espero que a cambio haya disfrutado mucho la música del señor Donoso!

Valeria lo mira extrañada.

-¡Anoche él tocó para usted! -Le dice Salvador- ¡únicamente para usted!

Salvador se marcha y Valeria sin sonreír mira preocupada para otro lado.

*

En la sala Isabel sentada al sofá le habla Ángela -¡Yo no niego los derechos que tienes sobre los bienes de tu papá Ángela! Pero ni Andrés ni yo estamos de acuerdo con la partición que se dictó... ¡Mi abogado tendrá que reclamar nuevamente!

Ángela y Antonio se miran -¡no me sorprende lo que dices Isabel! De hecho lo estaba esperando -le contesta Ángela tranquila.

-¡De cualquier manera con eso sólo retrasaría el proceso! -Interviene Antonio- ¡no entiendo en qué podría beneficiarlos!

Andrés suspira y le dice con desprecio-¡no te metas!

-¡No me meto señor, simplemente respaldo a mi esposa! Ella no está sola.

Andrés sonríe irónico -¡Sí, creo... tanto tú como tu familia la están incitando para que se quede con la mayor parte de los bienes!

-¡No es ambición, simplemente es lo que le corresponde legalmente! -se defiende Antonio.

-¿Qué sabes tú de asuntos legales? -se burla Andrés.

Pero Isabel la está pasando muy mal y lo detiene -¡Andrés! -le corta y luego mira a Ángela- Ángela... por favor trata de ser un poco más flexible para que lleguemos a un acuerdo... si nosotros seguimos peleando por esta herencia entonces no vamos a salir nunca de este enredo.

-¡Es que yo no tengo ninguna prisa Isabel! -le recuerda Ángela.

-¡Ya lo sé! -Isabel les ruega mirando a Ángela y a Antonio- ¡pero yo sí! Mientras más pronto salgamos de este problema va a ser mejor para todos.

-Bueno, pues si así lo piensas -le dice Ángela- ¿por qué no aceptas el fallo que se dio?

Isabel se levanta y la mira como para aceptar -¡Ángela!

-¡Isabel, no insistas! -Andrés se da cuenta y la corta- si Ángela no cede ya encontraremos una forma... ¡de conseguir una partición más equitativa! -Dice Andrés testarudo- algo que se ajusta a nuestras pretensiones.

-¡Si no tienen miedo de perder! -Ángela fría y tranquila- Adelante, procedan como quieran.

-¡Si alguien pierde, no seremos nosotros! -Dice Andrés seguro de sí mismo- mientras todo esto se soluciona, las cosas seguirán igual que siempre... ¡igual que siempre!

-¡No! ¡Te equivocas Andrés! No estés tan seguro, porque se avecinan muchos cambios... ¡principalmente en el manejo de la empresa! Te advertí que iba a empezar a intervenir en la empresa y eso es exactamente lo que estoy haciendo.

-¿De qué manera? -Pregunta Isabel.

-¡Muy pronto lo sabrás Isabel! -sonríe Ángela- ¡muy pronto!

Y Ángela Antonio se retiran. Isabel mira a Andrés con un profundo fastidio.

*

Pasillo de servicio.

-¿Mi amor, piensas poner en práctica lo que te dije anoche? -Le pregunta a Antonio a Ángela.

-¡Sí mi amor, fue muy buen consejo! -sonríe Ángela- ¡así que por favor, llama a tu hermano! ¿Sí?

Antonio le da un beso y corre a buscar a Simón. Ángela se acerca a la puerta de la lavandería y golpea -¡Salvador! -Llama y Salvador sale -¿ya está listo?

-¡Ya casi señora!

-¡Bueno, prepárese porque éste será un gran día para los dos! -Ángela sonríe con triunfo -¡tanto para usted como para mí!

*

Momentos más tarde Salvador le abre la puerta de la camioneta a Ángela. Ángela sube atrás y en el asiento delantero sube Simón. Salvador conduce.

Abigail y Antonio salen al porche de la casa -¿qué se propone a Ángela? -Pregunta Abigail preocupada -¿por qué se lleva a Simón?

-¡No desconfíes mamá, Ángela sabe muy bien lo que hace y todo va a salir bien con la ayuda de Salvador!

-¡No me vas a decir lo que piensa hacer! -Dice inquieta Abigail.

-¡Es hora de que la señora Isabel y Andrés Corona entiendan que no todo está de su parte! Que sus derechos terminan donde empiezan los de Ángela -le dice serio Antonio.

Abigail suspira.

*

Cítricos Donoso.

Andrés tiene un ataque de histeria y golpea violentamente la mesa en la cual están reunidos cinco ejecutivos y Ángela -¿qué es esto? ¡Una confabulación en mi contra! -Se le llenan los ojos de rabia -¿ustedes creen que voy a aceptar semejante brutalidad?

-¡Andrés, nosotros no consideramos que sean brutalidades! -Le dice el doctor Garcés.

Andrés ríe irónicamente -¿qué son entonces? ¡Repentinas genialidades de Ángela!

-¡Le recuerdo que usted está hablando de una de las dueñas de esta empresa! -La defiende uno de los ejecutivos.

Andrés se pasea histérico por la habitación -¡sí, lo sé! -Dice con desprecio - ¡por eso no podemos obrar con ligereza, poniendo en riesgo el futuro y la estabilidad interna de la empresa señores!

El doctor Garcés le corta nervioso -¡Andrés, le recomiendo que se tranquilice y analice con cabeza fría a las peticiones que la señora Ángela nos está haciendo!

-¡Absurdas! ¡Absurdas desde cualquier punto de vista! -Les grita- ¡esto no es un juego, ni la empresa una caja de muñecas dónde Ángela Donoso puede disponer de nosotros como si fuéramos juguetes!

-¡Ya basta Andrés! -Le grita Ángela- ¡no estoy jugando, soy una mujer con criterio para hacer valer mis derechos y hasta el momento te he dejado dirigir esta compañía sin cuestionarte pero ha llegado el momento de que yo intervenga! -Le dice dura- ¡y vas a respetar mi opinión!

-¡Lo haría, si dijeras cosas inteligentes! Pero no lo haces -la enfrenta Andrés- ¡te metes en lo que no te corresponde Ángela! Hay una junta directiva encargada de resolverlo todo... ¡te la presento! -Dice con ironía.

-¡Un momento Andrés! -Se enoja el doctor Garcés- ¡la junta directiva la constituimos nosotros, y nosotros consideramos que lo que nos está proponiendo la señora Ángela no es nada del otro mundo!

Andrés ríe histérico- ¡nada del otro mundo! ¡Poner a un chofer ignorante en un cargo tan importante! ¿No es nada del otro mundo? ¡Les recuerdo señores, que el asistente del subgerente de relaciones industriales no puede ser un tipo que le maneja el carro a Ángela Donoso! -Les grita- ¡por favor, no podemos permitir que esta niña se salga con la suya!

-¡A mí no me faltes al respeto, no te lo voy a permitir ni a solas ni en presencia de nadie! ¿Está claro? -Le dice Ángela con ojos de fuego.

-Permítame decirle Andrés que ya hemos conversado en repetidas ocasiones con el señor Cerinza y nos ha demostrado ampliamente ser una persona competente para desempeñar el cargo que la señora Ángela le está ofreciendo ¿que le parece? -Dice el doctor Garcés.

-¡Se le realizaron todos los exámenes pertinentes y francamente estamos asombrados de su capacidad y del conocimiento que tiene de esta empresa! -Dice otro ejecutivo.

-¡Comparto su criterio, cualquiera diría que siempre ha trabajado aquí! Es más... parece que hubiera estado al mando de esta compañía -admira otro.

-¡Por favor señores no sean ridículos!

-¡Yo diría sorprendente Andrés, ridículo de ninguna manera! No exagero al decirle que los conocimientos del señor Cerinza... ¡escuche bien!... ¡solamente son comparables con los que tenía el difunto Pedro José Donoso! -Le dice seriamente el doctor Garcés.

Andrés mira con odio a Ángela que no baja la mirada.

*

Afuera Simón se inquieta -¿qué tanto hablarán allá adentro? ¡Ya llevan más de una hora ahí metidos!

-¡No se impaciente Simón, trate de mantenerse quieto!

-Oiga... ¿y usted si cree que Ángela pueda lograr algo a nuestro favor con Andrés Corona de por medio? Es que no se por qué... pero para mí que se precipitó al traernos aquí.

Salvador le mira serio -¡no desconfíe de su capacidad! Ángela ha demostrado tener mucho carácter... ¡yo estoy seguro de que ella sabrá mantenerse en su puesto! Ahora sólo nos resta comprobarlo.

Simón asiente con la cabeza.

*

En la junta Andrés dice con rabia -¡Entonces, van a aceptar semejante bestialidad!

-¡Sí, efectivamente la vamos a aceptar Andrés! -Dice Garcés- y no vaya usted a pensar que es por congraciarnos con la señora Ángela... de ninguna manera... ¡sino porque consideramos que la vinculación del señor Cerinza en la empresa nos va a ser de muchísima utilidad!

-¡No es ninguna bestialidad como usted lo supone! -Afirma otro.

-¿Y tú Ramírez? Trabajaste durante tanto tiempo como jefe de personal... ¿vas a aceptar ser el segundo de un tipo que se presenta así como así a decir qué es el asistente del doctor Garcés?

-¡Sí cuenta con la capacidad necesaria no tengo problemas señor Corona! -Dice buena gente Elvio Ramírez - por encima de mi antigüedad ¡respeto y admiro el talento de las personas jóvenes!

-¡Bien! -Andrés respira con dificultad -¿algún otro cambio señores, proponen algún otro imbécil para algún cargo importante? -se burla- no sé... tal vez se me ocurre la señora qué sirve los cafés o el barrendero... o el que limpia los baños... ¡qué les parece! - con sorna Andrés.

-¡Sí, hay otra cosa! -Dice el señor Ramírez- ¡doña Ángela nos ha pedido el reintegro inmediato de Simón Domínguez!

-¡Ay, no voy a perder mi tiempo hablando de ese muchacho, su cargo no reviste ninguna importancia! -dice Andrés fastidiado.

-¡Pero ahora sí la tendrá Andrés! -dice el doctor Garcés -¡va a pasar a ser el jefe del departamento de repuestos y mantenimiento!

Esto es el golpe de gracia para Andrés -¡qué! ¿Pero qué les pasa, se volvieron locos? -Se levanta y vuelve a gritar- ¡Simón Domínguez, jefe de ese apartamento!

-¡En este punto discrepo absolutamente con usted señor Corona! -Se enoja el señor Elvio Ramírez que como sabemos aprecia mucho a Simón -¡yo conozco a Simón y sé que tiene la suficiente capacidad para ocupar ese puesto!

Andrés le dice con rabia -¡Nunca debí confiar en ti, me traicionaste igual que todos!

-¡Nadie te está traicionando Andrés! -Le corta Ángela- ¡pero sería muy bueno escuchar los argumentos que tienes en contra, delante de las personas interesadas! ¿No te parece? -Y diciendo esto Ángela se levanta sonriendo y abre la puerta y hace pasar a Simón y a Salvador.

Andrés los mira con desprecio -¡Ah! Si piensan que voy a perder mi tiempo discutiendo con estos... señores ¡están muy equivocados! -Y toma sus cosas- ¡me niego rotundamente!

Y se dirige a la salida y con la mirada hace que Simón se aparte. Pero cuando trata de que Salvador se aparte de su camino éste lo hace sufrir un poco antes de darle paso. Cuando Andrés se retira todos sonríen aliviados.  Salvador sonríe con triunfo.

*

Mansión.

Evidentemente Andrés corre a contarle a Isabel -¡y utilizó los medios más bajos! -exagera- ¡armó un complot con los ejecutivos para imponer sus ideas absurdas! -Y se pasea por la habitación mientras Isabel lo escucha atentamente- ¿tú te imaginas un ignorante como ese ocupando un cargo de importancia en la empresa?

Rebeca también está y pone cara de horror.

-¡La junta directiva no debe considerarlo tan ignorante! -Isabel mira de reojo a Andrés- ¡si lo cree apto para ocupar ese cargo!

-¡Tú también te vas a poner de parte de ellos! -se enoja Andrés.

-¡No! -Isabel lo enfrenta- ¡yo no estoy de acuerdo!

-¡Ni yo tampoco! -mete su cuchara torcida Rebeca- ¡desconozco las capacidades de Salvador, pero no creo que pueda ascender así de la noche a la mañana! Pienso que él debe continuar como chofer... ¡nada más!

Andrés respira entrecortadamente -¡con tal de hacer nuestra vida imposible, Ángela es capaz de cualquier bestialidad!

Isabel respira nerviosa.

-¡Y no solamente Cerinza, ahora también Simón ocupa un cargo de jefe del departamento de mantenimiento! -Dice Andrés pronunciando pomposo -¿qué les parece?

-¡Que horror! -Dice Rebeca con su voz aguda y antipática -¡ya me imagino a ese muchachito ignorante envalentonándose contra nosotros! -Y se pasea enojada- ¡la plebe se levantó! -Y luego mira a Isabel- ¡ay mi amor Isabelita, tienes que hacer algo, no puedes permitir ese atropello hija!

Isabel la mira con fastidio.

-¡Hazle caso a tu tía, ella tiene razón! Aclara esta situación con Ángela porque sino la empresa se irá al pique.

Isabel se levanta y pregunta con fastidio -¿dónde está Ángela?

-¡En el comedor, compartiendo con su flamante familia... con Antonio y todos ellos que ya no comparten la cocina! -dice Rebeca llena de maldad- ¡por favor Isabelita mi amor, haz algo!

-¡Sí están comiendo, no les voy a interrumpir en este momento! -se niega Isabel.

-¡Ah, que considerada te has vuelto con ellos! -Se burla Andrés- ¿pero sabes qué? -Se acerca a Andrés amenazador- ¡yo no!

-¡Andrés! -Isabel trata de detenerlo.

-¡No voy a esperar! -Y Andrés sale de la habitación.

-¡Andrés! -Le grita Isabel.

-¡Déjalo mi amor, está en todo su derecho! -Sonríe Rebeca con maldad.

Pero Isabel sale corriendo detrás de Andrés -¡Andrés!

*

Comedor.

Simón muy contento mientras se pone mucho queso sobre sus pastas exclama -¡imagínate mamita, jefe del departamento de repuestos y mantenimiento!

Y Abigail, Antonio y Ángela ríen contentos.

-¡La verdad es que me merecía ese puesto desde hace mucho tiempo, porque estoy más preparado que cualquiera, y no es por presumir! -dice Simón feliz.

-Mira hijo, mientras don Andrés no esté de acuerdo, yo que tú no me haría muchas ilusiones -dice Abigail.

-¿Por qué no mamá? Ángela tiene todo el derecho de imponerlo, además la junta directiva está de su parte, ya lo escuchaste -dice Antonio.

En ese momento irrumpe Andrés gritando -¡Ángela tenemos que hablar!

Isabel llega corriendo atrás de él.

-¿De qué tenemos que hablar?

-¡De lo que vas a hacer en la empresa!

-¡No me parece ni el lugar ni el momento mas oportuno para hablar de eso Andrés!

-¡Andrés, Ángela tiene razón! Mira... esto lo discutiremos en la oficina con mas calma... ¡déjalos en paz! -E Isabel le pone una mano sobre el hombro.

Andrés bruscamente se deshace de su contacto y le grita -¡no voy a dejarlos en paz! Quiero que sepan lo que pienso y no me voy a quedar callado.

Isabel se toma la cabeza entre las manos.

*

En el pasillo superior Rebeca sale con aire divertido de la habitación de Isabel cuando la detiene Walter que llega corriendo -¡doña Rebeca! Usted que sabe todo ¿qué está sucediendo allá abajo?

-¿Por qué lo dice Walter?

-¿Qué... Están sucediendo nuevos problemas? -se muere de la curiosidad  Walter.

-¡Walter! Isabel está con Andrés discutiendo con Ángela y no es para menos después de la desfachatez que cometió ese inconsciente.

-¿Qué sucedió? -tiembla Walter de la emoción.

-¡Pronto lo sabrá Walter! -Ríe Rebeca feliz -¡Yo de buena gana me uniría a don Andresito! -y ríe a carcajadas- ¡ojala la ponga en su lugar como se merece!

Walter la mira intrigado.

*

-¡Aunque fueras la única dueña, te recuerdo que soy el director general! -grita Andrés histérico.

Isabel lo mira horrorizada.

-¡Así que tanto tú como esos inútiles tienen que obedecerme y respetarme!

Antonio se levanta enojado -¡a las patadas nadie se da a respetar señor Corona, a menos que quiera tomar un plan de dictador!

-¡No te metas! -Le dice Andrés con desprecio- ¿que sabes tú de la empresa que yo manejé durante años?

Isabel suspira molesta con la situación.

-¿Estás seguro de que la has manejado bien? -le pregunta Ángela.

Andrés la mira furioso -¡si tu papá no hubiera confiado en mí no me hubiera dado este cargo, el cargo que ahora tú intentas pisotear!

-¡Andrés por favor, cálmate porque nadie te va a escuchar de esa manera! - le grita Isabel sin contemplaciones- ¡no es el momento para discutir de esta situación!

Andrés sigue completamente fuera de sí- ¡Claro que lo es, si claro que lo es! -no entiende razones- ¿te das cuenta de que Antonio y su distinguida familia están incitando a esta necia para que tome decisiones equivocadas? ¡Ya tenemos a Simón a punto de ocupar un cargo que ni siquiera se merece!

Simón, que ya está levantado de la mesa se burla -¡si no me lo mereciera nadie me hubiera respaldado en la fábrica, sin embargo cuento con el apoyo de todos porque saben lo que valgo! ¡El único que está en mi contra es usted!

-¡Tengo mis razones!

-¡Claro, el odio y la bronca que se gasta conmigo, si pudiera matarme lo haría!

-¡Por Dios Simón, no eches más leña al fuego hijo! -se asusta Abigail.

En ese momento Andrés la ve -¡y tú no seas hipócrita! Reconoce que estás incitando a Ángela para que eleve de posición a tus hijos -se le acerca Andrés amenazador.

-¡Oye bien Andrés!- interviene con Ángela -¡haz el favor de respetar! ¿Quieres?

-¿Acaso no es cierto? -Andrés se sigue burlando- Tenemos de asistente a un chofer ignorante, a Simón Domínguez de jefe de mantenimiento ¿qué puesto quieres para tu esposo, el mío?

-¡Supones bien, fíjate! -le responde Ángela enojada- ¡en cuánto Antonio se gradúe, pasará a ocupar parte de la empresa!

-¡Ridículo!

-¿Por qué no? -Interviene Antonio- ¿acaso don Pedro José no me apoyó en mis estudios para que ingresara a la fábrica cuando me graduara? ¡Ésa es mi meta y la voy a lograr!

-¡Descarados! Ya ni siquiera ocultan su ambición... ¡pero te advierto una cosa, mientras yo esté de por medio... ni tú, estúpido, ni tu hermano, ni Cerinza van a ser parte de esa empresa! -y se acerca amenazador a Simón- ¿te queda claro?

-¡Pues este estúpido le va a agradecer cómo se merece el habernos interrumpido la comida! -Y Simón enojado le tira su plato de pastas sobre el traje blanco.

-¡Simón por el amor de Dios! -gritan Abigail y Antonio trata de detener a Andrés que se abalanza sobre Simón para pegarle.

Andrés y Simón se enredan a golpes -¡Ven aquí! -grita Andrés mientras Antonio trata de interponerse.

Es el zafarrancho total.

En ese momento todos se quedan paralizados cuando empiezan a sonar las notas del piano.

Luego de un momento eterno Andrés sale corriendo para el piso superior e Isabel lo persigue -¡Andrés! ¡Andrés ven acá!

Ángela y Antonio se miran.

*

En el piso superior, en el pasillo, Walter y Rebeca miran aterrados a la puerta del estudio y luego se miran entre ellos asustados. No se atreven a moverse.

-¡No los aguanto más! -llega gritando Andrés- ¡a ellos ni al imbécil que toca el piano! Walter, trae algo para romper esa puerta... ¡voy a acabar de una vez con este misterio!

Pero Walter no se atreve a moverse.

Y mientras Andrés trata desesperado de forzar la puerta llega Isabel gritando -¡por favor cálmate!

Pero Andrés sigue tratando de forzar la puerta histérico -¡que te calmes te estoy diciendo! -

Al darse cuenta que Andrés no la escucha Isabel con toda las fuerzas le da una tremenda bofetada que lo deja patidifuso -¡Si eres tan fuerte como dices, entonces aprende a dominarte a ti mismo!

Isabel inquieta mira a Walter y a Rebeca que están presenciando toda la escena.

Andrés también se da cuenta que lo están mirando y nerviosos se arregla el traje.

Walter y Rebeca se miran sin saber qué hacer.

*

(Error de la novela:  Amanece un nuevo día, pero es evidentemente la noche y a continuación de la escena porque Isabel sigue vestida igual y dice que irá mañana a la empresa)

 

Andrés se da un baño de espumas mientras Walter trata de hacer lo mejor que puede para arreglar el saco blanco y sacarle la mancha de salsa.

Isabel entra enojada -¡no es con gritos, ni comportándote como un loco que vas a conseguir el respeto de todos en esta casa! -Isabel lo mira desde lo alto- ¡la gente de carácter no lanza tantos alaridos como lo estás haciendo!

-¡Yo sé que para ti soy un... tipo sin valor, sin seguridad! -Ríe Andrés con sorna -¡pero no voy a tolerar que te unas a mis enemigos para aplastarme! -La amenaza y luego mira a Walter que asiste curioso a la discusión -¡sal de aquí! -le grita.

Walter asiente con la cabeza y se marcha.

-¡Y no escuches lo que no te importa! -Le grita Andrés antes de que se marche.

(evidentemente ya lo conoce )

Walter cierra la puerta.

-¡Tú solo te estás aplastando!- le acusa Isabel altiva -¡tú, con esa actitud que estás tomando!

-¿Qué esperas que haga, si no cuento con tu apoyo? -Respira nervioso- ¡no solamente no cumples con tus deberes de esposa sino que tampoco estás ahí cuando más te necesito! Cuando todo lo que tienes, lo tienes gracias a mi.

Isabel mira con fastidio hacia el techo -¿tienes que recordármelo a cada instante?

-¡Si no fuera por mi, no estaría dónde estás! Seguirías siendo una mujer... sin importancia ¡y sin fortuna! Te lo recuerdo por si te lo olvidaste.

-¡No, no me he olvidado, fíjate! Pero yo no me no voy a quedar con los brazos cruzados... ¡yo sí voy a actuar correctamente! Los arrebatos solamente corresponden a la gente débil -y lo mira con profundo desprecio.

-¿Y si eres tan fuerte, porque no encaras a Ángela? -Se burla Andrés- ¡tu también eres dueña de la empresa!

-¡No soy tan estúpida como para enfrentar a Ángela y a toda la junta directiva! eso empeoraría las cosas ¿no crees?

Y Andrés se toma un trago y se calma -¿que vas a ser entonces?

-¡Me voy a presentar mañana y les pediré una explicación por la cual tienen pensado aceptar la propuesta de Ángela! -y luego dice disgustada- ¡Yo tampoco soporto que un chofer ocupe un puesto tan importante, no me lo esperaba! -Dice Isabel preocupada.

 

 *

 
FIN DEL CAPITULO

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