Mabouchita Mabouchita
La reina de los resúmenes
¡Colabore aquí!

Home Resúmenes  Elenco  Derechos  Músicas Envía un Mensaje
Cap#26 <- - -> Cap#28

El Cuerpo del Deseo

Una historia Original de JULIO JIMENEZ

Libretos: IVAN MARTINEZ LOZANO

*
Un médium (médiums en plural) persona a la que se considera dotada de facultades paranormales que le permiten actuar de mediadora en la consecución de fenómenos parapsicológicos o de hipotéticas comunicaciones con los espíritus.
Wikipedia

CAP# 27: martes 23 de agosto de 2005 – EL MEDIUM SOY YO

*

Casa de Gaetana.

Llegan Salvador y Gaetana entra muy nerviosa y lo hace pasar.

-¡Yo no deseo tener problemas con nadie y mucho menos con desconocidos! Se lo advierto… ¡no sabe el susto que me pegó cuando pensé que me iba a asaltar!
-¡No fue mi intención intimidarla! –responde lacónico Salvador- pero no debió pensar mal de mí.

-¿Ah no? –se burla Gaetana- ¿y qué debía pensar entonces? ¡que un muchachón guapote como usted me perseguía por mis encantos! Pero vamos… a lo que vino… ¿qué tiene que ver usted con Pedro José Donoso?

Salvador duda- ¡Pues…!

-¿No me lo habrá mencionado para obligarme a entrar a mi casa? –se asusta Gaetana- ¡mire que le advierto que tengo varios empleados que lo pueden botar a patadas si viene con malas intenciones! –dice con terror.

-¡Gaetana, escúcheme! –le ruega Salvador- ¡necesito su ayuda! –le implora- ¡usted es la única persona que puede ayudarme!
-¿Ayudarlo? –lo mira de pies a cabeza sorprendida- ¿en qué?

-¡Recuerda una vez cuando me habló de la posesión de los espíritus?

Gaetana suspira fastidiada- ¡Si mal no recuerdo, es la primera vez que hablo con usted!
Salvador no le hace caso- ¡Usted creía que los espíritus se posesionaban de los cuerpos! Bueno… sin aún cree le voy a contar lo que me está sucediendo! –Salvador le habla seriamente.

Gaetana lo mira como si empezara a creer que no está bien de la cabeza- ¿Usted cree que hay… un espíritu que quiere posesionarse de usted?

-¡No! ¡no! Todo lo contrario… ¡yo me posesioné de un cuerpo que no me pertenece!

Gaetana abre los ojos como platos- O sea que… ¡usted… no es usted!
-¡No soy la persona que está viendo Gaetana! –le dice muy serio.

-¿Y quien demonios es? –pregunta.

Salvador la mira a los ojos y responde- ¡Pedro José Donoso!

Gaetana se queda seria y en silencio… hasta que no puede con la carcajada- ¡Jajajajaja! –se destornilla de risa.

(y la verdad que yo tambien!!! jajajaja )

-¿Por qué se ríe? –se sorprende Salvador- ¿acaso no me cree?

-¡Claro que le creo! –logra pronunciar Gaetana en medio de su ataque de risa- ¡usted es Pedro José Donoso y yo soy la reina Cleopatra!... ¡en el cuerpo de Gaetana Charry! –y sigue riendo de lo lindo hasta que se detiene y lo mira furiosa- ¡Pero qué se ha creído imbécil! ¡qué puede hacerme perder el tiempo y tomarme el pelo como una estúpida!

Salvador la mira enojado- ¡Escúcheme Gaetana, por favor!
-¡Yo no sé qué se ha creído, cretino! ¡pero salga inmediatamente de mi casa! –lo echa- ¡no sé qué intenciones traiga pero conmigo se equivocó! –está furiosa- ¡fuera de mi casa! ¡fuera!

Pero Salvador no se mueve.

*

Mansión.

-¡Es que tu hermano se está comportando de una forma muy extraña Antonio! Fíjate nada más, sale después de cenar… ¡no dice si va regresar o no!... solamente falta que no llegue a dormir otra vez.

-¡No creo que tarde mamá! Tenle un poco más de confianza.

-¡Pero sí hijo! si yo trato de tenérsela… ¡te juro que me muerdo la lengua para no decirle nada! Pero es  que este muchacho se me está saliendo del guacal.

Antonio se apena y trata de darle una explicación- Mamá… a su novia la despidieron de la fábrica y eso lo tiene muy sacado de onda… lo más seguro es que esté con ella… ¡lo más lógico es que quiera estar con ella en estos momentos!
-¿Y por qué no me habías dicho nada?

-Bueno… pensé que no era importante.

-¡Lo que pasa es que los dos se tapan con la misma cobija y uno calla las faltas del otro!
-¡Ahora no te vayas a enojar conmigo! Yo simplemente te lo estoy diciendo para evitarte más preocupaciones.

Y mientras hablan se escuchan incansables los ladridos de Azur.

Abigail se calma- No te preocupes hijo… y ya ve a callar a Azur que yo no sé qué tiene que desde anoche está aullando como si le doliera algo.

-Voy a ver qué le pasa –sale.

Al quedar sola-¡A ver ahora en qué líos anda metido ese muchacho con la noviecita esa!
*

Casa de Consuelo.

-No te preocupes, total esa condenada fábrica no es el único lugar para trabajar- Simón- ya encontrarás algo mi amorcito, tú eres muy capaz.

-¡Ay Simón! ¿y mientras tanto de qué vivo? ¿del aire? –se desespera.

-¡Mira, mi sueldo no es la gran cosa! Pero en lo que pueda te voy a ayudar, te lo prometo.

-¡Yo tengo muchas obligaciones Simón!
-¡No! Sí, me imagino… pagar la renta, los servicios… los gastos de la casa… comida –dice Simón sin mucho interés- no… sí es bastante… ¿oye, pero tu amiga ya sabe lo sucedido?... ¿Por qué no ha regresado?

Consuela la mira apenada-Simón, me da mucha vergüenza contigo… ¡pero yo te mentí!  Yo no vivo con ninguna amiga.

Simón pone cara sorprendido- No te entiendo Consuelito… ¿adonde vas?

Consuelo se levanta y se marcha a la habitación de al lado… y vuelve con dos niñas preciosas que caminan con la cabeza gacha y luego miran a Simón de reojo.

-Yo vivo sola Simón –dice Consuelo.

Simón se sienta mejor en el sofá y traga saliva- ¿Y entonces?... ¿las niñas de quien son?

-Son mis hijas Simón… ¡yo soy casada! –le anuncia y al ver la cara de horror de Simón explica- ¡pero estoy separada!

Simón las mira a las tres con ojos enormes.

*

¡Ayuda a que podarmos hacer otra novela aquí!

*

Noche cerrada.

Salvador se encuentra cerca de la casa de Gaetana vigilando.

*

Casa Gaetana.

Dentro de la casa, Gaetana disfrazada con trapos de colores llama- ¡Lupe! No ha llegado ni un solo cliente –se desespera- ¡parece que se hubieran puesto todos de acuerdo para dejarme plantada!... me gustaría saber qué  es lo que está pasando.

-¿No será por culpa de ese señor? –ofrece una explicación Lupe.

-¡Señor! ¿qué señor?

-¡El que vino a buscarla y se pasó la tarde con usted! –le cuenta Lupe- ¡lleva horas y horas parado allá afuera!
Gaetana se espanta- ¡Que qué!

-Hum…

-¡Todavía está ahí!
-Si.

-¡Aahhh! –mira por la ventana- ¡pero si yo le dije que se fuera!

*

Afuera en ese momento Salvador detiene en ese momento a unas clientas- Buenas noches… lamento informarles que doña Gaetana no se encuentra.

-¡Qué extraño! –dice una de las señoras- tenemos cita con ella y normalmente ha sido muy cumplida.

-¡Sucede que tuvo un asunto de urgencia y tuvo que retirarse! Pero quizás… si regresan mañana corran con mejor suerte.

-Bueno, está bien, gracias – y se marchan.

Luego de un momento, Gaetana sale corriendo e increpa a Salvador- ¡Qué es lo que hace aquí! ¡le dije que no quería verlo!
-Estoy esperando a que me escuche.

-Yo no tengo nada que escucharle, y si no se va de aquí llamo a la policía para que lo arresten.

Salvador ríe divertido- Hum… fíjese que no se lo aconsejo… recuerde que ya ha tenido serios problemas con la justicia.

Gaetana lo mira con dudas- ¿Sabe que me asombra su atrevimiento?

-¡Usted me asombra aún mucho más! –suspira Salvador-¡yo esperaba encontrar a una profesional de las ciencias ocultas!

-¡Usted no es más que un sinvergüenza que quiere enredarme con todos esos disparates!
-¿Y cómo puede asegurarlo si no ha querido escucharme?

-¡Yo no tengo tiempo que perder con un vago como usted!
-Esta noche podría hacerlo Gaetana… no veo a ninguno de sus clientes esperándola.

-Quizás lo vieron aquí en la puerta… y por supuesto les dio miedo.

-¡O quizás el destino quiere que nos reunamos! ¿no cree en el destino Gaetana Charry?

Gaetana lo mira con aprehensión.

*

Mansión.

Simón llega y entra a su habitación.

-¡Qué bueno que llegaste! –se alegra Antonio que está estudiando- pensé que pasarías la noche afuera.

-Si ganas no me faltaron –dice Simón preocupado.

-¿Por qué tienes esa cara, pasó algo?

-¡No! –duda- mejor sí… la verdad necesito pedirte un consejo hermano… ¡la situación con Consuelito es más grave de lo que yo pensaba… realmente necesita del empleo porque tiene que responder por las dos niñas.

-¿Las hijas de la amiga? No entiendo.

-Lo que pasa es que no son precisamente hijas de la amiga… ¡sino de ella!
-¡Qué estás diciendo! –levanta la voz Antonio.

-¡Así como lo oyes hermano! Consuelito es casada, está separada del marido y tiene dos hijas.

-¡Te metiste con una mujer casada y con dos hijos! –le grita Antonio.

-¡Pues sí!

-¡No puedo creer que seas tan burro Simón!
-¡Antonio, si no yo no sabía! Apenas me lo confesó hace rato.

-No quiero preocuparte más, pero me late que te metiste en una camisa de once varas… ahora si estoy seguro que esa relación con Consuelito no te conviene… ¡no te conviene!
*

Casa Gaetana.

La conversación sigue dentro de la casa.

-¡Mire amigo! Con peores cuentos me han venido algunos clientes… pero mucho mejor contados –se burla Gaetana- ¡lo que usted dice no tiene ni pies ni cabeza! Y no crea que voy a creerle… ¡qué va!

-Bueno… se imagina que soy un farsante… ¿no es cierto?

-¡No lo sé! Pero no afirme ser Pedro José Donoso… ¿acaso cree que no lo conocí? ¡para que sepa yo fui su mejor amiga y mantuvimos una relación de trabajo por mucho tiempo!
-¡A ver, cuénteme! –Salvador está sentado- ¿ha vuelto a verlo? –le dice tranquilo- ¿Cómo se encuentra Pedro José?

Gaetana lo mira sorprendida- ¡Qué cómo podría verlo si está muerto! –le pregunta.

Pero Salvador es la primera vez que se entera que no está vivo y se pone pálido y no apenas puede decir- ¡Que ahora entiendo! ¡por eso es que… me ha sucedido todo esto!
Gaetana se asusta al verlo tan mal- ¿Qué le pasa muchacho?

-¡Los cuerpos no pueden existir si les falta la energía! –sigue Salvador.

Gaetana lo considera loco- ¡Ay! ¡deje de hablar enredado hombre y dígame sin misterios lo que vino a decirme!... eso sí.. antes de continuar… ¡cancéleme la consulta!
Salvador que todavía está mal la mira sorprendido-¿Tengo que pagarle?

-¡Claro! –se sorprende Gaetana- ¿acaso piensa que voy a trabajar gratis o qué? ¡vamos, son 150 dólares muchacho!
Salvador mueve la cabeza- No tengo ese dinero Gaetana.

-¡Ay! ¡no me haga perder el tiempo y mucho menos la paciencia! –se enoja- ¡si usted no tiene dinero con qué pagarme pues yo no lo atiendo más!
-¡Cómo puede ser tan interesada que no ve que lo que me sucede es mucho más importante que el dinero!
-¡A mí lo único que me importa en este momento es la lana! Y deje de llamarme Gaetana… ¡aunque se tome más tiempo llámeme doña Gaetana! ¡Lupe! –grita- ¡yo no le permito confianzas a ningún desconocido! ¡ni más faltaba!
Salvador se enoja-¡No puede echarme nuevamente! ¡no puede traicionar la confianza que le tengo! ¿a quien voy a acudir si no es a usted Gaetana? ¡quien sería capaz de entender lo que me está sucediendo!

-¡No crea que no me doy cuenta que usted es un tramposo! ¡que lo quiere es enredarme en sus patrañas!

-Mande doña Gaetana –aparece Lupe.

-¡El señor ya se va! Acompáñelo a la puerta.

-¡Por lo menos júreme que don Pedro José está muerto! –le ruega Salvador.

-¡No tengo que jurar nada muchacho! Si quiere comprobar, vaya a buscarlo a su tumba en el cementerio del Norte.

Salvador la mira con horro en la mirada, dudando.

Gaetana se da cuenta y ríe con sorna- ¡Y si usted es el espíritu de Pedro José Donoso, cómo es que no sabe que está muerto! Lupe… ¡saca a este señor de mi casa!
-No es necesario –dice Salvador triste- ¡yo puedo hacerlo solo! –pero antes de marcharse- ¡volveremos a vernos Gaetana Charry! Volveremos a vernos –se marcha.

-¡Ay! –suspira Gaetana- ¡pero que diíta el de hoy! Primero el dueño me amenaza con sacarme los trastos a la calle, luego no viene ni un solo cliente a consultarse… ¡y como si eso fuera poco se presenta este loco diciendo que es Pedro José Donoso! No… yo en mi vida había visto un tipo tan… especial.

*

Salvador sale de la casa de Gaetana y mira al cielo enorme, luego cuenta el dinero que le sobra y lo guarda en el bolsillo.  Camina decidido y al ver a un taxi a la distancia le silba fuertemente… y se sorprende qué puede silbar.  El taxi lo lleva.

*

Mansión.

Isabel duerme.  Azur ladra desesperado.  Isabel se despierta sobresaltada y escucha los ladridos una y otra vez.  Se levanta, se pone una bata y mira por la ventana desesperada.

Rebeca entra- ¡Isabelita!
-¡No aguanto un solo momento más a ese perro en esta casa! –sufre Isabel a punto de un ataque de histeria- ¡lleva dos días sin parar de ladrar tía!

-¡Ay, yo lo sé hija! Se lo comenté a Ángela y me dijo que no iba permitir sacar el perro de la casa.

-¡Yo le voy a decir a Walter para que él haga algo!

-¡No! Mejor tranquila sobrina… ¡tranquila! Él me prometió que se encargaría de esa bestia lo más pronto posible… así que ahora no es conveniente hacer nada.

-¡Me voy a volver loca tía!

-¡Cálmate y voy a traerte una pastilla para que puedas dormir! Es mejor que Ángela no sepa nada para cuando el perro desaparezca definitivamente Isabel… ¡ahora vengo!

Isabel se queda sola y mira por la ventana- ¿Por qué ladras tanto Azur? –le pregunta y suspira- ¡estás tan nervioso! ¿Por qué ladras tanto?

*

El taxi acerca a Salvador.

*

Isabel se toma dos pastillas y dice más tranquila- Parece que ya se cansó de ladrar –dice al escuchar el silencio.

-Dios te oiga mi amor… intenta dormir… ¡no me gusta que te desveles!
-¡Todas estas noches no he podido sacarme a Pedro de la cabeza tía! –le confiesa Isabel- ¡estuve pensando en él todo el tiempo! No me deja en paz.

-¡Ay! No te amargues con esos pensamientos mi amor… ¡por favor! ¿sabes una cosa? ¡te conviene alejarte de Río Claro aunque sea por unos cuantos días Isabel!

-Viajaré a Nueva York este fin de semana con Andrés.

-¡Sí, pero deberías salir con más frecuencia y olvidarte del difunto Donoso! Eso no te hace bien… me voy a quedar a acompañarte hasta que te duermes.

-¡No hace falta!
-¡Mi amor, no te niegues Isabelita, no te niegues! No quiero que pienses en nada malo, y mucho menos en Pedro José, hija.

Isabel se mete bajo las cobijas y cierra los ojos.

*

El taxi deja a Salvador cerca de la mansión.

Salvador se escabulle dentro del enorme jardín y corre hasta esconderse detrás de una fuente.  Luego se pone de pie como si un imán lo atrajera inexorablemente… y se queda mirando la enorme mansión blanca.

Salvador, la luna, la noche, la mansión, la ventana de Isabel.

Salvador sufre.

*

Salvador sigue en trance, mirando fijamente la gran mansión, blanca a la luz de la luna.

De pronto se asusta cuando escucha los pasos del celador que hace su ronda, y con la agilidad de un felino se oculta.  El celador pasa muy cerca de él sin verlo, una vez que puede Salvador corre hacia la casa.

Azur, presintiéndolo se pone a ladrar y a aullar para llamar su atención.

*

Habitación de Isabel.

Rebeca vigila el sueño inquieto de Isabel luego de las pastillas cuando escucha el tremendo escándalo que hace Azur.  Enojada se levanta y mira por la ventana- ¡Qué pesadilla! –murmura- ¡ahí está ese perro escandaloso de nuevo! –luego vigila a Isabel- ¡ojala no se despierte!

Pero Isabel sigue dormida.

*

En el jardín.

Salvador corre al encuentro de Azur para tratar de calmarlo.  Al estar lo suficientemente cerca le habla- ¡Soy yo! Tranquilo Azur.

Como si las palabras fueran mágicas Azur se calma de manera instantánea.

Salvador con cariño. 

*

El celador que se dirigía de vuelta a Azur para ver qué le pasaba, se detiene al no escuchar más ladridos y decide continuar su ronda.

*

Azur feliz le lama la cara a Salvador que ríe a carcajadas y está feliz- ¡Me reconoces! –suspira- ¡me reconoces amigo!

Azur lo sigue lamiendo y jadeando feliz.

-¡No vayas a ladrar! –le advierte Salvador y lo desamarra- ¡no vayas a ladrar que nadie debe saber que estoy aquí!

Azur asiente (si, es cierto ) y sale corriendo.

Salvador estudia alrededor y busca una escalera que utiliza para subir al primer piso de la casa.

Azur vuelve y al verlo subir por las escaleras trata inútilmente de seguirlo poniendo las dos patas delanteras y saltando… pero no puede.

*

Salvador se escabulle dentro de la casa abriendo una ventana y se encuentra directamente en el pasillo, tiene cuidado de volver a cerrar la ventana y en medio de la noche, como un ladrón, corre hacia el ático.

 

(donde por suerte,  no están Antonio ni Ángela)

 

En el ático, Salvador prende la luz y luego de estudiar el lugar rápidamente se dirige al baúl de Ángela y lo vacía hasta encontrar lo que buscaba, las llaves.  Las mira y vuelve a ubicar las cosas dentro del baúl.  Alerta escucha los ruidos de la casa.

*

Jardín.

El celador vuelve de su ronda y descubre la escalera, que antes no se encontraba ahí y sospecha.   Rápidamente baja la escalera y la apoya en el suelo.

*

Salvador vuelve del ático y pasa por el mismo pasillo, en silencio abre la misma ventana por la que entró.

Sale al techo de la casa y descubre que ya no tiene escaleras y se da cuenta de las maniobras del celador.  Se esconde rápidamente.

En ese momento se escuchan los ladridos de Azur en otro rincón del jardín y el celador engañado corre a ver.

Salvador sin escaleras, salta desde el techo del primer piso y cae al suelo con la agilidad de un felino.  Corre a la entrada de la puerta que da al sótano, y que luego lleva al ático.

*

Una vez adentro Salvador salta los escalones que llevan al ático de dos en dos hasta que llega a la puerta del cuarto secreto, la que Rebeca y Walter trataron de abrir inútilmente.

Con las llaves abre la puerta fácilmente, una vez adentro prende la luz y estudia detenidamente las cosas.  Cierra la puerta detrás de él y se dirige a una escultura en forma de manos que rezan y saca otra llave, la de la caja fuerte.

Abre la caja fuerte, utilizando la llave y conociendo la clave de memoria y mira el contenido.  Toma la caja negra que contiene el diamante en forma de lágrima que le prometió  Ángela como regalo de bodas.  Lo observa y suspira triste.  Luego lo vuelve a guarda y saca un fajo de billetes que guarda en el bolsillo.  Cierra la caja fuerte, escucha con atención, suspira y vuelve a esconder la llave en el mismo lugar.

Luego camina hasta otra puerta y utilizando un mecanismo la abre.  Esta puerta da al estudio de Pedro José Donoso, y tiene como camuflaje el retrato de la primera esposa de Donoso, doña Catalina.  Salvador abre la puerta lentamente y entra al estudio y sonríe al contemplar su piano.

Sin prender la luz lo observa suspirando, suavemente lo acaricia y se sienta, abre el teclado y no puedo evitar tocar unas notas.

Cierra los ojos e inmediatamente recuerda a Pedro José Donoso tocando el piano apasionadamente y… muriendo.  Salvador al darse cuenta del momento que recuerda cierra el puño con fuerza.

En ese momento se escuchan voces y Salvador se pone alerta.  Cierra el piano y corre a escuchar detrás de la puerta que da al pasillo.

*

-¡Todo esto me parece muy sospechoso! –Walter.

-¡Cómo que se metió un ladrón a la casa Walter, eso no puede ser!

-¡Eso es lo que indica el vigilante! Desafortunadamente descubrió una escalera a la espalda de la casa.

-¡En ese lugar se encuentra ese endiablado perro! Con lo furioso que es hubiera destrozado a cualquier desconocido.

-Todo esto me parece muy misterioso doña Rebeca, creo que es mejor avisar a la policía, porque el ladrón puede encontrarse dentro de la casa –dice temeroso.

*

Salvador escucha la conversación y rápidamente sale del estudio y vuelve al cuarto secreto.  Cierra la puerta secreta con el retrato de doña Catalina.

*

-¡No podemos avisar a las autoridades sin estar seguros Walter! –Rebeca de malas maneras- ¿Dónde anda el vigilante?

 -Está afuera, está revisando rincón por rincón… ¿le avisamos a doña Isabel?

-¡No! ¡ni se le ocurra! Tuve que darle un calmante para que durmiera… ¡mejor despierte a los empleados para que ayuden a buscar!

Walter sale corriendo.

*

Salvador sale del cuarto secreto y lo vuelve a cerrar con llave y luego baja las escaleras rápidamente.  Abre lentamente la puerta que da al jardín.

*

Walter reúne a las empleadas.

-¡Pero Walter! ¿Cómo entró el ladrón a la casa, dónde está?

-¡Si lo supiera no las hubiera llamado! –se enoja Walter- ¡registren todos los rincones de esta casa y cuidado que en vez de ser uno sean varios!
-¡Pero Walter! –se escandaliza Abigail- ¿Por qué no llama usted a la policía? ¡si nos encontramos a los malhechores de frente! ¿qué vamos a hacer nosotros?

 

(muy bien dicho Abigail )

 

-¡Vamos! –Walter la ignora y todos se ponen a buscar.

*

Salvador no se anima a salir al jardín, cuando Azur feliz viene a buscarlo.

-¡Azur! Vete… -le ruega Salvador- ¡vete, que vas a hacer que me descubran! ¡Vete!

Azur solamente le hace fiestas.

En ese momento Walter que está en el jardín, ve las fiestas que hace Azur y se acerca con sospecha… pero Azur al darse cuenta que Walter se acerca cambia de actitud y le muestra los dientes y le ladra furioso.

Walter retrocede- ¡Perro condenado! A mí me ladras pero dejas entrar a la casa a los ladrones –grita furioso- ¡qué alguien me saque este perro mugroso de aquí!
*

Sala.

Todos se reúnen en la sala: Simón, Abigail, Antonio, Walter, las 3 empleadas, Rebeca, Ángela, Valeria y Vicky.

-¡Ya registramos todo señorita y no encontramos a nadie! –Abigail se dirige a Ángela- ¿siguen insistiendo en que alguien entró?

-¡Pues yo creo que fue una falsa alarma Walter! –comenta Ángela.

-¡Yo simplemente cumplo con mi trabajo señorita Ángela! Y realmente si el vigilante asegura que había un ladrón, pues no podía quedarme con los brazos cruzados.

-¡Pero es que si eso era cierto Azur lo hubiera destrozado! –interviene Simón- ¡él odia a los desconocidos y no hubiera permito que alguien entrara a la casa de noche!
-Bueno… estuvo ladrando toda la noche y estuvo muy nervioso –Valeria- ¡pero estaba amarrado!
-¡Alguien lo soltó! –y Walter mira acusador a Simón.

Simón mira a su madre que lo mira con reproche y niega con la cabeza.

-¡Ahí lo tienen corriendo como un loco por los jardines! –sigue Walter- ¡y la ventana! ¡y la escalera! ¿qué me dicen de esa escalera puesta detrás de la casa… justo debajo de esa ventana para subir por ella?

-Bueno Walter… -sigue Valeria- acuérdese que una de las muchachas limpió las ventanas, puede que la haya olvidado ahí y la haya dejado puesta… no sé.

-Seguramente fue una falsa alarma –Antonio- ¡no creo que nadie se haya metido a la casa pero si quieren volvemos a revisar!
-¡No Antonio! –dice Ángela cansada- ¡en todo caso llamemos a la policía!
-¡Para nada! –grita Rebeca- ¡la policía no, porque mi pobre Isabelita está muy nerviosa! ¡Ay Dios mío! Debe haberse despertado con tanto escándalo –y se marcha corriendo a ver.

*

Habitación de Isabel.

Isabel no puede dormir, y le duele la cabeza.  Se levanta y se cubre con una bata violeta de seda que le queda al cuerpo.  Tomándose la cabeza y respirando con dificultad camina por su habitación cuando entra Rebeca.

-¡Me quieres decir por favor qué está sucediendo allá abajo! –le recrimina- ¿Por qué tantas voces?

-¡No fue nada importante! –dice Rebeca con un hilo de voz- ¡el vigilante pensó que había entrado un ladrón a la propiedad pero fue una falsa alarma!
-¡Pero cómo que un ladrón! –se asusta Isabel.

-Regresa a la cama, no te preocupes por nada.

-¡Pero tía! ¿Cómo que un ladrón aquí en la casa? –exclama Isabel.

*

En un rincón perdido del enorme jardín Salvador acaricia a Azur- ¡Has demostrado ser un gran amigo Azur!

Azur jadea y lo mira con adoración.

-¡El más fiel de todos! –le dice Salvador con agradecimiento y le promete- ¡muy pronto regresaré! –y mira para la casa- ¡pero esta vez será para quedarme! –y se le pone ronca la voz- ¡para quedarme!

*

Al día siguiente desayunan en compañía de Andrés.

-¡Si es verdad que fue un ladrón se fue con las manos vacías! –Valeria- ¡porque revisamos cuidadosamente y no hace falta ningún objeto de valor!
-En todos los años que tengo trabajando en esta casa señorita, nunca ha pasado nada –dice Abigail mientras sirve.

-¡Ay! –se queja Rebeca- ¡el vigilante no tenía por qué mentir! ¿a ver, por qué contradecirlo Abigail? ¿he?

-¡Porque con un perro como Azur señora, nadie se atrevería a acercarse!
-¡Ese perro ataca a los amigos de la casa como yo! –explota Andrés y deja caer sus cubiertos con rabia- ¡pero entra un ladrón y no hace nada!
-¡Ese perro es un perfecto inútil! –Rebeca.

Isabel mira a su tía molesta.

Abigail disgustada mira a Isabel- ¿Se le ofrece algo más señora?

-¡Nada por el momento! Gracias.

-Permiso –se retira.

-¡No entiendo! –levanta la voz Andrés- ¡por qué no contratan a dos vigilantes y se deshacen de ese perro!

Isabel fastidiada deja de comer y se enoja- ¡Viniste a hablar del perro!
Andrés se calma- ¡Vine porque cuando tu tía me contó lo que pasó, me preocupé muchísimo!
-¡Si no pasó absolutamente nada! –se burla Isabel- ¡Ese escándalo lo armaron entre el vigilante y Walter! –y luego mira furiosa a su tía- ¿y tú por qué tenías que comentarle semejante bobada a Andrés? –le reclama.

-¡Te molesta mi presencia Isabel! –se ofende Andrés.

-¡Me molesta la exageración! Andrés… ¡se la han pasado hablando de ese dichoso ladrón y de Azur! –suspira- ¡que no hace otra cosa más que alterarme con sus aullidos!
-¡Ah! –suspira Andrés- ¡insisto en que tienes que deshacerte de ese perro! No importa lo que piensen Ángela ni los empleados –insiste- ¡tienen que respetarte! –y se levanta para marcharse enojado.

-¡Espera Andrés! –lo detiene Isabel- ¡quiero aprovechar para ir a la fábrica! No quiero estar en esta casa –y luego le pide a Valeria- ¿me acompañas?

Isabel se levanta y con Valeria suben al piso superior.

Al quedar solos Rebeca aprovecha para acercarse- ¡Andresito! Mi pobre sobrina tiene los nervios destrozados.

-¡Pronto se sentirá mejor! –le asegura Andrés- el sábado viajamos a Nueva York.

-No creo que eso soluciones el problema… dime una cosa ¿he? –baja la voz- ¿Por qué no la convences para que adelante la boda? ¿he?

-¡Estoy cansado de insistir! –suspira fastidiado- ¡y no quiere!
-¿Y tú?

Andrés mira alrededor- ¡Estoy ansioso que llegue ese momento! –traga aire- ¡quiero imponer el orden en esta casa! Porque además del perro… sobra muchísima gente.

Rebeca sonríe complacida- ¡Andresito! Tú eres el hombre ideal para mi sobrina Isabelita, hijo –ríe- ¡debes mandar al diablo todo lo relacionado con el difunto don Pedro José Donoso… ¿de acuerdo?

Andrés sonríe seguro de sí mismo.

*

Cementerio.

Salvador se encuentra en el cementerio y busca… con paso incierto se acerca a su propia tumba. 

La lápida lee:

Pedro José Donoso

Recuerdo de sus familiares y amigos.

1940-2005

 

(atención…  esto hace… 65 años )

 

Se acerca y se acuclilla temblando… nervioso… traga saliva y mira a la distancia… luego baja la cabeza.

*

Mansión.

Antonio y Simón nadan en la piscina y disfrutan de la vida.  Simón mostrando un cuerpo bien cuidado (va a la gym seguro ) sale mostrando pectorales.

-¿Sigue preocupado por lo que te conté?

-Preocupado no es la palabra, pero yo insisto que debes alejarte de esa mujer… si fue capaz de mentirte con algo tan delicado no puedes confiar en ella.

-¡Oye! Pero nadie cuenta sus verdades de buenas a primeras.

-¡Pues sí! Pero nadie oculta que está casada y que tiene dos hijas, eso es una mentira muy grande.

-¡Pero no lo hizo por mentirme! –la defiende Simón- ¡sino para no perderme!
-Puede que sí.

-Entonces qué me aconsejas que haga… -se pone a la defensiva- ¿qué la deseche como si fuera un trapo sucio después de que por mi culpa la despidieron de la fábrica?

-¿Y tú que tienes que ver con eso?

-¡Mas de lo que te imaginas hermano! El supervisor nos cachó hablando varias veces y ya la traía entre ceja y ceja… no puede abandonarla así como así.

-Bueno Simón, no te estoy diciendo que no la ayudes, puedes hacerlo pero como amigos o compañeros de trabajo… ¡pero habla con ella y dile que no quieres tener ningún compromiso!
-¡Como si fuera así de fácil!

-Bueno, aunque sea difícil, tienes que hablarlo y aclarar la situación porque sino te vas a meter en un lío muy grande Simón, hazme caso, yo sé lo que te digo.

*

Una tienda.

Salvador viene siguiendo a Gaetana que mira unos trapos muy caros y que pone cara de sufrimiento.

-¡La vida cada día está más costosa! –se acerca Salvador y dice burlón- ¡debe estar atravesando por una dura crisis económica! Claro… el negocio marcha de mal en peor porque los clientes ya no creen en los espíritus.

-¡Si no deja de seguirme voy a llamar a la policía! –se enoja Gaetana.

-¿No le parece ironico? –ríe Salvador- ayer usted buscaba a Pedro José Donoso muy ansiosamente y hoy huye de mí… ¡claro! No es lo mismo ser un viejo prestigioso y millonario a un joven desconocido y sin un centavo en el bolsillo.

Gaetana pierde la paciencia- ¡Mire muchacho! Escúcheme pero muy bien… ¡este acoso ya me tiene harta y me estoy desesperando! Así que si no deja de seguirme… bueno… ¡yo lo voy a enviar al diablo de una buena vez!
-¡Usted es mi única tabla de salvación Gaetana! –Salvador se pone serio- ¡no tengo a quien más recurrir!
-¡Voy a llamar al vigilante y le voy a decir que usted quiere asaltarme!
Salvador saca un fajo de billetes del bolsillo y se lo muestra- ¿Haría eso con un cliente que le puede pagar muy bien por su consulta?

Los ojitos de Gaetana brillan de codicia al ver la lana y duda.

-¡Todo esto será suyo si acepta atenderme esta noche! –le promete.

-Siendo así –Gaetana acepta- ¡usted sería… bienvenido! –pero luego duda- ¡sólo que todo depende de lo que esté buscando!
-Esta noche invocaremos al espíritu de Pedro José Donoso –le dice serio.

*

Mansión.

Valeria, triste y como alma en pena, entra al estudio de Pedro José Donoso. 

Abigail la sigue- No se preocupe señorita Valeria, estuvimos revisando el estudio y no encontramos absolutamente nada.

-¡Pero qué extraño Abigail! ¿qué hubiera podido robarse? ¡libros, cuadros! Todo lo que hay aquí solamente le interesaba a don Pedro.

 

(Bueno, esta conversación es tonta… es una mansión con muchísimas cosas de valor!
-¡Si! Sólo a él… señorita Valeria –de pronto pide Abigail- siguen empeñados en llevarse a Azur a la casa… ¿usted cree que puede hacer algo para ayudarnos a que no se lo lleven?

-¡Ay Abigail! –suspira Valeria- es que últimamente ha aullado demasiado… quizás esté enfermo.

-¡Tal vez de tristeza! Pero mire… hoy amaneció más animado que nunca, a lo mejor ha recuperado la energía de un momento a otro –le ruega- ese animalito es muy noble y nos dolería mucho perderlo.

-Abigail, no te prometo nada, pero voy a ver qué podemos hacer porque a mí también ese perro me fascina… -de pronto se queda helada al ver una huellas en el piso- ¿qué es esto? ¡huellas! –y luego concluye- Walter y el vigilante tenían razón… anoche alguien estuvo en la casa y estuvo aquí en el estudio.

-¿No serán las pisadas de alguna de las muchachas? Cualquiera pudo haber entrado con los zapatos sucios señorita.

-¡No creo Abigail! Mira… son bastantes grandes… parecidas a las pisadas de un hombre.

 

(Valeria jugando al Sherlok Holmes!  )

*

Ático.

Ángela llama a Vicky- ¡Vicky! Aquí hay algo muy raro, me da la impresión que alguien estuvo revisando mi baúl, porque está todo revuelto.

-¿Se le perdió algo?

-¡No lo creo! ¿Quién va a querer mis cosas viejas e inservibles? –suspira con fastidio- ¡a menos que doña Rebeca se haya atrevido a entrar de nuevo!

-¡Pues de esa vieja se puede esperar cualquier cosa! Revísele bien, no vaya a ser que se haya llevado algo.

Ángela revisa con atención- ¡Sabes que sí falta algo! Unas llaves… y estoy segura que yo las dejé en el fondo de este baúl.

*

Casa Gaetana.

Empezada la noche Salvador llega a la casa de Gaetana. Baja de un taxi muy elegante, con un traje negro, sobre una remera polo, y zapatos de vestir negros.

Golpea a la puerta.

*

Mansión.

-¿Tu hermano dónde anda? –Abigail- ¡esa bendita noviecita lo tiene trastornado! Es que no hay ni un solo día en que ese muchacho pare en casa.

*

Casa Gaetana.

Gaetana está de malhumor- ¡Puede que me pague muy bien la consulta! Pero yo la verdad… ¡no sé por qué lo atiendo! Usted es un tipo muy extraño y no termina de gustarme.

-¡Eso es lo de menos! –enojado Salvador- ¡a usted lo único que le importa es el dinero!
-¡Espero que no me meta en ningún asunto turbio! –le advierte Gaetana- ¡ya me metí en problemas por tratar de ayudar a la hija del viejo Donoso!
Salvador se pone alerta- ¿Qué pasa con ella?

*

Ático.

Ángela y Antonio se vuelven a dar cita en el ático.

*

Casa Gaetana.

-Traté de hacerle un favor a esa muchacha… ¡y las cosas salieron patas para arriba! Eso fue lo que pasó.

-¡Explíquese mejor Gaetana! –le exige Salvador.

Pero a Gaetana se le acabó la paciencia y le corta- ¡Yo no tengo nada que explicar! A lo que vinimos –se pone seria- ¡vamos a invocar al espíritu de Pedro José Donoso! Pero eso sí… ¡no le garantizo que se presente!
Salvador sonríe- ¡Pues yo estoy seguro que acudirá a nuestro llamado! ¡muy seguro!

Gaetana levanta una ceja.

-¡Porque en esta ocasión el médium seré yo!

*

FIN DEL CAPITULO

  (Advertencia: este página contiene links a otros sitios ajenos a mi responsabilidad)

@2005 Narración by Mabouchita! Z;D

www.mabouchita.com

Por favor no ponga esta narración en otro sitio sin avisarme
----------------------------------------------

Cap#26 <- - -> Cap#28
Home Resúmenes  Elenco  Derechos  Músicas Envía un Mensaje